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 La larga travesia. La Ira de los Dioses. Capitulo I

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Abdulfin
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MensajeTema: Re: La larga travesia. La Ira de los Dioses. Capitulo I   Vie Feb 10, 2017 4:41 pm

La travesia habia sido larga, mucho tiempo en el barco sin tomar tierra firme, de esa que no se movia sola. Tarsil, hacia tiempo que se habia acostumbrado al barco, ahora menos desanimado que cuando subio al mismo. Muchos dias habian pasado para meditar las cosas y habia llegado a una conclusion, todo era efimero, asi que mientras siguiera vivo intentaria no lamentarse tanto de las cosas, por graves que fueran.

La desconfianza la portaba de la mano la serpiente, hasta en el fin del mundo este hombre encontraba enemigos, y si bien no queriamos tenerlos solo teniamos que hacer caso y dejar los pertrechos incriminatorios bien escondidos en el barco, pues ninguno queria problemas de los que nos iban a ayudarnos a proseguir el viaje.

- Bien, solo queda hacer caso a las buenas palabras de este hombre, esconded las cosas de un muerto hara que sea mejor nuestra estancia aqui, por cierto, Maese Elrond, no tendra usted algun instrumento musical, soy bardo y llevo mucho tiempo sin poder tocar ni una sola pieza y estoy empezando a pensar que se me va a olvidar todo lo aprendido.

El grandote miro con cara de sorpresa al ver que el mas callado habia resultado ser musico, y sin media palabra se levanto, andubo hacia un baul grande que habia en el salon, lo habrio y saco de el una lira de madera oscura, bien tallada, con un poco de polvo, el cual soplo con fuerza, soltando una pequeña nube de misterio; Toma muchacho, a ver que puedes hacer con ella, le contesto el dunedain.
El jilguero tosio un par de veces para aclararse la voz, comprobo el estado de la lira, para el, en ese momento le parecio el mejor instrumento del mundo, y le dedico una pequeña cancion.

¿Dónde están ahora el caballo y el caballero? ¿Dónde está el cuerno que sonaba?

¿Dónde están yelmo, coraza y los luminosos cabellos que flotaban?

¿Dónde están la mano en el arpa y el rojo fuego encendido?

¿Dónde están la primavera y la cosecha y la espiga alta que crece?

Han pasado como una lluvia en la montaña, como un viento en el prado;

los días han descendido en el oeste en la sombra detrás de las colinas.

¿Quién recogerá el humo de la ardiente madera muerta,

o verás a los fugitivos que vuelven del mar?
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Haral
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MensajeTema: Re: La larga travesia. La Ira de los Dioses. Capitulo I   Vie Feb 10, 2017 5:05 pm

Nuestro anfitrión había sido del todo amable y cortés. Tanta amabilidad y cortesía nos despertaba la desconfianza. Si nuestra estancia aquí terminase bien, sería cuestión de plantearse nuestra actitud.
Debíamos regresar al barco para dejar objetos que pudieran ofender al señor del lugar.

Durante la vuelta Tyrok manifestó que no deberíamos contar lo ocurrido con los orcos. Tal vez verían el barco como la única forma de huir y eso nos generaría problemas. La verdad es que llevaba parte de razón. Pero me sabía mal no alertar a esta pobre gente. No sabía lo que se le venía encima. Tal vez podría solucionarlo al final.
"No me gustaría partir sin avisar a esta gente de la amenaza orca. Viven tan al margen del mundo, que no saben lo que está pasando" comenté

Dejar la armadura me costaba. Le había cogido algo más que cariño, no sabía cómo explicarlo. Pero era lo que había que hacer.
Al llegar Martin nos estaba esperando.
"?Traéis la ayuda esperada?"
"No. Tenemos que dejar nuestras cosas para que no tener problemas con el señor del lugar" le dije
Me vio quitarme la armadura y a Angost y Lothar dejar sus espadas.
"Parece que los Indagadores no gozan de buena fama por aquí, jejejeje" comentó el capitán.
"Así es. Pero parece un lugar seguro" dijo Lothar "El hijo del señor, ha sido muy amable"
"Desconfía de la gente amable, muchacho" contestó Martin.
Lo bueno era que no eramos los únicos que desconfiábamos de los buenos modales.
Vi que Lothar se disponía a quitarse la cota, y lo detuve
"No. Tranquilo. Llevaré una armadura normal. Me gustaría darte mi mandoble, en lugar de mi espada y escudo. Pero tal vez no tienes fuerza suficiente para manejarlo. No parece mal lugar pero debemos estar preparados para todo" dije mientras terminaba mi atillo para volver a marchar al Bastión Cuchillo. Al salir del Ira, Martin ni se inmutó
"¿No vienes, Martin?" pregunté
"Yo no dejo mi barco por nada del mundo"
"Nadie se lo va a llevar. No puede navegar" dijo el Jilguero
"Muchacho. Si este barco se hunde, yo me hundiré con él"
"No sabemos cuántos días tardaremos en regresar. El hijo del señor ha dicho no sabe cuándo volverá su padre, y solo cuándo él esté presente nos ayudarán" dije
"No me moveré" espetó
"No lo decía por éso. Lo decía para que supieras que vamos a tardar en volver. Ten paciencia" le contesté sonriendo
"Aunque el barco estuviera bien, no me iría sin vosotros" contestó
"Lo sé muy bien" le dije convencido mientras me giraba para marchar al Bastión
"¿en serío?¿tanto confías en mí?¿o es que crees que pagaron tanto por vosotros?" dijo socarronamente
"No Martin, no" le dije sin volverme "es que tu solo no puedes gobernar la nave" le contesté de la misma forma socarrona
Una fuerte carcajada sonó a nuestra espalda y Martin terminó diciendo "muy bien rubito, eso significa que sí has aprendido algo de barcos este viaje. Así que no lo olvideis, procurad que no os maten o me habréis jodido a mi también"
"Nosotros también te queremos Martin" contestó Angost con una reverencia.
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kang
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MensajeTema: Re: La larga travesia. La Ira de los Dioses. Capitulo I   Sáb Feb 18, 2017 8:18 am

Dejaron el Ira atrás. Nevaba. Caian copos espesos. Placidamente se decantaban hasta llegar al suelo. Sus huellas se borran a cierta distancia como si un lobo se las tragase. El ira desapareció de su vista como si no lo volvieran a ver más.
Llegaron a la hora de cenar. El sol se ocultaba y atrás quedaba un pueblo desierto. Ni rastro de los habitantes. Delante de ellos el bastión.
Tocaron a la puerta de madera maciza. El viejo y gastado emblema les miraba desafiantes. Dos serpientes esmeralda, una devorando a otra. Un emblema en perfecto adunaico rezaba debajo. Se leía perfectamente lo que decía. Si sabías leer, claro.
Halaf solo pudo traducir una palabra: Familia.
< Yo no tendría una familia aquí en la vida> Pensó para sí el Rubio.
Halaf se sorprendió cuando un hombre entrado en años le abrió la puerta.

- Sean bienvenidos. Mi nombre es Tod hujier de la Casa de Flin, Mi señor les espera. Pasen por favor. Durante su estancia en el Bastión les instruiré acerca de las normas.
Sus aposentos estarán ubicados en las dependencias de la guardia, o como lo llamamos aquí la casa grande. Junto al Salón de Audiencias. Tienen libertad de movimiento en la casa grande. Queda terminantemente prohibido entrar en la torre del homenaje así como al sótano de la casa grande. Por lo demás son libres de ir y venir.

- Perdone que le haga una pregunta. ¿Lleva mucho tiempo por aqui?
- Mi familia lleva al servicio de la casa de Flin veintisiete generaciones. Aquí en el bastión. ¿por?
- Sabría decirme donde está la gente del pueblo. Su señor Elrond no supo contestarme.
- Los altos hombres no reparan en lo que hacen los simples mortales. Sus ocupaciones y menesteres están por encima de esas banalidades. Pero si lo que quiere es saber donde están, se lo diré. Están en villa topo. Hay una especie de villa subterránea debajo del pueblo. Han llegado unos titiriteros al pueblo y seguramente estarán todos en el salón central de villa topo.


Les condujo desde el umbral hasta el patio de armas. De allí partían tres puertas. Una a la torre del homenaje, gruesa, robusta remachada en acero. Las otras dos conducían a un edifico anexo al que el hujier denominó la Casa Grande.. El salón de audiencias estaba tras una de esas puertas.
- Mi señor les espera en la biblioteca. Sacó un aro con un manojo de llaves de debajo de la ropa y abrió una de las dos puertas.
- Por favor pasen mi señor les espera al fondo del pasillo. Yo he de ir a preparar la cena.
El pasillo era amplio. Tenía tres puertas cerradas a la derecha y al fondo se veía una escalera que subía, a su izquierda una puerta de dos alas, una de ella abierta. Elrond sostenía un volumen y sonreía.

Halaf no pudo evitar soltar una exclamación. Dos plantas de unos siete metros de ancho por catorce de largo y siete de altura contenían la biblioteca más grande que el rubio hubiese visto nunca.
Elrond miró entonces a la banda. Estaba en el otro extremó. Así que guardó el libro en su sitio, en una gruesa columna que de libros. Arriba rezaba genealogía de la Casa Flin y se encaminó hacia los sasatres.
- Por los siete infiernos, cuanto se tarda en leer todo esto.
- Unos sesenta y tres años a un ritmo de ocho horas todos los días. – El tono de Elrond parecía cargar con toda esa pesada lectura encima.
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kang
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MensajeTema: Re: La larga travesia. La Ira de los Dioses. Capitulo I   Sáb Feb 25, 2017 1:26 pm

Halaf miraba maravilladlo aquella sala. La biblioteca se agrupaba por vanos entre columna y columna. Geografía, Historia, Heráldica de la familia Flin…
- -¿Le gusta la lectura?
El rubio tardó en reaccionar.
- Ehh. Si.
- Aquí se encuentra todo el saber del hombre desde los tiempos de Numenor. Mi ancestro Akerión Flin, trasladó su biblioteca del castillo de Orossë, de los Puertos Grises aquí. También adquirió todo libro que estuvo a su alcance. Por desgracia ninguno de mis antecesores copió su ejemplo. La biblioteca acaba tras la derrota de Sauron. Es ese de ahí.
Dijo Elrond, señalando al mismo tiempo con su único brazo al cuadro que colgaba sobre la columna dedicada a al Señor Oscuro. Cada una de las columnas tenía un retrato de un miembro de los Flin. Debajo de cada uno de los retratos había una fecha. El último acababa en dos mil ciento setenta y cuatro de la tercera edad.
- Desde entonces los Flin hemos permanecido aquí, en el bastión. Guardando el norte.

OUT ROLL
Aquí os dejo espació para que podías postear.
IN ROLL
Sonó una campanilla.
- La cena está servida. Por favor acompáñenme.
Salieron de la biblioteca. Ya olía que alimentaba. Su nariz los guió hasta el salón. Había una foca asada en un espetón. Unas cosas redondas y amarillentas rodeaban la foca mientras humeaban un delicioso aroma. Niah se relamió de tal modo que Lothar no sabría si podría contenerla. Lothar sabía que si la huarga se lanzaba a por la foca iba a quedar poco para el resto.
Elrond ocupó su puesto a la derecha del trono y el resto se acomodó.
- No te preocupes por el animal. También he pensado en él.
Tod, El viejo ujier entró con una bandeja de huesos. Y la depositó delante del animal.
Niah reculó un pasó y dejó hacer al hombre. No fue hasta que el ujier se retiró cuando Niah se lanzó a por los huesos.
- Gracias ha sido todo un detalle por su parte, mi señor Elrond. – Dijo el Tahur.
La cena empezó en silencio. Por lo visto Elrond no acostumbraba a comer foca, o era su plato preferido. Era un hombre grande con un apetito grande.
De pronto el silencio se interrumpió con el ujier entrando por la puerta.
- Mi señor ha llegado un pájaro. Ha traído esto.
Elrond estiró su única mano y Tod le entregó el mensaje. Este lo desplegó lo leyó para sí y sin levantar la vista volvió a leerlo, esta vez en voz alta.
-Regreso mañana. El conde Araphant viene con su hija. Trae a las cinco espadas del norte consigo, como escolta. Prepáralo todo. – Elrond dejó el mensaje sobre la mesa.y después se rascó la barbilla. – Que mala suerte tienen ustedes. El Conde Araphant es un engreído y orgulloso noble del Norte. Odia a los plebeyos libres. Para él solo tendría que haber dos tipos de personas: Nobles y siervos.
- No lo entiendo no tenemos porqué vernos con él.-
- Por desgracia para ustedes se les agota el tiempo. Se acerca una mini estación de la Bahía. La llamamos el tiempo de la ventisca. Hielo nieve y vientos capaces de traspasar la carne. SI no sacan su barco de aquí en menos de tres semanas, denlo por perdido. -
- Sigo sin entenderlo.
- El conde viene para quedarse unas dos semanas y media. Más o menos. Mi padre ha decido organizar la boda aquí. Le ha prometido a Araphant que casará a su hija con un Flin. Y este habrá aceptado.
Llegaran por la tarde. Mi padre como anfitrión querrá dar un buen banquete.
Como invitados míos tienen la difícil tarea de caer en gracia al simpático de Araphant para no ofenderle, mi padre no creo que les ayude si ofenden al padre de la novia. Y eso amigos míos no es nada fácil.
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Haral
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MensajeTema: Re: La larga travesia. La Ira de los Dioses. Capitulo I   Dom Feb 26, 2017 1:40 pm

La biblioteca era impresionante. Los orcos vinieron a mi mente, y por cruel y poco humanitario que fuese, sentí un intenso pesar ante la idea que ese magno lugar de conocimiento pudiera ser pasto de la llamas en manos de criaturas tan viles y mezquinas. Ójala tuviera la inmortalidad en mi mano para poder copiar una y cien veces cada uno de esos ejemplares. Así podríamos asegurar que ese conocimiento no se perdiera y pudiera llegar a muchos más sitios. Pues el hombre resurgiría. Estaba seguro. Me negaba a pensar que los orcos hubieran ganado para siempre. Fuese esta una de muchas realidades o no.
Lo que estaba seguro es que este era mi mundo. Esta era mi realidad. Lo que pasara fuera de aquí poco me importaba.
Los muertos ya no podían importar. Ahora solo importaba el futuro, que era salvar sus almas. Y el presente, que era poder salvar estos libros.

"Me encantan estos libros. Si tuviéramos más tiempo me gustaría leerlos todos"
"No sé si a mi padre le importará o no mucho que alguien de fuera ojee sus libros. Por mi parte no habría problema. Los libros están para leerlos, no para atesorar polvo, como hacen aquí." Y Elrond me sonrio.
Le devoví la sonrisa, pero tal vez no fuera muy apropiado lo que por mi mente pasaba en ése momento.
¿Se daría cuenta de la falta de uno o dos ejemplares? La verdad es que parecía la clase de hombre que sí se daría cuenta. Así que lo importante era ¿se daría cuenta a tiempo si los cogía en su momento oportuno?.
Yo era un intelectual. También me estaba convirtiendo en un formidable guerrero. Pero toda la vida había sido un ladrón y eso lo llevaba dentro.

EN LA CENA
La foca estaba riquísima. No sabía si era porque la carne de ése animal estaba así de buena, o era cosa del cocinero. Pedí repetir un par de veces, la primera era para volver a degustar ése manjar. La segunda era para guardarme la carne en una servilleta y poder dársela a probar a Relámpago.
No importaba lo independiente que pudiera ser, me sentía responsable de proporcionarle comida cada vez que pudiese, y medio kilo de esta carne sin duda que le haría bien a mi único amor en este mundo. Pues mi verdadero amor me esperaba en el otro.
Clarisse, ¿por qué volvía su recuerdo a mi mente? Tal vez fuera por las noticias de boda que comunicaba nuestro anfitrión. ¿qué importaría esa boda, con la ola de masacre y muerte que se cernían sobre estas tierras? Parecía sacado de un mal sueño. La gente de aquí vivía tan al margen que sus mayores preocupaciones eran una boda entre nobles. Qué estupidez más grande. Pero....¿sabrían esos norteños lo que pasaba más al sur?¿nos verían como una amenaza, o a nuestro barco como una salida? puede que la boda fuera un intento de unir fuerzas ante la posible amenaza orca. Puede que así lo hagan porque sepan la magnitud de dicha amenaza. En ése caso, no interrogarían a fondo. Querrían saber todo, y debíamos estar preparados.
Miré a mi grupo. El Jilguero intentaba amenizar la velada, solo paraba de hablar para cantar. Hasta creo que podía escucharlo hacer algún comentario jocoso o alguna nota de canción mientras bebía.
El Tahur no hablaba mucho pero lo miraba todo. Estudiaba. Callaba y sonreía. Igual que cuando jugaba a las cartas. Mejor dicho. Igual que cuando hace trampas a las cartas.
La Serpiente había soltado su lengua en más de una ocasión. Lo cual era de agradecer.
El Príncipe estaba callado. Demasiado callado. Miraba sin mirar. No veía lo que tenía delante. Se notaba que solo miraba para dentro y pensaba y pensaba. No paraba de pensar. Pero nada bueno. Algo parecía corroerlo por dentro. Sin duda, si esta grupo había tenido algo parecido a un líder ese era Lothar, pero el que había actuado de cerebro en incontadas ocasiones era Angost. Por un momento caí en la cuenta. Ahí estabamos. La Banda del Sastre. La Banda de Lothar. Faltaba Yasuo, aunque la compañía de Tarsil nos venía muy bien. La Banda del Sastre. Turgoll no pudo con nosotros. La Mano no pudo con nosotros. Garred no pudo con nosotros. El bigotes no pudo con nosotros. El apocalipsis orco no había podido con nostros. No digo que fuéramos indestructibles. Pero sin duda debíamos tener alguien que velaba por nosotros. Ese pensamiento me animó bastante.
"No os preocupéis. Nos comportaremos como es debido e intentaremos ganarnos el afecto de ése noble. Sin duda la forma más fácil de hacerlo será mostrarnos como él quiere vernos. Plebeyos que piden ayuda a los todo poderosos nobles" A ver qué hará el noble tocapelotas cuando la Horda Orca llame a sus puertas, pensé.
"¿y qué afortunado Flin contraerá nuevas nupcias? Imagino que vos ¿cierto?"
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Tyrok
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MensajeTema: Re: La larga travesia. La Ira de los Dioses. Capitulo I   Dom Feb 26, 2017 6:20 pm

- A ese noble le gustaremos tanto como él nos gustará a nosotros. – La Serpiente no pudo aguantar su instinto y disparó veneno por su boca – Siento mucho que alguien tan cortés y amable como usted tenga que formar parte de la misma familia que alguien de esa calaña. Realmente espero que no sea usted quien deba casarse con esa mujer... y si es su padre que no cometa la estupidez de conceder ningún posible heredero a ese tal Araphant –

Todos dedicaron una mirada algo atónita a Tyrok, pero a éste, tanta palabrería para dar pasaditas por la espalda lo ponía enfermo.

- Creo que lo mejor que podríamos decir es que como agradecimiento, abasteceremos sin coste alguno estos páramos del norte con productos traídos del sur. Para ello, evidentemente, necesitaremos que nuestra nave esté reparada, tal vez podríamos salir a cazar, se nos da bien, y un buen banquete no es un gran banquete sin carne recién cazada en los platos – la pausa de Tyrok no se vio interrumpida por nadie – Por cierto señor Flin, veo que este lugar bastión está poco o nada defendido ante posibles hostilidades, ¿acaso no hay amenazas de ningún tipo por la zona? -
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Tyrok
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MensajeTema: Re: La larga travesia. La Ira de los Dioses. Capitulo I   Lun Mar 13, 2017 10:14 pm

El trato recibido en aquella pequeña aldea de lo más cortes que la Banda del Sastre recordaba en tiempo. Tan solo unas pocas pieles de foca bastaron como pago por la reparación y algo de avituallamiento.
La estancia en aquel lugar había sido tan sumamente exquisita gracias a Lord Elrond Flinn, que la banda acordó dejarle una nota para informarle del mal que desde el sur se aproximaba, sin duda alguna, esta era la mejor forma de agradecer el trato recibido, ofrecerles la posibilidad de sobrevivir.

- Os aconsejo que hagáis una parada en la cara occidental de la Gran Isla del Norte, en la Bahía de Illuin, se trata de un lugar bastante más acogedor que éste, donde olvidaros por fin de los grandes páramos de hielo – Elrond hizo una pausa para tomar aire – La cara oriental son montañas escarpadas que llegan hasta la costa y cruzadas por un gran glaciar. Además de encontrarse bastante lejos, vuestra nave correría grave peligro –
- Muchas gracias Lord Elrond – dijo Lothar – Jamás podremos agradecerle todo lo que ha hecho usted por nosotros. –

La despedida se dilató un buen rato, el trato recibido por aquel hombre alto merecía aquel tiempo y mucho más, pero el mar nos esperaba, debíamos llegar al este antes que los malditos orcos.
El Ira partió rumbo al lugar aconsejado por Elrond. Halaf fue el encargado de un libro fuera de su lugar, en una mesa de la biblioteca, sobre el libro una nota con la esperanza de que la leyesen y le hicieran caso, la cual rezaba:

“Maese Elrond, es nuestro deber informarle, que el suroeste conocido ha sido tomado por un poderoso ejército orco, le rogamos abandonen tan pronto como les sea posible este lugar. Nosotros debemos dirigirnos al este con toda celeridad para anunciar lo que está sucediendo.

Fdo. La Banda del Sastre”

El viaje fue de lo más placentero, tan solo alguna que otra tormenta agitó el Ira de los Dioses, pero nada a lo que ya no estuviésemos más que acostumbrados. En el horizonte comenzaba a divisarse una enorme mole en medio de aquella inmensidad de agua. El color verde prácticamente olvidado por la mayoría tiñó de lágrimas los ojos de más de uno. Aquel era un lugar paradisiaco, un oasis en medio del océano. Por fin disfrutarían de tierra firme plagada de vegetación, por fin olvidaban aquel maldito páramo de hielo y nueve que durante todos estos meses les acompañó durante el viaje.


Offrol: aquí os dejo. Me gustaría que si fuese posible todos leyeseis, aunque mi aventura como tal aún no ha comenzado del todo. Si queréis podéis postear sobre el lugar. Se trata de una isla enorme, con mucha vegetación gracias al agua que el glaciar les aporta. La parte oriental es bastante más alta que la occidental. Los habitantes son tipo vikingos pero sin ser tan salvajes. Son desconfiados con las gentes del sur pero no por ello agresivos, aunque mejor no tocarles las pelotas. Tenéis total libertad para postear (sin pasarse, no me saquéis a Gandalf ni Feanor regalando espadas de +10)
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kang
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MensajeTema: Re: La larga travesia. La Ira de los Dioses. Capitulo I   Mar Mar 28, 2017 7:57 pm

…El señor del lugar?

Grover Martillo de hierro es. …

El tabernero no pudo responder a Angost King. Se giró en redondo para quedarse petrificado por un momento. Angost también se giró al escuchar el ruido.


Al mismo tiempo, la serpiente, coqueteaba con la voluptuosa Helga.

- Cariño como has hecho para pintarte así el pelo. – Estiró la mano y agarró la cabeza de la serpiente para tocar su pelo y de paso poner sus buenas razones muy cerca de los ojos de Tyrok. Se escuchó un ruido y Helga se sobresaltó introduciendo ferozmente a Tyrok entre ellas. Estaba con la cara metida en su duro y gran escote. Se hizo el silencio. Tyrok sabía que ese silencio no era culpa suya y empezaba a dudar si pegarse un festín con los encantos de Helga o sacar la cabeza y ver qué demonios ocurría.

- El jilguero se unió en la percusión. No conocía la lengua y por lo que parecía era una canción socarrona por los coros que repetían los lugareños. La canción era algo tosca pero tenía cierta vida, ese detalle fresco y alegre. La verdad era que la canción funcionaba.
De pronto uno de aquellos rubicundos gritó a pleno pulmón :

- Hijo de perra TRAMPOSO.
El trovador vio como el Tahúr saltaba hacia atrás como si tuviese un resorte. No dio crédito a sus ojos


La partida no podía estar más calentita. Aquellos dos incautos estaban a punto de dejarse las bolsas en las manos de Lothar. No es que el Tahúr esperase sacar mucho de allí pero no podía evitarlo. Le volvían loco las cartas. De pronto se fijó en que uno de aquellos dos hombretones empezó a hacer el truco del fugitivo. A Lothar casi le da por reir. El rubicundo no duraría como tramposo en los muelles de Tharbad ni un momento. Lothar esperaba a que el otro reaccionara de inmediato. El truco era viejo y gastado y encima lo ejecutaba un dedos torpes. Solo esperaba a ver cuando iba a saltar el otro. Pero para su sorpresa no pareció darse cuenta. Esta gente era una mina. El Tahúr casi se atraganta intentado reprimir la sonrisa. Eran prácticamente vírgenes en estas tierras.
Miró sus cartas, dos damas. Sonrió para sí.
< Lastima señoritas hoy no vamos a bailar>
Se tiró de la mano y la partida sucedió muy rápida. Todos apostaron todo y para sorpresa de todo el mundo, hasta del Tahur, no fue el tramposo quien ganó. Fue el tipo que tenía enfrente. El tramposo miró con furia al ganador y a todo pulmón gritó:

Hijo de perra TRAMPOSO

El tramposo saltó por encima de la mesa con un cuchillo largo en la mano. Pero tan rápido como el Tahúr saltó hacia atrás el tipo que había ganado la partida estiró el brazo y agarró la cabeza de su agresor. De un severo y brutal golpe aplastó la cara de su enemigo contra la mesa. Como si fuera un vulgar pelele.

- Todos lo habéis visto, el me atacó. O el o yo. Yo no quería hacerle nada.
El ganador. Que se llamaba Borg. Era un hombre de treinta y tantos que había demostrado una fuerza y agilidad importantes. El cuerpo sin vida de su agresor se convulsionaba encima de la mesa con la cara hecha pulpa mientras que todo el mundo miraba sin hacer nada al tal Borg.

- Acompañanos Borg. – Dijo uno de los allí presentes. - Tienes que ir al Drakar. Grover ha de juzgarte.
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Tyrok
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MensajeTema: Re: La larga travesia. La Ira de los Dioses. Capitulo I   Vie Mar 31, 2017 6:37 pm

Tyrok disfrutó de aquel momento recordando con anhelo lo mucho que disfrutó con aquella hermosa y dulce lavandera de Elendil. La bella y voluptuosa Helga desprendía un agradable olor mezcla de jazmín y almizcle entre sus suaves y generosos senos.
La Serpiente, como el animal que la daba el apodo, sabía que en aquel lugar era al mismo tiempo presa y cazador, por ello, aunque estaba disfrutando de aquel “hermoso” momento, sus sentidos se mantenían muy alerta de todo cuanto pudiese suceder a su alrededor.

- Hijo de perra TRAMPOSO –

Tyrok maldijo aquel grito que lo sacó de su trance de sexo. Apartó a la hermosa hembra todo lo suave que aquella urgencia le permitía y en un instante su mano saboreaba el tacto de la empuñadura de su espada.
Lothar estaba jugando, y jugar en su vocabulario no significaba otra cosa que hacer trampas, no era de extrañar que su amigo estuviese metido en aquel lio.

- Parece que hay fiesta en la taberna, si se lía y mi buen amigo está de por medio, tendré que echarle una mano – La Serpiente hizo una pausa – Después te echaré una mano a ti – dijo al tiempo que deslizaba su mano izquierda por el muslo de Helga hacia el interior de su falda buscando su sexo.

Offrol: si no pasa nada, Tyrok sigue metiendo mano a la zagala, si pasa algo y Lothar está de por medio, acudirá en su ayuda
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kang
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MensajeTema: Re: La larga travesia. La Ira de los Dioses. Capitulo I   Sáb Sep 23, 2017 8:00 am

Tras la isla del desastre del Ira de los Dioses

El cuerpo amortajado se deslizó con suavidad de sus manos.
< Ya solo quedamos dos>
El mar acogió el segundo cuerpo tragándoselo para siempre.
- Adiós Halaf. – La voz se le quebró y no pudo contenerse.
- Adiós Halar, echaré de menos esos dedos tuyos para abrir puertas. -
Las palabras de Tyrok sonaron amables. Pero carecían de afecto. Korun se preguntaba intrigado que clase de personas eran estas las del sur. Uno parecía una mujer sin poder evitar el llanto. El otro parecía un guerrero, pero carecía de la camaradería del compañero.

Se pasó la manga por la cara para sonarse los mocos. Dejó de llorar y se quedó mirando el punto donde los cuerpos habían caído. El barco se alejaba poco a poco.
Los remordimientos empezaron a golpearle. Halaf estaba muerto por su culpa.

- Vamos Halaf este es para ti. - Se repetía en su mente como una sesión de latigazos.
Había menos preciado a su enemigo. Pero lo peor era su orgullo.
< Yo solo podía haber liquidado a ese hijo de perra, pero no. Por no coger el escudo de Ankalagor, preferiste mandar al Rubio a su muerte. Mira lo que ha pasado. Aquí en medio de la nada os abandono. JOOODER.
Adiós hermanos. Espero que Clarisse esté ya a tu lado. >

Su mente divagó hasta llegar al Príncipe. Su maestro, sin él, el mundo será un lugar mucho más gris. Angost era como una flor rápida de verano. Caprichosa, inquieta, sorprendente, bella y a la vez insustancial y feliz.

Adiós hermanos .

Lothar se encaramó a la cubierta del palo y se quedó mirando el mar. No se imaginaba la vida sin ellos. Ya no se acordaba de cuando ellos no estaban. Solo le quedaba Tyrok. El frio trozo de acero de Tyrok.

< El mundo ahora parece un tanto gris oscuro. Perdonadme. Hermanos. Porque yo no puedo.>

El barco los dejó atrás. Al fin se bajó del palo. Frustrado, triste y cabizbajo se perdió dentro de la cubierta inferior sin ganas de hablar con nadie.

Una y otra vuelta en el jergón. No podía dormir. A su lado la serpiente dormía.
Seguía pensando y torturándose. Se acostó de lado y cerró los ojos. Comenzó a conciliar el sueño en un vaivén acompasado.

< una vocecilla le susurraba en un sueño. Todo estaba oscuro…


Se despertó asiendo la espada. Estaba fría, mucho.

Una voz de mujer se coló en su mente.

< Devuélveme a la vida >

La espada le estaba hablando. Sin saber cómo le respondió.

< ¿ Y que gano yo con eso?>

La espada le mostró su poder. Había algo maligno en esa hoja y seductor. La sensación de poder y fuerza que le transmitió la espada empezó a atraparlo.

< Ya solo quedáis dos >
< A mí nunca me importó el resto.> Tyrok se dio cuenta de un detalle.
< Conmigo en tus manos, Lothar estará a salvo.>
< ¿Cómo te llamas? > Quiso saber la serpiente.

Tyrok desenvainó la antigua espada de su maestro. Cogió la espada por la hoja justo debajo de la cruz.

< Yo Tyrok, la Serpiente te devuelvo a la vida >

La espada comenzó a enfriarse mucho más. Tanto que Tyrok llego a creer que se le congelarían. Luego notó como si algo le hurgara el corazón, como si le pasaran una cadena rasposa.

< Muéstrame quien eres en realidad >
Tyrok se recuperó del Sock. Por algún motivo supo que tenía que luchar con la espada. Una lucha por el control. Algo le decía a Tyrok que si no era lo bastante fuerte como para doblegar a su espada esta podría consumirlo por dentro. Notaba como le robaba su esencia vital y ella crecía en fuerza.

< Ya basta.>
< Aun no es suficiente. Necesito mas de ti para llegar a ser quien realmente soy>

- Aun no. He dicho que ya basta. Tyrok no se dio cuenta de que alzó la voz.

- ¿ Qué pasa Tyrok? – Dijo Lothar con los ojos algo cerrados por el sueño.

- Duerme hermano. Pensaba en voz alta nada más.
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MensajeTema: Re: La larga travesia. La Ira de los Dioses. Capitulo I   Sáb Oct 07, 2017 8:15 pm


El camino se hizo triste. Habían dejado atras el mar y a sus amigos fallecidos, y se adentraban en la isla, era como si todo el peso de lo ocurrido se les abalanzara sobre ellos de golpe, de una manera indiscriminada y cruel.
No tardaronen encontrar un sendero el cual siguieron, parecía ser transitado de manera algo regular, lo que significaba que la isla podía tener habitantes.
Fue entonces cuando lo vieron. Un hombre cerca de los 2 metros se tambaleaba en mitad del camino, parecía que iba mareado o bebido.
-Estad precavidos- Susurró Lothar. De repente el hombre cayo de culo y alli se quedo cabizbajo. Una herida chorreaba sangre de su frente, deslizandose hasta su nariz y de la nariz al suelo.
-Parece herido- Dijo Tyrok. - Yo conozco a ese tipo.
- Si- DIjo el Jilguero- Yo tambien. Es el mayor de los 4 Hermanos, Bringwor. Lucho en la guerra como cualquier soldado raso, en primera linea.
-QUe mierda hace aqui!- Lothar se aproximo a paso rapido al hombre y levanto su rostro para verle la herida.- Sabes quien soy? Me recuerdas? - Bringwor parpadeo confuso. Estaba claro que no lo reconocia. Lothar le echo algo de agua en la cara- Habra que coser esta herida- Que ha pasado?
-No se... - SU voz sono tan aspera y cavernosa como recordaba- ...no recuerdo nada... Einer... - Se llevo la mano a la cabeza.
Lothar vio que de verdad se trataba de Bringwor, pero lo veia diferente a aquel dia que se enfrento a Kang en aquella reunion. Sus ojos eran mas jovenes, no sabe porque le vino a la cabeza su amigo Angost, cuando le decia que el General Einer le recordaba tanto a su padre y lo cierto es que era como una copia mas joven, aunque de mirada mas longeva. Eran cosas extrañas, pero con las que habian aprendido a convivir.

Terminaron de coser la herida de Bringwor, el cual seguia sin recordar nada. Tan solo escucharon con sorpresa que habian parado la invasion de los orcos... Seguramente se habia golpeado la cabeza muy duramente.
- Que hacemos? - Dijo Tyrok.
- No podemos dejarlo aqui solo y hemos luchado en el mismo bando- Dijo Tarsil.
-Tambien en el contrario- DIjo Lothar. Un comentario muy de Halaf o Angost. - Pero si... supongo que fuimos mas aliados que enmigos y creo que le debemos una , despues de lo que ocurrio en el Oeste.
Bringwor no sabia muy bien de que hablaban.
- Oye...no quiero ser un problema. En cuanto encuentre a mi hermano Einer, nos iremos, no conozco nada de este lugar.- Dijo el grandullon.
- Ni nosotros. Esta bien , vente con nosotros, cuanto menos parece curioso. Eres Bringwor, pero no eres el Bringwor que conocimos de eso estoy seguro- DIjo Tarsil, el cual busco la aprobacion del resto. Lothar asintio. Luego los demas hicieron lo propio.
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MensajeTema: Re: La larga travesia. La Ira de los Dioses. Capitulo I   Vie Oct 13, 2017 5:04 pm

La plaza estaba salpicada de cadáveres tanto de los que estaban vivos como de los que estaban muertos. Abriéndose paso entre ellos, la mole de hierro y carne se plantó delante del Tahúr.
- No luchas nada mal. ¿Dónde has aprendido a luchar así?
- Gracias Bringwor. Ha sido suerte. – respondió Lothar.
- Nada de eso. Ese contraataque es de los mejores que he visto. Mi padre lo hacía igual.
- De nuevo gracias. Un compañero nos enseñó a luchar. Por desgracia lo perdimos no hace mucho. Él era nuestro maestro.
- ¿Murió en combate? – Preguntó el gigante. Lothar asintió con la cabeza con un gesto de dolor. – Es una muerte noble, mucho más que morir en la cama de enfermedad.
- Puede pero yo preferiría que estuviese aquí con nosotros. No es su espada lo que echo de menos.
Envainaron las armas. La isla pirata había sufrido bastante, esos muertos vivientes causaron un buen estrago. Solo cuando Lothar acabó con barba Roja los no muertos cayeron.
Hacia ellos se acercaba un grupo bastante nutrido abriendo la marcha un hombre negro. Era tan grande y recio como Bringwor. Tras él, una melena pelirroja contoneándose.
Uno de ellos señaló al Tahúr y el grupo se detuvo y el negro y ella sortearon los muertos hasta plantarse delante de la serpiente, el hombre oso y Lothar.
- Eres toda una caja de sorpresas, maese Lothar. Rico, un jugador envidiable, ya me he enterado del desplume de la taberna. Y ahora un más que diestro luchador.
- Gracias noble dama. Como le decía a mi amigo Brinwor, un golpe de suerte.
- Me llamo Erika barbaroja. Pero puedes llamarme Erica. Y no creo que un golpe de suerte acabase con esta maldición. Mis hombres me han dicho que te enfrentaste tu solo a mi padre y que por lo visto, quien no estuvo a la altura fue él.
- Gracias de nuevo por el cumplido. ¿quizás le gustaría entrenar un poco conmigo?
Lothar le lanzó la mejor de sus sonrisas a la pelirroja, al mismo tiempo que señalaba a su espada colgada de esa cadera de infarto.
- No lo descarto Maese Lothar.
- Para vos solo Lothar.
- Muy bien. Esta noche daremos un banquete. Esto hay que celebrarlo, y espero que vengas, Lothar.
El Tahúr miró a su alrededor. Aquello era una fiesta, pero de los horrores. Cadáveres mutilados por toda la plaza. Algunos empezaban a oler realmente mal. Los hombres de Barbarroja, libres del hechizo, se descomponían a marchas forzadas. Y las inmundicias que desalojaron los vivos al morir tampoco alegraban el ambiente. El tahúr no entendía bien que había que celebrar. Pero no iba a ser él quien dijera que no a una fiesta. Y más si como él esperaba acabase compartiendo lecho con esa mujer arrebatadora. No iba a estar mal eso de no pagar para variar.

- Borg- Dijo ella refiriéndose al enorme negro. – Que limpien las calles y preparen el salón de la fortaleza para un banquete. Encárgate de todo. Y vosotros- dijo dándoles la espalda y enseñando la forma de ese culo perfecto. – os espero dentro de nada en mi casa. Hay que regar el gaznate con un buen vino. Hasta ahora señores.
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MensajeTema: Re: La larga travesia. La Ira de los Dioses. Capitulo I   Sáb Oct 14, 2017 7:58 am

De fiesta en la fortaleza de la pelirroja.

Esa mujer sabía vivir. El salón estaba decorado con tapices, sobre todo navales. Un enorme cuadro de su padre y ella reinaba sobre las paredes. La luz de la hoguera central le daba un aire siniestro al la extraña pareja.
Una larga mesa en forma de u cubría el perímetro interior del salón. Presidiéndola la anfitriona.
Lothar se asomó por delante de los pechos de Erica para saludar al capitán A un lado uno de los capitanes que había desplumado. A su lado, el resto del grupo. Ahora ya no eran una banda, solo un grupo de exiliados de un mundo muerto. Un conglomerado superviviente, nada que ver con lo que habían sido. Lothar se apartó de sus pensamientos. Se concentró en la pelirroja.
- Vivís bien, Mi señora. – Sonrió Lothar
- Si no está mal. Mi padre tardó casi una vida en levantarlo. – Respondió ella llevándose una fruta a la boca roja carmín.
- Se puede preguntar qué pasó entre vosotros.
- Se puede, pero hoy no te lo contaré. – Dio un mordisco sonoro mirándolo divertida.- Tienes un acento extraño, ¿de dónde eres?
- De lejos. Más allá de las islas de los rubicundos osos.
- Nunca he navegado más allá de esas aguas. Más al oeste el frio es demencial. Me gustaría saber que te ha traído hasta aquí.- Erica se apartó un mechón de pelo de la cara para mirar a Lothar a la cara.
- Ni yo mismo lo sé. El destino, la suerte… No sé. Quizás estaba predeterminado que nos conociéramos.
- Me tienes intrigada.
- ¿Si, por?
- No tienes pinta de jugador y sin embargo habéis desplumado al capitán Grant y toda su cuadrilla. Portáis tesoros encima para retiraros de por vida y sin embargo parecéis un mercenario barato. Un mercenario barato que derrotó a mi padre sin sufrir daño alguno. ¿Quién sois en realidad?
- En realidad…Solo soy un simple sastre.
Ella se echó a reir ante la sinceridad de él.
- Y esa es vuestra aguja. ¿no?- dijo Erika señalando a su espada.
- Esta solo me protege.


La noche siguió.
Bring disfrutaba de un muslo de gamo para él solo. La grasa le chorreaba por la barba mientras masticaba y sonreía. A su lado Korun, el hombre oso, competía con un pirata para terminar su jarra. Alcohol, carne y algunas mujeres de cascos ligeros amenizaban el banquete.
La serpiente no pudo reprimir su cara de enfado cuando Lothar se llevó a la cama a la pelirroja. Le negó con la cabeza, pero Lothar encogió los hombros y le sonrió con esa cara de: Lo siento pero sabes que soy así.
- Quédate conmigo.
Lothar no le contestó.
- Contigo a mi lado no tendremos rival en los mares. Toda la costa del este temblara al ver nuestra bandera.
Lothar continuó callado.
- ¿Qué me contestas?
Lothar no despegó los labios. Estaba pensando en sus cosas.
Vaciarse en las cartas, o fundir pasta en fulanas. O engatusar a esa dama no le curaba. Solo apartaba la pena unos momentos. O peor, como le acababa de pasar con la pelirroja. Un orgasmo tan vacio como insatisfactorio. La muerte de Angost y Halaf le había robado algo que no recuperaba. y con esta hembra tenía claro que no lo iba a recuperar.

- ¿Me escuchas?
- Sí, pero estaba pensando que puedes usar esa boquita tan bonita para otra cosa...
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MensajeTema: Re: La larga travesia. La Ira de los Dioses. Capitulo I   Sáb Oct 14, 2017 8:54 am

Me gusta disfrutar de estos placeres humanos como al que más. La carne esta demasiada hecha para mi gusto, aunque para mi es un placer desgarrar las fibras del músculo con mis afiliados colmillos. El olor a humanidad es enmascarado por el de la bebida y la comida :doy gracias.
No conozco a mis nuevos amigos, pero no se por que cojones ellos si me conocen a mi. Debo indagar más, el golpe en la cabeza ha debido ser muy duro, tengo lagunas, recuerdo que estaba con Einer y que atravese la maldita puerta... De que huiamos, contra quien luchabamos , donde está mi hermano, y los demás...? No recuerdo nada de eso, mi cabeza vuelve a doler y todo da vueltas. Una zorra me despierta de mi ensimismamiento.
-hola guapetón, eres uno de los héroes? - no me fio de las zorras.
-Fuera! - intento ser educado - vete a molestar a otro imbecil. - La apartó a mi manera... Siempre tan "delicada".
Me gusta follar como al que más, pero yo decido con quien y cuando, es parte del descanso del guerrero, pero ahora no estamos en ese descanso, al menos en mi cabeza. No podemos bajar las defensas y ese idiota de Lothar se expone con la zorra jefa, un día perderá el cuello en algúna cama de alguna fulana.Su futuro está escrito si no espabila.
Tenemos que salir de esta isla, demasiado pequeña, demasiado... humana... Mi cabeza vuelve a dar vueltas... Dolor...
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