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 De aventuras con los canijos

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kang
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MensajeTema: De aventuras con los canijos   Vie Dic 15, 2017 6:29 pm

El viaje a caballo después de tanto tiempo no fue agradable. Ninguno se libró. Nada más ver la primera posada pararon. Una semana de viaje casi les pareció el viaje del ira.

Lothar se bajó del caballo. Empezó a estirarse. Se oían todos los huesos crujir.

- Parece que me han dado una paliza. Me duele todo.

Tyrok no parecía tener mejor cuerpo que el Tahúr o Tarsil.

- Necesitamos descansar. Tenemos tiempo. La ciudad no queda lejos de aquí. – La serpiente era pragmática para hablar. Eso le gustaba a Lothar. Se complementaban.
- Tengo ganas de un baño caliente, afeitarme y una buena cena.
- Será mejor que no te afeites. Buscan tu cabeza perfectamente afeitada. Sera mejor que nos dejemos la barba. Luego Lothar reparó en la Serpiente. Era prácticamente imberbe. No pude evitar reírse. – Bueno tu si quieres Tyrok, te dejo que te afeites.
- Bueno yo confío en pasar desapercibido.
- No será con ese pedazo de escudo que llevas. A veces me pregunto quién lleva a quien.
Lothar se dejó de chascarrillos, Tyrok tenía la paciencia justa para pasar el día. Entraron en la posada. La pared del fondo estaba dividida en dos por una barra de bar y una escalera al piso de arriba. Tras la barra un posadero gordo con pinta de cabrón. Limpiaba una jara a conciencia. Les miró nada más entrar.
Delante de él había dos mesas vacías cerca de la pared izquierda. Una chimenea alumbraba esa zona. En la pared opuesta una mesa con tres hombres de armas.
Lothar se dirigió al posadero directo. Este a su vez escupió con violencia al suelo. Un sonido metálico recibió el japo, ahí abajo.
- ¿ Que se les ofrece? Un tono neutro, anodino.
- Alojamiento completo para tres para esta noche.
- Van al Vastaiguer, ¿no? - Preguntó el posadero. Pero Lothar no contestó, no mutó el gesto, ni una pestaña. Sabía que el silenció le daría las respuestas. El posadero al ver que no le contestaba insistió. – Que si van al Vanstaiguer. La conmemoración de la derrota Logatig y la fundación de los Vanstaiguer. Los guerreros que lucharon en Ferdinanburgo. El torneo es muy emocionante.
- Si. Al Vanstaiguer. ¿Tanto se me nota? – Preguntó Lothar con tal naturalidad que hasta el jilguero casi se lo traga.
- Bueno, todos van a verlo o a participar.
- ¿Y yo de que clase soy, de los que miran o de los que participa?
- No sabría qué decir.
- A ver le daré una pista ¿Cuál es el premio?
- Cien piezas de oro para el ganador y una estrella de la mañana. Un raro objeto. Los diez mejores tendrán oportunidad de ingresar en la guardia personal del conde. Al cual se le acompañara para jurar la bandera vanstaiguer en bastión Kraken en su cuartel general. Como manda la tradición. – Recitó aquello como si lo hubiese dicho u oído mil veces. – He visto a muchos chicos, hombres, e incluso guerreros pasar por aquí con el vano sueño de ingresar. Muy pocos lo consiguen. Los propios vanstaiguer también compiten. Así que muy pocos consiguen llegar al puesto diez, nadie lo ha ganado jamás sin ser un vanstaiguer.
- Pues ya sabe la respuesta. – Lothar le sonrió y cambio de tema. ¿nuestra habitación podría ser con chimenea?



Regresaron al rato. El posadero les sirvió la cena. Un potaje o vete a saber tú.
- ¿Uuuhh, qué miedo los Vanstaiguer? – se burló en voz baja Lothar. – Tengo ganas de ver a esos tipos.
- Pues deseo concedido. Dentro de un mes en un bosque algo lejano. - Asesto el Jilguero.
- ¿Pero esto no iba de gladiadores?
- ¿No se? Últimamente estoy algo confuso.- Lothar buscó los ojos de la Serpiente y tomo aire antes soltarlo. Tengo una idea en mente Tyrok. Bueno en realidad tengo varias. Pero quisiera saber si tienes alguna idea de que vamos a hacer una vez lleguemos al pueblo ese. Luego te cuento lo que llevo pensando estos días y lo que se me acaba de ocurrir.
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Tyrok
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MensajeTema: Re: De aventuras con los canijos   Dom Dic 17, 2017 4:14 pm

La Serpiente miró fijamente a los ojos del Tahúr, mantuvo la mirada durante unos segundos eternos.

- Creo que este va a ser un trabajo para nosotros dos… - su mirada se dirigió por un instante hacia el Jilguero – Este tío parece como ausente, me da la sensación de que en la primera posada donde le ofrezcan unas monedas por tocar unas canciones nos abandonará. –
- Me gustaría decirte que te equivocas Tyrok, pero desgraciadamente tengo la sensación de que estás en lo cierto… - dijo Lothar

El tiempo se pausó unos instantes, Tyrok aprovechó para no perder detalle de todo cuanto les rodeaba en aquella posada. Los hombres que allí se hallaban no parecían ser hostiles.

-Bien hermano – hacía un tiempo que La Serpiente había comenzado a llamar así al Tahúr – No tengo muy claro lo que vamos a encontrarnos en el lugar al que nos dirigimos, no sabemos hasta que punto van a ser hostiles con nosotros. Algo me dice que podemos aprender mucho de este tal Jarkan y por eso es que no lo he mandado a la mierda y he rajado el cuello de su perro cuando he tenido la ocasión. Primero debemos tratar de observar desde la lejanía a que tipo de lugar nos acercamos. Hay que buscar un buen lugar donde esconde todo aquello que no vayamos a poder meter dentro del pueblo. Luego a buen seguro van a preguntarnos a donde nos dirigimos y que venimos a hacer en el pueblo, creo que una buena opción sería decirles que somos viajeros, que venimos del Oeste y viajamos hacia el Este en busca de fortuna, puesto que el Oeste ya no es lo que era. – Tyrok hizo una pausa para tomar aire – Escuché en varias ocasiones hablar a Martin de que nuestro viaje terminaba en la Bahía de Utim, allí nos estarían esperando y él cobraría el resto de su bien merecida recompensa. En más de una ocasión lo vi hablando con cuervos, no se si siempre sería el mismo o no, pero… parecían atentos a lo que les contaba y luego volaban en la dirección que nosotros llevábamos. Siempre se dirigía al cuervo con el que hablaba como Gran Señor del Este. No se si trataba de lamerle el culo al dueño del pajarraco o que realmente existe un señor del Este. Lo que si creo, es que lo primero que deberíamos averiguar es que tal trato hay aquí para las gentes del Oeste, y más aún en un lugar más grande como Ferdinandburgo… tal vez haya algún tipo de inquina hacia nosotros por el simple hecho de venir de donde venimos… -

Tyrok se levantó de la mesa y se acercó a la barra.

- ¿Falta algo? – preguntó el posadero
- Otra cerveza para mi compañero y agua para mi gracias – respondió La Serpiente mientras esperaba la vuelta del “buen” hombre – Una pregunta ¿señor…?
- Arand… dime, se rápido y generoso con la propina…
- ¿Qué tal es el trato y la aceptación con los viajeros del Oeste en Ferdinandburgo…? – dijo Tyrok al tiempo que deslizaba una moneda de oro bien escondida bajo su mano hacia el posadero.
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kang
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MensajeTema: Re: De aventuras con los canijos   Vie Dic 29, 2017 6:37 am


-Del oeste.- El posadero se rascó la barbilla- Pues supongo que buena. Aquí los peligrosos son los del este. Esos Asdrigath. Están siempre apostados en su ciudad sagrada, al otro lado de la frontera. Solo la abandonan para ir a la guerra. Y a esos hijos de mala madre les gusta guerrear.

-¿y queda muy lejos la frontera?- Preguntó Tyrok.

- Unas dos semanas a caballo. Sus cervezas. Tyrok las agarró y se fue a su mesa.

Una semana más tarde.

Ferdinanburgo se acercaba a cada paso. Era una ciudad encaramada a una montaña. Arriba del todo se alzaba el castillo, coronando una muela totalmente pétrea. Las casas se adueñaban de la orografía descendente hasta una especie de meseta en medio de la montaña. Allí una torre, seguramente de un templo se elevaba sobre el resto de los tejados. Abajo del todo una muralla rodeaba la montaña. Era una muralla de piedra bastante alta y muy larga. Unas cuantas torres la jalonaban de punta a punta. De lejos era tan bonita como fuerte. Las casas blancas con tejados a dos aguas le daban un carácter amable, mientras que el soberbio castillo y las altas murallas le conferían un aire señorial.
- Una ciudad como otra cualquiera. No os preocupéis, entraremos sin problemas.
Lothar parecía confiado. Tyrok se dejó llevar por el Tahúr. Tarsil, extrañamente callado los seguía detrás.

-Si todo sale como tengo pensado… Podemos hacerlo.
- Es arriesgado. – Tyrok siempre tan simpático.
- Ya, pero si no lo fuera, no tendría emoción Serpiente. Tranquilo todo depende del jilguero. Nuestra parte prácticamente está hecha.
¿Del jilguero? Desde que encontró ese laúd se ha quedado totalmente alelado.
- No te preocupes, Tarsil solo necesita volver a sentirse un bardo. Entrará en la ciudad, se comprará ropa… Si el Jilguero lo hará bien, en cuanto entre en su ámbito se moverá como pez en el agua. Esto es pan comido.- Lothar exultaba confianza.
- No vendas la piel del oso. Aun no hemos cruzado ni las puertas de la ciudad.
- No seas aguafiestas. Esto va a ser divertido.
- Nunca lo es. Sabes que no me gusta luchar.
- Si lo sé.

La Puerta norte.
Un túnel ancho alto y oscuro los conducía a una reja de hierro, custodiada por guardias.
Dos del montón les salieron al paso. Estaban atrapados. Si algo salía mal no saldrían vivos de esta.

- Buenas. Espero que sean bienvenidos a Ferdinanburgo. – El guardia parecía amable.
Tras unos minutos de charla el tahúr lo tenía comiendo de su mano.
Por desgracia el jilguero no iba con ellos y Tyrok no sabía cómo se las apañaría el apocado jilguero para cruzar las puertas.
Dejaron la puerta atrás y como por arte de magia salieron a una espacio amplio. Una plaza de armas con una posada de camino en la mejor ubicación.
- Estas seguro de lo que haces.- Aquello no era una pregunta de Tyrok.
- No sé, estás dejando muchas responsabilidades en mucha gente. Y aquí los que se van a jugar el tipo de verdad, vamos a ser nosotros.
- Tarsil lo hará bien igual que Brinwor y el resto.
- Si algo sale mal…
- Acabaremos encerrados o peor, muertos- Se rio Lothar.

La posada no era diferente a cualquier otra, su posadero, sus lugareños y algún que otro hombre de armas.

- Que se les ofrece señores. – les recibió el posadero.
- Alojamiento completo para dos.
- Déjenme adivinar, van a participar en el gran torneo.
Ni Lothar ni Tyrok contestaron, solo dejaron una cara de cansancio sobre la barra y dejaron al posadero plantado.
- Un par de jarras de cerveza y algo para comer. – fue toda contestación.
El posadero no tardó en llegar a su mesa. Y les sirvió.

Unas risas se escucharon detrás de ellos.
- Cada día más infelices creen que pueden ingresar en los vanstaiguer o incluso ganar la estrella de plata. – La chanza era para Lothar y Tyrok. Pero ellos dejaron el agua correr. Uno de ellos se levantó. Era un tiparraco grande, se acercó con descaro a Lothar. No tenían previsto liarla nada más entrar a la ciudad.
- Espero vérmelas contigo canijo, te arrepentirás de haber entrado en el torneo.
- Seguro que sí, lo lamentaré para siempre. – Dijo Lothar tranquilamente. – Ahora si nos dejas comer.
El tiparraco hizo el ademan de soltarle un puñetazo a Lothar pero en ese momento entraron cuatro guardias. Se lo pensó mejor. Acabaría en el calabozo por nada.
- Muy bien, ya nos veremos canijo. Te voy a partir en dos.- Siguió mascullando mientras se alejaba.
- Últimamente mucha gente nos llama canijos.
- Cambiemos de tema- dijo la serpiente- Tú te vas a inscribir en el torneo. Pero yo no lo tengo tan claro.
- Venga Tyrok, Eres muy bueno. Hay que ser un gran maestro para derrotarte.
- Me lo pensaré. ¿Mientras empieza en torneo que vamos ha hacer?
- ¿Tú qué quieres hacer?

Out Roll
Hoy es el último día para inscribirse en el torneo. Hasta que se celebre pasaran dos días. Ferdinamburgo es una ciudad importante hay de todo. Tienes libertad de movimiento por la ciudad. Tienes una pequeña descripción de la ciudad pero puedes crear cosas, lugares, tiendas, barrios a tu antojo. Eso si, el castillo es mío. Si quieres subir dímelo antes. Los comercios y barrios humildes están en la parte plana o falda de la ciudad. Osease abajo del todo.
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MensajeTema: Re: De aventuras con los canijos   Sáb Dic 30, 2017 10:14 am

Se dieron un paseo por la ciudad. Lothar quería gastar pasta.
- ¿Vas a tirar esa andrajosa chaqueta ya de de una vez? – Tyrok sabía del aprecio del Tahúr a esa chaqueta. Estaban en la mejor sastrería de la ciudad.
- No, no la tiraría por nada. Pero necesitamos ropa nueva.
La broma no fue barata. Lothar se había dejado la friolera de 15 piezas de oro. Dos conjuntos de chaqueta pantalón, uno negro azabache con ribetes de plata. Le daba un aspecto sobrio casi amenazador. El otro negro y verde, más elegante. La serpiente había renovado su traje negro por otro igual de negro.

- ¿Y ahora qué? Preguntó la serpiente.
- Pues podemos probar a recuperar algo de lo invertido, o podemos…

Out roll
Si quieres postear antes del torneo esta es el momento. Se admiten flasback.

El torneo empezó con un clamor de trompetas y un redoble de tambor.
Tyrok miraba a un sonriente Lothar. No les tocaba a ellos primero. La serpiente hubiese dado lo que fuera por que el torneo fuera por parejas. Por desgracia no podría estar al lado del Tahúr.
- Estate tranquilo Tyrok. Los Vanstaiguer solo pelean a partir de la tercera ronda. Estos solo son aspirantes.
- En menudo fregado nos has metido. Y yo soy tonto por seguirte.
- Sabes lo que somos. Nosotros no trabajamos, nosotros vivimos.

Le llegó el turno a la serpiente. En un principio el combate era hasta que alguno se rindiera, no se buscaba la muerte aunque era un gaje del oficio.
El rival de la serpiente era un tipo grande. Acorazado con un mandoble.
La serpiente fintó golpeó el acero descendente que se incrustó contra el suelo de piedra. Al tiparraco le castañetearon hasta los dientes. Luego sintió como se le hundía un pie por detrás de la rodilla. El tiparraco hincaba la rodilla y notó como el filo de la espada le la serpiente se alojaba en su garganta.

- Me rindo, ME RINDO.
Para la Serpiente era algo raro eso de tener tan cerca el filo y no cortar hasta el hueso.

Le llegó el turno a Lothar. Tyrok no perdía ojos tras la rendija de madera. Tyrok respiró aliviado tras el primer intercambio. Lothar no tardó mucho en despechar al desgraciado tras partirle un brazo con el escudo.

Los dos siguientes combates subieron el nivel de los adversarios. A pesar de ello Tyrok no tuvo problemas en solventarlo. La cosa cambiaba ahora.
Frente a él un vanstaiguer. El caballero portaba una armadura completa de buena calidad. Un escudo triangular con el emblema del conde. Un lobo negro rampante. Su espada ancha delataba una guardia neutra.
Ambos contrincantes se estudiaban. El vanstaiguer le sacaba una cabeza y por lo menos veinte kilos. Hizo un amago y la Serpiente reaccionó con una finta de la espada.

Out roll
Comienza el combate.
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MensajeTema: Re: De aventuras con los canijos   Dom Ene 07, 2018 9:34 am

La serpiente salió al ruedo. La gente se agolpaba una con otra. Los Vanstaiguer entraban en liza.
Tyrok desdeñó el escudo y salió con espada y daga. Algo que pareció confundir a su adversario. Ambos rivales se estudiaron durante unos momentos. Al final Tyrok decidió acerarse. Amagó un golpe a la derecha y como era de esperar el Vanstaiguer reaccionó y bloqueó el pseudo ataque. La serpiente rápida como ella sola, fintó y golpeó su acero con su espada para abrir su guardia. Se coló entre sus brazos y su ropera se abrió hueco entre el casco y el cuello. Con un solo empujón el acero se introduciría hasta los sesos desde la garganta.

- Me rindo. – Fue todo lo que dijo el guerrero. Tyrok se acaba de ganar un puesto en la guardia del conde. Su siguiente combate no fue exactamente igual. Esta vez le toco con el maestro de armas del conde. Aquí la cosa cambió.
Ambos se acercaron al centro. Tyrok volvió a salir con espada y daga. Pero el truco de antes no le funcionó con el maestro. El combate aunque reñido se estaba cantando por el maestro. Tyrok se defendía bien, pero estaba prácticamente contra las cuerdas. Tyrok intentó un contraataque pero El maestro bloqueó con su escudo y con una buena maniobra retorció el brazo del arma para obligar a soltar su espada. Tyrok se rindió. Su objetivo estaba cumplido. Ya era un Vanstaiguer.

El turno de Lothar.
El tahur había despachado a todos sus rivales sin matarlos. Pero alguno lo habría preferido. A todos les había roto algo, una pierna un brazo. Tras dejar fuera de combate a su primer vanstaiguer con ambas muñecas rotas le tocó con el maestro de armas del conde. Un hombre experimentado que había doblegado a Tyrok. No sería fácil.
Lothar salió con su pequeño escudo metálico y su fiel Siniestra. Tyrok apretaba los dientes tras los barrotes. No podía ayudar a su amigo contra ese cabrón.

Lothar no se arredró. Salió directo a por él. No le dejó tiempo para estudiarlo. Aunque sabía que ese hombre no le había quitado ojo desde que empezó su andadura en el torneo. Lothar se perfiló desde un principio como un tipo peligroso. Pero El tahúr no había mostrado todo su saber hacer, hasta ahora.
El maestro no se dejó arredrar, atacó con furia, tras los primeros intercambios. Justo lo que Lothar quería. Tras un sablazo vertical, Lothar lo vio claro, acompañó con su escudo el golpe. La espada se hundió en el suelo un par de palmos. Luego el escudo de Lothar le propinó con el filo un sonoro golpe en plena cara del yelmo. La cabeza del maestro se giraba hacia atrás en un extraño arco. El golpe fue bestial y no contento con eso Siniestra, que hasta estas alturas apenas si había herido a nadie se cobró su primera pieza. La espada sin piedad destruyó la cabeza del soldado. Caía convulsionándose con medio yelmo incrustado en sus sesos.
Se hizo el silencio. Nadie hubiese imaginado ese final, nadie salvo Lothar.

Regresó dentro. Allí le esperaba su fiel hermano.
- Lo has matado.
- Si. – Fue la escueta respuesta.
- Pero…
- Cuantos más de estos elimine ahora mejor. De aquí para atrás solo los he inutilizado. Pero estos que vienen ahora…
La conversación se interrumpió de golpe. Tres vanstaiguer se dirigieron a por Lothar con muy malos modos.
- Hijo de perra te voy a matar. – Uno de ellos apartó al resto. Su acero salió de la vaina y tras un par de zancadas intentó partir a Lothar or la mitad. El tahúr, aun con su escudo embrazado volvió a usar el mismo método que con el maestro. Acompañó el acero y luego le soltó un revés con el propio escudo al Vanstaiguer. Por desgracia este no llevaba yelmo y su mandíbula se introdujo en los sesos. Siniestra no tardó en estar de nuevo en sus manos. Ahora enran dos para dos.
- Malditos hijos de PUTA…HABEIS MATADO A KENY….
Los cuatro estaban en posiciones defensivas. A los vanstaiguer se ve que no estaban acostumbrados a que nadie les tosiera y Lothar y Tyrok no querían matar a nadie mas, pudiera que sus huesos dieran en el calabozo. Hasta que una voz grave los interrumpió.
- Quietos todo el mundo. El primero que vuelva a esgrimir un arma dará con sus huesos en el calabozo.
Los vanstaiguer se cuadraron. El hijo del conde. Un hombre de unos treinta años, seguido por dos Vanstaiguer más se acercó hasta los cuatro.
-¿qué ha pasado aquí?
- Señor keny…
- ¿Quien ha empezado?
Todos miraron al muerto.
- Entonces esto se queda aquí. Vosotros dos largaos de aquí. – Dijo refiriéndose a los caballeros. Y vosotros- Dijo señalando a Lothar y Trok. – Cuando termine el torneo al menos tú- Dijo refiriendo a Tyrok- entrareis en la guardia del conde. Así que no busqueis enemigos antes de entrar. y tú, prepárate. El próximo rival en la arena no te lo va a poner tan fácil como el maestro de armas. Si sales vivo tendrás todo mi respeto.
Tras lo cual se dio la vuelta y se marchó.
- ¿qué ha querido decir con eso?
- Que va a intentar matarme en la final. ¿Qué hago tyrok, lo mato o le dejo con vida? Liquidar al hijo del conde no creo que nos beneficie, incluso podríamos no ingresar en la guardia. Pero si le dejo vivir puede que sea un mas que poderoso enemigo en la emboscada…
¿Qué hago Tyrok, de verdad que no lo se?
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MensajeTema: Re: De aventuras con los canijos   Lun Ene 08, 2018 5:48 pm

Tyrok no terminaba de confiar en su capacidad de combate, siempre había preferido matar desde las sombras, como un asesino, como lo que en realidad él era. Sin el aliento de su buen amigo Lothar, su confianza en la espada solo se veía alimentada por el apoyo y consejo del Tahúr.

- Pero vamos a ver tío, te manejas con la espada de maravilla, además, eres rápido como la serpiente. ¿Por qué cojones piensas que te llamamos así? – Dijo Lothar
- No se amigo mío, nunca he terminado de confiar en mi cuando lucho, siempre ha sido para mi mucho más sencillo el aparecer de la nada y terminar con la vida del infeliz que tengo delante, que un combate cuerpo a cuerpo, aunque eso pueda considerarse de cobardes – replicó Tyrok




Lothar disfrutó machacando a sus rivales en la arena, todos salieron con algún hueso roto y sin ganas de seguir pisando Ferdinandburgo. Tyrok en cambio prefería humillar a sus rivales haciendo que se rindiesen, teniendo la vida de cada uno de ellos en el filo de su espada, pendientes de una decisión que resolviera su vida o muerte en tan solo unos segundos. Era lo que le gustaba y era lo que había hecho hasta que le toco un maestro de armas contra el que nada pudo hacer.

- Que va a intentar matarme en la final. ¿Qué hago Tyrok, lo mato o le dejo con vida? Liquidar al hijo del conde no creo que nos beneficie, incluso podríamos no ingresar en la guardia. Pero si le dejo vivir puede que sea un más que poderoso enemigo en la emboscada… ¿Qué hago Tyrok, de verdad que no lo se? – fueron las palabras de Lothar tras el altercado
- Creo que matar al hijo del conde no nos favorecería a la hora de entrar en la guardia, dudo mucho que un hombre quiera al “asesino” de su hijo entre su guardia, yo no querría en nuestro grupo a alguien que te matase a ti por ejemplo. No lo se amigo mío, supongo que si lo matas, yo aún podré entrar en la guardia, aunque creo que ya son muchos los que saben que somos amigos, tal vez yo también me quede fuera. Puede que lo que te voy a decir sea demasiado descabellado, no lo estoy seguro, pero ¿y si trataras de herirlo de tal forma que se vea resentido para combatir en un futuro y luego provocas algún fallo para tu derrota? Lo que si está más que claro es que vas a tener que andarte con 4 ojos, ese hijo de puta va a querer matarte a toda costa. – respondió Tyrok
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kang
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MensajeTema: Re: De aventuras con los canijos   Sáb Ene 13, 2018 7:22 am

La gran final

El delfín salió al ruedo. Todo Ferdinamburgo estalló en vítores al recibir al heredero del anillo ducal. Su armadura de acero refulgía con cada rayo de sol, estaba claro que aquella armadura no era una convencional así como su mandoble. Este en cambio era de un metal negro azabache. Cuando salió de la vaina y rasgó el aire, el rugido del publico apagó cualquier otro sonido.
Lothar salió después del Delfín. Muy al contrario que con su rival no recibió ni aplausos ni vítores, solo un largo y sonoro abucheo. Pero el Tahúr no parecía o daba la sensación de que le afectara. Al contrario que en todos los combates anteriores, salió con su cota de malla, regalo de Halaf. Su espada y su escudo. Y lo que pareció asombrar a todos, Lothar no llevaba yelmo.
El Delfín pareció sonreír por este hecho.
El combate empezó tras el ceremonial cruce de espadas. Tras lo cual el Delfín quiso aprovechar su distancia. El mandoble era más largo que la espada de Lothar. El Delfín dio severos mandoblazos, pero Lothar mantuvo la distancia con pasos y saltos. Parecía rehuir del Delfín. Este fue persiguiéndolo con intención de partirlo en dos, pero Lothar resultó ser muy escurridizo. El tahúr dejó toda la iniciativa a su rival y durante un buen rato dejó que descargara su furia al aire. De pronto el Delfín lanzó un sablazo vertical a la cabeza de Lothar, pero esta vez el Tahúr no esquivó el ataque. Con el filo de su escudo acompañó el mandoble hasta incrustarlo en el suelo. Un leve paso lateral con un giro de cadera fue suficiente para armar su brazo derecho. El Delfín no tuvo tiempo para defenderse de lo que le venía encima. Con un único golpe a las manos del Delfín se acabó todo. Lothar golpeó con Siniestra las dos muñecas de su enemigo. La armadura resistió pero el ángulo de sus muñecas hizo que el golpe las partiera sin contemplaciones. Una patada en el pecho terminó con el Delfín en el suelo mirando al cielo. Se hizo el silencio. De pronto la punta de Siniestra se colocó ante el rostro del Delfín.

- Me rindo. – Un escueto y apenas audible susurro salió del casco.

Lothar le tendió la mano y le ayudó a levantarse. El Delfín aceptó su ayuda cabizbajo.

- Siento haberos quitado el placer de la victoria, mi señor.
- Sois muy bueno…
- Lothar, mi señor, me llaman Lothar. Y será un placer serviros en la guardia vanstaiguer, si me aceptáis claro.

El dolor no impidió sonreír al Delfín.
- Ha quedado libre el puesto de maestro de armas, y no veo a nadie mejor que vos para ocuparlo. Sabed que sois el primer concursante del torneo que lo gana sin ser un vanstaiguer. Habéis hecho historia, maese Lothar. Será un honor teneos en la guardia.

Llevaron al Tahúr ante el placo condal. El propio conde Ferdinad, un hombre entrado en años bajó junto a su consejero e hizo entrega del premio, la famosa estrella de la mañana. Un colgante con forma de estrella. Era de plata, o eso le pareció a Lothar. Sus puntas estaban rematadas con unas extrañas runas. Que según le explicaron cuando pronunciase una antigua palabra de poder escrita en las puntas el poder de la estrella le ayudaría en lo más crudo del combate.

Esa noche se celebró un gran banquete en el castillo. El delfín apareció sin el más mínimo rastro de herida en las manos. Se sentó al lado de Lothar

- Veo que os curáis rápido.
- Nuestro maestre es un reconocido curandero. Me partisteis las dos muñecas. – Dijo con verdadera sinceridad.
- Si os soy sincero, planifiqué el combate y por suerte salió tal y como pensé. Quería ingresar y ganar el torneo, pero cuando vi que vos erais el otro finalista la cosa se complicó, ya que sabía que erais un buen luchador, y derrotar a alguien como vos sin matarlo es aún más complicado. Por suerte para ambos ninguno ha salido mal parado.
- Lo único que lamento es la muerte de Keny, nuestro maestro de armas. – Dijo el Delfín.
- Realmente no quise matarlo- Mintió Lothar- Pero a veces los lances del combate tienen eso.
- Si….
La cena continuó amenizada por un nuevo juglar. Un tal Tarsil del oeste. Sus canciones nuevas canciones en la corte del conde estaban triunfando. Aunque no eran nuevas para Tarsil. Evocó las viejas canciones de su maestro al que tanto admiraba.

De pronto una campanilla anunció al conde Ferdinand.

- Las fiestas de Ferdinanburgo dan a su fin. Hoy se conmemora la victoria sobre los Asdrigath hace ya cuatrocientos años. Aquí nacieron los Vanstaiguer y el primer conde de Ferdinamburgo que en inferiores condiciones derrotaron a las hordas del este echándolas para siempre de estas ricas tierras. Vivan los Vanstaiguer la mejor guardia de todo el imperio de nuestro señor el Emperador Kraken.
Un fuerte y sonoro aplauso seguido de un largo brindis siguió a las palabras del conde.
- Dentro de dos días partiremos con veinticinco vanstaiguer a Bastión Kraken para investir a los dos nuevos miembros de la guardia como verdaderos Vanstaiguer, brindemos por ellos y por la gloria de la casa de Ferdinand.
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