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 Corazon Oscuro. Capitulo 7

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Ankalagorn
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MensajeTema: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Sáb Jul 25, 2015 10:29 am

- Los habitos dl santo padre pocos lo saben. En los Ultimos tiempos no da mucho la cara al publico excepto en algun discurso esporadico a los ciudadanos de n. Gondor desde lo alto de la torre blanca. Tiene algunos hombres... pocos... de confianza q pueden acercarse a el. Zenden es el q destaca entre ellos, mayordomo de la sacra casa de su santo padre y general del sacro ejercito dorado, campeon y señor de las tierras de Nueva Angmar. Nadie puede ver al santo padre sin pasar antes por el. Incluso duerme pared con pared con el. No Tiene familia por lo q su unica pasion es el santo. El santo padre dispone de un haren de 20 mujeres las cuales van cambiando cada 30 dias pasando un riguroso control... el santo padre busca un heredero q hasta ahora no ha podido engendrar... segun su profecia solo la elegida engrendrara su digno heredero y con el llegara su inmortalidad al traspasar a su retoño su alma.
No hay fiestas programadas en la corte por el momento... no esta el horno para bollos... Pero no descarto una proxima recepcion para comunicar a los nobles q viajara al sur para salvarnos de los orcos... aun asi, muy pocos de ellos o ninguno podra acercarse a el, ya q es muy receloso y Tiene cierta paranoia a los atentados contra su persona. Solo dimmu,zenden y alguno mas podra oler un peo del santisimo en una "fiesta," Como esa
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Tyrok
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Lun Jul 27, 2015 7:37 am

No cesaba de dar vueltas a su cabeza, sus planes nunca habían sido los mejores, pero esta vez tenía la sensación de tener un gran plan, descabellado como pocas veces, pero a buen seguro nadie podría esperarlo.
Si bien lo más sencillo sería intentar envenenar de una forma u otra su comida, estaba claro que alguien tan precavido tendría algún esclavo que se encargase de probar cada una de las cosas que pasaban por su boca (entiendo que Tyrok desconoce la figura del catador de venenos). Al menos si La Serpiente tuviese la más mínima sospecha o temor de que alguien quisiese terminar con su vida, tendría a alguien encargado de probar cada uno de sus alimentos. Pues bien su idea era una locura, pero que bien pulida tal vez sería una idea que podría llevarse a buen puerto.
- Compañeros tengo una idea que incluso a mi me suena a locura, pero no por ello voy a dejar de exponérosla. – dijo Tyrok – A buen seguro a todos nos ronda la idea del veneno como mejor solución y tal vez nos ronde también poder usarlo en su comida, pues bien, pienso que una persona de su importancia y con la paranoia que al parecer tiene de un posible atentado hacia su persona, tendrá fijo algún catador de venenos para encontrar los posibles envenenamientos – La Serpiente hizo una pausa para tomar aire
- Si pero… - quiso interrumpir Lothar
- Dame un segundo, por favor, aun no he terminado de exponer mi idea – interrumpió Tyrok –  Creo que vamos bien encaminados con el tema de los venenos, pero no creo que su alimentación sea algo viable. He pensado en algo distinto, algo que creo que nadie se esperaría porque incluso a mi me parece algo absurdo. El Santo Padre debe ser una persona pulcra y aseada, he pensado que tal vez podríamos conseguir un veneno de extrema potencia, tengamos en cuenta que se trata de una persona de un poder tremendo, si fuese un veneno de carácter nervioso sería ideal. Pues bien, creo que podríamos investigar y hacer un jabón mezclado con dicho veneno, si el veneno es lo suficientemente potente se lo llevará por delante, porque tarde o temprano el agua mezclada con jabón de su baño tocará su boca y podrá penetrar en su interior para freírlo. Hay otra opción que también se me ha ocurrido, poder introducir una cuchilla dentro de dicho jabón para que con el corte el veneno penetrase directamente en la sangre, lo difícil sería esconder la cuchilla dentro sin que se notase. Luego está el saber que tipo de jabón usa, la forma y quien se lo proporciona, pero dudo mucho que nadie jamás haya atentado contra nadie utilizando una pastilla de jabón.
Repito que incluso a mi la idea me parece una locura pero… ¿por qué no va a funcionar? -


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kang
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Mar Ago 04, 2015 3:35 pm

Elendil era un misterio. Entraron a la ciudad camuflados de indagadores en medio de la noche. No dio tiempo a mucho, marcharon directos al templo. La ciudad tendría que esperar.
Se acomodaron en unas celdas tan austeras como les vaticinaron. Era cierto que la vida de los indagadores era modesta. Un camastro, un baúl sin adornos, una estantería y nada más.
Antes de que Ankalagor se marchase el Tahúr le expuso unas nuevas condiciones. El trabajo no se adecuaba al cometido inicial.
- Coged el libro que queráis. La única manera que conozco de obtener el poder del que hablas es vendiendo tu alma a Abigor, para siempre.
Esas palabras resonaron en las paredes bastante tiempo después de que el brujo se marchase. Y no parecía precisamente contento. Algo le decía a Lothar que el brujo no quería que se internaran en la senda oscura por la que quería ir. El afable le sacó de sus pensamientos.
- ¿Qué vamos a hacer? - Sin medir el tono, Garred, soltó la pregunta q se vio amplificada por la celda.
- La pregunta es cómo, más bien. - Era apenas un susurro.
- ¿Qué sabemos de Relámpago?
- Solo ve al Santo Padre al amanecer.
Halaf se concentró. Buscó la visión del pájaro en su memoria. Al mismo tiempo se metía en el cuerpo y la mente del halcón. Halaf pudo ver a vista de pájaro al Santo Padre.
Estaba encaramado a la cola de una gárgola de la almena este. Tenía un campo de visión inmejorable del balcón de los aposentos del Santo Padre. Despuntaba el sol, era una bola roja. A la distancia que estaba podía verle perfectamente.
Oraba al sol cada mañana al nacer. Se acercó a la balaustrada. Estiró los brazos y dijo algo ininteligible. Era curio podía verle si quería las pulgas del pelo, pero no podía oír lo que decía. Luego cayó la cuenta de que era un halcón y estaba encaramado a cien metros de allí. Podía ver pero no oír.
Se quedó allí abriendo y cerrando la boca de vez en cuando. Todo cesó al salir completamente.
El desayuno le esperaba. Una bandeja dorada ofrecía varios platos. Higos con miel, dátiles. Uvas, cada uno servido en un cuenco dorado. El Santo Padre estiró un brazo y cogió unas uvas. No le dio envidia ver cómo se comía esas gordas bayas rojas. Luego echó mano de una copa también dorada con un precioso motivo de él mismo. Rematada con un labio prominente y redondo, se abrió paso hacia el fondo como una flor, una campanilla. Luego comió más uvas. Volvió a beber de su copa para desaparecer hasta el día siguiente. En el que solo varió en que comió dátiles.
Halaf volvió de su trance.
- Pues no es mucho.
- Cumplir este encargo nos va a salir caro. – Tyrok tenía un tono cetrino
- Yo tengo una idea. Le falta coser algunos flecos pero a ver qué os parece.
Nos hacemos notar entre los nobles. Habrá que investigar quien mueve los rumores. Porque vamos a hacer correr la voz de que unos nobles venidos de Tharbad se han mudado a la ciudad. Esos nobles destacaron en la defensa de la ciudad y su oposición a Dimmu a favor del Santo Padre. Eso suscitará preguntas y con suerte el santo padre nos invite a esa posible recepción.
- Eso parece muy complicado. – Dijo Angost.
- Podemos pedir audiencia, extender los rumores…
- No estaría mal que Dimmu confirmara de mala gana esos rumores ante su santidad. El enemigo de mi enemigo es posiblemente mi aliado…
- ¿Y todo eso con que propósito?
- El objetivo es llegar a ser un guardia sacro. Formar parte de la guardia personal de Santo Padre.
- No crees que esas plazas ya estarán cubiertas.
- Pues habrá que hacerse hueco. Lothar recorrió con el pulgar su cuello dando el claro mensaje de acabar con alguno de estos peligrosos paladines.
- No hablaras en serio, esos tipos son peligrosos, verdaderos guerreros, cuerpo a cuerpo pueden llevarse a mas de uno de nosotros por delante.
- Bueno, para matar no hace falta siempre recurrir al acero. Podemos invitar a uno o varios a cazar. Les servimos un somnífero y cuando se duerman les partimos en cuello y los tiramos por un barranco. Luego alegamos que se han perdido. Cuando los encuentren seguramente pensarán que se ha despeñado mirando a su pájaro. No es al primero que le pasa. Y ya está, el Santo Padre tiene hueco para incorporar a un par de nobles a su guardia personal. Hombres que le serán muy valiosos por su conocimiento del terreno donde va a librar una verdadera batalla contra los orcos.
- Ya tenemos la manera de entrar en su guardia. Ahora como nos lo cargamos.
Halaf se rasco el mentón. Y tras un instante se le iluminó la mente.
- Una vez nos toque hacer guardia en su puerta. Entramos a mitad de la noche. Le clavamos en el corazón una daga orca. Colgamos un garfio y una cuerda del balcón dando la impresión de que ha entrado y escapado por el mismo sitio. Una vez hecho esto damos la voz de alarma. Y ya está.
- Me gusta- Dijo Lothar- pero te recuerdo que el Mayordomo duerme pared con pared. Puede oírnos. Si nos pilla, podemos darnos por muertos.
- Pues le drogamos con una vara de incienso de araña del bosque negro. Se prende y se mete por la ranura de debajo de la puerta. Eso deja dormido a un olifante.
- Qué buena idea. Drogaremos también a su santidad, no sea que se despierte en mitad del operativo. Y se me ocurre que no seamos nosotros los que los encontremos al Santo Padre.
- Que quieres decir.
- Que nosotros también vamos a dormir. Nos drogaremos tras acabar el trabajo. Será el próximo cambio de guardia el que encuentre primero a dos guardias en la puerta del Santo Padre fuera de combate. Luego el propio Mayordomo que estará en iguales condiciones. Para acabar descubriendo el magnicidio. Parecerá que hemos sufrido el mismo destino que el mejor de los hombres de su Santidad, librándonos de culpa.
- Parece arriesgado drogarse.
- Nadie pensará que los dos guardia drogados han sido los asesinos. Y otra cosa más, cuando acabemos con el Santo Padre lo haremos totalmente embozados, no sea que ese bastardo resucite. Se dice que los Santos Padres pueden hacerlo.
- Eso son cuentos para niños.
- Por si acaso. Hablemos con el brujo a ver qué le parece el plan
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Sáb Ago 22, 2015 7:24 am

Se despertó. Tenía la frente perlada de sudor. Todo estaba tan oscuro como en su sueño, bueno casi. Se restregó la mano por la cara para quitarse el sudor y espantar los restos de la somnolencia así como los recuerdos del sueño, como si aquello fuera posible con ese pequeño gesto. Buscó a tientas las cerillas y prendió una. La luz inundó la celda por un instante luego la acompañó la vela. Instintivamente buscó su espada con la mirada.
< ¿Qué quieres de mi? >
Escuchó algo moverse entre las sabanas, al otro lado de la celda. La serpiente se dio la vuelta en su camastro inconscientemente para huir de la luz.
< Qué suerte tienes hermano. >
Lothar sabía que Tyrok era inmune a los horrores de la guerra. Su infierno era otro y estaba lejos, muy lejos. Volvió a restregarse la cara. Tenía sueño pero no podía o no quería dormir. Movió el brazo izquierdo, aun le dolía y picaba la herida. Puede que ese rumor le acompañase toda la vida. Se quitó la camisa e hizo algo que hasta entonces había evitado. Rebuscó entre sus cosas y sacó un espejo que utilizaba para maquillarse cuando quería cambiar de aspecto. Tranquilamente se quitó la venda y miró.
Tenía una cicatriz rosada del ancho de dos dedos con puntos a ambos lados. La línea recta llegaba desde la base del cuello hasta la mitad del pecho en vertical. Era la primera cicatriz que ostentaba el Tahúr. Se quedó horrorizado.
< Qué desastre de puntos, no hay dos puntadas iguales. ¿Quien enseñó a este tipo a coser, un troll?>
La herida estaba totalmente cicatrizada, no le haría falta esa venda, así que no se la puso. Se vistió con esmero, cogió a Siniestra pero no se ciño a la cadera así como tampoco se puso las botas. No quería hacer ruido para no despertar a su hermano.
< Siempre estás detrás de mí, guardándome las espaldas. La única vez que no lo has hecho mira que regalo me han dado. > Se pasó la mano por encima de la ropa siguiendo el camino de la cicatriz. Cerró la puerta tras de sí con cuidado.
Tyrok no es que fuera el mejor espadachín de la tierra, pero el tahúr se sentía muy seguro cuando él estaba cerca, sabía que tenía las espaldas cubiertas. Al final dejó la habitación camino a una sala concreta.
El templo era de muros gruesos y pasillos rectos. Era una fortaleza en si mismo bien planificado y estructurado. Parecía la obra de un ingeniero militar más que la de un sacerdote. Al final llegó a su destino. Una sala cuadrada con una puerta bastante grande sin adornos. Dentro se oía el ruido del acero. Sabía que aún no era de día, quedaba poco para despuntar el sol, pero alguien había madrugado más que él. Abrió la puerta. Una mole se peleaba con el muñeco de entrenamiento. Por sus dimensiones solo podía ser una persona. Esa espalda era inconfundible. Nadie en el templo era así de corpulento. Llevaba una armadura de hierro, parecía muy pesada, incluso para ese mastodonte. En las manos un escudo más recio que la propia puerta y una espada de entrenamiento tan liviana como el propio escudo. Era increíble que pudiera moverse con semejante peso encima. Para sacarlo de dudas el muñeco de entrenamiento recibió un mazazo bestial que devolvió a Kang girando con su bola atada a una cadena. El escudo del Calvo se elevó para parar al rompe cabezas en un movimiento casi mecánico.
- Buenos días
- Pero Kang siguió como si nada. Lothar pensó que pasó de él. Luego reparó en el grueso yelmo completo que llevaba aquel engendro y seguramente no le habría oído.
- Buenos días. – Repitió esta vez mas fuerte.
Manos de Troll se giró bajando la guardia. Se levantó el visor y ofreció una cara bañada de sudor y una leve sonrisa. Realmente no le había oído la primera vez, sufría algo de sordera en el oído izquierdo por un viejo golpe. Pero Kang no le iba a decir eso al pequeño tahúr.
- Buenos días. ¿no puedes dormir muchacho?
- No duermo mucho últimamente.
- Tranquilo, todo llega. Aunque a veces los horrores de la guerra hacen que a los supervivientes les cueste conciliar el sueño. Por otra parte tu has tenido suerte, solo tuviste que liquidar orcos. Créeme muchacho, es mucho más duro matar hombres.
Por la cara que puso Lothar, el Calvo supo que no solo había matado ratas de Mordor.
- Yo no recuerdo ya a cuantos he matado, padres, hijos, hermanos. Solo se una cosa, llegado el momento, mejor tu que yo.
Por un momento echó la vista atrás. Era imposible que kang recordase a todas las personas que había matado. Posiblemente sería uno de los seres aun vivos que más tiempo llevaba hollando la tierra. Demasiado tiempo…
- Bueno ya que estás aquí podríamos entrenar juntos. El muñeco no es el mejor contrincante, solo sirve para darle fuerte.
- Calentaré un poco mientras te quitas todo eso de encima.
- No, calienta conmigo. Me gusta entrenar con algo de ropa encima.
< ¿Ropa? Este hombre está loco o se está riendo de mí. – Con todo eso encima te costará demasiado moverte.
- Dices eso como si no fuera a ser un digno rival para ti. Venga vamos a bailar.
Lothar se colocó una prenda acolchada de entrenamiento que no le restaba mucho movimiento, colgó a Siniestra de la pared y cogió una espada de madera mas pesada que su acero. No encontró ninguna más ligera.
Empezaron el baile. Pronto Lothar empezó a ver a que se refería Kang con lo de digno rival. El calvo no parecía nada lento y no conseguía abrir su guardia. A cambio recibía de vez en cuando alguna caricia de Kang. Alguna le dejaría algún moratón de recuerdo.
- Por cierto, gracias.
- ¿Por?
- Me salvaste la vida en Tharbad.
- No hice otra cosa que no hubiese hecho por cualquier otro. Eras un aliado. Además un tipo como tú ha de tener agallas para salir a luchar en una batalla campal. Eso es valor.
Kang no quería herir al pequeño tahúr. Pero para él era un ser débil, pero claro, no todos podían ser como él. El combate se sucedía. El pequeño tramposo demostró ser hábil, mucho. Y para sorpresa de Kang tenía el mismo estilo que los hermanos de Dimmu. Demasiado particular, limpio. Algo no cuadraba. La banda del sastre aseguraba no tener nada que ver con ellos. Pero era imposible engañarle.
- ¿Donde has aprendido a luchar así?
- Angost es mi maestro. Y a él le enseño a luchar su padre. Decía que era un maestro de armas en el norte. Aunque no se mucho más. Angost nunca dijo mucho más.
Kang aparentó cansancio y dejó la iniciativa a Lothar, quería ver que sabía y hasta donde era capaz de llegar. Y Lothar sin saberlo hizo que el viejo calvo sospechara de más. Los sastres y los hermanos estaban relacionados. Tenía que hablar con Anka. Había algo podrido en Minas tirith, como rezaba el viejo dicho. Puede que los Sastres fueran hombres de los hermanos encubiertos…
¿Qué nueva treta les tendría preparado el destino?
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kang
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Dom Ago 23, 2015 7:16 am

Lothar se estaba empleando a fondo. Fintaba y amagaba para engañar a Manos de Troll. Era más rápido que su oponente, pero parecía que Kang fuese un vidente. Sus golpes se estrellaban contra su defensa y para colmo de males recibía como respuesta un severo castigo. Por cada golpe que lanzaba a la bestia recibía dos. Y aunque utilizase su destreza para desviarlos terminaba recibiendo uno que no esperaba. Kang le estaba dando lección tras lección y cada una le dejaba un recuerdo en forma de dolor. Le estaba machacando, simple y llanamente. Ni si quiera su mejor treta le sirvió de algo. Esperó a que Kang le lanzara un sablazo vertical, dio un paso atrás y acompañó el golpe con el escudo para estrellar su espada en el suelo, utilizó su velocidad para asestar una estocada a la cara…
Su sorpresa fue mayúscula. No supo como acabó con el culo en el suelo y el pie del troll encima. Pero visto desde fuera pareció algo natural y sencillo, casi como un baile ensayado. Kang no estrelló la espada contra el suelo si no que aprovechó el impulso del escudo para girar su espada en el aire y barrer los pies del tahúr.

- Bonito bloqueo. Pero no abuses de él y procura esconder mejor tus intenciones. Tus pies te han delatado. Levanta. Mañana si quieres a esta hora repetimos. Me gusta entrenar con gente que sabe lo que hace.

- Pues no lo parece, me has dado una buena paliza.

- Es lo que pasa cuando te enfrentas a un verdadero “soldado”.

Ambos se refrescaron un poco. El tahúr ayudó a Kang a quitarse la armadura. Cuando cogió la primera pieza no se lo podía creer. Tenía tres o cuatro centímetros de espesor, su pero era descomunal. Tuvo que agarrar bien fuerte el espaldar para que no se le cayese.
- ¿cómo te puedes mover con esto? Pesa una barbaridad.

- Es lo mejor para entrenar. Luego cuando me pongo la verdadera armadura parece que no llevo nada encima. Este tipo de cosas me dan resistencia y fuerza. Yo le recomiendo a todos mis hombres que entrenen con pesos. Les hace más fuertes.

Cuando al fin se quitó todo el hierro dejó al descubierto un jubón totalmente empapado de sudor que no tardó en quitarse. Lothar vio un mapa de cicatrices por todo su cuerpo. Muchas se montaban unas sobre otras. El tahúr, a pesar de la paliza que le había dado, sabía que era un buen espadachín, muy bueno y no pudo tocar al calvo ni una sola vez. No pudo evitar preguntarse quien había sido capaz de infligir tantas heridas a este perro viejo. Y no había sido uno solo, eso era producto de los años. Luego recordó como había doblegado a Dratha. Lo trajo vivo y humillado, al mismísimo Aplasta Cráneos, tal como dijo. ¿Quién era este hombre? ¿Era realmente un hombre?
Empezaron a vestirse. Cuando terminaron Lothar fue a descolgar su espada de la pared.
- Perdona, ¿puedo echarle un vistazo a tu espada?

Lothar dudó un momento, cada vez se sentía más receloso de dejar su arma a nadie. Pero al final cedió por no parecer grosero. Solo esperaba que el calvo no se hubiese dado cuenta de su momento de incertidumbre.
- Si claro.
El calvo la desenvainó con un suave siseo. A Lothar le pareció que la espada se había alegrado incluso de que el calvo la cogiera.

- Es un arma excelente. Un trabajo exquisito. – Recorrió el acero con dos dedos gordos tipo chistorra morcilla desde la base hasta la punta. - ¿Cómo la has conseguido?
- Eso te lo diré si me ganas en la partida de cartas del sábado por la noche que jugáis en el salón.

- Muy bien quedas invitado. Te aviso de que jugamos fuerte
.
- Solo espero que juegues tan bien como luchas.

Fue en ese momento cuando Kang reparó en una runa en la guarda. Justo en el mismo lugar que la tenía Yugernaut. A Lothar no le pasó por alto la cara del calvo.

- Vaya, vaya, que sorpresa. Esta espada es obra del mismo herrero que hizo la mía. Solo que esta espada no la hicieron para ti. Es raro, porque este tipo de armas suelen estar vinculadas a sus legítimos dueños. Si él no las empuña solo son un pedazo de hierro inservible. Pero esta no…

Kang dio un par de sablazos al aire. Sopesó su equilibrio, su temple, su ligero paso, en definitiva, su calidad, para volver a esgrimirla un poco más. Lesh-Y siempre hacía obras maestras, esta no era una excepción. Era demasiado acero para este hombrecillo. Se la devolvió casi con recelo.

- Me han dicho que no juegas mal a las cartas.
- Bueno, no se me da mal. - Lothar casi ni puso interés en la frase.

- ¿te la jugarías en una partida de cartas?

- Depende de lo que se jueguen los demás. Por un plato de habichuelas no creo, no. Y como bien sabes aquí no tenéis nada que valga tanto como para apostarla.

- Tengo algunas cosas de mi equipo personal que estaría dispuesto a jugarme. Pasate a la hora de comer y le echas un vistazo. A ver si te convence algo…

La puerta se abrió y aparecieron unos doce hombres. Todos iban con el atuendo de entrenamiento. Kang se levantó y se puso un jubón colgado de la pared con un raro emblema. Lothar no lo sabía, pero era el emblema de Maestro de armas del templo. No había otro guerrero que tuviera la destreza del Calvo entre aquellos muros. Solo Ankalagor invocando al dios oscuro al que llamaba señor podía hacer frente al Maestro de armas.
- Si quieres, puedes recibir clase. Mis hombres entrenan por turnos todas las mañanas….

- No se...
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Vie Ago 28, 2015 7:33 am

- ¿De verdad que te vas a jugar la espada? – A Tyrok no le hacía gracia aquella jugada de Lothar. No encontraría otra igual

- Parece que tienes miedo de que pierda. No te preocupes.

El tahúr se dirigió al salón sin prisa pero sin pausa, le acompañaba el resto de la banda. No había mucho que hacer dentro de aquellos muros. Garre diva refunfuñando.
- Si no la quieres dámela a mí, pero no la regales sastre.
El tahúr ni se molestó en contestarle. Si algo sabía hacer Lothar era jugar.
Fueron los últimos en llegar. El salón no estaba muy concurrido. El numero de indagadores había menguado tras la incursión en Tharbad y seguramente la gente estaría haciendo guardia o descansado de ellas. El caso es que tal y como dijo Kang allí estaba con cinco de sus hombres dispuestos a jugar una partida extraña.
- Así que es esta la espada que te vas a jugar.-
Lothar se sentó dejando la espada encima de la mesa para que todos pudieran verla. Prácticamente la tiro como si quisiera desprenderse de ella o ya la diera por perdida. Ulfrid, uno de los indagadores fue el primero en cogerla. Y tras un instante la desenvainó.
- Es una pieza muy buena. Nosotros no hemos traído nada que se le pueda comparar. ¿Estás seguro que te la quieres jugar? – Aquello sonaba a advertencia. Muchos de ellos eran soldados, y en las estancias largas de los campamentos pasaban el rato dándole a los naipes.
Por otro lado Garred se desesperaba. Ya se lo habían dicho más de una vez <No te la juegues, si tantas ganas tienes de perderla de vista dámela a mí> El mastodonte le había echado el ojo a esa espada desde el día que conoció a Lothar, le gustaba y mucho.
- Si no hay problema. – Dijo casi con desgana Lothar. –
Dejaron los objetos que se jugaban encima de una mesa auxiliar. Era todo para el ganador.
- ¿Entonces vamos a jugar a la escalera de figuras estilo la comarca?
- Si dos cartas para cada uno y cinco al centro, en orden de tres una y una.
- Muy bien. – Era de los juegos preferidos de Lothar, le gustaba más incluso que la escalera de figuras real, con la que le enseñó su tío.
Ahora empezaba la fiesta. Lothar comenzó a estudiar a sus oponentes dejando correr las manos y algunas fichas. Estaba claro que ellos se conocían de sobra. Pero esta partida era diferente. Había algo que todos querían en juego. Pero claro ninguno sería un incauto, sabiendo que jugaban con un tipo al que apodaban el Tahúr. Las manos empezaron a sucederse. Lothar clasificaba los gestos de cada uno. El sencillo movimiento de poner las fichas en la mesa la vena palpitando en el cuello, o el cambio de juego agresivo haciéndose la víctima inocente. Si, no había nada que Lothar no se diera cuenta en una mesa de cartas. SI en la vida real fuera así de perspicaz no habría nada ni que se interpusiese en su camino.
El calvo no jugaba mal, un tanto agresivo. Pero encima tenía suerte y le salían buenas cartas. A la primera de cambio eliminó a él mismo a dos de sus hombres. Se estaba haciendo con un montón de fichas. Más de una vez pensó en hacer magia, y darles un buen par de palos, pero por primera vez en su vida se dejó de trucos. Había algo que le impulsaba a jugar limpio. Quizás si fuera verdad que quería perder la espada. Empezó a jugar de verdad. Las fichas empezaron a cambiar de manos. Tras un par de horas largas, Riglos y Haldrada se mantenían con un buen puñado de fichas, mientras que el calvo había perdido fuelle a favor de Lothar y esos dos.
- Mira y llora, tres sacerdotes. – Las manazas del calvo se acercaron para apoderarse de todas las fichas de la mesa. Pero cuando iba a recogerlas hacia sí, una mano que en comparación parecía la de una princesa se posó encima de las del calvo.
- No tan rápido, esos tres monjes son buenos, pero estas tres damas son mejores.
Lothar se había hecho con la mitad del total de las fichas en juego y mandado a paseo al calvo.
- Hijo de mala madre….
Lothar dio un respingo hacia atrás en su silla. Luego vio que era su reacción natural y que no se lo iba a comer.
La cosa estaba entre esos dos y el Tahúr. No jugaban nada mal y no se dejaban caer en las tretas. En un juego como este el saber era importante, pero la suerte tenía su papel. Las manos continuaron pasando como las fichas a manos de Lothar. Con la cantidad de fichas que tenía empezó a avasallarlos. Poco a poco y sin prisa fue dándoles aguijonazos. de pronto

- Todo – Haldrada, que se perfilaba algo mejor jugador que Riglos no dudó en ponerlo todo cuando los dos ases acompañados de una dama aparecieron encima de mesa. Riglos a su vez acompañó el gesto con su propio montón de fichas a su amigo.
Lothar se permitió una sonrisa.
- Muy bien, creo que voy a acompañaros en esta mano. Veo. – Lothar contó las fichas y puso un montón igual que Haldrada, que tenía algo más que Riglos.
- Cartas arriba.
Riglos enseñó muy alegremente un as y un rey. Haldrada con cara de decepción enseñó su as y un monje. Riglos acariciaba el enorme montón con su sonrisa.
- No está mal, a ver si me acompaña la suerte.
Lothar puso encima de la mesa a sus dos mejores amigas, la dama de diamantes solapada por la de corazones. La suerte estaba echada. Dos cartas mas acompañaron a las tres que había encima de la mesa….
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Haral
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Sáb Sep 05, 2015 9:12 pm

Llevábamos días sin decidir nada. La espera me estaba desesperando. Aunque el que más angustiado parecía era Lothar.
Yo lo había estado vigilando, y durante ésos días tuvo muchas pesadillas. Hablaba en sueños, y solo Angost se percató conmigo de sus preocupaciones.
La pesadilla del primer día fue con aquellas mujeres. De éso estaba seguro. La del segundo día no la entendí. La del tercero llamaba a su tío.
No sabía si compadecerle o envidiarle. Todas mis pesadillas versaban sobre las mismas personas. Clarisse. Clarisse. Clarisse y sus asesinos. Soñaba también con Henry, y con el comandante.
Mi razocinio sabía que él no tenía nada que ver. Era otra víctima más. El cadáver enterrado en su casa era solo para incriminarlo. Pero mi intuición me decía algo más, aunque no sabía el qué. Solo sé que si se presentaba la ocasión lo mataría sin vacilar.

"¡Halaf!. Creo que he descubierto cómo dar con Henry. Sígueme" fue lo que me dijo un día Lothar. Por supuesto lo seguí.
Fuimos a ver a Ankalagorn. No mostró ningún gesto de sorpresa, alegría, alivio, fastidio; nada. No sabíamos cómo le sentaba nuestra visita.
"Hemos de pedirte algo" comenzó Lothar.
"Hablad" contestó el sin sentimiento alguno. ¿Le molestaba, le intrigaba, le alegraba? Yo no sabría decirlo.
"Necesitamos que invoques un demonio. Queremos saber dónde se encuentra una persona. A Henry medio huevo. Él mató a Clarisse y queremos saber dónde está" Dijo Lothar a bocajarro. La idea me pareció buena. Me sobresalté al oirla porque empecé a ver un atisbo de luz en mi venganza. No recuperaría mi amor, pero mi conciencia quedaría acallada.
El numenoreano vio me reacción.
"Queréis vengaros de él"
"Así es" se apresuró a contestar Lothar.
El Cazabrujas, Señor de las Huestes, Paladín de la oscuridad, no cambió su cara en absoluto. Solo inspiró por la nariz. De forma fuerte. Constante. Y ruidosa. Mientras lo hacía echaba hacia atrás poco a poco la cabeza. Y su pecho se hinchaba.
Lo curioso es que conforme más aire inspiraba, más aire me parecía faltar a mí en la habitación. Comencé a temer. No sabía que temía, pero no podía relajarme. Creo que Lothar estaba igual que yo pues ambo, de forma instintiva, retrocedimos un poco.
Y cuando esperaba que la tormenta se desatase. Que sobre nuestras necias cabezas iba a caer la ira de un demonio del séptimo palio, el numenoreano habló de forma firme pero discernida, como el maestro explicando una lección a dos torpes alumnos.
"Eso no funciona como creéis. En primer lugar, si abro un portal vendrá cualquier tipo de demonio, no uno que sepa el lugar de cada persona en éste mundo. Están más ocupados en otras cosas. En segundo lugar, yo no controlaría a ése demonio; por lo que podría hacer lo que le viniera en gana, como por ejemplo mentir. Y viendo lo mucho que os puede interesar esa información, seguro que lo haría solo por hacer el mal. Son demonios. Y en tercer lugar, ése no es el encargo que tenéis entre manos"
Ahí su tono se alzó algo más. Y nuestros corazones se volvieron a agitar.
"Tenéis una misión que cumplir. A la que debéis dedicar todos vuestros esfuerzo, pensamientos y recursos. Es mucho más importante que andarse con venganzas personales. Pues aunque no lo creáis, el futuro depende de ello. Y andáis pensando en medios huevos. MEDIOS CEREBROS, es lo que parece que tengais. Han pasado tres días y venís a mi solo para pedir encontrar a un tipo para vengarse. Creo que tenéis cosas mejores en las que pensar"
Con éso nos estaba despidiendo. Así que dimos media vuelta para marcharnos. Entonces su voz resonó a nuestra espaldas.
"Al menos tu tiempo y pensamiento los has empleado en la venganza de tu amigo. Es algo noble y altruista. Emplea mejor tus energías"

Volvíamos de camino a nuestra nueva casa. Por llamarlo de alguna manera. Lothar estaba muy callado. Al pasar junto a un puesto con canastas el tahúr le propinó una patada a una lanzándola varios metros más allá.
"¡Lleva toda la razón!¡No hemos hecho nada. No hemos avanzado nada! Y ahí seguimos, sentados sin hacer ni decir nada" Estaba furioso. Más que nunca había visto antes. Creí que ése era el motivo por el que el vendedor no nos había increpado. Pero vi nuestras ropas de nobles y comprendí que ese motivo pesaba más. Para él éramos dos nobles cabreados que habíamos roto parte de su negocio. Pero lo cierto es que mi amigo llevaba razón
"Tranquilízate. Nos falta información. Y éso es debido a nuestra desidia. Cambiemos las cosas en cuanto lleguemos"

Al llegar estaban todos allí. Sin hacer nada, como había dicho Anka. Lothar cerró de un portazo. Que estaba cabreado no cabía duda.
"Hemos de hacer algo. No hemos trazado plan alguno. O mejor dicho. Hemos boicoteado nuestros propios planes. No podemos quedarnos mano sobre mano. Como ningún plan parece mal del todo, preparémoslos todos. Garred, tu volverás a Tharbad. Pedirás al coronel una carta de recomendación nuestra. Puede que no la usemos, pero será mejor tenerla por si acaso. El resto, incluido yo, vigilaremos al Santo Padre. Hemos pasado por alto el plan más básico. Buscar un punto flojo y asesinarlo. No sabemos si es posible o no porque no tenemos información. La recabaremos"
"¿Qué información pretendes recabar?" preguntó Angost.
"Toda. Rutinas de paseos. Cuando se lava, come, etc. Si podemos averiguar cuándo y cómo va a cagar mejor. Sobra decir que esta información no podemos sacarla preguntando, pues levantaría sospechas. Al menos no preguntando directamente, si no escuchando con atención qué puedan decir las personas cercanas a él."
Entonces recordé uno de los planes deshechados
"Garred. Se me olvidaba. Necesito que traigas armas orcas. Algún cuchillo, alfanje o cimitarra. Pero ha de ser de factura orca. Puede que las necesitemos también. Consíguelas cómo puedas, pero se sutil"
Al menos todo éso nos proporcionaría una distracción y concentrarnos en nuestra empresa, pues últimamente sólo Lothar y Angost parecían centrados en la misma.
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Mar Sep 08, 2015 2:31 am

Está bien, dijo Garred. Pero no sé de dónde las voy a conseguir y en el único sitio que se me ocurre encontrarlas es en la ciudad Tharbad. Volveremos a la ciudad y puede que allí hallemos alguna. Dicho esto el hombre alto se dio media vuelta y marchó hacia la puerta. Estaban metidos en una misión demasiado grande para ellos, pretendían hacer todo lo posible para matar al Santo Padre y con ello cambiar el futuro de todo el mundo.

Esto iba mas lejos de un simple asesinato, asi que lo tendrian que preparar muy bien y por el momento seria el primer paso para encaminarnos hacia nuestro camino que el cual nos lleba rumbo a la ciudad asediada de Tharbad ... iba dicendo Garred entre dientes, hasta que sus pasos le llevaron mas lejos de lo que penso que habia andado. Un grito ensordecedor lo saco de tu autismo y lo devolvio al presente. Ante él, el templo del cual habia salido la mision. Kang aparecio por la puerta, imponente como siempre, el cual le dedico un vistazo rapido como si no se esperase verlo por esos lares.
Dunedain, dijo el calvo, te veo con cara de pasmarote, quieres algo?, sentencio el comandante.
Nada en especial, vuesa merced, simplemente informaros que partimos a Tharbad de inmediato para preparar la mision, me haria un gran favor si le informase al Brujo de nuestra partida, por si no nos ve en unos cuantos dias que sepa donde estamos.
Esta bien muchacho, ya se lo comentare cuando lo vea.
Y con esas palabras Garred con saludo marcial y vuelta sobre sus tacones, giro para volver por donde habia venido, entrando de nuevo en las oscuras aguas de sus pensamientos.

El dunedain no tardo mucho tiempo en volver donde estaban los demas reunidos, y pronto les informo.
He hablado con Kang sobre nuestra partida hacia Tharbad, le comente tambien que le dijese al Brujo que partiamos de inmediato, que no se preocupase por si no nos veia y si quiere buscarnos sabra donde estamos. Creo que el tiempo nos apremia, asi pues estaria bien estar preparados cuantos antes para partir, si me disculpais voy a prepararme para el viaje.
No tenia ganas de hablar mucho con sus compañeros, de hecho no tenia ganas de hablar con nadie, estaba preparando el asesinato del hombre mas poderoso del mundo conocido por hacer un bien mayor, era algo que tenia que digerir lo antes posible, o todo podria venirse abajo por la minima duda que pudiera surgir. El plan tenia que ser perfecto ....
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Mar Sep 08, 2015 7:50 am

Día 1

Primer sótano. Dependencias de los soldados rasos indagadores.

Llevaban una semana en el templo oscuro. Dar con la estrategia acertada para acabar con el Santo Padre no era algo sencillo. Y como decía Halaf; ningún plan sobrevive al contacto con el enemigo. Era una buena frase. Muy buena para lo que estaba a punto de suceder.

Halaf había decidido al fin erradicar de su mente el candado que le mantenía encerrado dentro de sí. El luto había pasado como el viento helado en primavera. Si, había encontrado algo por lo que seguir adelante, su familia. Lothar le necesita, Angost le necesitaba así como la serpiente. No los iba a dejar en la estacada. Clarisse necesitaba descansar dentro de él. Halaf sabía que ella quería que siguiera vivo, al igual que ella vivía dentro de él. Pero vivo significaba algo más que comer, andar o dormir, mucho más.


Por su parte, el Tahúr, parecía muy repuesto de sus desventuras en la guerra, al menos de día. La noche era otro cantar donde parecía lidiar con sus propios demonios. Todos habían reparado en las fuertes pesadillas que sufría. Algo andaba mal en la cabeza de Lothar cuando el sueño se lo llevaba. Pero al despuntar el día, el tramposo volvía a ser el de siempre, incluso empezó a recuperar su ácido humor de los viejos tiempos en que solo eran hombres de Turgoll.

Angost no había cambiado, de hecho estaba más contento que nunca. Iba a hacer lo que siempre había soñado, codearse en la corte más refinada del mundo. E incluso, tal como pintaban las cosas y si todo salía bien, se quedaría en ella para siempre. Que más se le podía pedir a la vida. Si una cosa, necesitaba a la banda, necesitaba que sus hermanos volvieran a ser los de antes. Hombres curtidos con los nervios de hierro, necesitaba que fueran lo que habían sido, los mejores profesionales de la ciudad de los ladrones, aquellos que esperaban estar a la altura del mismísimo Manco. Y los quería ya.

Luego estaba la serpiente. Ese no cambiaba, igual de callado y sombrío como de costumbre. No había nada en este mundo que pareciera hacerle mudar el gesto, es como si lo tuviese tallado en piedra y si sonriera se le quebraría en mil trozos.

Garred era Garred, una mole con esa sonrisa invertida. Solo parecía alegrarse cuando iba a entrenar con el calvo. El dunadan no se daba cuenta de los comentarios de los indagadores cuando pasaba por su lado, idolatraba a ese hombre. Parecía incluso algo más, de ahí los comentarios. Pero ninguno de los dos se daba cuenta. Nadie en todo el templo sería tan idiota como para soltar algo así delante del calvo. Garred lo seguía a todas partes como un perro faldero, hasta tal punto que Kang empezó a sentirse algo, bastante, molesto con el gigantón.

Primera planta. Sala de Batalla del Templo Oscuro.

- Anka, tenemos que hablar. El Calvo había insistido en hablar en privado con su señor.
- ¿Qué pasa?- El señor de las Huestes miró a su segundo, tenía el ceño fruncido.
- Hay algo que no cuadra en esos sastres. – Como siempre Kang se tomó un respiro para ordenar sus palabras y que Anka las digiriera.- Ellos dicen no tener nada que ver con los Hermanos, pero eso no es posible.
- ¿A qué te refieres?
- Ellos dicen no tener nada que ver los Hermanos, que son oriundos de Tharbad, una banda de delincuentes profesionales.
- Sí, eso dicen.
- Pues yo creo que no. Su estilo de combate es exactamente igual. Solo el soldado tiene un estilo distinto. Y por cierto no muy bueno. Al grano, son sus discípulos. Ese estilo es demasiado particular, elegante y bueno. No es el propio de mercenarios, ni se enseña en ningún sitio o aprende en la calle. Esto huele mal, muy mal. Me da mala espina.
- ¿Estás seguro de lo que dices Kang?
- Sabes que yo no hierro en tales asuntos. No hay nadie mejor que yo para estas cosas. Tu deberías saberlo.
Y era cierto. Kang era el Maestro de armas por algo. Había estudiado el arte del combate prácticamente desde que nació. Conocía estilos tan antiguos como el de la torre oscura o modernos como el de la Guardia roja del Santo Padre tan bien o mejor como sus propios creadores. No había truco, estilo, guardia o maniobra que ese viejo perro no conociese.
El alto estilo del Rognar no iba a ser menos. Era difícil de aprender y pocos eran los maestros que lo dominaban como para poder transmitirlo. Un estilo raro a la par de elegante y efectivo. Kang no le veía fallos, salvo el de la enseñanza.

- Tendré que hablar con ellos y les sacaremos la verdad. Si esto es un complot, no saldrán vivos de aquí. Saben demasiado.
De pronto una voz gutural y cavernosa se filtró por las paredes acompañada de un sonido que a ninguno de los dos le gustó precisamente. La cara de los dos lo decía todo.
La intuición de kang llegó demasiado tarde....

Celda de la Banda del Sastre, primer sótano

La serpiente no dejaba de jugar con su cuchillo en la pared. La nueva celda era espaciosa, tanto como para que pudieran dormir todos juntos. Así podrían hablar de sus cosas sin necesidad ir de un lado para otro buscándose.

- Entonces Lothar y Garred viajan a Tharbad a por los papeles. – Angost no estaba muy de acuerdo con aquella idea, esos dos no eran los mejores compañeros de viaje. Pero Lothar tenía un don para las relaciones sociales, si alguien podía convencer al coronel ese era el Tahúr. Garred abriría algunas puertas, aún seguía siendo soldado de la ciudad en ruinas. No le quedaba otra que aceptar.

- Mientras nosotros indagaremos sobre el Santo Padre. – Halaf seguía erre que erre con ese tema. Angost lo dio por perdido, estaba cansado de explicarle que hasta que no accedieran a la corte sería imposible dar con esas rutinas. Tendría que cuidar de sus hermanos hasta que Lothar y el Afable regresaran, cosa nada difícil ya que la serpiente no era propensa a meterse en líos y Halaf entraría en razón cuando saliese de estos muros y viera lo inaccesible de su objetivo.

- Ya he hablado con Kang, le he informado de que mañana partimos.
- ¿Y a ti quien te ha dicho que hagas eso? Nosotros no hacemos nada hasta que todo esté bien atado. Si sigues haciendo cosas por tu cuenta vamos a acabar mal.

La sorpresa fue de todos, no fue Lothar quien le reprendió, sino la Serpiente.
- Bueno yo pensé que eso estaba claro.

- La próxima vez que pienses consulta primero y actuamos después.

De pronto se escuchó una voz cavernosa salir de lo alto de la pared. Tras muchas preguntas acerca de para qué servía esos orificios en lo alto del muro llegó la respuesta en forma de desagradable sorpresa.

- A las armas, nos atacan. El templo está siendo invadido. Repito a las armas, esto no es un simulacro, el templo está siendo invadido. Los orificios eran un túnel de eco que conectaba todo el templo con las garitas de guardia. Una innovación del Calvo. Aunque eso no lo sabrían nunca.

- Joder ¿qué pasa? ¿qué hacemos?

Angost repasó el templo mentalmente. Había dos salidas, que ellos conociesen. La principal que no quedaba lejos, subir por las escaleras al primer nivel. Una vez arriba se toparían con una sala con cuatro direcciones en forma de cruz. De frente la salida. A su espalda la sala de entrenamientos. Izquierda la capilla del templo y a la derecha la sala de estudio en frente de la cocina. Si seguían escaleras arriba encontrarían dependencias de los indagadores de alto rango y la otra salida. Una más austera que daba al río. Aunque había otra posibilidad. Bajar a los sótanos. Sabían que allí había una boca de alcantarilla clausurada por unos buenos barrotes de hierro. de pronto recordó como Kang ideó la estrategia para sacar al Aplastacraneos de su casa... No hacía falta decir que quien estuviera detrás de este asalto lo habría pensado muy bien.

Out roll
Todas vuestras pertenencias están en la celda. Armaduras, armas, dinero, equipaje y demás. Dejaré a cada pj lleve el atuendo que crea que lleve normalmente puesto para ir por el templo. El tiempo corre en vuestra contra tenéis la certeza de que quedarse dentro del templo significa una sentencia de muerte. Como ratas oléis la muerte y sabéis que hay que escapar. Cada una de las decisiones que toméis puede acercaros a la salida o a la muerte. No digo nada pero pensad que están asaltando el cuartel de los soldados más peligrosos de todo el imperio…

Por supuesto los Yasuos serán castigados.... no digo nada.
otra cosa. Los pjs gordos, Anka y Kang Ragna Groonch y demás quedan al servicio del nuevo dj. repito yo y solo yo actuare por ellos. Así que ya podéis centraros en vuestros pjs delincuentes.
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Mar Sep 08, 2015 9:08 pm

Tenía la cabeza ida. No recordaba lo que ya habíamos acordado. No saldríamos del templo hasta que no supusiéramos un peligro por reconocernos.
Pero yo estaba ansioso por terminar esta misión y empezar a buscar a Henry mediohuevo. Y tal vez, solo tal vez, en esta oportunidad el dios azar, la diosa fortuna, o quien rija el destino de los hombres, haría girar la rueda y que pudiéramos matar al Santo Padre de forma directa, rápida y precisa.
Un descuido, un exceso de confianza, algo.
Por el templo íbamos como unos soldados más. Ataviados de nuestras armaduras. Veníamos de ver al brujo y estábamos terminando de trazar nuestros planes.
Garred apareció. ¿acaso se había ido?. Pues así era. Él y Tyrok se enzarzaron en otra estúpida discusión. Pero quien parecía mantener la postura cuerda era Garred. No quería bronca, solo hacer el equipaje para marchar de vuelta a Tharbad junto con Lothar.
Yo me disponía a lo contrario, desvestirme y echarme en el catre. No nos quedaba otra que esperar mientras volvían.
Entonces el ruido nos cogió a todos por sorpresa.
Nos atacaban. A nosotros. El ejército más poderoso del mundo. Los que habían derrotado a Mandíbulas de Hierro. Los que habían sobrevivido al asedio de Tharbad. Nos atacaban y la cosa iba mal.
El instinto me decía, huye. Esta vez no estaba Anka, Steiner, ni ningún otro para salvarnos el culo. Si el rival era fuerte, y sin duda lo sería, no podríamos pedir ayuda.
Todos los poros de mi cuerpo me decían huye. Pero yo no era un cobarde. ¿por qué ese sentimiento?
Lo bueno de ser delincuentes es que tienes siempre preparado todo para salir corriendo. Huir si llega la guardia, o alguna víctima resentida con amigos. El único que no estaba acostumbrado a eso era Garred, y por suerte para él, se encontraba haciendo el equipaje mientras ponía oídos sordos a las provocaciones de Tyrok.
Fuí el primero en estar listo. Mi pequeño hatillo colgando. Mis armas en la mano, y el escudo embrazado. No sé porqué, pero creo que pese a estar de ésa guisa, todos sabíamos que íbamos a huir. Pero ¿a donde?¿cómo?y ¿por qué?. Estábamos dentro de la capital.
Entonces me asaltó el miedo. Si nos atacaban no podía ser otros que la guardia o el ejército del Santo Padre. Sabía que había tiranteces entre los Indagadores y aquél. Pero ¿tan evidentes como para atarse en mitad de una guerra contra los orcos?
Éso era lo que mi instinto me estaba diciendo. Huye, pues el enemigo es imbatible en éste momento. No puede ser otro que aquel que hasta ahora era tu aliado.
Ya estábamos todos listos, y antes de que surgiera la duda, Angost dijo
"Seguidme" y fuimos todos tras él.
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Miér Sep 09, 2015 9:55 am

Garred estaba haciendo el ultimo nudo a su atillo, Tyrok le increpaba sobre sus acciones, no eran mas que una brisa que pasaba por sus oidos, no le presto mucha atencion, el deber de un buen soldado es estar siempre listo. Se disponia a engancharse el escudo a la espalda cuando empezo todo el griterio por los orificios de las celdas, la espada al cinto dentro de su vaina, solo tenia que asir su mandoble por la empuñadura para estar preparado para partir.
Señores hemos de actuar rapido, tenemos un par de opciones para salir rapidos de lo mas profundo de este templo, que es en la posicion que nos encontramos actualmente, lo mas logico seria encaminarse a la salida de los altos mandos, sera seguramente la que menos vigilada esté, pero esa decision tendremos que tomarla escaleras arriba, no creo que hayan descubierto nuestro plan para el asesinato, mas bien sera que hayan decidido el ataque por las mermas que ocasiono el asedio a Tharbad, querran quitarse la espina que supone el Brujo y sus seguidores, como ya vimos lo hacen hasta la muerte por su lider. Si nos encuentran aqui seremos tratados de la misma manera.

Mientras decia esto, el dunedain ya se habia terminado de encarar el escudo en la espalda, parecia una tortuga enorme con el torreon a la espalda, su mandoble en la mano, el atillo en la otra y la espada en la vaina atada a su cintura, estaba listo para salir del infierno en el cual estaban inmersos.
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Miér Sep 09, 2015 5:54 pm

Garred hacia oídos sordos mientras preparaba su equipaje para el día siguiente, e incluso dio la espalda a la serpiente. Lothar hizo un gesto negativo con la cabeza. Esa clase gestos cargados de desdén, no eran de lo más apropiado dentro de la banda. Lothar seguía preguntándose como aquel energúmeno había entrado en el grupo. Tenía que cambiar pronto. Le hacía falta un baño de humildad, pero el tahúr ya no sabía como dárselo. Le había perdonado la vida un par de veces, la próxima vez que lo sacara de sus casillas puede que lo mandara al otro barrio.
De pronto sonó la alarma.

- No somos soldados somos ladrones. – dijo Halaf, no le gustaba lo de entrar en batalla.

- Pues cualquiera diría lo contrario. – Lothar esgrimió su antiguo sentido del humor. Menos él y la serpiente todos iban acorazados de pies a cabeza.

- Vamos por la salida de los oficiales, estará menos protegida. – Sugirió el Afable.

El resto prefirió como ratas huir por las alcantarillas.

- Puedes subir tú a cubrirte de gloria, si quieres. Nosotros nos vamos por abajo.- El mensaje estaba claro, aun te queda por aprender… Lothar esperó que al grandullón le calara el mensaje aunque deseó que pasara de él y subiera arriba a morir como un héroe.
El afable miró al tramposo de arriba abajo, solo había cogido sus armas y desdeñado su escudo. Como defensa llevaba esa daga ropera. Estaba claro que no pretendía entrar en batalla.
Garred tendría que recordar cómo había planeado el Calvo el asalto al palacio de Dratha. Todas las salidas estaban más que cubiertas. ¿Acaso los de Elendil no tendrían en una salida tan obvia? La banda sabía que sí, el soldado parecía que no.
Salieron al pasillo algunos cargados de cosas ostros como el Tahur y la serpiente mucho más ligeros. Se toparon con algunos indagadores que corrían en dirección contraria, alguno iba ajustándose las correas de la coraza pectoral. Las miradas de estos lo decían todo - ¿A dónde vais cobardes? Se abrieron paso como pudieron, incluso recibieron algún empellón de desprecio. Las ratas huían…
Llegaron al fin a las escaleras y tras estas corrieron como alma que llevaba el demonio. Doblaron una esquina y al final dieron con la boca de alcantarilla. Atrás quedaban unas cuantas salas destinadas guardar comida y demás utensilios culinarios, la cocina principal se ubicaba cerca. Retiraron la tapa metálica para descubrir unos gruesos barrotes de hierro en forma de radios de rueda.

- ¿y ahora qué? Son muy gruesos. – La serpiente señalaba lo obvio.
Halaf echó en falta su martillo, aunque doblegar esos barrotes con su maceta iba a ser demasiado lento.

- Esto es un trabajo para hombres, apartad.

Garred repitió a frase que dejó en ridículo a Lothar en la casa de Daverloth y que tanto le gustó. Se abrió paso entre la banda como si de un dios se tratara. Echó mano de su poderoso mandoble y lo introdujo entre los radios. Asió la empuñadura con las dos manos y comenzó a hacer palanca. Garred sintió como los músculos se tensaban, una vena en la frente comenzó a hacerse más que visible y amenazaba con estallar. Garred se tornó rojo oscuro pero no cesó. Echó su cuerpo hacia atrás y tiró de los bíceps con violencia. Se escuchó un crujido de metal. El afable apretó los dientes como nunca en su vida y el barrote cedió acompañado de un crujido. Al final arrancó la rueda de cuajo pero el dunedain cayó de culo…
De pronto se encontró la mano del Rubio para izarlo.
- ¿estás bien?
- Si gracias- Garred desdeñó la mano y se levantó por sí solo. Recuperó su mandoble, no le gustaba el ultimo crujido que había oído…
- Abajo. – Lothar lo dijo con todo el asco del mundo. allí abajo olía peor que en la cueva de un troll.
Allí abajo no se veía mucho, al final el tiempo perdido por la banda iba a resultar de ayuda. Halaf sacó un par de antorchas y en breve les prendió fuego. Una vez abajo tenían dos caminos corriente arriba o corriente abajo. La galería tenía un camino de adoquines a ambos lados del rio de mierda, se decidieron ir corriente arriba. El túnel de medio cañón era tan alto como para que Garred no tuviese que encorvarse y el camino tan ancho como para ir a fila de uno cómodamente. El túnel desembocaba en una esquina del que parecía salir luz que rebotaba en la pared…


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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Vie Sep 11, 2015 12:54 pm

Salimos huyendo como ratas.
No era algo que me gustase pero todos habíamos optado por lo mismo.
Incluso en una situación como aquella Garred y el resto del grupo tenían sus tiranteces. ¿Acaso eran todos estúpidos?. Si hablamos borrón y cuenta nueva, era eso. Y no estar picajosos a la menor oportunidad. Al menor gesto, frase o incluso palabra no amable, saltaban chispas. Y Lothar estaba igual. ¿cómo quería el tahur que hablase el dúnadain con el resto?¿con expresiones como, mis señores, amigos de mi vida, razón de mi existencia?.
Aunque la actitud de Garred tampoco ayudaba mucho a estrechar lazos.

Huimos por abajo. Garred fue el único que propuso subir a pelear. Era normal. Era el más noble de todos. El único soldado por vocación. No habría esperado otra cosa de él.
Abajo nos esperaban los barrotes como había predicho Angost.
"Esto es trabajo para hombres" Garred copiaba a Lothar, y a éste no le gustaba. Acaso no veía el gesto de intentar acercarse por parte del dúnadain. Yo no veía si no un intento forzado de acercamiento de Garred, que al fallar conseguía justo lo contrario. Rechazo por parte del grupo.
Garred hizo palanca con su mandoble. Estuvo a punto de partirlo. Pero lo consiguió, no sin antes dar con las posaderas en el suelo. Esta vez me tocaba a mi intentar limar asperezas
"¿estas bien?" le dije mientras le tendía la mano. Pero la rechazó. No se lo tuve en cuenta. Ahora estaba a la defensiva y seguramente me tocaría defenderlo en un futuro ante el resto del grupo.

"Alto. Llevo antorchas" dije mientras las sacaba. Aquella cloaca estaba fráncamente oscura. Garred fue el primero en entrar, tras él Tyrok, Angost Lothar y yo. No ví a los primeros, pero nada más caer, Angost comenzó a vomitar. Lothar se acercó para ayudarlo en vano, pues antes incluso de tocarlo comenzó a respirar raro, y vomitó también.
Tomé aire. Sabía lo que me iba a encontrar. Entré con la respiración aguantada. Fue peor. Tarde unos segundos más debido a que no respiraba. Pero en cuanto lo hice mi bocanada fue mayor; como mayor fueron mis expulsiones por la boca. Tuve que apoyarme contra la pared para no dejar caer la antorcha. Tras la primera bocanada de expulsión noté los tropezones en mi barba, incluso ésta un poco húmeda, y no pude evitar una segunda expulsión. Sin duda estaría retrasando al gurpo que ya se habría recuperado, pero yo aún seguían expulsando bilis, puesto que alimento ya no me quedaba en el estómago.
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Sáb Sep 12, 2015 9:09 pm

El túnel doblaba a la derecha en ángulo recto. El rio de mierda seguía su lento avance mientras el hedor se iba pegando a la ropa y los vapores comenzaban a hacer meya en ellos. Empezaban a marearse y a revolverse por dentro. La cena quería salir y el aire pacería no poder entrar. Era una sensación claustrofóbica para los sentidos, hasta los ojos les escocían. Las cloacas de Tahrbad no desprendían este insoportable ambiente. No sabían cuanto podrían aguantar allí abajo. Pero es que Elendil quintuplicaba la población de su ciudad, pero eso era algo que ellos no sabían. Alguno se pregunto qué profundidad tendría el río, sin duda bastante.

Garred fue el único que no vomitó. El resto de la banda echó hasta la primera papilla. La peste era insoportable. Al final tras unos momentos agónicos consiguieron recuperar la compostura.

- Continuemos no aguanto más este hedor. – Angost instó a sus camaradas quería salir de allí cuanto antes. Despreció la titilante luz y lo que pudiera haber con ella.

- No tan rápido, no podemos correr riesgos. – Dijo Halaf en un susurro. – Hacedme hueco para poder pasar. Iré hasta la esquina sin hacer ruido.

El Rubio caminó despacio tratando que la armadura no revelara sus pasos. Se encomendó a los dioses para no volver a vomitar por el camino y paso a paso se acercó hasta la esquina. Pegó el oído y trató de escuchar antes de asomar la cabeza.

Al avanzar vio más nítidamente como luz crecía y menguaba, era la clara señal de una o varias antorchas. También empezaron a escuchar un rumor de agua parecido al de una cascada. Puede que ese ruido amortiguara el que ellos hicieron al vomitar, ¿quién sabe?
Halaf escuchó un par de voces y prestó atención.

- Menuda mierda. Esta peste me está matando.
- No te quejes más, acaso preferirías estar allí arriba asaltando el templo de los indagadores, esos tipos son duros de verdad.
- No lo sé. Te juro por la Luz que no lo sé, esto es nauseabundo. Estoy por salir fuera, ya no aguanto más.
- Si te saltas las órdenes acabarás atado al poste con veinte latigazos, como mínimo. Sabes que el sargento Boreno es inflexible y le encanta practicar con saña con su amigo.
- Al menos podré respirar… Tengo la sensación de que esta peste me acompañará hasta el día en que me muera.
- Esto se mete en la nariz y por mucho que te laves no tienes la sensación de estar limpio.
- A veces no se en que están pensado los mandos. Esos hombres son héroes, aguantaron cuatro días el envite orco en el puente de Tharbad.
- Ya ves, para lo que les ha servido. Ese tiparraco, ¿Cómo se llamaba?… Jarry ¿no? quiere ver todas las cabezas de los indagadores. ¿para qué demonios querrá verlos?
- A mi ese tío me da muy mala espina…

Parecía que quien estuviera al otro lado intentaba pasar el mal rato hablando. Al final se atrevió a mirar asomando poco a poco la cabeza.

El túnel se ensanchó en una sala rectangular. En medio una enorme piscina de aguas oscuras que recibía alimento de un caño enorme en la pared, sin embargo el volumen que desalojaba era muy inferior a su capacidad. Aquello no hacía más que vomitar mas mierda a la piscina. Detrás de la piscina la sala era totalmente transitable aunque tenía una pendiente considerable hacia arriba. Allí pudo ver a una pareja de hombres delante de un enorme engranaje de ruedas de metal y algunas palancas. Iban vestidos con una librea azul con un emblema blanco en el pecho. Uno llevaba una enorme ballesta colgando de hombro por una cinta de cuero. Una de las manos reposaba encima del arma y la otra la asía por la empuñadura. El otro lleva una lanza a modo de bastón. Un enorme cuerno colgaba como una bandolera de su cadera. Seguían hablando una conversación para pasar el rato. Halaf vio claramente cómo iban embozados.
El camino estaba bloqueado por esos dos. Era el momento de actuar…
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Abdulfin
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Dom Sep 13, 2015 1:56 pm

- Lo primero es que apagues la antorcha nos podran descubrir, dijo Garred en un susurro; lo segundo sera distraer a los guardias, una piedra lanzada a las escaleras nos dara el tiempo justo para acercarnos antes que pueda sonar el cuerno.

- Lo de la piedra lo veo bien, se adelanto Halaf a expresar su opinion, pero el otro lleva una ballesta bien grande, un pivote de esos y no lo contamos.

- De eso me encargo yo, pues arremetere contra el de la ballesta con mi escudo, continuo el dunedain; pues si yo voy a por el de la ballesta para que centre en mi su disparo, teneis que encargarse del que lleva el cuerno antes que se lo pueda llevar a la boca. Si podeis dejar uno con vida nos ayudaria mucho la informacion que podamos sacarle.
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Haral
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Dom Sep 13, 2015 8:05 pm

"Puede que la distracción los ponga en alerta y no sea posible pillarlos por sorprosa" comentó Lothar en voz baja.
Yo intentaba darle algo de coba a Garred. Puede que si supiera quienes eran no le apetecería tanto acabar con esa gente.
En un principio no me gustaba matar, pero la verdad es que poco a poco le había cogido el gusto. Solo que yo quería matar a gente que lo mereciese. Hacer justicia. Esta gente eran los más desarmados de todos. Ya los conocía de mi época en el hospicio. Cabrones. Los mataría a ambos. Pero Angost no era amigo de matar por matar. Si pudiera contarlo todo. Pero estábamos susurrando demasiado. No parecía que aún nos hubieran escuchado pero si titubeábamos más sería cuestión de tiempo que nos oyeran.
El del cuerno estaba más alejado. Podía acercarme y degollar al de la ballesta y sin mirar atrás abalanzarme contra el del cuerno. Puede que el de la ballesta no muriese o lo dejase mal herido, pero lo importante era neutralizar la alarma.
El plan era el inicial. Acechar, atacar, neutralizar. En cuanto empezase el jaleo, el resto aparecería corriendo. No tendrían tiempo de reacción, y tras haber atacado al de la ballesta, aunque siguiera con vida, no sería una amenaza para el resto. Si todo iba bien, cuando el resto entrase yo estaría enzarzado con el del cuerno.
Sabía que todos opinaban igual. Los miré uno a uno.
Angost hizo una señal con el dedo pasándoselo por el cuello.
Lothar asintió con la cabeza.
Tyrok sonrió.
Garred enarcó una ceja y levanto un hombro.
Todo estaba decidido. Había que pasar a la acción.
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kang
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Lun Sep 14, 2015 11:00 pm


Haral se hizo una sombra. Se pegó a la pared y recorrió la sala en absoluto silencio. poco a poco, sin prisa. Eso dos no parecían darse cuenta de su presencia. Estaba cerca muy cerca.

- ¿Qué ha sido eso? - El ballestero asió su arma y la levantó apuntando.

A Halaf se le encogió en corazón. Prácticamente le estaba apuntando, a esa distancia le dejaría pegado a pared.

Garred vio como Halaf se fundía con la oscuridad delante de sus narices y sintió un escalofrío aquello era magia negra. Casi recibió con alivio su marcha tras la esquina. Dejó un breve espacio de tiempo y se acercó a la pared intentando no hacer ruido. Pero la armadura no estaba hecha para ese cometido, metal tintineó. El Afable maldijo en silencio.

Se preguntó cuanto tiempo necesitaría el Rubio para llegar hasta su objetivo. Se atrevió moverse un poco más y el ruido le acompaño de nuevo. de pronto escuchó claramente.

¿ qué ha sido eso?

No lo dudó, salió corriendo y gritando como una bestia sedienta de sangre. Se encontró con lo que deseaba, el ballestero apuntaba a su dirección. Intentó recorrer el espacio que les separaba lo más rápido posible. Pero era lento, llevaba el escudo por delante y la armadura le restaba mucho movimiento. Esperaba la flecha que no llegaba. le dio tiempo a pensar incluso porqué ese bastardo no disparaba.
No tardó en llegar la respuesta. Ese mal nacido se estaba tomando su tiempo para meterle el pivote entre ceja y ceja. Era un tipo que había disparado más d una vez.

De pronto y con un zumbido aterrador el pivote salió disparado con odio. Garred quiso subir el escudo pero era tarde. sintió como el cuello quería recular, como la cabeza quería evitar el disparo pero era tarde. La flecha salió envenenada. quien sabe si fue la suerte, la destreza adquirida por el entrenamiento o el miedo intestinal, pero el caso es que la flecha dio en el yelmo.

Garred sintió el impacto, el dolor no se hizo esperar. Pero estaba vivo. aunque el impacto le había parado en seco.

Halaf vio como la bestia salía corriendo, él también había oído el ruido del Afable antes de salir. sabía lo que tenía que hacer.
La sombra salió de la pared y cogió el yelmo del lancero con violencia tirando de él hacia atrás. El filo de la daga voló por el cuello desprendiendo chispas. Ese bastardo llevaba un gorjal de cota de malla. Aun así el movimiento de Halaf sumado a la sorpresa hizo que lo tuviese en sus manos. Apretó la presa e inmovilizó a su enemigo que apenas pudo debatirse. Era suyo.

Ahora había que pensar y rápido el ballestero había parado al gigante pero tenía el arma descargada. No sabía como estaba Garred.

Out roll.

Garred herida 1 en la cara, que suerte. Tienes la segunda parte del asalto para actuar.
lancero totalmente inmovilizado.


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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Mar Sep 15, 2015 8:44 am

El gigante se sobrepuso al impacto, notó el sabor de la sangre en la boca, ese desgraciado le había marcado la cara, notaba la punta del pivote dentro de la boca.
El ballestero enarboló su arma para intentar parar el acero de la bestia que se le venía encima.

Garred describió un arco con su espada. El acero silbó endiablado para estrellarse con la cota de malla que llevaba debajo de librea azul. saltaron chispas pero el acero alto desdeñó el hierro de la cota y cercenó la pierna. El desgraciado cayó al suelo de bruces profiriendo un grito desolador. instantes después le cercenó la cabeza a la altura del cuello.

El afable cambió su sonrisa invertida a pesar del pivote clavado en su cara. Se sentía un dios de la guerra. La adrenalina corría por sus venas, ahora mismo podría encargarse él solo de todos los bastardos que estaban atacando el templo.
Se giró para ver como Halaf tenía preso al suyo, se contuvo para no incrustar su acero contra el lancero.

El resto no tardó en aparecer. Lothar puso su daga ropera en el ojo del prisionero.

- Un solo gesto y despídete.

el desgraciado se rindió. Halaf estranguló la presa retorciéndole el brazo y asiéndolo por el cuello.

Out roll
el lancero es vuestro. y metiéndome en la mente de los pjs os diré
Garred y el ballestero han gritado como bestias. Si el lancero tenía un cuerno sería para avisar a alguien que no estará muy lejos.

hay unas escaleras que suben un par de metros y dan a un túnel largo. Se ven otras escaleras un poco más adelante dentro del túnel, presumiblemente llevan a la superficie. vosotros diréis que hacéis.
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Mar Sep 15, 2015 5:48 pm

Tomaron el túnel desdeñando las escaleras. La peste continuaba con ellos, se estaba haciendo insoportable. A su lado continuaba el rio marrón oscuro. Esta cloaca no era como la de Tharbad con múltiples túneles, no, esta era una línea recta alimentada por conductos del grosor de una cabeza que emergían del túnel y desembocaban en el rio. Recorrieron un buen tramo. Parecía que no había mas salidas, pero la intuición les decía que tendría que haber otras, era cuestión de seguir. Halaf iba el primero cuando se topó con un par de ratas en medio del camino. Le dio la impresión de que ambas se le quedaron mirando. Hasta que no les propinó una patada no se apartaron zanbuyendose en el rio de mierda.
Al cavo de una media hora que se les antojó eterna dieron con unas escaleras. No lo dudaron, era el momento de salir de ese infierno. Subieron por las escaleras hasta dar con una puerta de madera. Halaf puso la oreja y le pareció que no había nadie detrás. Empujó la puerta pero estaba cerrada por el otro lado, seguramente una tranca aseguraría la puerta. El rubio no se lo pensó. Le dio una patada y la puerta se abrió. Un débil pestillo era lo que los retenía. Se encontraron una salita con una puerta metálica. Esta no cedería así como así. El rubio volvió a pegar la oreja en la puerta. No se oía nada. Tenía cerradura, una que el rubio no pudiera desarticular. Tras un rato jugando la cerradura se dejó hacer. Una bocanada de aire fresco les recibió con la oscuridad de la noche. Era tarde, no se veían luces salvo un par de candiles al fondo de lo que parecía un callejón. Salieron y cerraron tras ellos. Recorrieron el callejón para salir a una calle con casas de dos plantas a los lados. Eran de piedra y madera con tejados a dos aguas d pizarra. Parecían viejas pero el habiente era agradable, algunas incluso mostraban orgullosas maceteros con flores. De pronto se dieron cuenta de un fulgor en el horizonte, no veían el fuego, pero algo grande se estaba quemando…
La calle perfectamente recta se cruzaba un par de veces con otras dos antes de terminar en una casa más grande que el resto. No sabían dónde estaban, no conocían la ciudad, estaban perdidos en un mar de casas en medio de una de las ciudades más grandes del mundo.
- ¿Qué hacemos ahora? - Preguntó Garred

- No se pero tendríamos que quitarnos esta peste de encima, esto va a acabar conmigo.- Lothar no hacía más que olerse la solapa de la chaqueta y arrugar el morro.
Algo decía al sastre que esa peste no se iba a ir así como así de sus ropas.

- Si esto huele peor que un perro muerto…- Angost frotó la armadura con el guante, pero despedía el mismo olor nauseabundo. Restregarse por la pared, acuclillarse en aquel suelo les había salvado la vida en el túnel anterior a la sala de la piscina, pero a cambio se habían impregnado con una peste insoportable, eran como luciérnagas pestosas en mitad de la noche, cualquiera que tuviese nariz los olería a un kilometro de distancia.
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Jue Sep 17, 2015 5:13 pm

La posada de Ben y Holly.
El sol estaba despuntando cuando dieron con una posada. El cartel de madera había visto mejores tiempos, un duende y un hada con desgastados colores, jugueteaban alegremente en la carcomida madera. Se veía luz a través de las ventanas y si no fuera por la peste que emanaban hubiesen olido el aroma del pan recién hecho.
- Esto es lo que necesitamos. – Angost se dio por satisfecho. – Vamos.
Angost entró en la posada. No era de las mejores que había visto, tampoco de las peores.
No tardó en recibirle un señor entrado en años que conforme fue acercándose arrugó el morro.
- Buenos días.
La imagen contrastaba con el olor. Arrebujado en su capa dejaba entrever su armadura. No supo que pensar. Parecía un señor pero olía como el peor de los estercoleros.
Al final se atrevió a preguntar.
- ¿Qué se le ofrece, señor?
- Una habitación con baño para cinco. Hemos sufrido un accidente con un carro de estiércol y necesitamos asearnos. ¿Cuánto va a ser?
El hombre se mesó la barba.
- Unas dos monedas de plata por persona más otra por cada baño. Es aparte y tenemos que prepararlo para cada persona. El pago es por adelantado.
- Por cierto ¿una lavandera por la zona?
- Un par de calles más abajo se encuentra la calle de las lavanderas. Pregunten por Oreli, díganle que van de mi parte. Les tratará bien, normalmente ofrece descuento, pero en este caso no creo que lo haga. – El hombre fue franco.
Angost se rascó la bolsa y pagó la moneda y media de oro. Sabía que se estaba aprovechando de él pero accedió. Necesitaban descansar y lavarse. Y ese hombre había atendido muchos individuos y sabía cuando apretar y cuando no. El resto no tardó en entrar. El plan de Angost era mezclarse con los clientes, pero Halaf se encontraba mal, incluso le estaba subiendo la fiebre, Lothar y Garred estaban muy cansados, bastante más que Angost o Tyrok.

Lavaron a Halaf primero, el baño pareció sentarle bien y en cuanto pilló el catre se quedó dormido. A pesar de las intensas friegas el rubio seguía oliendo mal, aunque el olor se había atenuado bastante.
Uno a uno fueron pasando por el baño. Una mujer gorda como un tonel les iba cambiando el agua conforme terminaban, no sin una cara de asco.
La habitación olía a perros muertos, o troles más bien. Aunque ellos se lavasen, sus pertrechos eran dignos del orco más asqueroso de Mordor.

Lothar se quitó la chaqueta y la tiró contra una esquina.
- La mejor antelina de de toda Tharbad, seda de Minas Tirih repujada en plata de las Montañas de Hierro. Esa pieza vale al menos veinte mondas de oro, para tirarla.
Se quitó el resto de la ropa con el mismo asco. Se metió en la oronda bañera y se restregó como si no hubiese mañana. Tras esto se metió en la cama y se quedó profundamente dormido….
Angost se había levantado el primero. Había que encontrar ropa pronto y tratar de limpiar el equipo. Y salir de allí, necesitaba respirar aire y no ese hediondo ambiente en el que estaban.
Bajó al salón. Y se sentó al lado de la ventana. Hizo una seña a la posadera, ni rastro del hombre que le atendió esa mañana. Estaba ocupada con un par de clientes pero sus miradas se captaron y el príncipe supo que enseguida le atenderían. Mientras miró por la ventana. Curiosamente vio a un gordo vestido con una túnica amarilla acompañado de dos guardias vestidos con la librea roja, la guardia de la ciudad, la guardia del Santo Padre. Nada más cruzar la calle el enorme canario amarillo empezó a chillar a pleno pulmón.
Atención, atención, se hace saber por orden del Santo Padre que la ciudad ha sufrido altercados en el templo de los Indagadores de la Oscuridad. La revuelta ha sido sofocada.
Atención, atención, la Guardia Roja del Santo Padre ha sido movilizada, se ruega a cualquier ciudadano que informe a las autoridades si ven a personas sospechosas por la ciudad. Además la Guardia Roja tendrá el derecho de arrestar a cualquier ciudadano con aspecto sospechoso para su interrogatorio en el cuartel pertinente.

Atención, Atención…

El pregonero continuó su camino escoltado por el par de guardias de la ciudad perdiéndose calle adentro...

En la habitación.
Tyrok se había despertado, Angost no estaba. Un mal presentimiento despertó a la serpiente.
Nada más abrir el ojo vio como Lothar se despertaba a causa de un violento ataque de tos.
Se levantó de un salto y fue a ayudar a su hermano.
- ¿Estás bien? – le ofreció un vaso de agua.
Lothar retiró la mano de la boca para descubrir un esputo sanguinolento.
- Parece que no. Volvió a toser… - Tranquilo se me pasará.
Pero ambos sabían que eso mentira. Tyrok no se lo dijo pero realmente tenía mala, cara su amigo el tramposo.
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Jue Sep 17, 2015 9:25 pm

Me deslice con facilidad tras los dos guardias. Algo tras la esquina hizo un ruido metálico. Alguno de mis compañeros se impacientaba. Pero los guardias estaban pendiente de su conversación, no lo oyeron.
Ya los tenía donde quería, solo era cuestión de echarme encima de ese canalla. Pero otra vez el ruido. Esta vez si que lo escucharon y se alertaron.
El de la ballesta parecía más alerta, era mi oportunidad. El del cuerno no me vio venir. Fue rápido. Fuerte. Imposible de detener. Su cabeza miraba al cielo y mi filo pasó raudo por el cuello. Pero ese malnacido llevaba gorjal.
Reaccioné rápido. Él llevaba armadura y no sabía qué estaba pasando. Inmovilizarlo sería fácil. Le bajé bruscamente la cabeza y le hice presa en el cuello y brazo. Lo tiré al suelo con mi cuerpo encima. Le sería imposible moverse. Ahora tanto la postura como su armadura le impedían levantarse.
Garred apareció pronto y acabó en un instante con el otro. Cuando apareció el resto pusimos al soldado del cuerno a nuestra merced.
"Hacemos buen equipo" le dije a Garred

El malnacido no dijo nada que ya no supiera. Escapamos por el túnel y llegamos a la calle. Pero nuestro olor nos delataba.
Nos metimos en una posada, allí podríamos obtener información y ver pasar el temporal.
Yo comencé a encontrarme muy mal. No sabía qué era aquello. Sabía que tras usar la magia, mi cuerpo y mente se resentía. Pero aquello era otra cosa.
Mi cabeza me daba vueltas y yo no me encontraba bien.
Las cosas pasaban muy rápido y yo no me enteraba. De hecho nos encontrábamos en la habitación y yo estaba a punto de bañarme. No sabía cómo había llegado hasta ahí. No recordaba entrar a la posada, ni la cara del posadero. No recordaba subir escaleras, ni cruzar pasillos ni puertas. Pero allí estaba.
Me lavé como pude. No sé si bien o mal. Pero me dormí.
Que sueños tan raros y perturbadores. Todo me daba vueltas.

Me desperté. Tyrok estaba cerca de Lothar.
"Esta mal" dijo Tyrok. Pero no puede contestar. Cuando intenté hablar comencé a toser. Ahí noté el sudor de mi frente y pelo, pues las gotas salpicaban el suelo. No podía dejar de toser, hasta que escupí una flema, horrible y asquerosa. Tan verde como roja debido a la sangre. Y me preocupé. Me preocupé que algo tan asqueroso y con tan mal aspecto saliera de mí y tras una tos tan incontrolable.
La cosa pintaba mál.
"Vas a tener que buscar a un médico o curandero. No me encuentro bien" atiné a decirle a la serpiente.
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Ankalagorn
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Vie Sep 18, 2015 8:18 am

Angost intento aparentar ser un hombre noble y elegante al entrar a la posada. Tras hablar con el posadero entro Garred como habian acordado:- Mi Señor- Dijo el giganton con cara de guardaespaldas- Las monturas seran llevadas a un establo que sea mas grande. El campesiono del carro ya ha sido debidamente castigado. Angost asintio:
- Dile a Lor Frenzen y los demas que ya pueden venir.
- Lord Frenzen parece cansado, sera lo mejor. - Respondio el giganton. Garred desaparecio por la puerta.
Angost esperaba que su actuacion le diera mas credibilidad a la situacion, pues un noble oliendo peste y sin monturas no encajaba demasiado.
-Escucheme posadero- Dijo el Principe colocando 3 platas extra en el mostrador, bajo su mano- Quiero maxima discrepcion. Lord Frenzen ha sufrido un percance, que en su posicion, puede resultar bastante bochornoso, por ello hemos escogido su humilde posada. No podemos presentarnos en la corte , ni en una mejor posada, en donde los comentarios volarian, oliendo a ojete de burra, de acuerdo?- Angost sonrio amablemente al posadero, esperando respuesta, mientras entre palabra y palabra, el principe dejaba entrever su regia armadura, que a pesar de la mierda, resplandecia, con sus emblemas reales, a la luz de las velas de aquel antro oscuro.
- Esta bien, señor.
-Espero que se nos trate como nos merecemos y puede que esas monedas que le he dado, cambien a un color mas dorado- Angost le guiño un ojo. El posadero sonrio

Angost fue a ver a los suyos, tras el pregon que habia oido. Para sus sorpresa se encontro a algunos de ellos en mal estado. Sin duda aquel infesto lugar los habia enfermado. Algun tipo de enfermedad se habia apoderado de ellos y solo rezaba por que no fuera algun tipo de peste mortal.
- Busquemos a un curandero, que al menos diagnostique lo que tiene. Preguntare al posadero. En caso de no poder curarlos, tal vez tendriamos que tratar de encontrar a Einer y rezar por que se salvase del ataque.
Einer se habia unido a los Indagadores de lA Oscuridad, tras el buen trabajo que habia hecho en Tharbad, a peticion especial de Kang, para ayudarle a entrenar a sus hombres. Tanto Einer como Dimmu dieron el visto bueno. Si Einer habia desaparecido en el ataque Dimmu deberia estar muy enfadado, con esa orden de fanaticos...o al menos eso creia Angost. Que se estaria cociendo en las altas esferas?
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Dom Sep 20, 2015 8:21 pm

Cuando desperté, Tyrok estaba cerca de Lothar. Pero guardaba las distancias.
"Somos como hermanos, pero de nada sirve si todos nos contagiamos y morimos" decía.
Era algo lógico. No querría contagiarse, pero estaba seguro que si tuviera que ir al averno para curarnos, la serpiente lo haría.
Miré a Garred. Dormitaba. Pero a su lado los esputos y la sangre reseca de su boca delataban que a él le pasaba lo mismo. Estaba claro que algo nos ocurría.
Angost llegó. Nos informó del pregón y que sería bueno que buscásemos a un curandero.
"De acuerdo. Tu y Tyrok podéis coger otra habitación. De nada servirá si os contagiáis. Yo iré a ver al médico. Deberá examinar al menos a uno y parezco el que mejor está."

Angost me informó del ardid de los nobles dicho al posadero. Así que hacerme pasar por un noble preocupado porque el estiércol le pegue alguna enfermedad no resultó nada difícil de exponer. Lo malo es que me mostró el camino de un médico. No repuse nada, puesto que a un noble que menos que lo viera un médico.

Unas calles más allá y encontré la ubicación dada por el posadero. Era un lugar limpio y el hombre parecía saber lo que se hacía.
"Buenos días"
"Buenos días. ¿qué puedo hacer por usted" preguntó el médico.
"Pues verá. He venido con unos amigos a la ciudad. Llegamos anoche. Y esta mañana al levantarnos varios de nosotros tenemos unos mareos y dolores de cabeza espantoso. Tosemos y escupimos una flemas sangrantes de muy mal aspecto"
"Uhum" dijo el hombre el con la boca cerrada. No paraba de mirarme, pero lo hacía de un modo clínico. Me inspeccionó las pupilas, la garganta, el pecho. No paraba y mientras me hacía preguntas.
"De dónde vienen"
"Del sur"
"¿Por qué puerta entraron?"
"Por la sur obviamente"
"¿Han estado o pasado por las cloacas?"
Esa pregunta me sorprendió en un inicio, pero reaccione rápido.
"No. Pero cuando llegamos anoche la puerta ya estaba cerrada. Y a mis amigos y a mí nos pareció una aventura ideal acampar en las murallas justo a la orilla del río. Allí bebimos e incluso nos bañamos. Como estaba oscuro no nos dimos cuenta hasta que amaneció pero había un desagüe de cloaca justo en ése lugar. ¿Cree que eso tiene algo que ver?"
"¿todos bebieron y se bañaron?"
"No. Solo tres"
"¿Han enfermado todos?"
Dejé una pausa para responder. Como quien hace memoria y se da cuenta de algo.+
"No. Solo los que nos bañamos"
"Bien. Eso lo explica todo. Ya sé lo que tiene"
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Dom Sep 20, 2015 8:40 pm

"Corazón negro"
En la habitación estaban todos. Hasta Garred estaba despierto. A mi parecía que todos los males se me habían ido. Aunque estaba pálido, y debía explicar todo lo que el médico me había dicho.
"¿corazón negro?¿y qué enfermedad es ésa?" preguntó Angosto.
"Según el médico es una enfermedad que se coge en las cloacas. No es contagioso. Eso lo único bueno que tiene"
"¿lo único bueno?¿tan mala es?" interrumpió Garred preocupado. Me costaba seguir no por la interrupción, si no por todo lo que tenía que explicar.
"Es mortal. El médico me ha dicho que sin tratamiento solo conoce un caso en el que la persona sobrevivió"
"¿Es rápida?" preguntó Lothar
"No. Lo normal es morir en un mes. Si somos fuertes dos meses. Eso pasa a veces me ha dicho el médico. Pero no más. La sangre se va espesando, atacando los pulmones, después a la sangre y por último al corazón. De ahí el nombre."
"Bien. No pasa nada. Compramos el antídoto y fuera. Seguimos con lo nuestro que no es poco" comentó Angost.
"El precio del remedio para los tres es de 250 monedas de oro. Y tardará dos días en hacer la mezcla"
El silencio se apoderó de todos nosotros.
"Bueno. No es nada nuevo. Siempre estamos así. Solo hay que pensar cómo salir de esta".
Así de tranquila y sincera fue la respuesta de Tyrok.
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MensajeTema: Re: Corazon Oscuro. Capitulo 7   Lun Sep 21, 2015 11:04 am

- Voy a dar una vuelta, volveré -  Esas fueron las últimas palabras que escucharon de la boca de Tyrok aquel día.
- Pero… ¿dónde vas? – preguntó Lothar
- Hay un asunto que me huele mal… y quiero resolverlo cuanto antes – siseó La Serpiente al tiempo que guiñaba un ojo a su compañero.

Era ya bien entrada la tarde cuando La Serpiente con su terrible hedor a cuestas se dispuso a buscar un lugar en el que poder desprenderse de dicho mal olor. Él y sus compañeros no serían buenos en su oficio si iban relatando su posición con aquella peste que desprendían.
Tyrok prefería hacer este trabajo solo para levantar menos sospechas y sobretodo, porque no convenía que los parasen a todos, más aún viendo el estado en el que se encontraban Lothar y Halaf.
No tardó demasiado tiempo en cruzarse en su camino con un señor mayor de aspecto afable al que poder preguntarle.

- Disculpe señor – dijo La Serpiente.
- Dime hijo -
- Ando buscando una lavandería o una sastrería donde poder comprar ropajes, los míos están algo sucios después de un largo viaje –
- Ooohhhh! Está usted de suerte, no muy lejos de aquí, ve por esa calle joven y no tendrás que andar mucho más de 200 metros para dar con la lavandería de mi sobrina Rosaura, dile que vas de mi parte, soy su tío Aaron, seguro que te hará un buen precio y un trabajo impecable. Te acompañaría con agrado, pero tengo que ir a comprar harina antes de que cierre el molino o mañana no tendremos pan en casa.
-
Aquel hombre obvió la sastrería. Aquello no le gustó demasiado a Tyrok, pero no todos los seres que poblasen este mundo deberían ser malvados, algún alma buena podría cruzarse alguna vez en su camino.

- Muchas gracias señor, voy a ver que tal me trata su sobrina. -
- De nada joven, me voy todo lo rápido que mis viejas piernas y mi bastón me permitan. Salúdala de mi parte.-

El paseo no fue demasiado largo, como bien dijo el anciano, apenas 200 metros lo separaban de su destino. Lavandería Mavi se llamaba. Dentro le esperaba una mujer de unos 25 años, algo entrada en carnes y con unos pechos generosos, su cabello era color carmesí y sus ojos turquesa. Pronto se dio cuenta La Serpiente que estaba fijándose en detalles que normalmente pasaban desapercibidos para él. Aquella joven era realmente hermosa.

- Buenos días señor, ¿en que puedo atenderle? – dijo la joven con un tono extremadamente amable.
- Pu… pues – Tyrok titubeó un momento – Señorita, necesitaría que mis ropas y las de unos amigos se limpien a conciencia y que el trabajo este hecho cuanto antes. Venimos de un largo viaje y nuestras ropas huelen bastante desagradable. ¿Sería usted tan amable de poder ayudarnos? -
- La verdad que el olor llega hasta aquí, debería usted dejarme alguna de las prendas para que vea contra que tipo manchas y olores tratamos y así podremos hablar de tiempo y dinero.
- Está bien – La Serpiente se percato de que aquello no era normal, la chica hablaba en un tono demasiado dulce, ¿sería algún tipo de trampa? Ya estaba anocheciendo y Tyrok se quitó su camisola dejando ver a Colmillos, sus amadas dagas de las cuales no se separaba jamás, la joven lejos de asustarse, pareció que le gustasen. Se la dio a la joven que se la llevó a la trastienda para examinarla a conciencia. Tyrok había olvidado mencionar a su tío Aaron
- Bueno… si todas las prendas están como esta, el trabajo me va a llevar unos 2 días por vestidura completa. Uy es la hora del cierre, tal vez usted podría dejar la suya ya aquí.

¿Se estaba volviendo loco o aquella hermosa joven estaba tonteando con él?

- Pues si que podría hacerlo bella dama, pero como bien sabes no podría irme de aquí desnudo, tal vez me tendrías que dar cobijo del frío y los peligros de la noche, y yo no se pasar la noche si no es en una buena cama.
- Ese no es problema, mi cama es grande y mi marido partió hace tiempo en busca de nuevos productos y aún deben faltar varias semanas para su vuelta.

Tyrok se acercó a la joven que estaba echando el madero que utilizaba para cerrar la tienda y la agarró por detrás de sus grandes senos y le propinó un delicado bocado en su cuello, ella sin dudarlo un instan echo mano del miembro del joven que se encontraba erecto sin encontrar el obstáculo de los pantalones que yacían en sus tobillos. Fue allí donde tuvieron sexo por primera vez aquella noche.

- Creo que te has ganado que tus ropajes te los lave gratis después de esto – dijo la joven tras la primera de las tres veces que tuvieron sexo aquella noche.
- Jejeje! Subamos a la habitación que pienso conseguir que las ropas de mis amigos me salgan a mitad de precio. -

La joven se tumbó en la cama y La Serpiente siseó por todo su cuerpo hasta llegar a aquel lugar que tanto placer les había dado, su lengua no dejó de agitarse alrededor del sexo de ella que gemía como si estuviesen matándola de placar, con sus manos retorcía las sábanas de la cama y llegó incluso a arañar la espalda de Tyrok que pareció no sentir nada.
Así estuvieron durante toda la noche disfrutando de los placeres de la carne. La Serpiente no podía creerse lo que acababa de acontecer.

A la mañana siguiente, Tyrok se despertó desnudo en la cama de la joven, pero ella ya no estaba allí. Mierda! Le habría robado, recordaba perfectamente donde había dejado sus dagas, echó su mano a los píes de la cama y ahí seguían.

- Rosaura! – la llamó
- Baja estoy manos a la obra con tu ropa, me va a llevar dos días, así que, he decidido comenzar cuanto antes. De todas maneras ahí te he dejado una vestimenta, no es de la misma calidad que la tuya, pero al menos no vas por ahí con tu serpiente dando tumbos de untado para otro – dijo dibujando una sonrisa - dudo que su dueño venga a pagarme, tal vez te esté algo grande, pero te servirá para este par de días semental.
- Tengo que ir a ver a mis compañeros y traerte sus ropas, seguro que me andan buscando por todos lados. No tardaremos en volver a vernos.

Tyrok se vistió rápido e iba a salir de la tienda sin despedirse, cuando se dio cuenta de que aquello estaba feo. Se dio la vuelta y propino otro mordisco en el cuello de la joven.

- ¿Te crees que me iría sin despedirme? –


No tardó La Serpiente demasiado en llegar a la posada donde sus compañeros Lothar y Halaf acababan de despertarse. Tyrok entró en la habitación pletórico, parecía desprender luz, eso si, su ropa era dos tallas más grande y bastante mundana.

- Hijo de puta! – espetó Lothar - ¿Dónde has estado esta noche? Angost anda buscándote…-

Lothar lo sabía, Tyrok radiaba ese fabuloso olor y esplendor que solo desprende el sexo de hembra.

Offrol: Rosaura tiene un 68 de apariencia y un 86 de presencia. Con las tiradas que he hecho por negociar me he concedido la libertad de que me regale mi lavado de ropa y de que la de mis compañeros me cobre la mitad. Como ellos tardaran en recuperarse… El precio y el si tiene ropa para prestarnos a todos ya lo dejo a elección del dj.

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