Bienvenidos a la 6ª Edad de los hombres

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 Corazon Oscuro. Capitulo 7

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Tyrok
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Miér Nov 18, 2015 4:40 pm

El Calvo era un hombre de bien, a pesar de su aspecto fiero y de ser sin escrúpulos, a Tyrok no le cabía la menor duda de que aquel era un hombre de honor, un hombre de honor que podría despedazarlos sin pestañear.
La Serpiente era experta en escabullirse, podría intentarlo, y con un poco de suerte conseguirlo, pero jamás iba a dejar a sus amigos abandonados a su suerte. Máxime cuando aquella mala bestia era su ángel custodio, ángel que más valía la pena no provocar, una provocación podría servir para que todos terminasen cortados en pequeños trocitos.

- Tyrok algo me dice que no se ha acabado la fiesta por hoy. Te apuesto una plata a que salgo de esta. -
Para empezar a toser…
- Iremos juntos al infierno hermano, no lo olvides – La Serpiente dedicó una sonrisa malvada a su compañero -  Cuenta conmigo si hay que proteger tu flanco. Señor – dijo dirigiéndose al Calvo – Tal vez si nos suelta le podamos servir de ayuda para defenderse de esas lacras de rojo – Creo que todos estamos ya cansados de huir – Tyrok rezaba por no tener un adversario a su flanco, eso le costaría la vida

La oferta estaba lanzada, solo cabía esperar que Kang confiase en ellos.
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kang
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Lun Nov 23, 2015 9:22 am

Les soltaron las manos. El calvo les miró de uno en uno.
- Muy bien caza recompensas, vamos a ver que pasa.
La guardia roja no tardó en llegar. Ahora que estaban más cerca vieron que no eran más de veinte. Aun así les superaban en número. La guardia de la ciudad capital tenía fama de ser un cuerpo de elite. Al final ambas facciones se encontraron
- Gloria al Santo Padre. – El líder de los rojos saludó marcialmente.
- Gloria! Capitán! – El calvo le devolvió el saludo con un tono enérgico, casi autoritario al remarcar su graduación.
- Veo que tienen compañía. ¿Serían tan amables de identificarse?
- Somos caza recompensas. Aquí tiene nuestros documentos.
El guardia le echó un vistazo al papeleo. Henry le entregó sus credenciales al capitán.
- Señor, es una suerte que nos encontremos. Tengo que ir al cuartel d la plaza del Sol y mis compañeros tienen otro destino, también importante. ¿Quizás ustedes puedan acompañarme?
- ¿Y qué es eso tan importante que no puede esperar, comandante?
- Disculpe capitán por importunarle. Nuestro compañero tiene prisa por enviar un informe. Y ustedes tendrán cosas más importantes que hacer. El mensaje puede esperar, Henry.
- La guardia roja le escoltará sin problemas, es parte de nuestro deber.
- Lo veo muy bien capitán, pero Henry vendrá con nosotros. Y no se si no se ha dado cuenta, pero esto no es una negociación.
- Usted no tiene autoridad sobre mí, comandante. Su orden está inhabilitada hasta que se resuelva el juicio, a pesar de ser las víctimas. Y si no quiere venir conmigo al cuartel, Henry vendrá con nosotros.
La cosa estaba clara, el capitán no iba a cejar. Estaba claro que los guardias rojos y los indagadores habían tenido sus más y sus menos.
Lothar se estaba cociendo en su armadura. La cabeza se le iba, como si estuviera en una barca con mar bravo. De vez en cuando la barca paraba y el Tahúr aterrizaba en la realidad.
- Es una suerte que nos encontremos. Tengo que ir al cuartel d la plaza del Sol… - Henry había encontrado la forma de largarse limpiamente.
El tahúr desenvainó la ropera con sutileza, su mano izquierda se mantuvo oculta con el arma dentro de la capa. Se fue directo a por Henry. Levantó la mano derecha a la vez que se encaminaba hacia medio huevo, llamando la atención sobre la mano desnuda.
- Henry, no tengas prisa. Ese recado puede esperar y lo sabes. Tenemos cosas más importantes que hacer.
Su cara lucía una sonrisa pero sus ojos querían matarlo. Ni corto ni perezoso se acercó hasta la pareja que hacían Henry y el capitán. La daga de Lothar apareció de la sombra directa al cuello del capitán. Lothar notó como una fuerza invisible frenaba con dureza el pinchazo desviando la trayectoria del arma. Al final la daga se estrelló con violencia en el yelmo del capitán.
Todo se desarrolló muy deprisa.
Garred se asomaba a la rejilla. Tras ella Lothar propinaba una estocada al capitán surgida de la nada. El grandullón agarró su mandoble. La cabeza le daba vueltas por la claustrofobia y la fiebre. Dio dos pasos, los justos para alcanzar al primer rojo que se le cruzó en su camino. Enarboló su mandoble al tiempo que gritaba con furia:
- ¡POR TULKAS!
-
Halaf no le quitaba ojo a Medio Huevo. Ese hijo de perra era capaz de escabullirse en sus narices, cualquier ocasión era buena. El rubio no se equivocaba. La rata había encontrado una nueva oportunidad de cambiar de bando. Notó una mano en su hombro y se giró. El Tahúr se ayudó de su hombro para impulsarse. Al mismo tiempo desconcertaba a Halaf haciendo que mirase hacia atrás mientras él le adelantaba. Se la había jugado adelantándose.
- Henry, no tengas prisa. Ese recado puede esperar y lo sabes. Tenemos cosas más importantes que hacer.-
Mientras decía eso, Lothar sacó su daga y atacó al Capitán. Halaf cargó de frente con su escudo mientras desenvainaba. Todo ocurrió muy rápido.
Angost y la Serpiente se quedaron solos. Tulkas fue el detonante. El Rubio se abalanzaba sobre el grueso rojo. Garred enarbolaba su mandoble. Lothar se había perdido de la vista tras su ataque. Fueron a echar manos de sus armas, todo ocurrió muy rápido.
Garred lanzaba un ataque lento y pesado, el rojo lo esquivó sin problemas con un sencillo paso atrás. Halaf caía de bruces incomprensiblemente. El príncipe se encaminó hacia uno de los rojos. Lanzó una estocada que a duras penas pudo repeler el soldado.
La serpiente le cubría el flanco y acosó a otro rojo. El Príncipe fue a dar un sablazo al soldado, le había abierto la guardia e iba a decapitarlo. Estaba a punto de lanzar su brazo cuando un impacto en la parte posterior de la rodilla le hizo doblarla hasta hincarla en el suelo. Miro hacia arriba y atrás. Kang le sonreía tras su yelmo.
- ¡A dormir!
Sin tiempo para reaccionar y totalmente por sorpresa, le metieron un saco por la cabeza hasta la mitad del pecho.



- MAL DITO HIJO DE PUTA TE VOY A CORTAR LA CABEZA…

Era lo único que se le entendía. Ardía. Henry le sonreía.
- Je Je.
- TE VOY A CORTAR LA CABEZA…

- Lleva así desde ayer.

- Puf, que pesadito está. Entonces, Maestro Einer, se curará.

- No. Lo siento. Con vosotros si he podido. Pero él- Hizo una pausa de gravedad, o cansancio.- Se encuentra en un estado muy avanzando. La enfermedad se ha hecho fuerte en él.

- Pero podremos curarlo, ¿no?

- Esto sobrepasa mis conocimientos curativos. Tendréis que visitar a un Medico Sanador. Ahora dejémosle descansar.

La banda dejó a Garred durmiendo. Einer le había administrado una infusión relajante.
No estaban en el templo. De eso estaban seguros. Les habían metido la cabeza en un saco y conducido a un lugar secreto. Resultó que los guardias rojos no eran lo que aparentaban. Een realidad eran indagadores disfrazados de Guardias. Esa pantomima era una prueba para ver si realmente estaban con la guardia o no. La cosa casi se tuerce cuando Lothar casi liquida al capitán rojo. Tras reducir al grupo les condujeron a ese lugar. Allí habían hablado largo y tendido con el Sumo maestro.
Henry relató cada detalle del episodio del asalto al templo. Elaboración, ejecución y desenlace.
Anka les había dado libertad para que deambularan del salón a la habitación comunal. Tenían ante ellos una difícil tesitura.
Por un lado, si seguían con el plan y capturaban a la banda del sastre, Anka corría peligro.
A favor, la identidad de la banda seguía en el anonimato. Para asegurarse de de que nadie podría adelantarse, salvo Kang, Henry no reveló a nadie nada acerca de los asesinos.
Podían abandonar y regresar a su ciudad. El santo Padre se había adelantado. Pero si abandonaban, puede que se tomara este incidente como otra de sus descabelladas locuras regicidas.
El caso era que hasta que no se decidieran no saldrían de allí. Garred estaba febril. Einer creía que esa tarde recobraría el conocimiento.

Out Roll.
Bueno me he ahorrado la conversación con Anka. Si alguien quiere puede hacer un flashback, carta blanca.
La cosa está así. Garred malito, mucho. Pero despertará. Mientras esté enfermo que se olvide de llevar la coraza de gigante. Despierta por la tarde. Operativo a – 2 a todo. Necesita la cura. Einer no conoce la cura, pero sabe que hay médicos en la ciudad que la tienen. La pasta la tenéis que poner vosotros. Lo bueno, que solo es una dosis.
Como todos quereis seguir con lo de matar al santo padre yo asumiré la campaña. Así que podéis postear con vamos al médico, a recoger el pájaro. Que tras dos días, lo siento Juan, no vas a encontrarlo. Los gatos también comen. Buscáis alojamiento, os vais de putas…
Si queréis postear la venta de armas tenéis dos opciones.
A) El comerciante que sacó Julio
B) El estraperlista del sótano. Personaje mío.
Si alguien va a hacer un post con alguna de estas dos opciones, que me mande un privado al wasa.
Exponed que queréis hacer y demás. Se admiten post flashback y demás
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Abdulfin
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Jue Nov 26, 2015 2:47 am

Orcos, sangre, espadas, gritos, miedo, trols, lanzas, escudos, vísceras, sesos, orín, vómitos, padres, hijos, traiciones, huerfanos, viudos, destruccion, caos, fuego, rocas, armaduras, ruido, ordenes, muertos, cuervos, gatos, ratas, alcantarillas, demonios, MUERTE ....

-Ahhh!!!!, Garred desperto de una pesadilla, una pesadilla que le habia recordado toda la mierda que tenia dentro de si, pues la tos no se hizo de esperar, siendo esta mas fuerte y duradera que antes de caer rendido. El dunedain se sentia bastante maltrecho, sentia su cuerpo pesado, como si llevase aquella armadura infernal, pero solo tenia puesto un pijama. El dolor de cabeza se hacia bastante intenso, tanto que pensaba que le fuese a reventar cual melon maduro, pero un dunedain no se podia permitir descanso, no habia que demostrar debilidad.

En ese momento entro el tahur por la puerta saludando afablemente, - Tienes peor cara que una mierda de trol, grandullon, jajaja, por cierto buenas tardes.
- Gracias por tu preocupacion Lothar, no me encuentro bien es la verdad, respirar se hace bastante pesado, por cierto, ¿como estan los demas?.
-Estan mejor que tu, ellos los curo ese pequeño llamado Einer, pero contigo no pudo pues se ve que tu ya tienes la enfermedad mas avanzada.
- Me alegro por los demas; la tos lo volvio a parar en seco, los esputos cada vez era mas asquerosos, el verde y el rojo adquirian tonalidades poco frecuentes de ver.
-Tu preocupate por ti ahora mismo que como sigas asi no vas a durar mucho mas tiempo, como estas mal vamos a hacer una cosa, esta noche descansa, nosotros nos ocuparemos de sacar el dinero para la cura y del que nos podamos fiar, mañana ya tu nos acompañaras para que te examine y te administre el remedio.
- Mañana tambien me gustaria pasar por la lavandería a recoger el resto de mi maltrecha armadura, si nos pilla de camino, y por cierto, ¿donde estamos?.
-Jajaja, tu lo que mejor puedes hacer es tomarte esa infusion que tienes ahi y procurar de descanar esta tarde, que parece que no sabes decir otra cosa que tu pobre armadura, la vida es dura chaval, aceptalo y avanza, muchas cosas no deberían ser así, y lo son. Acuestate, te hara falta descansar, y diciendo eso el tahur se marcho por la puerta como habia entrado.

Garred se tomo la infusion que habia puesta al lado de su cama, no sabia a nada, no olia a nada, todo sabia igual, hasta la amargura del cansancio, del cansancio que causa una amargura, y amargamente se durmio ....


Offrol: como garred esta malito, lo dejo en cama, pero vamos si tiene que salir sale, ya lo he dejado dicho, otra cosa me da igual a cual ir para vender lo que nos sobre y sacar para la medicina, lo que sobre me da igual.
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kang
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Miér Dic 02, 2015 8:07 pm

Se despidieron de los indagadores y tomaron rumbo a su destino…


El matasanos era un hombre muy mayor. Con ojos listos enmarcados en una cara amable. Ninguno supo que había tras esos ojos al terminar de escuchar su historia. Solo se rascaba la espesa barba a modo de meditación.
-Están seguros de que es Corazón Negro, no?
- Si.
- Pues eso les va a costar cien oros. Es una cantidad desorbitada, pero las hierbas que necesito son muy caras, y la a veces la preparación falla. Necesito tres días para elaborar la cura y solo la haré cuando reciba la mitad del dinero por adelantado.


Se largaron de allí. El afable tenía cara acabar de salir del infierno, mas cadáver que otra cosa.
- Tenemos que vender cosas. Hagamos recuento. Tenemos una lanza estupenda, un hacha de gran calidad y este enorme martillo. Cien oros sacamos seguro. – Halaf intenta ver el lado positivo.
- Vamos a la lavandería, a ver qué ha pasado con nuestros pertrechos. Algo huele a podrido en Minas Tirih. ¡Que Tulkas se apiade del alma de esa lavandera si le ha ocurrido al resto de mi armadura!. – Garred, salió decidido del médico. Había costado convencerlo para visitar primero al médico. La casa de Rosalinda quedaba muy lejos.
El sol brillaba rabioso, era media mañana y llegarían antes de la hora de comer al ritmo de Garred. Su estado parecía el de un muerto andante. Pálido, ojeroso y con violentos ataques de tos cada dos por tres, pero con una determinación férrea. Moría antes de abandonar su herencia.
Recorrer el trecho que les separaba de la lavandería les costó media mañana. Garred sufrió bastante para llegar. Se sentía muy enfermo y los ataques de tos eran mas frecuentes y violentos. Tanto que el Afable pensó más de una vez que echaría los pulmones por la boca.
El afable tocó a la puerta con tres fuertes golpes. La cara de sorpresa de Rosalinda era todo un poema. Nada más abrir la puerta intentó cerrarla pero la mano del gigantón se interpuso.
- Si nos permite.
Se colaron todos dentro del establecimiento. Pasaron al patio de luces que tenía multitud de prendas colgadas de cuerdas. Una maquina de madera y metal reluciente descasaba ceca del estaque artificial donde lavaban la ropa.
- ¿Y las armaduras? – Garred sabía que no habían recibido el trato acordado.
- Se las llevaron los cazarrecompensas que os perseguían.
Garred sintió el fuego del infierno en su interior. Esa armadura era un tesoro de su familia. Quiso matarla pero un ataque de tos frustró sus planes. Lothar tomó el relevo.
- Esos hombres eran impostores y asesinos. Este documento así lo atestigua. – El tahúr le mostró el documento que lo acreditaba como la Ley. Pero tras escrutar la cara de la mujer dedujo que no sabía leer y poco importaba que le mostrara ese que otro papel.- Usted está en un grave problema, señora. Si no nos dice que ha sido de los pertrechos que le confiamos nos veremos obligados a detenerla. Se la acusará de asociación criminal, robo e intento de asesinato.
- Pero yo, yo pensaba que ellos eran la ley de verdad. – La mujer empezó a llorar. Lothar no dejó de aguijonearla y ella al final soltó prenda. – Se las vendí al “Estraperlista”
- Muy bien. ¿Y el dinero?
- Ya no lo tengo, tenía deudas, he ampliado el negocio, apenas queda nada.
- Maldita…- Garred quiso cogerla por el cuello y partírselo allí mismo. Por desgracia Lothar se interpuso.
- Muy bien. Iremos a hablar con ese “Estraperlista”…




Tomaron algo de camino, cuanto menos tiempo se tardara en estos asuntos mejor. El buen material siempre volaba rápido en manos de gente como el Estraperlista.
Además ya conocían a ese personaje de la ciudad. Recuperar la daga de Lothar, vender lo que tenían e intentar recuperar sus armaduras lo podrían hacer de una sola vez, dos pájaros con una piedra, o tres.

Bajaron al Submundo, bajaron la interminable escalera. Salieron al pasillo. Tomaron la segunda puerta a la derecha y allí estaba. Enclenque, clavo, pequeño y una faz de completa tranquilidad mafiosa. Su mirada emanaba fuerza, determinación, como si pudiera estrujar el mundo con su mano. Les recordó un poco al señor de las huestes. Por suerte también desprendía tranquilidad. Los tratos empezaron rápidamente.
- Ciento cincuenta por las tres piezas. Y cinco por la coraza de gigante. Y te devuelvo ese pectoral con el emblema del Lobo, no te preocupes.
- Eso es un robo. Este material vale mucho más. Garred se estaba enfadando. Había comprendido que no podía llevar esa coraza infernal. Era demasiado pesada hasta para él.
- Sí, pero nadie deshonesto te va a ofrecer más. Y esa coraza no vale nada. Solo estará criando polvo en mi almacen.
- Pero si es magnífica.- Garred no se lo podía creer.
- Si pero hay que tener la fuerza de un troll para moverse con ella. Y hasta que llegue el día en que encuentre a alguien capaz de llevarla…
- Cambiando de tema. – Lothar se descubrió la capa y le mostró su coraza al mafioso. – Una lavandera te ha vendido unas corazas como estas. Venimos a recuperarlas. No eran suyas.
- Las he vendido- Dijo con franqueza absoluta- . Lo siento pero no puedo devolvéroslas. Puedo ayudaros a intentar recuperarlas. De haber sabido que eran vuestras se las habría comprado para vosotros.
- Gracias todo un detalle. – El príncipe hizo gala de sus modales. ¿ y se puede saber cómo?
- Por lo que veo sois hombres de armas. Y seguro que sabéis usar el acero. Hay un espectáculo nocturno muy popular aquí en el Submundo. Se le conoce como el pozo. Hay unos cuantos lanistas que siempre necesitan de carne fresca para deleitar al público. Patrocinder, es uno de estos lanistas. El me ha comprado vuestro material. No creo que os lo venda, está muy contento. Sus hombres, se acaban de hacer con la corona del pozo. Yo de vosotros me hablaría con alguno de los otros lanistas. Los Verdugos de Dagorlad acaban de hacer estragos en las filas de los demás lanistas.
- ¿Y como vamos a recuperar entonces las armaduras?
- Porque todo lo que queda en el pozo es para los vencedores…
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Lun Dic 14, 2015 11:10 pm

Un paseo por el submundo

El estraperlista les invitó a este particular mundo. Acompañados por uno de los hombres del pequeño mafioso traspasaron las puertas que daban a este particular lugar. Nada más entrar, dieron con una estancia redonda con varias puertas. Se escuchaba tras una de ellas un violín con tonos sensuales. Según las explicaciones del hombre del estraperlista, era la sala de los sentidos, dicho de otro modo un burdel. Allí se reunían los lanistas tras los combates. Sería la segunda parada tras el espectáculo. Cruzaron otra puerta y salieron a un anfiteatro esculpido en la roca viva. La mitad del graderío era eso, unas gradas de arriba abajo para que los menos pudientes, pero el lado opuesto, estaba compuesto por palcos cerrados desde los que era imposible saber quien los ocupaba. Proporcionaban total discreción a sus ocupantes.
Ocuparon un lugar en el graderío, que poco a poco se fue llenando. Por los pasillos verticales u horizontales que lo cruzaban se paseaban bonitas camareras que ofrecían apuestas, sencillas tablas de madera en las que realizar las apuestas por uno u otro combate.
La noche no tardó en llenar el pozo de gritos. Allí se celebraban dos modalidades de combate. La banda ocupó su lugar. Los primeros combates eran individuales. Y aunque eran violentos Angost king supo que aquellos hombres no estaban a la altura de su acero o el de Lothar, incluso Garred, en buen estado podría con ellos, aquello no era más que un aperitvo. Luego vino el plato fuerte, el combate por grupos. Los verdugos de Dagorlad salieron al ruedo. Aquello fue un espectáculo de sangre. Esos cinco hombres ataviados con sus pertrechos, descuartizaron a sus primeros oponentes casi sin resistencia. Para el segundo grupo que les hizo frente utilizaron la técnica que les dio la corona de campeones. Todos en línea con los escudo solapados unos con otros cargaron contra sus enemigos. Esa técnica se la conocía como morro de jabalí. Una técnica que los cruzados usaban en batalla. Aquellos hombres, tenían toda la pinta de ser antiguos soldados, o mercenarios profesionales. El tercer grupo fue aplastado sin compasión por los Verdugos. Angost analizaba el último combate de estos fuera de serie. Algo no cuadraba, este enfrentamiento fue bestial, alguno que otro de los verdugos, infligieron heridas dignas de un troll. Las corazas de sus enemigos parecían de papel. Algo olía mal, concretamente a magia. Esa potencia, tras dos combates seguidos era sobre humana. El príncipe analizaba a los verdugos comparándolos con sus camaradas. Con suerte podrían con ellos. Tanto Lothar como él mismo, según su análisis estaban por encima, pero el resto de ellos lo pasaría mal, y puede incluso que alguno de sus amigos no saliera de allí. De pelear con ellos, la cosa estaba reñida. Demasiado igualada…
Halaf dejó el foso con mal estar. Tenía mariposas en el estomago. Miró a los palcos privados. Una mano le rodeó el hombro. Y un giño le invitó a continuar. Se puso al lado del Tahúr.
- Vamos a regar el gaznate. Esta noche promete.
- Si vamos…- el Rubio arrastró las palabras.
A veces a Halaf le gustaría ser un poco más Tahúr y menos Rubio. Lothar siempre perdía algo en cada aventura. Primero su Tío, luego la Dama de Corazones, su casa. Cayó gravemente herido en el asedio, para terminar con esa enfermedad. Y tras caer se levantaba más fuerte. Luego recordó las pesadillas de Lothar, no se las envidiaba.
Al final todo se resumía en una sola cosa. El riesgo, había que reconocerlo, tenían habilidad para dar un buen palo y retirarse. Pero algo movía a los sastres, el más difícil todavía. Sí, ese parecía ser el verdadero alimento de aquella banda. Esa era la verdadera pasión y devoción de esos delincuentes.
De golpe y porrazo Halaf se vio inmerso en su mundo. Un salón amplio con humos de diferentes olores. Candiles de colores arrojaban una sugerente y tenue luz a la sala. Unas cuantas bailarinas amenizaban la noche en un escenario central con forma de barco nórdico, un dragón marino. Partidas de cartas. Cerveza y carne de los dos tipos.
Por arte de magia Lothar se sacó a dos mujeres de la manga. Caminaba derecho a una de esas mesas en las que jugaban.
- ¿Cuánto lleva encima ese?- Garred temía que Lothar se jugase demasiado. Casi le da un infarto cuando se jugó su espada.
- No sé, no te preocupes por Lothar. Vamos a beber, tengo el gaznate seco.
No tardaron en enterarse de cuál era la mesa de Patrocinder. El Lanista que había comprado sus armaduras. Estaba sentado en una mesa limpia y decorada con un hermoso mantel dorado y purpura. Los otros lanistas ostentaban un trapo viejo con el emblema de su casa. La gente iba y realizaba tratos con estos personajes. Algo les decía que aquellos lanistas no eran solamente eso. Esos lanistas eran los que controlaban el crimen organizado en esa ciudad. Aquí se cocía cosas importantes. Bien era el momento de sondear al tal Patrocinder.
Imaginando la escena antes de actuar, la cosa sería algo así.
- Perdone nos vende las armaduras que usan sus gladiadores.
- No tenéis suficiente dinero.
- Hay otra que usted compró y que sus hombres no usan. Una que le falta el pectoral. ¿cuánto?
- Bueno eso os costará tanto, algo desorbitado seguro, como si lo estuviese viendo. O, tras el riguroso escrutinio. Y típica frase tal como: parecéis chicos malos, de esos que hacen trabajos quirúrgicos. Por un favor yo os regalo esa armadura y tal y cual.
Eso en el mejor de los casos, también se puede poner en plan Papito y soltarte eso de: Vieness a mi casa! a hablarme de mis cosas. Y es entonces cuando piensas erucito de mi vida que me quede como estoy.
O más cruel aún, Siempre puedes saltar al ruedo. Cinco combates seguidos para salir del pozo y poder quedarte con el botín.
En fin. Angost decidió posponer un poco el tema. Una cerveza no le iba a hacer mal. Ese lanista no se iba a mover de allí en un buen rato. Siempre podía ver a otros lanistas.
Se fue a ver al Tahúr. Ganaba al tiempo que se magreaba con las dos nenas.
<Con este no cuento> Pensó para sí el Príncipe.
Al final el tal Patrocinder apareció delante de Angost y compañía. El acto se desarrolló tal y como se lo había imaginado. Era un hombre con clase que les recibió sentados mientras ellos estaban de pie. Tenía movimientos suaves, elegantes. Acompañaba las palabras con gestos, como si dirigiera una orquesta. Pero esa clase iba acompañada de 500 monedas de oro por la coraza. Las opciones, Angost pensó en meterse a vidente.
Aquí iban. El pozo, casi nada. O, aquí viene la buena noticia. Hay cierta dama en la ciudad que tiene cierto libro que no le pertenece. Y sería maravilloso descubrir un día que el cierto marques ha sido el responsable del robo del libro. Y si por casualidad vosotros me hicieseis un regalo, yo con gusto os regalaría vuestra armadura.

Porque los que ostentan el poder siempre hablan tan raro, tan difícil. Con lo sencillo que es decir. A cambio de la armadura me robas el libro y a la misma vez incriminas a tal tipo. Más sencillo imposible. Esas eran las cosas que echaba de menos Garred. En el ejército las cosas eran claras y concisas. Le dolía la cabeza.

<Al lio> Pensó Angost. <Esto hay que negociarlo, mucha tela por tan poco hierro. Claro que también podemos pasar del asunto. Pagamos al médico, tenemos dinero de sobra y empezamos definitivamente con la muerte del Santo Padre>
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Haral
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Mar Dic 22, 2015 8:55 pm

Parecía imposible, pero estaba seguro de lo que Angost pensaba en ése momento. Así que lo mejor era no irse por las ramas.
"No es la primera vez que hacemos algo así. Por éso sabemos que lo quieres no es nada fácil"
El hombre me miró y sonrió.
"Necesitaríamos cierta ayuda. Saber el número de criados y guardias con los que cuenta la casa. Un plano aproximado de la misma. Donde esconde el libro. Y qué piensas facilitarnos para que parezca que ha sido otro"
El tipo hizo un gesto afeminado con la mano, mirando al techo y mientras respondía con absoluta desgana.
"No tengo ni idea del número de criados. Guardias. No serán más de 15. El libro lo guarda en su despacho privado. No tengo plano de nada. Y en cuanto a incriminar a otro....tendréis que ver cómo lo hacéis, yo tampoco tengo nada de eso".
Terminó la frase mirandome y sonriendo. ¿qué me impedía matar a este tipo de un puñetazo en la cara? Estaba seguro que lo haría. Luego no me importaba morir.....ah. Si....Que también matarían a mis amigos. Paciencia Halaf. Paciencia. Esto se hacía por Garred. Yo también tengo posesiones tan valiosas como mi vida.
"En ése caso la dificultad se duplica. Tenemos que entrar a dos casas a ciegas. No sabemos tampoco cuantos criados tendrá el marqués"
"No" interrumpió, pero de una forma nada grosera.
"Tampoco sabemos cuantos guaridas.."
"No más de quince" volvió a intervenir de forma delicada.
"Así que tras arrebatar algo del Marqués, que sea comprensible para su incriminación, tenemos que entrar a otra casa, igual de custodiada y robar un libro dejando lo sustraído en la otra casa. No es nada fácil. De hecho es un encargo muy complejo"
"Exactamente. Si yo tuviera todas ésas cosas o fuera algo fácil, ya lo habría hecho yo. Pero como no lo es, os sugiero a vosotros que lo hagáis."
Esa sonrisa volvio a sus labios.
"Es un encargo de 500 monedas de oro" dijo en un susurro "ó. La armadura de tu amigo"
"¿nos pagarías 500 monedas de oro?"
La carcajada sonó fuerte; más cuando venía de hablar en susurros. Pero tras reir volvió a susurrar.
"No cariño. Yo no te encargo nada ni os contrato para nada. Tú. Q.U.I.E.R.E.S una cosa que tengo yo. Y yo Q.U.I.E.R.O otra cosa que tiene otro. Y soy tan amable y comprensivo que te digo dónde encontrar esa cosa. Si os pillán. Solo seréis rufianes. Os condenarán a la horca. Y yo estaré entre el público gritando como los demás, para que se haga justicia por vuestra fechoría" al terminar extendió las manos mostrándolas vacías en señal de suma inocencia.
Esta vez le sonreí yo.
"¿tienes alguna carta, invitación o algo en el que aparezca la letra del marqués?"
Por fin apareció una sonrisa sincera en su boca
"No deberíais ser tan directos. Puede que no cuele. Pero miraré. El marqués es un gran duelista. Tiene la afición de quedarse con todas las espadas de sus rivales muertos. Y claro, reta a duelos a la antigua usanza. Puede que tenga algo por ahí"
Ya no sabía qué más decir. No sabía si Angost, Tyrok o Garred querían preguntar algo.
"¿alguna cosa más?" seguíamos en silencio.
"Yo si añadiré algo. Doy por aceptado que haréis lo posible por satisfacerme. Pues ahora sabéis mucho. Sabéis qué quiero. A quién no me importaría que le pasara algo malo. Y éso no es bueno para mí. Así que, no intentéis esconderos. Espero vuestro regalo y yo os haré el mío. Y esto os incluye a todos" dijo éso mirando a Lothar, que estaba más allá entretenido con dos fulanas.
"Aclarado esto. Insisto. ¿alguna cosa más?"
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Lun Ene 11, 2016 10:10 am

Volvíamos todos juntos. Íbamos pensando en cómo hacer este nuevo encargo. Al inicio podría haber sido un favor que hiciéramos a Garred para recuperar su armadura. Pero ahora era cosa de todos. Si no hacíamos el trabajo nos liquidarían. Así que o bien lo hacíamos o bien nos íbamos de la ciudad para siempre, y adiós al plan de acabar con el Santo Padre.
"Creo que tengo un plan para incriminar al Marqués en el robo" dije esta vez a todos, así que Lothar podría opiniar.
"Solo tendríamos que falsificar su escritura y dejar una nota en la que nos diera instrucciones para el robo, como dónde buscar o algo así"
"No lo veo claro. Es demasiado directo. Eso sería obra de chapuceros." puntualizó Lothar.
"Puede. Pero en cualquier caso, los chapuceros serían los que lo hicieron, y eso ella no lo sabrá"
"Si. Pero se lo dirán los que contrate para que investiguen. Que a buen seguro es lo que hará. Es lo que haría yo. Y le dirán que eso huele ¿o acaso no te huele a ti lo de Daverloth pese a lo que encontramos en su jardín?"
No sé si estaba enfadado conmigo, si fue un golpe bajo o simplemente que se extralimitó intentando hacerme comprender; la cuestión es que el ejemplo me dolió. Pero tenía razón, en parte.
"De acuerdo. Pero si no quieres dejar algo así, ¿qué vas a dejar?¿un pañuelo, una prenda del Marqués, su espada, qué?¿De verdad crees que el Marqués participaría en persona en el robo? Para eso la señora no necesitará contratara nadie, sabrá ella sola que no ha podido ser así y que se trata de una treta."
Dejé pasar un rato en silencio, y nadie aportaba nada.
"Puede que una carta con su letra no, pero un plano, hecho en una hoja de las que use el Marqués en exclusiva. El plano lo podemos hacer nosotros mismo allí en el sitio, como indicando dónde buscar el libro. No es tan directo pues el plano lo puede haber hecho cualquiera; de hecho lo haremos nosotros. Pero al usar el papel del Marqués lo involucra de alguna manera. No para una acusación formal, pero si para levantar sospechas sobre él. Que creo que es lo que nuestro cliente quiere."
"Y ¿qué te hace pensar que el Marqués tiene un papel propio? Hay nobles sibaritas que lo tiene, pero ¿por qué va a ser éste uno de ellos?" comentó Lothar.
"Porque es un purista de la vieja escuela y un duelista. Es lo que nos han dicho. Seguro que tiene hojas personales para retar a la gente a duelos que llevarán sus padrinos sus rivales."
Me seguía pareciendo la mejor opción.
"Y en cualquier caso, podéis aportar cualquier otra idea mejor"
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kang
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Lun Ene 11, 2016 8:19 pm

Abrió los ojos. La cabeza le daba vueltas como si tuviera resaca. Volvió a abrir los ojos intentando enfocar. Estaba tumbado boca abajo. La saliva formaba un pequeño charco en el suelo, junto a su mejilla.
La habitación estaba llena de pequeñas mesas con sillas a juego. Al fondo un rectángulo oscuro colgaba de la pared con algo escrito en él. Se sentó sobre sus rodillas restregándose la cara, intentado arrancar el sopor con las manos. El resto de sus compañeros estaba esparcido por el suelo. Una ventana medio entornada dejaba pasar la suficiente luz como para haberle despertado.

< ¿Dónde diablos estoy? > Se preguntó.
No conseguía recordar donde estaba, ni como había llegado hasta allí.
< Piensa, intenta recordar algo…>
Pero nada. Estaba algo aturdido. Lo último que consiguió recordar era que salían del Submundo, tras aceptar el encargo del Estraperlista. Ahora que caía en la cuenta no conocían el título del libro que tenían que robar.

- Tarda un rato en pasar, pero dentro de poco te sentirás mejor, más…lúcido.
La voz del Tahúr le sobresaltó. Se giró para verlo. Estaba sentado en una mini silla. Increíblemente, su culo entraba en esa sillita.
- ¿Que ha pasado? ¿Dónde estamos?
- Esperaba que me lo dijeras tú.
- Lo último que recuerdo fue cuando aceptamos el trabajo del Estraperlista. Más bien sus últimas palabras: NO QUIEROS VEROS POR AQUÍ A MENOS QUE VENGAIS CON EL LIBRO.
- Pufff, Yo estoy igual.
- ¿Cuánto llevas despierto?
- No mucho más que tú. Por cierto ¿a qué hueles?
- No lo sé.
Se olió la manga. Pero no conseguía identificar su olor…
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Mar Ene 12, 2016 8:09 pm

"Y en cualquier caso. Podeis aportar cualquier otra idea mejor"
Eso aún resonaba en mi cabeza. Pero era como el eco de un sueño. Esta oscuro. Tenía los ojos cerrados.
¿Por qué?
Yo no recordaba haberme dormido. Juraría que aún deberíamos estar en las salidas del submundo.
¿qué pasaba?.
No lo sabía, pero escuchaba voces. Poco a poco recobré la conciencia pero no abrí lo ojos. Antes tenía que recuperar una posición ventajosa. No iba a levantarme desconcertado y aturdido sin saber a quién tenía al lado.
Era una conversación entre dos personas. Entre abrí los ojos y pude ver la nuca de Tyrok. Esta tumbado en el suelo. Inconsciente. Igual que yo hacía unos instantes.
"No mucho más que tú. Por cierto ¿a qué hueles?
"No lo sé".
Eran Lothar y Angost. Me levanté demasiado precipitado. Lo que me obligó a quedarme sentado en el suelo. Estaba mareado.
"Joder qué susto. Creí que te nos echabas encima" dijo Angost.
Ibamos vestidos pero ni armados ni con armaduras. Intentaba ponerme en orden y tomar posesión de la situación.
"Imagino que no sabéis dónde estamos"
Ambos negaron con la cabeza. Todos estábamos igual. Garred estaba al otro lado también tirado en el suelo.
Eché un vistazo a la habitación en cuanto me levanté. Mesas con sillas a juego. Algo parecido a un encerado. Un armario con un esqueleto, que no parecía real. Tablillas de cera con punteros....sin duda era un aula en el que se daba clase. Lo recordaba muy bien del hospicio.
"Es cierto que huele raro" dije
"Así que nos escuchabas mientras te hacías el dormido" dijo Lothar.
"Solo quería saber qué pasaba a mi alrededor"
"No estamos encerrados. Podemos salir. Creo" Dijo Angost.
"Pues ayudemos a despertar al resto y veamos qué hacer"
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Abdulfin
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Miér Ene 13, 2016 4:15 pm

- Tuuuuuuuuuuuuuu!
- Tuuuuuuuuuuuuuu!
- Tuuuuuuuuuuuuuu!
- Te vamos a perseguir hasta el mismo infierno, no podras escapar, no tienes ningun sitio al cual poder ir a refugiarte, te encontraremos ....
Las voces se sucedian una tras otra en la oscuridad, de la cual una luz iba cobrando fuerza a la vez que se acercaba poco a poco, los ecos resonaban cada vez mas fuerte en cuanto mas se aproximaba la luz, hasta que la luz exploto justo delante de Garred, el cual permanecia inmovil ante aquella situacion, llenando todo de una luz cegadora ...

- Aaaaaaaahhhh, fue lo primero que dijo el dunedain al despertarse de su sueño, acto seguido y con las lagañas en los ojos se puso a desenfundar su acero, pero la somnolencia hizo que se le atascase en la vaina, del mismo impulso tropezo sobre sus rodillas, pues aun no se habia levantado y volvio a caer al suelo, el golpe en la cabeza lo termino de despertar. Garred miro hacia los lados, las lagañas en sus ojos hacian de cascada pues veia igual que si estuviera detras de una. Se froto los parpados para quitar asi la suciedad que habian adquirido despues del sueño, la baba y las marcas por el dormitar le habian dejado una cara de orco mas que de dunedain.

Vio como dos de sus compañeros hablaban y otro se les acercaba, no conseguia bien distinguir lo que decian pues el golpe aun lo tenia un poco aturdido, se incorporo poco a poco, miro a su alrededor y decidio sentarse en una mesa, pues las sillas le parecian no ser capaces de albergar sus posaderas sin que la silla se quedase encajada.

- Buenos dias tengamos, dijo Garred, veo que todos hemos aparecido aqui despues de "salir de casa del submundo", ahora que recapacito creo que nos faltan algunos datos importantes sobre este trabajo, pero ahora mismo no caigo, es mas, no tiene nada que ver, pero, ¿no habeis notado un olor raro?.
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Tyrok
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Jue Ene 14, 2016 8:56 pm

Llevaba un tiempo callado buscando alguna forma de poder llevar a cabo aquella estúpida misión. No iba a ser fácil, pero había que hacerlo.
- ¿Qué os parece…? – siseó La Serpiente, que justo hizo una leve pausa para ver si había conseguido la atención de los suyos – Tal vez la idea sea algo descabellada y sin lugar a dudas hay que pulirla bien. Tal vez podríamos secuestrar a algún criado o guardia del marqués. Tras robar el libro deberíamos dejar el cuerpo bajo alguna de las ventanas como si se hubiese caído por una de ellas al intentar robarlo, debería llevar alguna nota que no deje lugar a dudas de que esto lo hace por orden del marqués, no se tal vez alguna descripción del lugar. – Tyrok volvió a hacer una pausa para tomar aire – Mi duda sería si dejar el cadáver con el cuello roto como si se hubiese caído, entiendo que esta es la opción más sencilla, y la otra sería tratar de dejarlo inconsciente con alguna pierna rota para que no pueda huir también dando a entender que se ha caído desde alguna ventana.
No se ¿qué opináis al respecto? -

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kang
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Vie Ene 15, 2016 10:55 am

Se olió la manga. Pero no conseguía identificar su olor…

- Es un perfume, y uno caro. Concluyó finalmente Halaf.
¿Cómo había llegado hasta la manga de Angost? era un misterio. Igual que el resto de la escena, y su despertar en esa aula escolar.
Miraron por la ventana. Daba a un patio de recreo con escenas infantiles pintadas en los muros. El silencio era sepulcral. Abrieron la puerta que comunicaba con un pasillo. Unas cuantas puertas a ambos lados del pasillo lo jalonaban. Al fondo una diferente. Estaba cerrada con llave, así que abrieron otras puertas. Eran cases idénticas a la sala donde se despertaron. Decidieron salir por la ventana al patio.
Halaf se dispuso a colarse por la ventana. Al doblar la espalda le asaltó un recuerdo y se quedó momentáneamente quieto.
Entraba por una ventana con los marcos de madera. Dos suaves gárgolas con cara de demonio montaban guardia en la parte superior de la ventana. El rubio levantó la vista y se topo con la mirada feroz de aquellos dos demonios. Se estremeció y se obligó a apartar la mirada y pasar bajos ellos. Le daban muy mal fario. Dentro un habitación decorada con gusto recargado. Los muebles de estilo flamígero hacían juego con las columnas serpenteantes que sujetaban la bóveda con cúpula estrellada de doce puntas. Era un despacho con una biblioteca importante. Dos muebles del tamaño de una puerta grande contenían la colección. Uno de ellos mostraba una gran cantidad de pergaminos el otro estaba a rebosar de libros perfectamente ordenados. Luego reparó en la mesa… La mesa… La mesa.
Tenía la sensación de que aquella mesa tenía algo importante. ¿Pero qué? Se preguntaba si sería el libro que iban a buscar. Pero tenía la sensación de que no era eso. Era otra cosa. No lo sabía realmente. Pero tenía la certeza de que esa mesa era importante. Por desgracia el recuerdo se estancó allí. Fuera le esperaba el resto.

Garred aupó a la Serpiente para mirar al otro lado.
- Una calle con un jardín muy grande delante, No se ven más casas o edificios. Tampoco veo a nadie. – Su voz era un susurro. – Impúlsame.
El afable tiró a la Serpiente por los aires y Tyrók desapareció tras el muro. Uno a uno fueron saliendo de allí. Ya en la calle. Doblaron la calle del muro y dieron con una avenida limpia y ordenada con palacetes a ambos lados de la calle. Era temprano, el sol se acababa de despertar. Solo se veían a criados por la calle. Cada uno con la librea de su casa.
Fue entonces cuando el Tahúr rompió el silencio.
- ¿Alguien recuerda como se titulaba el libro?
Nadie respondió. Ninguno se acordaba.
- ¿Qué hacemos ahora?
- Podemos ir a la posada. Podemos darnos una vuelta por esta zona, parece ser la zona noble de la ciudad. Podemos irnos a una posada a desayunar. No sé, pero yo iría a alguna taberna, echaría unas manos y a ver que se cuece últimamente por la ciudad. ¿Tú qué dices?- Y como por arte de magia la Dama de corazones apareció en su mano. – Si, le parece buen plan. – Lothar hizo desaparecer por arte de magia la carta de la baraja de Yasuo igual que apareció. ¿ y vosostros?


Out roll
No tenéis porqué ceñiros a lo que ha propuesto Lothar , que no es más que su opinión. Podéis hacer lo que os venga en gana.
Inventario:
En la posada.
Armaduras. Ballesta de Garred. Dos trajes de oficial de la guardia de Elendil. Y lo que consideren vuestros pjs que no les hubiese hecho falta.
Dinero 23 monedas de oro más 7 que ganó Lothar en el Submundo.
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Sáb Ene 30, 2016 11:53 pm

Halaf examinó cuidadosamente el colegio hasta no dejar mota de polvo por mirar. Empezó por la clase donde habían despertado. Nada parecía fuera de sitio, o de lo normal. Lo único a destacar era la calidad del mobiliario. Esto no se parecía nada al hospicio, la vieja mesa y el banco ajado contrastaban con las suaves sillas y relucientes pupitres. Cada clase tenía su propia biblioteca con unos cuantos volúmenes. El Rubio leyó para si : Lecciones de matemáticas, geografía de la tierra media, cuentos de Orome, Plegarias, el gato con botas y un diccionario Oestron/ Dunedain. Halaf aprendió con el viejo y desgastado : el Camino de la Luz. Que diferente era la educación de los ricos. Varios libros en vez de uno solo para treinta. Dejó la librería y se dedicó a inspeccionar el resto del colegio. Al final dio con la puerta de la calle y con el despacho del director. Nada fuera de lo común o su sitio. Forzó la cerradura por lo que dedujo que allí no habían entrado. La mesa de nogal con un busto del santo padre les recibió. Detrás una silla y tras esta otra biblioteca, mucho más bonita y amplia. Lo dejaron todo tal y como estaba.
Cuando Halaf se quedó satisfecho abandonaron la escuela.
Era temprano. Las amplias calles sufrían ir y venir de la servidumbre de las mansiones que la salpicaban. Criadas que iban a por pan recién hecho. Lavanderas que partían con la ropa de los señores y demás lacayos que se afanaban por terminar sus tareas antes de que sus señores tuvieran que soportar su presencia al levantarse.
Fue al doblar la esquina del colegio y dar a una de estas avenidas cuando Angost se rascó el pechó, algo le picaba. Su mano notó algo y tiró de eso con cuidado. El documento de los cazarrecopensas, que les acreditaba como la ley, salió a la luz.
- Vaya que sorpresa, no recordaba que teníamos esto.
Lo volvió a guardar con cuidado. Era el momento de encaminarse al perfumista. Pero primero pasaron por una taberna. El Tahúr tenía hambre. Mientras comían Lothar recordó la partida del submundo. Se sacó una buena tajada con la que se pagó unas señoritas, y el bonito justillo de cuero duro. Su cubierta de terciopelo negro repujado en plata ocultaba la dureza de la prenda. Una mesa cuchicheaba al otro lado de la barra con el posadero al tiempo que entró una pareja de guardias que se sentó al fondo junto a una esquina, por su aspecto parecía que hubiesen estado toda la noche de guardia. Terminaron de comer y se borraron.
El perfumista.
La tienda era exclusiva. Una magnifica araña colgaba del techo con cien velas, ahora apagadas. Un hombre tan delgado como el bigote que ostentaba regentaba la tienda. Una bata con el emblema del gremio perfumista le envolvía con elegancia.
- Una proposición extraña, caballero.
El perfumista olió la manga de Angost aleteando con la mano encima a de esta.
- Es un perfume… dulce, delicado. Esto desde luego no es obra linder. – por lo visto otro perfumista del gremio. – Es un trabajo exquisito. El perfume combina perfectamente el almizcle con el agua de Jazmín. Tambien tiene algo de vainilla. Y tiene algo mas… Pimienta. Si eso es, pimienta.
El perfumista siguió oliendo la manga hasta el cuello como si de un perro se tratara. Por desgracia el toque final lo enmascara el “perfume” que lleváis íntimamente en la camisa.
- Qué nos puede decir de los perfumes.
- Pues el de la camisa pertenece, perdóneme que se lo diga, al que usan las prostitutas de la casa de Xu. Curiosamente yo conozco quien las sirve.
En cuanto al de la manga. Desde luego pertenece a una gran dama. Nada que ver con lo de antes. Es un perfume exclusivo, exquisito. Por desgracia no puedo deciros a quien pertenece.

Le pagaron y se fueron.

OUT ROLL
se admiten flashbacks en cualquier escena, el colegio, la taberna, el perfumista.
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Dom Ene 31, 2016 12:46 pm

Tenía que estar seguro de dónde estábamos. Si era un colegio. Y de alta alcurnia. Varios volúmenes muy interesantes para ser leidos por infantes malcriados.
Nadie se percató de nada en un principio.

En la taberna, saqué mi botín para leerlo más detenidamente. Un diccionario Oestron/Dúnedain. Esa lengua solía usarse en hechizos, y aprenderla me ayudaría bastante.
"¿has robado un libro?" me dijo Garred sin muestra alguna reproche
"¿qué clase de ladrón sería si no me llevo nada?" le contesté en tono jocoso.

El perfumista nos hablaba de un perfume de alta aristocracia. Y dado que teníamos que asaltar la casa de una gran dama ¿y si ya hubieramos hecho el trabajo y algo salió mal y por éso nos drogaron? o ¿y si todo salió bien y nos drogó el lanista? No. Esto último no tenía sentido. Pero necesitaba un par de aclaraciones más.
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Dom Ene 31, 2016 6:26 pm

"Un par de cuestiones antes de marcharnos, señor" le dije al perfumista.
"Usted dirá"
"¿sabría indicarnos quién ha realizado este perfume? el bueno, no el de las meretrices"
El hombre meneo la cabeza haciendo intentos de pensar.
"No. No, lo siento. No se me ocurre quién podría hacer algo así ni quién podría comprarlo. Cuando digo que no sé el comprador es porque imagino que buscarán a la dama que lo usa. No se quién podrá ser, pero será una dama con mucho dinero"
"¿usted podría hacer un perfume así?"
"Oh. Bueno. Seré sincero" expuso el hombrecillo "Podría intentarlo. Y puede que consiguiera una copia muy similar. Pero llevaría tiempo y dinero. No sé decirle cuánto tiempo llevaría si es lo próximo que me va a preguntar. Tenga en cuenta que sería una serie de experimentos y mezclas de los ingredientes en plan acierto-error. Puede que salga a la primera, puede que salga en un año. Lo que si es cierto es que será costoso. Y que el coste se incrementaría cuanto más tiempo tardara en elaborarlo"
Comentó el hombre. Lo indagué mientras hablaba y parecía sincero. Pero se percataba que hacíamos muchas preguntas sobre una gran dama, y que nosotros no eramos más que rufianes que íbamos al burdel de Xu.
Habría que averiguar dónde estaba ése burdel, pero lo haríamos en la taberna.
"Una cuestión más" dije con una gran sonrisa en la boca "¿no es hoy día de mercado? porque hay veces que no sé en qué día vivo, jeje"
"Jejejeje" sonrió el hombre "Si. Hoy es día de mercado. Es domingo. Hay veces que uno pierde la noción del tiempo, jejejeje"
Sin duda, la risa y el comentario era porque se imaginaba que no eramos más que un grupo de vividores, que habíamos cogido una gran cogorza y ahora íbamos en busca del recuerdo de una dama. Mejor. Lo importante, llevábamos sin recordar desde el miércoles. Cuatro días a oscuras. Demasiado tiempo.
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Sáb Feb 06, 2016 8:09 pm

Parecía irónico lo que iba a decir, pero todos parecían muy perdidos en general. Y digo irónico dada la situación. Habían pasado cuatro días en los que ninguno recordaba nada de nada. Podíamos haber hecho cualquier cosa. Podríamos ser los hombres más buscados de la ciudad y campar a nuestras anchas como si nada.
Le pagamos al hombre y nos marchamos.
"¿qué haremos ahora?" preguntaba Tyrok.
Nadie respondía. Todos estábamos inmersos en nuestros pensamientos.
"Recapitulemos. Dada nuestra situación podríamos ser delincuentes buscados y no saberlo. Podríamos haber cumplido con nuestro cometido, o podríamos haberlo intentado y fallado. Yo creo que es ésto último lo que pasó, y que deberíamos tomar precauciones."
"por qué crees que es éso. Podríamos haber cumplido y que el lanista nos hubiera drogado" argumentó Garred
"Es muy lógico. ¿Por qué iba a hacer eso?" Garred abrió la boca pero yo le interrumpí "Solo por dos motivos. Uno, para no pagar lo acordado. Dos, para no dejar testigos después de un trabajo hecho a la perfección. Bien, la respuesta para que ambas opciones se descarten es; que es más sencillo matarnos y hace desaparecer nuestros cadáveres"
"Entonces ¿qué propones hacer ahora?" Lothar siempre iba al grano.
"Tu y yo iremos a la posada. Intentaremos averiguar algo más de nosotros y nos equiparemos allí. Nosotros tomaremos nuestras propias precauciones. Entrarás tú primero, y si resulta que nos buscan solo te cogerán a tí" el tahur cambió el gesto "Lo siento amigo. Tú pasarías a ser nuestra prioridad y te rescataríamos, lo sabes"
Hice una pausa. Procuraba hablar sin mirar a nadie ni señalar a nadie
"El resto irá al burdel de Xu. No os preocupéis, no tenéis que entrar ni intentar averiguar nada. El ir allí tiene dos funciones, una, saber dónde coño está ese sitio. Y dos, averiguar si nos siguen o no. Por éso, mientras preguntáis donde está el local y vais para allá dado un rodeo, nuestro amigo Tyrok se escabullirá en cuanto tenga ocasión y os seguirá cierta distancia. Tyrok, de tí dependemos. Tienes que averiguar si os siguen al local. Una vez allí, y sin que vosotros os unais, os dirigiréis a nuestra posada. Si todo está bien, estaremos dentro esperándoos. Si no, yo estaré fuera para avisaros"
"¿por qué crees que nos siguen?" Angost preguntó igual de discreto que era él si se lo proponía.
"Porque nos dejaron en ése lugar con vida por algo. Y la razón más lógica es la dicha. Nos pillaron, en casa del noble o de la señora. Seguramente la señora, el noble nos habría matado sin dudar, en un reto orquestado para pelear uno a uno seguramente. Y dejarnos con vida es solo para saber quién nos envía de verdad, y ésa duda solo puede tenerla la señora que no recuerdo su nombre"
"¿Crees que el lugar tiene algo que ver con ellos? Podríamos volver e investigar" comentó Angost.
"No sé. Creo que conocen ése colegio, sabían cómo entrar y donde dejarnos. Pero creo que el motivo de dejarnos allí es porque sabían que despertaríamos hoy. Es un lugar apartado, donde dejar cinco cuerpos inconscientes en plena noche sin que nadie nos viera. Y hasta mañana no hay clase, así que nadie iría daría con nosotros ni levantaría sospechas. Desde allí solo tenían que vigilar a que saliésemos y seguirnos. Por éso yo no iría ya a ver al lanista ni al estraperlista. Hay que despistar a quien nos siga. Además, no sé vosotros, pero yo tengo la sensación, desde que me he despertado, que mi vida vuelve a pender de un hilo. Un hilo muy fino. Y ésa sensación me molesta mucho."
Negué con la cabeza mientras miraba al suelo.
"En cualquier caso, quien sea conocía muy bien la existencia del colegio y todo lo que os he dicho. Pero es un colegio de nobles. Cualquiera de los dos podría conocerlo. Ahora deberíamos hacer lo que he dicho. ¿estaís de acuerdo?"
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Vie Feb 12, 2016 7:07 pm

El burdel Xu
Caminaban por las calles que vomitaban arte por los cuatro costados. Arcos triunfales decorados de blasones de la alta nobleza, se erguían delante de los palacetes orgullosos con la brisa matutina.
Doblaron una esquina para toparse con una patrulla. Ataviados con la túnica carmesí y el emblema del Santo Padre en el pecho, destacaron sobre el fondo rococó como mariposas en un campo verde. Un primer impulso, la mano quiso coger la espada. Pestañeó y continuó andando como sí nada. Dejó que ese arrebato fluyese arrastrándolo, dejándolo ir. Daba la sensación de caminar relajadamente, pero por dentro estaba listo para echar mano del acero.
De un plumazo los catalogó, evaluó y calculado al detalle o que haría en caso de problemas. Eran cinco, por lo visto en número preferido del Santo Padre. Por lo visto estaba recuperando algo de memoria, si no de qué iba a acordarse de un dato así. Cota de malla, lanza y espada corta. Gruesos y relucientes, frescos y descansados. En un lugar así se destina a buenos hombres. Al menos tenían porte y estaba claro que sabían usar esas armas. Lanzas…

La posada

Dejaron atrás el barrio rico para dar con un estrato administrativo. Halaf y Lothar se cercioraron de que nadie les seguía. Ambos sabían muy bien como quitarse moscones de encima. Era parte del oficio, y ellos eran de los mejores. Preguntando se llega a Elendil pero una vez llegas… Aquello era inmenso y preguntar a alguien por una posada en particular… no tenía por qué haber estado o conocerla. Tardaron más de lo que pensaron y pasada la hora de comer dieron con ella.
- Entonces entro yo ¿no?
El rubio asintió con la cabeza y Lothar puso cara de resignación.
- Muy bien, las cartas están en la mesa. – Le guiño un ojo y desapareció tras la puerta.
Halaf se impacientaba. El tahúr estaba tardando demasiado. Lo más duro de este oficio eran las esperas y su larga incertidumbre. Con Relámpago se hacían las horas más cortas volando en su mente, mirando Tharbad desde el cielo. Halaf notó como se le enrasaban los ojos. Su otro amor…
<Basta ya, vamos a ver qué pasa>
Pero antes de poder hacer nada, Lothar salió por la puerta y le hizo una señal para que entrara.

Tras preguntar al dueño del establecimiento sutilmente sacaron en claro que llevaban cuatro días fueran. Preguntaron cuantos días les faltaba por cobrar y con las cuentas sacaron en claro el tiempo que habían estado fuera. Le preguntaron si alguien había preguntado por ellos.
Y sí Alguien había preguntado por ellos.

El burdel de Xu.
Dejaron atrás a los guardias. Esperaban a que el mayordomo de la casa donde estaban apostados les abriera la puerta. O eso le pareció entender al pasar junto a ellos.
Al primer pilluelo que encontraron le sacaron donde estaba el burdel Xu. No estaba muy lejos, en el área administrativa. Un estupendo burdel, enmascarado de teatro de variedades.
Nada más entrar se notaba que ese local no cerraba nunca. El aire olía a toda clase de vicio y sexo. Angost se acordó de Tahúr, seguro que se habría montado una timba y arrimado a dos buenas hembras. Mala suerte, otra vez será.
En uno de los escenarios bailaban unas angelicales prostitutas con unos monos salidos, un espectáculo algo extraño por no decir grotesco. En el escenario contrario dos mujeres tan voluptuosas como inaccesibles se contoneaban acariciándose la una a la otra. Garred casi babeó cuando vio a esas dos diosas.
De pronto angost se quedó mirando a una camarera vestida con casi nada. Tenía una cara tan linda como cansada. Llevaba una bandeja con dos jarras. Angost sabía que conocía a esa chica. Tenía la sensación de que era algo importante…
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Vie Feb 19, 2016 9:52 am

El burdel de Xu
Un violín rasgó el silencio tras el espectáculo de los monos. El príncipe se vio acompañado por una melodía algo perturbadora. Le hubiese gustado otra canción para el momento.
- Perdone señorita, nos conocemos, verdad?....
La chica le miró sobresaltada. No parecía encajar lo que Angost le decía. Incluso pudo leer en ella algo de miedo en su mirada.
- Si- dijo titubeando.
Dejó allí plantado al príncipe y dejó la bandeja sobre una de las barras. Luego se acercó a él y con un gesto le indicó que le acompañara. Se internaron un poco en las sombras, ella le condujo a una especie de cuarto oscuro.
- ¿No me digas que le han matado? – Fue lo primero que dijo la chica.
- ¿A quién? Angost no pudo reprimirse
- ¿cómo que a quién? Al tipo al que seduje.
Angost mantuvo su cara de escalera de figuras, sabía que el silencio abría más puertas que una sarta de preguntas.
- Pero si me contrataste tu mismo, tras contarte que yo quería ser actriz. Me dijiste que me pagarías bien si conseguía seducir a ese hombre. Ya sabes, el mayordomo.
- ¿Mayordomo de quien?- preguntó el príncipe.
- No lo sé, tú no sabías que era mayordomo, o no me lo dijiste, lo hizo él, pero no me dijo de quien. Vamos a ver a qué viene todo esto…
- ¿Le has comentado esto a alguien? – el tono era duro sin llegar a ser amenazador.
- No, claro que no. Eso era parte del trato.
- Cuéntame qué pasó.
- Pero si tú estabas allí conmigo….

La posada.

- Un tal Teo, en el Cien Fuegos. Una perilla en un rostro anguloso con cara de pocos amigos. Esto suena mal Tahúr. – Halaf solo le llamaba por su mote cuando la cosa olía mal. Era en esos momentos cuando quería a Lothar en su versión más afilada.
- ¿Qué hacemos ahora? Esperamos aquí al resto o nos damos una vuelta por ese Cien Fuegos.
- Vamos a esperar. Los demás tendrán que regresar. A ver que han averiguado.
- ¿echamos unas manos?
- Déjate. No estoy para cartas.
- Muy bien, jugaré yo solo.
Y por arte de magia los naipes empezaron a bailar entre sus dedos. Era un espectáculo verlo. Se podría ganar la vida dando espectáculos de cartas, pero Lothar solo hacía esos coloridos trucos para calentar los dedos, nunca los hacía en las partidas, salvo que quisiera vacilarle a alguien, pero eso era muy raro. Lothar era de los que prefería hacerse el tonto.
Mientras El rubio vigilaba por la ventana la entrada de la taberna…

El burdel de Xu.
La chica no era tonta, sabía que algo había salido mal y estaba en problemas. Angost hubiese preferido andar por otros derroteros para llegar a la información, pero ella había echado el carro por las piedras a la primera oportunidad.
- Cuéntame qué pasó
La chica respiró y puso su mente en orden.
- Me contratasteis para seducir a un hombre que me señalaste en el mercado. Tropecé con él a propósito tirando mi cesta. Lo típico. Por una tremenda casualidad la casa donde sirvo no queda lejos de la suya. Y como el que no quiere la cosa, nos citamos en un sitio que tú me dijiste a una hora concreta, la del gato. Justo cuando la luna alcanza su cenit. Allí él me encontró llorando tal y como tú me dijiste. Cuando el me preguntó lo que me pasaba, yo, le dije que había sacado a pasear el gato de mi señora y él se había escapado y saltado el muro que daba al jardín de una mansión.
El como esperábamos saltó el muro. Y fin. Como acordamos yo me largué de allí tan rápido como el saltó el muro. Ya no se más. Y si, la casa a la que saltó era la de Lady Melissa.
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Tyrok
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Lun Feb 22, 2016 9:22 am

Tyrok hizo gala de todas sus habilidades para colocarse lo más cerca posible de la conversación sin llamar la atención. Alguien había usado algún tipo de droga o magia que les había borrado sus últimos recuerdos y eso a La Serpiente le jodía y mucho. Se encontraba totalmente perdido, al igual que el resto de sus compañeros. Era obvio que tenían que llevar a cabo una ardua investigación y que cada mirada que alguien les dedicase había que tenerla en cuenta.
Cuando Angost dejó de hablar con la joven, lo primero que hizo Tyrok fue ir a hablar con él.
- ¿Qué mierda nos está pasando? – la pregunta era retórica, no esperaba una respuesta del príncipe – Creo que tenemos que volver a las inmediaciones de la casa de Lady Melissa, tenemos que fijarnos en todo lo que nos pueda aportar el más mínimo recuerdo, cada mirada, cada gesto, cada lugar por el que hayamos podido o no trepar… pero necesitamos poner nuestras mentes en orden y recuperar esos días que se han perdido en la nada, o al menos yo voy a volverme totalmente loco. – hizo una pausa - ¿Tu que opinas? -

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Haral
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Jue Feb 25, 2016 12:45 am

"Tardan bastante ¿no crees?" Lothar se impacientaba. La verdad es que el resto de la banda debería haber vuelto hacia rato. Pero no quería mostrar mi preocupación.
"No sabemos lo lejos que quedaba el local de Xu. Puede que sea lo normal" comenté.
Estábamos sentados en la misma mesa. Lothar mirando a la puerta, yo mirando a las escaleras. Nos habíamos armado con algo que no llamara la atención. Un par de dagas y una espada corta para el Tahur.
La puerta se abrió. Yo miré de reojo a mi compañero. Lothar mudo el rostro para poner cara de alivio al final. Ya estaban aquí.
Angost, Tyrok y Garred se sentaron a nuestro lado sin mediar palabra.
"Parece que no segregáis suficiente saliba" comentó jocoso Angost.
"Pregúntale al Rubio. Es todo suyo"
Yo contemplaba la escena como si no fuera conmigo. ¿Pero de qué coño hablaban?. Una mirada de reprobación a Lothar por parte de Tyrok. Una mueca de Lothar dando a entender ¿qué quereis que haga?.
"Parece que el dormir tanto te da sed, ¿no? amigo mío" Angost me lo dijo en tono cariñoso. Como quién le habla a un niño.
"No ha sido para tanto...." No terminé la frase, porque me di cuenta de las tres jarras de vino que había sobre la mesa. Tres jarras. Bastante para dos. Mucho diría yo. Pero para uno demasiado.
"Lothar...." comencé diciendo, pero no acabé la frase. Me di cuenta que no estaba seguro que lo que iba a decir fuese cierto. Y es que iba a decir que Lothar también había bebido. Pero lo recordaba todo el rato jugando a las cartas.
"Vamos arriba. Estaremos más tranquilos" dijo Tyrok
Fue al levantarme cuando me dí cuenta que todo ése vino había sido mío.

En la habitación nos intercambiamos las historias. Lothar contó lo del fulano que le buscaba. Angost lo de la muchacha.
"Está claro cuál era nuestro plan" dijo Lothar
"Si. Y también parece claro que ése que te busca no es por una cuenta de juego. Tiene algo que ver con ésto" contestó Angost.
"¿y qué vamos a hacer?" a Tyrok siempre le gustaba ir al grano
"Iremos a ver al tipo que busca Lothar" sentencié.
"¿y el mayordomo?" preguntó Angost.
"También. Indagaremos si sigue vivo o no. Si está vivo lo cogeremos y le haremos las preguntas pertinentes" comenté
"Así que propones que nos dividamos otra vez" al príncipe no le gustaba la idea.
"Si. Ir muchos llama la atención. Mi plan consistiría que tu y Lothar fuerais a ver ese tipejo. Es probable que sea una trampa, así que deberías usar a un chico de los recados, de ésos que tanto usabas tu antes Angost; para hacerle salir y que os vea en otro lugar donde no tenga ventaja y os pueda emboscar"
"Así que nos mandas al peligro a nosotros solos ¿no?" El príncipe siempre hablaba con sorna y una sonrisa en la boca. De esa forma era imposible enfadarse con él.
"Os jactais de ser los mejores espadachines del grupo. Si la cosa se pone mal es normal que esteis vosotros. Sois la caballería pesada. Yo os puedo acompañar. Para la otra parte del plan más vale maña que fuerza. Lo que queraís"
"¿en qué consiste tu otra parte del plan?" Tyrok siempre era directo. Y al igual que una serpiente parecía que no estaba allí hasta que soltaba su mordedura.
Su preocupación era normal. La otra parte le correspondía a él, y no parecía hacerle gracia compartir acciones con Garred.
"Habrá que ir a vigilar la casa del noble....no recuerdo su nombre. Comprobar si alguien actúa como mayordomo. Seguir a alguien del servicio como a alguna criada y preguntarle sutilmente. A tí se te da bien flirtear con chicas, por éso en ésa parte del plan te necesitaba más a tí. Si salen al mercado, ver en qué puestos suele comprar y allí dejarse caer. Si su mayordomo ha sufrido alguna desgracia seguro que será la comidilla del lugar y nos enteraremos"
"¿y si no ha muerto e incluso lo reconocemos al verle?" la pregunta de Garred nos pilló a todos por sorpresa. Él si parecía haberse esfumado pese a estar presente todo el tiempo.
"Es la parte mas "difícil" podríamos decir. Consiste en seguirlo, y en un momento que se lo podamos coger, apartarlo a un lugar reservado e interrogarle. El estaba allí cuando intentábamos incriminarle, seguro que sabe algo. Ojala esté vivo y podamos dar con él"
"Te has quedado a medias con nosotros ¿vendrás donde la acción o harás secuestrador junto a Tyrok y Garred?" Lothar siempre hablaba como si estuviera jugando a las cartas.
"Como te he dicho, lo que querais. Lo importante es que mandeis a algún muchacho a llamar a ése tipo. Que le diga que Lothar lo espera en algún sitio que hayáis visto antes y en el que la emboscada se la preparemos a él y no al revés"
"Yo no cuento aquí con mis pilluelos. Eso era en Tharbad"
Al escuchar ése nombre en la boca de Angost, mi vida allí se me antojaba lejana. Muy lejana. Como si yo fuera un anciano y recordara cosas de mi juventud. Y Clarisse. Ella parecía la mujer que tuve en una vida anterior.
"EH¡.¿Me escuchas?" Angost me sacó de mis pensamientos.
"Si. Perdona. Tenemos dinero. Y siempre hay buscavidas que están dispuestos a dar un recado por una moneda. Elegir bien el sitio primero. Y vigilar la salida de su local. Si sale con más de uno os largáis y ya vendremos todos a hacerle una visita. Si sale solo, que lo espere Lothar y Angost se quede oculto. Si la cosa se pone fea podrá ir en su ayuda sin que el otro se lo espere. Este es el plan. Y como siempre, estoy abierto a cambios y sugerencias"
Aunque tras pensar en Tharbad y en Clarisse, lo que más me apetecía era bajar a por más vino. Relámpago. Ella cruzó mi mente como si de su nombre se tratase. Rápido pero doloroso.
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Mar Mar 01, 2016 9:03 am

El Cien Fuegos

Lothar, Tyrok y Garred no tardaron mucho en encontrar el local y tampoco en un pilluelo para dar el recado. El lugar para la reunión la fijaron en otra taberna, el dos de picas. A Lothar le hizo gracia el nombre y la verdad es que la taberna tenía muchas posibilidades. Dos entradas por si la cosa se ponía fea, salir por la de atrás. Poco iluminada para que la serpiente y Garred pudieran esconderse. Lothar ocupó una mesa en un rincón algo más iluminado que el resto para que Teo pudiera verle sin problema al primer golpe de vista. Ahora tocaba lo más aburrido, esperar. Lothar pasaba el tiempo con los naipes y una generosa jarra de cerveza espesa. Siniestra descansaba en su vaina a la espera de acción. Mientras la ropera parecía que no tenía ganas de jugar con la muerte más de lo necesario.

La puerta se abrió al fin para dar paso a un tipo con el rostro anguloso, una perilla de chivo muy marcada además de una espada corta y una ropera colgando de la cadera. Tras él, un par de tipos. Uno tan fornido como Halaf, se le notaba la cota de malla debajo de la camisola de hilo. El otro envuelto en una capa, solo dejaba asomar una cara picada por la viruela que ocultaba muy bien más de una cicatriz en su rostro. No tardaron en encaminarse hacia la mesa de Lothar.  El tahúr pareció no inmutarse y siguió jugando al solitario. Tyrok se dio cuenta en ese instante de que las cartas de Lothar no eran las que le regaló Yasuo en su momento, a baraja preferida de Lothar.


El Mercado

Halaf y Angost paseaban como si realmente fueran a comprar algo. La verdad el mercado era inmenso. La plaza de abastos de Tharbad parecía un merendero en comparación. Los productos estaban a la alza. La guerra orca estaba socavando el tráfico de mercancías y la capital del Imperio apenas si producía nada. Todo lo que llegaba a la ciudad era de los estados del norte, a salvo de momento tras la pantalla de Elendil. La pregunta flotaba en el aire de la ciudad, ¿por cuánto tiempo resistiría así el imperio?
Ese era uno de los temas de conversación habituales, de eso fue de lo que más escucharon. Pero casi a la hora de comer dieron con lo que buscaban.
El puesto estaba cerca del rio. Desde allí había una buena vista de un embarcadero recreativo donde unos cuantos adolescentes de buena calaña seducían a las inocentes damiselas en paseos por el rio de los cisnes. Halaf se concentró en el puesto. Era un vendedor de telas. Lothar les hubiera ratificado lo que le vendedor ofrecía, seda de Minas Tirih, antelina de la caída Umbar o lana de las frias tierras de Forochel, la bahía de las ballenas, donde una vez, según dice la leyenda; el último rey antes de Aragorn, perdió un palantir.  
Una señora compraba lino de color azul turquesa y mantenía una apasionada charla con el vendedor que parecía más su mejor amiga que un vendedor, tenía un cierto deje amanerado que inducía a sospechar de su inclinación sexual.
Angost pegó la oreja mientras echaba un buen ojo al cuero flexible de color rojo escarlata. Sin querer Angost se imaginaba como el tahur le confeccionaba un estupendo chaleco de ese color….

El dos de picas

Los tipos flanquearon a Teo, que se plantó delante del Tahúr.

- Buenos días.
- Buenos días tenga usted, ¿quiere sentarse?
Teo se sentó arrastrando la silla, el que estaba envuelto en la capa se sentó también, pero el otro, el recio, se fue a la barra y se apalancó allí. Desde ese lugar controlaba toda la sala.
- Déjate de formalidades conmigo. Cuando me soplaste el peto- dijo señalando con el dedo la prenda de Lothar.- te llevaste contigo la cortesía que pudiera tener y me dejaste las ganas de partirte el cuello.
- No eres el primero al que le pasa eso conmigo, pero como ves aún nadie lo ha conseguido. – Le ofreció una sonrisa de esas que dice, no me impresionas ni tu ni tus dos amiguitos.- ¿tú dirás que quieres?
- No me tomes el pelo. Vengo a por lo que tenéis.
- Tengo muchas cosas. Tendrás que ser más concreto. – El tahúr le vaciló en su cara, pero aunque ambos sabían a qué se refería, Lothar no estaba seguro de tener que entregar a ese tipo el encargo de Patrociender.
- Patrocinder no es un hombre al que le guste esperar. Y menos después del trabajo tan malo que habéis hecho.
- ¿Ah, si? ¿Y  puede saber en que la hemos cagado tan estrepitosamente?
- Pues no sé como decírtelo- la voz de Teo ya de por sí baja, se convirtió en un leve rumor casi imperceptible-  mira berzotas….
El puesto de telas.

- No se habla de otra cosa en el barrio noble. – La dama, más bien mujer del servicio, costurera diría Angost-  Esta noche, en la fiesta de la casa de Lady Melissa se ha cometido un terrible crimen. Se ha cometido un asesinato. Esta mañana la guardia ha entrado en su casa oficialmente. El asesino ha tenido muchísima sangre fría, la fiesta estaba llena de oficiales del ejercito. Una de esas fiestas de Lady melissa que tanto le gustan.
- ¿y se sabe quien ha muerto o si han cogido al culpable?
- No, no se sabe nada más. Y eso que mi marido trabaja en la guardia de la ciudad. Hay un revuelo armado de cuidado. Lo único que me ha contado mi marido es que han cogido a uno de los asesinos. Por lo visto entraron a robar y se colaron en la casa haciéndose pasar por hombres del servicio de los nobles. Por lo visto entraron a robar, el tipo al que han pillado tenía varios objetos de valor del mismo despacho de Lady Melissa.
Poco más sacaron de aquello. y menos aún en el resto de sitios en los que probaron suerte. Quedaba regresar o darse un vuelta por los barrios bajos. Pero eso podía ser peligroso. A pesar de ser su mundo no estaban en su ciudad, donde lo controlaban todo. Aquí eran unos intrusos…

El dos de Picas.

- Mira berzotas- la cara de pocos amigos de Teo dejo de tener ninguno.-  Habéis asesinado a una noble, Patrocinder está que echa chispas, lo de un trabajo limpio sin muertes ¿te suena? Al menos el Marqués de Satillón está implicado, eso lo habéis bordado. Lo malo es que por lo visto está implicado por asesinato. Y mejor aun. Unos investigadores profesionales al margen de la ley vienen para esclarecer los hechos. Los ha convocado el mismo Marqués. Son muy buenos en este tipo de cosas. Llegarán a la ciudad dentro de dos días y quien sabe si a la verdad tambien. Patrocinder quiere el libro antes de que lleguen y os pagará gustosamente una buena suma por abandonar la ciudad. Así que ha llegado el momento de que me entreguéis el libro y os dejéis de juegos. Y dile a tus amigos que no hace falta que se refugien en las sombras…

Out roll.
Os dejo aquí. A ver qué le decís a Teo. Os recomiendo que no le toquéis mucho los huevos. El sabía que sois 5 y el solo ha traído a dos hombres. este tipo no es un cualquiera, claro que Lothar tampoco.
Por supuesto podéis ir armados como queráis.
Tyrok si quiere puede ponerse la armadura de Lothar. El tahúr lleva el peto, sin más protección, que le robo a este tipo y su espada, Siniestra, además de su ropera. el resto, ropa normal. los demás equiparos como queráis
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Sáb Mar 19, 2016 10:00 am

La interminable espera.
No se escuchaba ni una mosca. Tras la salida del mayordomo ninguno pronunció palabra. Con los ojos se lo dijeron todo. No era descabellado que les estuvieran escuchando. Pero el tiempo corría lento mucho tanto que la dama de corazones no tardó en aparecer en las manos ociosas del Tahúr. No sabían cómo habían procedido para entrar la primera vez. El mayordomo se había fijado demasiado en el príncipe. En la mente de todos aguijoneaba la idea de que este le reconociera como invitado de la fiesta. En cuyo caso no tardarían en llegar los guardias.
Una hora después…
El mayordomo les indicó que les acompañaran. Lady Melissa les atendería. Al fin.
Accedieron a una salón tan rectangular como recargado. Doseles purpuras y dorados cubrían las ventanas ojivales con ventanas heráldicas vidriadas. Los pies acariciaron una magnifica alfombra de lana de las montañas logatigs. Un guerrero abatía a un fastuoso dragón con una lanza. La escena amenazaba con salirse de las puntas y cobrar vida. El dragón acaba muriendo a los pies del trono. Y allí subida en su pedestal de alabastro ella. Lady Melissa parecía una reina sobre sus dominios. Tan bella como distante, tan embriagadora como poderosa. Despedía un aura de magnificencia acorde a su condición y posición.
- Mi Lady estos son los hombres de los que os he hablado.
- Retiraos. – Su voz estaba cargada del deje del que está acostumbrado a ser obedecido.
Traspasada la puesta en escena de la reina la banda empezó a funcionar como la séptima legión enana. Una rueda mecánica giraba en torno a ellos. Sus sentidos empezaron a detectarlo todo. Una coraza humana se alzaba detrás de un hombre sentado a la izquierda del trono. Tenía cara de no haber dormido mucho. El traje de gala estaba algo arrugado. El ojo del sastre tenía una especial sensibilidad para esos detalles. Tenía toda la pinta de ser El marqués de Satillón. En frente de este, en la pared opuesta, un noble acompañado de su propia guardia personal. Por sus ropas se diría que su rango no envidiaba nada al de Lady Melissa.
Angost se fijó en el emblema de ese hombre. Lo había visto con anterioridad. ¿Pero donde? En contraposición a todo esto escondido prácticamente cerca de una columna dragonina, un hombre con laúd. Aunque elegante la ropa se notaba que estaba gastada.
- ¿Así que investigadores? ¿No?
A pesar del tono. Cualquiera pensaría que sabía que no lo eran. No habrían puesto en escena todo este atrezo. Dejaron pasar la ola de incertidumbre.
- En esta casa se ha cometido un crimen. Ya que el acusado ha pedido la ayuda de unos investigadores al margen de la ciudad. Creo que es justo que nosotros colaboremos con él y añadamos otros profesionales para sacar a relucir la verdad.
A continuación Lady melissa relató lo sucedido sobria y decididamente. Al final de la fiesta nuestro artista invitado , dijo señalando al hombre del laud, entró por error en mi despacho privado. Allí descubrió al Marqués de satillón junto al cuerpo de la archiduquesa del alto Rognag. Sus manos estaban manchadas con su sangre y alega que entró por error como Targil, nuestro juglar, al despacho. Sin embargo, la daga que asesinó a la archiduquesa pertenece al Marqués. Tambien hemos encontrado a uno de los lacayos del marqués en el jardín. Le faltaba la daga y tenía objetos de valor del mismo despachó del duque. Ambos alegan ser inocentes, pero en mi casa yo soy la ley y de momento todas las pruebas apuntan a que el Marques de Satillón es culpable de la Muerte de la Archiduquesa del Alto Rognar.
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Sáb Mar 19, 2016 5:21 pm

Volvíamos del mercado, era acuciante dar al resto del grupo la información que teníamos. Angost iba muy callado. Yo sabía de su preocupación. A él no le gustaba matar a nadie, y menos a una mujer. Si la cosa se había torcido y éramos culpables nuestras conciencias no nos iban a dejar descansar por un tiempo.
"Lo averiguaremos todo. Y verás que esa muerte no es cosa nuestra" le dije para tranquilizarlo un poco.

"Tengo buenas y malas noticias" decía Lothar acompañado de Tyrok. Yo no veía a Garred por ningún lado y una mala sensación me recorría una y otra vez por la espalda.
Nos intercambiamos las noticias. Ambos habíamos averiguado lo mismo pero por fuentes distintas. Al menos ahora sabíamos que querían contratar investigadores particulares para aclarar la situación. Esa sería nuestra oportunidad.
"¿Dónde está Garred?" dije.
"Esa es la mala noticia. Patrocinder se queda con él hasta que no le entregemos el libro" Lo dijo con toda naturalidad.
"¿y si no conseguimos recuperarlo?"
"Más nos vale no hacerlo" dijo.
Sabía que saldríamos de allí. Sabía que averiguaríamos todo lo sucedido. Pero por alguna razón, también sabía que no volvería a ver a Garred nunca más.

Por fin estabamos ante Lady Melissandre. Maldita puta, era extremadamente bella. A mi las mujeres bellas solo me producían dolor. Mucho dolor. Cuanto más bella, más dolor. Clarisse ¿por qué te tuviste que ir?. No podía dejar de mirarla, aunque mi expresión era más seria que sumisa.
Parecía que dudaba de nosotros ¿nos conocería?¿sería ella la verdadera culpable y la que nos había metido en todo esto? Si así era se lo tenía que estar pasando en grande. No sabía porqué parecía dudar; habíamos entregado nuestras credenciales al mayordomo. Ahora solo quedaba seguir con el papel tal y como lo habíamos planeado.
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Mar Mar 22, 2016 11:42 pm

La banda del sastre se preguntaba por qué no había guardias rojos por allí. Aquellos personajes apuntaban a estar muy alto en el escalafón como para permitir que el santo padre husmease entre sus asuntos. Por lo visto, Lady, podía asumir las veces de la ley en sus dominios.  Y de momento permitía que unos moscones con aires de detectives revolotearan entre su porquería. O eso o su treta habían salido a la perfección. Pago a voluntad tras los resultados. Mejor no se podía actuar. Tyrok en su papel de hombre reservado daba un aspecto serio al grupo. Angost y su don de gentes atesoraba el cargo de maestro de ceremonias, mientras  el Tahúr, era una carta versátil, un comodín para cualquier situación. El rubio aportaba el roll del hombre duro de armas. Su puesta en escena inmejorable. Por la cara de los implicados, cualquiera de los sastres, juraría que se la habían colado. Pero Lady Melissa era un misterio. Quien sabe, ya estaban hasta el cuello, solo había un camino, hacia adelante.
 

El recorrido por la escena del crimen.

Se pusieron en movimiento. Lady Melissa les condujo hacia el lugar de lo ocurrido. Se complacía al mostrarlos. Su opulencia hacía juego con su estilo personal. Sin embargo, todos tenían claro que aquella mujer no era solo una cara bonita.
- Los invitados accedieron por la puerta principal, tomaron ese pasillo. – Dijo Lady Melissa, señalando con el dedo. – Está detrás de esa puerta. Aquí- su dedo circunnavegó el aire al mostrar el salón-  Los invitados pasaron una alegre velada vespertina. Poco a poco los invitados se fueron retirando hasta que quedar los aquí presentes. Salvo un par de excepciones. Un par de doncellas que no se encuentran disponibles. Estamos todos.  

- Aquí ocurrió todo. –

Lady apartó un dosel y apareció una puerta. La abrió y pasó.  Era una estancia amplia. Una biblioteca del tamaño de un elefante colmaba la pared de la puerta. Al fondo. Un ventanal enorme que permitía la entrada de la luz. En el centro una mesa de arquitecto con al menos cuatro metros de largo. En el otro lado un escritorio profusamente labrado, demonios y paladines luchaban y morían en cada resquicio.  Aquí el juglar encontró al Marqués con la daga en la mano, arrodillado sobre el cuerpo de la Archiduquesa.
- Mi Lady- La voz de Angost se cubrió de un tono aterciopelado. -  ¿Donde estaba usted cuando ocurrió todo esto?
- ¿A caso me está acusando?
- Quisiera saber quien estaba con usted para ir descartado sospechosos. No me mal interprete, es una pregunta rutinaria.
- Estaba con el cardenal Vastrahg.
- Perdone pero el cardenal no se encuentra aquí. ¿verdad?
- Así es. Tiene asuntos que tratar. El mismo Santo Padre ha requerido su presencia.- casi masculló la frase. Aquello por lo visto no lo había podido evitar.
- ¿Sabe si le falta algo importante o no?
- Faltan algunas fruslerías. Un peine de plata con incrustaciones. Una copa de bronce muy pulida. Un frasco de perfume, un par de libros, una pluma estilográfica. – Angost puso cara de desconcierto- Un invento moderno para escribir.


Mientras el resto inspeccionaba la sala. Había restos de sangre, casi se intuía la silueta del cadáver. Repasaron la escena intentando recordar.
El rubio paseó sus ojos por el escritorio. Allí había una pluma de Halcón, no pudo si no reprimir un amor muerto en su pecho y seguir buscando. De pronto todo se volvió negro, muy oscuro.  El libro estaba allí, encima del escritorio. Tropezó i se dio de bruces contra el escritorio. Un frasco de cristal salió volando. El libro y otros tantos objetos . Cuando miró para ver con qué demonios se había tropezado  no dio crédito. A sus pies yacía una mujer con una puñalada certera en el pecho. Era bella. Tenía cara de susto, como si no se creyese que se había encontrado de repente con la muerte. Una diosa tan bella como muerta.  Luego todo fue una vorágine. Había que salir de allí pitando. De un golpe calculado a la perfección a una pifia garrafal en menos que canta un gallo. Se vio a sí mismo  corriendo hasta la ventana, bajando por la cuerda, corriendo por el jardín hasta el muro. El afable esperaba junto al bulto inconsciente del lacayo del Marqués entre un arbusto y el muro. El plan era dejar atrás al pobre desgraciado que había atrapado Garred cuando saltó a por el inexistente gato. El lacayo del marqués sería nuestro cabeza de haradrin…
La escena se paró allí.
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Dom Abr 03, 2016 7:26 pm

Le tocaba el turno al Marqués. Parte de nuestro encargo era incriminarlo. Lo cual, como le habían dicho Lothar, había salido a la perfección.
Pero desde que lo había visto, no me había gustado la idea. No era el típico noble que esperaba. Repipi. Engreído. Vanidoso. Y por su puesto cobarde.
Muy al contrario parecía un hombre que irradiaba autoridad. Para la gente de mi oficio, era de ésos hombres que no sabes por qué, pero si tuvieras un juicio lo querrías de juez.
Su porte denotaba su posición y pese a ello no nos había mostrado signos de superioridad hacia nosotros.
“Por aquí señor Marqués. Si desea sentarse puede hacerlo allí. Lady Melissa nos ha ofrecido su despacho en todos los sentidos” El tono y el trato se hizo acorde con su rango. No se sí como estrategia o como parte del papel, Angost al hablarle parecía mas querer transmitirle, estamos aquí para demostrar su inocencia si o si, que estamos aquí para averiguar la verdad.
“No. Gracias. No será necesario. Esto será rápido” Había rotundidad en su respuestas pero algo no iba bien en el tono de voz. Y no era un exceso de confianza lo que transmitía, si no parecía todo lo contrario. Parecía abatido.
“Verá Marqués” comencé a decir “El motivo de traerle hasta aquí en privado es para poder hablar sin terceros. Estamos aquí para averiguar la verdad. Y la verdad es que usted no cometió este crimen, así que….” No puede continuar, el Marqués me interrumpió.
“No hace falta que sigas. Soy culpable. No diré más. Ahora. Dejadme en paz”
La respuesta nos dejó atónitos a todos. Nos miramos los unos a los otros de reojo. Pero el Marqués parecía abatido y no se dio cuenta de ello.
“Verá su Excelencia” comencé de nuevo “En mis años de experiencia nunca he tenido un caso con pistas tan claras. Todas señalan al culpable tan claramente, que cualquier escolar podría decir quién es. Cuando eso pasa es que están intentando inculpar a alguien. Por eso estoy convencido que Vuestra Merced no es culpable. Lo que me sorprende es esta inculpación repentina. Puede que intente cubrir al verdadero culpable o que se crea responsable sin serlo. Además tampoco cuadra que siendo culpable llame a investigadores externos. Eso es más propio de un inocente que quiere dejar clara su inocencia. ¿acaso lo chantajean o amenazan para se declare culpable?”
El Marqués seguía fijo con la mirada en el suelo. No quería hablar más. Lo había dejado claro.
“Estamos aquí para ayudarle. Pero necesitamos que colabore. Matar a alguien con una de sus armas, es tan burdo que está claro que Su Excelencia no ha sido. Le rogaría que colaborase” Me sentía contrariado.
“Puede que por algún negocio. Algún enemigo que intenten incriminaros.” Yo continuaba y el Marqués no hablaba.
“Algún pariente al que estéis encubriendo…puede que creáis estar encubriendolo sin saber que tampoco es el culpable…” ya no sabía que más decir para que ése hombre reaccionara.
“Su Excelencia no va a responder a más preguntas. Es lo que ha dicho. Nosotros haremos nuestro trabajo lo mejor que podamos. Agradecemos el tiempo que nos ha dedicado, así como sus palabras. Si en el futuro desea decirnos algo más estaremos aquí a su entera disposición” Fueron las dulces palabras de Angost que me miraba inquisitivo.
Puede que tuviera razón. Nos habían dado la oportunidad de investigar. De tapar nuestras huellas. Y encima teníamos al Marqués voluntariamente confesando y dejando atado todo, menos donde estaba el dichoso libro. Pero en mi interior, no podía dejar que un inocente cargara con una culpa así. Una cosa es que crean que a robado un libro. Tonterías de nobles sibaritas. Pero matar a una muchacha. Eso era otra cosa.
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Corazon Oscuro. Capitulo 7
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