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 Una partida con el Diablo

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kang
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MensajeTema: Re: Una partida con el Diablo   Lun Ago 15, 2016 7:15 am

La sala se cerró a cal y canto. Delante de ella una sola figura quieta, impertérrita. La escasa luz proyectaba una sombra sobre la puerta parecida a una enorme estatua. Sus hombros casi rozaban los goznes de la puerta doble, su espada se asemejaba a una columna sobre la puerta. Nada ni nadie le movería de allí hasta que saliera su señor, nada.
Mientras las mandíbula se apretaba una contra otra sin emitir sonido alguno su mente no paraba de pensar. Repasaba las bajas, tanto las suyas como las enemigas. La cruenta lucha se llevo por delante a una buena cifra de buenos soldados. Que desperdicio, si todos esos esfuerzos se condujeran al mismo sitio los orcos no estarían al pie del imperio. No habrían tomado Umbar, ni reducido a la capital al Imperio haradaico. Pero no, Los poderosos del imperio se dedicaban a liquidarse entre ellos en una inútil escala de poder. Knag estaba seguro de que el Santo Padre había introducido algún que otro hombre entre sus filas. No entendía como habrían sorteado las defensas del templo sin ayuda desde dentro. Para cuando sonó la alarma era demasiado tarde. La guardia había sido eliminada y solo la rápida actuación de sus hombres les salvó de un descalabro mayor.

< Ochenta hombres. Ochenta buenos hombres a los que he dedicado cuatro años de mi vida para llevarlos a ser la élite del imperio…> su mandíbula se tensó aún más. < A cambio, casi cuatrocientos legionarios, lo peor fueron esos malditos guardias rojos del Santo Padre. A caso no creería el Santo Padre que no lo íbamos a descubrir. Odio que me subestimen. >

La batalla del templo duró toda la noche. Al final tanto él como su señor consiguieron escapar con quince hombres. El resto de los que llegaron de Tharbad fueron eliminados.
Ankalagor y él no tardaron en pedir audiencia en el palacio imperial. Pero la lucha de corte no era para el calvo. Él prefería enfrentarse al enemigo en el campo de batalla, mirarlo directamente a la cara y arrancarle el alma allí mismo. Pero no, en la corte la cosa era muy diferente. Amigo o enemigo te sonreía con la misma cara mientras intentabas dilucidar por donde venía la puñalada.
La audiencia dio los huesos del señor de los legionarios de Tulkas en la cárcel. Su fututo un hacha pendiente de su cuello y poco más. Para colmo de males los legionarios fueron disueltos e incorporados a las filas de la guardia roja. El Santo padre había crecido en poder mientras el resto menguaba. Kang tan silencioso como imponente delante del Santo Padre solo pensaba en una cosa. La falange tenebrosa abriéndose paso por la capital limpiando el imperio de las ratas rojas y toda la podredumbre que impedía al imperio luchar contra su verdadero enemigo.
La puerta se abrió interrumpiendo los pensamientos sangrientos del segundo del templo de los indagadores.

- Tu señor está durmiendo… .

La pequeña bruja se sintió insignificante delante de la bestia que se interponía entre la salida y ella. Sus ojos fueron directos a sus manos. Con una sola de ellas podría agarrarla y estrujarla hasta que las tripas salieran por arriba o por abajo. Esa idea la retorció por dentro. Solo esperaba a que esa bestia tuviese la suficiente paciencia para que su señor la despertase. De rictus solo sacó una mirada de hielo.

- Espero por tu bien que mi señor despierte. – Su voz iba a juego con su cuerpo, grave casi cavernosa y dura como el pedernal.
- Despertará… dijo con todo el aplomo que pudo encontrar.
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kang
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MensajeTema: Re: Una partida con el Diablo   Lun Ago 15, 2016 11:51 am

El tiempo pasaba… La bruja miraba desde abajo al hombre que le bloqueaba el paso.

- <¿Será un demonio?>

La bruja empezó a dudar si aquel pedazo de hierro y carne sería humano. No se había movido de su posición desde que habló para sentenciarla. Mas le valía al demonio durmiente despertar pronto. La bruja se estaba impacientando. Una gota de sudor resbaló, los ojos de él la siguieron, luego la volvió a mirar a la cara. Sin decir nada.. Desde Arriba sus ojos no le apartaban la mirada, su mente mientras no dejaba de pensar.


- Como lo sabes? Ankalagor escrutó la cara de su general. Su mente de soldado trabajaba como ninguna es ese aspecto. Dejó que el soldado se explicara. Para él como estratega, tener un general de la altura del calvo era una ventaja sobre cualquier enemigo. Su mente analítica preveía los movimientos de sus enemigos, así como las estrategias que adoptaría en el campo militar. Gracias a ellas, el señor de las huestes comprobaba las deficiencias o puntos fuertes de su propia estrategia. Le escuchó con atención.

- Los legionarios de tulkas son prácticamente mercenarios, bien entrenados y equipados, pero distan de ser un verdadero ejército. Sin embargo los guardias rojos son otro cantar. Estaba claro que los oficiales que dirigieron el asalto pertenecían a la guardia roja. Su estilo de lucha tan peculiar, no ayudaba a enmascararlos para quien sabe ver más allá del atuendo.

Kang llegó a la misma conclusión que Anka, reforzando su hipótesis, pero no se lo dijo, dejó que el calvo se atribuyese el merito.

- Tuviste suerte, estas empeñado en que te quiten la vida.

- Sabes que lo volvería a hacer llegado el momento.

Anka lo dejó allí. No aprobó lo que hizo pero no podía decirle que no lo volviera hacer. Sabía que Kang era así y lo volvería a hacer si llegara de nuevo el momento.

- Fue insensato, puede, pero sabes que no es tan fácil liquidarme.
El calvo retrocedió más en el tiempo.

Los Legionarios se agolparon en el túnel. Delante de él su sargento mayor se interponía entre él y los legionarios. Detrás Anka y unos cuantos se afanaban por abrirse paso hasta el siguiente piso. Un poco más y llegarían al túnel que le hizo Groonch como vía de escape. Nadie salvo ellos dos conocía esa salida. Kang se permitió mirar atrás, un error. Pudo ver antes de que su yelmo saliera volando como Anka estaba a punto de alcanzar la puerta. Para cuando se giró Su sargento mayor yacía muerto a sus pies.

-VENID A MORIR HIJOS DE PERRA -
Ankalagor se giró al oir el grito de guerra de Kang. Pudo ver como el pescuezo del calvo se hinchaba al tiempo que su cabeza calva empezaba a tornarse roja. Nada ni nadie podría pararlo ahora. El espíritu del Beseiquer se había apoderado de él y no lo soltaría hasta que una pila de cadáveres taponase el túnel o cayese muerto. Sintió como unos brazos le agarraron y tiraron de él. Pero se revolvió sin piedad a pesar de que eran sus propios hombres. Ellos sabían que el maestro de armas del templo se estaba sacrificando para darles tiempo a escapar. Pero Anka se resistía a abandonar a su amigo. Sin querer cedió y dejó atrás a su amigo, su muerte no serviría para nada si no escapaba.

- Sabes por qué realmente lo sé. El primero al que me enfrenté era un oficial de la guardia roja. Acabó con Martell en poco tiempo. Estaba demasiado cansado para aguantarlo. Cuando Yuguernaut partió su espada y luego le cortó por la mitad de arriba abajo su cara no fue de dolor, sino de incredulidad. Ese hombre estaba iluminado, la magia de combate de la guardia roja. Tuve que darle una patada en lo que quedaba del pecho para tirarlo.

Su mente recordó con exactitud lo que ocurrió. El escudo siguió al sablazo cortando una cabeza. Para luego empujar de plano con él. Yuguernaut no tardó en segar de nuevo. La sangre empezó a correr con los miembros amputados. El pasillo olía a dolor y se respiraba sangre, pronto un demonio rojo empezó a comerse todo lo que movía con verdadera sed y hambre. Luego todo se hizo rojo intenso, no escuchaba, no olía, no veía , solo mataba.
Cuando todo acabó, quedó medio sepultado por los despojos humanos. Como pudo se arrastró hasta la puerta secreta y tras cerrarla tras de sí se derrumbó….

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Ankalagorn
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MensajeTema: Re: Una partida con el Diablo   Lun Ago 15, 2016 3:32 pm

Ankañagorn

- Asi que lo escogiste por eso?- Pregunto Kang.
- Asi es- respondio Ankalagorn.
- Te vio mientras hablabas con uno de tus " amigos"
- Eso he dicho- Respondio nuevamente Ankalagorn- Era de noche y necesitaba de Ezmehret, ya sabes de su eficacia para ciertas cosas.
-Ese es el que llevas atado en el escudo, en la espada o en la armadura?- Pregunto Kang.
-El de la armadura. En la espada no llevo nada. Gothmorg no lo toleraria. El caso es que el Principe se escabullo aquella noche de su cuarto- Continuo Ankalagorn- Y me encontro hablando con un demonio.
- Sabiamos que eso podria pasar. Esos chicos son bastante inquietos y curiosos, son amigos de la oscuridad ...y de lo ajeno.- Dijo Kang- Te vio y no te denuncio. Ni se lo conto a sus amigos. No te delato. Sabes que si se da a conocer que el Sumo Maestro de los Indagadores anda con ese tipo de contactos, seria la excusa perfecta para colgarte de la torre mas alta del Palacio Dorado. Por que cuando te pregunte me dijiste que escogias al Principe por nada en especial?
- Porque me habrias dicho que era injusto decirle que no confiabamos en ellos, traas aquello, y de hecho no me puedo fiar, son ladrones; pero el Principe esa noche se gano mi confianza.No le dije que sabia que estaba espiandome. Si te lo hubiese dicho a ti Me habria ablandado y no habria encontrado la respuesta que necesitaba.- respondio Ankalagorn.
-Yo ablandarte?!- Dijo el clavo sorprendidisimo.
- vamos , Kang. En el fondo eres un gatito, dulce y blandito y me contagias esa dulzura...
- No me jodas , Anka... Si alguien hay blandito aqui eres tu!
- Shh! Si te oyen tus hombres pensaran que me has perdido el respeto.
- bah! son tus hombres, que yo preparo para luchar y dejate de mierdas! yo no soy un puto gato! - Kang arrastro la silla enfadado y se marcho, mientras escuchaba la risa de Anka a su espalda. Era agradable volverlo oir reir, la ultima vez que lo escucho fue ...nunca... como el... al pensar eso, el calvo sonrio- Vamos a tner que quedar con Groomch, para que nos cuente algun chiste de elfos.- Al cruzar la puerta su semblante cambio por completo y se aproximo al frio acero. Tras ella un Indagador saludo con una reverencia a su Gran General.

- En Tharbad. Recuerda que dijo que el Santo Padre vendria aqui a defender las murallas contra los orcos y proclamarse como el gran salvador del Imperio? Pues ese es el plan que hemos escogido. Matarlo aqui.
- Todos estuvisteis de acuerdo en decirme donde estabais?- Pregunto El Brujo.Angost tuvo miedo de responder- Tranquilo, no soy un imbecil que se enfada por tonterias, como que piensa la gente sobre mi... solo es curiosidad.- Angost dudo, pero ya en esta situacion, le importaba poco lo que pudiera pensar de ellos el Brujo.
- Bueno... Halaf si... pero quiere que destroces a Desidia, no lo deja dormir.
- Eso es algo que sucedera. Intenta calmarlo- Dijo Ankalagorn.- Hare un ritual para que Desidia fije su objetivo en otro lugar y lo deje dormir tranquilo.
-Tyrok... bueno ...Tyrok no habla mucho, pero estaba de acuerdo...creo.
Angost, asintio.- Lothar te mando este mensaje- Dijo levantando su dedo corazon. Dijo que estamos haciendo un trabajo para algo que no estamos hechos por lo que pide algo mas de respeto. Que deberias confiar mas en nosotros... Y yo estoy al 99% de acuerdo con el- Dijo mientras volvia a mandarlo a tomar viento con el dedo corazon- El 1% discordante es que si deberiamos decirte donde estamos, ya que somos profesionales.
Ankalagorn sonrio -Volviendo a lo primero que has dicho... para que estais hechos, si no es para asesinar de manera limpia y discreta?- Pregunto ankalagorn tirando el anzuelo.
- Para aasesinar no... -Angost intento no coger el cebo.- Nosotros hacemos otros trabajos menos violentos.
- Perdonad, pero cuando vi a tu amigo Lothar acabar con aaquellas mujeres moribundas sin ni siquiera titubear, pensaba que no me estaba equivocando con vosotros- Angost habia picado.- Ahora es cuando ya puedo volver a confiar en vosotros. Se donde estais y se que estais dispuestos a cumplir el traato que teniamos.
Olvidad lo que tengais planeado.- No tenian nada planeado- Ya que estais en Tharbad haremos el plan a mi manera. Cuando llegue el momento os explicare como...
Hasta la proxima Principe. Disfrutad de los dias.- Halaf aun no habia desaparecido, y por entonces, aun estaban dispuestos a disfrutar, si el laud de Targil se lo permitia... Cual seria el plan que tenia el Brujo preparado? al menos, no tenia que devanarse los sesos pensando, por el momento... por el momento.
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Haral
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MensajeTema: Re: Una partida con el Diablo   Miér Ago 17, 2016 11:37 pm

Todo estaba decidido. La verdad es que la pareja escogida para dar la noticia a Dave no era la más adecuada. De hecho, al llegar al despacho del Comandante éste no estaba allí. Fueron a buscarlo a casa. Lothar recordaba la última vez que habían estado allí. En la puerta encontraron a Dave que salía.
"Mi comandante" el teniente se cuadró.
"¿qué pasa Adelman, habeis cogido ya al jugador de cartas?"
"Tenemos nuevas que explicarle, tal y como pidió"
"Muy bien" Volvió a abrir la puerta "Pasa. Solo tu. El ladrón que espere fuera". Y dicho esto ambos entraron.
Lothar quedó en la calle. Pensó en marcharse. Dejar a esos cabrones ahí. Pero la vida de Halaf corría peligro y no era bueno tener a la guardia en contra.
Al poco ambos salieron.
"Espero que me siga informando teniente" Lothar pudo detectar que dijo la palabra teniente con el mismo tono despectivo con el que a él lo había llamado ladrón.
Ambos regresaron en silencio al cuarte, allí los esperaban el resto del grupo.
"Ahora hay que escoger a los hombres y rápido" dijo Lothar.
"No será necesario" dijo el teniente.
Por la puerta del cuartel salían nueve hombres. Todos vestidos de negro. Lothar no pudo dejar de apreciar la calidad de ésa ropa. Los camuflaría en la noche de una forma excepcional y la tela parecía especial. Sabía que era más resistente al fuego seguro. Pero habían algo más que se le escapaba, y como sastre le roía por dentro; pero tendría que preguntar.
"Es resistente al frío y calor. Proporciona una mayor protección que unos simples ropajes, ayudan a esconderse en la oscuridad y ademas, impiden que las armas suenen." El teniente le respondió sin que el Tahur preguntase.
"Están siempre preparados. Los tenía para cuando esto ocurriese"
"¿cuándo los has avisado? No te hemos quitado ojo de encima" preguntó Angost.
El teniente le respondió con una medio sonrisa. El Príncipe se la devolvió, pero con un significado distinto. Sabía que no debía confiar en ti, muy seguro te veía en la taberna tu solo con nosotros.
Fueron hasta el lugar, pero mucho antes de llegar los hombres de Adelman se pusieron manos a la obra.
"Llegamos a un límite que la ciudad está deshabitada. Cualquier ruido se notaría así que  tendremos que llevar cuidado. Cuando estemos cerca extremaremos las medidas. Entrareis dos de mis hombres con uno de vosotros. Será mejor que me digáis ahora quién será porque preferirían no hablar a partir de ahora" dijo Adelman
"Seré yo" sentenció Lothar

Las calles estaban oscuras de verdad. El grupo nunca había caminado por aquella ciudad con ésas calles tan oscuras. Los soldados iban pegados a la pared y no hacían el más mínimo ruido. Se comunicaban entre ellos tocándose de formas concretas. Pasaban las órdenes unos a los otros con las manos o tocándose entre ellos. Los sastres tomaron buena nota de aquello.
Cuándo ya estaban a tan solo unas calles se dividieron. Tres tomaron una dirección y se llevaron con ellos a Tarsil. Otros tres tomaron otra dirección y se llevaron con ellos a Tyrok y Angost. Los tres que quedaban, junto con Adelman y Lothar tomaron un callejón apenas imperceptible. Caminando por el callejón Lothar rozó de más la pared. Solo sonó un arañazo, un restregón, muy poco por encima de una respiración, pero su grupo se paró en seco y lo miró. Lothar no dijo nada, pudo ver que los hombres de Adelman se habían puesto un pasamontañas. Intuyó que el resto de grupos iría igual. El callejón daba a una calle, y sin llegar al borde del mismo el grupo se detuvo. Uno de ellos se arrastró por el suelo hasta llegar al borde mismo. Miró hacia un lado de la calle e hizo un gesto. Miró hacia el otro, y tras unos momentos hizo el mismo gesto.
Lothar podía ver la mitad de dos casas. ¿cuál de las dos sería?. El del suelo señaló a una. Lothar notó una mano que apretaba en la zona de su clavícula. Se sobresaltó un poco, pero recordó que era la señal que había visto hacer a éstos hombres indicando que había que moverse.

Angost y Tyrok seguían el ritmo de los hombres de negro. Llegaron al extremo de una calle. Angost, sabía que ése era el lugar. Uno hizo una señal al resto. Con sus dedos índice y corazón señalo uno de sus ojos y de ahí hacía algún lugar de la calle. Al principio los sastres no sabían qué señalaban. El mismo que hizo el gesto miró a uno de los otros hombres y se tocó con la mano abierta la nuca. El hombre asintió y desapareció cruzando al otro lado de la calle. Al poco Angost y Tyrok pudieron ver que de una de las puertas de las casas de en medio de la calle parecía salir una tenue luz. Pero con tanta oscuridad parecía que iluminara aún más de lo que realmente hacía.

Tarsil acompañó a sus tres hombres de negro hasta llegar a una calle. Iba a hacer una pregunta cuando uno de ellos le tapó la boca con la mano. Allí solo cabían gestos.
Uno de los hombres señaló un lugar. Tarsil pudo ver algo de luz allí. Cuando se quiso dar cuenta uno de los hombres estaba cruzando al otro lado de la calle. Pensó en seguirlo, pero otro de los que estaban allí negó con la cabeza. Así que se quedó expectante a ver qué pasaba.

Para sorpresa del Tahur el del suelo se quedó donde estaba, y tanto él como los otros dos se dirigieron a la casa. Esos hombres se movían muy rápido sin hacer un ruido. Cada uno se apostó a un lado de la puerta de entrada. Entonces Lothar descubrió por qué sabían que era ésa casa. Había luz dentro que asomaba por debajo de la puerta. Aunque dentro no se escuchaba nada. Lothar se preparó para forzar la cerradura o tirarla abajo, pero el hombre que tenía a su lado negó con la cabeza.
La casa estaba adosada a sus dos contiguas, así que si había puerta trasera no la controlaban desde ahí. Uno de los hombres se acercó a la venta que estaba cerrada con sus puertecillas de madera. Echó un vistazo por los resquicios y asintió con la cabeza. Fue entonces cuando el otro sacó de su manga unas ganzúas y empezó a trabajar con la cerradura. Lothar había visto trabajar al Rubio, pero no tenía nada que ver con ésto. La cerradura se abrió muy rápidamente y sin ningún ruido.
Abierta la cerradura, ambos hombres miraron a Lothar, asintieron con la cabeza ritmicamente una vez, dos y a la tercera entraron; firmes pero sin excesivo ruido.

Tyrok y Angost pudieron ver como tres sombras furtivas se acercaban a la casa. Estuvieron un rato allí junto a la puerta, pero no parados, se les veía hacer cosas. Al poco la puerta se abrió y los tres entraron, por fin había llegado el momento. Por fin volverían a esta con el Rubio.

Tarsil contemplo con una sonrisa en la boca, como tres figuras se dirigían a la casa con luz. Ansiaba que todo esto acabase para poder volver a buscar su laud. No es que no tuviera ningún sentimiento hacia el Rubio. Pero tenía la impresión que todo saldría bien. De repente, algo enturbió sus pensamientos. Fue el repentino aumento de luz al abrirse la puerta.

Lothar vio que ambos llevaban las espadas en la mano. Así que tuvo que desenvainar nada más entrar. Pero la casa estaba vacía. Solo se veía una mesa con una vela a medio consumir. Los hombres se perdieron rebuscando por las puertas. Al poco no regresaron dos, si no cuatro hombres de Adelman. Había puerta trasera y la estaban controlando. Dos subieron raudos por las escaleras, y bajaron al poco negando con la cabeza.
El Tahur se acercó a la mesa por instinto y entonces vio lo que había allí encima.

Dos hombres aparecieron por la puerta e hicieron unas señas con las manos. El grupo se puso en marcha, así que Tyrok y Angost también. Al fondo de la calle se veía más gente venir, y con ellos Tarsil. De un callejón a la mitad de camino aparecían Adelman y otro hombre de negro. Cuando todos estuvieron en la puerta Adelman habló en un susurro.
"Tres aquí. El resto rastrear la zona"
Cuando entraron Lothar estaba tras una mesa con una vela a medio consumir. Era increíble como algo tan nimio podía dar tanta luz. Aunque lo que contemplaban era un fuente de luz ante una gran oscuridad, lo que la hacía más intensa de lo que realmente era.
Lothar sostenía una carta en una mano, la estaba leyendo, en la otra tenía algo que no podía ver. Cuando estuvieron todos alrededor de la mesa, el Tahur habló en voz alta para que todos escuchasen.

"A mi pequeño alelí.
Has hecho trampa. Has buscado ayuda. Aunque no puedo echarte nada en cara. Pues yo estoy teniendo ayuda desde el principio. Jijiji.
Oh, sastrecillos valientes. ¿os creeís muy listos? Espero que resolváis el acertijo que os preparo. Pues si vosotros hacéis trampas, yo cambio las reglas.
P.D. Reduzco el tiempo. Solo tenéis unas horas. Os doy hasta el mediodía. Después buscareis a vuestro amigo en el reino de los muertos"

"¿qué quiere decir con lo de nuevo acertijo?" preguntó Tarsil que se moría por hablar
Lothar enseño lo que tenía en la otra mano. Un naipe. El 5 de picas.
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Haral
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MensajeTema: Re: Una partida con el Diablo   Vie Ago 19, 2016 3:33 pm

"Bueno. Ha llegado el momento de seguir solos" comentó Lothar.
"¿qué?" preguntó Adelman
"Creemos que sería mejor para la misión que fuéramos solos. Usted puede acompañarnos, claro está" comentó Angost, y continuó "pero está claro que nos quiere a nosotros solos y no dejará que nos acerquemos con gente tan cualificada como la suya"
Adelman hizo una señal con la cabeza y uno de sus hombres le acercó un paquete. Después de éso, todos los hombres de negro se marcharon.
Adelman le tendió el paquete al Príncipe.
Dentro un juego de ganzúas de gran calidad.
"esto os servirá"
Se encaminaron siguiendo la pista del naipe dejada junto a la nota.
Llegaron al lugar indicado. Había tres casas juntas y en ninguna se veía el menor rastro de luz ni de nada. Había que decidir. Izquierda, derecha o centro.
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MensajeTema: Re: Una partida con el Diablo   Vie Ago 19, 2016 11:10 pm

Ninguno vio o escuchó nada. O por lo menos, ninguno dijo haber oído o visto nada.
Lothar señaló la casa del centro. Irían a ésa.
Tocó el pecho de Angost y Tyrok indicando que lo acompañarían y así hicieron.
Mientras se acercaban parecía que toda su ropa, que todo su cuerpo emitía enormes ruidos que podían escucharse por toda la ciudad. Pero Lothar comprendió que era solo cosas de su mente.
Llegaron a la puerta, el Tahúr se disponía a abrir la cerradura y su mente voló por un momento a Halaf; ójala el Rubio estuviera allí. Para su sorpresa la puerta estaba abierta. Entraron en sigilo. La distribución había cambiado respecto la casa anterior, pero el mobiliario no. Había una mesa, con vela pero apagada. No había sido encendida. ¿a qué jugaba?. Sobre la mesa un naipe, sin nota. Angost acercó la carta a la ventana para poder verla con la luz de la luna. El siete de corazones. Miró al resto y dijo,
"a seguir la pista" todos se sobresaltaron un poco al escuchar su voz, pero el Príncipe a modo de excusa añadió "podeis registrar la casa, pero no está aquí. Juega con nosotros".

Al salir se reunieron con Tarsil y Adelman. A la izquierda, siete calles. Tomaron nuevamente precauciones. Llegaron al tercer lugar de la noche. Repitieron la operación anterior. Tarsil y Adelman vigilaban el exterior, el resto entraría. El tiempo pasaba dado el sigilo que empleaban en poder acercarse tanto a las calles como las casas que creían correctas. Lothar volvió a encontrar la puerta abierta. Dentro una mesa, sin vela, y sin naipe. El Tahúr sabía que había llegado a su destino, hizo una señal a Angost para que fuera al piso de arriba, y cuando miró a Tyrok para indicarle que puerta coger éste expetó
"¿pero qué coño es esto?"
Lothar se temió lo peor. Había algo detrás de la puerta. Un naipe clavado con una daga. Los tres amigos se quedaron perplejos ante la nueva pista.
Salieron a la calle para reunirse todos. Parecía una broma pesada.
"¿y ahora qué?" preguntó Tarsil.
"Es un hijo de perra" sentenció Tyrok.
Lothar no podía dejar de mirar la sonrisa que le devolvía la carta de forma burlona.
El Joker. El nuevo naipe era el Joker.
Adelman cogió el naipe y lo miraba con más gana, como si ya lo hubiera visto antes. Por extraño que parezca a Lothar también le parecía haber visto antes ésa carta. Quedaba poco para el amanecer y como si las luces del alba iluminaran su mente tanto el teniente como el tahúr recordaron dónde había visto ese naipe.
"Es el emblema del Jarra Dorada" dijo el teniente.
"¿de dónde?" preguntó Tyrok
"Es. O era, una taberna sibarita. Donde se jugaban las mejores partidas de cartas. Allí iba gente de alta alcurnia a jugarse el oro. No entraba cualquiera, pero esa parte también fue arrasada"
"Y ha sido reconstruida" añadió Adelman.
"Y si hacemos caso a lo visto hasta ahora, seguro que el Jarra Dorada también estará en pié de nuevo" comentó Angost.
"Pero no nos confiemos. Puede que este jueguecito del ratón y el gato haya sido para que ahora bajemos la guardia y acudamos sin más. La taberna pilla lejos, correremos al principio, pero después actuaremos como hasta ahora ¿les parece bien?" comentó el teniente
"Por mí vale" dijo el Príncipe.
"y por mí" habló Tarsil.
Lothar y Tyrok solo asintieron con la cabeza.

Tras una larga carrera y amplia caminata llegaron al cruce de calles donde se encontraba la Jarra Dorada. En mitad de un cruce de calles se erguía la edificación de dos plantas. Un edificio grande con amplias cuadras en la parte trasera. Se notaba que era un edificio que recibía a gente de postín.
La luz del alba ya rayaba el cielo, pero aún así, las luces estaban encendidas. Todas. Y para colmo, la puerta principal abierta de par en par daba a entender no solo que los esperaban, si no que los invitaban a entrar.
Angost hizo un gesto con el dedo en forma de circulo y el grupo se dividió para rodear la casa. La parte principal del piso de abajo tenía la puerta abierta de par en par y las ventanas con vidrieras de colores permitían ver luz en su interior. Pero llegado un punto, la casa tenía todas las puertas y ventanas tapiadas con tablones de madera. Podían forzarlos, pero estaba claro que se escucharía claramente el rompimiento o forzamiento de los tablones.
Una vez rodeada la casa y percatándose de los pocos sitios por donde entrar, Tyrok señaló al cielo. Había tres chimeneas y de una, la primera salía humo.
Quedaba por ver qué hacía el grupo.
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Haral
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MensajeTema: Re: Una partida con el Diablo   Dom Ago 21, 2016 12:18 pm

El plan estaba claro. Tyrok intentaría entrar por una ventana haciendo ruido para distraer a quien estuviera dentro. El resto entraría por la puerta principal esperando irrumpir por sorpresa.

Tyrok se colocó en un lateral y comenzó a trepar para iniciar su actuación. Tal vez fuera por su escasa fuerza, por lo bien que estaban clavadas las ventanas o por buena que fue su actuación, pero todo el que estuviera en la casa sabría que estaban intentando entrar por ésa ventana.
Una voz fuerte y sonora se escuchó desde el interior.
“No os molestéis. Hoy no habrá violencia. Entrar por la puerta, no hay nada que temer. Al fin y al cabo sois cinco contra uno y yo no voy armado”
El grupo se quedó parado un momento, sin saber qué decir o hacer. Tyrok no parecía haber escuchado nada y seguía a lo suyo.
“El tiempo corre en contra de la vida de vuestro amigo” volvió a sonar la voz.
Lothar fue el primero en levantarse sin decir nada y encaminarse a la puerta. Adelman lo siguió. Conforme se levantó el teniente, Taril se pegó a ellos como una sombra y Angost avisó a Tyrok.
Cuando todos estuvieron en la puerta pudieron ver el interior. La taberna parecía abierta de verdad. Esperando su público, sus parroquianos. Pero por allí no pisaba un alma hacía mucho tiempo.
Las bebidas estaban colocadas detrás de la barra como cualquier otra taberna. Tyrok se percató de una en particular, que estaba en un recipiente parecido al de un alquimista y cuyo color era verde fluorescente.
Al fondo había colocada una mesa de juego y un poco más allá estaba mangas verdes en pié, junto a Halaf; que permanecía sentado sin decir nada y con la mirada perdida.
“Adelante. Os esperaba. Tomad asiento” decía mangas verdes, pero sus manos estaban en la espalda de Halaf. Si ocultaba algún arma no se veía.
El grupo decidió entrar, pues a eso habían venido. No se veía a nadie más por el local.
“Por favor, Adelman, sírvanos del vino que hay sobre la mesa” en la mesa de juego había un tapete para jugar a las cartas; con seis sillas. En casa sitio había un vaso y en medio una botella abierta.
“Sírvame a mí primero para restar desconfianza. Solo he de advertirles una cosa. Si me matan o detienen antes de que pueda explicarme o antes de que beban. Este hombre morirá”
El teniente miró al resto del grupo y sirvió el vino. El primero en beber fue mangas verdes. Ante el chantaje, todos bebieron. El vino no tenía sabor u olor extraño.
“Da igual que lo olierais mil veces o que mil veces lo probarais. No detectaríais el veneno. Es mortal de necesidad y actúa lentamente”
“Si eso es así. Tu también estás envenenado” comentó Angost
“Angost King, el Príncipe. Claro que sí. Si yo no lo estuviera, ¿qué emoción tendría este juego?”
Todos permanecieron en silencio. De detrás de Halaf sacó una cesta que contenía dieciséis frascos iguales. Todos parecía contener agua. Cristalina agua. Y colocó la cesta en su lugar de juego y se sentó.
“Por favor, tomad asiento mientras os cuento de qué va esto. Vamos a jugar por vuestras vidas. O mejor dicho, por nuestras vidas. Pero como nuestras vidas parecen ya perdidas, apostaremos otra cosa. Cada uno de vosotros tendrá para apostar tres preguntas. Al fin y al cabo sois los sastrecillos curiosos. Yo responderé a cada pregunta que hagáis. Por supuesto, diréis a qué queréis que responda antes de apostar, pues hay preguntas que valen doble o triple. Yo apostaré un frasquito de éstos por cada pregunta. Todos contienen veneno mortal e inmediato. Todos menos uno, que es antídoto del que hemos tomado con el vino. Así, el que gane tendrá el antídoto en su poder, junto con mi persona. Pero si gano yo......todos moriremos aquí” dijo éso último con una malévola sonrisa en la boca.
“Una cosa más. No hagáis preguntas inútiles o estúpidas, como ¿cuál es el antídoto? y cosas así. Y si queréis reducirme, torturamente, etc; sabed que estoy preparado para morir sin revelar nada. ¿vosotros estais preparados para morir?”
Ante el silencio mangas verdes continuó.
“El juego es sencillo. Se llama poker. Repartiré cinco cartas por jugador. Veréis vuestras cartas y decidiréis apostar o no. El que apueste dirá qué quiere que responda, y yo jugaré tantos frascos como gene apueste. Entonces se abrirá un turno de cambio de cartas. Podréis cambiar tantas cartas como queráis. Y ahí podréis subir la apuesta todo lo que queráis. Es decir, podréis subir tantas a tantas preguntas como os queden. Yo igualaré en frascos. El que pierda, pierde las preguntas apostadas y podrá continuar en la partida si le quedan preguntas por hacer. El que gane, conservará sus preguntas y habrá ganado los frasquitos de veneno”
“Me gusta el juego. Pero ¿qué pasa si no quiero saber nada de lo que me digas?” comentó Lothar
“Jajajaja. Puedes preguntar de qué color son las nubes si quieres. La cuestión es que me ganes los frascos. Ah, eso si. Si veo que haces trampas apostaré el antídoto sin que lo sepas”
“Así que tu no harás trampas, ¿no?” espetó Lothar
“Jejeje. ¿acaso no las harás tu? He dicho si veo”
“¿y si somos nosotros los que te vemos hacer trampas?” preguntó Angost
“Si me decís, qué trampa he hecho y cómo. Os daré el antídoto en ése momento”
Hubo un silencio como si no lo creyeran
“soy un jugador, igual que él” señaló a Lothar.
“Por eso también se que aunque quedaran solo dos frascos, jugará hasta el final. Ningún jugador podría soportar la incertidumbre de saber quién es el mejor. Y más en una partida como esta. ¿puede haber más emoción?”
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Ankalagorn
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MensajeTema: Re: Una partida con el Diablo   Lun Ago 22, 2016 4:14 pm

Ankalagorn y Kang


Los Indagadores entraron a empujones del porton de la gran casa, ni siquiera tenian una orden, ni la necesitaban.
-Y tu Señora- Pregunto Kang a un criado.
- Se...señor- Tartamudeo. Kang no espero a escuchar mas y con su manaza agarro toda la cara del hombre y lo aparto a un lado empujandolo, cayendo este al suelo con estrepito- Buscadla. - Le dijo a sus hombres, seguidamente los indagadores comenzaron a formar varios grupos para distribuirse por la casa.

Al mismo tiempo la puerta de hierro que daba paso a lo que mucha gente llamaba el submundo se abrio de par en par tras no poder aguantar la acometida del ariete de los indagadores.
-Indagadores! - Comenzaron a gritar dentro, mientras la gente huia despavorida.
- En los sotanos- dijo el Brujo- Buscamos una gran cabeza con cuernos. Lo reconocereis cuando lo veais. - Los Indagadores empezaron a tomar el lugar mientras aplastaban a aquellos que se quedaban a plantarles cara. Si tenian alguna objecion simplemente El Brujo se encargaba de darle una "explicacion" clara y concisa:
- Fuera- No tenia ni que levantar la voz.

Era un gran salon con dos escaleras a ambos lados de la barconada interior. Kang y sus 6 Indagadores entraron por una gran puerta doble a este, mientras una mujer de belleza sin igual miraba con cara de pocos amigos desde lo alto del balcon.
-Que esto Indagadores?- Lady Myseria parecia furiosa-a que se debe esta locura?! como os atreveis a entrar asi en mi casa?
- Calla Mujer!- Dijo Kang- Por orden de los Indagadores estas detenida por uso de magia tratos con fuerzas de la oscuridad.
- Espero que tengas pruebas de esas cosas que dices sobre mi, si no lo lamentaras.
Kang sonrio:- Chica...somos Indagadores, las unicas pruebas que necesitamos son nuestras palabras contra ti. Tus contactos son inutiles aqui... viva o muerta vienes conmigo.
Myseria se vio entonces atrapada, no dejaria que la cogieran. Saco entonces de sus manos que escondia bajo la barandilla del balcon 2 extrañas dagas. Si me quieres vas a tener que obligarme. A Kang se le helo la sangre, al cruzarsele por su mente, por un segundo, un dejabu, solo que esta vez fue algo mucho mas real y habria jurado que esta escena , ya la habia vivdo o soñado.Entendio por que Anka lo habia querido asi, queria que sintiese algo asi. Sentia que debia redimirse de algo o vengarse de alguien.

Ankalagorn alcanzo con 6 Indagadores los sotanos del Inframundo. Habia visto ya aquel lugar y sabia donde estaba Desidia.
- Ya sabe que venimos. - La gran cabeza de demonio esperaba tras la puerta. De paredes y techo de carne del mismo engendro.
El demonio intento permanecer impasible ante la situacion.
-Ankalagorn... - Dijo Desidia sonriente.- Vienes a visitarme?
-Vete a tu mundo o te mandare yo mismo- Dijo Ankalagorn- Como ya hice una vez.
- JAJAJA! - Desidia rio a carcajadas- Como te atreves insolente humano... Viniste una vez con poderosos amigos y ahora vienes con 6 soldados, que ni siquiera conocen el poder de la magia? JAJAJAJ!
- Aquella vez te mate sin Gothmorg. - Ankalagorn le mostro la espada de colmillo de demonio- Sin armadura- Ankalagorn se golpeo el pecho a su armadura de escamas de dragon- Puede que mis hombres no conozcan la magia, pero- Ankalagorn hizo un ademan con su cabeza. Sus hombres enseñaron sus armas a la bestia, esta palidecio y en su mirada observo el miedo.
- No sabias que los Indagadores usan armas exterminadoras de demonios? - Dijo Ankalagorn- Nos dedicamos a eso IDIOTA! echamos de este plano a la basura como tu.
- Eres un hipocrita Dragon Negro!- Dijo Desidia enfurecido- Tu traes demonios a este mundo! Lo saben tus hombres?
Ankalagorn lejos de ofenderse sonrio con maldad- Mis hombres saben todo lo que deben saber. Destruidlo , chicos!
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kang
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MensajeTema: Re: Una partida con el Diablo   Mar Ago 23, 2016 6:57 am

- Venid a por mí.

Las palabras de Lady Miseria se clavaron en el cerebro de kang reverberando. Subió un escalón, la cabeza le daba vueltas. Navegaba a caballo entre dos mundos que colisionaban en su interior. No era la primera vez que luchaba con esta mujer. De pronto esos dos mundos dejaron de colisionar y kang pudo salir a campo abierto. Su yo ancestral se hizo uno con su yo terrenal. Como si hubiese bebido de cáliz de la vida y resurgiera renovado.

Subió otro escalón y miró hacia arriba, Lady Miseria había desaparecido. Aceleró un poco el paso. Su mano aferró a Yuguernaut casi con ternura, sintiendo la empuñadura y la guarda. Ambos compartieron un regocijo, como si se hubieran encontrado tras un largo periplo y al fin estuvieran juntos para formar un único ser, estaba completo.

Alcanzó la balconada. Lady Miseria esperaba en guardia con dos extrañas dagas, el visor no le dejaba ver más. De pronto un criado salió de detrás de una cortina. El escudo se empotró contra el desgraciado rompiéndole la cabeza. A nadie le importó el cadáver convulsionante en que se convirtió el criado.

- Estás preparado, vas a morir.

El no dijo nada.

< Esta vez …> Se sorprendió a si mismo < ¿Esta vez?, cuando he luchado yo con ella. No lo recordaba con claridad, pero su instinto le dijo que aquella gata era peligrosa.

Ella cambió de guardia, Kang reconoció el estilo, pero no modificó la suya, solo avanzó. Yugernaut, el enorme alfanje bastardo silbó cortando el aire en un par de molinos. El espacio entre ambos empezaba a acortarse y se llenaba de sablazos vacios. Kang no esperó a ver que hacía ella. Sabía que era una serpiente lista para saltar. No le iba a dejar espacio, ni capacidad de maniobra. No, la acorralaría y mataría.

Describió en su mente el primer intercambio. Su espada volaría por encima de su cabeza en un revés cruzado descendente. El tajo, tan ofensivo como defensivo volaría de izquierda a derecha, empezando en la base del cuello de ella para acabar en la cadera contraria. Solo había dos maneras de evitar su ataque. Saltar hacia atrás o esquivar a la izquierda. Si hacía lo primero el brazo cargado de Yugernaut volvería a por ella con otro tajo, este totalmente vertical con intención de partir su hermosa cabeza en dos. Pero si esquivaba a la derecha su escudo, colocado a propósito, le golpearía de plano con intención de hacerla pulpa.

- Eres un bastardo. Tu señor es un adalid del mundo de los demonios. ¿Vas a luchar conmigo por lo mismo? Eres un siervo del mal, como yo.
- Yo no sirvo al bien, o al mal, yo estoy por encima de todo eso, Yo sirvo a la justicia. Prepárate, vas a morir.

Se acabaron las frases dramáticas, se acabó el parloteo. El tono del Calvo era tajante, lo siguiente que se escucharía sería el acero y después la muerte llevándose a uno de los dos.


Out roll
Cp 34
Posición ofensiva. + 1 cp
Ataque 24 dados
Tajo vertical desde el cuello a la cadera con escudo pasivo ligeramente ladeado a la izquierda.
Segundo intercambio
Ataque con escudo de plano , 6 dados de activación. 5 dados de ataque.
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Tyrok
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MensajeTema: Re: Una partida con el Diablo   Mar Ago 23, 2016 2:23 pm

Era una tarde como otra cualquiera en el torreón que servía de hogar a Ragnarok. Desde aquel lugar podía observar la paz y soledad del inmenso desierto al igual que podía vigilar Mordor, la actividad de la Oscuridad allí parecía no querer parar jamás, en ocasiones realizaba alguna patrulla con algunos de sus mejores guerreros y era más que fácil encontrar alguna patrulla orca que andaba despistada así como alguna visita del palio que intentaba volver a hacer fuerte uno de los lugares que más Mal había albergado junto con Angmar.
La “diversión” solía encontrarse lejos de allí, en Elendil, donde se encontraba el cuartel general de los indagadores comandado por Ankalagorn con la ayuda del mayor de los guerreros de la Tierra Media, Kang. Ellos estaban dedicados plenamente a la aniquilación de demonios y sus sirvientes en este plano, impartían justicia a gran escala.

El sonido de las trompetas interrumpió sus pensamientos. Aquel no era un sonido de alarma, aunque difícilmente alguien se atrevería a atacar aquella fortaleza defendida por la mejor caballería. Tal vez se trataría de algún chivatazo de alguien que estaba dando uso de la magia o de algún sirviente de la Oscuridad. Pero no, aquel día no, aquel era un pequeño con el más grande de los corazones y que tenía vía libre hasta su cuarto sin dar la más mínima explicación.

- Pedazo de cabrón – dijo el enano – Como odio tener que subir todos los escalones de este puto torreón. Dile a los músicos que si pueden poner alguna fanfarria para especial para cuando yo llegue y que bajes tú –
- Jajaja! – sonrió el variag – Groomch, amigo mío te estas descuidando y te estás poniendo gordo, hace falta hacer ejercicio para perder panza o dentro de poco no vas a entrar en tu armadura y habrá que visitar a Rilia de nuevo. –
- Grrrrrrr!!!! - no le gustaba nada oir hablar de aquella mujer por la que un día perdió la cabeza - Bueno de eso va la cosa, nos toca hacer ejercicio, me ha llegado un mensaje con el sello del Dragón Negro y tenemos un pequeño encargo que parece firmado por el mismísimo Kang porque pone que es “FACIL” JAJAJAJA!! – su sonrisa sonó como un estruendo.
- ¿Y bien? ¿Qué nuevas nos trae el Señor de las Huestes? – entre todos los apodos que Ankalagorn tenía, éste era el que más le gustaba a Ragnarok.
- Parece ser que una pequeña brecha se ha abierto en Kahldar, un pequeño pueblo al sur de Mordor y por allí ha salido un demonio menor llamado Hôrz-ka y que es medio caballo medio humano, seguro que te divertirás terminando con él. – lo decía claramente por el amor de Ragna hacia los caballos.
- Si pero para expulsarlo hará falta Anka –
- No es necesario, lleva poco tiempo aquí y parece que aún no está su esencia lo suficientemente asentada, es decir con derrotarlo y matarlo su esencia volverá al palio del que jamás debió salir –
- Que así sea, galopemos a por él – había muchas cosas en las que Groomch era excelente, pero cabalgar no era una de ellas.
- Cabronazo... – el enano dedicó a Ragnarok una mirada de “odio” mientras rechinaba los dientes.


--- --- --- --- --- ---


- ¡Otra vez lo has vuelto a hacer pedazo de buey! –

Tenían un largo y duro viaje por delante Dimmu y sus hermanos, desde Elendil hasta la reconstruida Tharbad. El viaje no tenía otro propósito que ver el estado en que había quedado la ciudad, según se contaba los enanos estaban haciendo un trabajo digno de las grandes obras de la antigüedad.
Una terrible tormenta los hizo desviarse de su ruta inicial y desviarse hacia una pequeña aldea que parecía haber sido repoblada por la basura que salió de Tharbad huyendo de la guerra con el rabo entre las patas.
La posada no era muy acogedora, era más bien un lugar pestilente y lleno de la peor fauna.
No tardaron 2 “hombres” en acercarse flanqueados por otros 6 más, para intentar intimidarlos. Con sus armaduras cubiertas con las capas, se podía ver que eran gente adinerada, pero no sus ostentosas armaduras.
- Buenas noches jóvenes – dijo uno al que apenas le quedaban 3 dientes en la boca – ¿No tendréis unas monedas que poder prestarnos?
- Ahí tenéis – Dimmu no quería problemas, necesitaban descansar un poco, así que dejó caer un par de monedas sobre la mesa pero cometió el descuido de dejar que se viese la bolsa –
- Sois poco generosos para el jugoso sonido de esa bolsa, nos vais a hacer que tengamos que recurrir a la violencia – el pobre hombre dijo esto mientras apoyaba una de sus manos en el hombro de Dimmu y mostraba una daga que portaba en el cinto.

Ese fue el mayor de los errores de aquel pordiosero. Bringwor saltó como el perro que protege a su dueño y agarró la cabeza de aquel alma perdida con su mano izquierda mientras agarraba la cabeza de su amigo con la derecha y las hacía chocar entre sí, el crujido de huesos fue hizo presagiar lo peor, las había abierto como el que abre dos pequeñas nueces. De no haber sido por la intervención de Dimmu y sus dos hermanos, Bringwor habría despedazado a los otros 6 sin pensarlo un instante. A veces sus instintos lo perdían.

- ¡Otra vez lo has vuelto a hacer pedazo de buey! – dijo Dimmu.

- ¡Soltadme! – dijo Bring jadeante como un perro furioso



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MensajeTema: Re: Una partida con el Diablo   Mar Ago 23, 2016 3:08 pm

Combate de Kang Vs Myseria

Lady Myseria se despojo de su elegante vestido quedandose tan solo con una braga en forma de tanga, en el tiempo que Kang subia por la escalera derecha. Los ojos del calvo se fueron inevitablemente a los turgentes pechos de la mujer que aunque era delgada , eran grandes y deseosos. Tragp saliva, mezcla de asombro y deseo. La gata hizo un amago de atacarle, para sacarlo de sus pensamientos. Lo habria alcanzado, sin duda, pero no quiso, a cambio Myseria rio a carcajadas.
- Veo que no eres tan de hielo como intentas aparentar- Dijo la mujer- Si me dejas escapar puede que te deje hacer lo que quieras conmigo, pero sin armas- Se mordio el labio inferior sensualmente.
- Calla zorra!- Dijo Kang, a la vez que amagaba tambien un ataque- Ven conmigo o pelea si quieres. No me importa que seas mujer. No tendre piedad conmigo.
Myseria volvio a reir- Tu piedad conmigo? Vamos hombreton, intenta cogerme- Myseria dio un salto, posandose en la barandilla del balcon. Kang golpeo en sus piernas con el alfanjon, pero alli donde estaban esos pequeños pies ya no habia nada. Jugger corto la piedra como la manteca e impacto contra el suelo del balcon .
El calvo enfadado apoyo su manaza en el balcon y salto por encima de este cayendo en el gran salon donde estaba la chica, haciendo gala de una gran agilidad para lo grande que era. Myseria no mostro asombro alguno por ello.

Ambos contendientes se miraron como 2 lobos dispuestos a atacarse. se estudiaban mientras ambos avanzaban inconscientemente en circulos.
- Nunca he tenido un rival tan fuerte como tu, ni siquiera en la arena del sumundo. Va a ser divertido.- Dijo Myseria
Kang no quiso mediar mas palabras y ataco de arriba a abajo, intentando partirla en 2, pero la chica volvio hacer gala de su agilidad y esquivo el ataque de Kang. Yugger volvio a impactar contra el suelo, mientras Myseria se colocaba a su derecha. Kang viendo que habia adivinado su segundo ataque con el escudo, no le quedo mas remedio que cruzar su escudo para intentar reventar sus sesos, sin embargo Myseria volvio a esquivar con agilidad felina.Kang nunca habia visto nadie moverse asi de rapido. Cuando todo parecia acabado, Myseria saco velocidad para descargar un ataque con su daga contra el costado de Kang... Mientras el calvo habia hecho 2 ataques a Myseria le habia dado tiempo a hacer 3.
Kang lejos de amilanarse volvio a descargar furioso 2 nuevos ataques. Fueron ataques perfectos, uno de ellos rozo la larga melena de la mujer, cortando un buen mechon, pero no pudo alcanzarla, mientras myseria volvio a pinchar esta vez la zona de la ygular de Kang. La daga encontro una junta de la armadura de dragon, y Kang pudo sentir el frio del acero en su cuello. Habian estado muy cerca tanto uno como el otro esta vez.
Decidieron tomar un poco de aire.
- Si no llevases todo esa chatarra encima estarias muerto- Le recordo Myseria.
- Te crees mejor que yo mujer?- Dijo Kang.- Aun no has visto nada . No te imaginas de lo que soy capaz.


OFF: Te recuerdo hechizos de Kang que son parte de el como lo es Yugger

Esferas 15 Rojas

Adrenalina. Durante el combate desprecia cualquier herida que no produzca la muerte instantanea. Al acabar los daños se multiplicaran x 2 incluso si se produce una muerte no instantanea se desprecia.
Requisitos
Rojas 10
Tn 7
Daños
10 fisicos

Capacidad de combate : El usuario aumenta la capacidad de combate durante 10 Min X Voluntad: +6,+8,+12, +15 y +20
TN
6
6
8
10
15
Requisitos
3 Rojas
6 Rojas
8 Rojas
10 Rojas
15 Rojas
Daños
2 fisicos 1 Mentales
5 F 1M
6 F 2M
8 F 2M
12 F 3M

Fuerza aumentada: Durante la VoluntadX2 asaltos la fuerza del Usuario se dobla para todo.
TN 8

Requisitos
8 Rojas

Daños:
8 Fisicos

Berserker El usuario se hace mas fuerte , pero enloquece y olvida su defensa. CPX2 Fuerza X2 VolX2 No afecta el dolor.
. Duracion 1 Min X Voluntad. Cuando se entra en Berseker no se puede sumar otro hechzo de ninguna lista.
TN15

Requisitos
15 Rojas

Daños
10 Fisicos y 5 mentales
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MensajeTema: Re: Una partida con el Diablo   Miér Ago 24, 2016 9:55 pm

Kang cerro los ojos por un instante, cuando los abrio eran rojos como la sangre (Hechizo TN 10 Capacidad de combate mejorada):
- A ver que te parece esto!- Kang levanto a juger nuevamente como el que levanta una pluma, la dejo caer a la velocidad del rayo abriendo un nuevo surco en el marmol del salon de Myseria, pues alla donde estaba la mujer, ya no habia nadie, prosiguio su golpe elevando el alfanje en un tajo de reves buscando su cuello, pero tampoco encontro su presa. Lady Myseria giro sobre si misma en un movimiento mas propio del baile que de un guerrero y con el fijo de una daga volvio a sacar las chispas de la armadura de Kang.
-Ningun hombre puede vencerme- El susurro llego al oido del calvo al tiempo que Lady Myseria se apartaba de el con una sonora carcajada.

Lejos de darse por vencido Kang volvio a la carga, Un nuevo ataque combinado salio directo de su alma,,, No paso del primer tajo con la espada, que podria haber partido a la mujer por la mitad, sin embargo su arma se paro a mitad del esternon. El motivo era que Kang esperaba volver a fallar nuevamente.
- Que... Que ha pasado...- dijo la bella mujer, mientras la vida se le escapaba a borbotones de sangre que expulsaba por cada poro de su cuerpo.
Entonces Kang lo comprendio:Ningun hombre puede vencerme.
- Tu Señor... Tu Señor ha caido, maldita zorra. Ya no tienes poderes. Gracias , Indagadores, Gracias Dragon Negro... ni yo ni ninguno de nosotros, podiamos vencer- La espada Yugernaut siguio su camino, impactando contra el suelo nuevamente y partiendo por la mitad a la mujer, mientras Kang lanzaba un grito desgarrador , como si se hubiera quitado un peso de encima.
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MensajeTema: Re: Una partida con el Diablo   Miér Ago 24, 2016 11:02 pm

Jugaron a las cartas durante horas.
Bigotes parecía perder a drede, porque llegado el momento ganaba y los despojaba de sus pocos recursos. Solo Lothar permanecía con todos ellos, pero por un descuido a la hora de hacer trampas fue pillado y eliminado de la partida.
Después cayó Adelman. Tyrok y algo más tarde Tarsil; quien demostró ser un excelente jugador. Lothar pensó que debía retarlo un día a jugar para ver quién era mejor.
Al final solo quedaban Angost y Bigotes.
En la última jugada Bigotes solo sacó un trío de doses y Angost un poker de treses.
Eso era lo más raro. Angost se había guardado un par de cartas. Un As y un tres. Había usado el As, pero no el tres. Y ahora tampoco lo había usado aunque lo había visto en un par de manos anteriores. Lo que indicaba que Bigotes hacía trampas. Pero no podía demostrarlo sin delatarse él también. Eso era lo divertido de jugar contra tramposos.
Pero ahora ese tres volvía a aparecer y le hacía ganar la partida.
Bigotes estaba como loco. Ya había demostrado ser un loco. Un psicópata que mataba por placer. Al que le gustaba jugar a las cartas y al que se le había aparecido en sueños un demonio prometiéndole cumplir sus deseos a cambio de deberle favores. Pero como nunca le pedía esos favores, el pedía más y más deseos. Daseel Ben Biiff, se llamaba el pobre y engañado bigotes.
"Has hecho trampas" espetaba Daseel
"Disculpe caballero. Yo he jugado honradamente. Los que hicieron trampas usted los echó....perdona Lothar" le comentaba jactancioso Angost.
"Es usted quien ha repartido todo el rato" continuaba el Príncipe.
"Lo sé, por éso sé que tu no debías tener esas cartas" atrapado, la única forma de escapar que se le ocurrió fue coger el antídoto y amenazar con estrellarlo contra el suelo. El podía elaborar más en otra parte, pero ellos se quedarían perdidos y con una muerte segura. Había dado tantas almas a aquel maldito demonio para que ahora lo traicionase. Cuando llegó a la puerta y estaba preparado para huir Angost le volvió a hablar.
"podría dar un sorbo para saber que ése es el bueno, después no le seguiremos"
Daseel dio un sorbo. Mejor así. Y después salió corriendo.
Cuando Daseel huyó dejando el antídoto tal y como prometió, Adelman dio una nueva sorpresa.
"No irá muy lejos. Mis hombres nos han seguido y lo cogerán"
Tarsil sin esperar más fue en busca de su laud. Al poco tiempo bajaba las escaleras abrazado a él.
"Una cosa teniente. ¿hemos terminado aquí?" preguntó Angost.
Adelman sonrió.
"Si. Hagan lo que quieran. Se merecen descansar, pero mañana a primera hora vayan al cuartel. Seguro que el Comandante tendrá preparada ya su victoria y les querrá allí"
"Pero si aún no es ni mediodía" comentó Tyrok.
"Lo sé. Pero nos queda mucho papeleo por delante. No creo que pueda hacer nada antes. Ha sido un placer señores" y dicho eso se marchó.
Ya a solas el Príncipe vio la cara de satisfacción de la Serpiente y le dijo
"Ahora estarás contento Tyrok. Tienes veneno potente para matar a un ejército"
Tyrok sonrió y le contestó mientras se dirijía a la barra y cogía una extraña botella con un líquido verde brillante
"Tenemos algo mejor que éso. Una droga que hace que otro haga todo lo que queramos como si fuera nuestro esclavo"
"O esclava" anadió Tarsil tocando una nota de su laud "afinado, siempre afinado" dijo sonriente.

Después de dar cuenta de algún que otro licor de la taberna, la banda se fue a dormir. De camino Halaf despertó de su trance. Aunque drogado sabía todo lo que pasaba a su alrededor, solo que no era dueño de sus actos, así que había presenciado todo. Su cariño hacia el grupo que había removido media ciudad para buscarlo, habría crecido aún más si cabía.
Esa noche, en la sastrería todos soñaron. Todos tuvieron el mismo sueño. En una gran sala llena de cojines les esperaba Clarisse, aunque su voz no era la misma. Todos entendieron por qué le afectaban esos sueños al Rubio. La pelirroja estaba ante ellos una vez más.
"¿os ha gustado mi juego?"
"Ha sido divertidisimo" comentó Angost "¿pero no entiendo el por qué?"
"Bueno. Ese pobre hombre me debía un favor. Y yo quería daros un toque de atención. Sé que el Rubio, mi Rubio os ha contado el encargo que le he hecho. Así que para asegurarme que le ayudáis sabed que estaré vigilante. Puede que la próxima vez ese tres de picas no aparezca. Puede que la próxima vez os mate mi esbirro y vuestras almas me pertenezcan"
Halaf ni la miraba. Y eso parecía divertir un poco a Desidia, hasta que cambió el gesto.
"Necesito que prestéis toda vuestra atención en lo que os encomiendo" diciendo esto giró y todo su cuerpo cambió. Ahora era el mismísimo Daverloth, aunque seguía teniendo la misma voz
"Matad a Ankalagorn. Matadlo ya. Cuanto antes. Si no, moriréis y pasaré la eternidad atormentando vuestras almas"

A la mañana siguiente el grupo fue al cuartel. Esperaban algún tipo de recibimiento, pero no fue así. Ni siquiera entraron. En un balcón que daba a la calle, el Coronel estaba narrando unos hechos algo raros, pero conocidos para la banda
"....y siguiendo su rastro, acorraló al terrible criminal en una taberna donde jugó una partida de cartas mortal con él, demostrando que no solo era mejor en cuanto a tenacidad y paciencia, si no en ingenio." hizo una pausa para que la gente aplaudiera a rabiar "es por éso que he de condecorar nuevamente a nuestro querido Comandante Daverloth" nueva pausa con nuevos aplausos. Entonces Dave tomó la palabra.
"Gracias. Pero todo hombre ha de apoyarse en algún báculo para poder llegar donde otros no llegan. Esta vez mi báculo fueron varios. Mis oficiales personales, que atraparon al maldito cuando emprendió la huida al verse acorralado en todos los sentidos" y aparecieron tres hombres que la banda no había visto nunca y a los que se les impusieron medallas como a Dave.
La banda no daba crédito. No solo no hablaban de ellos, si no que Adelman también había quedado fuera.
"Es injusto" protestó Tarsil.
"Es cierto" dijo una voz a sus espaldas. La voz del Teniente Adelman
"Es injusto que no se les nombre a ustedes, pues son los que realmente han resuelto el caso. Pero la vida no es justa, para nada"
"¿por qué no recibe medalla usted?" quiso saber Angost.
Adelman se encogió de hombros. "Hoy no tocaba. Les tocaba a esos tres, que siguen al Comandante como perritos falderos cumpliendo todo lo que pide y riendo todo lo que dice"
pese a todo Adelman no perdía la compostura y no hablaba con desprecio de su superior.
"En el ejército, si algo sale mal es por culpa tuya y de tu incompetencia. Pero si algo lo haces bien, era simplemente tu trabajo. Lo que se esperaba de tí"
"Es una faena que se quede sin reconocimiento. Usted si que hizo trabajo, o al menos más que él" comentó Angost.
"Puede. Pero ahora me toca ir al frente. A retener a los orcos"
"Eso parece un castigo" comentó aterrado Tarsil
"Es una forma de quitar huellas. Si yo sigo aquí le recuerdo que todo eso no son más que mentiras. Así que mejor me voy a otro lado y punto. Me han desterrado a un sitio del que esperan que no vuelva. Puede que a ustedes les deje tranquilos, no obstante yo me andaría con ojo." y tras decir esto le estrechó la mano a todos y añadió "Ha sido un verdadero placer trabajar con ustedes. Espero que volvamos a vernos"
Y dicho éso se marchó.
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