Bienvenidos a la 6ª Edad de los hombres

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 La larga travesia. La Ira de los Dioses. Capitulo I

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Abdulfin
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MensajeTema: Re: La larga travesia. La Ira de los Dioses. Capitulo I   Vie Feb 10, 2017 4:41 pm

La travesia habia sido larga, mucho tiempo en el barco sin tomar tierra firme, de esa que no se movia sola. Tarsil, hacia tiempo que se habia acostumbrado al barco, ahora menos desanimado que cuando subio al mismo. Muchos dias habian pasado para meditar las cosas y habia llegado a una conclusion, todo era efimero, asi que mientras siguiera vivo intentaria no lamentarse tanto de las cosas, por graves que fueran.

La desconfianza la portaba de la mano la serpiente, hasta en el fin del mundo este hombre encontraba enemigos, y si bien no queriamos tenerlos solo teniamos que hacer caso y dejar los pertrechos incriminatorios bien escondidos en el barco, pues ninguno queria problemas de los que nos iban a ayudarnos a proseguir el viaje.

- Bien, solo queda hacer caso a las buenas palabras de este hombre, esconded las cosas de un muerto hara que sea mejor nuestra estancia aqui, por cierto, Maese Elrond, no tendra usted algun instrumento musical, soy bardo y llevo mucho tiempo sin poder tocar ni una sola pieza y estoy empezando a pensar que se me va a olvidar todo lo aprendido.

El grandote miro con cara de sorpresa al ver que el mas callado habia resultado ser musico, y sin media palabra se levanto, andubo hacia un baul grande que habia en el salon, lo habrio y saco de el una lira de madera oscura, bien tallada, con un poco de polvo, el cual soplo con fuerza, soltando una pequeña nube de misterio; Toma muchacho, a ver que puedes hacer con ella, le contesto el dunedain.
El jilguero tosio un par de veces para aclararse la voz, comprobo el estado de la lira, para el, en ese momento le parecio el mejor instrumento del mundo, y le dedico una pequeña cancion.

¿Dónde están ahora el caballo y el caballero? ¿Dónde está el cuerno que sonaba?

¿Dónde están yelmo, coraza y los luminosos cabellos que flotaban?

¿Dónde están la mano en el arpa y el rojo fuego encendido?

¿Dónde están la primavera y la cosecha y la espiga alta que crece?

Han pasado como una lluvia en la montaña, como un viento en el prado;

los días han descendido en el oeste en la sombra detrás de las colinas.

¿Quién recogerá el humo de la ardiente madera muerta,

o verás a los fugitivos que vuelven del mar?
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Haral
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MensajeTema: Re: La larga travesia. La Ira de los Dioses. Capitulo I   Vie Feb 10, 2017 5:05 pm

Nuestro anfitrión había sido del todo amable y cortés. Tanta amabilidad y cortesía nos despertaba la desconfianza. Si nuestra estancia aquí terminase bien, sería cuestión de plantearse nuestra actitud.
Debíamos regresar al barco para dejar objetos que pudieran ofender al señor del lugar.

Durante la vuelta Tyrok manifestó que no deberíamos contar lo ocurrido con los orcos. Tal vez verían el barco como la única forma de huir y eso nos generaría problemas. La verdad es que llevaba parte de razón. Pero me sabía mal no alertar a esta pobre gente. No sabía lo que se le venía encima. Tal vez podría solucionarlo al final.
"No me gustaría partir sin avisar a esta gente de la amenaza orca. Viven tan al margen del mundo, que no saben lo que está pasando" comenté

Dejar la armadura me costaba. Le había cogido algo más que cariño, no sabía cómo explicarlo. Pero era lo que había que hacer.
Al llegar Martin nos estaba esperando.
"?Traéis la ayuda esperada?"
"No. Tenemos que dejar nuestras cosas para que no tener problemas con el señor del lugar" le dije
Me vio quitarme la armadura y a Angost y Lothar dejar sus espadas.
"Parece que los Indagadores no gozan de buena fama por aquí, jejejeje" comentó el capitán.
"Así es. Pero parece un lugar seguro" dijo Lothar "El hijo del señor, ha sido muy amable"
"Desconfía de la gente amable, muchacho" contestó Martin.
Lo bueno era que no eramos los únicos que desconfiábamos de los buenos modales.
Vi que Lothar se disponía a quitarse la cota, y lo detuve
"No. Tranquilo. Llevaré una armadura normal. Me gustaría darte mi mandoble, en lugar de mi espada y escudo. Pero tal vez no tienes fuerza suficiente para manejarlo. No parece mal lugar pero debemos estar preparados para todo" dije mientras terminaba mi atillo para volver a marchar al Bastión Cuchillo. Al salir del Ira, Martin ni se inmutó
"¿No vienes, Martin?" pregunté
"Yo no dejo mi barco por nada del mundo"
"Nadie se lo va a llevar. No puede navegar" dijo el Jilguero
"Muchacho. Si este barco se hunde, yo me hundiré con él"
"No sabemos cuántos días tardaremos en regresar. El hijo del señor ha dicho no sabe cuándo volverá su padre, y solo cuándo él esté presente nos ayudarán" dije
"No me moveré" espetó
"No lo decía por éso. Lo decía para que supieras que vamos a tardar en volver. Ten paciencia" le contesté sonriendo
"Aunque el barco estuviera bien, no me iría sin vosotros" contestó
"Lo sé muy bien" le dije convencido mientras me giraba para marchar al Bastión
"¿en serío?¿tanto confías en mí?¿o es que crees que pagaron tanto por vosotros?" dijo socarronamente
"No Martin, no" le dije sin volverme "es que tu solo no puedes gobernar la nave" le contesté de la misma forma socarrona
Una fuerte carcajada sonó a nuestra espalda y Martin terminó diciendo "muy bien rubito, eso significa que sí has aprendido algo de barcos este viaje. Así que no lo olvideis, procurad que no os maten o me habréis jodido a mi también"
"Nosotros también te queremos Martin" contestó Angost con una reverencia.
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kang
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MensajeTema: Re: La larga travesia. La Ira de los Dioses. Capitulo I   Sáb Feb 18, 2017 8:18 am

Dejaron el Ira atrás. Nevaba. Caian copos espesos. Placidamente se decantaban hasta llegar al suelo. Sus huellas se borran a cierta distancia como si un lobo se las tragase. El ira desapareció de su vista como si no lo volvieran a ver más.
Llegaron a la hora de cenar. El sol se ocultaba y atrás quedaba un pueblo desierto. Ni rastro de los habitantes. Delante de ellos el bastión.
Tocaron a la puerta de madera maciza. El viejo y gastado emblema les miraba desafiantes. Dos serpientes esmeralda, una devorando a otra. Un emblema en perfecto adunaico rezaba debajo. Se leía perfectamente lo que decía. Si sabías leer, claro.
Halaf solo pudo traducir una palabra: Familia.
< Yo no tendría una familia aquí en la vida> Pensó para sí el Rubio.
Halaf se sorprendió cuando un hombre entrado en años le abrió la puerta.

- Sean bienvenidos. Mi nombre es Tod hujier de la Casa de Flin, Mi señor les espera. Pasen por favor. Durante su estancia en el Bastión les instruiré acerca de las normas.
Sus aposentos estarán ubicados en las dependencias de la guardia, o como lo llamamos aquí la casa grande. Junto al Salón de Audiencias. Tienen libertad de movimiento en la casa grande. Queda terminantemente prohibido entrar en la torre del homenaje así como al sótano de la casa grande. Por lo demás son libres de ir y venir.

- Perdone que le haga una pregunta. ¿Lleva mucho tiempo por aqui?
- Mi familia lleva al servicio de la casa de Flin veintisiete generaciones. Aquí en el bastión. ¿por?
- Sabría decirme donde está la gente del pueblo. Su señor Elrond no supo contestarme.
- Los altos hombres no reparan en lo que hacen los simples mortales. Sus ocupaciones y menesteres están por encima de esas banalidades. Pero si lo que quiere es saber donde están, se lo diré. Están en villa topo. Hay una especie de villa subterránea debajo del pueblo. Han llegado unos titiriteros al pueblo y seguramente estarán todos en el salón central de villa topo.


Les condujo desde el umbral hasta el patio de armas. De allí partían tres puertas. Una a la torre del homenaje, gruesa, robusta remachada en acero. Las otras dos conducían a un edifico anexo al que el hujier denominó la Casa Grande.. El salón de audiencias estaba tras una de esas puertas.
- Mi señor les espera en la biblioteca. Sacó un aro con un manojo de llaves de debajo de la ropa y abrió una de las dos puertas.
- Por favor pasen mi señor les espera al fondo del pasillo. Yo he de ir a preparar la cena.
El pasillo era amplio. Tenía tres puertas cerradas a la derecha y al fondo se veía una escalera que subía, a su izquierda una puerta de dos alas, una de ella abierta. Elrond sostenía un volumen y sonreía.

Halaf no pudo evitar soltar una exclamación. Dos plantas de unos siete metros de ancho por catorce de largo y siete de altura contenían la biblioteca más grande que el rubio hubiese visto nunca.
Elrond miró entonces a la banda. Estaba en el otro extremó. Así que guardó el libro en su sitio, en una gruesa columna que de libros. Arriba rezaba genealogía de la Casa Flin y se encaminó hacia los sasatres.
- Por los siete infiernos, cuanto se tarda en leer todo esto.
- Unos sesenta y tres años a un ritmo de ocho horas todos los días. – El tono de Elrond parecía cargar con toda esa pesada lectura encima.
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kang
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MensajeTema: Re: La larga travesia. La Ira de los Dioses. Capitulo I   Sáb Feb 25, 2017 1:26 pm

Halaf miraba maravilladlo aquella sala. La biblioteca se agrupaba por vanos entre columna y columna. Geografía, Historia, Heráldica de la familia Flin…
- -¿Le gusta la lectura?
El rubio tardó en reaccionar.
- Ehh. Si.
- Aquí se encuentra todo el saber del hombre desde los tiempos de Numenor. Mi ancestro Akerión Flin, trasladó su biblioteca del castillo de Orossë, de los Puertos Grises aquí. También adquirió todo libro que estuvo a su alcance. Por desgracia ninguno de mis antecesores copió su ejemplo. La biblioteca acaba tras la derrota de Sauron. Es ese de ahí.
Dijo Elrond, señalando al mismo tiempo con su único brazo al cuadro que colgaba sobre la columna dedicada a al Señor Oscuro. Cada una de las columnas tenía un retrato de un miembro de los Flin. Debajo de cada uno de los retratos había una fecha. El último acababa en dos mil ciento setenta y cuatro de la tercera edad.
- Desde entonces los Flin hemos permanecido aquí, en el bastión. Guardando el norte.

OUT ROLL
Aquí os dejo espació para que podías postear.
IN ROLL
Sonó una campanilla.
- La cena está servida. Por favor acompáñenme.
Salieron de la biblioteca. Ya olía que alimentaba. Su nariz los guió hasta el salón. Había una foca asada en un espetón. Unas cosas redondas y amarillentas rodeaban la foca mientras humeaban un delicioso aroma. Niah se relamió de tal modo que Lothar no sabría si podría contenerla. Lothar sabía que si la huarga se lanzaba a por la foca iba a quedar poco para el resto.
Elrond ocupó su puesto a la derecha del trono y el resto se acomodó.
- No te preocupes por el animal. También he pensado en él.
Tod, El viejo ujier entró con una bandeja de huesos. Y la depositó delante del animal.
Niah reculó un pasó y dejó hacer al hombre. No fue hasta que el ujier se retiró cuando Niah se lanzó a por los huesos.
- Gracias ha sido todo un detalle por su parte, mi señor Elrond. – Dijo el Tahur.
La cena empezó en silencio. Por lo visto Elrond no acostumbraba a comer foca, o era su plato preferido. Era un hombre grande con un apetito grande.
De pronto el silencio se interrumpió con el ujier entrando por la puerta.
- Mi señor ha llegado un pájaro. Ha traído esto.
Elrond estiró su única mano y Tod le entregó el mensaje. Este lo desplegó lo leyó para sí y sin levantar la vista volvió a leerlo, esta vez en voz alta.
-Regreso mañana. El conde Araphant viene con su hija. Trae a las cinco espadas del norte consigo, como escolta. Prepáralo todo. – Elrond dejó el mensaje sobre la mesa.y después se rascó la barbilla. – Que mala suerte tienen ustedes. El Conde Araphant es un engreído y orgulloso noble del Norte. Odia a los plebeyos libres. Para él solo tendría que haber dos tipos de personas: Nobles y siervos.
- No lo entiendo no tenemos porqué vernos con él.-
- Por desgracia para ustedes se les agota el tiempo. Se acerca una mini estación de la Bahía. La llamamos el tiempo de la ventisca. Hielo nieve y vientos capaces de traspasar la carne. SI no sacan su barco de aquí en menos de tres semanas, denlo por perdido. -
- Sigo sin entenderlo.
- El conde viene para quedarse unas dos semanas y media. Más o menos. Mi padre ha decido organizar la boda aquí. Le ha prometido a Araphant que casará a su hija con un Flin. Y este habrá aceptado.
Llegaran por la tarde. Mi padre como anfitrión querrá dar un buen banquete.
Como invitados míos tienen la difícil tarea de caer en gracia al simpático de Araphant para no ofenderle, mi padre no creo que les ayude si ofenden al padre de la novia. Y eso amigos míos no es nada fácil.
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Haral
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MensajeTema: Re: La larga travesia. La Ira de los Dioses. Capitulo I   Dom Feb 26, 2017 1:40 pm

La biblioteca era impresionante. Los orcos vinieron a mi mente, y por cruel y poco humanitario que fuese, sentí un intenso pesar ante la idea que ese magno lugar de conocimiento pudiera ser pasto de la llamas en manos de criaturas tan viles y mezquinas. Ójala tuviera la inmortalidad en mi mano para poder copiar una y cien veces cada uno de esos ejemplares. Así podríamos asegurar que ese conocimiento no se perdiera y pudiera llegar a muchos más sitios. Pues el hombre resurgiría. Estaba seguro. Me negaba a pensar que los orcos hubieran ganado para siempre. Fuese esta una de muchas realidades o no.
Lo que estaba seguro es que este era mi mundo. Esta era mi realidad. Lo que pasara fuera de aquí poco me importaba.
Los muertos ya no podían importar. Ahora solo importaba el futuro, que era salvar sus almas. Y el presente, que era poder salvar estos libros.

"Me encantan estos libros. Si tuviéramos más tiempo me gustaría leerlos todos"
"No sé si a mi padre le importará o no mucho que alguien de fuera ojee sus libros. Por mi parte no habría problema. Los libros están para leerlos, no para atesorar polvo, como hacen aquí." Y Elrond me sonrio.
Le devoví la sonrisa, pero tal vez no fuera muy apropiado lo que por mi mente pasaba en ése momento.
¿Se daría cuenta de la falta de uno o dos ejemplares? La verdad es que parecía la clase de hombre que sí se daría cuenta. Así que lo importante era ¿se daría cuenta a tiempo si los cogía en su momento oportuno?.
Yo era un intelectual. También me estaba convirtiendo en un formidable guerrero. Pero toda la vida había sido un ladrón y eso lo llevaba dentro.

EN LA CENA
La foca estaba riquísima. No sabía si era porque la carne de ése animal estaba así de buena, o era cosa del cocinero. Pedí repetir un par de veces, la primera era para volver a degustar ése manjar. La segunda era para guardarme la carne en una servilleta y poder dársela a probar a Relámpago.
No importaba lo independiente que pudiera ser, me sentía responsable de proporcionarle comida cada vez que pudiese, y medio kilo de esta carne sin duda que le haría bien a mi único amor en este mundo. Pues mi verdadero amor me esperaba en el otro.
Clarisse, ¿por qué volvía su recuerdo a mi mente? Tal vez fuera por las noticias de boda que comunicaba nuestro anfitrión. ¿qué importaría esa boda, con la ola de masacre y muerte que se cernían sobre estas tierras? Parecía sacado de un mal sueño. La gente de aquí vivía tan al margen que sus mayores preocupaciones eran una boda entre nobles. Qué estupidez más grande. Pero....¿sabrían esos norteños lo que pasaba más al sur?¿nos verían como una amenaza, o a nuestro barco como una salida? puede que la boda fuera un intento de unir fuerzas ante la posible amenaza orca. Puede que así lo hagan porque sepan la magnitud de dicha amenaza. En ése caso, no interrogarían a fondo. Querrían saber todo, y debíamos estar preparados.
Miré a mi grupo. El Jilguero intentaba amenizar la velada, solo paraba de hablar para cantar. Hasta creo que podía escucharlo hacer algún comentario jocoso o alguna nota de canción mientras bebía.
El Tahur no hablaba mucho pero lo miraba todo. Estudiaba. Callaba y sonreía. Igual que cuando jugaba a las cartas. Mejor dicho. Igual que cuando hace trampas a las cartas.
La Serpiente había soltado su lengua en más de una ocasión. Lo cual era de agradecer.
El Príncipe estaba callado. Demasiado callado. Miraba sin mirar. No veía lo que tenía delante. Se notaba que solo miraba para dentro y pensaba y pensaba. No paraba de pensar. Pero nada bueno. Algo parecía corroerlo por dentro. Sin duda, si esta grupo había tenido algo parecido a un líder ese era Lothar, pero el que había actuado de cerebro en incontadas ocasiones era Angost. Por un momento caí en la cuenta. Ahí estabamos. La Banda del Sastre. La Banda de Lothar. Faltaba Yasuo, aunque la compañía de Tarsil nos venía muy bien. La Banda del Sastre. Turgoll no pudo con nosotros. La Mano no pudo con nosotros. Garred no pudo con nosotros. El bigotes no pudo con nosotros. El apocalipsis orco no había podido con nostros. No digo que fuéramos indestructibles. Pero sin duda debíamos tener alguien que velaba por nosotros. Ese pensamiento me animó bastante.
"No os preocupéis. Nos comportaremos como es debido e intentaremos ganarnos el afecto de ése noble. Sin duda la forma más fácil de hacerlo será mostrarnos como él quiere vernos. Plebeyos que piden ayuda a los todo poderosos nobles" A ver qué hará el noble tocapelotas cuando la Horda Orca llame a sus puertas, pensé.
"¿y qué afortunado Flin contraerá nuevas nupcias? Imagino que vos ¿cierto?"
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Tyrok
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MensajeTema: Re: La larga travesia. La Ira de los Dioses. Capitulo I   Dom Feb 26, 2017 6:20 pm

- A ese noble le gustaremos tanto como él nos gustará a nosotros. – La Serpiente no pudo aguantar su instinto y disparó veneno por su boca – Siento mucho que alguien tan cortés y amable como usted tenga que formar parte de la misma familia que alguien de esa calaña. Realmente espero que no sea usted quien deba casarse con esa mujer... y si es su padre que no cometa la estupidez de conceder ningún posible heredero a ese tal Araphant –

Todos dedicaron una mirada algo atónita a Tyrok, pero a éste, tanta palabrería para dar pasaditas por la espalda lo ponía enfermo.

- Creo que lo mejor que podríamos decir es que como agradecimiento, abasteceremos sin coste alguno estos páramos del norte con productos traídos del sur. Para ello, evidentemente, necesitaremos que nuestra nave esté reparada, tal vez podríamos salir a cazar, se nos da bien, y un buen banquete no es un gran banquete sin carne recién cazada en los platos – la pausa de Tyrok no se vio interrumpida por nadie – Por cierto señor Flin, veo que este lugar bastión está poco o nada defendido ante posibles hostilidades, ¿acaso no hay amenazas de ningún tipo por la zona? -
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Tyrok
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MensajeTema: Re: La larga travesia. La Ira de los Dioses. Capitulo I   Lun Mar 13, 2017 10:14 pm

El trato recibido en aquella pequeña aldea de lo más cortes que la Banda del Sastre recordaba en tiempo. Tan solo unas pocas pieles de foca bastaron como pago por la reparación y algo de avituallamiento.
La estancia en aquel lugar había sido tan sumamente exquisita gracias a Lord Elrond Flinn, que la banda acordó dejarle una nota para informarle del mal que desde el sur se aproximaba, sin duda alguna, esta era la mejor forma de agradecer el trato recibido, ofrecerles la posibilidad de sobrevivir.

- Os aconsejo que hagáis una parada en la cara occidental de la Gran Isla del Norte, en la Bahía de Illuin, se trata de un lugar bastante más acogedor que éste, donde olvidaros por fin de los grandes páramos de hielo – Elrond hizo una pausa para tomar aire – La cara oriental son montañas escarpadas que llegan hasta la costa y cruzadas por un gran glaciar. Además de encontrarse bastante lejos, vuestra nave correría grave peligro –
- Muchas gracias Lord Elrond – dijo Lothar – Jamás podremos agradecerle todo lo que ha hecho usted por nosotros. –

La despedida se dilató un buen rato, el trato recibido por aquel hombre alto merecía aquel tiempo y mucho más, pero el mar nos esperaba, debíamos llegar al este antes que los malditos orcos.
El Ira partió rumbo al lugar aconsejado por Elrond. Halaf fue el encargado de un libro fuera de su lugar, en una mesa de la biblioteca, sobre el libro una nota con la esperanza de que la leyesen y le hicieran caso, la cual rezaba:

“Maese Elrond, es nuestro deber informarle, que el suroeste conocido ha sido tomado por un poderoso ejército orco, le rogamos abandonen tan pronto como les sea posible este lugar. Nosotros debemos dirigirnos al este con toda celeridad para anunciar lo que está sucediendo.

Fdo. La Banda del Sastre”

El viaje fue de lo más placentero, tan solo alguna que otra tormenta agitó el Ira de los Dioses, pero nada a lo que ya no estuviésemos más que acostumbrados. En el horizonte comenzaba a divisarse una enorme mole en medio de aquella inmensidad de agua. El color verde prácticamente olvidado por la mayoría tiñó de lágrimas los ojos de más de uno. Aquel era un lugar paradisiaco, un oasis en medio del océano. Por fin disfrutarían de tierra firme plagada de vegetación, por fin olvidaban aquel maldito páramo de hielo y nueve que durante todos estos meses les acompañó durante el viaje.


Offrol: aquí os dejo. Me gustaría que si fuese posible todos leyeseis, aunque mi aventura como tal aún no ha comenzado del todo. Si queréis podéis postear sobre el lugar. Se trata de una isla enorme, con mucha vegetación gracias al agua que el glaciar les aporta. La parte oriental es bastante más alta que la occidental. Los habitantes son tipo vikingos pero sin ser tan salvajes. Son desconfiados con las gentes del sur pero no por ello agresivos, aunque mejor no tocarles las pelotas. Tenéis total libertad para postear (sin pasarse, no me saquéis a Gandalf ni Feanor regalando espadas de +10)
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kang
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MensajeTema: Re: La larga travesia. La Ira de los Dioses. Capitulo I   Mar Mar 28, 2017 7:57 pm

…El señor del lugar?

Grover Martillo de hierro es. …

El tabernero no pudo responder a Angost King. Se giró en redondo para quedarse petrificado por un momento. Angost también se giró al escuchar el ruido.


Al mismo tiempo, la serpiente, coqueteaba con la voluptuosa Helga.

- Cariño como has hecho para pintarte así el pelo. – Estiró la mano y agarró la cabeza de la serpiente para tocar su pelo y de paso poner sus buenas razones muy cerca de los ojos de Tyrok. Se escuchó un ruido y Helga se sobresaltó introduciendo ferozmente a Tyrok entre ellas. Estaba con la cara metida en su duro y gran escote. Se hizo el silencio. Tyrok sabía que ese silencio no era culpa suya y empezaba a dudar si pegarse un festín con los encantos de Helga o sacar la cabeza y ver qué demonios ocurría.

- El jilguero se unió en la percusión. No conocía la lengua y por lo que parecía era una canción socarrona por los coros que repetían los lugareños. La canción era algo tosca pero tenía cierta vida, ese detalle fresco y alegre. La verdad era que la canción funcionaba.
De pronto uno de aquellos rubicundos gritó a pleno pulmón :

- Hijo de perra TRAMPOSO.
El trovador vio como el Tahúr saltaba hacia atrás como si tuviese un resorte. No dio crédito a sus ojos


La partida no podía estar más calentita. Aquellos dos incautos estaban a punto de dejarse las bolsas en las manos de Lothar. No es que el Tahúr esperase sacar mucho de allí pero no podía evitarlo. Le volvían loco las cartas. De pronto se fijó en que uno de aquellos dos hombretones empezó a hacer el truco del fugitivo. A Lothar casi le da por reir. El rubicundo no duraría como tramposo en los muelles de Tharbad ni un momento. Lothar esperaba a que el otro reaccionara de inmediato. El truco era viejo y gastado y encima lo ejecutaba un dedos torpes. Solo esperaba a ver cuando iba a saltar el otro. Pero para su sorpresa no pareció darse cuenta. Esta gente era una mina. El Tahúr casi se atraganta intentado reprimir la sonrisa. Eran prácticamente vírgenes en estas tierras.
Miró sus cartas, dos damas. Sonrió para sí.
< Lastima señoritas hoy no vamos a bailar>
Se tiró de la mano y la partida sucedió muy rápida. Todos apostaron todo y para sorpresa de todo el mundo, hasta del Tahur, no fue el tramposo quien ganó. Fue el tipo que tenía enfrente. El tramposo miró con furia al ganador y a todo pulmón gritó:

Hijo de perra TRAMPOSO

El tramposo saltó por encima de la mesa con un cuchillo largo en la mano. Pero tan rápido como el Tahúr saltó hacia atrás el tipo que había ganado la partida estiró el brazo y agarró la cabeza de su agresor. De un severo y brutal golpe aplastó la cara de su enemigo contra la mesa. Como si fuera un vulgar pelele.

- Todos lo habéis visto, el me atacó. O el o yo. Yo no quería hacerle nada.
El ganador. Que se llamaba Borg. Era un hombre de treinta y tantos que había demostrado una fuerza y agilidad importantes. El cuerpo sin vida de su agresor se convulsionaba encima de la mesa con la cara hecha pulpa mientras que todo el mundo miraba sin hacer nada al tal Borg.

- Acompañanos Borg. – Dijo uno de los allí presentes. - Tienes que ir al Drakar. Grover ha de juzgarte.
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Tyrok
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MensajeTema: Re: La larga travesia. La Ira de los Dioses. Capitulo I   Vie Mar 31, 2017 6:37 pm

Tyrok disfrutó de aquel momento recordando con anhelo lo mucho que disfrutó con aquella hermosa y dulce lavandera de Elendil. La bella y voluptuosa Helga desprendía un agradable olor mezcla de jazmín y almizcle entre sus suaves y generosos senos.
La Serpiente, como el animal que la daba el apodo, sabía que en aquel lugar era al mismo tiempo presa y cazador, por ello, aunque estaba disfrutando de aquel “hermoso” momento, sus sentidos se mantenían muy alerta de todo cuanto pudiese suceder a su alrededor.

- Hijo de perra TRAMPOSO –

Tyrok maldijo aquel grito que lo sacó de su trance de sexo. Apartó a la hermosa hembra todo lo suave que aquella urgencia le permitía y en un instante su mano saboreaba el tacto de la empuñadura de su espada.
Lothar estaba jugando, y jugar en su vocabulario no significaba otra cosa que hacer trampas, no era de extrañar que su amigo estuviese metido en aquel lio.

- Parece que hay fiesta en la taberna, si se lía y mi buen amigo está de por medio, tendré que echarle una mano – La Serpiente hizo una pausa – Después te echaré una mano a ti – dijo al tiempo que deslizaba su mano izquierda por el muslo de Helga hacia el interior de su falda buscando su sexo.

Offrol: si no pasa nada, Tyrok sigue metiendo mano a la zagala, si pasa algo y Lothar está de por medio, acudirá en su ayuda
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MensajeTema: Re: La larga travesia. La Ira de los Dioses. Capitulo I   Sáb Sep 23, 2017 8:00 am

Tras la isla del desastre del Ira de los Dioses

El cuerpo amortajado se deslizó con suavidad de sus manos.
< Ya solo quedamos dos>
El mar acogió el segundo cuerpo tragándoselo para siempre.
- Adiós Halaf. – La voz se le quebró y no pudo contenerse.
- Adiós Halar, echaré de menos esos dedos tuyos para abrir puertas. -
Las palabras de Tyrok sonaron amables. Pero carecían de afecto. Korun se preguntaba intrigado que clase de personas eran estas las del sur. Uno parecía una mujer sin poder evitar el llanto. El otro parecía un guerrero, pero carecía de la camaradería del compañero.

Se pasó la manga por la cara para sonarse los mocos. Dejó de llorar y se quedó mirando el punto donde los cuerpos habían caído. El barco se alejaba poco a poco.
Los remordimientos empezaron a golpearle. Halaf estaba muerto por su culpa.

- Vamos Halaf este es para ti. - Se repetía en su mente como una sesión de latigazos.
Había menos preciado a su enemigo. Pero lo peor era su orgullo.
< Yo solo podía haber liquidado a ese hijo de perra, pero no. Por no coger el escudo de Ankalagor, preferiste mandar al Rubio a su muerte. Mira lo que ha pasado. Aquí en medio de la nada os abandono. JOOODER.
Adiós hermanos. Espero que Clarisse esté ya a tu lado. >

Su mente divagó hasta llegar al Príncipe. Su maestro, sin él, el mundo será un lugar mucho más gris. Angost era como una flor rápida de verano. Caprichosa, inquieta, sorprendente, bella y a la vez insustancial y feliz.

Adiós hermanos .

Lothar se encaramó a la cubierta del palo y se quedó mirando el mar. No se imaginaba la vida sin ellos. Ya no se acordaba de cuando ellos no estaban. Solo le quedaba Tyrok. El frio trozo de acero de Tyrok.

< El mundo ahora parece un tanto gris oscuro. Perdonadme. Hermanos. Porque yo no puedo.>

El barco los dejó atrás. Al fin se bajó del palo. Frustrado, triste y cabizbajo se perdió dentro de la cubierta inferior sin ganas de hablar con nadie.

Una y otra vuelta en el jergón. No podía dormir. A su lado la serpiente dormía.
Seguía pensando y torturándose. Se acostó de lado y cerró los ojos. Comenzó a conciliar el sueño en un vaivén acompasado.

< una vocecilla le susurraba en un sueño. Todo estaba oscuro…


Se despertó asiendo la espada. Estaba fría, mucho.

Una voz de mujer se coló en su mente.

< Devuélveme a la vida >

La espada le estaba hablando. Sin saber cómo le respondió.

< ¿ Y que gano yo con eso?>

La espada le mostró su poder. Había algo maligno en esa hoja y seductor. La sensación de poder y fuerza que le transmitió la espada empezó a atraparlo.

< Ya solo quedáis dos >
< A mí nunca me importó el resto.> Tyrok se dio cuenta de un detalle.
< Conmigo en tus manos, Lothar estará a salvo.>
< ¿Cómo te llamas? > Quiso saber la serpiente.

Tyrok desenvainó la antigua espada de su maestro. Cogió la espada por la hoja justo debajo de la cruz.

< Yo Tyrok, la Serpiente te devuelvo a la vida >

La espada comenzó a enfriarse mucho más. Tanto que Tyrok llego a creer que se le congelarían. Luego notó como si algo le hurgara el corazón, como si le pasaran una cadena rasposa.

< Muéstrame quien eres en realidad >
Tyrok se recuperó del Sock. Por algún motivo supo que tenía que luchar con la espada. Una lucha por el control. Algo le decía a Tyrok que si no era lo bastante fuerte como para doblegar a su espada esta podría consumirlo por dentro. Notaba como le robaba su esencia vital y ella crecía en fuerza.

< Ya basta.>
< Aun no es suficiente. Necesito mas de ti para llegar a ser quien realmente soy>

- Aun no. He dicho que ya basta. Tyrok no se dio cuenta de que alzó la voz.

- ¿ Qué pasa Tyrok? – Dijo Lothar con los ojos algo cerrados por el sueño.

- Duerme hermano. Pensaba en voz alta nada más.
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MensajeTema: Re: La larga travesia. La Ira de los Dioses. Capitulo I   Sáb Oct 07, 2017 8:15 pm


El camino se hizo triste. Habían dejado atras el mar y a sus amigos fallecidos, y se adentraban en la isla, era como si todo el peso de lo ocurrido se les abalanzara sobre ellos de golpe, de una manera indiscriminada y cruel.
No tardaronen encontrar un sendero el cual siguieron, parecía ser transitado de manera algo regular, lo que significaba que la isla podía tener habitantes.
Fue entonces cuando lo vieron. Un hombre cerca de los 2 metros se tambaleaba en mitad del camino, parecía que iba mareado o bebido.
-Estad precavidos- Susurró Lothar. De repente el hombre cayo de culo y alli se quedo cabizbajo. Una herida chorreaba sangre de su frente, deslizandose hasta su nariz y de la nariz al suelo.
-Parece herido- Dijo Tyrok. - Yo conozco a ese tipo.
- Si- DIjo el Jilguero- Yo tambien. Es el mayor de los 4 Hermanos, Bringwor. Lucho en la guerra como cualquier soldado raso, en primera linea.
-QUe mierda hace aqui!- Lothar se aproximo a paso rapido al hombre y levanto su rostro para verle la herida.- Sabes quien soy? Me recuerdas? - Bringwor parpadeo confuso. Estaba claro que no lo reconocia. Lothar le echo algo de agua en la cara- Habra que coser esta herida- Que ha pasado?
-No se... - SU voz sono tan aspera y cavernosa como recordaba- ...no recuerdo nada... Einer... - Se llevo la mano a la cabeza.
Lothar vio que de verdad se trataba de Bringwor, pero lo veia diferente a aquel dia que se enfrento a Kang en aquella reunion. Sus ojos eran mas jovenes, no sabe porque le vino a la cabeza su amigo Angost, cuando le decia que el General Einer le recordaba tanto a su padre y lo cierto es que era como una copia mas joven, aunque de mirada mas longeva. Eran cosas extrañas, pero con las que habian aprendido a convivir.

Terminaron de coser la herida de Bringwor, el cual seguia sin recordar nada. Tan solo escucharon con sorpresa que habian parado la invasion de los orcos... Seguramente se habia golpeado la cabeza muy duramente.
- Que hacemos? - Dijo Tyrok.
- No podemos dejarlo aqui solo y hemos luchado en el mismo bando- Dijo Tarsil.
-Tambien en el contrario- DIjo Lothar. Un comentario muy de Halaf o Angost. - Pero si... supongo que fuimos mas aliados que enmigos y creo que le debemos una , despues de lo que ocurrio en el Oeste.
Bringwor no sabia muy bien de que hablaban.
- Oye...no quiero ser un problema. En cuanto encuentre a mi hermano Einer, nos iremos, no conozco nada de este lugar.- Dijo el grandullon.
- Ni nosotros. Esta bien , vente con nosotros, cuanto menos parece curioso. Eres Bringwor, pero no eres el Bringwor que conocimos de eso estoy seguro- DIjo Tarsil, el cual busco la aprobacion del resto. Lothar asintio. Luego los demas hicieron lo propio.
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MensajeTema: Re: La larga travesia. La Ira de los Dioses. Capitulo I   Vie Oct 13, 2017 5:04 pm

La plaza estaba salpicada de cadáveres tanto de los que estaban vivos como de los que estaban muertos. Abriéndose paso entre ellos, la mole de hierro y carne se plantó delante del Tahúr.
- No luchas nada mal. ¿Dónde has aprendido a luchar así?
- Gracias Bringwor. Ha sido suerte. – respondió Lothar.
- Nada de eso. Ese contraataque es de los mejores que he visto. Mi padre lo hacía igual.
- De nuevo gracias. Un compañero nos enseñó a luchar. Por desgracia lo perdimos no hace mucho. Él era nuestro maestro.
- ¿Murió en combate? – Preguntó el gigante. Lothar asintió con la cabeza con un gesto de dolor. – Es una muerte noble, mucho más que morir en la cama de enfermedad.
- Puede pero yo preferiría que estuviese aquí con nosotros. No es su espada lo que echo de menos.
Envainaron las armas. La isla pirata había sufrido bastante, esos muertos vivientes causaron un buen estrago. Solo cuando Lothar acabó con barba Roja los no muertos cayeron.
Hacia ellos se acercaba un grupo bastante nutrido abriendo la marcha un hombre negro. Era tan grande y recio como Bringwor. Tras él, una melena pelirroja contoneándose.
Uno de ellos señaló al Tahúr y el grupo se detuvo y el negro y ella sortearon los muertos hasta plantarse delante de la serpiente, el hombre oso y Lothar.
- Eres toda una caja de sorpresas, maese Lothar. Rico, un jugador envidiable, ya me he enterado del desplume de la taberna. Y ahora un más que diestro luchador.
- Gracias noble dama. Como le decía a mi amigo Brinwor, un golpe de suerte.
- Me llamo Erika barbaroja. Pero puedes llamarme Erica. Y no creo que un golpe de suerte acabase con esta maldición. Mis hombres me han dicho que te enfrentaste tu solo a mi padre y que por lo visto, quien no estuvo a la altura fue él.
- Gracias de nuevo por el cumplido. ¿quizás le gustaría entrenar un poco conmigo?
Lothar le lanzó la mejor de sus sonrisas a la pelirroja, al mismo tiempo que señalaba a su espada colgada de esa cadera de infarto.
- No lo descarto Maese Lothar.
- Para vos solo Lothar.
- Muy bien. Esta noche daremos un banquete. Esto hay que celebrarlo, y espero que vengas, Lothar.
El Tahúr miró a su alrededor. Aquello era una fiesta, pero de los horrores. Cadáveres mutilados por toda la plaza. Algunos empezaban a oler realmente mal. Los hombres de Barbarroja, libres del hechizo, se descomponían a marchas forzadas. Y las inmundicias que desalojaron los vivos al morir tampoco alegraban el ambiente. El tahúr no entendía bien que había que celebrar. Pero no iba a ser él quien dijera que no a una fiesta. Y más si como él esperaba acabase compartiendo lecho con esa mujer arrebatadora. No iba a estar mal eso de no pagar para variar.

- Borg- Dijo ella refiriéndose al enorme negro. – Que limpien las calles y preparen el salón de la fortaleza para un banquete. Encárgate de todo. Y vosotros- dijo dándoles la espalda y enseñando la forma de ese culo perfecto. – os espero dentro de nada en mi casa. Hay que regar el gaznate con un buen vino. Hasta ahora señores.
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MensajeTema: Re: La larga travesia. La Ira de los Dioses. Capitulo I   Sáb Oct 14, 2017 7:58 am

De fiesta en la fortaleza de la pelirroja.

Esa mujer sabía vivir. El salón estaba decorado con tapices, sobre todo navales. Un enorme cuadro de su padre y ella reinaba sobre las paredes. La luz de la hoguera central le daba un aire siniestro al la extraña pareja.
Una larga mesa en forma de u cubría el perímetro interior del salón. Presidiéndola la anfitriona.
Lothar se asomó por delante de los pechos de Erica para saludar al capitán A un lado uno de los capitanes que había desplumado. A su lado, el resto del grupo. Ahora ya no eran una banda, solo un grupo de exiliados de un mundo muerto. Un conglomerado superviviente, nada que ver con lo que habían sido. Lothar se apartó de sus pensamientos. Se concentró en la pelirroja.
- Vivís bien, Mi señora. – Sonrió Lothar
- Si no está mal. Mi padre tardó casi una vida en levantarlo. – Respondió ella llevándose una fruta a la boca roja carmín.
- Se puede preguntar qué pasó entre vosotros.
- Se puede, pero hoy no te lo contaré. – Dio un mordisco sonoro mirándolo divertida.- Tienes un acento extraño, ¿de dónde eres?
- De lejos. Más allá de las islas de los rubicundos osos.
- Nunca he navegado más allá de esas aguas. Más al oeste el frio es demencial. Me gustaría saber que te ha traído hasta aquí.- Erica se apartó un mechón de pelo de la cara para mirar a Lothar a la cara.
- Ni yo mismo lo sé. El destino, la suerte… No sé. Quizás estaba predeterminado que nos conociéramos.
- Me tienes intrigada.
- ¿Si, por?
- No tienes pinta de jugador y sin embargo habéis desplumado al capitán Grant y toda su cuadrilla. Portáis tesoros encima para retiraros de por vida y sin embargo parecéis un mercenario barato. Un mercenario barato que derrotó a mi padre sin sufrir daño alguno. ¿Quién sois en realidad?
- En realidad…Solo soy un simple sastre.
Ella se echó a reir ante la sinceridad de él.
- Y esa es vuestra aguja. ¿no?- dijo Erika señalando a su espada.
- Esta solo me protege.


La noche siguió.
Bring disfrutaba de un muslo de gamo para él solo. La grasa le chorreaba por la barba mientras masticaba y sonreía. A su lado Korun, el hombre oso, competía con un pirata para terminar su jarra. Alcohol, carne y algunas mujeres de cascos ligeros amenizaban el banquete.
La serpiente no pudo reprimir su cara de enfado cuando Lothar se llevó a la cama a la pelirroja. Le negó con la cabeza, pero Lothar encogió los hombros y le sonrió con esa cara de: Lo siento pero sabes que soy así.
- Quédate conmigo.
Lothar no le contestó.
- Contigo a mi lado no tendremos rival en los mares. Toda la costa del este temblara al ver nuestra bandera.
Lothar continuó callado.
- ¿Qué me contestas?
Lothar no despegó los labios. Estaba pensando en sus cosas.
Vaciarse en las cartas, o fundir pasta en fulanas. O engatusar a esa dama no le curaba. Solo apartaba la pena unos momentos. O peor, como le acababa de pasar con la pelirroja. Un orgasmo tan vacio como insatisfactorio. La muerte de Angost y Halaf le había robado algo que no recuperaba. y con esta hembra tenía claro que no lo iba a recuperar.

- ¿Me escuchas?
- Sí, pero estaba pensando que puedes usar esa boquita tan bonita para otra cosa...
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MensajeTema: Re: La larga travesia. La Ira de los Dioses. Capitulo I   Sáb Oct 14, 2017 8:54 am

Me gusta disfrutar de estos placeres humanos como al que más. La carne esta demasiada hecha para mi gusto, aunque para mi es un placer desgarrar las fibras del músculo con mis afiliados colmillos. El olor a humanidad es enmascarado por el de la bebida y la comida :doy gracias.
No conozco a mis nuevos amigos, pero no se por que cojones ellos si me conocen a mi. Debo indagar más, el golpe en la cabeza ha debido ser muy duro, tengo lagunas, recuerdo que estaba con Einer y que atravese la maldita puerta... De que huiamos, contra quien luchabamos , donde está mi hermano, y los demás...? No recuerdo nada de eso, mi cabeza vuelve a doler y todo da vueltas. Una zorra me despierta de mi ensimismamiento.
-hola guapetón, eres uno de los héroes? - no me fio de las zorras.
-Fuera! - intento ser educado - vete a molestar a otro imbecil. - La apartó a mi manera... Siempre tan "delicada".
Me gusta follar como al que más, pero yo decido con quien y cuando, es parte del descanso del guerrero, pero ahora no estamos en ese descanso, al menos en mi cabeza. No podemos bajar las defensas y ese idiota de Lothar se expone con la zorra jefa, un día perderá el cuello en algúna cama de alguna fulana.Su futuro está escrito si no espabila.
Tenemos que salir de esta isla, demasiado pequeña, demasiado... humana... Mi cabeza vuelve a dar vueltas... Dolor...
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MensajeTema: Re: La larga travesia. La Ira de los Dioses. Capitulo I   Lun Oct 23, 2017 2:32 pm

A la mañana siguiente Lothar se levantó con un terrible dolor de cabeza. Junto a la cama, con el cuerpo semidesnudo se encontraba la joven Erika, una belleza del norte de cabellos color carmesí. Su piel era blanca y dulce como el azúcar y sus senos de proporciones perfectas. El tahúr se restregó los ojos, él estaba seguro de haber yacido aquella noche junto a Elisabeth, pero no fue así, la señora yació como cada noche junto a Jazeera, la belleza de ébano que siempre se sentaba a su derecha.
- Te has portado como un semental, tal vez desees depedirte de mi de la mejor forma... - Dijo Erika a Lothar
- Mi cabeza no deja de dar vueltas y no estoy para demasiado movimiento, pero tal vez puedas hacerme un último trabajito con tus dulces labios - Respondió Lothar
La joven dejó caer la sábana que tapaba parte de su cuerpo y se fue directa a cumplir los deseos del Tahúr, éste hacía mucho que no disfrutaba de esta manera. La joven Erika sabía muy bien lo que se hacía.
- Hoy se va a derramar mucho por la borda - se dijo Lothar  a si mismo
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MensajeTema: Re: La larga travesia. La Ira de los Dioses. Capitulo I   Sáb Oct 28, 2017 9:16 am

Elisabeth los había convocado para despedirlos de la isla “como se merecían”. Según la tradición, los saqueadores del mar no eran muy dados a tener héroes ni a tratar a nadie como tal, la nueva banda del sastre no sería una excepción, aunque ella trataría de mostrar todo su agradecimiento, pues sin ellos, la masacre ocurrida en la isla habría sido sin duda mucho mayor.
En el gran salón, al fondo se encontraba la hermosa mujer de cabellos carmesí, a su derecha una belleza de ébano, a su izquierda el capitán Shark. Lothar, Tyrok, Tarsil, Kurull, Bringwor y Darek. El Tahúr no quitaba el ojo a la joven Erika, aquella mujer era de una belleza y dulzura exquisitas, y una felina en la cama, podía competir en atractivo con la señora de la isla.

- Bien amigos – comenzó Elisabeth – Os estaremos eternamente agradecidos por lo que habéis hecho hoy, os podríais haber marchado y sin ayudarnos en la peligrosa contienda, pero lejos de hacerlo os quedasteis y no ayudasteis. Sin vuestras poderosas armas y brazos, mucha más gente habría caído sin duda – sus palabras demostraban que se trataba de una mujer culta para su joven edad – Tened este regalo, son anillos del tesoro de Barbarroja, son de gran valor y os servirán de salvoconducto siempre que piséis nuestra isla, me encuentre o no yo en ella. Espero que el viaje que os aguarda sea plácido y que las aguas os respeten. Recordad, si viajáis por el norte de la costa, puede ser peligroso, esas aguas están plagadas de saqueadores de mar que no dudarán en dar caza a vuestro barco si lo ven. Sabed que no todos son afines a la Isla de Mann. Espero que vuestra estancia aquí haya sido agradable, y sabed que siempre seréis bien recibidos. –


En alta mar



- Contemplad el espectáculo amigos – dijo Martin mirando a babor – Tal vez no volváis a ver esto en toda vuestra vida. Son lo que los marineros llaman ballenas asesinas, unas cinco. -

A unos 20 metros a la izquierda podía verse aquel grupo de enormes moradores del mar danzando en perfecta armonía.

- Miden de 6 a 7 metros – prosiguió el capitán – Esperemos que tengan su estómago lleno y no decidan atacarnos pues seríamos un blanco más que fácil para estas hermosas criaturas. –

Ya se comenzaba a divisarse al desfiladero marítimo por el cual deberían cruzar, para todos se antojaba una tarea más que peligrosa, un mal movimiento de mar, y el barco se partiría contra las rocas como una nuez. En cambio, Darek y Martin veían aquello como un hermoso reto.


Offrol: los anillos tienen una inscripción en élfico que pone: Isla de Mann. No tienen mayor poder, pero si son de gran belleza y su precio rondaría las 100mo. No son iguales todos.
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MensajeTema: Re: La larga travesia. La Ira de los Dioses. Capitulo I   Dom Oct 29, 2017 8:19 am

La cabeza le daba vueltas. Miró a la pelirroja y ella no era ella.
< ¿Qué clase de conjuro es este?> se preguntó Lothar a sí mismo. < Juraría que me fui con la señora del lugar.
Ella miró la cara de desconcierto del Tahúr. Intentó arreglar la situación con sus labios y Lothar se dejó. Mientras ella trabajaba, Lothar continuó pensando.
< Algo ha pasado desde que visitamos aquella isla del demonio. Algo en mi cabeza no está bien. Tengo la sensación de que algo falla. >
De pronto se acordó de algo que había pasado totalmente por alto. La pelirroja, mientras, se afanaba en su cometido arriba y abajo.
< Niah, mi loba. Ya no está.>
Y era cierto. Desde la isla había desaparecido. Y lo peor de todo era que Lothar solo había sido capaz de recordarla ahora.
< ¿Qué está pasando? ¿Cómo es posible que esta gata esté encima de mí?
Algo raro está pasando, como si el presente se estuviese distorsionando.>

Ahora empezaba a recordar. Algo pasó en aquella cueva, pero era incapaz de saber qué. Si la palabra era distorsión. La muerte de Halaf y el príncipe, la desaparición de su loba. Todo era confuso raro.
Al final y tras una zambullida a fondo de la pelirroja, Lothar dejó de pensar y se dejó llevar por el orgasmo. Y como si de una ola se tratara que arrastraba y dejaba todo limpio a su paso, toda aquella confusión fue barrida.
- ¿Te levantas ya?
- - Si guapa. – Dijo él sin mirarla mientas se ponía los pantalones. Se puso su chaqueta de ante repujada en plata. Estaba vieja y gastada, demasiado. Solo para los ojos de un sastre revelaría que era una prenda exquisita. Sabía que Angost se moría de envidia por aquella prenda. Pero a pesar de que amenazaba con caerse a jirones. Lothar se negaba a tirarla. Era lo único que le quedaba de su padre. Estaba raída por los puños, descolorida y la tela empezaba a notarse muy o demasiada usada. Cualquier día de estos se le caería hecha pedazos. Desde luego ya no parecía alguien noble con ella puesta.
- Adiós bruja. – Fue lo último que le dijo a la pelirroja tras cerrar la puerta. Ni se digno a mirarla. Para él solo era otra ramera más, y sin pagar parecía que no le motivaba.
No tardó en darse de bruces con la mirada reprobatoria de la Serpiente.
- Un día de estos no saldrás con vida de tus aventuras entre sabanas.
- ¿Qué quieres que haga? Sabes que no puedo evitarlo, me gustan las mujeres casi tanto como las cartas. – el típico gesto de encogerse de hombros de Lothar enfurecía siempre a Tyrok. Aunque siempre se le pasaba rápido. – Vamos con el resto, tenemos que salir de esta isla de mierda. Estoy hasta la coronilla del mar, de las islas. Quiero ir a tierra firme de una puta vez.


El resto desayunaba en el salón. Bring y el logatig hacían buenas migas mientras daban buena cuenta de un jabalí.

- Buenof diag- consiguió decir el Logatig con sus mejores modales y la boca llena de carne, mostrando sin tapujos lo que contenía su boca. Incluso algún trozo salió volando en dirección a la nueva pareja de mesa.
- Buenos días – Dijo Lothar con una sonrisa amable.
Se sentó con ellos y tomó algo liquido para romper el ayuno. No tardó mucho en llegar alguien más.
- Mi señora quiere verles.
- Buenos días capitán Sarkh
- Buenos días Lothar.
- ¿Le apetece otra partidita de cartas?
- No gracias, no sé si sois más peligrosa con el acero o con las cartas. Y no tengo ganas de seguir perdiendo con vos. Nos vemos luego.
- Una lástima- Dijo Lothar tras marcharse- Tiene un bonito barco que estaría encantado de vender en el continente.
- Quieres robárselo- Dijo Bring con un brillo en los ojos. Como si oliese la sangre brotando de sus enemigos al aplastarlos con su espadón.
- No estaría mal amigo Bring, nada mal. Pero mejor disfrutemos de la hospitalidad de esta gente, ese jabalí tiene muy buena pinta.

- Esta hecho de más, para mi gusto. Pero si, no está mal.


Dijo el oso cavernario sonriendo a Lothar de manera sincera. El tono de Lothar y la tranquilidad con que lo trataba era muy parecido a como lo trataba su hermano Einer. La serpiente tuvo que mirar a Lothar para cerciorarse de que había sido el mismo Tahúr y no Einer quien había hablado. Por algún motivo, Lothar supo que esta mole les acompañaría un más que largo trecho. Y su cabeza dio con la manera de dulcificar a esa bestia en su compañía. Como si Lothar supiese de la importancia o la necesidad del oso de calmar a la bestia que llevaba dentro.

Los saqueadores les despidieron con “honores” . Pero la banda solo tenía ganas de dejar la isla. Tierra firme les llamaba con ímpetu. Basta de agua, basta de barcos. Necesitaban caminar y sentir la tierra bajo sus pies…
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MensajeTema: Re: La larga travesia. La Ira de los Dioses. Capitulo I   Dom Oct 29, 2017 10:06 am

El Alcaudón surcaba las olas, más bien las partía como acero caliente la mantequilla.
Darec parecía buen marino y Martin disfrutaba con el nuevo barco. Mas manejable que el último y más veloz que el ira. Mientras Lothar arto de jugar con las cartas se decidió por entrenar.
- ¿Tyrok que tal si le damos al acero?
El gesto de la Serpiente lo dijo todo. No, como si no quisiera mostrar sus aptitudes con los nuevos.
- Pelea conmigo.-
La voz Bring retumbó en todo el barco. Lothar se volvió con una sonrisa conciliadora y un tono calmado.
- Recuerda que esto es solo un entrenamiento. Las espadas estarán envainadas.
- No pretendo partirte en dos amigo Lothar, solo divertirme un poco. Tanta agua no me gusta. – como queriendo decir, necesito despejarme y la lucha me distrae, pero eso era mucho decir para el parco oso.

Lothar esquivó un sablazo y después otro. La velocidad y fuerza de ese espadón eran endiablados, empezaba a creer que Bringwor quería matarlo. Por suerte Lothar le veía venir con el tiempo suficiente para no pasarse una semana dolorido, o caer muerto. A cada golpe el oso se veía más fuerte, incansable. Como si pudiera partir el mundo en dos. Lothar se dedicó a fintar, esquivar. Atacar se estaba quedando fuera de su alcance y cada vez más. Intentaba cansar a la bestia. Sabía que los golpes fallidos cansaban bastante más que los aciertos. Y a pesar de que bring aun no le había tocado, no desfallecía. Lothar sin embargo, empezaba a acusar los efectos del tiempo. Hacía mucho que nadie le metía en cintura y eso le gustó mucho al Tahúr.
- Estate quieto. Deja de moverte insecto
- Claro Bring, para que me hundas en la cubierta de un solo golpe.
- JAJAJA. Si para eso. – Gritó y rio el gigante.
Lothar se la jugó con un contraataque. Bloqueó con el escudo, desvió la hoja de Bring. Y sintió toda la fuerza que ese animal generó. Por muy poco consiguió desviarla, no sin temer que el brazo se le partiera en ello, el dolor fue inmediato. La espada de Bringwor, a pesar de estar envainada, hizo un agujero en la cubierta del alcaudón al impactar. Lothar, ignoró el dolor del brazo apretando los dientes. Era su oportunidad, aprovechó para asestar un golpe en el pecho de revés ahora que Brinwor estaba a su merced. Pero el golpe a esa recia columna apenas si hizo nada.
Bring ignoró la caricia de Lothar y le lazó un puñetazo. Pasó rozando, Lothar saltó hacia atrás.
- Tienes que golpear con mucha más fuerza amigo Lothar. Me sorprende que aún estés vivo.
El tahúr trastabilló al enredarse con un cabo al recuperar el contacto con la cubierta. Las piernas empezaban a fallarle y cayó de culo. De pronto se encontró con la punta de Bringwar en la cara.
- Estas muerto. – Tras esa amenaza Lothar se encontró con la mano de Bringwor que lo izó del suelo como si fuera una pluma.
- Me rindo, tu ganas Bringwor. – Dijo Lothar con la respiración agitada, su pecho subía como un fuelle de fragua.
- Me ha gustado luchar contigo. No sé porqué, pero me recuerdas mucho a como luchan mis hermanos. Usáis el mismo estilo. Esto hay que repetirlo.
- No se Bringwor. He salido vivo por los pelos. Pero ha estado muy bien. Eso es verdad

Bring no se lo dijo a Lothar pero tuvo que emplearse a fondo para luchar con él. Quizás carecía de la fuerza del guerrero pero tenía la destreza suficiente para aguantarle un buen rato. Y eso no lo podía hacer mucha gente. Empezaba a caerle bien este pequeño insecto. Quizás fuera porque le hablaba tranquilamente y con respeto, quizás esa sonrisa sincera. O porque en cierto modo le recordaba a su familia y Bring necesitaba algo que acercara al mundo terrenal para no perderse en ese bosque tenebroso que tenía en el interior de su alma. Lo cierto era que si aquella gente, que parecía más lista que él, le ayudaba a encontrar a su familia le estarían prestando un gran favor. Y Bring no encontraba a menudo gente que le callera bien.
Bueno los que mataba en combate le caían bastante bien, pero esos no le iban a ayudar a encontrar a su hermano.
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MensajeTema: Re: La larga travesia. La Ira de los Dioses. Capitulo I   Dom Oct 29, 2017 11:18 pm

La cabeza me da vueltas. No creo que sea solo porque no recuerdo haberme subido a un barco en toda mi larga vida, ademas de eso es por todo lo que esta pasando a mi alrededor. Me he enterado que los orcos han ganado la guerra, alla de donde vengo, nosotros vencimos: mis hermanos y yo dimos cuenta de ese cabronazo de Aszagah, alias Frank. No soy muy listo, pero tampoco soy un completo imbecil para darme cuenta que EIner abrio una puerta y he acabado aqui, se suponia que ya no podia hacerlo y la cuestion es si el termino cruzandola tambien...pero no recuerdo nada.
Mi cabeza da mas y mas vueltas, ese olor vuelve a invadirme, es Lothar o Tyrok, pero opto por el primero, pues me toca en el hombro, la serpiente no se habria preocupado por mi estado, lo entiendo, a mi tampoco me habria preocupado el suyo.
- Estas bien, grandullon?
Lo miro con cara palida, otra vez su olor penetra mis fosas nasales, ese olor a ciudad, a humanidad... puede que este años viajando fuera de la urbe y aun asi, nunca se ira ese olor; no esta en su ropa, no esta en su piel; esta en su ser. Me causa panico, claustrofobia, como diria Steiner, y todo ello...el barco, la paradojica situacion temporal y espacial...y ese olor... desemboca en nauseas.

- Creo que voy a vomitar- Salgo corriendo a cubierta , pero no me da tiempo a llegar a la borda. Vomito en mitad de la cubierta. Martin se rie a carcajadas de mi, ese puto viejo...ya me reire yo de ti cuando necesites ayuda en tierra firme cuando te vayan a machacar la cabeza. Lo miro y sonrio; mis colmillos asoman a traves de la barba , llena de tropezones de vomito:leche de cabra, gachas, pan, cerdo reseco a medio digerir la salpican . Martin deja de reir evitando mi mirada.
- Ahora lo limpias, Bringwor- La voz es de Darek, no suena a orden, aunque estoy seguro que si fuera otro, la habria sido. Me tienen miedo y no es algo que me agrade, ellos no son enemigos.
-Odio tu puto barco.
- Quitate esa armadura, ya te lo dije- Derek tiene razon. Si caigo al agua con ella me hundire como un plomo.
- Ayudame a quitarmela y lo hare.

LA tarde ha llegado, el sol poniente baña de rojo las aguas de los mares del Norte, parece un mar de lava manando de un volcan. Todo es melancolico a la vez que bello. Esto si me gusta. Estoy sentado a proa, como dice Darek, para mi es "alante". Las nauseas han pasado. Un pez salta cerca del mascaron. Me habria encantado poder percarlo con mis propias manos y cenarmelo.
La tarde se despide de nosotros poco a poco y la noche engulle al crepusculo.
Abrazo a Bring-War como si fuera mi amante, es sin duda una espada propia de reyes antiguos, reyes con nombres perdidos en el tiempo. Acaricio y saco brillo a su precioso pomo. Tranquila cielo, pronto te dare lo tuyo.
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MensajeTema: Los años perdidos . Bringwor.   Vie Nov 17, 2017 11:19 am

Cronología de un plano desconocido.
- La guerra contra orcos acaba, con la victoria de lo hombres sobre los orcos, con el importante y decisivo papel de los 4 hermanos. Tras este hecho Bringwor, desencantado con la humanidad se retira al bosque, donde comienza una nueva vida con Savath, el hombre que olia a musgo.
- BRINGWOR aprende del Maestro Savath la magia de la naturaleza durante varios años.

Años después…
- No puedes detestar tanto a la humanidad, Bringwor. Está bien vivir lejos del mundanal ruido, amigo, pero no odies a nuestros semejantes por sus pecados. En el fondo todos somos humanos y cojeamos todos del mismo pie- Savath sirvió un cuenco con una infusión de hierbas del bosque al grandullon, el cual le dio un buen sorbo.
- Que fue del que monta Dragones?- EL Montadragones era el chico que se quedo con Savath para aprender de el a domar y luchar sobre un dragon. El combatiria contra los orcos sobre la bestia, pero nunca aparecio.
- Todos los años que llevas aquí, nunca me habias preguntado por el chico, por que lo haces ahora?- Savath sabia que lo hacia para cambiar de tema, a Bringwor no le gustaba hablar de sus problemas y siempre buscaba desviar la atención, cuando el tema que el viejo tocaba no le gustaba. El grandullon no era tan estúpido como el mismo creía, afortunadamente el no lo sabia y eso en cierta manera lo retenia. Un ser como Bringwor, con seguridad en si mismo, podría convertirse en un ser malvado debido a ese odio y desprecio que sentía por la humanidad.

Una mañana de verano

Fue aquella mañana cuando Savath busco a Bringwor para una tarea muy importante. El grandullon entrenaba con su espadón golpeando el tronco viejo de un roble y fue allí donde lo encontró:
- Tenemos intrusos en la zona.
- Como?- Pregunto Bringwor confuso
- Hay intrusos cerca del refugio. Me lo ha dicho Cerkis- Cerkis era un mapache , uno de los muchos amigos de Savath con los que podía comunicarse.
- Me acercare a hablar con ellos. A decirle que no son bienvenidos.
- Bringwor. Solo hablar- Le advirtió el viejo
- Lo intentare- Dijo Bringwor gruñendo.

La sorpresa de Bringwor fue mayúscula cuando se encontró a Einer y a Steiner cerca del refugio.

Epilogo.
Los 2 hermanos de Bringwor habían venido a buscar al grandullon. Estaba claro que Savath le había hecho llegar un mensaje a los 4 hermanos. Bringwor era una bestia, que incluso en plena naturaleza estaba amarrado. Necesitaba sacar su verdadero talento y un tronco no era enemigo para el.
El verdadero talento de Bringwor era la guerra.
Los 4 hermanos habían formado una orden y el maltrecho mundo, tras la guerra orca y casi la extinción humana, se regia bajo sus designios.
A Bringwor le costo encajar la idea. Sabia que con esa orden ellos mismos se convertirían en lo mas odiado por Bringwor, pero también  Sabia que si sus hermanos estaban aquí era porque Savath los había llamado . Savath había considerado oportuno que su discípulo marchase. Tenia 2 opciones, desaparecer por su cuenta en el bosque o volver con sus hermanos. Su opción mas clara era perderse en la Naturaleza, pero el camino del guerrero no era ese, el camino del guerrero era la guerra. Sabia que tarde o temprano el mundo volveria a tener guerras que librar, por la propia estupidez humana de destruirse a si misma, no hacia falta ningún orco para ello.
- El mundo volverá a temblar bajo el poder de Brin-Gwar y yo sere quien la empuñe.

Aquí enlazamos la historia cuando encuentran a Bringwor en el bosque y los hermanos lo traen  al templo, mordiendo en la yugular a uno de los aliados. Bringwor es encerrado y pierde el control de tal manera que se convierte en oso en la celda ante los ojos de Steiner.


Hace unos días…
Bringwor y Einer perseguían a Volker- Argun a través del bosque.
- Ese ser es el mismo demonio- Dijo Einer.- Steiner y Dimmu deben estar a unos 100 metros hacia alla- Dijo señalando a su derecha.
- No puede escapar. Ese hijo de puta pagara lo que ha hecho.-
¿Pero que había hecho? ¿Quién era Volker- Argun? Bringwor no lo recordaba, lo único que recordaba  es que no era humano.
-Ahh! – Einer grito como hacia años que no oia, llevándose las manos a su pantorrilla.
-Que ocurre Einer?
- La marca de la pierna- Einer se había levantado el pantalón y la antigua marca que abria los portales intertemporales e interdimensionales refulgía, como si nunca hubiera desaparecido.
- Que es eso? – Pregunto Bringwor- Hacia años que tu no tenias ya la marca ni ese poder.
- Lo se y no se que quiere decir, nunca la había visto brillar asi.
- Por que…- Bringwor no sabia que decir.
- Estoy viendo una puerta- Einer corto a Bringwor-
-Crees que Volker-Argun a atravesado la puerta?
- Es mas que posible- Dijo Einer.- Acerquemonos sin atravesarla . Tenemos que buscar a DImmu y a Steiner.
¿Qué ser era Yakor-Argun, para querer atravesar una puerta dimensional que posiblemente , una vez atravesada, no volverían a este plano nunca jamas y que había hecho? Bringwor seguía sin recordarlo.
-Ve a buscarlos tu- Dijo Einer. Bringwor se le quedo mirando dudoso.- Si pierdo la puerta, puede que no vuelva a encontrarla, rápido! No podemos arriesgarnos, Montaña!
Bringwor se giro, dispuesto a correr, en busca de sus hermanos. Un increíble dolor aparecido en su cabeza, todo daba vueltas y la sangre comenzó a manar atravesando su frente. Pudo girarse para ver como Einer era arrastrado por una fuerza invisble a través de la puerta, pero no era horror lo que había en su rostro, sino  una sonrisa diabólica. Todo comenzó a ser surrealista, el mundo tomo un tono azulon e irreal. El grandullon fue trastabillándose, tras Einer.
-Yokor-Argun…- Bringwor cayo de bruces…todo se volvió oscuro.

La risa diavolica a carcajadas de Einer, lo despertó de su sueño. Habia tenido un sueño con recuerdos o solo había sido un sueño.
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MensajeTema: Re: La larga travesia. La Ira de los Dioses. Capitulo I   Miér Nov 22, 2017 2:44 am

Los nubarrones continuaban en el cielo, pero la tormenta había pasado, al menos por el momento. El bosque de arboles vetustos y marchitos  dio la bienvenida a la compañía, que avanzaba por una de las arterias en forma de camino ,que se ramificaban a través del sombrio bosque , por decenas. Ninguna hoja quedaba ya en las ramas de los árcoles y el frio helaba los huesos del mas aspero de los guerreros que componía dicha compañía.
Eran unos 50, tras la ultima emboscada llevada a cabo por los hombres del Duque Zharles, pero aun asi, habían salido victoriosos una vez mas. La marcha la abrían 2 hombres a caballo, ambos amigos desde niños, veian tristemente en lo que se había convertido las tierras por las que una vez corrieron y jugaron. De repente una imagen desgarradora apareció ante sus ojos.
-Alto! – Ordeno con un grito uno de los 2 jinetes. El árbol de los ahorcados les daba la bienvenida a su hogar.
- A donde hemos llegado? – Pregunto el jinete que había dado la orden a su amigo. EL ronroneo del balanceo de las decenas de cuerdas de los ahorcados era lo único que rompia aquel desgarrador silencio, además del aleteo de las aves carroñeras que deleitaban con aquel manjar infernal. – El Duque Argelion ha perdido la cabeza.
- No sabemos si lo ha hecho el. – Replico el otro jinete
- Estamos ya en sus tierras, todo lo que aquí sucede es en su nombre- Dijo ásperamente el primero de los jinetes- Luchamos contra un carnicero sin darnos cuenta de que por el que luchamos, se ha convertido en alguien igual o peor.
- Sin duda serian bandidos!- Un hombre que iba a pie levanto la voz- El Duque es un hombre justo, Comandante Tiego.
- Bandidos?! Bandidos?!- Tiego descabalgo y agarro de la pechera al sargento que había levantado la voz. Tiego arrastro a este unos metros para mostrarle- Entre esa gente habían mujeres , ancianos y algún niño… incluso…Dios! Incluso mujeres embarazadas.
-Eso no lo sabes, Tiego- El otro Jinete quiso calmar a Tiego.
- Ah no? Esa mujer de allí , la cual esta siendo devorada por los ojos, por aquel cuervo, estaba embarazada, Capitan Steiner! – Dijo con rabia Tiego.
- Eso no … como lo sabes?
-Esa mujer aun tiene a su niño enganchado del cordon de su utero! Esa mujer seguramente daría a luz mientras era ahorcada en nombre del Duque Argelion! – Ahora si lo vieron, la minúscula figura llena de barro era confundida con el fangoso suelo a primera vista. La visión de aquello horrorizo a todos, no era para menos. Aquella mujer había parido mientras era ahorcada , por el gran esfuerzo que hizo para salvar su vida y aun asi, sus verdugos habían dejado a su retoño morir, en aquel lúgubre lugar…
- Se mueve- Dijo con asombro Tiego
-Como?
- Esta vivo- Tiego se acerco a grandes zancadas a través del lodazal .
- Imposible!- Replico  su amigo Steiner.- No puede ser! Cuanto tiempo llevara ahí? Mira el estado de los cadáveres! Llevara días solo!
- De imposible nada…- Dijo para si Tiego mientras levantaba al niño y le quitaba el barro con su capa.
- Es un mal augurio. Dejalo ahí y sigamos con nuestro camino! – Dijo el Sargento- Es hijo de una muerta! Ese niño traerá problemas a la compañía, Comadante!
-Este niño es todo menos un mal augurio- Dijo Tiego- Es una señal. Este niño ha venido que salga del lodazal si no quiero morir en este mar de de barro. Este niño me dice que voy por el mal camino.

1 Semana después…
Steiner y Tiego estaban sentado en una mesa , cerca  de una ventana del Pato Rojo. En aquel momento la taberna estaba bastante concurrida. Era por la tarde y se escuchaba bastante algarabía fuera y dentro. La gente iba y venia. Fuera tenían un importante follón de algunos hombres que estaban cargando un carro con provisiones. Las cuerdas subían y bajaban y el chirriar de las poleas era continuo. La taberna era un lugar de paso, situada cerca de un camino central, lejos de cualquier ciudad.
Tiego sorbio de su jarra , luego mojo un poco sus dedos y le dio al bebe que descansaba en sus brazos el cual mamo de ellos, como si del pezón de una parturienta se tratara.
- Si sigues dándole esas cosas al niño vas a hacer un trabajo mas efectivo del que hizo la horca con su madre.- Tiego miro a Steiner de mal modo. No le gustaban aquellas bromas de su amigo.- Que piensas hacer con el?
- Se lo llevare a Sarah. La hija de Marata.
- La de Collado?
- Esa misma. Y yo me voy con el- Dijo Tiego.
- Piensas desertar? Te colgaran por ello, Tiego. No hagas idioteces.
- Cogere a mis hombres y luchare contra el Duque Argelion y Zharles.
- Eso son tonterías- Dijo Steiner enfadado. Sabia que cuando Tiego se ponía asi era capaz de luchar cara a cara contra el mismísimo Arazor. – No tienes suficientes hombres, además no tienes ni para mantener a la tropa.
- Tengo un plan.
- Un plan? No me hagas reir!
- Claro, por eso estamos aquí- Dijo Tiego- Vendere mis tierras a Zharles. Llegare a un acuerdo con el.
- Vas a vender tus tierras al enemigo de Argelion?
- Eso es. Eso me dara para mantener a la tropa. Luego reuniré un buen numero de guerreros y eliminare a Zharles, recuperando mis tierras. Despues ire a por Argelion.
- Hablas en serio? – No hizo falta que Tiego contestara.
- Que bonito niño . De donde ha salido?- La voz sobresalto a los 2 amigos
La negra figura se había acercado sin que ninguno de los 2 se hubiera dado cuenta. Los sonreía con una sonrisa diavolica y falsa.
- Y a ti que te importa? – Contesto Tiego de mal modo.
- No creo que sea tuyo- El hombre sombrio sonrio irónicamente- Creo que ese niño debería estar con su madre, tu ya me entiendes.
- Yo no entiendo nada. Largate de aquí o…- Tiego se llevo la mano a la empuñadura de La Estela Carmesi.
- O que- El hombre se descubrió el hombro para dejar los emblemas de General del Duque Argelion  a la vista. – No levantaos a saludar, oficiales- Dijo con sorna. No hace falta. Te propondré una cosa- Dijo seguidamente- Te compro al chico. Damelo y te dare lo que desees.
- Para que quieres al chico? La respuesta es NO, General. Estamos en nuestra hora de descanso, asi que dejenos y siga con sus cosas .
- Vamos, Comandante, este bebé le traerá problemas. Su madre es una muerta, no puede traer nada bueno es un thaerwor, como decis en la antigua gerga del Collado, aquel que trae desgracias- La odiosa sonrisa diavolica no abandonaba el rostro de aquel personaje , sonrisa que helaba la sangre de los 2 amigos.
- La respuesta sigue siendo NO.
- Quien es vos, General? Conozco a todos los 4 generales del Duque y a usted nunca lo había visto.- Pregunto Steiner
- Oh… Perdon. Tiene razón, debía haberme presentado antes, donde esta mi educación? Jeje! No me conocen porque llevan mucho tiempo fuera de casa…
- Ganando sus guerras- Interrumpio Tiego que ahora prestaba atención al bebe , con desinteres disimulado hacia el hombre.
- Las guerras de todos- Corrigio el hombre sombrio, mientras hacia un gesto de obviedad- Mi nombre es General Argun, Yokor-Argun. Y ustedes son el Comandante Tiego y el Capitan Steiner, Jefes de la Compañía Carmesi, no es asi? – La sonrisa seguía sin abandonar el rostro de Yokor-Argun- Y el thaewor, ya le habéis puesto nombre? Thaewor seria un bonito nombre- Volvio a hablar con sorna.
- No tiene nom…
- Bringwor- Steiner interrumpio a Tiego- Su nombre es Bringwor, el que trae la guerra.
Por unos instantes la sonrisa de Yokor-Argun desaparecio, pero solo por unos instantes, antes de despedirse. –Esta bien, si no aepta el trato, me marcho, que tengan buen dia… aciago futuro les espera si continuáis con esa criatura.
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kang
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MensajeTema: Re: La larga travesia. La Ira de los Dioses. Capitulo I   Dom Nov 26, 2017 8:48 am

La cubierta del barco era un amasijo de sangre, hierro y carne. El olor a muerte lo impregnaba todo. Bringwor mostraba una cara a medio camino entre la alegría y la tristeza. Se lo había pasado muy bien destrozando a los desgraciados que habían intentado darnos caza. Pero por desgracia ya no quedaban más para seguir con la fiesta. El resto de la banda se dedicó a la rapiña. Entre ellos el jilguero parecía el más afanado quitándole la armadura a uno de los mejores armados.

De pronto Lothar despertó. Unos lengüetazos húmedos y largos le limpiaron la cara a conciencia.
Niah la loba huargo, entre lametazos y arrumacos intentaba encontrar el afecto del Tahur.
- Eyyy ya vale Niah. – Lothar se dejó querer por el enorme animal. Le echó un vistazo y la loba parecía haber ganado bastante cuerpo en estos dos meses. Incluso su pelo antes blanco ahora empezaba a tornarse oscuro. De pronto Lothar volvió a notar un pinchazo en su dedo. Apartó a Niah un poco y allí estaba aquello que no dejó de llamarlo en todo lo que duró la caza del alcaudón.
En sus manos había una aguja negra. Se notaba que estaba forjada a mano con varios tipos de materiales. Unas vetas rojizas la recorrían como si fueran venas.
Lothar sonrió al tiempo que se levantaba. Niah hizo lo propio. La cabeza del huargo prácticamente llegaba a la altura del pecho de Lothar. Se mostraba como una bestia temible. Incluso a Bringwor le pareció un animal peligroso.

- Me alegro de verte, Niah- Dijo Tyrok con un tono que sonaba sincero. La Loba meneó el rabo al sentir la mano de la Serpiente sobre su testa. – Ya estamos todos.
- Si. – Dijo un Tahúr exultante.
- ¿Se puede saber que te hace tan feliz? – Preguntó Tyrok.
- Mira esto.- Dijo enseñándole la aguja a Tyrok.
- ¿Una aguja? Dijo TYrok enarcando una ceja.
- Si una aguja, y no una cualquiera. Con este objeto me han buscado. Sabes lo que significa esto.
Tyrok dejó que el Tahúr siguiera sin interrumpirle.
- Esto significa que alguien muy importante y poderoso ha gastado mucho esfuerzo en capturarnos. Ha sido forjada y encantada exclusivamente para encontrarme. O mejor dicho para que yo la encuentre. Estos desgraciados solo eran los encargados de entregarla. Quien la ha fabricado estará esperándonos al final de esta aventura.
- ¿Y por qué sonríes? No lo entiendo. – Tyrok no conseguía llegar hasta donde Lothar quería ir.
- La banda del Sastre ha vuelto. Medio este nos está buscando. El mismísimo emperador Kraken nos ha declarado la guerra. Los viejos tiempos han vuelto.
- ¿Guerra?- el rugido de Bring resonó por la cubierta.
- Si amigo- Dijo Lothar apretando el hombro del hombre oso. Y algo me dice que esto no ha hecho más que empezar. Pronto vamos a necesitar de tu brazo y tu espada.
- Bien. Le daremos por culo tan fuerte a ese emperador que maldecirá el día que se le ocurrió perseguirnos.
- Tienes razón Lothar.- Dijo el jilguero. – Mirad.
En sus manos había un pergamino con cinco caras perfectamente dibujadas. Era el retrato perfecto de la antigua banda más el Logatig. Lothar sonrió más si cabe.
- Lo que ofrecen por nosotros es una verdadera fortuna. – Señaló el jilguero.
- Si. Aunque haremos que ofrezcan más. Mucho más. Esto es solo el principio. Ahora pongamos rumbo a tierra. estoy desenado dejar el mar aquí hay pocos monos, ¿no Bring?
- Pocos monos, sí.
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Abdulfin
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MensajeTema: Re: La larga travesia. La Ira de los Dioses. Capitulo I   Dom Dic 03, 2017 2:04 am

La mar estaba en calma, todo era placido, el cielo de un azul blanquecino, reflejaba lo profundo del oceano en la lejania, los rayos de luz esa mañana iban calentando el clima, impropio de aquella epoca.

-No me gusta esto nada, jilguero. Dijo Martin.
-Si quieres puedo tocar otra cancion. Le respondion Tarsil apoyando su laud.
-¿Y no puede ser una historia?, ¿conoces la del Cementerio de Ulmo?.
-Pues la verdad es que no, ¿de que trata?.
-Normal muchacho que no la conozcas, es una historia de marineros, leyendas de los mares, donde las riquezas abundan por doquier y los peligros tambie. Llamame loco pero siempre me gusto esa historia de pequeño, pero me gustaria ver morir un bicho de esos...

El gesto de Martin se torno el mismo miedo, pues de la nada se habia creado una tormenta, de nubes negras, el viento empezo a soplar bruscamente y lleno las velas, impulsando en direccion a la tormenta, empezo a dar ordenes, pero un gran trueno lo silencio unos segundos, aunque la tormenta aun estaba lejos, Martin empezo a dar ordenes, solo tenian dos opciones, o adentrarse en alta mar, o enfrentarse a la tormenta que les esperaba paciente, pero sus dimensiones iban en aumento ....
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MensajeTema: Re: La larga travesia. La Ira de los Dioses. Capitulo I   Vie Dic 08, 2017 9:28 am

Un repiqueteo constante le despertó. Tenía algo encima. Intentó quitárselo de encima y al abrir la boca para respirar la boca se le llenó de lo que parecía tierra. de un golpe apartó lo que lo aprisionaba. Se sentó sobre la arena mojada. Llovía, los restos del barco se desperdigaban a lo largo de la rocosa playa. Estaba calado hasta los huesos. El amanecer sangriento le proporcionó una panorámica desoladora. Terminó de levantarse. Un rayo cercano terminó de iluminar la escena. Bajó del promontorio rocoso tan rápido como pudo. Apartó la masa de pelo y respiró aliviado. Lothar tosió y escupió agua. Niah no tuvo tanta suerte.
Lothar aún asía el espeso pelo de la Loba huargo. Sus dedos se retorcían enredados en la pelambre.
- Me alegro de verte, hermano. Niah ha…
- Si, lo sé. ¿y el resto?
- No se.- Sonó como si tampoco le importase. – ¿Puedes moverte?
- Creo que sí. Busquemos al resto.


Abrió la boca y al poco tragó. Estaba dulce. Tragó a gusto. Abrió los ojos y el paisaje no era alentador. Bajó del peñasco y se puso a oler la playa. No tardó en identificar un olor más que conocido. Arrugó la nariz y la siguió. Con una mano apartó un trozo del costado del barco. Otro hombre oso apareció debajo. Estaba vivo.
- Despierta.
El logatig despertó aterido de frío. A su alrededor todo parecía un campo de batalla. Tardó un rato en recuperarse.
- Era la peor tormenta que he visto en mi vida. – Fue lo primero que dijo el logatig. En su cara aún se reflejaba el miedo.
Bring ni si quiera contestó. Miró al mar como si fuera el mismísimo demonio.
- Busquemos al resto. – Contestó Bring.
Iba dando tumbos. Tropezó con lo que podría ser un trozo de mástil. Se enredó en los jirones de las velas y cayó. Un rayo iluminó el cielo. Fue entonces cuando lo vio. Martin le miraba desde arriba. Su cara reflejaba una mueca desgarradora. Parecía un demonio ensartado colgando de los restos del palo. El jilguero no pudo reprimir el vómito.
Se levantó como pudo y deambuló. Abrió y cerró los ojos para volverlos a abrir al doblar una duna…
- Por todos los dioses ¿que es esto?

A la izquierda de la duna se recortaba una figura desgarbada. Estaba inmóvil, pero de pie.
-Para un poco. Necesito descansar. – Lothar se apoyó en una roca y tomó aliento. Estaba totalmente helado y mojado.
- Mira a tu alrededor Tyrok.
-¿Has visto algo?
- ¿No te parece que hay demasiados restos en la playa como para que sea de un solo naufragio?
La playa estaba atiborrada de restos de barcos. Puede que la tormenta arrastrara aquí a más de un desgraciado o vete tú a saber.
Retomaron el camino hasta la duna sorteando rocas y restos. Pasaron debajo de Martin pero no le vieron. Por fin alcanzaron a la silueta del jilguero. Y ellos tampoco dieron crédito.

Bring Siguió su olfato.
- Los pequeñajos han pasado por aquí. – Le dijo a Korum.
- ¿Están bien?
- Creo que sí.
La nariz de Bring captó un aroma familiar. Se dejó llevar. Olía a sangre. Eso no era bueno. Corrió en pos de su nariz hasta parar en seco. Miró hacia arriba. Martin estaba empalado. Bring fue a maldecir algo pero el cielo le interrumpió. Un rayo cayó sobre Martin. La explosión derribó a los dos hombres osos.

- Vámonos de aquí – Korum agarró del brazo a Bring y tiró de él.
Corrieron hasta la duna donde tres figuras desgarbadas miraban más allá de la duna. Estaban quietas, inmóviles.



- Despierta. Estas vivo de milagro.
- ¿Qué ha pasado?
- Naufragamos. Estamos todos bien. No falta nadie. Tu eres el último en aparecer.

La mañana era lluviosa cuando dejaron atrás los restos. Pasaron horas hasta que encontraron un camino. La lluvia no amainaba y el camino empezaba a enfangase. No se veían arboles, no se veían luces, solo un mar de hierbajos espinosos. Pero el camino era claro.
Hicieron noche al raso con la lluvia como manta. Estaban muertos de frio, cansados y perdidos. No duraron mucho así. Se levantaron e hicieron camino de nuevo. Llegaron a la mañana, el camino era ya un lodazal. Y alguno como el Tahúr o el jilguero habían caído mas de una vez de bruces contra el lodo.
- No puedo más. –
Le dijo Lothar a Tyrok. No tardó mucho en tirar la armadura al barro. No podía cargar con ella. El Jilguero no tardó mucho en seguir el ejemplo de Lothar. El camino atrapaba los pies a cada paso. Incluso Bring lo estaba pasando mal. Por fin encontraron algo de suerte. Un peñasco apoyado sobe otro sobresalía a modo de techo natural. Parecía una casa cavernícola. Se tumbaron y durmieron muy juntos.

La lluvia les recordó que el camino estaba allí. Dejaron las dos peñas y regresaron al lodo. Les costó todo el día y bien entrada la tarde encontrarla. Una posada de camino.
Conforme se acercaron les pareció ver un cartel :
Posada el último destino


No tardaron en entrar. El grupo parecía una banda de pordioseros armados hasta los dientes. Entraron, un fuego ardía en medio de la sala. Fueron directos a él para atrapar todo el calor posible. Al poco les recibió un pequeño posadero. Intentaron secar las ropas mientras el posadero les trajo un potaje caliente que devoraron como si un manjar se tratara. Y menos tiempo después estaban cada uno en una habitación. El sueño seco y cómodo les atrapó a todos sin remisión.

El día le recibió sobre seco y a cubierto. Tyrok se encontró con Bring al salir al pasillo. - -Bajemos a desayunar estoy famélico- Dijo bring con cara de comerse una vaca.
Las escaleras se quejaron bajo el peso del hombre oso.
Abajo en la sala comunal sentado junto al fuego estaba Lothar cosiendo su chaqueta. A su lado un desconocido. Bring notó una sensación muy desagradable bajar por su columna vertebral. El hombre con el que jugaba Lothar apartó el ala de su sombrero y miró al gigantón.
- Siéntense con nosotros, en la mesa hay sitio para todos.
Tranquilamente tanto la serpiente como el hombre oso se sentaron. Delante de ellos había un pergamino con la cara de toda la banda. Menos la de Bring y el naufrago rescatado de la isla de los gigantes.
- Creo que a vos no os conozco maese…
- Bringwor. Me llamo Bringwor. Dijo el oso sin tapujos.
- Como le decía a vuestro amigo Lothar mi nombre es Jarkan de Vires. Un fiel sirviente del emperador Kraken.
- ¿Y cómo pretendes salir de aquí con vida?- preguntó la serpiente tranquilamente.
- De la misma forma que he entrado.
Jarkan de Vires iba vestido con ropa de viaje, pero el ojo de la serpiente no se dejó engañar, esa ropa desde luego no era vulgar y corriente. Y Desde luego parecía muy tranquilo y confiado. Eso no le gustaba a Tyrok. Pero el tal Jarkan no parecía nervioso, a pesar de estar tres a uno en inferioridad. Y no ante cualquier tres tipos, Lothar era el tipo mas habilidoso con la espada que conocía la serpiente. Bring un verdadero guerrero capaz de partir a un troll por la mitad. Y él mismo tan peligroso como desconfiado. La serpiente miró de reojo a Lothar. Tenía esa cara de idiota que ponía cuando quería tomarle el pelo a alguien. Solo que esta vez parecía demasiado en serio.
- Como os iba diciendo, habéis captado la atención del mismísimo emperador. Y él me ha encomendado la misión de entregaros vuestras cabezas. -
Jarkan de Vires se tomó la licencia de echarse un trozo de la vianda a la boca y masticar tranquilamente, como dejando que la frase tomase cuerpo.

- Pero por lo que veo sería una lástima desperdiciar un talento como el vuestro.
- Ah ¿ sí? ¿Entonces quieres que trabajemos para ti?- Dijo tranquilo Tyrok.
- Si. Pero si lo prefieres puedo entregarle vuestras cabezas a Kraken.
< Sera imbécil el alfeñique este, nuestras cabezas. Te voy a partir la crisma>
Bring no se lo pensó, estaba harto de este pelacañas. Se levantó de golpe desenvainó a Bringwar para incrustársela al tal Jarkan en su cráneo. O eso creyó Bring. En su cabeza todo ocurrió en un abrir y cerrar de ojos, nada más lejos de la realidad.
Bring seguía sentado en su silla, no había movido ni un musculo.
- MALDITO HIJO DE PERRA QUE ME HAS HECHO. – Gritó Bring
- Nada. Espero que ahora te dejes las tonterías y prestes más atención. Yo no soy un fulano cualquiera, espero que vosotros tampoco.
Tyrok intentó moverse pero tampoco lo consiguió. Ese fulano los había amarrado de alguna manera a la silla.
- Como ya os he dicho podría entregaros sin problema. Pero considero que podéis ser más útiles y enmendaros a ojos del emperador. Sé que no es el mejor de los comienzos, pero creo que servirá para que conservéis vuestras cabezas.

El resto de la banda no tardó en bajar e igual que el resto se quedó atrapado en sus sillas a merced del tal Jarkan de Vires.

Si aceptáis trabajar para mí, encontrareis mas pesquisas dentro de dos días en la siguiente posada rumbo al este. He dejado pagada vuestra estancia. Así como los caballos de los establos. Podéis usarlos para huir y morir o para uníos a mí. La decisión es vuestra.
Tras lo dicho, Jarkan de Vires se levantó y con un aire muy digno salió sin problemas de la posada. La banda solo pudo ver como ese hombre salía por la puerta sin el menor de los problemas.

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kang
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MensajeTema: Re: La larga travesia. La Ira de los Dioses. Capitulo I   Sáb Dic 09, 2017 8:59 am

El día le recibió sobre seco y a cubierto. Tyrok se encontró con Bring al salir al pasillo. - -Bajemos a desayunar estoy famélico- Dijo bring con cara de comerse una vaca.
Las escaleras se quejaron bajo el peso del hombre oso.
Abajo en la sala comunal sentado junto al fuego estaba Lothar cosiendo su chaqueta. A su lado un desconocido. Bring notó una sensación muy desagradable bajar por su columna vertebral.
El oso y la Serpiente se miraron.
- Esto ya lo he vivido- Dijeron ambos.
- ¿Pero entonces ese brujo cornudo ha venido o no? - Bring estaba perdiendo el sentido de la realidad.
- Creo que no, parece ser que nos ha visitado en sueños.
- No todo es un sueño los caballos y el alojamiento están pagados.- Dijo el Jilguero cuando se aproximaron.
- ¿Qué haces sastrecillo? – Le dijo con sorna Tyrok a Lothar.
- Remendando mi chaqueta. Es lo único que me queda del Zurdo.
La Chaqueta se caía a trozos, pero Lothar estaba decidido a resucitarla. El tahúr se llevo un dedo a la boca. Ya se había pinchado. Y ahora que se fijaba Tyrok, Lothar no había cosido desde que dejara la sastrería en Tharbad.
- ¿Entonces vamos a visitar a ese Jarkan de Vires? – Preguntó con tono inocente el Tahúr.
- Eso parece. Pero iremos con mil ojos. No me fio de ese Brujo. – Gruñó Bring
- Ni tu ni ninguno, amigo mío. – Le contestó Lothar.
Tomaron los caballos. No eran sementales de una gran cuadra. Pero cumplirían con su cometido. No había dejado de llover. Pero a caballo y con las lonas secas la cosa cambiaba. A pesar de todo, la próxima posta no se dejó alcanzar hasta que llego la noche.
La posada no difería mucho de la anterior. Dejaron los caballos en el establo. Había otros tantos caballos de postas y tres sementales aparte dignos de cualquier rey.
- Parece que el brujo no ha venido solo esta vez.
- Vamos para adentro. Y como se despiste un pelo Bringwar va a sembrar de trozos de carne la pared.
- Algo me dice que nadie aquí se va a despistar. No obstante ten a mano a Bringwar, amigo. – Lothar sonrió al hombre oso. - Espero que de momento no tengamos que usarla. El terreno de juego lo han escogido ellos. Seguramente jugaremos en desventaja. A pesar de que solo parezcan tres.

Entraron en la posada. Lothar iba primero. El salón era amplio y un fuego ardía lánguidamente en el centro. Las luces proyectaban sombras largas y titubeantes. Cerca del fuego estaba Jarkan de Vires calentándose las manos.

- Así que habéis aceptado mi invitación. Me alegra no tener que perseguiros para cortaros la cabeza.
Lothar echó un vistazo a las sombras y rincones. No tardó en aparecer entre las sombras dos figuras más. Una era grande, tanto o más que Bring. El otro estaba a su lado. Ambos quietos y callados, al acecho.
- Creo que no nos quedaba opción.
- Sentaos por favor. –
Les pidió Jarkan. A la luz del fuego, Jarkan de Vires parecía más viejo que en el sueño, o quizás más demacrado. Su cara reflejaba unas profundas ojeras y unas arrugas profundas en la frente y las comisuras de la boca.
- Sé que no es la mejor manera de pedir que alguien trabaje para mí. Antes de contactar realmente con vosotros quería saber cómo reaccionaríais. No hace falta decir que sois gente peligrosa, he querido tomar precauciones. Asaltasteis y robasteis el buque insignia del emperador. Luego acabasteis con los Tentáculos del Kraken. Un grupo creado por el propio Emperador para perseguir a criminales por el mar. Creo que sois lo que necesito.
- ¿Y se puede saber para que nos necesita alguien capaz de cazar a estos criminales que han conseguido burlar la voluntad del emperador? – preguntó con ironía Lothar.
- La corte del Emperador es una corte compleja. – Dijo Jarkan.- No todos los nobles que acuden al consejo imperial son realmente fieles al imperio. Una de mis labores es descubrir y acabar con las traiciones. Asunto nada fácil y peliagudo. Es un trabajo de sombras y pocas luces. Por eso os necesito. Nuestro imperio atraviesa por momentos delicados. La frontera este peligra, pero mientras los nobles y el emperador están enfrascados en una lucha política por el control de la isla de las gatas. Creo que conocéis la isla, ¿no?- Jarkan hizo una pequeña pausa.
La frontera Este está bajo la protección de Lord Ferdinand de la casa Roy. Lord protector del este y señor de bastión Kraken. Uno de los hombres más poderosos de todo el imperio. Bajo su mando sirven diez mil hombres. que en vez de salvaguardar las fronteras están prácticamente reunidos en Bastión Kraken. Mucho más al oeste de lo que deberían. Según mis fuentes creo que Lord Ferdinand no se conforma solo con ser Lord protector del Este. Vuestro cometido es acabar con él.
- ¿Solamente?- Contestó con sorna Tyrok.
- No, también tendréis que incriminar a Thar de las tribus del este. El mayor enemigo del imperio.
- ¿y eso para qué?- Preguntó Lothar
- El asesinato de Lord Ferdinand a manos de los asdrigag unirá al imperio en contra de los salvajes. Dejando a un lado el vulgar asunto de las putas gato y quien es el dueño legitimo de la isla. Despues de que todo esto ocurra tendréis que viajar a este. Al campamento del Thar. Quiero que ofrezcáis vuestros servicios al Thar. Y que le ofrezcáis la puerta del este, que le hagáis creer que el imperio está maduro para caer en sus manos. Y como prueba de vuestra valía le ofreceréis la cabeza del guardián del este.
- ¿Y no me lo digas, luego querrás su cabeza?- Tyrok no cambió su tono.
- Eso sería maravilloso. Pero por desgracia también sería un suicidio. No saldríais vivos de allí. No, el plan no es ese. Ya os contaré eso, si conseguís acabar con Ferdinand.
No hace falta decir que si no aceptáis el trato no puedo dejaros salir de aquí.
- No, no hace falta Brujo. – Bring prácticamente escupió las palabras.
- Bien. Hay tres formas de acabar con Ferdinand. Ninguna fácil.
La primera sería acudir como al torneo de gladiadores que celebra su ciudad natal Ferdinburgo dentro de un mes. Ferdinand es un amante de la lucha. Podríais tener alguna oportunidad allí
La segunda, tras las fiestas de su ciudad suele ir a la corte. Suele viajar con lo más granado de su guardia personal, de unos 25 a 40 hombres. El viaje dura una semana. El meollo sería asaltarlo durante el camino o en alguna de las posadas.
Y la tercera sería colarse en la fiesta que dará el propio emperador en su castillo de primavera. Para conmemorar el año nuevo.

Ahora decidme cual de las tres opciones escogéis.
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