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 Capitulo III Los cinco Gremios

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Ankalagorn
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Mar Dic 16, 2014 12:22 pm

-Pues si alguien sabe de teatro es Duncan, sin embargo no nos ha comentado nada al respecto. Tal vez deberiamos preguntarselo directamente si conoce alguna obra relacionado con esto...


Última edición por Ankalagorn el Miér Dic 17, 2014 9:29 am, editado 1 vez
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Ankalagorn
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Miér Dic 17, 2014 9:29 am

- Ya comento que le sonaba y que le habia parecido que la habia escrito la vieja en una de sus prediciones o algo asi...- Dijo Lothar.
-Que vieja?
-LA del burdel...una de los dedos...
-Ah, si... Ilmice- Reparo Angost- Debia de estar en mi mundo cuando lo sugirio. Parece que hubieran pasado dias desde aquella reunion...
Entonces ciñamonos al plan. Vayamos a la fiesta y tratemos de difrutar con nuestro trabajo y de la cena, puede que sea la ultima vez que nos veamos en una situacion parecida.
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Jue Dic 18, 2014 1:09 pm

Todos reunidos en la sastrería preparando la última visita antes de la acción. ¿Quién era la mujer que se ahogaba?¿qué relación tenía con la realeza y con qué realeza? Pues estaba claro que a quien protegía era algún heredero real.
"Creo que a los indagadores habría que preguntarles cómo piensan acabar con la Mano. Que qué quieren que hagamos nosotros. Una vez dicho lo que sea, no estaría de más enseñarles ambos documentos. Por si ellos tuvieran respuestas a los mismos"
Nadie parecía decir nada.
"Después de todo esto, y a riesgo de parecer aventurado. Deberíamos hablar con Duncan sobre el futuro de la Mano. No sé si podríamos quedarnos con el control del gremio de los Ladrones, existiendo como existen Bill o el recaudador. Pero no estaría de más subir escalones y comenzar a percibir ganancias en lugar de pagar tributo; pues respecto a los orcos, no sé, soy optimista y pienso que el hombre sobrevivirá y acabará con esas alimañas"
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Ankalagorn
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Jue Dic 18, 2014 6:21 pm

-Subir escalones? Permiteme que me ria de eso , amigo Halaf. Los escalones estan a punto de convertirse en una ruina cuando acabemos este trabajo. Se acabo el ser ladron...cuando acabe esto, si quieres ser de utilidad, praparate para convertirte en soldado, pues lo unico que podras robar son las bolsas de los caidos, con la llegada inminente del ejercito trasgo. - Angost no parecia decirlo divertido, ni mucho menos. Intentaba enmascarar una amargura, una rabia e impotencia de lo que se les venia encima. Todo acabaria para ellos, al menos su vida, tal y como la conocian.
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kang
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Vie Dic 19, 2014 8:53 am

La sastrería

- ¿A qué realeza se referirá? – Halaf se rascaba la cabeza intentando dar con la clave.
- No puede ser otra que la extinta realeza de Tharbad.
- ¿Y eso?
- Si lees con atención verás que habla del rio Aguas Grises. La única familia real que ha tenido un palacio a la orilla de ese rio ha sido la nuestra.

Lothar había estado muy callado desde el incidente con el conde Kurlg. En esa ocasión había llevado el peso del liderato del grupo. La banda del sastre, como empezaban a conocerlos, había estado a punto de desaparecer gracias a él, si no hubiese sido por un capricho del destino estarían criando malvas. Parecía que había salido de su letargo.

- Parece que el poema y la historia que nos escribió la vieja pertenecen a la historia reciente de la ciudad. Quiere esto decir que ¿el heredero al trono de la ciudad sigue vivo?
- No lo sé. Puede. O puede que esté muerto… vete tú a saber

- Señores, centrémonos en lo que nos atañe de verdad. Ese poema o historia son solo una distracción. Tenemos cosas mucho más urgentes que hacer. Angost estaba desesperando con algo que consideraba superfluo. – centrémonos en la fiesta y lo que vamos a decir a los indagadores. Mañana por la noche tenemos una cita en palacio y tenemos que estar preparados.
- Bueno, mientras nosotros tres vamos a palacio, Tyrok y Yasuo pueden seguir investigando.
- ¿Pero para qué? – Angost no veía el sentido de aquello.
- No sé, pero parece importante.
- Si os aburrís por mí no hay problema, pero veo que es una pérdida de tiempo.
- Creo que en nuestra usencia podríais visitar a algún miembro del gremio de los papiros. Quizás ellos os puedan decir quién fabrica este curioso pergamino. No se si os disteis cuenta, pero Duncan reconoció el manuscrito por el papel, lo de la letra vino después. Si es un papiro tan raro seguro que es caro y sus clientes se reducen así como sus fabricantes. Solo tenemos que seguir el hilo a ver donde nos lleva. - Lothar parecía querer seguir con aquello. A veces era algo cabezón, para lo bueno y lo malo.


Out roll. Mientras angost y lothar y Halaf están en palacio Tyrok y Yasuo pueden seguir ese camino si quiren.

La fiesta en el palacio del Senescal.

Como había prometido Duncan los había infiltrado dentro de la ciudadela de los ricos. El barrio prestamista estaba aislado, custodiado y fuertemente defendido tanto por la guardia, el gremio de la Llama y la poderosa muralla interior. Pero el comediante sorteó todos estos obstáculos con facilidad. Sus tres bultos escondidos en el doble fondo del carro de atrezos pasaron sin problemas.
Una vez en palacio los tres polizones se atusaron la ropa. Angost había escogido ir de noble en contra de la opinión de Duncan. Lothar había seguido el ejemplo de su amigo así como Halaf, aunque estos últimos habían elegido trajes más sencillos. Daban a entender que eran acompañantes del noble Angost King, el príncipe de los ladrones.

- Un poco oscuro ¿ no, Lothar?
- El negro es elegante a la par que discreto.

El tahúr había escogido una indumentaria totalmente negra, con algún tocado blanco, como los puños y el cuello. Mientras que Angost lucía un traje de alta costura e impecable gusto. Halaf era una cosa intermedia entre los dos, ni tan regio como Lothar ni tan refinado como Angost. Duncan les había indicado que la fiesta era una escusa para que los embajadores de los reinos libres se reunieran. La función era un entretenimiento para las mujeres de los altos cargos. Mientras, ellos podrían hablar de cosas de hombres mientras ellas disfrutaban de una agradable comedia romántica a cargo de una de las compañías más celebres del mundo.
Llegaron al banquete y se mezclaron con la gente. Era una cena informal donde los comensales estaban de pie hablabando unos con otros. No tardaron en empezar a reconocer personalidades. Los colores de las casas o reinos a quienes representaban cada uno estaban estampados en sus ropas.
El embajador de Nueva Gondor hablaba con el que parecía ser el embajador del exiguo imperio haradaico. El senescal de la ciudad, acompañado por el nuevo capitán de la guardia de la ciudad, conversaba con un grupo de nobles de la ciudad. De pronto vieron a un viejo conocido. El conde Krulg formaba parte de ese grupo.
luego sin previo aviso dieron con una cabeza que sobresalía del resto. Era uno de los indagadores, recio como un roble viejo y alto como una torre. Estaba dando buena cuenta de una pata de venado que en sus manos parecía una de conejo. Lucía el hábito de monje guerrero de su orden. Seda cuero y acero a partes iguales. Era una indumentaria tan elegante como marcial. Solo le faltaban las armas. No tardaron en dar con sus dos camaradas, esas indumentarias no pasaban desapercibidas. La torre la daba la espalda a sus compañeros que entablaban una conversación con un solo hombre. Se fijaron en cada uno de los indagadores. Uno era calvo, con cara de pocos amigos observaba a su camarada mientras hablaba con ese hombre de la corte, el calvo si que parecía prestar atención a lo que se decía, aunque no abría la boca, es más parecía una estatua. Su compañero parecía más amable y llevaba el peso de la conversación. El príncipe observó al interlocutor de los indagadores. Estaba claro que no era un noble por sus ropas. ¿Angost se preguntó quién sería? Parecía un hombre educado pero carecía de la arrogancia propia de muchos nobles.

Los colores de las casas del norte, sur este y oeste, lejanos y cercanos, viejos y nuevos se mezclaban en el salón de fiestas del Senescal. Las palabras de Duncan regresaron a la mente. El dinero de medio mundo estaba metido en esa ciudad, estaba claro que los reinos libres no iban a permitir que la ciudad cayese sin lucha. Se olía el fragor de la diplomacia que fraguaba la inminente guerra.


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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Vie Dic 19, 2014 10:43 am

- Vaya...que estais haciendo aqui? - Dijo Kurlg que pillo de sorpresa a Angost. El principe trato de reponerse ante el primer sobresalto.
- La Organizacion quiere algo - Angost le guiño el ojo y se giro tras hacer una reverencia educada- Ruego mi disculpe Milor, pero trato de hacer mi trabajo.
Kurlg sonrio y le devolvio la reverencia.
Angost se paseaba de aqui para alla, tratando de escuchar informaciones sobre el avance orco, si alguien sabia mas que el Pueblo, esos eran los nobles, pues eran sus ejercitos y hombres los que luchaban en las primeras lineas.

OFF.Intento escuchar informacion sobre el tema. Dejare que sea Halaf el que se acerque a los indagadores.


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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Lun Dic 22, 2014 9:40 am

- Yasou ¿que te parece si nos acercamos a visitar al gremio de papiros? - después de mucho tiempo y del enfretamiento que tuvieron esta era la primera vez que Tyrok se dirigía a su compañero oriental, La Serpiente entendía que había estado a punto de dar su vida por no delatar a sus compañeros y eso merecía el perdón. - Creo que este maldito papelito aun tiene mucho que decir, no se si para bien o para mal, pero a buen seguro esconde algo. -

Offrol: no tengo muchas esperanzas de que el chinito conteste, pero aunque no viniese Tyrok iria solo.
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Mar Dic 23, 2014 4:19 pm

Espelo no tenel que llegal otla vez a las manos, jajaja. El oriental le habia perdonado hacia mucho tiempo la riña que tubieron, total de momento no tenian que hacer nada mejor hasta que se acercase la hora de la llegada del ejercito orco, y por lo que se veia todo iba a concluir en aquella ciudad, los orcos que venian, el ejercito de los hombres que volvia de los dominios de los muertos, el mayor banco de la tierra conocida, y por si fuera poco indicios de la vuelta de la antigua realeza de la ciudad. Casusalidades del destino, eso a Yasuo le importaba poco, no queria grandes cosas en la vida, solo la tranquilidad de sus camaradas al verlos a su alrededor y siendo felices, pero esa felicidad pronto se volveria una cruenta y sangrienta realidad.

Veamos a vel lo que nos dicen los entendidos del papel, solo tenemos que empezal pol los mejoles, asi leducilemos tiempo, tu que opinas Tylok??
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kang
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Vie Dic 26, 2014 10:25 am

El palacio del senescal

Angost King se acercó a la pareja de embajadores, no hace mucho enemigos declarados. La política idealista de Nueva Gondor reclamaba Minas Tirih por encima de todo, el Imperio Hardico no compartía tal política.
- De momento, los orcos están enfrascados en las montañas. Gracias a Eru esos dunlendinos se están resistiendo como demonios. – El embajador dejó de hablar para girarse hacia un joven que se acercaba.

Lothar paseó hasta llegar a un paje con una bandeja de copas de vino. Una vez con la copa en la mana y un trago de un rejo dorwindan añejo, dejó a sus oídos hacer.
- Este decreto del banco de Tharbad es inadmisible. ¡Qué es eso del nuevo papel dinero!- El noble con colores del norte estaba que trinaba. Lothar se empapaba de todo lo posible. Lo del oro siempre era importe

- ¡Esto es un ultraje! El banco quiere quedarse con el oro. ¡Como que no nos lo devuelven! ¡Como que no pueden garantizar la seguridad del reintegro! – Los dientes del otro noble rechinaron por no maldecir al Banco.

- Lo que quieren está claro, si retienen el oro nos obligan a defender la ciudad si o si.


Halaf se acercó a los indagadores. Apartados en una esquina de la mesa mantenían una conversación con ese dignatario. Gesticulaba con las manos y parecía dibujar en el aire.

- Si aun los conservo. Fue mi obra maestra tan magnífica como efímera.
- Es una suerte. – El indagador se giró mientras decía la última frase y miró a Halaf a la cara.
Halaf siguió caminando hacia ellos. El calvo también le miró, o más bien le analizó. La torre seguía comiéndose su pata. Estaba claro que todo el mundo en esa sala era un insecto a su lado.





La calle del gremio de los papiros.
Tras un par de preguntas dieron con el único artesano que hacía esa clase de papiros.

Teo regentaba “El viento del Norte” un taller pequeño ordenado limpio y con un fuerte olor a sulfuro.

- Maese Teo, quisiera preguntarle por este papiro.
- No es un papiro muchacho. – Teo, a sus cincuenta y tantos era un artesano afamado y conocido por sus innovaciones. Se veía seguro de si mismo.- Esto que tenéis en la mano es “papel”.
- ¿Podría decirnos quien se lo ha comprado?
- ¿Y por qué iba a decíroslo?
- Porque creemos que es un documento importante y seguramente su dueño quiera recuperarlo- La serpiente hizo gala de sus reflejos, la frase y la escusa le vino rápida a la lengua. – Como verá contiene un escrito en una lengua extraña.
- Ya veo… Supongo que no es el afán de cumplir con una buena acción lo que os mueve. Pero de todas maneras os diré quien utiliza este magnífico producto.
El banco de Tharbad
La casa de citas La Paloma.
Y el juglar Bardo.
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Haral
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Mar Dic 30, 2014 7:20 pm

Estábamos en mitad de aquella fiesta, reunión o simpósium. Allí había gente muy importante que parecía tener sus propios problemas, pero estaba claro que en realidad todos los problemas eran uno. Los orcos.
Algunos hablaban de la resistencia que encontraban con los orcos en las montañas. Otros acerca de un nuevo decreto por el que el banco de Tharbad decía que no entregaría el oro allí depositado. Necios. ¿Qué pensaban hacer con el oro?¿adónde pensaban llevárselo? Que si era una estratagema para que defendieran la ciudad, pues claro que sí. ¿acaso no veían que si no se quedaban a defender la ciudad y acabar con los orcos, el oro no tendría la menor importancia?

Ví a los Indagadores. No había tiempo que perder. Me acerqué directamente a ellos. Quienes dejaban de hablar para mirarme fijamente. Es posible que quisieran intimidarme, pero al no saber mucho acerca de ellos no lo consiguieron. Era como si un león quisiera intimidar a un bebe que se le acerca gateando. No es que no tuvieran poder o fuerza, pero mi ignorancia era mucho mayor como para poder ser intimidado.
"Buenas noches" les dije. Aunque solo obtuve una respuesta con unos movimientos de cabeza.
"Tenemos un amigo en común" continué.
"¿Ah sí?" contestó el que parecía el lider con algo de sarcasmo.
"Si, así es. El ha preparado este encuentro a petición nuestra. Y sé que están al tanto de todo. Todos tenemos un fin común que pasa por varios caminos. Y nosotros necesitamos respuestas"
"¿respuestas o esperanzas?" me cortó el líder. Sonreí
"Quiero pensar que ambas cosas. La cuestión es que nos gustaría tener unas palabras en privado. Podemos ir a otro lugar más apartado, o bien hacerlo donde gusten. Pero como sabrán, no tenemos acceso a este lugar de la cuidad donde se encuentran, así que sería mejor hacerlo ahora que aplazarlo a otro día. ¿qué les parece?"
"Que no nos hemos presentado aún, ¿maese.....?"
"Tal vez podríamos prescindir de nombres. ¿No cree?" intervino uno de los otros dos Indagadores para comentar
"Al menos ha sido directo. Eso te suele gustar"
"Si" contestó el supuesto líder "pero me gusta saber con quién trato"
"Mi nombre es Halaf. No esperen apellido de renombre o familia de linaje, pues fui recogido en un hospicio al morir mis padres. Así que solo soy Halaf de Tharbad" e hice una pequeña reverencia.
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Ankalagorn
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Miér Dic 31, 2014 9:56 am

- Buenas noches Señores- El Principe hizo una reverencia mas que elegante. Los hombres le miraron extrañados, como sin saber quien era, de hecho era asi. Y el Principe continuo con paso elegante andando por la gran sala, con una copa en la mano. Observo como Halaf ya habia entrado en contacto con los Indagadores, sintio curiosidad, en principio y tentacion de acercarse, pero un segundo mas tarde lo desecho, por indiscrepcion... que estarian hablando... esperaba que la cosa no fuese mal, pues esos hombres imponian de verdad...se acordo entonces de hace algun tiempo cuando tuvo que lidiar con alguien tan intimidador, que no era otro que el mismisimo Aplastacraneos...sintio nostalgia y mas sabiendo lo que se les venia encima.
- Oh! perdon- Dijo la chica al tropezar con Angost.
-Disculpeme a mi, Mi Señora, tengo el pensamiento abstraido, en esta maravillosa fiesta.
- Ojala fuera maravillosa, como dice vos, pero no puede serlo, sabiendo lo que viene hacia nuestras tierras.
- Eso es cierto- Dijo apasedumbrado Angost.- Lamento mi falta de tacto, pero alla de donde vengo, el peligro aun es lejano.
- De donde viene, Mi Señor?
- Soy Haral Frenzen,Hijo del Conde Taral Frenzen de los Frenzen, del lejano Norte; mis tierras son de hielo y mi cielo de nieve.
-Es precioso- Dijo la chica soñadora.
-Pues es lo unico que detendra a esas bestias , si no lo pueden hacer en Tharbad: el frio y la nieve.
-Vaya por eso esta aqui... su destino esta ligado al de Tharbad.
-Asi es- Dijo el Principe- Nuestro futuro esta en sus manos- Dijo agarrando con delicadeza las manos de la chica, la cual se sonrojo.-Perdon mi atrevimiento- DIjo retirando las manos y haciendole una disimulada caricia con la yema de sus dedos pulgares, antes de hacerlo.
-No...no importa... Mi Señor. Permitame que me presente. SOy Leidy Anna de Tharbad, hija del Baron Theler- Imanion.
Tras las presentaciones, Angost y Anna continuaron hablando un largo rato, incluso el Baron se acerco para conocer al chico que estaba junto a su hija.
-Vaya... de los Frenzen... Y que tal esta el viejo COnde Taral?- Pregunto a Angost, el Baron, como si conociera al ficticio Taral como un viejo amigo. Claro que en aquellos tipos de eventos, eso era algo normal, nadie podia decir no conocer a un importante noble, solo por el mero hecho de que no hubiera oido hablar de el, pues podia ser muy ofensivo.
- Esta enfermo, la edad y el frio no perdona, es por ello que no ha podido asistir.- Contesto Angost.
- Dele mis animos de mi parte.
- Lo hare Mi lord. Una pregunta, un tyanto indiscreta si me lo permite vos- El Baron le indicio "adelante" con la cabeza- Que piensa hacer su casa ante la inminente llegada de esas bestias?
- Pues todo nuestro dinero esta en el banco...imaginese.
- Si eso es cierto, lo se, como el de todos... pero me refiero a nivel personal...que hara usted y su familia? Dejara a sus hombres fuertes y huira? Si es asi, me gustaria ofrecerle un hogar temporal, hasta que pase todo el temporal, en el norte, bien alejado de toda esta guerra.
-Vaya! le agradezco su cortesia! Aunque no se...Anna odia el frio y...
- Le aseguro , que aunque el lugar sea frio, el calor estara siempre presente en su estancia. El castillo de mi Padre, esta perfectamente acondicionado para eso, pasara mas calor que aqui, creame. Su hija no debe temer el frio.
-Oh! seria perfecto, me encantaria ver ese mundo de hielo!- El Baron miro sorprendido a su hija.
ANgost sonrio para si, maliciosamente.
- ...Y tan fuertes son esas bestias como dicen?- Pregunto Angost- Que ha llegado hasta sus conocimientos, Mi Señor?
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Vie Ene 02, 2015 10:04 am

El palacio del Senescal
Halaf sintió la mirada de los dos indagadores, sin embargo el hombrecillo siguió hablando. El Rubio reaccionó a tiempo y cogió un pastelillo de la mesa. Resultó ser uno de limón. Sin quererlo saboreó el delicado aroma del pastelillo.
Dio media vuelta y se situó cerca de la conversación. El calvo no dejó de mirarle con un gesto neutro que Halaf no sabía cómo interpretar. Intentó prestar atención a lo que decían.

- Por aquel entonces yo era el ayudante del primer arquitecto. Pero los planos los hicimos entre los dos. Tendrían que haberlo visto. Era una inmensa cúpula levantada con arcos ligeros de mármol blancos y negros. Era preciosa.
- Me hubiese gustado verlo con mis propios ojos. Esa cúpula según decís es aún más grande que la del Templo de la Luz de Elendil.
- Y más luminosa, muchísimo más. La lastima no es que usted no pueda verla, sino que nadie más que los peces pueden contemplarla. La cúpula sigue intacta, de hecho asoma el techo por encima de la ciénaga.
- ¿Sería posible visitarla?

En ese momento se le acercó un hombre vestido con una librea de dignatario. La nobleza, el clero, la alta burguesía y los dignatarios se distinguían claramente unos de otros. Su libre estaba demasiado recargada con emblemas y sellos.
- Me temo que no nos han presentado, mi Señor. Soy Sverker, consejero del senescal.
- Soy Lord Tyrion Frensen, de los Frensen del Norte, mi Señor. ¿ qué se os ofrece?
- Me preocupa la comodidad de los invitados de Tharbad, mi señor.
- Podría preguntaros por la opinión de vuestra familia respecto a la contienda.
- Que es una cuestión delicada como para decir algo a la ligera.
- ¿Podría preguntaros yo por la vuestra?
La conversación derivó en unas cuantas preguntas más de las que el rubio salió airoso, o eso creía él. Después el dignatario. Lo dejó tranquilo con sus pastelillos de limón. Los indagadores seguían donde estaban. Se despedían del dignatario. Ya era hora.

- Mi señor. – El que estaba hablando con el dignatario se había apodeerado de la palabra y se ve que no iba a soltarla.
- Mis señores. Quisiera tener una conversación con ustedes. Tenemos un amigo común y por lo visto, un objetivo común.
- Creo que sois muy amable, Ser Tyron Frensen, de los Frensen del Norte.- Su voz tenía un tono sarcástico. – Pero sois un tanto brusco, se ve que los modales en el norte  conservan la rigidez de hielo de siempre. Supongo que tenéis cuestiones importantes que tratar, lástima que este sea un lugar demasiado banal para esa clase de asuntos. Podemos mantener esa conversación en el patio de los jazmines dentro de un rato.

El patio era amplio, el que hablaba por los indagadores salió y “Tyron Frensen” salió después.
- ¿Y bien Tyron Frensen?


En la fiesta

Angost tenía esa cara que ofrecía confianza en la gente. El Baron Theler- Imanion tenía cara de haber mordido el anzuelo.
- Si esas bestias son feroces. El ejército cruzado que partió de Tharbad ha sido derrotado.  Aunque no destruido. Los restos de ese ejército están a punto de llegar a  la  ciudad. – Los ojos del noble dudaban. No sabía que responder, desde luego había miedo, pero si huía de la ciudad podría perderlo todo. La respuesta era clara, si pudiera sacar el oro saldría corriendo de la ciudad.
- Enviaría a mi familia a tan generosa oferta, pero un hombre de honor debe hacer frente a sus responsabilidades, aun cuando sea arriesgado. Mi casa ha de luchar por Tharbad.  ¿Espero que sea una oferta en firme, mi señor?
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Vie Ene 02, 2015 3:55 pm

Lord Tyron se rascó la barbilla.
- Tenemos un amigo en común que ha unido nuestros caminos. Me refiero al Maese Duncan, líder de la compañía de la Máscara.
- ¿Ah sí? ¿y que se cuenta nuestro amigo?
- Dejaos de rodeos. Como bien sabéis o me llamo Lord Tyrion. Corro un grave peligro como para andarme con jueguecitos. Quiero saber a que habéis venido.
- Sois demasiado directo mi señor. Preguntaros por un momento que podría pensar yo de vos, o por qué iba a fiarme de su palabra.
Dime quien eres al menos

- Mi nombre es Halaf. No esperen apellido de renombre o familia de linaje, pues fui recogido en un hospicio al morir mis padres. Así que solo soy Halaf de Tharbad" – el rubio hizo una pequeña reverencia.
- Bien Halaf de Tharbad. Hemos venido a destruir a la Mano. Si.
- ¿Y por qué queréis destruirla?
- Por qué un poderoso mal se esconde tras ese guante blanco. Y espera a que los orcos lo liberen de su yugo. Con él los orcos serán invencibles.
- Y se puede saber ¿por qué habéis esperado hasta el último momento para actuar? Los orcos prácticamente están a las puertas de la ciudad.
- Por qué la información nos llegó no hace mucho. Si conoces algo de nuestra orden, sabrás que nos dedicamos a erradicar el Mal con mayúsculas, del mundo. Pero antes tenemos que saber dónde se esconde y eso nos lleva mucho tiempo.
El rubio pareció convencido por la respuesta. Era el momento de lanzar su proposición.
- Existe un grupo renegado de la Mamo que está dispuesto ayudaros en vuestros planes. Cualesquiera que sean. Pero antes de que me contéis nada quiero advertiros de que la Mano ya sabe que estáis aquí.
- Era de esperar. No es la primera vez que me enfrento a una situación así. Tampoco hemos sido demasiado discretos. Mi plan es sencillo, encontrar al Mal y destruirlo. Dime, Halaf de Tharbad, como puedes ayudarme en eso.

- Os llevaremos al lugar donde se reúnen los altos cargos de la Mano, los cinco dedos, jefes de los gremios criminales de la ciudad, con los tres padres fundadores de la Mano. Pero será un señuelo para que eliminéis a unos cabezas de Krin Kanan. Y os larguéis con la sensación de haber cumplido con vuestra misión. Nadie conoce a la verdadera Mano, salvo quizás alguno de esos Dedos.

- No sé qué pensar de ti, Halaf de Tharbad. Quien me dice que tú mismo no eres parte de todo ese galimatías que me has contado.

- Ya he declarado que corro un gran peligro al entrevistarme con usted, solo tiene que levantar la voz para que me arresten y torturen hasta que consigáis que diga lo que os dé la gana, pero lo cierto es que os digo la verdad. Si vos no os fiais de mi, desapareceré de la ciudad junto con aquellos que quieren ayudaros y fracasaréis en vuestra empresa.

- Muy bien. entonces quedaremos dentro de dos días en el teatro. Dicen que la obra la torre oscura no tiene precio como la representa la Máscara. Nos veremos al terminar la obra. Quiero una reunión con Duncan y vosotros. Si aparecéis creo que me podré fiar de ti y tu grupo.
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Vie Ene 02, 2015 5:48 pm

- Mi mas profunda admiracion ante su respuesta, Mi señor! - Angost le hizo una sincera reverencia- Luchar por su honor es lo mas grandioso que se puede hacer, de hecho, alla de donde provengo no hay nada mas grandioso. Si habia alguien a quien queria conocer en esta "fiesta", sin duda y los dioses bien lo saben, es a vos...oh! y a  su adorable hija...- Dijo fijandose nuevamente en la preciosa jovencita, a la que le dedico una cautivadora sonrisa.
Y no dude un momento que mi oferta es firme! ya lo creo! Si quiere usted poner a salvo a su familia, mi casa es su casa!
Si piensa vos, que una preciosa flor no debe estar en medio de un campo de batalla- Dijo mirando a la chica- Mientras los GRANDES SEÑORES luchan por lo mas grande que hay en la historia de los hombres, como es el HONOR- DIjo mirando al Baron- Tambien estare encantado de ofrecer mi techo, tanto a ella, como a su madre y hermanos, si es que los tuviera. Desgraciadamente mi madre no sobrevivio al ultimo verano, una larga enfermedad se la llevo. Ahora descansa en paz en su queridas tierras de hielo.- Sin duda Angost deduzco que si la madre de la chica no estaba en la fiesta, ni se habia acercado a su pequeña reunion de 3, a estas horas, era muy posible que ya no estuviera con su familia, por lo que intentaba mostrar otro lazo de empatia con una situacion de parecida tragedia.
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Haral
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Sáb Ene 03, 2015 12:06 pm

"Allí estaremos y podremos hablar con tranquilidad. Tenemos algún que otro plan para intentar ayudaros, pero sin conocer todo lo que sabéis o los planes que teneis, todo esto es humo en el aire."
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Ankalagorn
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Lun Ene 05, 2015 9:27 am

- Me halaga tal propuesta, Lord Haral Frenzen, es algo que tendre en cuenta. Donde se hospeda?
- En la Posada del Halcon Peregrino. Es una preciosa posada, aunque humilde y estoy magnificamente atendido.
- En una posada? Oh no!- Dijo El Baron- No permitire que un hombre con sus ideales permanezca un instante mas en ese lugar. Trasladese a mi hogar esta misma noche.
- Se lo agradezco, Baron, pero seria un engorro, tener que trasladar todo mi equipaje y ya es tarde, para hacer traslados. Ademas mi cohorte...
- No se preocupe por eso, que se trasladen mañana, mandare a algunos de mis hombres para que le ayuden con sus enseres.
-Se lo agradezco de veras, Milord...pero.
-Insisto!
- Esta bien, pero ire yo solo y no dispongo de ropa...
-Yo le prestare ropa para dormir, que esta aun sin estrenar y una cama que no echara de menos, ni por un instante, la suya del norte.
-Por favor!- Insistio la jovencita, que rapidamente miro a su padre avergonzada por su attrevimiento.
- Ante tanto interes, no me queda otra que aceptar.
-Magnifico!- DIjo el Baron. La chica reprimio su alegria, como pudo.
El mundo se va a ir a la mierda, Tharbad caera, pero al menos, yo voy a cumplir uno de mis sueños antes de irme- Penso el Principe.
-No esperadme esta noche- Le dijo a Lothar- Voy a vivir mi noche soñada- Angost sonrio mientras Lothar lo miro intrigado, sin saber que tramaba Angost... Uno de sus astutos planes, tal vez? Esta vez Lothar estaba equivocado.
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kang
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Miér Ene 07, 2015 9:00 am

El palacio del senescal

La gente iba dispersándose y el salón empezaba a ensancharse. Lothar fijó su atención en un grupo que empezaba a destacar. Se acercó como uno cualquiera más de la fiesta.

- Mi señor, el banco de Tharbad ha de reconsiderar su decisión respecto al dinero. Ese nuevo dinero no va a suscitar confianza. Las soldadas desconfiarán de él, y en estos momentos necesitamos de esos hombres.
- La decisión está tomada. Esta decisión está tomada por el consejo del banco y el consejo privado del Senescal por y para el bien de la ciudad.
La conversación entre los nobles y el que resultó ser el director del banco de tharbad estaba en punto muerto. Ni aunque le suplicasen estaba claro que no iban a claudicar. Pero Lothar no estaba fijándose en eso en concreto.
< Esa voz, conozco esa voz, ¿pero donde le he oído antes?
Por más que el tahúr se estrujase los sesos no conseguía recordarla. En ese momento pasó Angost.
- No me esperéis, esta noche voy a cumplir un sueño….


La sastrería

Angost regresaba de su aventura nocturna. Cada uno expuso sus conclusiones. Halaf comunicó a Duncan y Lothar que había concertado una cita en el teatro al marcharse del barrio prestamista. Ahora todos miraban al príncipe con cara de interrogante.
- ¿Se puede saber de dónde vienes?
- Eso puede esperar. Ya os lo contaré cuando se tercie. – Angost traía una sonrisa de oreja a oreja
- Ahora centrémonos. Tenemos una cita con los indagadores, allí expondrán sus planes.
Pero nosotros tenemos cosas en que pensar. Bill estará esperando a que e informemos y nosotros tenemos que ver como organizamos todo este embrollo. – Lothar quería intentar tenerlo todo amarrado, pero faltaban muchos flecos. -Creo que primero tendríamos que hablar primero con los indagadores. Ellos parecen tener un plan.


El teatro la Máscara
Un día después.

No había mucha gente en el teatro, la obra había sido expuesta muchas veces. Y pasada la euforia apocalíptica tras la derrota cruzada, el ánimo de la plebe por vivir como si no hubiese mañana, disminuyó.
Entraron por el pasillo y la taquillera les dio unas tabletas de madera correspondientes a los palcos. La taquillera era la misma mujer que actuaba como Vaal en la obra. Era un preciosidad fría y distante. Quizás como la misma Vaal.
Subieron al palco, y para su sorpresa allí estaba el indagador. Iba vestido de persona normal. Si no hubiese sido por la escasa distancia no lo habrían reconocido. Casi parecía un ser insignificante, encorvado y disfrazado había desaparecido su aire de poder y magnificencia. Poco después llegó Duncan.
- Venid, acompañadme.
Duncan les llevó a una nueva habitación secreta al final del pasillo superior de los palcos. Ese teatro parecía un queso gruyer, lleno de agujeros secretos.
- Aquí podemos hablar. Creo que no hacen falta presentaciones. Ustedes los indagadores se pusieron en contacto conmigo, no hace ni dos meses, en mi actuación en Elendil. Quiero saber cómo me encontrasteis y supisteis que pertenecía a la Mano.
- ¿Cómo? No fuisteis vos quien nos hizo llegar el…. – No terminó la frase.
- ¿Qué os hice llegar el que? - Duncan no esperó y atacó al indagador antes de que se escabullera.
El indagador no tenía escapatoria. Al final sacó un manuscrito, cosido con un par de cordeles. El material del pergamino era ese raro papel que fabricaba Teo. La letra, esa extraña caligrafía élfica.
- Este documento. No hará un año, un mensajero nos trajo este manuscrito. El remitente sois vos, Maese Duncan, el titiritero de la compañía de la Máscara. Creía que vos podría ayudarme.
- Yo no os he enviado nada, mi señor. Esto es muy intrigante. Alguien de la organización ha elaborado todo esto. ¿pero quién? Y en cuanto a lo de ayudaros, no sé leer élfico, mi señor.
- Entonces, tendremos que encontrar a quien escribió esto. El manuscrito está incompleto. Falta la parte en la que se dice como encontrar a la verdadera figura que se esconde tras la Mano, además de una página.
- ¿Una página, como sabes eso?
- Porqué van numeradas.
- ¿Pero que dice ese manuscrito? – Lothar estaba muerto de curiosidad y el indagador no decía ni media del contenido del manuscrito.
- El manuscrito habla del desastre del hundimiento del palacio de Tharbad, de la caída del rey, y la huida del heredero junto con los hijos de la guardia real . Todo el mundo cree que el desastre se debió a causas naturales, pero por lo que dice el manuscrito no fue así. Un terror negro camuflado por la niebla causó el desastre. Irrumpió en el palacio de noche, en medio de una gran fiesta. Allí causó la muerte. La guardia real intentó detenerlo sin éxito y por lo visto, al ver que no podrían detenerlo, decidieron sellar el salón del trono. La guardia real de Tharbad contaba con cuatro grandes guerreros y un poderoso conjurador. Mientras la guardia retenía al intruso, el conjurador cerró las puertas mágicamente. El intruso se quedaría con ellos para siempre.
No sabemos cómo o quien hundió el palacio en la ciénaga, si el terror o el propio conjurador, o la misma lucha entre las dos faciones. Lo cierto es que se hundió. Pero el mal no murió. Se quedó contenido físicamente, nada más. Ahora espera a que los orcos le ayuden a salir.
- Pero si el palacio está sumergido, como vais a llegar hasta ese terror. – Duncan expresó sus dudas.
- Pensábamos que tú podrías ayudarnos con eso. Pero ahora veo que necesitamos a otra persona. Además, creemos que aunque el palacio esté sumergido no está inundado.
- ¿Cómo puede ser eso posible? - A Halaf no le entraba eso en la cabeza.
- La magia es un mundo extraño donde la materia se transforma dando cabida a lo imposible.
- ¿Y ahora qué?
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Miér Ene 07, 2015 10:43 am

- Nosotros pensabamos que habian venido a acabar con los jefes de la capucha y ahora resulta que hay entrar en un palacio sumergido? Lo veo complicado, pero como vos dice: El mundo de la Magia no tiene logica...
Desconozco los pdoeres de un Indagador... Pero Por que no os servis de ella, para respirar bajo el agua? Puede que haya alguna hierba que ayude o algun extraño artilugio. Creo que esto escapa definitivamente de nuestras manos...- Angost se notaba nervioso, pues las aguas profundas le daban pavor, ya que no sabia nadar. - A nosotros decidnos para que nos necesitan y haremos lo posible por ayudar.
Ademas, tenmos la situacion de que nadie a llamado a nadie... pero si hay una tercera persona que se mantiene en la sombra, que si que queria este encuentro. Dudo que sea una trampa, pues el que ha hecho esto, sabria que nos dariamos cuenta mucho antes de que la emboscada sucediera. Luego a quien puede interesarle este encuentro y lo mas raro...por que no da la cara?
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Vie Ene 09, 2015 8:52 am

La nueva baraja estaba trajinando entre las manos de Lothar.
- A ver si nos aclaramos.

El tahúr puso cuatro cartas boca abajo sobre la mesita del café.
De momento había muchas partes en juego

Bill nos había encomendado dar con el traidor y hacer que los indagadores confiaran en nosotros.

Al encontrar a Duncan dimos con la primera parte del misterio al que nos enfrentábamos. Los indagadores habían contactado con él por carta para destruir a la Mano. Duncan sospechaba que la Mano estaba de parte de los orcos y los indagadores confirmaron sus sospechas.

Por otra parte los indagadores venís a destruir a la Mano y la Mano quiere que os larguéis creyendo que el trabajo está hecho. Así que lo sugerido hasta el momento es: Que los indagadores acudan a la reunión, eliminen a los supuestos padres fundadores. Entonces la Mano creerá que los indagadores habrán mordido el anzuelo y en ese momento de debilidad será cuando los indagadores ataquen al verdadero ser que se esconde tras la Mano. El problema es que, por lo visto, se encuentra escondida en el antiguo palacio sumergido. Y no hay forma de llegar hasta él. Pero tanto esfuerzo de la persona que nos ha reunido aquí sugiere que sí hay manera de llegar hasta allí.

- Alguien os envió este manuscrito. – Dijo mirando al indagador.- El remitente era Duncan. – Levantó la primera carta y apareció la dama de corazones. – Pero ese manuscrito, maese titiritero, no es vuestro.

Lothar colocó de nuevo la primera carta boca abajo.

- Ese manuscrito lo escribió otra persona, que os conoce, Maese Duncan, por lo que pertenece a la Mano. Además es alguien muy culto. Y desde luego, tenía mucho interés en que esta reunión se celebrase. Pero no ha venido. La pregunta es ¿quién está detrás de todo esto? Y ¿por qué no ha acudido a la cita.?

El tahúr levantó la segunda carta boca arriba y apareció de nuevo la dama de corazones. Duncan y el indagador pusieron cara de sorpresa.

- El que escribió esto y lo envió al templo de los indagadores, se cercioró de que no pudieran rastrearlo. Vosotros, que sepáis – dijo mirando de nuevo al indagador- No tenéis enemigos aquí. Pero os dedicáis a destruir el mal por todo el mundo. Es posible que alguien quisiera tenderos una trampa. Pero si os quisieran muertos, quizás hubiesen contratado a Duncan para tal cometido.

El indagador miró de nuevo a Duncan, puso un cara como de haber infravalorado al titiritero.

- Así que no creo que sea una trampa para ustedes los indagadores.

El tahúr levantó la tercera carta y la dama apareció otra vez.

- Por otro lado pudiera ser que todo esto fuera una trampa de la Mano. Que ha descubierto fisuras en sus filas y quiere hacer limpieza. Pero nosotros en ningún momento hasta ahora habíamos recelado de la Mano. Y si supiera que vos, Maese Titiritero, ya erais un traidor, creo que la Mano tiene medios como par haceros desaparecer sin montar todo este embrollo. Así que creo que todo esto es obra de un miembro de la Mano que descubrió algo terrible. Pero que por sí solo no podía hacer frente a tal mal. Así que contactó con los indagadores y os hizo llegar el manuscrito. Y os dejó una pista para llegar hasta él. ¿Pero por qué no se ha presentado a la cita? Yo os lo diré:
Por qué está muerto.
- ¿Cómo que muerto?
- Nosotros lo matamos, yo apostaría a que quien está detrás de todo esto no es otros que vuestro buen amigo el juglar Bardo. – Dijo mirando a Yasuo al mismo tiempo que levantaba la última dama de corazones. – Pensadlo bien. Bardo era un tipo muy culto, nos dio incluso clases de etiqueta. Viajaba constantemente por el mundo. Y es uno de la lista de Teo, el fabricante de papel. Todo encaja.
- Pero si está muerto como vamos a solucionar los problemas que tenemos. No podemos encontrar la guarida de la Mano y Bill y los supuestos padres fundadores no nos lo van a decir. – Duncan empezaba a desesperar.

- Y si buscamos en su casa, quizás encontremos algo… ¿alguien sabe donde vive?

Duncan negó con la cabeza.
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Vie Ene 09, 2015 10:19 am

-Ya dije anteriormente que esto no me parecia logico para una trampa, lo que se me escapaba era quien era esa tercera persona. Lothar dice que Bardo, porque es una persona culta, pero conocemos a mas personas cultas, y no tienen por que ser ellos, si bien en la lista del "papelero" aparece Bardo, tambien aparecen muchas mas personas, no? Si bien nos ceñimos a que es la unica persona que conozcamos en comun, la cosa encajaria... pero por que metio a DUncan en esto sin saberlo? Deberia antes hablado con el? Aun asi veo, algo innecesario saber quien era esa persona que escribio aquello, pues la unica cuestion que importa, corregidme si me equivoco, es que estamos juntos en esto, que ya estamos reunidos y que tenemos que ir al fondo del lago en busca de un ser poderoso, pero no tan poderoso como para poder escapar de su prision magica. La cuestion sigue siendo la misma que expuse anteriormente( post anterior) como llegamos al fondo del lago?
Mi opinion es que deberiamos seguir con la pantomima, que los Indagadores hagan su trabajo y acaben con los falsos Padres...miedo saber quein seran los pobres desgraciados que pongan, esperemos que al menos sean mala gente que pague el mal que ha hecho, como sugerio Bill o a mi me lo parecio y despues de "la obra" sumergirnos en el lago...el como es lo que se me escapa...y el unico misterio que tenemos que resolver aqui, segun veo.
Por cierto...yo no se nadar-Angost lanzo una sonrisa ironica.
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Mar Ene 13, 2015 1:14 pm

- Y polque no il dilectamente al palacio, si es veldad que ese glan mal habita en su inteliol, no se espelalan que nos adelantemos a la pantomima de matal a los falsos padles, y lo que tambien me pleocupa es que la vieja del buldel tenga esas "inspiraciones", pues dice que esta poseida, y si lo que quiele el mal es engañalnos, y uso al baldo para lial el entuelto aun mas, pensal-lo un poco, al mal le gusta leilse del bien, hala todo lo que pueda pol diveltilse con nosotlos pala despues matalnos a todos, la vieja esconde algo mas que a simple vista se ve. Yo no se nada de estos temas, pelo señol indagadol, ¿pudiela sel que la vieja estuviela poseida pol el mismo mal que el del templo y sel la vieja sus ojos y oidos fuela de su plision?, y como es que si baldo se entelo de todo no dejala algo pala que pudiesemos seguil sus pasos, yo cleo que el mal lo mato y nos dejo esta tlampa tan elevesada pala vel lo que haciamos, y cleo que lo que menos se espela es que ataquemos ahola mismo el palacio sumelgido. A lo mejol no es buena opcion ...
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Mar Ene 13, 2015 4:25 pm

La cosa se enredaba todavía más. Teníamos que tirar con mucho cuidado uno a uno de los hilos. Pues si uno de ellos se rompía, nos costaría algo más que la vida.
Había que ir despacio pero muy atentos y realizando varias cosas a la vez.
"Tal vez la solución sería hacerlo todo." ya que Angost y Yasuo habían expuesto sus ideas me tocaba a mí la mía. Más cuando era una mezcla de todas ellas.
"Aquí no todos sabemos hacer de todo. O por lo menos hablo de mi grupo. Pero si hay varias cosas que hacer. Creo que deberíamos ir a casa de Bardo para ver si había algún documento que certifique la teoría de Lothar y si existe más gente con la que podríamos contar, o que pudieran saber todo esto. Además, creo que deberíamos empezar la búsqueda de la entrada cuanto antes. Y como ya dije hace tiempo, deberíamos informar a Bill"
Me gustaban las reuniones así, cuando uno tenía la palabra todos prestaban atención y pensaban cómo mejorar las cosas.
"Bien, como he dicho, no tenemos que hacerlo todo todos. A casa de Bardo podemos ir Angost y yo. Angost por que no sabe nadar, así que es inútil que intente buscar la entrada; yo lo acompañaré porque soy el que mejor abre una puerta. La búsqueda de la entrada la pueden hacer ustedes" dije mirando a los indagadores "lo normal es que si la encuentren, esperen a que todos podamos ir, entrar y ser de más ayuda. Pero si las circunstancias hacen que los descubridores de la entrada, entren; lo lógico es que sean aquellos que pueden acabar con el mal que hay dentro.
En cuanto a Lothar y Tyrok. Deberían informar a Bill. Creo que deberíamos decir que hemos encontrado a los indagadores. Que hemos contactado con ellos y creen que el traidor somos nosotros. Así que la buena noticia es que podemos tenderles la trampa, y la mala, que aún no sabemos quien es el traidor, pero que pronto podremos tener una carta que así lo indique. Si Bill pregunta porqué no la tenemos ya, es porque esa carta es la que supuestamente hemos enviado nosotros como traidores, así que para no levantar sospechas aún no la tenemos, pero que la tendremos"

Tomé un poco de aire.
"De esta forma conseguiremos una semana para trabajar en la más absoluta sombra. Si en ésa semana no encontramos momento para entrar en casa de Bardo, y tampoco encontramos la entrada por nuestros medios; pasaríamos a la segunda parte del plan. En ésa parte, justo antes de tender la trampa, llevaremos la carta que tenemos de tí, Duncan, con alguna prueba que te hemos matado. La historia que contaremos es que te descubrimos como el traidor, tú te enteraste y nos hiciste frente. Por éso tuvimos que matarte. Podemos incluso decir que alguno de nosotros está gravemente herido y estará fuera de la circulación un tiempo. De esta forma, seguiremos adelante con la trampa, matareis a tres impostores, pero podremos seguir en nuestra verdadera labor sin que absolutamente nadie nos vigile ni nos moleste. Creeran que el traidor está muerto. Que vosotros os habreis marchado. Y que nosotros tenemos bajas temporales y estamos lamiéndonos nuestras heridas. Puede que incluso ese mal baje la guardia y sea más fácil encontrarlo y acabar con él.
¿qué os parece el plan?"
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Miér Ene 14, 2015 9:25 am

- A mi me parece muy bien- DIjo un Angost algo alejado del lugar.
- Estas como ausente, no? - Le dijo Lothar- Te encuentras bien?
-oh...si, amigo- Respondio- Es por tener esta complicada situacion encima. No dejo de pensar en esos orcos, que estan llamando a las puertas, si ganamos... en que situacion queda nuestra amada ciudad y a que nos dedicaremos despues de eso...sin La Mano se acabaron los grandes golpes, en mi familia...
- Anoche no parecio importarte todo eso, maldito bribon!- Bromeo Lothar-
-No creas que no pense en todo anoche...de hecho, lo hice por eso...ya que todo se iba a la mierda, quise aprovechar la situacion.
-...y?
Angost se encogio de hombros.
-Cuando me contaras que ocurrio?
-EN otro momento- Respondio Angost, algo mas serio de lo que esperaba Lothar. Le siguio una melancolica sonrisa del Principe.
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Sáb Ene 17, 2015 10:14 pm

Llegamos al Ancla Dorada. Angost había estado haciendo preguntas para localizar al que antes fuera un herrero. La verdad es que el príncipe, para llamarse así, se movía muy bien por los bajos fondos.
Nos habíamos caracterizado, pues habíamos trazados unos planes con anterioridad, pero lo que estaba claro es que Marrok no debía poder volver a reconocernos. Me dejé guiar por el príncipe, quien sabía mucho acerca de disfrazarse (otra ironía para el nombre), con mis pinturas me había oscurecido el cabello y las cejas. Además me había dado algo para llevarlo en la boca, que me hacía la cara más redonda. Angost también había desfigurado su nariz y boca. Y el pelo no era el mismo. Ni yo sabía decir exactamente qué era lo que tenía, pero el pelo era distinto.
Entramos al local. Ya estábamos acostumbrados a lugares así, por lo que el olor a cerveza y vino derramados por el suelo, así como a vómito incluso orina, no nos produjo nada especial, si no la sensación de llegar a casa.
El sitio no era muy concurrido. Algún incauto recién llegado podría pensar que sí, pero apenas una docena de borrachos diseminados en parejas. Algunos cantando, otros apenas levantaban la cabeza de la mesa, había cuatro danzando alrededor de dos meretrices como abejas zángano que esperan su turno para poder inseminar a la reina.
"Es aquél. El del fondo"
Angost tenía una forma muy peculiar de señalar a la gente. Comenzaba la frase apuntando con su nariz, no con sus ojos, al lugar en cuestión. Para apartar la cabeza y mirar hacia otro lado mientras identificaba el objetivo con la boca.
Discretamente fui posando mi mirada de un sitio a otro hasta llegar a donde Angost ya no miraba. En el fondo, había un solo hombre. Bebiendo, lo que era buena señal. Pero estaba enroscado en su capa; lo que era mala señal, pues no podíamos ver qué llevaba debajo.
Miré al príncipe y era como si me leyera la mente.
"Tu has traído tu cota y la espada. Yo he traído la mía"
A buen entendedor. Si las cosas se ponían feas, yo aguantaría al herrero armado y sus embestidas. Angost, mejor espadachín que yo, lo dejaría fuera de combate por el flanco.
"Podríamos llevarlo fuera a un callejón y allí hacerle hablar. Aquí podemos llamar mucho la atención" comenté.
"No me gusta. Puede que se huela algo. Recuerda que me han dicho que vende sus puños. Aunque pude que tras los puños vaya algo más. Algo forjado de acero. Parece un borracho, pero lo que siempre ha sido es un rufían. Tal vez aquí tengamos más posibilidades ¿o crees que la cosa se va a torcer?" Angost nunca perdía su tono burlón incluso juguetón.
"Amigo mío. Nunca nos ha salido nada bien. Siempre se nos tuerce la cosa"
Había dos planes. Uno era decirle que alquilábamos sus servicios. Tenía que darle una paliza a un individuo que se acostaba con mi mujer. El individuo era mi jefe en el gremio de artesanos y por éso no podía hacerlo yo. De esa forma lo llevaríamos a donde tenía que esperar al tipo y hacer el trabajo. Claro que el trabajo no existía. Y con éso conseguíamos intimidarlo en un callejón.
Angost creía que eso no funcionaría, así que pensó que lo mejor sería abordarlo todo con discreción. Recurriendo al oro y la plata, que a veces abren más bocas que el acero. Y si la cosa salía mal, siempre podríamos esperarlo y recurrir al plan B, o sea, el acero.
Nos acercamos a la mesa y comencé la conversación.
"Buenas noches maese Marrok" dije y me senté frente a él con Angost a mi lado. El tipo puso cara de pocos amigos.
"No deseamos importunarle. Solo necesitamos de sus servicios, que serán bien recompensados" y coloqué una moneda de plata sobre la mesa, sin quitar de encima de ella el dedo.
El tipo soltó algo parecido a un bufido como buenas noches y contestó arrastrando algo las palabras "parece una bonita cantidad, pero puede que hoy no esté para trabajitos. Además, seguro que por una cantidad así no será un trabajo fácil"
Sonreí "En éso se equivoca. Es de lo más sencillo. Solo necesitamos que nos diga algo. Nada más. Y esta moneda pasará de la mesa a su faltriquera. Así de simple"
El hombre abrió los ojos y rió. "Así de simple. Claro. ¿y qué puede ser éso que yo conozca y que ustedes quieren saber ¿maeses.....?".
"Yo soy Bill y este es Fill" si había dos nombres más vulgares, y una forma sutil de decir no somos nadie, era usar nombres tan comunes como Bill y Fill.
"Además. Esta moneda se puede convertir en dos. Solo tiene que olvidar que nos hayamos visto y que hayamos hablado"
"Já. Yo olvido con facilidad. Y más con el uso que le daría a esas monedas. ¿qué quieren saber los señores?"
"Sabemos de buena tinta, que conoce la vivienda de un individuo que responde al nombre de Bardo. Nos gustaría saber cuál es esa vivienda o lugar en el que vivía"
Con la mirada vidriosa, y ésa sonrisa malévola, sabía que al herrero no se le había pasado por alto que sabíamos quién era Bardo y que estaba metido en una organización importante. Es más, seguro que no se le habría pasado por alto que lo mencioné en pasado.
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kang
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Lun Ene 19, 2015 9:18 am

El Ancla Dorada

El herrero parecía haber adelgazado un poco en todo este tiempo, o al menos lo recordaba más recio. Pero su aspecto se había torcido un poco hacia el lado oscuro, tenía toda la pinta de una alimaña peligrosa.

- Bardo, eh. Pudiera saber donde vive. Pero creo que esa información vale algo más de lo que me has enseñado. Un par de piezas pero no de ese color harán que se despeguen estos labios.

Sus ojos vidriosos se apartaron de la moneda de plata. Meneó su vaso de madera y se echó un trago largo, apuró la copa hasta el final.

- Chica- dijo en voz alta – Una jarra de tu mejor vino. – Volviendo la cabeza hacia la mesa y bajando el volumen – Los señores no querrán beber esta agua avinada de mierda.

De fondo se oía a una mesa chillona y borracha.

- Han vuelto todos sucios, nada que ver con los orgullosos hombres que partieron a destruir al los orcos.
- Me han dicho que han tardado todo el día en entrar en la ciudad. ¿Cómo es posible que siendo tantos huyan?
- La última vez tardaron todo un día en irse. Así que han regresado bastantes menos de los que se fueron. Malditos cruzados…

La conversación se diluyó cuando el herrero se echó un trago del rejo dorwinadan.

- Dos de esas de oro y mi mente recordará, ¿cómo era? Ah sí Bardo.
- Creo que estás sobreestimándote, amigo. – Angost sabía cómo manejarse en estos casos. – Que tal si lo dejamos a medio camino. Una amarilla creo que está bastante bien.

La cara del herrero se contrajo en una mueca de disgusto.

- Acerca esa moneda. – La pieza de oro cambió de mano- Vive en la calle de los toneleros. Su casa es una estrecha de dos plantas con un tejado extraño, de estilo oriental. Destaca sobre el resto.

El herrero guardó su moneda y apuró la copa de vino

- Si no queréis nada mas, Bill Y Fill, LARGAOS DE AQUÍ.

Out roll .
Bueno ya sabéis donde está la casa. El resto es cosa vuestra
Es de noche sin luna. La noche es muy oscura. Os costará llegar a casa de Bardo un cuarto de hora por callejuelas. La casa de Bardo está como dice Marrok en mitad de la calle de los toneleros. Abrir esa puerta cuesta cuatro aciertos a + 3. Una muy buena cerradura.
Si conseguís entrar tenéis licencia para describir una bonita casa de un amante de la música, perfectamente ordenada y con escaso mobiliario, con una escalera de madera preciosa que sube a la segunda planta. Parece que lleva un par de meses abandonada por el polvo ( normal lo matasteis hace un par de meses.)
Por supuesto espero que actuéis como en cualquier aventura. Si no hacéis las tiradas que creáis oportunas yo no lo tendré en cuanta a la hora de daros datos. Vuestras propias acciones empiezan desde que soltáis la moneda. Suerte y ya os digo que la cosa a partir de ahora se va a poner calentita, cuidad bien de vuestros pasos….
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Capitulo III Los cinco Gremios
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