Bienvenidos a la 6ª Edad de los hombres

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Jue Ene 25, 2018 6:35 pm por kang


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 Yokor Argun y los Mercenarios

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Ankalagorn
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MensajeTema: Yokor Argun y los Mercenarios   Miér Ene 17, 2018 12:33 am

Bringwor

Fue demasiado cruel. Decidiamos su muerte delante de ellos, pero no eran capaces de entendernos. Hombres con los que habiamos convivido 1 mes entero y todo por culpa del maldito brujo. Estos hombres eran de los mios: hombres que vivian para la guerra sin importarle lo que le importaba al hombre que estabamos obligados a servir: El poder personal. No le importaba si sus señores sufrian la destruccion a manos del enemigo, lo unico que el bastardo perseguia era el bien para el. - Lo siento amigos, que Arazor o vuestro Dios os acoja como lo que sois... GUERREROS.

1 Mes despues...
Colina Blanca

-Yokor Argun? He soñado con ese nombre- Dijo Bringwor
- Quien es? - Pregunto intrigado Browen.
- No lo recuerdo... maldito estupido! Lo siento Browen... Mi melon no da para mas.
-Piensa Bringwor, que te dice ese nombre! Yokor Argun. Yokor Argun.Yokor Argun.Yokor Argun.
- Yokor Argun es el mismisimo MAL encarnado - La frase salio de la boca de Bringwor, como sin pensarla. Salio como una frase hecha, pronunciada por una boca que no fuera la suya, como un refran dicho por los habitantes de cada pueblo profundo, donde las leyendas y cuentos tenian casi mas valor que las verdades del mundo real.
- Solo se que lo perseguiamos a traves de un bosque, mis hemanos y yo. Yo iba con Einer, entonces Einer ya no era Einer, algo lo arrastraba hacia una puerta magica, pero se reia de manera diavolica, entonces todo se volvio rojo oscuro, como la sangre.
Ninguno sabia de que hablaba Bringwor, puede que ni el lo supiera, pero su forma de contarlo helaba la sangre. Nunca habian visto asi al oso, su voz temblorosa y su mirada perdida y vidriosa- No recuerdo mas, ni si quiera se si fue un sueño- Añadio para terminar .

- Los Mercenarios! Los hombres de Cabeza de Perro! - La voz de una mujer se escucho fuera de la posada- Meteos en vuestras casas! Por vuestra vida! Huid! Estan viniendo!

Una calida brisa de verano resoplo entre las viejas calles de Colina Blanca, levantando una nube de seco polvo. Era lo unico que se movia en el pueblo en este momento. De repente la puerta de la Posada de EL Limonero se abrio. 6 figuras salieron de ella. No eran hombres del Imperio, aunque su armadura decia lo contrario. Los 6 amigos se dirigieron juntos hacia la puerta del pueblo, para ver a los Mercenarios. Sin duda vendrian a por ellos, en busca de su sangre y sus vidas, pero en cambio, de ellos, tan solo les esperaba... MUERTE.
-Veo que habeis estado jugando sin mi- DIjo Bringwor, mirando a Kullum
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kang
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MensajeTema: Re: Yokor Argun y los Mercenarios   Dom Ene 21, 2018 8:58 am

Los mercenarios se acercaban por la línea del horizonte. La fila era larga, al menos veinticinco o treinta hombres.
- Todos los ciudadanos entren en sus casas. – fue gritando Lothar por las calles, hasta llegar a la posada.
- Necesitamos un plan. Estos tipos vienen buscando problemas. – Browen se le veía algo nervioso.
- Escapemos. Sus caballos no alcanzarán a los nuestros, están descansados. – Dijo Tarsil, no parecía tener ganas de guerra.
- No parece mala idea. – Tyrok no era de los que le gustase pelear cara a cara.
- Les haremos frente, nadie se va a ir de aquí. – Por desgracia Lothar no soportaba las injusticias sobre los débiles. Tyrok le volvió a dar esa mirada de reproche tan suya. Esta vez Lothar no se encogió de hombros como solía hacer cuando se largaba con una fulana.
Tyrok sabía que no había nada que hacer, Lothar se quedaba si o si y él no lo iba a dejar en la estacada. La mente de la serpiente empezó a elucubrar un plan.
- Les hacemos creer que estamos dentro de la posada. Una vez entren bloqueamos las salidas y le prendemos fuego con ellos dentro.

Lothar recordó la primera y última vez que usaron fuego. Todo el barrio del puerto de Tahrbad ardió sin contemplaciones y por poco no se pega fuego a su amada ciudad por completo. Lothar miró la posada, aledaña tenía dos casas más. Y estas a su vez estaban pared con pared con otras tantas. Si el fuego se iba de las manos Colina Blanca ardería hasta el tuétano.

Tyrok iba puliendo el plan pirómano mientras Lothar no dejaba de pensar. Tenía que haber una alternativa.
Primero pensó en una trampa en la calle. Pero enseguida lo descartó. Como en el plan de Tyrok había muchos cabos sueltos para coser en tan poco tiempo.

De pronto se le ocurrió.

- Nada de fuego. Podemos hacerlo sin causar daños graves al pueblo.
Tyrok dejó de hablar para escuchar a su hermano. Sabía que eso del fuego no le hacía nunca gracia.
- Os lo contaré como creo que va a ocurrir: ellos entrarán en la posada. El posadero tembloroso les dirá que estamos alojados en la última habitación de la segunda planta. Al final del pasillo. Les dirá que seguramente duerman, pasaron toda la noche persiguiendo al asesino. Además uno de ellos resultó herido en la pelea, creo que está muy mal. Por favor no rompan nada, esta es la llave. Ellos subirán, unos cuantos bastantes. La cabeza del grupo entrará para asesinar los almohadones que harán de nosotros en las camas. Cuando empiece el ruido saldremos de las habitaciones contiguas y acabaremos con los del pasillo. Una vez acabamos con los del pasillo iremos a por los de la habitación. Cuando acabemos con esos bajaremos a acabar con los desgraciados que estén abajo.
- Me gusta, me gusta mucho el plan. – dijo Browen. – Este tiene posibilidades.
- Yo dirigiré el grupo. Confiad en mi. Aplastaremos a esos monos como se aplasta a una cucaracha.
Lothar se rascó la barbilla. < No lo hará mal. El oso necesita sacar su vena de soldado. No pasa nada por dejar que él nos dirija.> Pensó Lothar, a pesar de que el plan era suyo no iba a discutir por ello. Lo importante era acabar con ellos, sin sufrir bajas y a ser posible no prenderle fuego al pueblo.
- Bien Bring, dirígenos tú a la victoria.
El oso dibujó una buena sonrisa animal en su cara.
- Al lio.

Los pasos querían ser amables, pero el viejo suelo de madera se quejó a cada uno de ellos. El corazón retumbaba y parecía que los iba a delatar a cada golpe de tambor. Lothar conocía de sobra esa sensación. Dejó que la calma se apoderara de él. El ruido del mecanismo de la cerradura anunciaba que su entrada en escena era inminente.
Tyrok y Lothar se miraron sin decir nada. Lothar le indicó que él abriese la puerta para que Lothar pudiera salir al pasillo sin problemas. Pero en los ojos de Tyrok había algo más… No te dejes matar.
- Pero que cojones es esto.- el grito se elevó por encima de los asesinatos de los almohadones.
- MUERTE. – El vozarrón del oso dio la señal.
Lothar salió al pasillo de golpe. Su primera pieza no se dio cuenta. Lothar reventó su cabeza contra la pared al golpearle salvajemente con el filo del escudo en el cráneo. Siniestra se empaló dos palmos en el pecho del siguiente. La sangre empezó a teñirlo todo de rojo. Tyrok no tardó en colocarse a su espalda… Lothar podía dar rienda suelta a su acero. Cuando llegó a encontrarse con Browen detrás de él había un amasijo de brazos, cabezas separados de los cadáveres. Al fondo se escuchaba los gritos de los de la habitación. Bringwor estaba mandándolos donde él le gustaba mandar a la gente. Ese supuesto salón de muertos a sus manos.
Lothar se encaminó escaleras abajo. Su armadura no reflejaba nada salvo los chorretes de sangre y trozos de carne. Los mercenarios dejaron las botellas que le habían escamoteado al pobre posadero.
- Veo que estáis bebiendo a nuestra salud. Eso está muy bien. No quisiera que abandonaseis este mundo, secos.
- Hijos de perra vais a morir.
- Os pedimos amablemente que os largaseis de aquí. Ahora ya no podéis salir
Cara de Perro cambió su cara divertida por una de asombro, luego volvió a mutar a una de rabia y miedo. Habían acabado con quince de sus hombres como si nada. Lothar seguía bajando, detrás de él su hermano y tras él la enorme loba…
- Acabad con ellos hijos de perra.
El grito de Perro despertó a sus hombres. Lothar saltó por encima de la barandilla de la escalera saliendo al paso al primer desgraciado que se dirigía a ellos. Siniestra cortó de un tajo las intenciones del pasmarote que veía como el pecho se le abría en dos. Lothar se dirigió a por el perro.
El perro adoptó una buena posición de combate. Aquel tipo no era un fulano cualquiera. Lothar atacó pero el perro fintó hacia atrás. Siniestra le persiguió hasta acorralarlo contra la pared. Perro miró a su alrededor, sus hombres estaban cayendo a pesar de su superioridad. Empezaba a ver su propio final, como tantas veces había visto el final de otros.
Su espada describió un arco que se estrelló en Siniestra haciendo saltar chispas. Ambos pegaron sus caras, Lothar pudo sentir su aliento a ajo y vino. Tras un empujón de escudos, Siniestra repelió la otra espada abriendo la guardia del perro. El desgraciado estaba muerto pero aún no lo sabía. Siniestra bajó cortando todo a su paso, metal, musculo, tendón y hueso.
Perro con cara de incredulidad caía de rodillas frente Lothar. Agarró lo que salía de su cuerpo de la propia Siniestra con una mano. Miró a Lothar… No sabía que había pasado. Lo único que recibió fue una patada en el pecho que desincrustó a Siniestra del cuerpo y la mano del Perro….
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Ankalagorn
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MensajeTema: Re: Yokor Argun y los Mercenarios   Lun Ene 22, 2018 10:26 pm

- Todavia no- La voz de Bringwor sono cerca del oido de Lothar que se mostraba algo impaciente por salir. Lothar pensaba que habia salido airoso de numerosas situaciones como esta, siempre sin un verdadero soldado, el pensamiento de Lothar omitio por completo a Garred, el odiado.
Para Bringwor, si habian salido en numerosas situaciones como esta sin un rasguño, no habia sido mas que suerte. Seguramente como ladrones y asesinos de la sombra, su antiguo grupo serian los mejores, pero como estrategas militares dejaban mucho que desear, el habia aprendido de uno de los mejores del Muro Norte, el Comandante Dummer. Lothar y Tyrok habian aprendido del mejor: el Manco... Cada uno era bueno en su zona y eso era lo importante. Se complementaban.

EL combate se desarrollo según lo esperado o incluso mejor de lo esperado. Bringwor dirigio la ofensiva y todos entendieron lo que debían hacer. Luego la habilidad de cada uno hizo el resto,sin esa cualidad fuera de lo común de cada uno de ellos, no habría sido posible, habían demostrado ser los mejores espadachines que había visto en su vida ,al menos eso pensó Bringwor de sus nuevos amigos, mientras el grandullon había demostrado una vez mas lo que seria en un cercano futuro(alternativo): uno de los mejores generales del mundo libre..
Todo había acabado, el pueblo los miraba con absoluto asombro. Habian eliminado al grupo de Cabeza de Perro, sin apenas pestañear. Dejaron una buena propina en la posada por los desperfectos causados y desaparecieron de Colina Blanca para no volver nunca mas.

BRINGWOR
- Y ahora a donde vamos? – Mi voz resuena en el espeso bosque, me encanta este lugar, pero no puedo quedarme aquí, por lo menos hasta dentro de mucho tiempo. Tengo que encontrar a ese bastardo. El sabe donde está Einer, estoy seguro de ello. No entiendo como me puse tan enfermo cuando el estaba tan cerca, seria brujería? “Yokor Argun es un engorro” “ Yokor Argun es el mal” Irremediablemente cuando Bringwor nombraba ese nombre, le salía una coletilla propia de un dicho popular, pero si era tan popular, por que no recordaba nada de el?
Yo seguire la piesta de ese Yokor aRGUN, el sabe donde esta mi hermano.
-Algo me dice que nuestro camino es el mismo- Dijo Lothar- Mi destino es encontrar una gran ciudad en el Este y comenzar allí. SI ese Yokor Argun es lo que dices, será también su destino. Una gran ciudad es la forma mas sencilla de hacer el mal.
- Eres muy listo, pequeñin-
Bringwor le sonrio con la boca torcida, o al menos eso parecio tras la tupida barba.
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MensajeTema: Re: Yokor Argun y los Mercenarios   Miér Ene 24, 2018 9:39 pm

Broowen iba montado en su caballo. Con la mirada perdida y la cabeza en el pasado.
Recordaba cuando viajaba en busca de aventuras con su amigo Arlyn. Su mente fue a parar a una noche, en la que él y Arlyn acamparon a la intemperie hablando de planes de futuro.
"Deberiamos unirnos a un grupo" decía Arlyn. "O crear nuestra propia banda" él siempre estaba con ésa idea en la boca. Quería formar parte de un grupo.
"Ya te has aburrido de mi compañía" le contestó Broowen con sorna.
"Piénsalo. Sería lo mejor para nosotros. Siendo solo dos podemos hacer trabajos, si. Pero con ellos solo ganamos lo justo para sobrevivir. Nunca nos haremos ricos"
Broowen hizo un gesto con la cara como de resignación
"Sólo me fío de ti. De nadie más" contestaba el mercenario, al que se le dibujaba una sonrisa en la boca, en el momento presente, montado en su caballo, mientras recordaba aquella conversación.
"En éso estamos de acuerdo. Pero eso no significa que no haya más gente en la que podamos confiar"
"¿y pretendes que los juntemos a todos en un teatro y les hagamos mostrar sus dotes, como si fuéramos feriantes que van a contratar un grupo de cómicos?"
"La vida, el azar, eso hará que se crucen en nuestro camino" y Arlyn añadió "¿qué te gustaría hacer en la vida?"
Broowen sonrió y contestó "Ser el mejor que maneja esto" dijo mientras tocaba el pomo de su espada "Pero creo que eso ya lo soy" y se rió.
Arlyn rió también, pero insistió "Pero ¿de verás solo piensas en matar?¿piensas que no llegarás a viejo?¿o es que piensas seguir dando mandoblazos con cien años?" hizo una pausa "¿no quieres nada en la vida?"
Broowen tardó un momento en responder pero lo que dijo le salió casi sin pensar "Quiero ser el señor de un castillo. Quiero tener caballeros que me sigan por mi valía y buen hacer con el acero"

Broowen volvía a la realidad. Estaba con un grupo de gente de confianza. Y con ellos podría conseguir todo lo que había esperado. Añoraba a Arlyn, si hubiera estado allí..... Era justo lo que él quería. Pero ésos gigantes tira piedras lo habían matado.
Ya había salido de allí. Había provocado una guerra. Cobrado una autentica fortuna por ello. Tenía un equipo como el jamás había soñado poder comprarse. Habían resuelto un crimen casi imposible y se habían cargado a una banda de más de veinte mercenarios, lo que él había sido antes. Mejor dicho, lo que aún era.
Ahora solo quedaba seguir cabalgando y disfrutar de su nueva vida.
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kang
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MensajeTema: Re: Yokor Argun y los Mercenarios   Jue Ene 25, 2018 6:35 pm

El rastro del mal.

El fuego chisporroteaba en medio de la estepa, solo en medio de la nada. Niah mordisqueaba el fémur de un caballo. Jugaba con él, el otro se lo había comido en un suspiro. La enorme cabeza del hueso se partió como si fuera un huevo entre sus fauces. Lothar le acariciaba la cabeza mientras loba huargo jugaba con su mondadientes.

- Que grandiosa victoria… Jilguero, ya puedes hacer una buena canción de esto una gesta donde Korum aplastó la cabeza de sus enemigos como un verdadero dios de los hielos.
- Pues la verdad es que no estaría mal hacer un cantar de gesta de esta nuestra historia.
- Jilguero cuando me hablas así es que no te entiendo nada. – Korun le puso su mueca de habla en oestrón.
- Yo lo que tengo claro es que con mi parte voy… - Browen no pudo terminar su frase.
- Perdona que te interrumpa Browen. Mira voy a ser sincero, no existe tu parte. – Browen no pudo esconder su cara de sorpresa. - El oro, los caballos, las armas que llevas, esa armadura que llevas, todo… no es tuyo es de la banda. Concretamente la del Sastre. Y no sé si sabes que el Sastre soy yo. No te lo tomes a mal, pero todo ese oro, todos esos caballos… todo es de la banda. No es mío, no es de Tyrok, no es tuyo.
- Pero en algo habrá que gastárselo. – Browen le respondió con sinceridad. No asomaba ningún ápice de acritud en su voz.
- Si claro, pero algo me die que no durará, ni nos lo gastaremos en lo que queremos. En ese aspecto estamos malditos.
- ¿y eso porqué lo dices? Preguntó Browen.
- ¿Cuántas fortunas hemos perdido ya, Tyrok?
- Pues no lo sé, perdimos el tesoro del dragón de tharbad, la Dama de corazones, perdimos las casas de tharbad, perdimos el ira y los tesoros que albergaba. Perdimos el majestad imperial Kraken, el buque insignia del Kraken, allí también había mucho oro. Y algo me dice que esta solo se la estamos llevando a su nuevo dueño.
- Pero entones… - Browen notaba que se le escapaba algo. A estos tunantes no les motivaba el oro ni la fortuna.
- Nos gusta hacer lo que nadie puede hacer. Éramos cinco. Perdimos a los mejores en el camino. – Lothar pareció perderse un poco en el recuerdo.- Nunca creí que la banda pudiera renacer, tras lo ocurrido.
Pero mirémonos todos. Somos camaradas de armas. La banda del Sastre ha vuelto.
- Yo no soy de ninguna banda. Somos la compañía de los osos. – Bring rugió negándose a a ser considerado un sastrecillo. – Kuron tu tienes que estar conmifffo- Dijo mientras deglutía un desgraciado trozo de pan- y tu también Browen.
- Yo no me fio de ninguno de estos Lothar. Tyrok miró al Tahúr.
- Y de los otros tampoco. Eso es lo que me gusta de ti Serpiente. – Le sonrió Lothar.
El altercado por el nombre estaba subiendo y bajando todo el rato. Lothar estaba más que contento esa noche. Ya tenía una banda plenamente operativa y de fiar.
No iba a sacar el tema de los brujos esa noche, Perseguían a uno. Sin querer se acordó de las salamandras rojas. El hijo de perra de Daverloth les puso a unos desgraciados elfos detrás. Algo en Yokor Argun le recordaba a ese capitán estirado. No recordaba su nombre, Yador… Cador. Eso no era lo importante. Es Yokor le traía un aire. Pero el gesto de desdén del capitán era diferente al de Yokor. Este te miraba con desprecio, como si fueras un ratón con el que jugar, a pesar del asco que le das. Le daba mucha rabia que solo pudiera recordar sensaciones del brujo, pero era incapaz de recordar su cara. No como Jarkan de Vires, ese sí que recordaba su rostro. Se dejó de vueltas y se dedicó al bebercio. Una botella del mejor rojo dorwinadan de la bodega personal del posadero.
El vino corría. Y una vez caliente Lothar se dejó llevar
- ¿Una partidita de cartas Browen?
- ¿Que nos jugamos? Tu parte del oro contra mi espada. – Le lanzó su espada y Browen la cogió al vuelo
- ¿Siniestra? – Miró la espada de Lothar. Y la desenvainó. Se sorprendió de lo poco que pesaba la espada. La cabeza de un demonio finamente labrado confería la guardia. La hoja, negruzca rojiza tenía un abatanador en el centro de la hoja. Unas runas de platas en sobrerelieve surcaban un tercio del abatanador. Recorrió los dedos por la hoja, luego pasó el guante de cuero por el filo. Siniestras acarició el pulgar de Browen. Ahora entendía por qué Lothar era tan bueno con la espada… con esta espada quien no es bueno.
- Ahh, me ha cortado, ha traspasado el cuero como si nada. ¿Qué dice aquí?
- Su antiguo nombre. He tenido oportunidad de saberlo, pero no me interesa.
Ahora es Siniestra, la espada de Lothar.
- Pero no decías que no había partes.
- Esta noche y si me ganas a las cartas tendrás tu parte del botín y de regalo mi espada.
- Trato. Total no pierdo nada.
Browen se tenía por buen jugador. Descubrió que no era así.
- No he ganado ni una sola mano, tú haces trampas.
- Claro, No me llaman tahúr por casualidad.
- Te la juegas a un combate.
- Cuando quieras.
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