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 Los tambores del apocalipsis. Capitulo 6

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Ankalagorn
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MensajeTema: Los tambores del apocalipsis. Capitulo 6   Sáb Jun 20, 2015 11:01 pm

- A que dia del mes estamos?
- MMM... creo que 6 de marzo. Me asegurare , pero segun mis calculos, desde el dia que partimos dePuerto Dragon , debe ser 6 de Marzo, Anka.
Ya nadie lo llamaba asi, salvo Kang. El Brujo miro al horizonte lejano desde la ventana de la habitacion que le habian asignado en la ciudadela de Tharbad. Un sol rojo, casi veraniego, estaba despidiendo el dia.
- Vaya...el tiempo pasa mas despacio de lo que me gustaria- Dijo el Brujo-
- Sabes que Dimmu pedira que le expliques lo que tienes preparado...
- Lo se...es lo mas logico.
- Que le diras? Si le dices el plan, saldra a por los orcos ya... sabe muy bien que no tiene ninguna posiblidad encerrandose como una rata y tu plan ... en fin... nadie creeria en el ...salvo yo.
- Le mentire. Le dire que los guardias Dorados, han decidido rebelarse y venir a ayudarnos, como nostros...
- La guardia personal del Santo Padre? No se lo creera... 50000 soldados de elite... seria una agradable sorpresa...pero no creo que cuele.
-Lo se- Dijo Ankalagorn- Pero el sabe que no voy a decirle la verdad, se que lo sabe...pero creo que tambien necesita cualquier excusa para quedarse dentro de estos muros...sabe que es lo que quiere el Santo Padre...que aguante y debilite al maximo a los orcos,para el Santo se corone como Salvador del mundo venciendo a los rescoldos que queden, pero Dimmu no quiere darle ese placer, pero sabe que defenderse sera lo mejor, muy a su pesar. Lo que el Santo Padre no sabe, ni Dimmu, es que si me hacen caso...vamos a ganar esta Guerra.
- Y si decide salir...?
- Moriran como heroes.

-Los estudiosos nos dan un 10% de posiblidades- Dijo Bringwor- Creo que deberiamos salir a por ellos; tendremos mas posiblidades. Por que ibamos a confiar en el plan de ese Cazabrujas?
- Que te diga que plan es- Inquirio Steiner- Hatsa que no lo haga no me pronunciare.
- Diga lo que diga, pienso que es aguantar con todo lo mejor qpodemos hacer- Dijo Siete.
- Esta bien...le preguntare- Dijo Dimmu- Es justo que sepamos de que se trata antes de nada. Ese Brujo es muy cauteloso...y hace bien... No sabemos donde pueden haber oidos y ojos traidores en este castillo. Dratha no suelta prenda, debemos tener cuidado con lo que se habla.
Aunque salgamos, la derrota es mas que evidente, lo sabeis...incluso tu...Bringwor. No nos queda otra que confiar en los Indagadores y que Eru este con nosotros.

Angost King paseaba por la calle. Todo parecia desierto; una ciudad fantasma. A lo lejos se escuchaba sin cesar, desde hacia varios dias , dia y noche, el ritmico sonido de tambores de los orcos. Un sonido que se metia en la cabeza y amenazaba con amedrentar al mas valeroso de los guereros. Por la noche se acercaban por miles a las muerallas de Tharbad y aullaban, a la vez que insultaban y atemorizaban a los ciudadanos con sus grotescas voces, amenaandolos con comerles las entrñas aun en vida. Pero esa tarde se escucho una voz por encima de cualquier tambor orco. angost intentaba mantener su alegria habitual, lo pasado pasado estaba y el futuro era incierto, como para preocuparse por el, por lo que habia decidido ser como siempre habia sido... - Que narices... tal vez quede poco para despedirnos de esta vida... por que vivir asustado o enfadado?- SIn embargo la voz del Sargento Garred volvio a sumirlo en una profunda sombra. Saldria nuevamente a la alegria de la luz, pero en ese momento...ese momento de presente , volvia a ser gris, porque no pudo evitar pensar en su amigo Lothar:
- Todos los ciudadanos deben abandonar sus casas y venir a la ciudadela- Decia Garred, escoltado por una decena de soldados- No estan obligados, repito! : No estan obligados! pero deben saber que nuestras fuerzas no cuentan con el numero suficiente, para defender la ciudad al completo! tenemos que mantenernos todos juntos en la Ciudadela! podeis llevaros vuestros enseres mas queridos, asi como los animales- Para entonces ya se habian levantado las primeras voces de protesta.
- Donde esta el ejercito de Nueva Gondor?- Decian unos.
- Seguro que el Barrio de los ricos si que lo defienden! es una vergüenza! - Decian otros.
- Señores y Sñoras- Decia Garred- Repito... No es obligatorio venir!
-Nuestras casas quedaran al servicio de esas alimañas!- Las protestas no se iban.
- Si supiesen que las vamos a quemar nosotros mismos- Penso Garred.
- Cuando acabe la guerra y salgamos victoriosos, los orcos prisioneros contruiran toda casa que esas alimañas hayan tocado! Palabra del General Dimmu! a golpe de latigo!!!- Termino Garred. La oratoria no era su mayor fuerte, pero si se habia aprendido bien el discurso que le habia dicho Dimmu y con ese final, algunos de los desconformes, pasaria a estar conformes, sin dudarlo.
- Marchemonos- Dijo Garred a sus hombres.
Angost King a darle las nuevas a Lothar y a los demas. Estaba seguro que no le gustaria nada al Tahur, que ultimamente no levantana cabeza.


OFF si quereis postear hacedlo de lo que querais....flash backs incluidos. Si no...proximo post...la guerra
Si alguien lo duda, anka le dira a Dimmu lo de la guardia del santo padre, traidora, y por su puesto... no lo creera...tampoco se lo dira, pero aceptara...
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kang
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MensajeTema: Re: Los tambores del apocalipsis. Capitulo 6   Dom Jun 21, 2015 6:53 am

LA SASTRERIA

Tambores repicando día y noche. El sin cesar macabro de la muerte repiqueteaba sin pausa.
Lothar salió de su habitación, si había dormido no lo parecía. Halaf desayunaba unas gachas. Le dedicó una mirada torva al Tahúr. Miró a su alrededor, era la casa de Lothar. Lo había acogido en tiempos difíciles cuando estaban entre la Mano y la guardia, se había jugado la vida por él en no sabía cuántas veces. El Rubio pareció recapacitar e intentó cambiar esa mirada por otra de afecto, pero el gesto se quedo a medio camino entre una y otra cosa. Una especie de mueca a modo de buenos días.
- Parece que no has pasado buena noche, Lothar. – Halaf intentó ser conciliador.
- Esos malditos tambores no me han dejado en paz. – Mintió y no se esforzó mucho, Los tres sabían que era mentira, pero ninguno dijo nada al respecto.
- No han dejado de sonar, están empeñados en aguarnos la fiesta. Angost intentó escapar del malestar entre los dos como una trucha saltando contra corriente. Apoyado en el alfeice miraba por la ventana.
- La guardia dice que tenemos que salir de casa. No tienen efectivos suficientes para defender la isla, así que evacuan a la población civil. Tenemos de plazo hasta esta noche. Más vale recoger lo imprescindible e ir a la ciudadela. Allí serviremos de algo.

Tras el desayuno tardío, tanto Halaf como Lothar se habían levantado después de media mañana, el Tahúr se dedicó a recoger y meter en un baúl algunas cosas. Un bonito costurero, con un doble fondo tan invisible como la mano del zurdo había sido capaz de ocultar. Un bonito juego de agujas, así como bordador de madera. Era piezas de arte y utensilios de un verdadero maestro artesano. Lothar no había conseguido o querido pasar la prueba de oficio para darle el grado de maestro artesano ante el gremio de los sastres. Y no era por habilidad. Siempre supo que no querría ser un sastre. Se le escapó alguna que otra lágrima al meter todo eso en el baúl. Luego se fue a la tienda. Había grandes royos de tela de bastante valor, no se los podía llevar. Luego repasó con la vista la gran colección de trajes colgado de perchas en largas barras. Tampoco se los podía llevar. Fue pasando la mano por cada uno de aquellos atuendos, los había cosido todos el Zurdo. Se fue directo a los que tenía en frente del mostrador. Allí exponía los mejores. Sacó uno rojo y negro, digno de un noble, mejor dicho digno de un príncipe. Lothar se permitió una sonrisa.
- A Angost le vendrá que ni pintado. Lo dobló con esmero y lo depositó sobre el mostrador. Pasó la mano quitando unos cuantos más. Su mano fue buscando. Allí estaba. Era un traje negro con las hombreras verdes. Terciopelo y Antelina con tocados de seda. Era una gran obra, broches de plata sobre acero negro. También lo dobló. Siguió rebuscando. Buscó otras prendas para el resto de sus amigos. Dejarían la casa vestidos como lo que eran, los príncipes de los ladrones.
Angost y Halaf estaban arriba. Habían recogido lo poco que tenían, realmente casi todo era de Lothar, que los había acogido como hermanos compartiéndolo todo con ellos. El Tahúr depositó sobre la mesa un par de trajes.
- ¿Qué es esto?
- Esto son dos obras de arte. Las mejores puntadas de todo Tharbad. Dejaremos esta casa con estilo. Me gustaría que os los quedaseis. Para que se lo coma un orco mejor lo lucimos nosotros. El rojo es para ti Angost. Creo que te quedará estupendamente.
Era un traje rojo negro repujado en plata, con unos bonitos brocados. Era suave y comodo a partes iguales. Angost no se había probado nada igual, ni si quiera cuando usurpó al noble del norte y utilizó sus ropas. Tenía sobre su piel uno de los mejores trajes de todo Tharbad. Angost tuvo la impresión de que con él hasta Krulg sentiría envidia de él. Sonrió a Lothar.
- Es precioso, Lothar es…
- Ya te lo dije, las mejores puntadas de todo Tharbad. Te sienta bien, ahora si que pareces un verdadero príncipe.
Los tres príncipes de los ladrones salieron de la sastrería vestidos como lo que eran. Las armas a la cadera les daban un aire regio. Solo el gran baúl rompía un poco la magia. Lothar se quedó delante de la puerta. Echó un último vistazo y se despidió de la sastrería con un beso.
- Nos vemos en la ciudadela. Quiero ir a la ciudad, al cementerio. Tengo que despedirme de mi tío.
- Te acompaño.- Angost no quería dejar al Tahúr solo.
- Lo siento Angost, pero necesito ir solo. Luego nos vemos.
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Abdulfin
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MensajeTema: Re: Los tambores del apocalipsis. Capitulo 6   Mar Jun 23, 2015 4:33 pm

La incertidumbre que provocaba el replique de los tambores orcos era mas angustiosa que el lecho de muerte de cualquier vivo. Garred la notaba, como cada cual que tenia a su alrededor, menos los grande generales, se notaba que habian vivido mas experiencias que el resto.
El dunedain no pudo descansar bien esa noche y se habia levantado bien temprano, pero aun habia alguien que se lo habia hecho antes que el. Se habian puesto unos maderos a modo de soldados orcos para entrenar, ahí se encontraba Kang, sudando la armadura desde bien temprano y Garred penso que era el momento de aprender de un maestro de la guerra. Se pertrecho con su armadura, mandoble a la espalda y se encamino hacia el patio de armas.

- Buenos dias Maese Kang, dijo Garred a la vez que se cuadraba ante el.
- Dejate de formalismos y ven aqui que te voy a entrenar, diamante en bruto, por cierto buenos dias. Veo que hoy traes otro juguete, por mi bien, entonces sera solo combate de un arma.

Dicho esto empezó el entrenamiento mañanero, donde Garred habia visto a un bruto anterior mente, ahora veía otro ser, uno que no era de este mundo, sus reflejos y fuerza solo lo superaban su destreza y experiencia, mas bien parecia un demonio venido del aberno. Los tropezones y las caidas accidentadas se sucedian una tras otra, si se trataba de pulir, Kang lo hacia a la perfeccion. Despues de un par de horas, el entrenamiento dio a su fin.

- Bueno muchacho, creo que por hoy ya te he pulido bastante, le decia a un Garred lleno de polvo mientras este miraba y veia que su mentor solo habia sudado un poco y el polvo no le habia llegado a los hombros. El dunedain se despidio con un saludo marcial, al cual le contesto Kang.
- Garred, no seas tan formal conmigo, pero una cosa si te voy a decir, quiero verte mas en las reuniones de los generales, si quieres ser un dia un gran defensor de lo que quieres, has de estar ahi. Dicho esto se marcho del patio de armas. El dunedain molido a golpes decidio ponerse a remojo y vestirse de uniforme, momentos aciagos se encaminaban y tenia que aprender a no dejarse llevar por las emociones, o por lo menos que le impidieran no hacer nada.

El agua de la mañana estaba fresca, los pelos de punta, le hizo recordar algo de sus palabras, queria haber ido a rezar, pero el lugar al cual queria ir lo llenaria de pena y mas odio hacia los orcos, y dentro de un incendio pocas pistas podria encontrar. Lo mejor seria ir con los generales, y vestido de sargento mayor partio a la reunion.
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Ankalagorn
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MensajeTema: Re: Los tambores del apocalipsis. Capitulo 6   Mar Jun 23, 2015 9:23 pm

Un a profunda desesperanZa se habia apoderado de todos estos ultimos dias. Parecia como si el embrujo del Corazon de la Dama comenzase hacer mella, incluso en los soldados que no eran de Tharbad. En este momento Dimmu veia imposible aguantar mucho tiempo, hasta que la marea orca se los llevara por delante. Garred o Lothar, nativos de Tharbad notaban un vacio interior, dificil de explicar, asi como Angost o Halaf. Tan solo Kang y Thresser se mostraban inmunes a este embrujo o como quisieran llamarlo. El Brujo y Dreik Kang repasaban y ultimaban la defensa del unico puente que estaria habil durante la invasion. No sabia por que Kang habia aceptado a formar parte de aquello, pero era la unica manera de taponar la entrada de manera mas que efectiva. Solo tenian que hacer eso...aguantar.


La sombra que se cernia sobre Angost era tan alargada como la de sus amigos. Por alguna oscura razon el pesimismo se habia instaurado en sus corazones. Sabian que era algo sobrenatural y aun asi no podian evitar la desazon y pesadumbre...el fin estaba cerca.


DIA D

Amanecía, los tambores de guerra no habían parado de sonar en toda la noche. El ritmico martilleo enemigo anunciaba el fin de los días para la ciudad. El sol, algo perecoso, se levantaba teñido, desganado y con un tinte algo rojo, muy diferente al del día anterior. Complice de lo que esa mañana deparaba a la ciudad. En la plaza de la ciudadela ciento cincuenta y dos figuras se erguían desafiantes, tan oscuras como luminosas cuando los rayos del sol les acariciaban los cuerpos. Junto a ellos una compañía de tamborileros de la ciudad esperaba órdenes en silencio.


El brujo paseó delante de la formación con un paso tan marcial como natural. Su figura destacaba por encima de la mayoría de sus hombres. No llevaba yelmo para que sus hombres pudieran verle claramente la cara. Aunque , no habría hecho falta, su porte se imponía como el de ningún hombre. SU armadura tan diferente al resto como única en la tierra era de sobra conocida. Sus pasos resonaron en la plaza con determinación. Su mirada, más alla de sus hombres, más alla de la plaza, del puente y de la misma ciudad parecía perderse más alla de los muros. Había desafiado al hombre más poderoso de la tierra media para oponerse al ejercito que pretendía poner de rodillas al mundo de los hombres. No había pedido el consenso a sus hombres, ni si quiera su opinión. Ellos estaban a su servicio con devoción ciega, una palabra suya era una orden inquebrantable.

Si, el antiguo Señor de las Huestes transmitía ese influjo en todo hombre que acaba bajo su mando. Quizás porque la justica se imponía por encima de todo, quizás porque la rectitud era su piedra filosofal, quizás porque su seductora aura hacía imposible no seguirle hasta el mismisimo infierno.


Tras mirar al destino a la cara, el señor de la huestes regreso al lugar fisico donde se encontraba.

Miró a sus hombres orgulloso. Ellos sintieron el embrujo de su señor, a su lado eran demonios y el resto meros despojos indgnos de considerarse algo mas que escoria.


Las corazas plateadas lucieron orgullosas el dragón negro sobre un ojo al primer rayo de sol. De la cadera pendía la espada plata sinbolo de su orden. En la mano izquierda un pesado escudo negro, una puerta cerrada de acero grueso que impedía el acceso a la muerte. En la mano derecha una lanza pesada, un bosque de picas rectas, mortales del que pendía un pequeño banderin adragonado, se mecia holgazan con la brisa de la mañana. Sus caras cubiertas de metal escondían un rostro petreo, lleno de determinación. Todos llamaban a la muerte, hoy ella sería su compañera de armas.


   INDAGADORES. - Su voz pareció inundar toda la ciudad. - Hoy es el día en que el ejécito enemigo será derrotado por primera vez. - La estudiada pausa dejo paso al resto del discurso. - Hoy doblearemos a los orcos, el aguas grises nos maldecirá por corromper su curso con los cadaveres que le ofreceremos. Pasaremos por encima de ellos sin piedad. No habrá enemigo que nos pueda detener. No importara lo que ese general nos envie, seremos los adalides de la muerte y nadie ni nada nos podrá detener. Ahora MARCHAD HIJOS DEL AVERNO, NADA NI NADIE NOS PODRÁ DETENER. MARCHAD.


Los tambores de guerra comenzaron a sonar con un ritmo diferente, una marcha indicada con anterioridad por el segundo al mano. El fuerte trueno del tambor parecía acallar al enemigo al desfilar por la ciudad. PAso a paso fueron rompiendo la linea de miedo que los tambores orcos habían intruducido en la ciudad. Como una horda negra y blanca, de acero y seda desfilaron arrancando el miedo a la ciudad, devolviendo la esperanza. EL puente les esperaba. Allí se palntaron en fila de a cinco, creando un muro humano pertrechado con sus armas, llamando a la muerte con desesperación...


Kang se adelantó y dio unos cuantos pasos por delante de sus hombres. La espada del calvo salio furiosa a la luz. Trazo una línea con la punta del acero en la piedra despidiendo chispas.


   NO PASARAN DE AQUÍ. NINGUNO DE ELLOS PASARÁ DE AQUÍ. NO IMPORTA LO QUE VENGA, NO IMPORTA LO QUE TRAIGAN, HEMOS VENIDO A MATARLOS Y JURO POR LOS SIETE INFIERNOS QUE TODA ALMA QUE OSE PISAR EL PUENTE SERA APLASTADA POR LA FURIA DE LOS INDAGADORES DE LA OSCURIDAD. DEMOSTREMOS A ESTA CIUDAD Y AL MUNDO ENTERO DE LOS QUE SOIS CAPACEZ HIJOS DEL DRAGÓN.


Dicho esto el calvo regreso junto a su señor.


   De nuevo en la brecha Anka.


AMbos se sonrieron.


   Solo espero que Mandibulas nos haga felices y mande todo lo que pueda a este puente, así vacie mordor y caiga sobre nosotros.

   Si la suerte nos acompaña tendrás lo que pides....

-Ahora...Sentid el poder del Dragon Negro! - Grito Kang. Seguidamente Ankalagorn dijo unas palabras inaudibles  para cualquier ser vivo de este plano, pero que en un lugar del palio sonaron claras y puras. Un resplandor oscuro los emvolvio a todos, para despues desaparecer. De repente la desazon y la desesperanza desaparecieron, para en su lugar aparecer el optimismo y el orgullo.
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MensajeTema: Re: Los tambores del apocalipsis. Capitulo 6   Miér Jun 24, 2015 8:43 pm

EL retumbar de los tambores de los orcos cada vez era mas cercano , esta vez, ya no habia vuelta atras. La ofensiva seria total y devastadora.
Los Indagadores de la Oscuridad, permanecian en perfecta formacion , pertrechados perfectamente por sus escudos grandes e impenetrables, su moral aumentada gracias a su Sumo Maestro, se veian capaces de vencer a los 200000 orcos ellos solos.
Pronto llegaron en oleadas. Mandibulas de hierro no envio muchos. Sabia que eran 150 solamente y con unos 1000 de sus orcos bastarian para aplastarlos...se equivoco.

Los primeros enemigos se estrellaron contra el muro de escudos de Kang y los suyos. Mientras, Ankalagorn y 75 Indagadores mas, descansaban y esperaban  su turno, en su lado del puente, pero fuera de este... su turno seria de noche, de esta manera mantenian frescos a todos los hombres, lo maximo posible. Para la noche tenian preparadas unas enormes antorchas, que se elevaban sobre la zona, proyectando luz suficiente, para que fuera casi como luchar por el dia, de esta manera, la ventaja orca en la oscuridad, estaria eliminada. Los gritos de dolor inhumanos de las alimañas amputadas y cercenadas, saltaban por encima de las primeras filas, hasta las ultimas o sencillamente salian despedidos al rio.
Mandibulas de Hierro vio como mil de sus orcos caian antes de llegar el crepusculo, por nada ni nada menos que 75 Indagadores y su Comandante, mientras las filas humanas no recibian ni una sola baja! Bañados en sangre negra Kang grito al rojo sol del crepusculo Victoria. La noche no fue mejor para los orcos y otros tantos cayeron ante los hombres de Thresser, el Brujo, mientras los Indagadores solo perdieron 2. Ni un batallon de ballesteros pudieron atravesar la linea, solo tuvieron que aguantar.
A la mañana del segundo dia el desconcierto, el caos y el terror entre las filas de los orcos, ocasionado por los hombres del Brujo, ya era la comidilla del dia.
Mandibulas perdio la paciencia y entonces ocurrio... envio gran parte de sus tropas a aplastar a los "ridiculos" 150 hombres, sin embargo cuando la payor parte de las tropas orcas iban a entrar en la ratonera, uno de sus generales se percato de que las casas y calles de la zona "cero" habian sido embadurnadas de algun material inflamable...ya era demasiado tarde para algunos de los orcos... los proyectiles incendiados comenzaron a lloverdel cielo y al impactar casas y calles comenzaban a arder como si no hubiera un mañana con miles de orcos dentro de ellas. No podian huir hacia detras, por el fuego, por lo que se huian hacia delante donde se volvian a estrellar contra el muro Blanco y Negro en forma de escudo, llegando de forma desordenada y desesperada:
- Llegan informes del castillo- Dijo uno de los Indagadores. Habian puesto en marcha un sistema de comunicacion de banderas desde lo alto de la torre mas grande, para que pudieran ser vistos por los Indagadores y demas tropas amigas.- Informan de plataformas en forma de puente, construidas por los orcos a 500 metros a nuestra izquierda.- Pero la caballeria de Dimmu estaba patrullando todo el cauce del dia para evitar situaciones de este tipo- Han sido neutralizadas por La Caballeria del General Dimmu.- Ankalagorn sonrio para si, pero sabia que esto no habia hecho nada mas empezar y que no iba a ser tan facil como hasta ahora. De momento Mandibulas de Hierro los habia subestimado...ese habia sido su error, pero al contar con un ingente numero de orcos en sus filas, era un error que podia permitirse tranquilamente y del que sin duda, aprenderia.
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MensajeTema: Re: Los tambores del apocalipsis. Capitulo 6   Sáb Jun 27, 2015 7:38 am

La ciudadela
Lo que quedaba de la banda del sastre miraba desde la balaustrada de la almena. Detrás de ellos se había servido un desayuno algo austero, que comparado con el resto de la ciudad era un manjar. La vista de la isla era inmejorable, así como el puente defendido por esos ciento cincuenta inconscientes vestido de blanco y negro. La escena estaba acompañada por el estruendo de los tambores orcos. Ya estaban aquí, era el día en que Mandíbulas había escogido para el fin. Un batallón orco tomó posesión de la isla, se adentraron por las calles sin resistencia alguna. Corrieron como bestias hasta el puente.
Allí, sin que nadie diera un paso atrás se toparon con un muro. Desde su posición empezaron a llegar los gritos de angustia orca. Los indagadores aguantaron el primer envite y tras esto empezó la matanza. Visto desde arriba, la formación de los cazabrujas, parecía una línea de dientes que despedazada a todo lo que le echaban. Pronto el puente empezó a chorrear un líquido espeso y negruzco. Mientras las líneas indagadoras se veían teñidas de lo mismo. De pronto se escuchó un silbato. La formación pareció moverse como un engranaje de relojería para seguir masticando orcos. El espectáculo duró todo el día y toda la noche. Lothar empezó a desesperar de no hacer nada, la dama de corazones acudió a su rescate en un solitario juego.
- Muchacho deberías prestar atención a lo que aquí sucede. – La voz del enorme hombre oso no sobresaltó al pequeño tramposo.
- ¿SI? ¿Esos orcos no se cansan de que los pasen a cuchillo? Yo ya me he aburrido. Parece que no se cansen de morir.
Esas palabras parecieron hacer mella en el general Dimmu. Que miró al Tahúr.
- Eso es lo que quiere el orco. Cansarlos. Pero parece que el brujo y los suyos aguantan bien el tipo.
- Esos cazabrujas están relevándose a la perfección. Algo me dice que estos tipejos no son lo que aparentan, hermano. – Bringwor no era el tipo más listo del lugar, pero su intuición animal le decía que el brujo era alguien distinto y peligroso.
La noche pasó y también la noche con igual resultado para los orcos. Hasta Bringwor había perdido el interés por la matanza. Esos cazabrujas llevaban un día entero matando orcos, sin el menor signo de cansancio. Pero el nuevo día estaba lleno de sorpresas. Los orcos habían lanzado una ofensiva total tras la primera escaramuza. Mandíbulas había perdido la paciencia.
Miles de orcos asaltaron la isla e iban a tomar el puente le costase lo que le costase. El desayuno, igual que el del día anterior esperaba en la mesa de piedra. Esta vez solo compartían mesa con Dimmu y Steiner, el afable también se había personado. El resto de generales estarían en sus puestos. Ahora sí, ni uno de los presentes quitaba ojo a lo que sucedía.
El choque de nuevo en el puente fue bestial. Un batallón de ballesteros descargó unas cuantas tandas, su inutilidad quedó patente cuando dejaron paso a lo que parecía otro destacamento orco, infantería pesada. El estruendo al chocar ambas formaciones se elevó sobre el resto del ruido. De pronto Dimmu levantó una mano y la bajó de golpe. Una bandera en la almena de en frente bajó de golpe. El zumbido sacó a Lothar de su aparente apatía. Una enorme bola de fuego salió disparada desde la ciudad a la isla. Lothar vio como el hormiguero negro que recorría las calles dejó de moverse para mirar la bola de fuego. De repente, muchas más bolas siguieron a la primera. Decenas de ellas plagaron el cielo antes de que ninguna llegase a su destino. Fue un espectáculo precioso, el fuego surcando el cielo. Se hizo el silencio. Las bolas se sumergieron en la isla…
Y entonces un crepitar que crecía y crecía, un ruido siniestro alumbró una llamarada súbita, una explosión cogió por sorpresa a los espectadores de la balaustrada. Incluso Dimmu dio un paso atrás cuando el fuego golpeó al mundo.
Los orcos comenzaron a chillar como cerdos asándose, algunos se precipitaron al rio para ahogarse con los pertrechos de guerra. Otros corrieron hacia el puente para abrirse paso entre los indagadores pero solo encontraron una muerte más rápida. El resto, se consumían atrapados entre las casas y calles que ardían con virulencia. El olor a carne quemada empezó a extenderse por la ciudad que no dejaba de mandarles proyectiles.
Lothar apretaba la barandilla de piedra como si pudiera hacerla añicos con sus manos. Luego giró la cabeza. Dimmu miraba con cara de general.
- Hijo de perra, ¡Estáis quemando la isla!
- Tranquilízate muchacho. Era inevitable.
- ¡Inevitable! Estais quemando mi hogar…
Lothar fue a echar mano a su espada. Dimmu miró al tramposo y negó con la cabeza.
- Lothar, los orcos la hubiesen quemado ellos mismos, o peor, se la hubiesen quedado para ellos. Se lo que es perder el hogar y lo duro que es. No me obligues a hacer más cosas de las que no quiero hacer.
El general despedía un aura de grandeza que sobrepasaba al tahúr. El gesto amenazante de Lothar se vio disipado ante la presencia de aquel extraño hombre. Con una sola mirada y unas breves palabras había hecho desaparecer la furia hacia su propia persona para volarla sobre el verdadero enemigo. Ellos habían quemado sus propias casas, pero los culpables eran las ratas que los acosaban…
Lothar se vio impotente, entrecerró los ojos. Tenía una mirada de odio en su cara. Quiso gritar, quiso matar a todos esos bastardos. Saltar al puente y destrozar a todo lo que se le interpusiese en su camino. Pero estaba encerrado en un castillo…
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Haral
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MensajeTema: Re: Los tambores del apocalipsis. Capitulo 6   Sáb Jun 27, 2015 11:30 pm

Todo se había perdido. Ya nunca reiríamos como antes. Ya nunca seríamos los mismos.
Mi vida había cambiado hasta tal punto, que parecía haberse extinguido ya, de una forma tan rápida y cruel, que se había olvidado de mi cuerpo en aquel infierno de dolor e incertidumbre.
Lothar había hecho cosas por las que ya nunca sería el mismo. Tyrok se había marchado y parecía que no volvería nunca con vida, pues el ejército de mandíbulas de hierro había vuelto pero no teníamos noticias de él ni de Einer. Angost también había hecho cosas horribles. Y de hecho, había cambiado. Pero no de la misma forma que nosotros.
Si. Nosotros.
Yo no era una excepción. La única mujer que me había amado, yacía muerta hace ya mucho tiempo. No volvería a verla. No volvería a reír con ella. No volveríamos a hacer el amor. Nuestros planes de futuro se habían esfumado.
Todo ese pensamiento me venía a la cabeza, mientras miraba la encarnizada lucha que había en el puente de más abajo. Como llegaban a morir orcos y mas orcos.
Por un momento me acordé de Daverloth. No estaba con nosotros. Sin duda estaría al mando de algún reten, o alguna unidad militar ahí abajo. Y por miserable que parezca, por un momento dese que los orcos pasaran el puente y acabaran con él. Pese a su inocencia no demostrada. Pese a todo.
Me sentía impotente ahí arriba. Mirando como un espectador de teatro lo que ocurría a mis pies. Pero yo no era un soldado. Yo era un ladrón. No había sitio para los ladrones en las grandes batallas.
Unos días atrás, podría haber estado ahí abajo luchando como el que más; dispuesto a dar mi vida. Pero unos días atrás, tenía una razón por la que pelear. Una razón de pelo rojo como el fuego.
Pensé en saltar abajo. Pero una rabia me invadía por dentro poco a poco. Yo debía ser un miserable, pues lo que más me apetecía era dejar este mundo jodiendo a otros tanto como estaba yo. Si. Lo mejor sería bajar y morir matando orcos.
Y esa era la mejor forma de expresarlo. Morir matando. Pues yo no era ducho con la espada, y moriría pronto. Mi espada no ayudaría mucho a la defensa general. Pero seguro que me llevaba a un par por delante antes de caer yo.

El tiempo pasaba y todos nos desesperábamos. Al día siguiente, tras toda un día y su noche de pelea sin cesar, mis ganas de matar y pelear no se habían calmado. Entonces llegó la pelea de verdad. O eso pensaba. Miles y miles de orcos tomaron la ciudad para hacer caer el puente. Y apenas unos cientos de flechas y proyectiles los recibieron. Y la ciudad estalló en llamas. No pude dejar de mirar el fuego. Cuantos recuerdos. Nosotros hicimos una cosa parecida. Pero antes, mucho antes. Antes incluso de conocer a Clarisse. Antes de conocer la felicidad. Era magnífico. Puede que hasta al final ganáramos. Con un solo golpe, parecía que íbamos a dejar a los orcos sin efectivos.
Ahora mi ciudad ardía, y si me quedaban pocas cosas, ahora me quedaban menos. Un mal necesario. No era tan malo. Mejor disfrutar del espectáculo.
"Hijo de perra. Estáis quemando la isla" Lothar gritó con fuerza. Incluso echó mano a su espada.
¿Por qué no?, pensé. Morir matando a éstos. A mí ya todo me da igual. Y recordé a Thresser. Sus palabras. Lucha al menos por tus compañeros. El lo estaba haciendo en ése momento ahí abajo. Luchar por ellos. Luchar por las gentes de una ciudad que no conocía, ni ellos llegarían a conocerlo. No se lo agradecerían nunca. Incluso si siguiera viva, estaría luchando por Clarisse.
Agarré la mano de Lothar. Parecía que ya lo había comprendido. Aún así le dije
"Las ciudades siempre se pueden reconstruir"
Estaba más calmado y no había sido yo quien le había hecho entrar en razón. Me miró y contestó
"Es cierto. Todo se puede reconstruir". Sé que intentaba animarme. Sé que su intención era buena, la mejor. Pero mis lúgubres palabras me salieron sin pensar
"Ojala todo se pudiera reconstruir. Ojala los muertos pudieran volver a la vida"
No supo que decir. Pero lo cierto es que yo tampoco sabía porqué yo mismo pasaba de pensamientos esperanzadores a otros tan tristes y lúgubres.
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kang
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MensajeTema: Re: Los tambores del apocalipsis. Capitulo 6   Dom Jun 28, 2015 9:28 am

Todo se puede reconstruir.

Halaf sostenía la mano de Lothar. Ambos se miraron, al fin cayeron en la cuenta de que eran lo único que les quedaba, los unos a los otros. Tenían que recuperarse, volver a ser esa familia.
Lothar se recompuso. Tenía que volver a ser ese tipo detrás de una mano de cartas. Ese tipo que todo lo puede y nada le espanta con la calma de un lago. Halaf ese hombre bueno inquebrantable, de moral férrea y risa fácil. Angost lo tenía más fácil. Su carácter afable le conduciría sin remedio a la senda del truhan encantador con aires de príncipe.
- Vamos a hacer algo útil. Aquí no hacemos nada.
- ¿En qué estás pensando?
- Dentro de poco la ciudad necesitara de nuestros aceros. Tenemos que entrenar. Mientras tengamos tiempo.
Dejaron al general Dimmu en su balcón, el desayuno y a los cuatro soldados que escoltaban al general. El patio de armas de la ciudad les esperaba.
- Esperad voy con vosotros.
Garred se sumó al grupo. El también necesita mejorar. Su estilo de golpear olvidando la defensa estaba siendo muy poco eficaz. El calvo lo dejó patente, Lothar se lo advirtió antes e incluso algún orco le demostró que no era el mejor estilo, precisamente. Angost y Lothar no eran el calvo. Pero a su lado eran maestros, pocos en la ciudad podían medirse con ellos dos con posibilidades de vencer.
Halaf y Angost se encararon. El príncipe dejó a Lothar con el afable, no tenía ganas de discutir con el Tahúr. También sabía que necesitaba alegrarse y el dunedain le proporcionaría lo que necesita. Además había sido él, el que se había ofrecido.
Angost trató al rohir con amabilidad. Necesitaba pulir el estilo. Era fuerte y tenía asimilado el estilo, pero le faltaba destreza. Angost se dedicó a darle la grasa que necesitaba. Corregía los pies, las caderas, lo hombros en cada movimiento usando la espada a modo de batuta. El ejercicio físico estaba surtiendo efecto. Los dos se olvidaron del mundo y se concentraron en el acero.
Lothar y Garred eran otra cuestión. El Dunedain tragó saliva cuando se dio cuenta de que su viejo amigo iba a ser su rival. Esta vez el Afable iba muy bien pertrechado. Fue a sacar su enorme mandoble pero el Tahúr negó con la cabeza.
- Basta ya de talar árboles, grandullón. Hoy vas a aprender a defenderte.
- Pero con esta armadura…
- Te protegerá hasta que alguno la abra y palmes. Coge ese enorme escudo y prepárate.
Ambos empezaron a bailar. Pero el grandullón era tan lento como grande. Garred tuvo la sensación de que este pequeño demonio era incluso más rápido que el cazabrujas. Pero carecía de la potencia de este. A pesar de ello era muy peligroso. Los golpes no tardaron en llegar. Garred seguía confiando en su armadura. Lothar le demostró que no hacía falta una fuerza de un troll para acabar con él. La espada de Lothar, tras una finta, golpeó con el plano la parte posterior de la rodilla y Garred doblo la pierna. Arrodillado sintió la punta de la espada dentro del yelmo presionando su cuello desnudo.
- Arriba. Piensa, muévete. No te quedes quieto, ataca y defiende. No pares.
Nada no había manera, Lothar no dejaba de hostigar, golpear, driblaba y fintaba para escapar de los mazazos del gigantón. Ambos estaban sudando. El colofón llegó cuando el Tahúr abrió la guardia del gigantón haciendo un alarde de pura destreza anulando la fuerza de Garred. La espada fue de arriba abajo para estrellarse en el suelo con violencia. El tahúr acompañó el acero con su escudo con un movimiento sutil. El cuerpo desequilibrado del dunedain acompañó su espada. Un barrido dio con el culo de Garred en el suelo. Se quedó allí sentado mirando al pequeñajo. Lothar se levantó el yelmo. Tenía una sonrisa en la cara.
- Cada vez lo haces mejor. Levanta.
Lothar le tendió la mano. La del dunedain rodeó la del tahúr y parte del antebrazo. Ambos se asombraron. Garred por el fuerte tirón que dio el chiquitín y Lothar por la enormidad del dunedain. Garred se erigió por encima de él como una torre. Se levantó el yelmo y aparecío lo que Garred podría llamar una sonrisa.
- Vamos a comer. Creo que por hoy nos lo hemos ganado.
Un brazo como un tronco de árbol pasó por detrás de los hombros de Lothar. Los cuatro fueron a un barracón a comer. Pronto llegaría el momento de entrar en combate y todo el entrenamiento sería poco…
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MensajeTema: Re: Los tambores del apocalipsis. Capitulo 6   Mar Jun 30, 2015 8:53 am

-Mi Señor 150 humanos guardan el unico puente que da acceso a la ciudadela, donde se acantona el resto.
- 150? patetico... esperaba al menos algo de resistencia antes de llegar hasta la ciudadela. Envia a los Rabiosos de Thorgeth y a los Cuervos sarnosos. Con ellos bastara para enviar al palio a esos tristes humanos.- No hace falta decir que Mandibulas de Hierro se equivocaba...

La guerra se acentuo. Todas las tribus orcas que enviaba el General Orco eran rechazadas, hasta que pico el anzuelo y envio un gran numero de efectivos. Fue el Caudillo de los Feroces de Kulongo el que se percato de la trampa.
- Alto! esto va a arder !- Seguidamente volaron las bolas incendiarias.
No habian venido preparados para cruzar un rio de 15 metros de ancho, en su parte mas estrecha. Habian venido preparados para derrivar muros y portones. Los puentes improvisados no valian para mucho. Los que eran suficientemente resistentes, no eran lo suficientemente anchos para cruzar muchos , ademas el General Dimmu les habia preparado la sorpresa de su caballeria pesada, listos para rechazar cualquiera que intentaba evitar el puente de ese Brujo. Segun decian inspiraba a sus tropas de tal manera que rechazaba la maldicion del Corazon de la Dama. Sus hombres luchaban como demonios poseidos, tan organizados que no dejaban un hueco por el que pasar los filos o las puntas de las armas. Al menos habia salvado la mayor parte de su ejercito, pero el puente del Brujo se habia vuelto un quebradero de cabeza mas , ademas del incendio que habia partido a sus hordas. Tendrian que esperar a que el incendio se acabara...duraria varios dias y las provisiones se acababan...al menos podrian alimentarse de los caidos...estarian cocinados y tosturrientes de mas, pero tenian que adaptarse y no habia un ejercito que se adaptara a ese tipo de situaciones que de los orcos. De pronto una gota golpeo su cabeza, seguida de otra y de otras... La suerte se aliava con ellos por fin...el incendio no duraria tanto, si seguia mucho tiempo lloviendo...las plegarias fueron escuchadas por el dios Azar y la tormenta alcanzo Tharbad la tarde del segundo dia.

Aprovecharon para talar arboles y construir puentes. Tenian que coger la retaguardia de ese Brujo por otros caminos, pero para ello, debia colar al otro lado del rio a sus jinetes... no eran tan rocosos como la caballeria pesada de Dimmu, pero si tenian mas velocidad, movilidad y sobre todo... numero.
El cuarto dia comenzo muy bien para Mandibulas de Hierro, cuando le llegaron noticias del frente:
- Mi señor. Hemos llegado al otro lado del rio con un buen numero de jintetes Huargo. La caballeria humana se retira con importantes bajas... como la nuestra.
Era un sacrificio que habia que hacer para tomar el otro lado del rio. Pronto estarian a las puertas de La Ciudadela.
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MensajeTema: Re: Los tambores del apocalipsis. Capitulo 6   Miér Jul 01, 2015 11:33 pm

- La caballeria ha sido sobrepasada! Comandante, marchamos a la ciudadela!- La voz de Thresser llego clara hasta Kang, a pesar del caos del combate. Kang tuvo tiempo para girarse, justo despues de derrivar a dos enemigos a la vez, de los que se amontonaban frente a los Indagadores. Habian perdido unos 30 hombres en total, tras 4 dias de combates sin descanso. Se habian dosificado perfectamente, pero a Kang le dolia cada hueso del cuerpo. Kang y Einerhabian hecho un gran trabajo con los Indagadores, aunque todo era mas facil siendo estos hombres, soldados de elite llegados de otros ejercitos del Sacro Imperio.
Kang llamo a "repliegue" a sus hombres, estos como una maquinaria perfectamente engrasada, recularon al unisono. Los que iban quedando algo mas rezagados iban protegiendo a los que iban retrasando sus posiciones, pero pronto llegaria el momento de correr, o serian rodeados por la marabunta orca.
- Tenemos que salir de aqui...ya!- Grito Thresser. Los orcos comenzaban a rodearlos por decenas, y pronto el orden de Los Indagadores se convirtio en un caos. Los orcos se avalanzaron con crueldad sobre su enemigo. Los Indagadores comenzaron a caer uno tras otro, mientras los dos Comandantes iban abriendo paso hacia la ciudadela.

Dimmu observaba desde lo alto de la torre, horrorizado, como los Orcos habian rodeado a los Indagadores. A el se le habian unido Bringwor y la banda del sastre al completo.
- Se los tragaran como la ola de la tormenta se traga un barco- Pronostico Bringwor.- Tus caballeros ya estan dentro, pero esos pobres infelices... no creo que lleguen.
- Bringwor... traelos- Dijo Dimmu.
Bringwor asintio y girando sobre sus talones, marcho.

Thresser se vio rodeado. No veia a Kang, entre la multitud de Indagadores, mezclada con la de los orcos. Al fin pudo verlo, decenas de orcos, se le echaban encima y lo engullian como una serpiente caza un raton.
- Por los negros pozos de Abigor!- Rezo Ankalagorn- Kang! - Los labios de Thresser se movieron de manera rapida e inaudible formulando unas palabras ininteligibles para otro ser humano.De pronto la imagen del Brujo cambio y parecio poseerlo un demonio. De esta manera fue destrozando enemigos de manera salvaje para llegar hasta Kang. No hio falta pues otro demonio se habia apoderado del Calvo que de una sacudida se quito a 10 enemigos de encima, para posteriormente partir a varios por la mitad soltando espadazos de manera descomunal.
- Tenemos que salir de aqui! - Grito Kang. Ankalagorn estuvo mas acuerdo que nunca, pero estaban rodeados de enemigos. No aguantarian. Pronto una veintena se le hecho encima nuevamente a los 2. Decenas de manos-garras cubrieron el rostro de Kang , asi como del Brujo, intentando encontrar huecos en las armaduras para penetrar con sus afiladas armas. Este es el fin... pensaron los 2, pero rapidamente observaron como los brazos de sus enemigos iban desapareciendo de encima de ellos y los que quedaban eran por estar cercenados. Los Bravos de Bringwor hcababan de entrar en escena...
- Apartaos gusanos! yo os aplastare! - Dijo un poseso Bringwor.- Corred hacia la ciudadela, cazabrujas! si quereis sobrevivir!!!
No se lo pensaron dos veces. Finalmente pudieron llegar 63 Indagadores mas la mayoria de Bravos, antes de que el puente levadizo se elevara y dejara la ciudadela, aislada de cualquier atisbo de tierra firme. La ciudadela era como un castillo construido en medio del mar...era un lugar inexpugnable... o no? los Orcos , fuera o no fuera asi, habian tomado la Isla
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MensajeTema: Re: Los tambores del apocalipsis. Capitulo 6   Jue Jul 02, 2015 8:49 am

- Prefiero que esten todos dentro de la ciudadela, bien juntitos. Soltad a esa Rata y que busque. No ceseis el ataque a los Indagadores en el puente. Destruidlos o que retrocedan hasta la ciudadela. Estan listos los jinetes?
- asi es, Mi señor.
- Seguid el plan como he dicho y  todo saldra bien. Despliegue de puentes de manera simultanea.- Mandivulas de Hierro veia su victoria cerca, pero aun quedaba la parte mas complicada.
- Mi Señor... aqui esta la Rata. No entiendo porque lo necesitamos. El castillo es nuestro.
- No te equivoques Capitan- Dijo Mandivulas a su subdito- Es castillo tiene un puente levadizo que hace de puente a la ciudad. Si te das cuenta, el castillo es inalcanzable, tan solo podriamos bombardearlo con nuestras catapultas. si no asaltamos rapidamente eselugar, pronto tendremos que echar mano de los mas debiles de la tropa para alimentarnos- El capitan orco miro irremediablemente a un flacucho soldado que hacia las veces de criado de Mandivulas de hierro y se relamio de manera instintiva. El pequeño orco puso cara de horror.
- Ahora es cuando os dais cuenta que hicisteis bien en no matarme.
- Callate Rata! Tienes que buscar esa entrada ...
- Que garantias tengo de que si la encuentro me dejareis con vida? quisisteis matarme, incluso sabiendo que dije la verdad cuando hable de esa entrada en el palacio de los orcos, como te lo confirmo tu hermano, Dratha- Dijo la rata.
- No tienes ninguna garantia pero recuerda que decidi mantenerte con vida yo mismo- Replico Mandivulas.
- Quiero la libertad y tu no me la vas a dar.
-Tendras que fiarte de mi palabra nuevamente o seras pasto de los gusanos ya mismo
- Si me matas nunca tendras ese castillo y lo sabes.- Dijo la rata
- Enviare a varios de mis soldados a buscarla.
- No creas que soy imbecil , seguro que ya lo has hecho. Pero el palacio esta quemado y derrumbado. No sabes lo que buscas. Pasaste tantos años en aquella jaula...
- dime como alguien que nunca ha entrado en ese palacio sabe tanto, y no me vuelvas a decir que hablas con las ratas o te rajare- Amenazo Mandivulas.
-No tengo otra explicacion, amigo, asi que ya puedes rajarme. Pero sabes...esta vez me fiare de tu palabra... Buscare esa entrada, pero debes saber que los pasadizos estaran llenos de trampas...
- En ese caso tu iras el primero- La cara de Henry se convirtio en terror.-pero por que no envias a alguno de tus hombres...- Mndivulas nomovio un musculo de la cara, su decision era firme.
- Esta bien...pero cuando lleguemols al otro ladome dejaras libre. Ya no me necsitaras mas.
- Trato hecho. Gordaverga!
- Si mi Señor.
Envia ofensiva con 50000 soldados a las puertas del castillo. Bombardea la muralla sin cesar!!
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MensajeTema: Re: Los tambores del apocalipsis. Capitulo 6   Jue Jul 02, 2015 9:39 am

-REPLIEGUE-
La primera línea estaba aguantando el envite de los orcos. Kang desde la segunda se seguraba de que sus hombres ejecutaran la maniobra. No paraba de dar órdenes, la línea tenía que aguantar. En retaguardia empezó a escucharse demasiado jaleo. De pronto el calvo se dio cuenta de que la caballería de Dimmu había desaparecido. Eliminada, superada o en retirada, el caso era que los orcos los estaban rodeando.
- Aguantad, la ciudadela no está lejos.
Los orcos no dejaban de morir y entorpecer la retirada. El clamor a su alrededor empezaba a cubrirlo todo, hasta la luz del sol. Luego como un rayo que parte en dos la noche, la primera línea se deshizo y la segunda desapareció con el trueno que vino a continuación. Los orcos empezaron a infiltrarse en las líneas indagadoras. Llegó el caos y el sálvese quien pueda. Pasaban a su lado como una marea negra, Kang parecía una roca en medio de la corriente. En su línea recta había un claro a su espalda. Subió el escudo y lo dejó en esa posición. El hombro izquierdo le dolía con una punzada intensa. Cuatro días de porrazos, envestidas y decapitaciones con el escudo estaban pasando factura. La marea creció y engulló a la roca.
Manos y más manos le agarraban, algunas le arañaban la coraza, lo escuchaba debajo del metal. Otras intentaban aporrearlo con martillos, picos y puntas de espada. Las manos agarraron el escudo tirando de él. Otro le pateo la cabeza. Sintió como un oro gordo se subió encima de escudo, estaban aplastándolo. Yugernaut estaba en su mano, notaba como tiraban de su espada intentaban doblarle el brazo. El calvo chilló con la cara pegada al suelo.
Notó como su piel empezaba a hormiguearle, un zumbido entre la carne y la piel que reverberaba a la propia coraza. Sintió como la sangre empezó a expandirse en sus venas. Tomo dos sorbos de aire caliente y casi sin oxigeno, fue suficiente, la bestia despertó.
- QUITAOS DE ENCIMA HIJOS DE PERRA.-
Se levantó abriendo los brazos violentamente. El orco gordo que tenía encima salió volando por los aires acompañado de unos cuantos más. El escudo trazó un arco destrozando todo a su paso, la espada segó el campo negro acompañado de un rugido. Aquello no era un hombre…
Empezó a talar el bosque que le cubría, ya no veía salvo una banda roja donde todo lo que se movía era carnaza. Su pupila dejó de ver otros colores, sus ojos inyectados en sangre miraban en busca de piezas rumbo a la ciudadela. Nada podía parar al engendro que avanzaba sin piedad…
Los dos demonios se encontraron… Pero el bosque había crecido demasiado.
- Parece el fin… Kang.
- Pues si es el fin vamos a llevárnoslos con nosotros al infierno.
Todo se hizo negro y la muerte trabajó sin descanso, apenas si tenía tiempo de llevarse tanta alma….. Luego se hizo la luz. El hombre oso taló con sus hombres un ramal del bosque.
- Huid si queréis vivir…
Después de eso corrieron por el claro destrozando lo que se pusiera en su camino.
El puente se cerró tras de sí. Kang cayó de rodillas, con la cabeza entre los hombros. El hombre oso lo miró desde arriba.
- Un buen final para un cazabrujas.
- No está muerto. Aun no. – El brujo conocía de sobra a su segundo. Cualquier otro habría sucumbido al esfuerzo de llamar de forma tan poderos al espíritu del Berseiker. – Esta casi muerto. Pero aun no. Este tiene que matar a unos cuantos orcos mas.
El segundo no se movía. Estaba de rodillas. Lo sujetaba la armadura. De pronto volvió de entre los muertos.
- ¡Arriba segundo, no hay tiempo para las siestas! ¡ES UNA ORDEN!
Bring se sorprendió de la dureza del brujo con su segundo. Un hombre así se merecía un mejor trato.
El calvo se levantó con la ayuda del escudo. Sintió un océano de dolor, de la piel hacia dentro era un infierno, hasta los ojos parecían querer salir de las cuencas para escapar de él. Al fin se erigió en toda su estatura.
- ¿Ha sobrevivido alguien?
- Menos de la mitad. Han caído como lo que son, valientes.
El calvo maldijo a los orcos. Había entrenado a cada uno de esos hombres personalmente. Luego le dio un adiós mental. No podían haberlo hecho mejor, incluso él mismo se había salvado por los pelos. Ahora solo quedaba esperar a que el plan de Anka saliera bien.
Estaban aislados, solos…. Pero estaban juntos y esos orcos se arrepentirían de no haberlos matado en el puente.
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MensajeTema: Re: Los tambores del apocalipsis. Capitulo 6   Vie Jul 03, 2015 3:27 pm

Un soldado entro subitamente en la sala de reuniones improvisada, las puertas se abrieron con un estruendo para dejar pasar la noticia que portaba el soldado.
- Mis señores, traigo un mensaje de los espias, una avanzada de unos 50000 orcos se encaminan hacia el puente, ¿ cuales son sus ordenes?, dijo el soldado mas tieso que una vela.

- Mierda, no les va a dar tiempo a replegarse, dijo un furioso Bringwor. Voy con mis Bravos a salvarles el culo, han aguantado como campeones y no han de morir aun. Y con estas palabras salio con paso ligero a reunir a sus hombres.

- Señor dejeme acompañarlo, se aventuro a decir un Garred titubeante. Sabia que tenia mucho que aprender y tenia que resarcirse de su momento de estancamiento con Dartha.

- Muchacho, tu mejor quedate aqui, no estas entrenado a mi estilo y eso puede entorpecer a mis hombres, asi que mira por la ventana e intenta aprender algo de lo que vas a ver.

El dunedain se quedo pensativo con aquellas palabras, sentia furia por dentro, pero las verdades con palabras hacen que duelan mas aun y lo peor es que Garred sabia que el grandullon tenia razon. Se encamino hacia la ventana, alli pudo contemplar a los indagadores como despues de cuatro dias, seguian aguantando a los orcos, que se amontonaban a los lados del puente.

Pero de pronto el suelo empezo a temblar, se notaba hasta en la sala de reuniones y unos cuernos orcos avisaron que la gran ola estaba por llegar. Como si de un presa de un gran rio se tratase, los orcos llegaban como la mancha oscura que eran, intentando engullir el puente y lo que hubiese encima de el. Una voz sono fuerte, tan fuerte que hasta Garred pudo escucharla desde la torre, "REPLEGARSE", y con esa orden los Indagadores empezaron a recular sobre su posicion en el puente, pero los orcos seguian avanzando hasta por encima de sus cabezas, casi los tenian rodeados.

Un par de cuernos sonaron desde la ciudadela, Bringwor habia formado ya a sus hombres y salian como una flecha directos al puente, el grandullon iba al frente de sus Bravos, mandoble en mano parecia la misma estatua de Tulkas que antaño viera en el templo, hubiese cobrado vida. Y al terminar de sonar los cuernos, los Bravos corrieron como poseidos hacia los orcos, habia que salvar a los Indagadores.

Los Indagadores casi habian sido tragados en su totalidad por la marabunta orquica, pero de repente un par de truenos sonaron en medio de la muchedumbre, y unas decenas orcos salieron despedidas y repelidas por dos humanos, si es que se les podia decir eso ahora, de uno brotaba un aura negra que hacia caer a sus enemigos a pares a base de espadazos y golpes de escudo, de la otra manaba un vapor rojo que lo hacia una maquina de matar, habia que fijarse muy bien para saber que ese ser solo tenia dos brazos, pues de lo rapido que lo movia cortando cabezas, troncos y extremidades parecia tener cuatro, la sangre negra los bañaba cual bautizo demoniaco. Los orcos salian disparados a su paso, pero el numero los habia superado y rodeado en pocos segundos. Parecia el fin.

Pero la punta de la flecha llego impactando sobre el grueso de la marea orca, hasta llegar donde se encontraban los generales, Bringwor partia orcos a pares de un solo espadazo, si los orcos ya estaban un poco asustados con aquellos dos inhumanos, con este ultimo que se sumo a la fiesta de la retirada, tampoco les fue mucho mejor a los orcos.
Ya todos juntos comenzaron la huida hasta el puente levadizo, cada vez estaba mas cerca, de pronto se vio por el aire un orco pequeño que volaba literalmente hacia los indagadores, este habia sido arrojado por un troll bajo las ordenes de un capitan orco que le habia puesto el ojo encima al "segundo" de los Indagadores, el cual solo tenia ojos en los orcos que depedazaba delante suya, el orco caia como un rayo con la punta de su lanza apuntando la cabeza de Kang, la muerte alargo su mano para tocar al poderoso guerrero, pero esta fue rechazada por Silfred, un indagador que siempre que podia andaba lo mas pegado a su comandante, este de un salto interpuso su escudo y su cuerpo para proteger a su superior al cual le tenia una devoción absoluta y sin pensarlo dos veces habia ejecutado esa maniobra. El impacto del orco traspaso con creces el escudo del indagador, la punta de la lanza se clavo en el hombro de Silfred, el cual cayo al suelo bruscamente, el orco quedo encima del escudo con las articulaciones rotas por el impacto, se sostenia en pie de puro milagro, Kang al oir el estruendo a su espalda se giro sobre sus talones y con un golpe rapido y preciso hizo volar la cabeza del pequeño orco a varios metros. El "segundo" cogio a Silfred por el otro hombro y lo levanto en peso como si de una cesta del mercado se tratase, le habia salvado la vida y no lo iba a dejar atras.

Por fin entraron en la ciudadela, el puente habia cumplido su funcion, habian aguantado cuatro dias sin descanso y habian regresado la mitad de ellos, esa era una hazaña que si la ciudad se salvase se cantaria en gestas durante mucho tiempo. Pero no era el momento de componer gestas ni odas ni nada por el estilo, habia que atender a los heridos y Garred bajo en cuanto terminaron de entrar todos.

- Mis señores, es un placer verlos aqui, han aguantado como titanes y si se me permite decirlo, Garred hizo una pausa muy breve para terminarla con unas palabras que a todos agradarian sin duda. Gloria a los caidos. Señores voy a reclutar entre todos los civiles a los que tengan conocimientos en medicina, toda mano que nos ayude a sanarnos sera mas que bienvenida, ahora si me disculpan tento muchas casas que visitar.

Y con estas palabras Garred fue a buscar unos cuantos hombres que lo acompañasen e hicieran mas efectiva la busqueda de los civiles que pudieran ayudarles.
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MensajeTema: Re: Los tambores del apocalipsis. Capitulo 6   Sáb Jul 04, 2015 11:36 am

El patio era un hervidero. Escuchaba de lejos a Anka. Estaba organizando a los hombres.
- Kang- Le chilló - Los que puedan andar a los barracones. El brujo sabía que su segundo estaba lejos. Le oiría de fondo, ahora estaría luchando contra el dolor sordo, pagando el precio del poder. Pero también sabía que podía confiar en él para comandar los hombres.
Su segundo se cuadró. Se tomó un instante.
Dio un grito. Los hombres formaban. El resto se conformaba con morirse en el suelo. Anka iba de aquí para allá. Estaban atendiendo a los heridos. En la muralla los soldados repelían a los orcos. De momento no sería un problema.
Anka y kang estaban delante de sus hombres y se preparaban para entrar en un barracón. De frente venía un soldado enorme, tanto como el propio hombre oso.
- Habéis aguantado como titanes… SI se me permite gloria a los caídos.
Anka y su segundo escuchaban el breve discurso. Una vez terminado dio media vuelta y se fue.
A una orden los sesenta y tantos hombres marchaban perdiéndose en el castillo.
- ¿Le pasa algo a ese sargento mayor? – Ankalagor no solía tener este tipo de comentarios. Pero le picó la curiosidad.
- Es un soldado joven, con algunos pájaros en la cabeza. El otro día entrenó conmigo, se comportó como lo que es, un noble al que le han inculcado un raro sentido del deber, del honor, y de la grandilocuencia. No parece mal chico. Solo que está un poco atolondrado. Solo el negro ojo de Abigor sabe que lo ha mantenido dentro de los muros y no ha partido en nuestro rescate. No creo que hubiese sobrevivido a su excursión.
Dejaron atrás, sin darle mayor importancia, el comentario grandilocuente así como la búsqueda de civiles para curar a sus hombres pasó por alto para los dos soldados. Llegaron al barracón. Los Indagadores tomaron sus catres después de acostar a sus heridos. A pesar de estar lidiando con un demonio de dolor de piel hacia adentro, Ankalagor desdeñó sin piedad sus necesidades personales. Fue de cama en cama atendiendo a sus hombres. Era curioso que uno de los hombres más peligrosos fuera también un excelente medico.
No pudo evitar pensar un poco más en ese sargento mayor. Un soldado con capacidades, físico no le faltaba. Pero era como un niño inocente, veía la guerra como algo grande, donde llenarse la bolsa de gloria. En la guardia Tharbad había dos tipos de hombres, ilusos como este, u hombres aterrados. No sabía cuál de las dos clases era más peligrosa. Quizás la primera. Se había encontrado con muchos hombres como este sargento. Niños jugando a ser hombres, pronto la guerra destruiría esa naturaleza sensiblera o lo mataría.
Miró a su alrededor. Kang como él estaban cuidando de sus hombres. Hasta que no se aseguraran de que no estuviesen todo lo bien que podían estar, no se permitirían descanso alguno.

De pronto se escuchó un !BOOON! Y luego como una tormenta de granizo el estruendo repiqueteó con furia. El bombardeo había empezado.
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Haral
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MensajeTema: Re: Los tambores del apocalipsis. Capitulo 6   Sáb Jul 04, 2015 7:41 pm

En lo alto de aquel torreón nos encontrábamos entrenando para una batalla inminente.
"No te esfuerces tanto. Puede que en breve nos llamen para combatir y sería conveniente estar frescos" Me dijo Angost.
En uno de mis turnos de descanso, pude ver como Relámpago se acercaba. Siempre llevaba algo de carne en la bolsa para darle alimento....y cariño.
"Espero que salgas con vida de todo esto. Pues nosotros no creo que salgamos de ésta."
No sabía como decir lo que quería decir, pero ella me comprendía
"Conocerte ha sido de las mejores cosas que me han pasado en la vida. Ahora eres mi familia junto con ellos. Lo único que me queda"
Un salió bruscamente por la puerta
"El puente está cediendo. Pronto lo orcos lo tomarán" dijo casi sin aliento.
Nos precipitamos hacia abajo, a la sala de armas. Allí Bringwor recibía la orden de rescatar a los pocos valientes que lo defendían.
"Mi señor, si se me permite ir..." era la petición de Garred. Algo normal. Un noble. Un soldado. Pidiendo permiso. Solicitando el honor de acompañar.
Nosotros éramos ladrones. La principal característica de un ladrón es el silencio. Nosotros no pedíamos permiso. No recibíamos ordenes. No buscamos honores. Lothar miró Angost, éste me miró a mí, y yo miré al tahúr. No hicieron falta más palabras.

Unos momentos después caminábamos junto con Bringwor y sus bravos al puente. Nadie dijo nada. Ni siquiera cuando llegamos. Aquello era un infierno. Un caos. No había frente definido, ni línea de aliados y enemigos. No era como en las canciones de los juglares. El ruido casi impedía escuchar mis pensamientos. Gritos, alaridos. Sangre. Y el incesante replique de choque de aceros. Espadas contra cimitarras. Cimitarras contra escudos. Espadas contra armaduras.
Entonces escuche su voz otra vez en mi cabeza. La de Thresser, "Si no quieres luchas por tí, lucha por tus amigos". Miré a Lotha y Angost. Nos sonreímos. Y luchamos.

Llevábamos un tiempo eterno luchando. No sabía a cuantos orcos había matado, pero no era más que media docena o así. No obstante, había esquivado, parado y me había movido tal y como el príncipe me había enseñado. Pero mi brazo derecho.....a veces me daban pinchazos y fallaba. Era mucho tiempo embistiendo. Muchos ataques parados. El aire me faltaba. Las fuerzas se me iban. Y lo único que sobraba eran orcos. Cada vez más y más orcos.
Vi la espalda de Angost. Un orco se acercaba lanza en mano para ensartarlo. No lo dude e hinqué mi acero en la columna del orco. Derroché fuerza creyendo que llevaría una armadura metálica, pero no fue así y la espada entró sin dificultad.
Y entonces lo vi. Por mi derecha venía un orco. Me iba a matar. La espada estaba incrustada en mi víctima y no se soltaba. Maldita sea. "Lucha por tus amigos" me dije. Iba a soltarla y a encararme con los puños cuando un orco derribo a mi oponente. Había salido de la nada. Como si un gigante lo hubiera lanzado por los aires. Y así era. El gigante era ese calvo al que todos llamaban Kang. Había crecido y derriba enemigos a pares. Pero Thresser, ése hombre que tanta confianza me inspiraba....parecía haber crecido también y llegaba para ayudar a Kang. Hablaron un poco. Como si aquel caos de lucha y sangre no fuera nada. Y tocaron retirada. Con las pocas fuerzas que me quedaban logré sacar mi arma. Llegaron a mi lado Lothar y Angost. Estaban sucios y cubiertos de sangre completamente. Imaginé que yo estaría igual. Pero con la alegría de verlos nos replegamos.

Momentos después, escuchábamos como desde abajo, los hombres, incluido Garred, eran elogiados por su valor. Nosotros nos estábamos lavando unos pisos más arriba. Mientras lo veíamos todo desde una ventana.
Éramos ladrones. Conocedores de nuestro honor y nuestra gloria. No necesitábamos halagos.
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Ankalagorn
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MensajeTema: Re: Los tambores del apocalipsis. Capitulo 6   Sáb Jul 04, 2015 11:17 pm

La Ciudadela respondio con una lluvia de pedruscos a la lluvia de pedruscos de los orcos. El combate se mantendria asi durante muchos dias o semanas... eso era tan malo para ellos como para los orcos, pues las provisiones tambien comenzarian a faltar del bando humano, eso si no se evitaba de alguna manera...a quien le interesaba mas que esa situacion se mantuviera en el tiempo...
- Que dia es ?
- Han pasado 4 dias desde el dia del puente...mmm... dia 10...
- 3 semanas hasta abril... no aguantaremos hasta entonces.
- Si...son demasiados orcos,nos quedaremos antes sin municion que acabar con un 10% de su ejercito a golpe de catapulta... pero estamos en un lugar privilegiado
- Que tiene que pasar en abril?- Garred no pudo evitar entrar en la conversacion de Thresser y Kang.
- Que haces tu aqui?
- Lo...lo siento... Mi Señor- Tartamudeo Garred- Me han enviado para decirles que deben presentarse ante el General Dimmu...y no pude evitar oirles... en fin... nuestras vidas estan en sus manos y...
- Tu vas a tener la boca cerrada- aconsejo Kang- Hay aun gente en nuestro ejercito que pasa informacion a los orcos...
- Tranquilo Comandante- Dijo Thresser- Yo me encargo. En Abril es cuando las mismisimas puertas del palio se abriran y los demonios se llevaran las almas de todo ser impuro para alimentarse de toda maldad... como es tu alma Sargento Mayor?- Los ojos del Brujo se clavaron en los de Garred y su mirada atraveso su carne, hasta creer que pudo llegar a su mismisima alma. Garred trago con dificultad y parecio encogerse ante la mirada intimidatoria de Thresser.
- Su...supongo que todos tenemos pecadillos inconfesables...
- No son esos "pecadillos" de los que hablas los que oscurecen el alma...y lo sabes.
- Y tu cazabrujas? de que color es tu alma?- Bringwor se unio a la fiesta por sorpresa.
- Mi alma? de verdad quieres saberlo, Bring?- Solo sus hermanos lo llamaban asi- Mi alma es tan negra que comandaria legiones de demonios enteras a un chasquido de mis dedos- Lo decia tan convencido que hasta Bringwor tuvo dudas de que no fuera cierto.
- Cuentos para niños...- Dijo Bringwor intentando aparentar tranquilidad.
- Ademas si fuera tan oscura...serias el primero en ser devorado por los demonios- Dijo Garred intentando suavizar la situacion.
- de que cojones hablas?- Maldijo Bringwor
- Seguro... seria asi...pero mi alma ya tiene dueño.- Garred retrocedio un par de pasos nuevamente intimidado.
- Dejad ya esas pamplinas- Inquirio Bringwor-El GEneral os reclama. Aunque la situacion es clara durante mucho tiempo... bombardeo continuo...permaneceremos asi varios dias o semanas...si algo no lo remedia.

-Hay que valorar la situacion...- Dijo Dimmu- A quien le conviene mas esta situacion?
- Yo diria que al Santo Padre- DIjo Steiner.
- Parece un mal chiste...pero es cierto- Dijo Dimmu- Y entre los orcos y nosotros?
- aguantar nos vendra bien a nosotros...pero debemos ser fuertes- Dijo Thresser.
-Cuanto?
- 1 semana 2 a lo sumo- Thresser mintio.
- Es factible- Dijo steiner.- Los muros aguantaran.
- responded con piedras a las piedras, pero una por cada 5 suyas. Nuestra municion es limitada y no quiero debilitar los muros sacando piedra de ellos- Dijo Dimmu- haced recuento de viveres y agua y racionarla.QUe sea toda hervida, no nos fiemos.
Prolonguemos esta situacion el tiempo que haga falta.


-Tiene que estar por aqui- Dijo Henry que se movia con dificultad,buscando entre las ruinas chamuscadas- Maldita sea! esta todo hecho una mierda!
- Mis hombres estan siendo aplastados por enormes rocas de las catapultas enemigas , rata! como no encuentres la entrada te voy a desollar...- Mandibulas de hierro comenzaba a impacientarse.
- Tranquilo...podrias ayudarme...tu conoces bien el palacio... Sabes cuanto tiempo estuve en una jaula sin pisar este palacio? Dijiste que sabrias encontrarla...llevamos ya 2 dias...y nada!
- Estara enterrada bajo los escombros ... maldito apestoso- Gruño entre dientes.
- Que dices?!
- Nada... Mi General.
- Una insolencia mas y te colgare de los pies para despellejarte yo mismo. Ya esta bien!
- Esta apunto de anochecer Habra que esperar a mañana...
- NOOOO NO! se acabo tu tiempo...miserable rata! buscaras con antorchas y tienes hasta mañana por la mañana.
- Un momento! aqui aqui... he encontrado algo! estas losas creo que son las del pasillo que llevan hasta ella...habra que desenterrarlas y seguirlas...
- Como sea un error...
- Mi general si es un error...mi vida es suya...

Dia 8 , 14 de Marzo.
Los orcos avanzaron a traves del pasillo siguiendo a la escualida rata-humana. Numerosos tuneles se abrian a su paso, pero la rata parecia saber por donde iba, como si un magico instinto lo guiara... de repente se paraba , olfateaba el aire y seguia por el camino que consideraba el adecuado.
- hemos perdido muchos soldados en el frente... al ser tantos, las rocas enemigas han acertado a importantes cantidades de soldados.
- Maldita sea!- Gruño mandibulas de Hierro- A Aszaragahs(Frank) no le va a gustar esto. Esperemos que los que van por el tunel les vaya mejor...espero que esa rata no nos la juegue.
Henry comenzo a avanzar rapido. La cogera evidente de su pierna mala dejo de existir.
- donde vas rata?- dijo uno de los orcos que les seguian- Mas despacio!
Pero henry corrio mas y mas. Ya no parecia un viejo, sino un jovencito de 20 años. torcio por un pasillo fuera del alcance de la vista de los orcos ...y desaparecio.

Dia 10, 16 de Marzo.
-Llevamos dos dias buscando por esos malditos tuneles, y ni la rata aparece ni damos con la salida. Hay varios soldados que se han perdido, Mi señor.
Mandibulas de Hieerro se llevo las manos a la cabeza intentando que no le explotara. Saco su cimitarra negra y de un tajo decapito a su Capitan.
- Sacadle las tripas y metedlas en un guiso. - Le dijo a su pequeño criado- Servidselo a los Oficiales. A mi me das su pierna y el resto guardalo en la despensa.
-Si Mi señor... como ordene.
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MensajeTema: Re: Los tambores del apocalipsis. Capitulo 6   Dom Jul 05, 2015 12:28 pm

Dia 12, 18 de Marzo - Mi señor... buenas noticias. Uno de los exploradores ha encontrado la salida . La ciudadela es nuestra... Una sonrisa de satisfaccion aparecio en la boca de Mandibulas. esperad a la noche. bajad ese puente para mi.

La noche era cerrada, pero el bombardeo orco no cesaba. Los humanos no respondian por la noche para ahorrar municion. De repente de uno de los pozos surgio una silueta furtiva, seguida de varias mas. Avanzaron en silencio amparados por las sombras de la noche y comenzaron a tomar posiciones. Pronto eran mas de un centenar , los orcos los conocian como el clan de la Sombra, orcos especialistas en incursiones ... un clan raro para esa raza. Un guardia cayo, seguido de otro por un flechazo directo al cuello. Cuando los humanos vinieron a dar la alarma...el puente ya estaba bajando. Miles de orcos habian avanzado por el flanco de las catapultas al amparo de la oscuridad y mientras los guardias fijaban su mirada perpetua en las catapultas, descuidaron la posiblidad de un ataque de infanteria... mas imposible que posible. - Alarma! nos atacan! Las fuerzas humanas de intervencion rapida lo hicieron lo mejor posible, pero para entonces, el Clan de la Sombra, tenian las posiciones mas ventajosas cogidas y dieron buena cuenta de ellos. Mientras aguantaban la cada vez mas creciente marea humana, el puente termino de bajar, y en unos instantes, la ciudadela se lleno de orcos sedientos de sangre. La banda del sastre observo como todo se venia al traste, cuando Mandibulas de Hierro entro al patio con un baston coronado por el Corazon de la Dama. Sus enemigos se atemorizaron, los orcos se crecieron. Era el fin. - Vamos! hay que hacer algo!- Para cuando Angost dijo esto, Los hermanos y los Indagadores ya estaban en el patio tratando de evitar la muerte de las maximas personas. La banda del sastre bajo rapidamente y se unio al caos. gente corria de aqui para alla. Orcos mataban a humanos sin piedad. - Al Castillo! todos al castillo! - A angost le parecio escuchar la voz de steiner por encima de la multitud. Vieron en ese momento un enorme troll, entrar arrasando a orcos y humanos. Un niño quedo herido, pero aun consciente a merced de la criatura. - Eh! tu!!!! apestosa bola de estiercol! grito Angost- La criatura se giro hacia ellos. Mientras gente corria sin detenerse siquiera a fijarse en ellos o en el troll que ahora avanzaba hacia ellos, todos se pusieron en guardia.



Off. Troll armadura torso ,caderas y pelvis y articulaciones de coraza. Yelmo completo excepto boca. Arma estrella de la mañana a 2.manos q el troll lleva a 1
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MensajeTema: Re: Los tambores del apocalipsis. Capitulo 6   Lun Jul 06, 2015 10:22 pm


El Troll miro directamente a Halaf y avanzo hacia el como un toro bravo de 2 toneladas. Levanto su arma y aplico medio giro desde detras de su cabeza hacia delante, la cadena chirrio mientras caia contra Halaf con una potencia desorbitada, perlo halaf se aparto con rapidez. El suelo temblo y se resquebrajo , apunto estuvo de perder el equilibrio, pero se mantuvo en pie. Angost impacto contra su pierna izquierda y el arma se paro en el hueso; la mano del principe amenazo con rompersele en varios sitios, un dolor intenso aparecio en ella, pero hizo acopio para manteener su arma en ella. Algo parecido le paso a Lothar y a Garred, que se quedaron en arañazos superficiales ante la dura piel de la bestia.
El troll se giro enfadado buscando al principe. Angost se percato de ello y espero la arremetida. La estrella de la mañana volvio a volar de abajo a arriba y despues nuevamente a abajo con una potencia de impacto jamas vista por la Banda. Angost se lanzo rodando hacia el troll esquivando de manera magistral a la bestia y colandose entre sus piernas, y colocandose a su espalda, lejos de el.. Lothar golpeo de manera potente a pesar del dolor, pero su espada quedo parada en el hueso, igual que Garred con su mandoble.. Mientras Halaf se topo con la rodilla y su arma reboto contra la coraza.

El troll se giro ahora en busca de la sangre de Lothar, pero el tahur era demasiado rapido... esquivo y conservo la verticalidad. Angost golpeo a la dañada pierna del Troll pero se topo con la rodillera de metal... el principe maldijo al dios Azar. Halaf golpeo nuevamente pero solo le hizo una herida superficial a tal tremenda criatura.
Garred golpeo y estuvo a punto de impactar en el lugar que habia impactado anteriormente pero se le fue un poco mas arriba y el hueso de nuevo detuvo el ataque letal. La mano se temblo, como si le hubiera dado un calambre al golpear una roca viva.
El Troll se giro nuevamente a Halaf , La cadena impacto con dureza nuevamente en el suelo, pero estuvo cerca de acertar en halaf, de hecho se llevo un trozo de tela de su ropaa enganchado en uno de los largos pinchos de la bola de hierro. Halaf suspiro profundamente pensando de lo que se habia librado. Angost se situo en el lugar de la pierna sana. Volvio a maldecir al dios Azar, a la vez que golpeaba:
- Maldita Suerte!!!! AAAAH!
Pero ante la sorpresa de todos, y de Angost el primero, su espada traspaso la pantorrilla de lado a lado y la pierna quedo cercenada. La criatura incapaz de aguantar en pie, cayo estrepitosamente, mientras se apartaban como los leñadores se apartan al talar un arbol. Alli lo dejaron echando sangre como un cerdo de 2000 kilos, no habia tiempo para remates...

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MensajeTema: Re: Los tambores del apocalipsis. Capitulo 6   Mar Jul 07, 2015 11:29 am

-Hemos derrivado a un troll!!!! Hemos derrivado a un troll!!!!- Angost corria feliz junto a sus amigos con el niño tomado. Pudieron distinguir entre la multitud al Brujo que trataba de indicar a la poblacion donde dirigirse.
- Al castillo- Grito- Todos al castillo! Que nadie mire atras!
Kang, encuentra a alguno de los hermanos y con sus hombres que la poblacion se dirija al castillo, si quieren vivir y ...que no miren atras!
- Que vas a hacer tu?
- Darles tiempo. - Thresser se adelanto dejando atras a Kang y a la Banda del Sastre, queria buscar un sitio bien alto, un sitio en donde se le pudiera ver bien, por encima de la multitud.
- Hemos derribado a un troll! hemos luchado contra un dragon y ahora hemos derrotado a un enorme troll!- La cara de satisfaccion se encontro con el rostro serio de Kang.- Felicidades chaval.- Dijo como el que se enfrenta a trolls y dragones cada dia. Has oido al Sumo Maestro? pues ayudadme a hacer lo que ha dicho.

Ankalagorn fue pasando por la hoja de Gothmorg cada orco con el que se cruzaba, hasta que vio un pozo...sus paredes valdrian para subirse y ser bien visible. Su boca volvio a tejer palabras extrañas mientras se encaramaba a la pared . Una vez arriba volvio a gritar:- Todos al castillo! y no mirad atras! - Desde esa posicion podia ver la puerta de la ciudadela colapsada por el ejercito orco que empujaba por entrar, mientras el patio estaba lleno de otros orcos que ya habian conseguido entrar y que mataban a todo ser humano con el que se encontraba. Si no detenia el avance de los orcos, el castillo cerraria las puertas con demasiada gente, civil y militar fuera de ellos. Rezo otra plegaria...

- QUe ocurre!?- La estampida de orcos casi entierra al mismisimo mandibulas de Hierro.- Que cojones ocurre!!!
- El monstruo el monstruo!!!- Grito uno de sus hombres, cuya cara era el sinonimo del horror.
- Que monstruo?!
- Es un demonio!!! - Gritaban otros.
- Le dispararon flechas y las repelio como si su silueta estuviera embuelta por un halo oscuro y terrible!!
Los orcos se amontonaban por millares para salir del patio de la ciudadela y los mas valientes, eran arrastrados por los que huian; lamentablemente humanos que "miraron atras", huyeeron en direccion a los propios orcos o a otras direcciones dispersas. Muchos sufrieron paros cardiacos al ver el gigante demonio que habia aparecido en mitad del patio. Un demonio que volvio a tomar la forma de Thresser y con las mismas, tras bajar del pozo, salio corriendo como pudo direccion al castillo. Eso mantendria ocupados a los orcos, por unos momentos, importantisimos para la poblacion humana. Sintio mareos y nauseas, durante su carrera hacia el castillo, su cuerpo y su mente se resintieron y amenazaron con romperse en mil pedazos, pero afortunadamente llego a la puerta, la cual se cerro instantes despues, libre de orcos.
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MensajeTema: Re: Los tambores del apocalipsis. Capitulo 6   Mar Jul 07, 2015 5:07 pm

Frente a el se encontraba aquella extraña puerta que hacía tiempo había olvidado. Se acercaba a ella con caminar cauteloso, era como de un cristal basto, un cristal que dejaba que una luz azulada lo traspasase. Con cada paso que daba podía ir apreciando los detalles que la decoraban, se trataba de rostros que parecían gritar pidiendo auxilio, rotros atormentados por el dolor. Desprendía un extraño humo como si una llama acabase de apagarse en ella. Su mano se posó en la puerta para darse cuenta al instante de aquella puerta estaba helada, no era cristal sino hielo, tan frío que podría haber congelado la mano de cualquiera, pero no la suya, el era el favorito de Eru, y logró empujar aquella enorme puerta de más de 4 metros y abrirla como el que abre el portón de una taberna. Frente a él había 4 siluetas que parecían ser un haz de luz azul humeante, la más grande de todas ellas se encaminó hacial él a toda velocidad, Dimmu la agarró del cuello con una mano, la levantó, a pesar de ser de mayor tamaño y pesar más que él, y la lanzó a varios metros de distancia hasta perderla de vista, las otras 3 figuras avanzaban pero ahora de una forma más cautelosa, la Estela Carmesí volvió a surcar el aire y cercenó de un certero golpe la cabeza del primero que se le aproximó, las otras 2 figuras atacaron a la vez, la del frente pudo ver como más de un metro de acero rojo encantado se le introducía por su estomago para salir por la parte posterior de su cuello, mientras la figura de su flanco le atravesaba el costado con lo que parecía ser una lanza, sus ojos eran dos pequeñas luciernagas verdes, que dibujaban una mirada que desprendía temor e ira a partes iguales. Su codo izquierdo golpeo con fuerza aquel arma para partirla de forma seca, con ambas manos levantó a aquel espectro del cuello con la esperanza de que se quedase sin aire y dejase de patalear. Así fue.
Pronto una risa burlesca resonó en su cabeza.
- JAJAJAJA! Lo has vuelto a hacer, están muertos y ahora estas solo para ser mio para siempre - Aquella voz le habló en una extraña lengua, la cual misteriosamente entendió a la perfección.

Su vista se fue aclarando, entre sus manos estaba el cuello de su hermano Einer en el cuello yacían el cuerpo decapitado de Bringwor y el cuerpo empalado de Steiner. Más lejos, intentaba arrastrarse y huir de forma patética, Omar, el hombre alto con sus dos rodillas rotas. ¿Qué había hecho? Había acabado con sus hermanos y aquel hombre inocente.

TOC TOC TOC!!! La puerta resonó varias veces.
Dimmu se despertó sobresaltado, estaba sudoroso, sentado en la silla del escritorio de su alcoba, los soldados tenían terminantemente prohibido entrar bajo ningún concepto, tan solo sus hermanos podían entrar sin su permiso, si la bestia se descontrolaba en medio de una pesadilla, pocos salvo ellos podrían controlarlo.
- ¿Le sucede algo señor? - Preguntó uno de los soldados que guardaban su puerta
- No pasa nada soldado - respondió Dimmu a los golpes en la puerta - Un simple sueño. Maldito seas Saggrath, hacía ya tiempo que no me visitabas, este no es el momento para que me hagas perder tiempo con tonterias, déjame pensar con claridad, tenemos que derrotar a ese apestoso ejercito. - Se dijo a si mismo...
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Abdulfin
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MensajeTema: Re: Los tambores del apocalipsis. Capitulo 6   Miér Jul 08, 2015 4:00 pm

Habian derribado al troll no sin esfuerzo, pero la marabunta de orcos no cesaba en su empeño por arrasarlos. Garred escucho las palabras del Brujo, - No mireis atras-, y eso mismo hizo, intentando no tropezar con el que tenia delante ni a los lados, el dunedain veia el camino del refugio cada vez mas cerca.
Pudieron entrar con mucho revuelo y entorpecimientos de todo el que queria salvarse. Ya una vez dentro seguia entrndo gente a borbotones, las puertas se cerraban lentamente, y Garred se dio el carpricho de mirar hacia atras una vez dentro, queria ver lo que pasaba detras suya.
Como de un cuento se tratase, los orcos huian despavoridos hacia todos los lados, y a buen seguro el Brujo era el epicentro de aquella desbandada. Habian algunos que no eran orcos que habian corrido en la misma direccion que los invasores, pobre de ellos, penso el dunedain.
Garred si fijo en el unico que quedaba fuera, corriendo con unas cadenas invisibles llamadas cansancio y desgaste, eran muy pesadas por ver la manera de correr de aquel inhumano, alguna flecha timida volaba hacia su posicion, pero parecia que hasta las propias flechas tuvieran miedo de ese ser.

Una vez dentro el dunedain empezo a dar ordenes a los soldados mas cercanos que tenia a mano, habia que guiar a los civiles a lugar seguro y organizar las defensas, pero eso seria una cuestion de los generales, asi que comenzo su ardua tarea de guiar a los civiles fuera del alcance  del enemigo.
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MensajeTema: Re: Los tambores del apocalipsis. Capitulo 6   Miér Jul 08, 2015 4:31 pm

Dia 13, 19 de Marzo

Llevaban un dia de un nuevo asedio orco; esta vez al castillo. La situacion era desastrosa, pues habian habiado numerosas bajas y numerosos heridos. Los dos bandos se habian tomado un respiro tras la intensa noche, aunque los tambores no cesaban, ni las amenazas, ni las peticiones de rendicion por parte de los orcos. Habian colocado en lo alto de una pared de la ciudadela, donde podia observarse desde el castillo, el cadaver de uno de los Comanandantes de Steiner, con el corazon de la dama clavado en el pecho, para que ambos bandos pudieran verlo.

- Donde estan los refuerzos que prometiste Cazabrujas?!- Dijo Bringwor. - Dijiste 2 semanas como mucho y ya son casi 2 semanas!
- Yo no prometi refuerzos Bringwor. Eso es algo que hable con Dimmu y quedo entre nosotros 2.
- Pues abre las puertas del Palio como dijiste a ese Sargento! prometiste que saldriamos victoriosos de aqui! confiamos en ti y estamos cayendo como moscas!- El coloso se abalanzo hacia Thresser, el cual ni pestañeo.
- Basta, Bring! - Lo corto a tiempo Dimmu.
- No contaba...ni yo ni nadie, con la toma de la Ciudadela de los Orcos, de esa manera. No eran mis hombres los que estaban defendiendo las murallas ayer noche...
- Eran mis hombres y confiaba en ellos plenamente y volveria a hacerlo- Dijo Steiner ofendido- Algo paso...estoy seguro de ello... se colaron por algun lugar... mis hombres nunca cometerian una negligencia tan grave .
- Valoremos la situacion- Dijo Dimmu Que tienes que decir, Sumo MAestro?
- Los refuerzos no vendran...saben que no tienen nada que hacer... tendriamos que haber aguantado mucho mas, haber causado mas bajas al enemigo y haber aguantado con mas hombres... hemos perdido un 40% de las tropas. Cuando vean la situacion...daran media vuelta. De lo unico que valdra si vienen es para debilitar a los orcos y que el Santo Padre se apunte la victoria.
- Ya me da igual eso- Dijo Dimmu- Que los aplaste el Santo Padre... mejor el Santo Padre que los Orcos.
- Estas seguro de ello, Dimmu?- Dijo Ankalagorn- Los Orcos sabemos como son... malvados y crueles, el Santo Padre es malvado y cruel...pero muy pocos lo saben... quien estaria mejor en el poder?
- Ya no estare aqui, para verlo...asi que me importa una mierda. Quiero Desruir al mayor numero de enemigos posibles.

Dia 17 , 23 de Marzo

Los Bombardeos se habian acrecentado contra las murallas del castillo. Los orcos no querian gastar mas soldados de los necesarios, por lo que empezaron a tomarselo con calma y obteniendo recursos de los muertos y los almacenes de la ciudadela, por contra los humanos estaban pasandolo mal ante la escasez. Una de las torres estaba a punto de derrumbarse, los orcos habian cavado , protegidos por sus torres de asedio, hasta los cimientos de la torre y no tardaria en venirse a bajo, haciendo la apertura en la muralla que necesitaban.
Dimmu cansado de esperar, no queria esperar mas o estarian demasiado debiles para combatir.
- Asi que era cierto... Los refuerzos no vendrian... - Dijo Dimmu a Ankalagorn.
- No... tal vez vengan... en lo que menti fue en el dia... no los esperamos hasta primeros de Abril.
- Eres un cabron Brujo- Dijo un desanimado Dimmu.
- Si os hubiese dicho eso, nunca habriais accedido.
- Deberia haber defendido toda la ciudad y haber caido a las primeras de cambio.
Una pregunta... a quein estabas esperando? Dudo que fueran la Guardia del Santo Padre rebelada...
- Ya que importa... - Dijo Ankalagorn asomandose por la ventana de la torre- Tenemos que salir...ya!
- Ya...? Como que YA!?- Que prisas son esas de repen...
La voz se alzo por encima de todo el campo de batalla. Alla a los lejos en la retaguardia de los orcos, estos empezaban a girarse ante lo que se le venia encima:
- Seccion A de LA SEPTIMA LEGION! AVANZADDDD!!!!! SECCION B DE LA SEPTIMA LEGION CUBRIR A LA SECCION A!!!!
-SEPTIMAAAAAAAA!!!!
- Que son eso?- Dijo Dimmu.
-Enanos- Dijo Ankalagorn con una sonrisa en la cara- 7777 enanos para ser exactos...mis refuerzos...
-FALANGE TENEBROSA!! CARGA DE PASADA CONTRA EL ENEMIGO!!!!
- Mis otros refuerzos...30000 jinetes del Sur. Sacad a vuestros hombres de este castillo y aprovechad la confusion orca... pronto se daran la vuelta por lo que se le viene por la retaguardia..creeme!

- GROOOOOMCH!! - El jinete levanto la mano saludando al Comandante general de la Septima Legion.
- RAGNAROCK!!! ULFAST!!!! - El enano le devolvio el saludo- VAMOS A DESTRUIR ORCOOOOOOOOOOOOOOOOS!!!!
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MensajeTema: Re: Los tambores del apocalipsis. Capitulo 6   Jue Jul 09, 2015 9:16 pm

- Voy a por la Dama. ¿Quién viene?.

Se amontonaban para salir, unos y otros. Kang consiguió ver la luz del patio. A su lado Anka, tras acostumbrar la vista, evaluó la situación.
- Ábrete paso hasta la barbacana pegado al muro. No importa lo que se te ponga por delante. Tienes que llegar hasta la puerta del muro antes que el general. Yo iré por el otro lado con la otra mitad de los hombres. Nos vemos en la puerta.
- A la orden. ¡SEGUNDA COLUMNA, CONMIGO!
Se apretaron contra el muro. Kang se puso a la cabeza del grupo. - En fila de a tres, vamos.
En ese momento miró a su izquierda, se le había colocado un mosquito pequeño.
- Tanta prisa por entrar y… ahora solo quieren salir.
El calvo centró su atención delante. El pequeño tahúr le había hecho gracia, y ahora se centraba en lo que estaba por venir.
- Harías bien en quedarte en segunda fila, esto no va a ser un paseo.
- Lo sé. Vamos a bailar.
El calvo tenía entendido que ese hombre pequeño tenía fama de ser peligroso, ahora vería de lo que estaba hecho. No tardaron mucho en abrirse paso primero entre los hombres y después con los orcos. El patio estaba lleno hasta la bandera, y los orcos tenían ventaja sobre el número. Kang avanzó como una lanza. Tocó el silbato y dejó el relevo a los de atrás. Quería llegar fresco a la barbacana.
Miró a su lado, el tramposo estaba allí. Respiraba con algo de dificultad. Era el tipo de hombre que no suele estar acostumbrado a que le duren mucho los rivales. Le faltaba fuelle. Para Kang esto era solo un calentamiento. El otro indagador, el de su derecha, a pesar de las objeciones que le sacó al tahúr, respiraba igual que él. A veces se olvidaba de que el resto nunca estaban a la altura.
Mandíbulas de hierro estaba atrapado dentro de la trampa que él mismo había ideado. Le llegaban informes de retaguardia. Un ejército a su espalda. El dividido y atrapado sin poder ponerse de cara a este nuevo enemigo. No podía organizar el ejército. Tenía que salir, pero había demasiados orcos entre él y la salida como para poder salir rápidamente.
Los indagadores cumplieron con su cometido. No iban a desperdiciar la oportunidad. Trituraban simplemente. Al final el silbato, la fila delantera se coló detrás. Lothar se vio de cara con un orco. Los indagadores empezaron a desplegarse. Estaban intentado hacerse con el control de la puerta de le barbacana. El orco dejo paso a otro. Hasta que se topo con un muro de hierro. Detrás de él otros tantos y al fin la dama en el puño de Mandíbulas. En comparación Lothar era un insecto. El uruk arropado por una coraza de hierro gruesa y un mandoble era un gigante a los ojos del pequeño tramposo. Lothar se adelantó para ganar algo de espacio. Si le hubiese visto la cara al uruk, no se hubiera sorprendido. Era como la cucaracha que avanzaba hacia el zapatillazo.

- <Solo tengo matar a este animal, luego a esos otros dos. Y de postre Mandíbulas. > Dejó a un lado las majaderías. llegó la hora de concentrarse. Utilizar el terreno, la experiencia y la astucia para derrotar a ese energúmeno.Empezó a visualizar el combate.

Era el momento, de ver de que estaba hecho este muro de metal. Dio un par de codazos, y avanzó un metro. Justo al claro. Se colocó de tal manera que el uruk tendría un magnifico golpe vertical ligeramente inclinado sobre su cuello, libre de estorbos. Fingiría debilidad con una pose defensiva. Incitaría al orco a que le golpease. Pero en vez de recibirlo una figura inmóvil le esperaría una treta. Acompañaría el golpe con el escudo hasta estrellar el acero contra el suelo, una vez la guardia abierta tenía dos opciones. Una incrustarle el canto del escudo en el cuello, o darle un sablazo vertical a su cráneo.

Seguramente no abriría la espesa coraza. Pero sería un buen golpe. Lo siguiente sería un golpe a su mano o antebrazo para destrozarle la mano. a continuación no sabría que podria pasar
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Ankalagorn
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MensajeTema: Re: Los tambores del apocalipsis. Capitulo 6   Vie Jul 10, 2015 5:26 pm

Post de Victor
Homenaje a la septima.
15 de Marzo

- Vamos hay que acelerar el paso enanos! - dijo el comsndante general Groomch- o quereis que Ragnarock llegue primero con ls falange y empiece la fiesta sin Nosotros?
- y si ya es demasiado tarde? - pregunto el sargento Oltreg -
- aun asi ... iremos a por ellos. No fallare a mis amigos aunque sea lo Ultimo que haga... demonios! Hace mucho que no veo a Kang ni a Anka... lo creia muerto ...
- La cara del enano con flamante armadura fue de gesto torcido, no queria fallarle a sus amigos, asi que se adelanto a sus filas y las paro en seco.

- SEEEPTIMAAAA!!!!. AAALTOOOO!!!!!. Las palabras del enano resonaron en todo el valle de Cardolan. BARBA, SANGRE, BEBIDA Y TRUENOS, YO SE DONDE ESTA TODO ESO, EL QUE QUIERA LO MISMO QUE ME SIGAAAAA!!!. Y dicho esto el comandante Groomch acelero el paso casi hasta la carrera, y el grueso de su ejercito a un unisono grito siguiria a su lider hasta el fin de los tiempos.

El ejercito enano avanzaba sin descanso por el ancho valle de Cardolan, rumbo a la ciudad de Tharbad, un cuadrado perfecto podia verse desde la vista de un aguila, pero si por los enanos fuera seria un cuadrado de siete lados.

17 de Marzo

El ejercito enano cada vez tenia mas cerca su objetivo, llegar a tiempo al asedio de Tharbad, pero los accidentes geograficos no se lo iban a poner facil, si querian entrar por la retaguardia del ejercito orco debian cruzar el rio para poder pillarlos por sorpresa, andaron algunas millas hasta encontrar un puente lo suficientemente resistente como para pasar poco a poco todo el grueso de las filas enaniles, algunos de estos miraban un poco acongojados al rio, bien sabido era que los enanos no eran amantes de los deportes acuaticos, se sentian mejor en tierra firme partiendo cabezas de enemigos. Al cabo de unas cuantas horas consiguieron pasar el puente sin problemas y reanudaron su marcha hasta montar el proximo campamento.

20 de Marzo

Los primeros humos de la batalla se veian a lo lejos, geograficamente se habian situado en la mejor posicion que se podia pedir en una guerra, la retaguardia, sabia que cuando llegarian la destruccion orquica seria mas que severa y del gusto de cada enano que formaba parte de aquel ejercito. Las ansias de sangre de los enanos crecia por momentos al saber que solo quedaba muy poco para entrar en faena y reventar craneos orcos, si hay algo que le guste mas a un enano que una buena cerveza y los bolsillos llenos de oro, era partir cabezas orcas sin descanso.

23 de Marzo

Los primeros rayos del sol emperazon a bañar el perfectamente estructurado campamento enanil, como engranajes de una maquina perfecta, comenzaron silenciosamente los preparativos para embestir al ejercito orco. El campamento habia sido recogido en menos de lo que canta un gallo y el ejercito formado en perfecto orden, el enano mas alto en la esquina superior izquierda y en la esquina inferior derecha el mas bajo, dando la impresion que todos los enanos eran iguales de tamaño y con paso firme se dirigieron cautelosamente a por los orcos, rapidamente las patrullas orcas eran aniquiladas para que estas no pudieran dar la voz de alarma. Y otra vez Groomch se adelanto a sus enanos.

- Seccion A de LA SEPTIMA LEGION! AVANZADDDD!!!!! SECCION B DE LA SEPTIMA LEGION CUBRIR A LA SECCION A!!!! -SEPTIMAAAAAAAA!!!!
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MensajeTema: Re: Los tambores del apocalipsis. Capitulo 6   Vie Jul 10, 2015 10:14 pm

Una vez más, Lothar nos abandonaba por aquella joya. ¿tan importante era para él?¿o realmente quería cambiar la moral de la tropa?.
En otro tiempo no habría dudado de él. Pero después de todo lo ocurrido, y después de de habernos abandonado en nuestra lucha contra un dragón, solo por aquella joya; las dudas asaltaban mi mente.
En cualquier caso, robarles las joya a los orcos solo podía darnos beneficios. Pero ¿cómo hacerlo? Lothar no pensaba con claridad. El estar tan cerca de aquella gente lo había trastornado del todo. Kang, VII, Thresser, Bringwor...todos eran grandísimos guerreros. Cualquiera habría podido llegar sin problema hasta la joya y traerla. Pero nosotros eramos ladrones. LADRONES. Sabíamos manejar la espada, pero no éramos profesionales como aquella gente.
Lo que importaba era que no iba a dejar a Lothar solo. Vi como Angost lo seguía, y éso me hizo continuar. No debíamos usar la fuerza, si no el sigilo. Los gritos de los enanos eran ensordecedores. Parecían estar contentos de aquella batalla. Para cuando pasábamos cerca de los orcos estos nos dejaban en paz.
Entonces vi un Huruk Hai. No había visto muchos como aquel. Era enorme y fiero. Y se enfrentaba a Lothar. El tahúr le hacía frente. Pero no envidiaba su suerte. Pensé que Angost lo podría ayudar. Pero lo vi enfrentándose a otro Huruk Hai, muy similar al de Lothar.
Maldita sea. ¿cómo iba a ayudarlos? No podía. De ser alguien quién se enfrentase a esas bestias, no había mejor que ellos. Yo utilizaría el sigilo. Yo era un ladrón. Tras robar la piedra puede que esas bestias fueran más débiles. Además, estábamos muy cerca, solo a unos metros del objetivo.
Y como si mis pensamientos pudieran escucharse, una sonrisa malévola me sacó de ellos. Me giré despacio. Y allí estaba. Otra de ésas bestias para mí solito.
Tan poco debí parecerle, que me dejó desenfundar mi espada con tranquilidad. Incluso embrazar mi escudo.
Pero yo no iba a ponerselo tan fácil. Yo iba a luchar hasta el final.
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Los tambores del apocalipsis. Capitulo 6
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