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 El corazon de la Dama. Capitulo V

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kang
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MensajeTema: Re: El corazon de la Dama. Capitulo V   Dom Mayo 10, 2015 6:48 am


¿guardia? Lothar era un gran jugador, un alegre vividor, un buen ladrón e incluso hasta un competente sastre, pero un guardia, eso era algo fuera de la mente del Tahúr. No se imaginaba aceptando ordenes del primer inepto que tuviese unos cuantos galones. O aguantando los gritos de algún majadero que esa noche no la había método en caliente porque a su aburrida mujer le dolía la cabeza.
A él lo habían criado para infringir la ley, para hacer arte cometiendo fechorías, eso de estar al otro lado de la línea no era algo que el tahúr asimilase así tan a la ligera.

Pero pensándolo fríamente la idea aunque original no terminaba de cuadrarle. Podía ocurrir que no acabasen a las ordenes de Daverloth. O peor que Dave se sacase un as de debajo de la manga y los condenase por cualquier delito. Darle poder sobre uno mismo a ese demonio le daba miedo al tahúr. Por no decir que no sabía si realmente Dave sabía que Lothar estaba detrás de su intento de homicidio.

- No se Halaf, esa idea no termina de convencerme. No me veo de guardia. Y menos bajo el mando de Daverloth. Estar a las ordenes de ese cretino es casi como poner el cuello en el cadalso. Creo que antes intentaría lo de la alcantarilla, o lo de la casa o incluso tomaría el cuartel por la fuerza abriéndome paso a base de acero hasta llegar a ese hijo de mil perras, pero ponerme a sus ordenes....
La mano de Lothar se restregó el cuello como si ya le estuvieran poniendo la soga.

Lo de esperar no me parece mal plan...

Estaban enfrascados y dar con la solución no iba a ser fácil. De momento creían que estaban en tablas en la partida contra dave. O eso creían.
Lothar empezaba a notarse embotado. Necesita relajarse algo donde volcar las dudas para despejar la mente. Fue entonces cuando miró al gigantón con cara de pillo.

- Garred, necesito practicar con la espada y tu necesitas mejorar mucho.
- ¿cómo?
- Si, no te ofendas, eres mejor guerrero que un guardia normal, pero no dejas de ser malo. Vamos a bailar. Si vas a seguir con nosotros, necesitamos que dejes de basar tu estilo en tu golpea mi armadura que yo te parto en dos. perdona que te lo diga pero deja bastante que desear.

El almacén tenía lo suficiente para entrenar. Espacio libre a rabiar, y una buena armería de entrenamiento que el tahúr había comprado una semana atrás, nada mas recibir la autorización del coronel así como la placa de bronce colgada del cuello, que le permitía portar armas.

- Coge el arma que mas te guste.
Había una serie de espada de madera reforzadas con alma de plomo, para que el peso se ajustase a un arma de verdad. Garred no se lo pensó y agarró en mandoble al mismo tiempo que esgrimió una sonrisa. El tahúr cogió una espada larga y una daga ropera.

El combate empezó como terminó, Lothar castigó la obsoleta guardia de Garred así como su tronco, extremidades sin olvidar la cabeza.
- Tienes un estilo diferente al de un guardia, se nota que hay cierta clase en tus movimientos pero creo que en tus sesiones con tu maestro de armas estabas mas en babia que otra cosa. Conmigo no estarás soñando, eso te lo voy a asegurar.

Garred esgrimió la guardia de Tharbad de la que se sentía muy orgulloso, amagó como le enseñó su maestro y en vez de arremeter con el filo, intentó golpear al tahúr con el pomo. Pero este fintó y acompañó con la ropera la empuñadura del pesado mandoble retorciendo la guardia de grandullón para alojarle la punta de la espada en el costado.

El moratón le recordaría que las florituras eran para las damas, con la espada había que ser rápido, efectivo y mortal.

- El combate ha de ser fluido, nada de posturas fijas, has de amoldarte con tu enemigo. El arte del combate no es hacer de tus movimientos un baile bonito, sino efectivo, has de concentrarte en dar los golpes necesarios, aplicando la fuerza necesaria en cada uno de ellos. Fluye y déjate llevar, no te aferres a movimientos fijos...

Angost miraba divertido, como si estuviese escuchando a su padre, era el mismo discurso que había pasado de padre a hijo y de hijo a amigo. Su padre era un maestro que seguía una corriente de pensamiento diferente al estilo tradicional de combate.

Lothar seguía bailando con el gigantón mientras prestaba atención a la toma dee decisiones. El gigantón aguantaba el castigo a la espera de que el mosquito se dejase dar un buen palazo para taparle la boca. En una cosa el tahúr tenía razón. En sus clases con su maestro de armas soñaba con convertirse en un gran guerrero, mas que centrarse en aferrar bien el acero. Garred empezaba a darse cuenta que su maestro le había consentido demasiado, quizás porque fuera el pequeño de la familia, el caso es que como decía Lothar le faltaba practicar, el tahúr no se dejaba tocar y él se estaba llevando un montón de regalos que no deseaba.



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Ankalagorn
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MensajeTema: Re: El corazon de la Dama. Capitulo V   Miér Mayo 13, 2015 11:57 am

El tiempo pasaba y esperaban acontecimientos...pero que clase de acontecimientos? alli encerrados podria pasar cualquier cosa en el mundo real y no enterarse de ello; en estos momentos podrian estar los orcos tomando la ciudad y no enterarse de ello!
Pero tenian que salir...las provisiones que tenia la banda del enano estaban podridos, aunque el agua guardada en los barriles, podia hervirse y usarse para beber.
Angost aprovecho la situacion y se ofrecio como voluntario para salir, garred se ofrecion para acompañarlo.
Se habian disfrazado cuando iban a salir por la puerta, lo hicieron de noche, pues pretendian abrir alguna tienda de alimentacion, por la fuerza; a Angost le molestaba robar a los trabajadores humildes, por lo que tenia pensado dejar una buena propina por ello.
-Un momento... puede estar vigilado- Dijo Garred, antes de salir.
-Esta bien... Yo saldre primero-Dijo Angost- Si hay problemas, escapa hacia otro lado.
Angost se aventuro primero, cuando de repente lo escucho:
- Eh tu! Quieto ahi! -Angost no se lo penso y salio por piernas. Al doblar una esquina se encontro con 2 guardias, descansando que al verlo se pusieron en pie como un resorte, por lo que cambio de sentido, metiendose en un callejon proximo... un callejon sin salida. Habian preparado la ratonera y Angost se habia metido de lleno en ella. Desenvaino su espada, pero eran 5 soldados los que le cerraban el paso. Seguidamente solto el arma.
-Me rindo, amigos- Dijo Angost- Creo que os equivocais de persona.
-Eso no lo decides tu! - El soldado golpeo la parte baja de la pierna derecha de Angost que lo hizo caer al suelo.- Gogedlo. Cacheadlo...y Atadlo con las manos a la espalda.
Garred mientras quedo en el umbral de la puerta del almacen abandonado... Que hacer?
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MensajeTema: Re: El corazon de la Dama. Capitulo V   Dom Mayo 17, 2015 5:47 am

Los estaban esperando. Alguno de los soldados que habia quedado en la posicion de vigia en el almacen los habria seguido y viendo que se dirigian camino del Cuartel Este aviso a sus compañeros y fueron interceptados.
-A donde vais?-Preguntaron divertidos los guardias.
-Salimos a tmar el fresco, esta es la mejor hora- Dijo Halaf mirando al cielo de la noche.
-Tirad las armas,si las llevais- Dijo el soldado, acompañado de 10 compañeros- Estais detenidos.
-Detenidos? De que se nos acusa?
-Eso lo sabreis muy pronto...
-No pienso dejar que me pongais una mano encima hasta que me deis mas detalles- Dijo Lothar enfadado.-Nosotros no hemos hecho nada.
- Mira, amigo, nosotros solo cumplimos ordenes. El Oficial Myor ha dado ordenes de detener a toda persona que merodee cerca del viejo almacen del puerto, del que habeis salido. Ya os diran que habeis hecho....si quereis... porque si es por las malas, puede que no lo sepais nunca, de acuerdo?
La banda del sastre comprendio la situacion, y se dejo detener.

Garred salio del almacen, pasado un rato, vestido con su uniforme , cuando ya despuntaba el alba. No paso mucho tiempo cuANDO escucho a su espalda:-Sa...sargento , que hacia usted en ese almacen?
Garred intento mantener la calma y actuar acorde a su posicion, al girarse se encontro con un soldado.
-Sargento? Soy un Sagrento Mayor, soldado!-Dijo señalando su insignia.
-Dis...disculpe, pero no hay mucha luz aun...y...
-Esta bien, dejese las excusas... estaba en el almacen ,haciendo lo mismo que tu:buscar sospechosos.
-Ruego me disculpe, vos, mi Sargento Mayor, pero no teniamos conocimiento...
-Esta bien. Tiene compañeros en la zona?
-Aun queda un par.
-Diles que me vas a acompañar al cuartel Este, y que mantengan su posicion, que volveras en un momento.
-A la orden Sargento Mayor!

El sol salia por el Este cuando Garred se presento en la puerta del Cuartel , donde fue saludado por los guardias de la puerta.
-Garred?- Dijo uno de ellos- Sargento Mayor Garred?
-Asi es- Respondio el Afable- Quiero hablar con el Coronel Tarhnarth, a ser posi...
-Un momento- Corto el guardia- el Oficial Mayor Daverloth queria verlo. Tenemos orden de decirselo y traerlo al cuartel Este en el caso de verlo, pero llevamos un tiempo que no lo hemos visto ni por la Lanza rota, ni por casa de sus padres...
-Estaba en otro sitio... que no te importa...
-De acuerdo, la cuestion es que el Oficial Mayor lo esta buscando.
-Pues yo a quien quiero ver es al Coronel.
-Me temo que eso no va a ser posible. Las ordenes son bien claras.
-A ver muchacho- Garred intento entrarlo en razon-Tengo un importante mensaje para el Coronel, delque depende nuestro futuro y el de nuestra ciudad y si no me dejas hablar con el Coronel, el peso recaera sobre ti directamente.
-Eso digaselo al Oficial Mayor, digale a el que quiere hablar con el Coronel, porque si no lo llevamos ante Daverloth, si que va a caer un buen peso sobre mi.-Los dos soldados flanquearon a Garred, espadas desenvainadas.
-Amenazais a un superior- Dijo Garred, conocedor de que habia sido expulsado, hasta que se aclarase su situacion, hacia unos dias.
-La orden es de un superior a todos los presentes, Sargento Mayor. Ruego nos disculpe, pero cumplimos con nuestro deber. Debe saber que Daverloth le ha levantado el castigo y vuelve vos a ser Sargento Mayor del ejercito de Tharbad, nos dijo que lo tratasemos como tal cuando lo vieramos, que queria hablar con vos , para aclarar ciertos malentendidos. Asi que como puede ver, no queremos usar la fuerza, probablemente querra disculparse o algo parecido...
-Disculparse? Daverloth?- Penso Garred.
No le quedaba otra. Tendria que ver a Daverloth...o intentaria algo?
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MensajeTema: Re: El corazon de la Dama. Capitulo V   Lun Mayo 18, 2015 8:33 am

Lothar hablaba de entregarse. ¿Por qué no? Si pudiera acceder a Daverloth lo estrangularía antes de que nadie pudiera hacer nada.
Pero estaba ahí otra vez.....esa voz......antes era una voz insistente. Pero había conseguido hacerla callar. Ahora era la voz de la propia Clarisse la que escuchaba en mi cabeza. "Algo no cuadra. Daverloth no tiene nada que ver. Están jugando contigo. Y lo peor. Estás siguiendo el juego a sabiendas".
"De acuerdo. Nos entregaremos" Dije rotundamente y con convicción.
El tiempo en la sastrería había servido de algo. Me descalcé las botas y los calcetines. Y en los propios calcetines, en la suela, cosí un pequeño trozo de tela para albergar una pequeña ganzúa en uno y una pequeña cuchilla en otro. Así, cadena o cuerda, podría librarme de lo que fuera.

Caminábamos por la noche. Hacía bueno. Mi intención ahora era obtener respuestas. Abordaría a Daverloth con la verdad y vería su reacción. En el peor de los casos, lo mataría allí mismo. En caso que no tuviera nada que ver seguro que nos usaría, el siempre actuaba así. Si de verdad había alguien más que quería vernos pelear Daverloth nos usaría de algún modo para descubrir quién es.
"Alto ¿a donde van?"
Fue la voz que nos sobresaltó. No habíamos llegado muy lejos. Ese cabrón sabía dónde buscarnos. Que tontos que somos. Nunca aprenderemos.
"Salimos a tomar el fresco. Esta es la mejor hora"
Es lo único que me salió. Una impertinencia pero tan educada que no podrían siquiera reñirnos por ella.
Tras la pequeña discusión de Lothar, quedaba claro una cosa, íbamos a ver a Daverloth. Detenidos, sí, pero pronto lo veríamos cara a cara.
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Ankalagorn
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MensajeTema: Re: El corazon de la Dama. Capitulo V   Lun Mayo 18, 2015 10:52 am

Las ordenes eran bien claras para unos y para otros; asi, la banda del sastre era bien conocida por Daverloth y sabia de que era capaz, por lo que los despojaron de sus ropas y los vistieron con unos sacos viejos, antes de meterlos a la celda, junto con Angost; resitirse habria sido mucho peor y haberse llevado algun golpe innecesario. Por contra, Garred, buscaba con su vista a alguien conocido al que poder decir que le diese el mensaje al Coronel, mientras el era trasladado a ver a Daverloth, ya que ordenar a un soldado que lo llevase antes a ver al Coronel, era causa perdida..tambien lo era lo otro, si bien habian accedido a darle el mensaje a Tarnhath, la orden principal era entregar al Sargento Mayor Garred a al Oficial MAyor Daverloth...Lllegaria el mensaje al Coronel? tal vez si, pero....seria ya demasiado tarde?

Daverloth esperaba sentado en la silla de su oficina, tranquilamente. Garred observo que habia puesto un guardia en su misma puerta y las medidas de seguridad habian aumentado, tras la colada de la banda. Antes de entrar, lo registraron muy bien y ademas de entrar acompañado, lo despojaron de sus armas.
-Sargento MAyor Garred!- Dijo Daverloth con su famosa sonrisa en la cara- por fin lo encuentro! llevamos un dia entero y parte de otro buscandolo...
- Ah si? y para que?
- Pues como sabras ha habido un malentendido y como vera le he dado la admision en el cuerpo nuevamente...
-Eso me comentaron.
-Esta bien... eso significa que podemos volver a confiar los unos en los otros, verdad?
Garred aarqueo las cejas, no muy convencido de lo que decia.
-Lo de su taquilla ya lo arreglaremos mas adelante- Continuo Dave- Vayamos a lo que realmente importa ahora. Habra oido lo que ha pasado,no? Todo el mundo lo sabe a no ser que haya estado metido en un agujero las ultimas horas...
- mmm... estoy perdido MAyor- Respondio Garred- He estado muy ocupado haciendo unas cosas personales y no se nada de lo que haya podido pasar.
- Esta bien...empecemos por partes. -Dave conto la historia de como habian intentado envenenarlo, esa parte ya la conocia Garred, lo que desconocia era lo que vino a continuacion.
- Como sabras, Sargento Mayor, yo no tengo esa Dama que me pidieron, de hecho no sabia ni lo que era, hasta que un soldado me escucho maldecir, despues del incidente...entonces recorde que vos me comento, antes de marchar a la mision heroica, que la banda de los sastres tenian cierta piedra... esos malditos tenian aquello por lo que me habian envenenado, por lo que envie a unos cuantos hombres a la sastreria, pero alli no habia nadie. Buscamos dentro y tampoco hallaron piedra preciosa ni sastre alguno. Deje ahi a unos cuantos hombres, por si aparecian; yo mientras me dedique a buscar con Dehert y algun hombre mas por los barrios bajos quien podia conseguir un veneno con esas caracteristicas tan "sutiles", pillamos a 3 posibles vendedores, que hablaron...vaya si hablaron..excepto ese Hoewar que en sus callejuelas llaman Alimaña...solto el veneno y solto el antidoto, pero no solto quien era el comprador...quien queria la piedra de los Sastres? y por que creerian que la tenia yo... solo puede ser por Henry Medio Huevo...ese cabron ha colocado alguna pista que llevaron a esos asesinos a mi persona...o los mismos sastres, pusieron pistas para que fueran a por mi. La cuestion es que con el antidoto en el cuerpo, solo me quedaba pillar a los que intentaron matarme, asi que prepare un plan un poco improvisado en el puente, cuando vieran la cabeza de Hoewar, yo ya me habria dado la vuelta y marchado del puente, cuando atasen los cabos de que ya no necesitaba su antidoto, mis hombres ya se le habrian echado encima, pero un pajaro chivato que tenian amaestrado dio al traste con todo el plan.
Por fin todo paso, solo me faltaba encontrar a esos sastres, que parecia se los hubiese tragado la tierra. Luego recorde 2 cosas importantes...cuando ese Tahur pidio al Coronel un Almacen abandonado del puerto, en ese momento estaba enfadado y ofuscado, por eso no cai en ello. Asi que mande a varios hombres a vigilar el almacen. Luego tambien volvi a acordarme de vos... Lo necesito para corroborar mi version de los hechos sobre esa Dama de corazones. Usted me dijo que la tenian ellos, recuerda? se lo dijo Medio Huevo. Ya que esos sastres ahora son vistos como heroes en la ciudad, necesito que vos diga al coronel que ese rubi estaba en su poder y que deben ser castigados ...por traidores.
-Traidores?!
-Claro! veo que has estado en un agujero de verdad ...parece que no sepas nada de lo ocurrido...
-Lo ocurrido no era lo de que lo envenenaron?-Pregunto Garred.
- No, hombres! eso solo no! Hace un par de dias, los Orcos se pasearon cerca del muro Este con la Dama de Corazones, para que todo Tharbad supiera que ellos tienen la piedra! Ese rubi tiene una cualidad especial... La moral de las tropas y de todo Tharbad a decaido, mientras la de los orcos ha subido...es como si le hubiesen robado el corazon a la ciudad! Sabemos que esa Dama estaba en posesion de los Sastres y sabemos que tienen amistaddes orcas...asi salisteis de alli! Esta claro que han entregado el Corazon, a cambio de que escaparais de alli.
-Pero Oficial MAyor, Angost no comento nada de eso.
-Estaba vos presente en esa negociacion? Se lo contaria a un sargento del ejercito si ese hubiera sido el trato? Tenian ellos el Rubi? Creo que son preguntas que se responden por si solas, no?
Necesito que corrobore la version real. Que no falte a su palabra como soldado y diga lo que me dijo a mi hace mas de una semana...que la Dama de corazones estaba en poder de los Sastres y sean juzgados como se merecen, por traidores...
Lo hara? Solo tiene que hacer su trabajo! Si es asi, vayamos a ver al Coronel ya...esta esperandonos!
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MensajeTema: Re: El corazon de la Dama. Capitulo V   Mar Mayo 19, 2015 4:53 pm

El tiempo trancurria lentamente en la celda. Solo les quedaba esperar el desenlace. Habria podido Garred llegar hasta el Coronel.
A la mañana siguiente se escucharon los tambores de ejecucion. Nadie lso habia visitado, de Garred no habia noticias y el carcelero tenia prohibido hablar con ellos:
- esto es el final, amigos- Dijo Angost- Todo por mi culpa! debi llevar mas cuidado a la hora de salir!
- No es tu culpa, teniamos quesalir y si lo hubiesemos hecho otro de nosotros, tambien habriamos caido- Trato de tranquilizarlo Lothar.- No entiendo como van a ejecutarnos sin juicio... no entiendo nada! que ha hecho Garred? ese maldito Afable!

Se escucho el chirrido de la puerta del pasillo, alguien venia. Era Garred con alguien que habian visto ya... era el que llamaban Dimmu, uno de los 4 hermanos.
-Que pasa Garred?! Que ha pasado ahi fuera?!
- Tranquilos... callad y escuchar. Los tambores que escuchais no son para vosotros- Respondio Garred.- He conseguido tiempo y creo que os sacaran de aqui , pero solo con suerte. He tenido que decir al Coronel donde se encuentra enterrada Rosa para que examinen el cuerpo y vean que su muerte ocurrio cuando estabamos fuera, por lo que lo del robo y los asesinatos son ciertos y no teneis nada que ver con ellos...
-Nosotros?! pero...
- Es una idea de Daverloth, que deben descartar, pero llevara su tiempo, el cuerpo es dificil de examinar y lo que realmente dara la pista, segun dicen es el veneno que causo la muerte. Es muy dificil sacar conclusiones, pero es lo unico que nos queda. Daverloth dijo que no tenia constancia del robo ni de los asesinatos de las mujeres, ningun soldado dio el parte, sin embargo si hay constancia de Henry quemado...o al menos eso creen, tal vez solo dejase un cadaver, como hemos sospechado en alguna ocasion. La cuestion es que Daverloth os acusa de provocar los asesinatos de las mujeres para inculparlo a el, ademas del robo de la Dama , para que lo matasen esos asesinos que entraron a su oficina... Es su palabra contra la vuestra, pero el es un oficial espetado y vosotros solo sois unos sastres...afortunadamente el Coronel esta de vuestra parte, y mas en estas horas de baja moral en nuestra ciudad,vosotros sois leyendas vivas !(somos) asi que hablo con Sir Dimmu...
Dimmu se presento.
- He oido que sois capaces de sobrevivir a las mas dificil situaciones, que habeis hecho misiones imposibles por vuestra ciudad; pero tambien he oido cosas malas...que habeis vendido el corazon de la ciudad a los Orcos, que contais con amistades en ese bando... quiero que lo desmintais... quiero que nos ayudeis...una sombra se cierne sobre la ciudad desde que esa joya desaparecio...nadie sabia que exisitia realmente y todos vivian ajenos a ella, pero cuando ha aparecido en manos de esas viles criaturas, la pesadumbre se ha apoderado de la gente de Tharbad. Quiero que me digais si hay alguna manera de recuperar esa joya. que me ayudeis a devolverla a la ciudad. Garred me ha dicho que uno de vosotros supo llevar una negociacion con Mandibulas de Hierro para que os dejasen salir de alli con vida, no quiero saber que dijiste ni que le ofreciste, eso quedo atras... solo quiero que vuestros conocimientos nos ayuden a traer de vuelta la joya... Conoceis la disposicion de su campamento. Donde esta alojado sus Generales. Conoceis a Mandibulas de Hierro. Conoceis sus puntos flojos. Decidme y ayudadme a devolver la joya para que la moral de la ciudad vuelva a su cenit y os sacare ahora de aqui, sin esperar conclusiones que podrian ser erroneas en vuestra contra. Estareis protegidos por los 4 Hermanos y Siete.
Hay posiblidades de traer la joya? ME ayudareis?
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MensajeTema: Re: El corazon de la Dama. Capitulo V   Mar Mayo 19, 2015 6:05 pm

< hijos de puta la dama es mía>

Las cadenas se tensaron clavando los grilletes en las muñecas. pero por suerte el Zuro vino al rescate. No es la piedra lo importante, sino el hecho. Lo que hizo grande al Manco no fue la piedra en sí, sino el hecho de habérsela robado al mismísimo SHa de Minas tirith en su propia cara. Ahora el destino ponía en las manos de Lothar la oportunidad se encaramarse a lo más alto, junto al mismísimo Manco. Si conseguía robar la Dama en la cara de Mandíbulas eso lo encumbraría como uno de los ladrones más grandes que jamás hubiese pisado la ciudad que tanto amaba su padre.
Ahora sí que el viejo Zacarías estaría orgulloso de su hijo.

-Acepto. - Lothar se puso en pie esgrimiendo su autentica sonrisa de pillo.

Solo lamentaba no poder entregar la dama a quien creía que merecía tenerla. Le hubiese gustado enterrarla con el cadáver de su tío. El viejo Zacarías había invertido más de veinte años de su vida en encontrarla sin resultado. Y a Lothar le dolía no poder habérsela dado. Tendría que conformarse con que su hijo la hubiese robado dos veces, algo que ni el mismísimo Manco habría podido hacer.

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MensajeTema: Re: El corazon de la Dama. Capitulo V   Miér Mayo 20, 2015 6:18 pm

Estaban delante del plano. Sus dedos paseaban por las curvas de nivel. Era un plano muy bueno, con todo lujo de detalles. Una obra de arte en sí misma. Cada uno de los detalles estaba dibujado con gran esmero, ofrecía una vista como si fueran la de un pájaro.
- Creo que el mejor lugar para acceder al palacio del Duque Krulg es rodeando las montañas de la yesera, sortear el valle del caldero de la Bruja por la ladera de empinados picos, cresteando de uno a otro hasta llegar aquí. – El dedo de Lothar se plantó encima de una pared cortada a pico. – Nadie esperará que accedamos al palacio por aquí.
Lo que proponía el Tahúr era una escalada de unos sesenta metros por una pared totalmente vertical. El palacio descasaba justo en la cima. Bueno el mirador de la tercera planta de la parte posterior del palacio, descansaba justo encima de cima de la pared, ofreciendo unas vistas impresionantes del caldero de bruja. Mientras que la parte delantera miraba a la ciudad. Más abajo, justo debajo de la meseta donde descansaba el palacio, se levantaba el enorme campamento orco. Allí se alojaban los soldados, mientras que el palacio albergaba a los altos oficiales de Mandíbulas de Hierro, junto con su general.
- No se parece un poco arriesgado.
- Pensar en acercarse al palacio es ya de por sí una locura. – Respondió el Tahúr. – Esa pared es asequible. Más de lo que parece. La roca caliza está llena de agujeros como si de un queso se tratara. Con el equipo adecuado podemos alcanzar la cima y acceder al balcón del palacio.
- ¿y luego qué? Suponiendo que entremos, claro. – El afable se había unido al grupo como si de una garrapata se tratase.
- Si yo fuera Mandíbulas me alojaría en la planta superior, en los aposentos de propio krulg. Si os acordáis, el propio general parecía tan sibarita como el propio Duque. Su armadura brillaba como si un orco le sacara lustre como si no hubiese mañana. Encima, llevaba una capa de armiño digna de un rey así como demás atrezos de esa clase. A ese orco le gusta vivir bien, parece un noble del norte más que un apestoso orco.
El tahúr parecía una mujercita con esos detalles de vestimenta, pero claro también era un sastre y para su ojo acostumbrado a los naipes y a las agujas no pasaban por alto ese tipo de detalles. Según él mismo o seguramente su tío, se puede saber mucho de un hombre por la ropa que viste.
La segunda planta, que es donde nos alojamos nosotros, estará reservaba de los altos oficiales de Mandíbulas. Seguramente, sus lugartenientes, Azog cabeza de toro y Bulag el asesino de Mordor, ocuparan esa planta al completo. Según he oído en alguna taberna. A esos dos les va lo de acostarse con mujeres. Se cuenta que tienen todo un harén de cautivas de todas las ciudades por las que han pasado y no son precisamente sucias y apestosas orcas. Claro todo esto son conjeturas, pero si yo fuera Mandíbulas yo tendría a la Dama de corazones en mis mismísimas dependencias. Aunque también hay otra posibilidad. Lo malo es que a esa planta no hemos entrado. Y si recordáis era inmensa.
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MensajeTema: Re: El corazon de la Dama. Capitulo V   Miér Mayo 20, 2015 11:53 pm

"Había un sótano. No pudimos acceder porque siempre estaba cerrado. Si nos facilitáis los útiles adecuados podría abrir la cerradura e investigar. Pero lo lógico es que la tenga a buen recaudo en algún sitio del castillo del conde"
"Luego no conoceis el castillo al completo" comentó Dimmu.
"No, pero podemos dibujar las partes que sí conocemos" concentrándome empecé a dibujar tanto la planta baja como la primera. El gran salón donde cenábamos con el duque. La gran sala de armas donde Lothar lo retó a un duelo de esgrima. Las habitaciones. Aquel pasillo con la puerta de hierro, que poco después descubrimos que era la sala de torturas. Las habitaciones del primer piso. La biblioteca. La habitación del duque, aquella a la que accedieron a hurtadillas para buscar sin resultado.
"El piso superior tiene dos orcos de guardia. Pero es un lugar diáfano, con una pequeña torreta que alberga en su interior la escalera de acceso a ésa azotea"
"Creí que no habías pasado del segundo piso" comentó Dimmu.
"Así es." dije
"¿y cómo sabéis qué hay en lo alto del castillo?" preguntó
"Lo sé. Podría albergar más gente. Pero imagino que con un ejército sitiador a los pies del castillo se sentirá más que seguro, y por éso solo tendrá a dos orcos. Por lo demás todo es como ha expuesto mi compañero"
El Indagador puso cara extraña.
"Una cosa más. Puede que os de igual si son ciertas o no nuestras acusaciones. Pero yo puedo jurar que son todo mentira. No seremos los más honrados, pero no somos traidores. Además, me gustaría hablar a solas con el comandante Daverloth. Después, y si éso sirve para limpiar nuestro nombre, estoy dispuesto a ir a recuperar la joya"
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Ankalagorn
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MensajeTema: Re: El corazon de la Dama. Capitulo V   Jue Mayo 21, 2015 12:52 pm

La plana Mayor estaba reunida, con ellos estaban la Banda del sastre al completo, y Garred. El Senescal Dometh, El Banquero,El Coronel Tharnhart y El Banquero Mayor Sir Gui de Lusilon II ; por parte de Tharbad. Los 4 Hermanos Cruzados y al que llamaban Siete, por parte del Mundo Libre. Por ultimo estaban 2 Indagadores, El Sumo Maestro de la Orden, al que llamaban el Brujo, Maestro de lo Oculto, Cazademonios y demas tenebrosos alias y a su lado, su mano Derecha del nada sabian los sastres.
De los 3 de Tharbad, el unico que mantenia la compostura era el Coronel, pues el Senescal se veia cansado y endeble, su cara era de panico ante lo que tenia bajo su responsablidad; la cara del banquero era ojerosa y de cansancio, ambos daban las gracias que hubiesen venido los cruzados de los 4 Hermanos a la ciudad.
Los 4 hermanos y 7 se veian tambien cansados, habian dormido poco los ultimos dias. Sus aspectos bien los conocian los sastres ya... Bringwor el grandullon, Einer el pequeñito, Dimmu el de mejor porte y Seiner de porte parecido al de Dimmu, pero algo mas discreto y por ultimo 7 que era el mas nervioso de todos, muy activo e inquieto; los 4 mas 7 miraban con algo de recelo a los Indagadores, mientras Lothar explicaba el plan.
El Brujo era muy alto y moreno, inluso mas que Bringwor, de ojos negros como la noche, tenia un porte regio envidiable, incluso para Dimmu, pero a la vez oscuro; ese hombre transmitia una energia abrumadora, de Oscuridad y a la vez de confianza, tanto que verlo hacia empeñecer a todos los que estaban prsentes en esa sala, talvez tenia que ver su sangre numenoeana.
A su derecha se senaba, estaba su hombre de conianza. No era tan alto como Bringwor, pero su espalda y su cuello eran tan anchos como los de este. Su cabeza estaba rapada al cero y su aspecto era el de un guerrero, mas que el de un cazador de demonios; a los sastres les recordo el calvo que Indagador, que mato de un puñetazo al Comediante, uno de los Dedos de la mano.Segun se habian enterado, habian acudido con 150 Indagadores para ayudar a Tharbad, desoyenmdo al Santo Padre; habian llegado en barco atravesando un importante cerco de naves Orcas que patrullaban los mares, usando para ello, prisioneros Corsarios de la caida Umbar.

- El agua esta bajando, pronto los orcos se acercaran al Muro Este dispuestos a atacar- Dijo El Brujo- Conseguir esa joya sera muy complicado.
- Si es muy complicado, ire yo- Interrumpio Bringwor- Pero esa joya es importante. Los soldados de Tharbad parecen Zondies. No es un pedrusco cualquiera.
- Eso es lo que me preocupa- Respondio el Brujo- Que para rescatarla tendremos que arriesgar la vida de algun importante general, porque supongo que tu no iras solo y esas perdidas si que serian importantes. Vuestros hombres si que sufririan una desmoaralizacion importante, sin sus generales. Estamos hablando de un ejercito, el de Tharbad,y hablo de estos soldados, que nunca ha combatido en grandes batallas, la moral de esas tropas es lo de menos...
- Son soldados... los necesitamos! - volvio a interrumpir Bringwor que no tenia en gran aprecio al Indagador- Diselo tu Dimmu! tu eres el que manda aqui!
- Lo que quiero decir...- Volvio a decir el Indagador.
- Ya se lo que quieres decir! te he escuchado perfectamente!- Dijo Bringwor- Dices que nuestros hombres son mas importantes que los soldados de Tharbad.
- tienen mas experiencia en grandes batallas...- Dijo el Brujo.-
- Estoy de acuerdo en eso, Indagador, pero sin los soldados de Tharbad al 100% de sus cualidades, seremos una presa facil- Dijo Esta vez Einer.
- No habeis vivido muchos asedios- Dijo el Brujo, a lo que Bringwor resoplo- La moral de la tropa aumentara cuando hagamos un movimiento que nos de la victoria en una de las batallas, cuando amanezca el dia soleado...cualquier cosa cambiara esa moral...
- Como devolver el corazon a la ciudad- Dijo Bringwor.
- Ademas no se necesitan tantos hombres para mantener la ciudad a salvo- Prosiguio el Indagador haciendo oidos sordos a Bringwor- Es mi opinion... es arriesgado jugarse la vida de nuestros generales para ir a recuperar una joya, aunque tenga ese poder.
- Pues mi opinion es bien distinta y la de mis hermanos igual que la mia.
- No es logico...- Dijo el Indagador sonriendo ironicamente.
- Mira ya me estoy cansando de esto!- Bringwor echo la silla para atras de golpe y se puso en pie, de manera amenazante a pocos centimetros del Brujo- estoy harto de tus consejos, quien cojones te crees que eres?! hablas de asedios... de grandes batallas... eres un puto cazabrujas..vuelve a casa con el Santo Padre!
- Basta Bring- Se escuchaba de fondo a sus hermanos, pero el grandullon era oidos sordos y su instinto animal se habia apoderado de el. Lo unico que sintio fue una mano que se agarro a su hombro.
- Tranquilo hombre oso. Ten mas respeto- Era el Indagador calvo que clavaba sus dedos en el hombro del grandullon. Bringwor no se lo penso dos veces, como en el era habitual y a su vez el tambien agarro de los dos hombros al calvo, pero la cosa no quedo ahi. El calvo sintio la fuerza animal de Bringwor, como sus dedos se clavaban en sus musculos y hacian crujir sus huesos como hojas secas, nunca habia notado nada igual en un ser humano, la fama de Bringwor estaba merecidamente ganada: - AAAAH!- el clavo grito de dolor. Bringwor seguidamente arrojo con fuerza al calvo que volo varios metros, por encima de la mesa, dando con sus huesos en el suelo, para entonces, Bringwor ya habia sido poseido por la furia animal y continuo su camino hacia el Brujo dispuesto a aplastarlo. El Indagador se puso en pie para aguantar su embestida, pero no llego a producirse, pues el calvo volvio a escena, saltando por encima de la mesa se colgo de la espalda del mastodonte, cogiendolo por el cuello y propino un puñetazo en el cabezon de Bringwor, el cual comenzo a sangrar abundantemente, Bringwor se sintio mareado y se tambaleo con el calvo agarrado a su cuello.
- basta Kang! - Dijo El Brujo
- Parad los 2- Dijo Dimmu
Los 2 quedaron quietos, Kang colgado del cuello se dejo caer hasta apoyar sus pies en el suelo y Bringwor taponandose la herida con la mano y sentandose para no caerse.
Los sastres se fijaron en las manos del que llamaban Kang, las cuales eran enromes como mazas.
- De acuerdo Thresser- Dijo Kang- ya esta...estamos en paz...
- No de eso nada...no estamos en paz- Dijo Bringwor mirando sus manos ensangrentadas.
- Basta , Bringwor!- Repitio Dimmu.
- Como veo que es imposible ponerse de acuerdo haremos lo que pienso que es mejor- Dijo Thresser, el Brujo- Yo solo tengo a 150 Hombres a mi disposicion, por lo que mi perdida solo afectaria a esos 150 hombres; por lo que yo ire con vosotros. Ademas Kang puede perfectamente comandar a los Indagadores.
- No, de eso nada... - Dijo Bringwor nuevamente, que hoy estaba especialmente bocazas- Tu solo no vas a poder.
- Voy con ellos- Señalo a los Sastres- y tu estas herido.
- Esto es una mierda! No estoy herido...yo con vosotros, porque quiero que volvais con la joya.
- Bringwor tu no eres el mejor siendo sutil- Dijo Einer.
- Tampoco soy el mejor General... creo que hay capitanes mios que los dirigirian mejor que yo...ademas...quien quiere ser sutil con esos Orcos!


OFF: podeis hablar y opinar... tambien cambiar de ayudantes.. podeis actuar de PNJS con vuestros antiguos Pjs, para opinar
-
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MensajeTema: Re: El corazon de la Dama. Capitulo V   Jue Mayo 21, 2015 4:51 pm

A la Serpiente parecía no haberle asombrado para nada la demostración de pollas gordas de aquellos dos animales de granja, sin duda alguna ambos podrían partirlo en dos con solo la mirada, pero él no tendría escrúpulos en degollarlos mientras duermen o prepararles un buen caldo que los dejase durmiendo para no poder despertar, el ruido no era muy amigo de Tyrok.
- Creo que sería conveniente que fuésemos nosotros solos – se atrevió a decir Tyrok – Ya hemos entrado y salido de aquel apestoso agujero, lo conocemos, creo que podríamos volver a entrar y salir con vida, y con la joya que a todos nos interesa. –

- Pffff -  piafó Bringwor mientras una extraña mueca similar a lo que podría ser una sonrisa se dibujaba levemente en el rostro del Calvo.
- Un momento – Dimmu no dejó que su hermano interrumpiese de nuevo una conversación, justo cuando parecía que la cosa volvía a tener un cauce más o menos sensato – Es cierto lo que este joven dice, ellos han entrado y salido, con suerte o no, pero lo han hecho y han vuelto todos de una pieza. Conocen el terreno y parece que son buenos en el arte de pasar desapercibidos. Tal vez deberíamos darles un voto de confianza… - su voz sonó como la de un líder nato cuya sangre no era de numenor, pero era la sangre de Tiego, la misma que corría por las venas de sus hermanos.
- No se que opinarán mis compañeros, no so quien para ofrecer sus vidas de este modo, pero apostaría porque todos están de acuerdo en que cuantos menos seamos, más difícil será que nos puedan descubrir –
- Tal vez sea sensato daros un tiempo, si en ese tiempo no volvéis – que es lo más probable, pensó Dimmu para sus adentros – Será necesario enviar una nueva expedición, esta vez con buenos exploradores – de este modo pretendía lanzar un desafío

Tyrok actuó como lo que era, una serpiente, un animal que espera su momento para picar e inyectar su veneno, un animal que permanece tranquilo y no atiende a provocaciones absurdas, pues sabía que después de ver como casi le habrían el cráneo a aquella mole, más valía no meterse en follones con aquellos malnacidos. Un puñetazo así abriría su cabeza como si de un huevo se tratase, y le partiría la columna como si fuese un brote de paja.  
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kang
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MensajeTema: Re: El corazon de la Dama. Capitulo V   Jue Mayo 21, 2015 5:11 pm

Lothar tenía la cara delante del mapa justo antes de estallar la tormenta. De repente una mano apareció delante de la cara del Tahúr. Más que una mano aquello era un pan de cuatro hogazas. Sus ojos siguieron mano arriba, brazo, hombro, para terminar en una cabeza calva con cara de pocos amigos.
- Tranquilo hombre oso…
Lo dijo con todo el aplomo del mundo, como si él solo pudiera parar aquella montaña. Lothar pudo ver en la pupila intensamente verde un brillo, casi diría satisfacción… De pronto el tahúr haciendo gala de unos reflejos felinos se agachó para esquivar a ese enorme clavo que salía volando. Agachado vio como el indagador rodaba por el suelo para levantarse como si nada. Y como si no hubiese aprendido la lección saltó. Lothar lo vio volar, era increíble la destreza de la que hizo gala el indagador. Nunca hubiese dicho que un hombre tan corpulento poseyera unos reflejos y velocidad como aquellos. Diría incluso que era más rápido que él mismo. Pensaba que todos los mastodontes como su amigo el afable eran tipos lentos. Tendría que tomar buena nota. El vuelo del calvo termino en un puñetazo en la cabeza del hombre oso que se tambaleó como un enorme árbol azotado por el viento. El tahúr ya lo estaba viendo caer. El calvo sin embargo no. se abrazó a él y le hizo un candado. A continuación empezó a ponerse roja oscura, y no por la brecha que le había abierto el calvo en la cabeza.
- Basta ya Kang.
La voz del líder de los indagadores sonó como la de alguien acostumbrado a a ser mas que obedecido. El calvo se apeó del hombre oso. Y le dedicó una mirada como diciendo, la próxima vez que cometas una tontería así eres cadáver.
Lothar analizaba lo que había pasado. Si los cruzados eran tipos duros, guerreros experimentados. Pero algo en aquellos indagadores los situaba por encima de los cruzados. A pesar de estar en inferioridad, o de que su rango fuera menor, se habían alzado por encima de los cruzados, del coronel o del senescal como un águila sobre un conejito.
- Iré yo. - Fueron las palabras del indagador.
- Creo que usted es un gran…- General, mi lord. Y sin querer ser grosero, creo que esto que vamos a hacer es mas para gente como nosotros. Creo que esta misión necesita de un ratón discreto, más que de un gran y feroz león. No seremos los mejores guerreros del mundo, pero nuestras habilidades son las idóneas para esta misión. La ciudad necesita en estos momentos de gente como usted. Y recurriendo a su mismo argumento, las tropas necesitan de sus generales. Y por lo que veo usted es zorro viejo. No malgaste su vida en algo que nosotros podemos hacer sin problemas. Y sin necesidad de arriesgar su vida. Nosotros somos prescindibles, ustedes no.
El indagador miró desde arriba seriamente pero sin desdén al pequeño tahúr.
- He de reconocer que tienes arrestos muchacho. Valor no te falta. Pero si no recuerdo mal ya os ofrecisteis a una misión por el estilo y os pillaron. Que luego salierais demuestra vuestra valía, pero aún así os pillaron.
Lothar fue a hablar pero por una vez se quedó sin argumentos.
- No hay más que hablar muchacho. Iré con vosotros y traeremos la Dama.
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Abdulfin
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MensajeTema: Re: El corazon de la Dama. Capitulo V   Vie Mayo 22, 2015 12:31 am

La brecha en la cabeza de Bringwor no hacia mas que manar sangre, no copiosamente pero si para caer sobre su cara en un espectaculo macabro. El hombre oso no tardo en recobrar el aliento aun teniendo al otro matodonte haciendo presa a su cuello. Los ojos inyectados en sangre hicieron temer a Einer lo peor. Justo cuando se levantaba para caer sobre su espalda y aplastar a su captor, Tresser detuvo el combate.

- Calmate Montaña, no estamos aqui para pelearnos sino para cumplir una mision, si por ti fuera se que traerias esa joya tu solo y que te han quedado ganas de machacar ese craneo, pero seria un desperdicio de guerreros en este tiempo tan aciago, asi que mejor te curo esa herida y lo dejas pasar-. Einer sabia que era de los pocos hombres que podia para a esa mole de musculos salvajes, no por su fuerza, la amistad hacia mas que cualquier otro poder...

Garred miraba atonito, estupefacto y maravillado con todo lo acontecido, delante de el se habian peleado seguramente unos de los mas poderosos generales que habia visto en su vida y solo con las manos. Tipos grandes como el o mas aun habian peleado como si de dos titanes se tratase, pero este no era el momento ni el lugar para hacer cumplidos mentales. Habia que trazar un plan de entrada y de escape para traer esa joya que le habian robado a los sastres.
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Abdulfin
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MensajeTema: Re: El corazon de la Dama. Capitulo V   Sáb Mayo 23, 2015 3:43 am

Bringwor, deja que vayan ellos nosotros te necesitamos aquí, no es que tu no sepas comandar un ejercito, pero tu presencia ante tus hombres es mas importante que cualquier orden que pueda dar otro capitán. Tus hombres y tus hermanos te necesitamos a ti, así que deja que se vayan cuanto antes y recuperen la joya. Algo me dice que no queda mucho tiempo para que nos invadan. Esto no es negociable Montaña, tiene que ser así. Mejor vamos y te curo ya esa herida. Que me estas dando pena verte así lleno de sangre .
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MensajeTema: Re: El corazon de la Dama. Capitulo V   Dom Mayo 24, 2015 1:12 pm

- ¿Pena dices Einer?, voy a machacar algunos craneos y voy a empezar por ese que tengo delante y como no te apartes el tuyo sera el primero-. Las palabras de Montaña sonaban en la cabeza del pequeño como tambores de guerra. Einer tenia que pararlo y las palabras eran su unica arma ahora.

- ¿Y despues de ver mis sesos por el suelo que haras?, ¿arrepentirte despues de quedarte satisfecho?. Esta claro que no hay que ser sutil con los orcos, pero, ¿que haras si te descubre el campamento entero?, ¿liarte a espadazos tu y el grupo?, ¿y cuando caigan todos y solo quedes tu que haras?, ¿seguir machacando cabezas orcas hasta saciar tu sed de sangre?, ¿acabaras tu solo con todo el ejercito orco?. Que buena idea, ¿porque no se nos habra ocurrido antes?, mandarte a ti solo contra todos ... Hermano, no es el momento para desatar tu furia, se que eres el mas fuerte de todos los hombres que haya visto en mi vida, ( y el mas huraño, pero ese no era el momento de decirlo), asi que centra tus pensamientos en que vamos a hacer despues de tener la joya en nuestras manos, porque ellos nos la van a regresar-.

El pequeño sabia que tanta pregunta rapida molestaba al grandullon, no le gustaba procesar tanta informacion de golpe, era un animal de accion y casi siempre se guiaba y fiaba de su instinto. Lo cual hacia dificil de convencer de otra cosa que estuviera pensando cuando entraba en un estado de cabezoneria total.
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MensajeTema: Re: El corazon de la Dama. Capitulo V   Lun Mayo 25, 2015 3:22 pm

- Recapacita Bring... - Dijo Dimmu- Einer tiene razon y este joven tambien. Tu tan bien como nosotros sabes que lo tuyo no es el subterfugio.
- Estaras mejor aprovechado en primera linea, con tus hombres, como siempre has hecho- Dijo Einer. Si por algo respetaban sus hombres a Bringwor era por su valor , por como a pesar de ser el Comandante, luchaba en primera linea, juntos con ellos, dejando a alguno de sus capitanes en algun lugar, donde pudiese dirigir por el a sus cruzados, por ello era tan respetado y admirado-No sabemos si cuando esteis en plena mision, los Orcos ataquen, y entonces lamentaremos tu ausencia.
- Siete ira con ellos- Dijo Dimmu- Es el que menos hombres tiene de nosotros, su ausencia no sera tan determinante.
-Esta bien... Siete? - Dijo Bringwor mas calmado. Siete asintio.
En ese momento la puerta de la sala se abrio de golpe, de par en par, como si un huracan la hubiera golpearo. La abrieron los dos soldados quee staban tras ellas, pero porque sus cuerpos chocaron contra ellas, cayendo posteriormente, doloridos en la sala. Tras ellos aparecieron 3 Orcos.
- Dratha, Aplastacraneos...- DIjo el Coronel Tarnharth.
- Me parece increible que no se me haya invitado a esta reunion- Dijo Dratha- Pensaba que estabamos en la misma nave- Gruño la bestia. Angost penso en un combate a tres bandas, Dratha, Kang, Bringwor y alucino con ello.En ese momento Thresser coloco en la maqueta, disimuladamente un supuesto ejercito de 100000 hombres al otro lado del Aguas Grisses, un ejercito que simulaba un ejercito ficticio del ejercito del Santo Padre, a la retaguardia del ejercito de Mandibulas de Hierro - Nosotros estamos tan dispuestos a defender la ciudad, que os pensais humanos?
- Sabemos que estais dispu... - Quiso decir el Coronel que fue interrumpido por Thresser, volviendo a quitar de manera rapida el ejercito ficticio del plano, para que los orcos no lo vieran.
-Creemos, los aqui presentes que deberiais ayudar mas a la ciudad- Dijo el Indagador-
-Como? y tu quien eres? eres de aqui?
- Han llegado a mis oidos que manteneis el palacio cerrado a cal y canto y no ofreceis nada de ayuda a la ciudad.
-Nosotros ayudaremos en la guerra. Mis hombres son guerreros...no enferemeros ni almas caritativas!- Dijo Drata- la guerra que planeais aqui, sin mi!
- Veras... hasta mis oidos han llegado tambien informaciones de que se ha filtrado mucha informacion que debia ser secreta, al enemigo- Continuo Thresser que no se veia intimidado por Dratha-.
-Osas decir que yo he hablado con enemigos de Tharbad de informaciones secretas!?- Dratha avanzo varios pasos.
- No digo que haya sido vos- Prosiguio Thresser- Pero se sospecha que han salido de su palacio. Como vera, estamos rodeados por orcos y ...bueno... vos y sus hombres son ...orcos.
- humanos apestosos! -Dijo el hermano de Dratha muy enfadado- Malditos hipocritas ! Acusasis a los orcos y vosotros sois peores que ellos! putos racistas...
- No creo que sea un traidor- Todo el mundo se giro hacia Angost- Veran, lo digo porque el propio mandibulas de Hierro me dijo que no descansaria hasta ver su cabeza- Dijo señalando a Dratha- en una pica- En realidad es su hermano.
- JA! - Dijo Dratha- Ahi teneis!! y me acusais de filtar informaciones.
- Eso ya se vera- Penso Thresser.
- Esta bien, si es asi, firmemos las paces. Sientese a nuestra mesa- Dijo Dimmu que no esperaba una mañana tan movida, presidiendo la mesa.
-Paces?! - Se burlo el aplastacraneos- Nos veremos en la batalla! iremos si nos apetece! si no nos presentamos, sera vuestra culpa! - Con las mismas se fue por donde habia venido.
-no deberiamos poner en nuestra contra a Dratha- Dijo el Senescal.
- Si recuerdo bien, me dijeron que se habia detectado posibles espias en la ciudad. - Dijo Thresser.
- Pero nunca hablamos de  Dratha.
- Quien va a pasar mensajes a los orcos, sino los orcos- Thresser miro directamente a la banda del Sastre.- Verdad?
-No... no lo sabemos, Señor- Dijo Halaf.
- Los Orcos nunca son buenos- Sonrio Thresser- Dratha esta ganandose el perdon de su hermano, porque sabe que la Ciudad esta perdida. Son seres cobardes y rastreros.
- Por una vez estoy de acuerdo con el cazabrujas- Dijo bringwor.

Dimmu dio por finalizada la sesion, cuando Thresser iba a salir por la puerta, el favorito de Eruo lo llamo:
-Por que has hecho lo del ejercito fictcio del Santo Padre?- Dijo Dimmu que se habia dado cuenta de la jugada.
- intento demostrar mi teoria: No hay orco bueno. Si es cierta, la mitad del ejercito de Mandibulas de hierro, se desplazara hacia el Noreste, intentando que no le sorprenda por la retaguardia. Se que el pequeño de los 3 orcos, se ha dado cuenta de como he quitado el ejercito.
Es una marcha con 200000 hombres de unos 4 dias. Si es asi, en nuestra mision veremos como hay movimiento en entre las filas de Mandibulas de Hierro. Llegaremos a tiempo, para preparar una ofensiva, aprovechando que su ejercito esta dividido o por contra seguir esperando. Lo que es claro es que si hay movimiento, tenemos al enemigo en casa y habra que limpiar de ratas el Palacio.
No se si estaba sugestionado... pero me parecio que Dratha estaba actuando en todo momento. Podria ser que el mismo Dratha le haya dado la joya a su hermano y hayan hecho las paces. Todo por sobrevivir...
-pero por que culpar al Oficial Mayor?
- No se que tienen en comun con el los orcos, y lo de la joya solo ha sido una suposicion...tal vez, Dratha o alguno de sus hombres solo venda informacion por salir de aqui con vida.
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kang
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MensajeTema: Re: El corazon de la Dama. Capitulo V   Mar Mayo 26, 2015 4:47 pm

Estaban preparándose para la misión. Lothar estaba ayudando a Halaf. No estaba muy acostumbrados a ceñirse armaduras y les llevaba su tiempo. Por encima del hombro del Rubio vio como el Brujo se ajustaba el solo sin ayuda de nadie la coraza. Cada movimiento era fluido, como llevarse la cuchara a la boca. Lo hacía sin prisa, con esmero. El tahúr no le quitaba ojo. Cualquiera en su situación demostraría algún tipo nervio o algo por el estilo, pero el brujo no, era como si fuera de hielo o peor aún, disfrutase de ello.

Al final el Tahúr no pudo contenerse.
- Pareces muy confiado. Como si fueras a comprar pan en vez de encaminarte a una muerte segura.

La cara del Brujo apenas si se levantó para mirar a Lothar mientras se tiraba sin mirar de una correa.

- Tendría que haber muerto mil veces, y sin embargo aquí estoy. Se ve que la muerte me tiene miedo.

No sonó a burla, más bien a funesta maldición.

- Me tienes intrigado. Ni uno solo de los personajes que ha entrado en escena en la sala te ha incomodado o puesto nervioso, ni si quiera ese Bringwor o el Aplasta-cráneos. No creas que no me he dado cuenta, pero se veía que confiabas plenamente en ti, sin necesidad de que ese Kang te guardase las espaldas.

Esta vez el Bujo sí que sonrió.

- No creas, me siento bastante seguro cuando Kang está conmigo.

Ankalagor no sabría contar las veces que el calvo se había interpuesto ante un peligro… No conocía mejor guerrero humano, sin el uso de los poderes arcanos, el calvo era capaz de meter en cintura hasta al propio señor de las huestes. Aunque siendo realistas, a el brujo no le hacía falta nadie para ajustarle las cuentas a cualquier energúmeno, por fuerte que fuera.

- Aclárame una cosa, porqué un alto señor como vos, se ofrece a una misión que no tiene la más mínima oportunidad de tener éxito.

- Porque creo que soy bastante capaz de traer esa joya de vuelta a la ciudad. Vosotros, no es que dude de vuestras aptitudes o capacidades sé que lo tendríais verdaderamente crudo. No quiero parecer arrogante, pero conmigo la misión puede tener éxito.

El brujo se levantó. Tenía puesta una coraza impresionante, hacía que las de la banda del sastre parecieran meros trapitos. Pero el Brujo sabía que eran buenas piezas, bastante fuera de lo común. Su ojo experto reparó en cada detalle hasta llegar por fin a la espada que Lothar se había ceñido.
- Curiosa espada. ¿Te puedo preguntar de donde la has sacado?
- Es una larga historia, y bastante difícil de creer.
- Puedo echarle un vistazo…

Lothar dudó un poco. Su mano se aferró al puño, acarició el suave tacto de la vieja madera que lo envolvía. Al final sacó la espada de la vaina con un suave siseo. La hoja roja negruzca vio la luz, mientras a Lothar le pareció que la misma espada se ponía nerviosa.
El brujo la cogió con suavidad. Pasó los dedos por la hoja hasta llegar a la cruz. Allí encontró lo que estaba buscando, una marca, una especie de runa vieja. Sus dedos surcaron la familiar marca en el acero.

-¿Tiene nombre esta espada?

- Se llama Siniestra. – Lothar vio la cara de circunstancia que puso el Brujo. – Es un guiño a mi tío. Le apodaban el Zurdo, no es porque la espada sea un objeto del mal.

Ankalagor volvió a sonreír, si este pequeño pillo supiese lo que dice…

- Es una muy buena espada. Cuando volvamos a la ciudad espero que me cuentes de donde la has sacado. Te sorprenderás lo crédulo que puedo ser. Ahora es mejor que repasemos el material antes de partir.- dijo tendiéndole el acero al Tahúr.

Halaf repasó todos los útiles que habían requerido. Estaban perfectamente ordenados en la mesa. Dos cuerdas de Setenta metros de cáñamo de un dedo de gruesas. Cuatro martillos tipo maceta. Clavos de hierro dulce de un palmo de largos con un agujero al final para pasar la cuerda por ellos. Algunos empotradores de plomo para insertarlos en las fisuras de los cuales salía una cuerda para amararla a la maroma por la que treparían. Dagas, ganzúas de buena calidad y algún cincel. Dos ballestas medianas un carcaj, algún garfio y comida para la ida y la vuelta, así como agua. Era el momento de repartir el equipo….
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kang
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MensajeTema: Re: El corazon de la Dama. Capitulo V   Mar Mayo 26, 2015 6:07 pm

La plana mayor de la ciudad estaba casi al completo, faltaba el general de generales, pero eso solo lo sabía uno de ellos. Kang echó de menos a su señor.
La ciudad estaba dividida en dos y unida por un inmenso puente de piedra. Originariamente la ciudad estaba compuesta por tres partes. La ribera norte, la isla y la ribera sur. Pero tras el hundimiento de la ribera norte solo quedaban dos. Por suerte para la ciudad la ciénaga se había tragado la parte norte e impedía un ataque desde esa posición.
Los generales hablaban y posicionaban las tropas en puntos estratégicos moviendo las fichas como si jugaran al ajedrez, calculando posibles movimientos, en definitiva jugando…
Tras un breve vistazo, el calvo calculó los efectivos, posiciones más adecuadas y posibles maniobras de defensa así como las de ataque de los orcos. Sin poder evitarlo su mente volvió a un momento en el que le pareció verse a si mismo como a un niño, cuando asaltó por primera vez la ciudad de Mon Liunk. Allí probó por primera vez la fuerza demoledora de los Aruks. Solo eran quinientos, pero se llevaron por delante a miles de soldados del Santo Padre. Lastima no contar con ninguno de aquellos demonios. El tiempo lo destruye todo…
Un bufido sacó al calvo de sus maquinaciones. El hombre oso no soportaba estar inactivo. Tras la escena que montó lo vio claro. Bringwor era un niño atrapado en el cuerpo de un coloso. Kang lo vio claro cuando el pequeño Einer le reprendió y lo metió en cintura como si de una madre se tratara. El gran niño se había enrabietado y hasta que no recibió una reprimenda por su comportamiento no cejó en su empeño. Kang lo dejó en paz. Era mejor dejar al niño tranquilo, ya tendría tiempo de sobra de jugar a la guerra y destrozar orcos.
Volvió a concentrarse en lo que de verdad era necesario.
Dimmu desplegaba las tropas eficientemente, repartiendo los hombres equitativamente a lo largo del muro. No quería que la ciudad tuviese ningún punto flaco. Pero esa táctica debilitaba a la ciudad. Las estimaciones de las huestes orcas eran de unos ciento cincuenta mil soldados. Ellos contaban con quince mil soldados profesionales y ocho mil hombres de Tharbad. La proporción era desmesurada. La isla, a pesar de contar con unas buenas defensas era un punto muy vulnerable. Si el rio bajaba como hasta ahora los orcos entrarían por muelles como un coladero. La ciudadela podría aguantar bastante contaba con los mejores muros de la ciudad pero se vería rodeada y sitiada enseguida. La isla era una posición perdida, defenderla como decía Dimmu era un error táctico. Una pérdida de vidas que la ciudad no podía permitirse.
- Tenemos que defender esta parte a toda costa. La ciudadela no puede caer. El banco de tharbad se haya allí, hemos de proteger el tesoro a toda costa.
Dimmu tenía órdenes del Santo Padre de defender el Banco a toda costa. Perderlo a manos de los orcos sería un desastre para todo el Imperio.
- Esa posición está perdida.
Kang sentenció con un dedo sobre el mapa.
- Los orcos atacarán el lado norte de la isla evitando el fuego cruzado del canal. Tomarán el puerto y se adentraran por las calles. Una a una irán tomando cada una de las calles hasta hacerse con el control de la isla, dejando la ciudadela aislada del resto de la ciudad. Si la ciudadela no caerá así como así, pero una vez tomen la isla la dejarán sola. Será cuestión de tiempo que caiga. El puente que une las dos partes es un arma de doble filo. Un cuello de botella que impedirá que los refuerzos lleguen así como contendrá el número orco que intente atacar la ciudad por ese punto. Ese general posee un número ingente de orcos que no dudará en sacrificar en un batalla de desgaste por la posesión de la isla. Si entramos al trapo, será cuestión de tiempo que toda la ciudad caiga.
- ¿No pretenderás entregar la Isla? – El coronel Tharmat abrió los ojos como platos, no daba crédito. Tanto el banco, como la nobleza así como el palacio del senescal se hallaban dentro de la ciudadela.
- No entregarla no. Lo que quiero es prenderle fuego con el enemigo dentro. Simularemos una defensa. Al principio será enconada y sangrienta. Defenderemos los muros del puerto con saña. Allí les haremos sufrir. Pero tras el primer envite nos retiraremos a la ciudadela. Allí habrá de resistir el mejor de los hombres con un pequeño contingente. No más de mil hombres, menos los que pierda en la defensa de los muros del puerto. Allí habrá de aguantar todo lo que quede de asedio solo, sin refuerzos, esperando que nosotros podamos ganar la guerra. Mientras ese bastión se mantenga los orcos no cejaran en asaltarlo. Eso dara esperanzas a la ciudad, con todo el grueso del ejercito en el único sitio capaz de albergar y defender a todo el ejercito del que disponemos. – El dedo de Kang señaló la ribera norte.
Lo que sugería era dar por pérdida la joya de la ciudad, dejar que los orcos se afanaran en tomarla, para él poder atarlos desde una posición ventajosa mas elevada y mejor defendida. Si quemaba la isla hasta los cimientos, podría quemar una buena parte del ejército orco así como dejar sin defensas a la isla del bombardeo de las catapultas de la ribera sur.
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MensajeTema: Re: El corazon de la Dama. Capitulo V   Miér Mayo 27, 2015 8:01 am

Había que ser meticuloso. Otra oportunidad de morir se me presentaba. Desde que Clarisse se marchó no me apetecía mucho estar en éste mundo. Todas las personas que querían se habían marchado ya a la otra vida. ¿por qué hacer esperar el reencuentro?.
Lothar estaba repasando los utensilios de escalada. Era increíble que alguien cuya especialidad era robar dando tajos a bolsas y haciendo trampas a las cartas, ahora fuera un experto escalador.
Pero lo que estaba preparando era correcto según mis planes. El que no parecía un experto escalador era yo con ésa armadura puesta. ¿Si me daba igual morir, por qué ir con ella puesta? Porque aún me quedaba algo por hacer. Había una vida más que llevarme por delante. Tal vez dos. Tenía una oportunidad. Una oportunidad para averiguar la verdad. Y no la iba a desaprovechar.
Yo iba metiendo mis utensilios en los lugares oportunos. Llevaba mis ganzúas. Todas. Las buenas y las de repuesto. Realmente, las de repuesto estaban casi sin usar, lo que casi las convertía en mejores. Pero que puedo decir, soy un hombre de costumbres y era como si mis ganzúas de siempre también fueran mi talismán.
Llevaba ropa oscura y mis pinturas de camuflaje. Aunque para un orco con visión nocturna no creo que sirvieran de mucho. Mi capa que ayudaba a ocultarse. Entre éso y mis hechizos, sería invisible hasta para un elfo.
Llevé mi propia cuerda y mis escarpias. Una palanca, y unas cuñas de mardera que se usan para atrancar puertas. Nunca se sabe qué va a necesitar uno.
"Mi ladrón preferido. El único que consiguió robarme el corazón" escuché la voz de Clarisse en un susurro. Cuántas veces no me habría dicho éso. Pero tenía razón. Yo era un ladrón, no un soldado. Si había problemas debería ser con un número de orcos inferior a nosotros; y en ése caso se encargaría Angost, Lothar, o incluso ése Thresser que tan seguro de sí mismo se veía. Si por el contrario el número de orcos aumentaba, no me salvaría ninguna armadura. Comencé a quitármela.
"¿qué haces?" me preguntó sorpendido Lothar.
"No soy un soldados. Soy un ladrón. Esto no me servirá de mucho" contesté
"Pero puedes llevarla. Cuando trepemos y estemos arriba, las izaremos y nos las pondremos" insistió el tahur.
"¿en serio?¿has visto lo que nos cuesta ponernosla y quitárnosla? Es demasiado tiempo perdido. Míralo a él. Lo hace con tanta soltura que es normal que quiera llevarla. Es como si solo llevara ropa. Pero nosotros. Somos muy torpes con ellas. Esta misión depende del sigilo, no de la fuerza bruta. Si así fuese, no iríamos a escondidas. Saldríamos por la puerta matando orcos hasta llegar a la piedra"
"Pero ¿y sí hay problemas?"
"Llevaré mi anterior cota de malla. Hace mucho menos ruido y me da más libertad. Y éso si puedo ponérmelo y quitármelo con más rapidez. Además, si hay problemas, estarás tú allí para solucionarlo"

Para no alargar la discusión salí a tomar el aire. No nos dejaban salir del cuartel. Lo que me recordaba que yo era un traidor. Un proscrito. Un enemigo que tenía que probar su lealtad. Nadie quería escuchar mi versión. Nadie quería darme respuestas, ni siquiera Daverloth. Pero había alguien que sí me las daría. Había alguien que sí sabía quién había robado la joya. Y ése alguien no estaba en la ciudad.......
....mi ojos se perdían sobre el campamento orco, cuando escuché las voces.
Era ese grandullón de manos enormes hablando con otro de sus amigos.
Me pareció increible. Hablaban de incendiar la ciudad como si nada. Y lo peor es que a mí me daba igual. Absolutamente igual. Yo no era un traidor. Pero no había nada en Tharbab que yo amase. Mis amigos. Mis hermanos. Vendrían conmigo al campamento enemigo. Quémala manos de troll. Quémala entera. Reducela a cenizas. Y pensar que no mucho tiempo atrás me había sentido fatal solo por haber quemado un poquito.
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Ankalagorn
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MensajeTema: Re: El corazon de la Dama. Capitulo V   Miér Mayo 27, 2015 3:32 pm

Angost, Tyrok, Halaf, Lothar, Einer y Ankalagorn

Decidieron salir destrepando por el muro, ya de noche. No querian llamar la minima atencion de los orcos. Todos se habian equipado como mejor creian, algunos bien pertrechados como era el caso de Lothar y Angost... otros algo mas livianos como Halaf o Tyrok. llegaron cerca del cauce del rio y lo siguieron contra corriente:
- Debemos llevar cuidado- Dijo Einer- Los orcos se muestran mas activos por la noche.
- Habra que llevar cuidado tanto de noche como de dia, pues ellos saben que se enfrentan a humanos... mas activos por el dia que por la noche- Sentencio Thresser.
Angost, no pudo evitar sonreir, aguantando la risa...este Indagador parecia sacar de quicio a los 4 Hermanos y con Einer no parecia ser diferente.
- Estoy de acuerdo, Indagador, bien pensado- Dijo Einer a regañadientes, mientras continuaban avanzando por el margen sur del rio.
- No es mi intencion ofenderte General Einer. De hecho estoy muy agradecido con el trabajo que has hecho con mis hombres, en solo 3 dias y con el rsto de civiles que se han puesto bajo tu direccion para aprender a defenderse. Tu menudo tamaño esconde un gran don para enseñar el arte de las armas.
- Te agradezco el cumplido Sumo Maestro.
El alba se abrio paso en la oscuridad de la fria noche, y un poco mas tarde los primeros rayos del sol. Pararon unos instantes para coger fuerza, con un ligero pero reconfortante desayuno.
Angost se fijo en el aspecto del Brujo, nuevamente. Vestia con una armadura verde oscuro, escamada. A su espalda llevaba una capa preciosa de color indefenido, segun le daba la luz; estaba seguro que esa capa habia hecho miles de Kilometros y que no se habia desgastado nunca lo mas minimo. En su cinto colgaba la vaina de una espada curva enorme, la habia visto antes de envainarla, era curva y grande como el colmillo de un enorme dragon. El Yelmo que mantenia con el visor levantado, salvo cuando tenia que mirar(cosa extraña) tenia la forma de la cara de un terrible dragon, tan oscuro como el resto de la armadura. En su mano izquierda un enorme escudo que manejaba con ligereza impropia para algo de tal envergadura y material, lo habia llamado el muro de gigantes.
Einer tambien vestia una preciosa armadura , pero no imponia tanto, aunque llevaba una preciosa espada larga a la espalda y usaba una larga y espectacular lanza de baston.
Observo a sus amigos, parecian todos nerviosos, incluso Tyrok, todos excepto Halaf. Su mirada era fria y perdida:
- Que tal Rubio? - Dijo el Principe.
- Bien- halaf intento poner buena cara, pero no engañaba a nadie.
- Es dificil decirte palabras para animarte en tu situacion. Yo he perdido una amiga, no hace mucho, fue mi primer amor; eso lo sabes. Se que no es comparable a lo que tu sentias por Clarisse, pero la vida debe seguir; debemos marcarnos nuevos objetivos.
- No te preocupes Angost.
- Lo que quiero decir es que aun hay gente que te quiere y te aprecia en este mundo... incluso Tyrok- Bromeo Angost. Halaf sonrio levemente.
- Ese halcon nos sobrevuela sin parar- Dijo el Brujo que miraba al cielo cerca de Angost y Halaf.
- Si- Dijo Halaf- Es mio... nos dira por donde podemos avanzar para no encontrarnos con patrullas Orcas.- THresser sonrio a Halaf.
- Genial . Sois una caja de sorpresas. Recojamos y avancemos- Dijo despues- No dejeis nada, ni un desperdicio. No debemos dejar ninguna pista de nuestro paso.
COntinuaron avanzando el resto de la mañana . Relampago los habia hecho esquiva ya a varias patrullas orcas. El margen del rio habia quedado algo lejos y el terreno se habia hecho abrupto.
-Por aqui vamos bien- Dijo Lothar- Estoy seguro que por aqui pasamos la otra vez. Lo dificil sera tomar una ruta evitando el campamento orco para llegar hasta la mansion por la parte de las paredes. Se como llegar sobre el mapa, pero es dificil sobre el terreno.
- Y si paramos a comer y nos orientamos un poco- Sugirio Angost.
- El olor de la comida podria atraer a patrullas Huargo- Dijo Einer- Es arriesgado.
- Llevamos casi todo el dia andando y necesitamos recuperar energias o llegaremos reventados- Dijo Angost.
- lleva razon. Yo voto por arriesgarnos- Dijo halaf.
- esta bien- Dijo Thresser- Pero comamos rapidos y montemos guardia.
- Relampago nos avisara- Dijo Halaf.

Habian terminado de comer. Todo iba como la seda aunque la situacion era algo tensa. Comenzaron nuevamente a andar, cuando delante se abrio una bajada de tamaño importante, unos 20 Metros y bastante vertical; deberian destrepar , pero eso no era todo: una vision llego de repente a Halaf.
- Patrualla Huargo se dirige hacia nosotros, deben haber olido la comida. Son unos 10 jinetes y se han internado en el bosque, sera dificil que Relampago pueda seguirlos a traves de los arboles. Tenemos lo que tardamos en contar hasta 300 o 400!
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MensajeTema: Re: El corazon de la Dama. Capitulo V   Jue Mayo 28, 2015 2:35 pm

Kang, Dimmu, Steiner,Siete, Bringwor y Garred

Kang intentaba proseguir con su explicacion sobre su vision de la defensa de Tharbad:
- No esoy comeiendo ningun error Maese Kang- Dijo Dimmu- Ya habiamos contemplado esa posiblidad hacia unos dias antes que vos viniera con el Sumo Maestro, me temo que no somos tan torpes a la hora de organicar una defensa. Ese plan que nos señalas y que en su dia sopesamos, es exactamente lo que quiere que hagamos el Santo Padre. Sacrificar la Isla y aguantar en la ciudadela. He de decir que si no os hubieseis metido de cabeza en nuestra situacion con un ejercito, tan solo de 150 hombres, lo cual es un suicidio, pensaria que venis de parte del santo Padre, para recordarnos lo que tenemos que hacer. Lo siento pero no pienso sacrificar a ninguno mas de mis hombres.
- General Dimmu... la guerra requiere sacrificios.- Dijo Kang.
- He sacrificado a mas de 15000 hombres en el Sur, Indagador, no tiene que decirme que es sacrificar en la guerra...y despues de esos 15000 dije que ninguno mas! Defenderemos toda la ciudad, aguantar en la ciudadela para dejar tocado al ejercito Orco y el Santo Padre pueda venir con 100000 de sus fieles y termine de matar lo que hemos dejado nosotros, tras una heroica resistencia en la ciudadela...
- Ruego me escuche General- Imploro Kang- Usaremos a los Orcos en la Isla!
- No usare a los orcos. No tengo intencion de usarlos para nada. Si son traidores, no valdran de contencion y se uniran a los invasores y si son amigos, no pienso hacerles esa jugada, por muy despreciables que sean... continuamos siendo Cruzados... hombres de bien. Hacerles eso, no nos hace mejor que un Orco.
No hare una defensa sola de la Ciudadela intentando resistir, ni pienso quemar la Ciudad. Si morimos, moriremos todos, luchando...
Se notaba que Dimmu habia sufrido mucho en las cruzadas del Sur y que habia perdido numerosos hombres, muchos de ellos amigos, al igual que sus hermanos.
A Kang no le quedaba otra que aceptar, a no ser que...
- Esta bien... no usaremos a los Orcos... - Dijo Kang mirando el plano.- Veo que hay 4 puentes, que une la isla principal con la Isla pequeña de la Ciudadela... Bloquearemos 3 de ellos y dejaremos 1 libre. Alli esperaremos mis 150 Indagadores y Yo. Bloquearemos el puente lo que haga falta, los demas os retirareis a la Ciudadela como estaba previsto. Vos no sacrificara hombres, ni usara a los Orcos...y alli resisitran. Si intentan cruzar a nado, ademas de la pared, casi imposible de trepar, se hundiran con sus pesadas armaduras al Gwatlo...Desde lo alto de la Ciudadela se puede controlar si tenemos un escape , en alguno de los puntos del Rio, sin puente.
- Kang, le he dicho que no quiero encerrarme en mi ratonera, esperando el fatal desenlace... o gano esta guerra... o la perdemos todos.
- Si confia en mi... la ganara... Necesito imperiosamente que aguanten los muros de esa maldita ciudadela.
-Crees en la victoria de verdad? - Pregutno Dimmu- Segun las ultimas estimaciones nos rodean de 150000 a 250000 Orcos.
- Lo creo- El Calvo no mentia.
- Esta bien- Dijo Dimmu.
- Quiero constante bombardeo por encima de nuestras cabezas en el puente, pero que no hayan errores de calculo! por todos los Palios! lo ultimo que quiero es morir aplastado por un proyectil amigo! En marcha!... tenemos 3 puentes que inutilizar!

Kang marcho por la puerta , dispuesto a ponerse manos a la obra... no le habia quedado otra... Dimmu tenia muy claro que no ahorraria trabajo al Santo Padre, o vivian todos...o casi todos...o morian todos.
- Esos putos Cazabrujas los tienen bien puestos...no voy a negarlo... 150 Clerigos van a aguantar un puente contra 200000 orcos? - Bringwor habia escuchado casi sin querer la conversacion semisecreta- Lo crees de veras, Dimmu?
- En sus ojos habia sinceridad, hermano... por que no intentarlo... no nos queda mucho mas.
- Crees que los orcos atacaran cuando bajen las aguas? Si yo fuera ellos esperaria... aqui dentro las cosas pintan mal.
- Los orcos son muchos... sus provisiones se acaban, deben atacar ya...la ciudad puede ser autosuficiente por mucho tiempo... ademas tienen miedo que el Santo Padre envie refuerzos desde el Norte... creo que atacaran ...y no tardaran en hacerlo.

Steiner y Siete iban con Garred por los pasillos del castillo, cuando salieron aun era de noche y los Lothar, Angost, Tyrok, Halaf y compañia se preparaban para ir en busca del corazon de La Dama:
- Crees que les ira bien?- Pregunto Steiner.
- Si- Contesto Garred- Mis amigos son gente con recursos. Ademas van bien acompañados... confio en ellos.
- Entonces, yo tambien lo hare Sargento MAyor- Respondio Steiner. No me gustaria ser la ultima vez que veo a Einer... Por cierto, me ha pedido Dimmu que te quedes con nosotros y que te unas a mis hombres. Seghun parece si ocurre algo que Dimmu esta esperando, nos espera una importante mision.
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MensajeTema: Re: El corazon de la Dama. Capitulo V   Vie Mayo 29, 2015 4:36 pm

Los Orcos aparecieron en el claro, iban siguiendo la pista del olor que habiand ejado, por lo que aparecieron de manera lenta y desordenada, primero unos, luego otros, en el poco claro en el que lso esperaban:
-Vaya parece que hoy tendremos una buena merienda- Chapurrearon en una lengua común de manera bastante grotesca. Con las mismas uno de ellos, toco un cuerno TUTUUUUUUU! Y con las mismas se lanzaron a la carga a por ellos!
Ankalagorn tiro fuerte de su enorme escudo hacia adelante, encarándolo hacia uno de los 2 jinetes que se dirigían contra el, Angost pudo escuchar como una especie de mecanismo se escucho desde el escudo y una especie de anclaje se clavaba en el suelo. El Indagador encaro el resto de su cuerpo con la espada curva hacia el otro Jinete.
El primer huargo se golpeo contra el muro de gigantes, haciendo inútil su carga, allí se paro en seco, pero milagrosamente no se estampo con fuerza, su jinete contra el escudo. El otro Huargo con su jinete corrió peor suerte y de un tajo corto la pata derecha del animal, casi en su totalidad, un golpe que iba dirigido a las fauces. El orco que iba sobre el no aguanto la galopada y cayo de bruces al suelo, para posteriormente estamparse contra el tronco de un robusto árbol, rompiéndose decenas de huesos. Thresser levanto su escudo, el anclaje se volvió a recoger y lo volvió a encarar hacia el jinete Orco que quedaba. Su lanza quedo bloqueada al momento por el muro de gigantes, mientras Thresser golpeo en vertical con Gothmorg hacia arriba, haciéndole un gran tajo en la garganta al animal; este se encabrito mostrando tu abdomen perfecto para Thresser, donde hizo un nuevo tajo de cirujano, milimétrico, para que la bestia cayera sobre su jinete dejándolo atrapado, con algunos huesos rotos.
Angost King Intento una táctica algo mas prudente. Su fuerza no le permitia enfrentarse a un enemigo de la fortaleza de un lobo gigante, por lo que intento usar un árbol próximo para burlar al jinete y su montura, de gran tamaño. El pequeño príncipe se coloco detrás del árbol en una maniobra veloz, pasando de largo el huargo, que freno rápidamente a la orden de su jinete, el Orco se giro y ataco la lanza a Angost King, pero este se escondio nuevamente tras el árbol y el ataque fallo. Angost asomo rápidamente su arma y ataco al Orco, pero el golpe en el costado del Orco, no fue suficiente como para desmontarlo. Su armadura de cuero blando, pudo defenderlo del débil golpe. EL Huargo se giro al completo, y Angost siguió con el juego escondiéndose tras el árbol; el Orco volvió a lanzar una estocada que se clavo en el árbol, mientras las fauces del Lobo quedaban lejos para poder atacar al príncipe que volvió a aparecer para asestar un nuevo tajo al orco, solo que este se perdió en el aire. Angost maldijo para si! Angost volvió a burlar al enorme enemigo, el árbol le volvió a servir de escudo ante el ataque del orco; esta vez si…ANgost salio y de un tajo abrió en canal el vientre del orco que cayo al suelo preocupado por que no se le salieran las viseceras. Mientrras el huargo intento una vez mas alcanzar a Angost, que daba vueltas al árbol, como si un niño estuviese jugando con su cachorro. 2 veces mas repitió la operación y comenzaba a estar cansado:
-Ayuda! – Gritaba desesperado. El Brujo no tuvo que hacer mucho. Unas palabras ininteligibles salieron de sus labios, y una decima de segundo, de su atención hacia Angost y su enemigo cuadrúpedo; este ultimo, se doblo gritando como si un pequeño perro fuera… que había ocurrido? El Brujo estaba a varios metros de el, pero estaba seguro que había sido el… no tenia dudas… ni siquiera presto mas atención, mientras su Huargo se doblaba de dolor y el seguía su camino exterminador, hacia el Huargo de Halaf.
El Huargo semincapacitado, fue una presa mas fácil, se arrastro hacia un rincón, donde Angost le cerro toda salida, pero no quiso acercarse mucho a el… ya se sabia lo que decían de los animales heridos.
Halaf lo estaba pasando mal contra su enemigo. El jinete y su huargo lo habían derrivado en el primer impacto. El Brujo lo vio perfectamente… Halaf no había hecho ni por defenderse. El Brutal impacto dio con sus huesos en el suelo. Sin duda ese chico buscada su muerte, pero el instinto de supervivencia de cualquier ser humano, se había levantado y el ahora luchaba por su vida, arrastrándose como podía, había cogido un tronco que usaba a modo de escudo, para que el Huargo lo mordiese , en vez de a el, mientras el jinete, difrutaba el momento, diciendo una y otra vez, que devorase a ese pedazo de carne. Cansado ya el Orco fue a pincharlo contra el suelo, cuando Relampago se lanzo contra la cara del Orco y no solo no atino, sino que además cayo de su montura, en ese momento Thresser llego a la carrera y golpeo con fuerza la columna del Huargo, allí donde había estado sentado el Orco unos instantes antes, partiéndolo por la mitad. El Orco que se incorporaba, vio de repente un escudo del tamaño de una puerta volando hacia el que impacto de lleno en este; el Orco salio volando, barranco abajo , donde se quebraron casi todos sus huesos…aun se escuchaba sufrir al pobre infeliz. Thresser, tendio la mano a Halaf y lo ayudo a levantarse:
- Si no quieres luchar por ti, lucha por tus amigos… - El Brujo no le dijo nada mas, esas palabras y su mirada lo decían todo.
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MensajeTema: Re: El corazon de la Dama. Capitulo V   Sáb Mayo 30, 2015 5:56 am

El lobo se emprendió la carrera hacia Lothar. Tras el visor, el Tahúr podía ver como jinete y bestia se relamían ante lo que parecía una presa fácil, atrapada por el pánico, incapaz de moverse. Se había quedado con el pecho al descubierto, el escudo colgaba del brazo junto a la cadera, la espada casi ni se veía andaba detrás de él. Lobo y jinete aceleraron ante la presa fácil. La Lanza subía y bajaba por las zancadas del huargo, el jinete empezaba desestabilizarse, el terreno no acompañaba mucho y el hambre y la prisa eran malas amigas. Lothar no se movía, el orco lo estaba viendo ensartado. No quedaban muchos metros, tiempo aun menos, pero Lothar seguía inmóvil.

En la cabeza del Tahúr todo era muy diferente a como se lo imaginaban bestia y jinete. Muy diferente. Solo tenía que aguantar su cara de escalera de figuras hasta el final. Mientras el lobo reducía la distancia, Lothar calculó la escena con todo lujo de detalles.
Otra zancada más, la presa seguía quieta como un pajarito aterrado. El orco no pudo evitar una sonrisa podrida ante un objetivo tan sencillo.

El lobo saltó hacia adelante al sentir las espuelas del jinete. La lanza recta se convirtió en una flecha endemoniada directa al pecho. Las fauces del lobo iban detrás para arrancar un pedazo de hierro y carne de ese humano aterrado. El lobo acompaño el salto con un rugido gutural, salvaje. Su cabeza había girado levemente para acompañar la dentellada al mismo tiempo que daba ese grito de mala bestia. Ya casi lo tenía dentro de las fauces…

Tras el visor

El tiempo no es que se hubiese detenido, no, había desaparecido. Lothar sentía como estaba fuera de él. A pesar de la horrible velocidad del huargo, Lothar lo veía acercarse tan despacio que parecía no moverse. Podía ver cada zanca de las patas, cada pelo moverse arriba y debajo de la cresta del cuello del lobo. El zumbido de la lanza al cortar el aire, sonaba como un abejorro lento… Y él sentía como el espacio tiempo le llevaba hacia atrás alejándole de la escena.
El lobo recorrió los veinte metros en línea recta. Su jinete enarbolaba una sucia lanza, subía y bajaba, el lobo despedía baba casi relamiéndose. Pero el los esperaba, tranquilo, sin miedo… Sabía lo que tenía que hacer, tenía mucho tiempo de sobra. Esos cuatro o cinco segundos fueron eternos para el tahúr…

El lobo saltó como esperaba, Lothar se había colocado a propósito sobre una posición algo elevada respecto a su enemigo, le obligaba a salvar la distancia y desnivel con esa maniobra. El escudo con un golpe de revés, golpeó la lanza del orco. El tahúr puso toda su alma en lo que venía detrás. Aferró como le enseñó Angost su espada, con firmeza pero sin estrangularla, sintiendo su tacto, guiándola con la muñeca. Todo su figura era un resorte y su espada el final de su cuerpo. Siniestra hizo el resto. La espada golpeó primero la mandíbula del lobo, después fue cortando pelo, hueso, cerebro hasta salir por el otro lado. Siniestra, la espada rojiza negruzca le dibujó otra sonrisa al enorme huargo.
Jinete y montura pasaron de largo aterrizando en el suelo. El ruido a huesos rotos se parecía bastante al de un árbol talado. Lothar ya estaba sobre su presa, el escudo ligeramente detrás y por encima de la cabeza amenazaba como un hacha. El orco miro desde abajo, estaba totalmente ensangrentado y ya no ofrecía esa sonrisa podrida. No, su cara era la de la incredulidad, Lothar se la cambió de golpe por la de la muerte. El filo del escudo machacó la cara de ese desgraciado atrapado bajo el cadáver del huargo. Una dos y tres veces bajó el escudo hasta reducir a pulpa la cara orca contra el suelo…
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MensajeTema: Re: El corazon de la Dama. Capitulo V   Sáb Mayo 30, 2015 10:14 am

No fui el mejor compañero durante el viaje. Así que no podía permitir que tampoco lo fuera en momentos malos. Aunque darme cuenta de eso casi nos cuesta caro.

Una rápida visión. Desde el aire podía ver una patrulla orca que se acercaba. El pequeño precipicio nos dejaba solo con la posibilidad de presentar batalla.
Cada uno se colocó en posiciones para recibir a los orcos. Éstas bestias salvajes aparecieron de forma desordenada y dispersa. Puede que tuviéramos alguna oportunidad. Pero entonces se organizaron y reagruparon. Se esperaban los unos a los otros para atacar como una unidad. Habían sido disciplinados en el arte de la guerra. Estaban bien instruidos.
Una desazón me invadió. El recuerdo de Clarisse. Veía acercarse al orco montado en aquel lobo, y al momento, veía acercarse a mi amor a caballo. Sabía que era una ilusión. Que quien se me echaba encima era un enemigo. Pero yo veía a la diosa de cabellos pelirrojos.
¿Qué más daba?
Sería rápido y estaría otra vez con ella
¿Por qué no?.
Ni siquiera alcé el escudo. No levante mi espada. Y si me hubiera dado tiempo, me habría quitado la cota.
Entonces ocurrió todo muy rápido. Relámpago apareció para impedir el ataque. No me mató, solo me embistió y caí al suelo. Desde allí pensaba esperar mi golpe definitivo, pero quien apareció fue ese sacerdote. Ese monje al que todos respetaban y muchos temían.
Lo hizo de forma que pareciera fácil. Sencillo. Y golpe con el escudo seguido de otro de espada. Orco y Huargo cayeron muertos al suelo.
"Si no quieres pelear por tí, pelea por tus compañeros"

Tenía razón. ¿cómo podía saber él algo acerca de mí? y parecía que lo sabía.
No podía dejar a Clarisse sin vengar. O por lo menos no podía no intentarlo. No podía dejar a mis amigos en la estacada.
Otra visión desde el aire. Tyrok estaba en apuros.
Esta vez el orco no tendría tanta suerte. Apreté mi escudo. Levanté firmemente mi espada y me dirigí contra mi presa. Relámpago nos ayudaría.
La escuche dentro de mí. No era Clarisse. Era relámpago
"Yo te sigo amando. Yo sigo aquí"
Y con un pensamiento más optimista, cargue contra mi nuevo enemigo.
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MensajeTema: Re: El corazon de la Dama. Capitulo V   Dom Mayo 31, 2015 2:46 pm

La mente de Garred estaba confundida, aturdida, había visto cosas increíbles en pocos segundos, pero por otra parte estaba alegre de una cosa, se había quitado de encima a Daverloth temporalmente, sabia que ese desgraciado quería su cabeza en bandeja de plata, pero el dunedain no se la daría sin lucha.

- Esta bien Maese Steiner, si mis superiores me lo ordenan para mi sera un placer unirme a sus hombres, estoy preocupado si le digo la verdad, estamos en tiempos de guerra y las misiones "suicidas" tienen que estar a la orden del día, pero me preocupa perder buenos hombres para las defensas de esta ciudad-.

- No te preocupes Garred, Einer es un gran guerrero aunque sea tan pequeño, de jóvenes era muy alocado, pero el tiempo le ha hecho madurar y su lanza vuela mas rápido que un halcón, ademas, también ha ido ese tal Thresser, dudo que no vuelvan sanos y salvos-.

- Sus palabras son un consuelo para mis oídos. Cambiando de tema, me gustaría visitar a mi familia, puede ser que no la vuelva a ver y por Tulkas que eso no pase-.

- Esta bien, pero tarde lo menos posible, cada minuto cuenta para que podamos salir airosos de esta empresa-.

Dicho esto el dunedain saludo marcialmente, giro sobre sus tobillos y comenzó a andar a grandes zancadas, la capa ondeaba con los movimientos fuertes de sus piernas que lo llevaban hacia la salida de la ciudadela. En su camino se topo con el soldado que le acompaño hasta Daverloth y se acerco para darle una orden.

- Soldado, ¿que ordenes tienes?; la voz del dunedain sonó marcial, nada de reproches, tenia una idea en mente y la iba a poner en practica.

- Señor, es mi hora de descanso iba a tomar algo en el comedor.
- Bien, pues cuando termines tienes faena, quiero que montes guardia en la puerta de mi casa y hagas ronda por la calle, llévate a otro mas contigo, los ánimos están muy crispados y pueden haber altercados, no quiero civiles descontrolados y menos cerca de casa de mis padres, ¿Entendido?-.

- Señor, si señor, y con esas palabras el soldado se fue con cara de pocos amigos, pero esa ya no la vio Garred, el cual se dirigía a los establos para conseguir un medio de transporte mas rápido que sus pies. El corcel negro azabache hacia del dunedain una figura imponente, su paso a caballo lo llevo raudo hacia la casa de sus progenitores, no era su caballo pero tampoco le importaba mucho en ese momento, no disponía de mucho tiempo.

Los criados abrieron las puertas a la llegada del hijo menor de la casa. Le dio las riendas del corcel y se encamino hacia los aposentos de su madre. Pero solo pudo llegar hasta la puerta de la casa, su padre lo estaba esperando en la entrada.

- Garred; la voz de su padre fue una cosa que impacto de lleno en la cabeza del dunedain, no esperaba que ni le hablase.
- Se bien que estas haciendo todo lo posible por el bien de esta familia así que quiero que me acompañes; fueron las primeras palabras que el suboficial escuchaba de su padre que las pudiera traducir como unas disculpas. Los dos se dirigieron por un pasillo de la casa, uno que llevaba al almacén de los trastos viejos, esa habitación siempre le había estado casi prohibida el acceso, ya que se guardaban todos los recuerdos de las generaciones pasadas de su familia. Todo estaba bien ordenado e inmaculado, el polvo no se veía por ningún lado. Hasta que llegaron a la pared del fondo. Su padre le hizo cerrar la puerta, acto seguido una de las antorchas fue accionada y lentamente la pared empezó a moverse silenciosamente dando a unas escaleras que bajaban y subían, pero en este caso tomaron el camino que descendía. Su padre iba con la antorcha en la mano iluminando el camino, hasta llegar a una sala amplia, había una armería debajo de su propia casa y esa fue su primera noticia en toda su vida.

- Este es unos de los tesoros de la familia, esta armadura y armas son legado de nuestra familia. Quiero que lo tengas tu, que defiendas esta ciudad y el honor de esta casa. Ve y vuelve de una pieza-. Y con estas palabras el padre de Garred se dio media vuelta y subió por las escaleras. El dunedain contemplaba el equipo como un niño que recibe un nuevo juguete, un regalo digno de un príncipe. La armadura negra con ribetes plateados, llevaba en el pecho el escudo de armas de la familia, una cabeza de lobo aullando a la luna, las hombreras parecían dos cabezas de lobo, dada su manufactura, daba la sensación que de un momento a otro cobrarían vida para atacar a los enemigos del portador. Una capa roja fuego con los bordes de plata bordada, parecía que no pasase el tiempo por la tela. Una espada envainada en negro cuero, trabajada de tal forma que parecía una pata de lobo. El pomo de la espada llevaba el escudo de la casa y la hoja al salir de la vaina con un silbido desprendía unos destellos argentados a la luz de las antorchas. Un escudo torreón de madera de roble remachado con acero alto, muy manejable para su tamaño, pero este escondía un pequeño secreto, solo a la luz de la luna se podía ver el reflejo del lobo aullando en el escudo, pero eso lo descubriría mas adelante . Se llevo un tiempo en contemplar y equiparse con todo aquel arsenal. Subió por las escaleras, acciono la antorcha que cerraba la entrada a las escaleras y salio por la puerta de la habitación. Al otro lado de la puerta se encontraba la madre del dunedain, que, con una sonrisa y un abrazo recibió a su hijo. -Ven Garred, tengo otro presente para ti. Garred siguió a su madre hasta sus aposentos, con ritmo lento, pues a su madre le gustaba deleitarse con la presencia de su hijo. Entraron en la habitación, todo estaba como de costumbre, pero había un baúl alargado en mitad de la sala. - Ábrelo, dijo su madre.
Un espadón un poco mas grande que el dunedain asomo del baúl, de hoja ancha y con la cruz en forma de garra de lobo de color negro azabache. - Este es mi regalo, hijo mio, perteneció a mi familia, se que sabrás darle buen uso, y por cierto, ¿ le has puesto ya nombre a tus armas?-. Termino diciendo la madre de Garred con un sonrisa cómplice, sabia que su hijo le gustaba dar nombres hasta a las espadas de madera de su infancia.
- Si madre, ya los he pensado. Esta se llamara Madre por ser tu quien me la has dado, el escudo Honor y la espada Gloria, y por Tulkas que lo haré, pues es lo que le deseo y quiero conseguir para nuestra casa.
- Y que así sea hijo mio, ven, dame un abrazo. Las lagrimas se derramaban por las mejillas de progenitora del dunedain, sabia que su hijo podía no volver entre sus brazos, pues la guerra se avecinaba y solo el que esta vivo puede morir.
Despues de unos instantes de un fundido abrazo, Garred se dirigió hacia el patio donde se encontraba el negro corcel, lo montó y salio disparado como una flecha negra hacia su destino.
Una vez de regreso a la ciudadela, desmonto y sus pasos raudos le llevaron donde estaba Steiner, que al verlo puso cara de sorpresa. - Vaya, ropita nueva,- dijo el General Steiner, - Si, han sido unos presentes de mi familia para estos tiempos tan oscuros.
- Bien, pues sígueme que te estábamos esperando. Vamos a ver si Dimmu tiene algo que decirnos.


Última edición por Abdulfin el Mar Jun 02, 2015 9:01 am, editado 1 vez
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