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 Capitulo III Los cinco Gremios

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kang
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Lun Nov 24, 2014 8:17 am

- Tienes muchas preguntas. Intentaré contestarte a todo. Pero esto no empieza hace mucho tiempo.
Tras el desastre del hundimiento del la isla real, nada más inaugurar el nuevo palacio; la ciudad se sumió en una profunda crisis. No he de negar que para la gente de nuestra profesión, aquellos fueron buenos tiempos. Pero la verdad es que para la ciudad fue un momento terrible. Fue al terminar la crisis de gobierno cuando los líderes de los cinco principales gremios del crinen acudimos a una reunión. Allí se nos ofreció convertir a los gremios en una sola organización que controlase el crimen. Había dos opciones, una unirse…
- ¿y la otra? – preguntó Halaf
- Morir. El viejo Grod tomo ese camino. Los demás aceptamos.
- ¿Y cómo es que aceptasteis estar a las órdenes de otro?
- Nos ofrecieron algo que el dinero no puede comprar. La inmortalidad. No sabéis las veces que me he arrepentido de ello. Si la Mano es poderosa y oscura.
- Te dejas algo en el tintero, quien os invitó a esa reunión.
- Los tres padres, acudieron tal y como los conocéis vosotros, encapuchados, sin revelar su identidad. Pero no os preocupéis por eso. Los tres padres no son la verdadera Mano. Un ser terrible se ampara detrás de esas marionetas. Un ser capaz de controlar los poderes del caos a su voluntad, traer demonios de los oscuros palios o conceder poder a sus lacayos. El porqué la Mano quiere aliarse con los orcos es un misterio. Lo únicamente cierto es que si no acabamos con él antes de que los orcos lleguen estamos perdidos.
- ¿Y como es que sabes todo eso?
- Cuando firmamos el pacto de adhesión a la Mano, esta nos concedió poderes, a parte de la vida eterna. La profecía era uno de estos poderes. Lo hemos visto.
También tengo numerosas pruebas de los sabotajes que ha sufrido el imperio haradaico.
No hace más de un año de que el Sha intentó comprar a los mercenarios del paso del Balrog, sus planes fueron saboteados en el torneo de cetrería. No hace ni dos meses los barcos cruzados fueron saboteados, así como sus vituallas contaminadas. E incluso tengo indicios de que los planes cruzados fueron enviados al general orco Mandíbulas de Hierro.
- ¿Y si sabías todo eso porqué no actuaste antes?
- La información me llego después de que ocurrirá todo. Por eso no pude actuar a tiempo.
- ¿Cómo piensas entonces acabar con la verdadera Mano?
- Con los Indagadores. Ellos podrán rastrear al verdadero mal. De hecho no fui yo quien los busco, fueron ellos los que dieron conmigo. Están buscando algo desde hace mucho tiempo y creen que se encuentra en Tharbad, en las mismas garras de la Mano.
Su intención es recuperar eso que han perdido y de paso acabar con el mal.
Ahora, es el momento de que me cuentes tu plan. Amigo
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Haral
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Lun Nov 24, 2014 4:12 pm

"Muy bien. Te comentaré mi plan, tal y como yo lo concibo si saliera a la perfección. Pero una vez termine de contarlo, volveré a narrarlo, introduciendo todos los posibles problemas que yo veo."
Duncan asintión con la cabeza. El negro ni se inmutó. Pero sin duda hablaría, cagaría e incluso respiraría solo cuando se lo dijese Duncan.
"En primer lugar hemos de salir de aquí. Tenemos que avisar a nuestros amigos. En ellos confiamos y para ayudarte, necesitarermos a su vez que ellos nos ayuden. Además, debemos salir de aquí con alguna prueba que te incrimine como traidor. Entonces comenzará nuestro doble juego. Daremos a la Mano dichas pruebas, y lo más seguro de todo es que nos encomienden matarte a tí y a los indagadores. Puede que antes finjan que llevais a buen recaudo vuestra misión. Pero en cualquier caso, lo importante es que, mientras la Mano crea que sabe que tú eres el traidor y que te está tendiendo una trampa, y para mas inri, que tus vigilantes somos nosotros; tu tendrás libertad de movimientos para poder llevar el autentico plan a su ejecución. Puede que incluso solicitemos una audiencia con los tres fundadores o algo así para llevar a los indagadores a su presencia. Lo ideal es que ésa prueba que nos des sea algo que no narre las intenciones de la Mano. Una carta avisándote de la llegada del barco...., algo así. Si en la prueba se relaciona la Mano con los orcos o algún poder así, puede que sospechen de nosotros y no irá todo lo bien que tiene que ir"
Duncan puso cara extrañada y comentó
"Así que.....tu plan es dejaros marchar de aquí, con pruebas que hagan creer que habeis hecho un trabajo excelente. Después, cuando os den plena confianza sobre mi caso, aprovecharíamos para actuar utilizando esa confianza y actuar en la sombra de forma rápida y contundente"
"Si. Con algún plan que se les pueda ocurrir a los indagadores, puesto que, como has dicho, nosotros no tenemos poder suficiente para acabar con la Mano o con quien está detrás de ella"
Duncan parecía haber comprendido pero estaba reacio.
"Si. Lo que me preocupa es que, hipoteticamente" no se me escapaba la pulla que yo también había dicho que lo creía hipoteticamente. "Hipoteticamente, digo, puede que en realidad, useis esas pruebas que os doy para sumar puntos con la Mano, y entonces tendernos la trampa a nosotros"
"En éso llevas razón. Pero tu tendrás que confiar en nosotros igual que nosotros en tí. Pues nos jugamos más que nuestra vida, según has insinuado, a que unos desconocidos pueden acabar con la Mano"
Hice una pausa y abrí las manos para que viera que o confiabamos todos en todos. O no confiabamos en nadie y ahí se acababa todo
"Pero es más. No es tan fácil. Ahora vienen los inconvenientes, y es tu experiencia como dedo, lo que nos dirá si el plan sale bien. Para empezar, dudas en darnos pruebas por si te traicionamos. Pero si no salimos vivos de aquí te delatarás como traidor y la Mano irá a por tí. Tu plan estará acabado. Y eso no nos satisface a nadie. Puedes dejarnos ir sin pruebas, pero entonces puede que usen a otro grupo a seguirte, y no tendremos libertad de movimientos como yo pretendo. Y lo más importante. Las pruebas las queremos para sumar puntos. Claro que sí. Y de ésa forma que sea a nosotros quienes nos asignen tu muerte, trampa, captura.....lo que sea. Si no es así, seguiremos sin libertad de movimiento. Aunque no seamos tontos. Habrá que ir con tiento. Pero es más fácil que así confién en nosotros y como he dicho antes, incluso que nos permitan ver a los tres fundadores y aprovechas esa conyuntura para acabar con ellos de alguna manera."
No sabía si Duncan seguía dudando o no. Obviamente no había dicho que ya nos habían encomendado a nosotros la segunda parte del plan, con o sin prueba. Pero la prueba la necesitabamos para que Bill y el resto de la Mano confiara aún más en nosotros y nos diera autentica libertad de movimientos. Tampoco decía que este plan siempre nos podía valer como excusa para haber salvado el cuello, en caso que todo fuera un plan de la Mano para ver si éramos o no leales. Realmente no sabía si ibamos a ayudarle o no, pues tampoco sabía Angost, Lothar o Yasuo se iban a pronunciar a favor o en contra. Desde luego yo optaba por ayudar. Al fin y al cabo, solo era un cambio de jefatura en la Mano. Entonces se me revolvieron las tripas por un presentimiento que sería una broma macabra del destino. Pero, no podía ser. Aquello era fruto de la codicia. Esto era algo por un fin altruista y bueno.
"No me has dicho en qué necesitabas mi experiencia en la Mano" Duncan me sacó de mis pensamientos.
"Tienes razón. Quería que tu mismo valoraras si lo de darnos alguna prueba, como la carta que te he dicho, sería conveniente o no. ¿no crees que ayudaría mejor a que nos encargaran vigilarte? así estaríamos solos, pues los vigilantes también estaríamos metidos en el ajo. O por el contrario ¿crees que si llevamos las pruebas ordanarán tu asesinato inmediatamente?"
"Creo que ya sabes la respuesta" contestó.
"Cierto. Porque nos han encargado vigilar el puerto. Así que creo que no querrán mataros inmediatamente. Por lo que la prueba de un gran éxito por nuestra parte lo único que hará es aumentar la confianza en nosotros, y éso nos dará libertad de movimientos"
No me pude reprimir y tuve que preguntar sobre mi presentimiento.
"Una pregunta más. Conocías a Turgoll. ¿Estaba él metido en esto contigo de antes?¿o crees que pueda haber estado metido antes que tu y al huir avisaría a los indagadores para que te buscaran a tí?"
Duncan emitió una sonrisa y dijo
"¿qué pasa, remordimiento de conciencia por haber frustrado estos planes con anterioridad?"
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kang
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Mar Nov 25, 2014 10:02 am

- Turgol era el hombre de confianza de Bill, por decirlo de alguna manera su segundo de abordo. Todo lo que se de él es que escapó de Tharbad cuando traicionó a la Mano. Le seguimos el rastro hasta dar con él.
Halaf y Tyrok se quedaron de piedra al escuchar eso.
- O lo que dejó de él, encontramos su dedo con el anillo prendido a él. Era la única manera de no poder seguirlo. Creo que decidió traicionarnos por pura codicia. No creo que supiese nada de los orcos. Y me cuesta creer que Bill sepa algo también. Lo que pretende la verdadera Mano es ajeno a la organización. Pero quien sabe, lo mismo Bill está a favor de esos macabros planes. No lo sé, lo único que se es que ha llegado el momento de poner fin a mi pertenencia a la Mano. Seguidme, os daré lo que pidáis.
Dejaron el escenario del teatro y volvieron sobre sus pasos. Duncan los llevo a sus propias habitaciones. Eran sencillas, un escritorio, dos armario y una sola cama. Enredadas en las sabanas, había algo de lencería femenina. Pero los dos cotillas dejaron pronto de percatarse de esas minucias. Duncan abrió uno de los armarios y trasteó algo dentro. Con un ruido sordo el armario se hizo a un lado y apareció una cámara secreta.
Allí había un despacho. Con unos cuantos estantes llenos de libros, parecidos a los de cuentas. Encima de la mesa había un tintero, pergamino y pluma. Duncan se sentó y comenzó a escribir. Al poco de su puño y letra les entregó un documento en el que se ratificaba la cita con los indagadores.
- Espero que esto os sirva. Este documento me incrimina como traidor a los ojos de la Mano. Es vuestro.
¿Alguna cosa más?
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Mar Nov 25, 2014 5:08 pm

La cabeza de La Serpiente no dejaba de dar vueltas a todo, en cierto modo, empezó incluso a sentirse mareado. ¿Y si La Mano simplemente nos está poniendo a prueba? La idea paso como un flechazo que atravesase su cabeza. El plan parecía estar perfectamente labrado, pero tal vez... y solo tal vez, los estaban poniendo a prueba para ver si serían capaces de traicinar a la institución, como ya lo hizo Turgoll en su día.
Tyrok estaba deseando de salir de aquel lugar para poder planteárselo a su compañero, pero todo eran demasiados "y si...", maldita sea, ¿acaso no se podía confiar en nadie en este perro mundo?
Aquel plan podía estar perfectamente trazado, pero el hecho de que Duncan nos mostrase de aquella forma su oficina secreta, en cierto modo casi que le hacía sospechar más aun, tal vez solo se tratase de un descuido, pero... enseñarnos su lugar secreto en el mundo, aquel que solo él conocía... ¿por qué? se preguntaba La Serpiente, desconfiado por naturaleza, no le olía nada bien lo que estaba sucediendo. En principio depositaría su confianza en aquel hombre, pero necesitaba hablar con Halaf en cuanto tuviese ocasión.
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Miér Nov 26, 2014 7:33 am

El puerto

Era media mañana. El buque la “Espiga” sufría el acoso de los estibadores bajando mercancía. Hasta ahora nadie había salido del barco, salvo la marea de descargadores.
Se quedaron bien con sus caras para que no les dieran el cambiazo.
Lothar sacó un trozo de empanada, se habían levantado muy temprano y el hambre aparecía.

-El resto de la empanada de anoche. Clarisse se está superando.
-Sí que está buena. A este ritmo vamos a tener que entrenar más de la cuenta para bajar la comida.
De pronto se escuchó un altercado.

- Nadie va a abrir mis cajas.
- La mercancía a de ser inspeccionada por la aduana. – La voz del orco intentó imponerse.
- He dicho que ¡NO!- El no era de esos de cómo toques la caja te parto la cabeza.

No pasó mucho rato hasta que Yorik acompañado únicamente por el orejudo apareció por allí. El orejudo antes de subir a bordo echó un rápido vistazo hacia donde estaban. Angost no sabía si le había visto o no.
- Buenos días, me han comunicado que hay un problema a bordo.
- Las cajas serán desembarcadas y nadie las abrirá.
- Eso no podrá ser, mi lord. Si quiere bajarlas tiene que abrirlas. Usted decide.
La conversación llegada a ese punto dejó de oírse.

Al rato largo por fin salió Yorik y su enorme felpudo. El orejudo volvió a mirar un instante hacia donde se encontraba Angost, otra vez parecía un simple gesto pero dos veces. La cosa olía mal. La espera continuó.
Al fondo se veían las ruinas del antiguo, casi totalmente sumergido. La antigua ciudadela de los reyes se asomaba por encima del pantano como una quijada de dientes podridos.
De pronto un hombretón fornido con pinta de viajero se apeaba del barco. Este podía cuadrar con el perfil. Se fue directo a la caseta de la aduana. Angos y Lothar no sabían si seguirlo o no.
Al poco bajaron los tres indagadores, estaba claro. Hasta el respirar de esos hombres era marcial. Bajaron a tierra sin complejos, con su tocado de monje guerrero. Acero, cuero y seda a partes iguales. Un emblema de un dragón negro adornaba la coraza y el faldón. Misteriosamente se pasearon por todo el puerto sin que nadie les dijera algo por las espadas que portaban. No se molestaron en seguirlos más que con los ojos, el puerto en esa dirección no tenía salida y tendrían que regresar por donde habían venido, así que con segurilos con la mirada bastaba. Fueron hasta el final del embarcadero y de pronto se pararon. Empezaron a hablar con Teo. Un viejo piloto de barcaza del lugar. Estuvieron un rato largo. Luego dejaron el puerto. Tomaron la gran avenida que partía a Tahrbad por la mitad, doblaron por la calle del Ancla dorada. En ese punto podía verse las ruinas de la Mazmorra y los andamios de madera que se encaramaban por sus viejas paredes, en un intento de reconstruirla. Los tres indagadores continuaron su ritmo implacable hasta alcanzar la muralla del barrio de los prestamistas. Entregaron unos documentos en la entrada y los guardias les dejaron pasar, armados y todo.
- ¿Y ahora qué? No podemos entrar en el barrio prestamista sin un permiso.
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Ankalagorn
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Miér Nov 26, 2014 10:26 am

Angost observo como el orejudo volvio a mirar. Ya lo tenia previsto, por si volvia a hacerlo... un par de monedas de plata relucio en la mano de Angost y sin dejar de mirar fijamente al orejudo las dejo en el suelo.
Mas tarde siguieron a los Indagadores hasta la puerta del barrio prestamista.
-Y ahora que?
- Esperaremos en la puerta. A la hora de comer nos turnaremos. El otro ira a la sastreria e informara.
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Miér Nov 26, 2014 5:28 pm

Salimos de ahí Tyrok y yo. Nos encaminamos a la sastrería. En principio no dijimos palabra. De pronto me di cuenta que Yasuo se había puesto a nuestro lado. El oriental silencioso. Como ya estábamos todos los que podíamos estar quise preguntar, pero Tyrok se me adelantó.
"¿qué te parece todo esto?" dijo.
"Que todo huele a mierda. Todo. Si es una trampa de la Mano, es una mierda y tendremos que ir con tiento. Y si lo que dice es verdad, es aún más mierda para nosotros que lo primero. Así que no sé qué decirte. Solo que creo que podemos llevar un doble juego, al menos al principio. Pero solo servirá para ganar tiempo. En un momento dado, habrá que tomar una decisión. Si le apoyamos y es una trampa, estaremos jodidos. Al igual si no lo hacemos y luego resulta que dice la verdad. La vida es un juego de azar"
"Pelo ¿de qué habláis?" espetó Yasuo. Tyrok se sorprendió un poco pues no lo había visto, y tal vez por eso hizo la pregunta.
"Tranquilo. Es algo complejo de explicar. Lo haremos en presencia de todos para no dejarnos nada y no tener que repetir una historia tan rocambolesca más de una vez"
Y así nos dirijimos a la sastrería, tomando las oportunas precauciones por si nos seguían.
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Ankalagorn
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Jue Nov 27, 2014 9:25 am

La hora de comer tardo en llegar. Esa situacion era bastante aburrida y desesperante. ANgost y Lothar amenizaron el momento jugando a las cartas, sin perder de vista la "puerta" por la que habian entrado los Indagadores y arriesgandose que la guardia los mandara a otro lugar mas discreto para jugar, pero no ocurrio. Al llegar la hora Angost se dispuso a marchar a la sastreria, mientras Lothar hacia el primer turno en solitario.

Angost llamo a la puerta, para que Halaf la abriera; estaba ya en la sastreria, eso era una buena señal.
Una vez ya reunidos halaf relato lo ocurrido con Dunkan.
-Que pensais?- Dijo el Rubio.
-Hemos oido ciertos rumores estos ultimos dias sobre la situacion en el Sur- DIjo Angost- Su historia encaja perfectamente, pero el caso es que , por que no actuo antes? Lo hace ahora, que la situacion esta tremendamente complicada... y si acabamos con La Mano... creeis que va a ayudar a que el ejercito Orco caiga? Segun hemos oido ya no hay oposicion hasta llegar a nuestra amada Tharbad. En mi opinion, si lo sabia, debia haber actuado mucho antes, ahora creo que esta todo perdido, mis sospechas se confirman, desgraciadamente. Deberias haberle sacado dinero a Dunkan, repartirlo y largarnos de aqui.
- Ah si? como?!- DIjo algo molesto Halaf- Haber ido tu...
-Lo mismo deberia haber ido yo...
- Tlanquilos muchachos- Corto la discusion Yasuo- Asi no hacemos nada positivo. Debemos penal juntos, no discutil lo que debimos hacel. Eso ya es pasado y no se puede cambial. Todos estamos jodidos. Amamos esta ciudad y nuestlo tlabajo y palece que esta a punto de sel engullida pol una hueste de despleciables engendlos.
- Esta bien...tienes razon- DIjo ANgost- si es verdad debemos de tener en cuenta que traicionar a La Mano, no va a ser nada facil, pues el que esta por encima de todo esto es un invocador de demonios o un propio demonio: Recordad al hombre de ebano, compañero de DAverloth, que en realidad lo estaba vigilando, o los poderes que conocemos, todos propios del Caos y la Oscuridad; asi como los poderes de videncia y otras cosas aun peres que tienen; todos propios de un ente superior.
- Que estas sugeriendo?- DIjo Tyrok estremeciendose, conocedor de la respuesta en el fondo de su ser.
- QUe esto lo maneja un Demonio o alguien que es capaz de traer a dicho demonio. A quien le interesaria, si no, una destruccion total del mundo...el Caos puro. A quein adora La Mano con mas devocion? Yo contestare , porque comprendo que os aterra decir su nombre en este momento. Dejame esa baraja Halaf.- Halaf alcanzo con mano temblorosa la baraja. Angost rebusco entre los naipes en silencio, hasta encontrar una que cogio con dos dedos de su mano derecha, para posteriormente arrojarla en mitad de la mesa... "Moloch".
-Venga ya!- DIjo Halaf- Dices que esto es el plan del Demonio? Desde cuando eres un experto en demoniologia, Angost?
- Solo conozco algunas historias del Dragon Negro que me contaba mi viejo. Era un invocador de demonios. No soy ningun experto, pero si conozco algunas cosas que son capaces de hacer. Adoran el Caos y los poderes que tenemos son por su gracia ... o desgracia.
Todos parecian aterrados, incluso el propio Angost, fuese verdad o fuese producto de la fantasia del Principe.
- No podemos luchal contla un demonio- Dijo Yasuo-
- Ni huir, con este anillo- Dijo Tyrok mirando su dedo.
- Pienso que la ciudad esta perdida, hagamos lo que hagamos. Duncan ha reaccionado muy tarde, pero con la Mano en pie no podemos huir de aqui, a no ser que hagamos como Turgoll- Angost levanto su dedo anular.- Mi sugerencia son varias. Una , Ayudamos a Duncan y a los Indagadores y salimos de aqui... Esto supone que nos este esperando algo mas que los 3 encapuchados al final del camino- Angost señalo el naipe con el Moloch- Y seria nuestro fin. Si triunfamos solo retrasariamos la caida de Tharbad, pero no dudeis que eso sucedera, mas tarde o mas temprano.
Dos, Hacemos nuestro trabajo y matamos al traidor...cobramos la recompensa y salimos por patas de esta ciudad, rezando para que La Mano no nos busque...al fin y al cabo no la hemos traicionado y siempre hemos cumplido, asi que para que iba a seguirnos?
Y tres, Nos cortamos el dedo y salimos de aqui YA.
Yo por lo pronto le dire a mis padres que se vayan de aqui.
Si alguien tiene algo mas que decir que lo haga.
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Vie Nov 28, 2014 10:14 am

Tocaba bailar con la mas fea. Una noche de fiesta en el pueblo donde tus amigos te han llevado sin saber nada y te han colocado a la mas fea del lugar. Asi se sentia Yasuo con su amigo el "Azar", pero pensandolo bien,¿ no seria que este "Azar" estaba siendo manipulado por alguien capaz de hacerlo?. Si eso fuera asi la teoria de Angost llevaria razon y eso es lo que mas aterraba a Yasuo, pero habian varias opciones para ese destino.

- Si nos quedamos con La Mano, estalemos silviendo segulamente a un ploposito que nosotlos no quelemos, y es la destluccion de este mundo que conocemos, es veldad que Duncan ha taldado en leaccional, pelo lo que de veldad impolta es que quelemos hacel nosotlos, si ayudal al mundo o seguil con lo que estamos haciendo, ¿ o de veldad cleeis que cuando llegue el ejelcito olco nos va a dejal con vida?, yo cleo que no, es mas, no me gustalia vel este mundo lleno de olcos dominando a los humanos, pol eso os digo que si es pol mi esta clalo, estaba bien sel de La Mano siendo unos simples "lecadelos" en la ciudad, pelo lo que se viene encima no son unos simples lobos o asesinatos, asi que bien, yo cleo que debeliamos ayudal a Duncan y despues coltalnos el dedo, vaya panda de ladlones vamos a sen, jaja, la banda de los nueve dedos nos llamalan, y bien, blomas apalte, vosotlos que opinais?..

Yasuo hizo una pausa recoldando el flio de la noche y su incertidumbre esperando en la calle a ver lo que pasaba y el resultado no pudo ser mas macabro para la banda, sus vidas empezaban a estar en serio peligro, pero el mundo tambien estaba por el mismo camino.
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Haral
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Vie Nov 28, 2014 4:49 pm

"Basta ya. Angost tiene razón en todo. Pero no vamos a decidir nada ahora" lo dije con contundencia. Tal vez estuviera aún un poco picado por lo que me había dicho el príncipe. Pero todos me atendían.
"No vamos a hacer nada porque no estamos todos. Quiero a Lothar aquí con nosotros. Dando su opinión, o al menos decidiendo por él mismo."
Me giré hacia Tyrok.
"Te dije que tenía un plan, y es cierto. Pero ése plan solo nos hará ganar tiempo y tomar una decisión mejor. Aunque yo ya he tomado la mía. Pero lo que está claro es que esto lo controla alguien poderoso, alguien que no es de este mundo. Y me da igual que se llame Moloch, Abigor, Arioch, o como sea. Pero es justo que la decisión la tome cada uno. No vamos a decidir poner en juego nuestras vidas y nuestras almas y luego decirle a Lothar: hemos decidido por tí y tu también vienes. No."
"¿y los indagadores?" preguntó Tyrok.
"Me gustaría tenerlos controlados. Pero solo por mantener nuestra pequeña o ínfima ventaja. Ten en cuenta, que en cualquier caso Duncan nos ayudará a saber donde están. El problema es que al tenerlos vigilados sabemos si Duncan pretende traicionarnos a nosotros. Ojala alguien pudiera ir, avisar para que venga Lothar y quedarse allí a vigilar; pero el resto también debeis estar para decidir"
Todos nos mirabamos, pues sabían que llevaba razón.
"Iré yo" me sobresalté al escuchar esa voz. La voz de Clarisse. Las chicas estaban presente por los mismos motivos. Clarisse me miró y continuó.
"Todo es tan importante como dices. Pero yo haré lo que tu hagas. Iría contigo al averno a enfrentarme a cualquier demonio, o a morir deborada por él, pero siempre a tu lado. Hagas lo que hagas yo estoy contigo. Así que voy, aviso a Lothar y me quedaré vigilando"
Sus palabras me conmovieron. Su determinación más, pues no dió opción a la duda o réplica y se marchó a avisar al tahur.

Cuando Lothar vino y le contamos todo, le deje un tiempo con el fin de que asimilara todo lo que le habíamo dicho, incluido las tres posibilidades. Pero antes que hablara, me tocaba a mí dar aún más información.
"Voy a contar mi segunda parte del plan. Como he dicho solo sirve para ganar tiempo. Pero como dice Angost, puede que esté todo perdido"
Tomé aire y continue.
"Tenemos pruebas de la traición de Duncan. Y se las haremos llegar a Bill. Le diremos que vamos a proceder a la segunda parte del plan, y tenderemos una trampa a los indagadores y Duncan. Pues les tenemos vigilados. Así como le dije a Duncan, se fiarán más de nosotros y nos darán mayor libertad de movimientos. Y la necesitamos. Pues lo que también tenemos que hacer es entrevistarnos con los Indagadores. Les preguntaremos qué piensan hacer con todo. Cómo acabarán con la Mano. Cómo van a parar la guerra; pues como dice Angost puede que esté perdido, pero no pienso estar huyendo el resto de mi vida con la amenaza orca a la espalda. Y hasta aquí habremos ganado tiempo y estaremos como hasta ahora. Cuando escuchemos a ésos indagadores podremos tomar una deicisión mejor, con más información."
Ahora expondría las tres opciones
"Así que, si decimos ayudar a Duncan. Solicitaremos ver a los padres fundadores y ayudar a los indagadores a acabar con la Mano y acabar de alguna manera con la guerra.
Otra opción, sería traicionar a Duncan y tenderle una trampa. Hablamos con Bill y le decimos todo, y que le dijimos a Duncan que le ayudaríamos para poder traicionarle y matarle mejor. Será más fácil, pues con decirles que les llevamos a ver a los tres padres fundadores, vendrán como corderos al matadero. Después, cobramos y nos cortamos el dedo o lo que querais.
La tercera opción de cortarnos el dedo ya y salir corriendo no la veo ni efectiva ni inteligente. Pues ni nos aporta tranquilidad para el futuro, como la primera opción. Ni nos dá dinero para el presente como la segunda. Por éso deberíamos optar entre una u otra, pero cuando llegue ése momento."

Ya estaba expuesto el plan y las posibles opciones tras la entrevista. Pero no podía callarmelo todo. Mi ser, mis principios, mi honor de ladrón me obligaban a seguir hablando.
"Una cosa he de deciros. Yo sí creo a Duncan. Espero que los indagadores nos digan que esto serviría para detener la guerra y que estaremos a salvo. Pues yo he tomado una decisión que os comunicaré ahora. Yo optaría por la primera opción. Y si optais por ella, os seguiré hasta el final. Pero no puedo contribuir a la caida del hombre. No puedo contribuir al triunfo absoluto del caos. El caos debe coexistir con el bien y viceversa. Pero no debe estar ninguno por encima del otro. Así que si optais por la segunda, me cortaré el dedo y me marcharé sin ayudaros. Ni puedo contribuir a ése plan, ni puedo traicionaros. La Mano no sabe que no os traicionaría, por éso esperaría hasta el final, pero sin ayudaros. Y por lo que ha dicho, Clarisse hará lo mismo que yo."
"Pero eso es como tomar por la tercera opción. La que has dicho que no nos repercute nada, ni honor ni dinero" comentó Angost en un tono suave, casi apesalumbrado.
"Así es. Y lo haré porque no me quedará más remedio. Sois vosotros lo que sí podeis elegir. Yo no haré nada malvado. Soy un ladrón, pero sabeis que tenemos nuestro honor, nuestro código. Y no hay nada en ése código que hable de torturar y masacrar mujeres, niños y al resto de la especie humana."
"Así que según tu, lo que deberíamos hacer ¿es....?" preguntó Lothar, lo cual era buena señal, pues eso significaba que pese a tanta información nos seguía.
"Exponer a Bill las pruebas. Que vaya uno solo, así no será tan fácil quitarnos del caso de forma oficial. Decir que vamos a tenderle la trampa pronto, aunque no hay fecha aún. Pero que lo haremos nosotros. Decirle a Duncan que queremos ver a los indagadores. Que queremos reunirnos con ellos. Le diremos que estamos de su lado, pero que no vamos a involucrarnos más, sin saber más exactamente dónde nos metemos, incluso que con nuestra ayuda sería más fácil pues estamos dentro de la Mano"
"Si. Pero Duncan también lo está. Porqué nos iban a necesitar" interrumpió Lothar en una pregunta sincera
"Eso era antes. Desde que nos dió las pruebas, Duncan es el traidor y no forma parte de la Mano. No se fiarán de él, y ahí es donde entra nuestra necesidad. Es decir, nos necesitán más a nosotros que nosotros los necesitamos a ellos. Por éso tenía mis dudas que Duncan aceptara todo y nos diera pruebas. Pero lo hizo. Cogimos el control como dije. Y cuando nos entrevistemos con los indagadores, podremos hacer cuantas preguntas queramos y cuantas dudas tengamos. Después volveremos a decidir. Si seguir adelante, o por el contrario no ayudar a Duncan y acabar con el trabajo encargado por la Mano"
"Y en ése momento será cuando tú, si no aceptamos seguir adelante, te cortarás el dedo y te marcharás con Clarisse. Parece un chantaje" comentó Angost, pero lo hizo sin acritud.
"Lo sé. Pero no lo es. Creedme. No puedo hacer nada malvado. Va en contra de mi ser. De mi esencia. Lo siento. Tampoco haré nada contra vuestra. Es más. Si llega ése momento os contaré lo que pienso hacer. Me iré con Clarisse lejos, muy lejos. A alguna montaña. A vivir allí con ella, como un granjero. Sin saber nada de hombres ni orcos. Me han dicho que muy al norte se puede hacer éso si no se aspira a ser rico. Y moriremos juntos, lo más viejos posible y sin progénie. No pienso traer al mundo un hijo que sea un futuro esclavo de orco"
"Y si ocurre éso y te marchas ¿qué haremos nosotros? Te necesitamos" dijo Tyrok.
Sonreí antes de contestar.
"No. No me necesitais. Los indagadores y Duncan estarán tan convencidos de vosotros, que será fácil llevarlos a algún sitio lleno de hombres armados con ballestas y acabar con ellos. O encerrarlos y quemarlos. No. No me necesitais"
Y ahí quedaba todo dicho por mi parte. Faltaba que decidieran mis amigos. Pues éso es lo que eran. Mis amigos.
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Lun Dic 01, 2014 11:40 am

- Si hay alguna esperanza de salvar Tharbad, me gustaria participar en ella, lo siento por La Mano, pero la historia del Comediante encaja perfectamente y dudo que La Mano nos haga mas pruebas de las que ya nos han hecho. Olvidadlo, esto no es ninguna prueba, a estas alturas nosotros somos de los mas veteranos de la Organizacion, en cuanto a trabajos hechos, me extrañaria muchisimo que aun dudasen de nuestra lealtad, aunque ironicamente estemos hablando de traicionarlos, pero esto ya es un caso extremo en el que se nos da elegir o apoyar a La Mano o salvar a nuestros familiares y en definitiva el mundo que conocemos. Aun asi me gustaria hablar con Duncan y preguntarle si sabe a ciencia cierta, que ayudandolo los Orcos no llegaran a Tharbad... Cosa que dudo. En el caso de que la salvacion sea improbable, yo optaria por hacer el trabajo de La Mano, con el fin de que no nos persigan, ya que la dejariamos satisfecha y huir. SI aun hay alguna posiblidad, ayudar a Duncan.

OFF: quiero reunirme con Duncan a ser posible y preguntarle sobre si hay alguna posiblidad. EN el caso de que no sea asi, le dejare caer que me voy con mi familia de Tharbad...aunque no dire nunca ni insinuare que ayudare a La Mano y me largare despues.
Este mismo caso, lo hare con Los Indagadores, si podemos entrevistarnos con ellos.
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Mar Dic 02, 2014 9:10 am

La conversación se tornó en cómo actuar, el Príncipe quería ir a ver a Duncan. Había cosas que tenían que pulir. Además seguramente el comediante podría ayudarlos a obtener una cita con los Indagadores. Era de vital importancia poder hablar con ellos. Al poco regresó el Tahur.

-¿ quién era?

- Era Ragnvald. Os acordáis de nuestra primera misión para la Mano, cuando asaltamos la herrería de Marrok.

Halaf asintió y parecía que escondía la mirada.

- Allí encontramos varías cosas, entre ellas un curioso pergamino escrito en una extraña lengua. Pues bien Ragnvald es el erudito a quien le confiamos el pergamino.
- ¿ y lo ha traducido?
- Pues sí. Aquí tengo la copia traducida y el original. Dice algo así:

Cuando la sombra aceche estos muros resurgiremos.
Cuando el Mal despierte de su sueño dorado para desafiar al mundo, volveremos.
Prestos a nuestros juramentos no abandonaremos nuestro deber
Ni aun cuando la muerte nos lleve.
Regresaremos para terminar aquello en lo que fracasamos.
La corona de Mitril y la reina de corazones
Volverán a lucir engastadas la una en la otra
Una sola pieza al servicio de nuestro señor, rey otrora.
Oh mísero de mí, fracasado y vencido
Veo como al trono a la que juré lealtad ha sucumbido
Y como un ladrón escapo llevando conmigo la esperanza
Como una madre cuidaré el fruto de la venganza.


- ¿Y qué es eso?
- El erudito cree que es un poema, uno que hace referencia a la corona del rey de la ciudad, cree. Pero no lo había odio nunca.
- Qué cosas más raras.
- Pues sí.

Tras el inciso, Lothar guardó el poema. Era el momento de ver al comediante.

El teatro La Máscara abriría en unas cuantas horas, hoy se representaba la historia de la derrota de Mascull y la caída de Abigor. La segunda parte del Torre Oscura. Otro éxito inmortal. Tocaron a la puerta. Esta vez los recibió una mujer tan bella como fría.
- No abrimos hasta que caiga el sol.
- Venimos a ver a Duncan, no a ver el espectáculo.
Tras un momento de duda la mujer les dejó pasar. Ninguno de los chicos pasó por alto las elegantes formas de la mujer, así como su atrezo, parecía ir vestida como una sacerdotisa guerrera. Un raro emblema con la luna de fondo adornaba su túnica y su coraza de guerra. Parecía que era la actriz que interpretaría a Vaal, la amante, y único amor del señor de las huestes, aquella que le robó el corazón.

- Esperad aquí, estamos ensayando para esta noche. Duncan os recibirá en unos momentos.

Los dejó en el pasillo que daba acceso a todo. La chica había sido lista y no los condujo hasta en resto de la compañía, cuantos menos supieran de aquel encuentro mejor.
Duncan no tardó en aparecer, iba vestido del propio señor de las huestes. Esta vez solo. Su tétrico amigo no vino con él.

- Que agradable sorpresa. Habéis venido casi todos. Venid a misdependencias, allí estaremos más cómodos.
Subieron pero esta vez no fueron a sus aposentos, se dirigieron a un salón con una mesa grande y sillas para todos.

- Muy bien vosotros diréis

- Queremos saber si acabando con la Mano evitaremos que los orcos lleguen a la ciudad.

- No, aunque acabemos con la Mano los orcos llegarán a la ciudad.

- Entonces que propósito tiene acabar con ella, si esa hueste llegará de todas formas.

- Pues que si los orcos llegan a la ciudad y la Mano no ha caído, esta podrá aliarse con ellos. Y con ese poderoso aliado los orcos no tendrán rival para aplastar al mundo de los hombres. Hay que acabar con la Mano antes de que eso ocurra.

- ¿Y la ciudad se salvará entonces?

- Eso no lo sé. Quizás, pero se escapa de mi poder.
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Mar Dic 02, 2014 10:41 am

- COn el poder de la Mano seran imparables, y se supone que nosotros SOLOS tendriamos que acabar con ese poder que haria imparables? SI tan poderosa es la Mano para hacer eso, que podemos hacer nosotros? Y en el hipotetico caso de que milagrosamente acabasemos nosotros con La Mano... eso que aporta a los Hombres? Hemos enviado a nuestros mejores guerreros al sur y han sido masacrados... que nos queda para defendernos? Veo un futuro bastante negro para todos, acabemos o no con la Organizacion...
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Mar Dic 02, 2014 2:34 pm


En la reunión de la sastrería...
- Creo que deberíamos visitar a Ragnvald cuanto tengamos un segundo, de momento es la única persona que nos ha logrado traducir el poema y nos vendría bien saber su localización si tiene pensado huir de la ciudad, tal vez nos pueda ser útil si queremos sacar algo en claro sobre el poema más adelante. -
Aquel poema resultaba cuanto menos inquietante y digno de ser estudiado, aunque no en este momento, puesto que no disponíamos del tiempo necesario para ello. Pero cuanto contásemos con el tiempo suficiente para pararnos y poder desviar nuestros pensamientos de lo que ahora nos atañe, deberíamos ver de que se trataba.


Ya en el teatro...
- Yo también tengo una pregunta para usted, entiendo que en la ciudad no se cuenta ni mucho menos con los medios para poder combatir contra la invasión de esos desgraciados orcos, pero ¿sabe usted si los indagadores cuentan con algún medio para poder luchar contra ellos? No se si contaran con algún ejercito o con algunas artes ajenas a lo puramente físico y que puedan combatir contra ellos, o... ¿tal vez usted? Sus armas demuestran que es mucho más que un simple comediante.
Sinceramente no me queda nada de familia ni nadie que me importe en esta puta ciudad, pero por el apego que siento por mis compañeros, no me gustaría verla dominada y saqueada por esas mugrientas bestias, el simple hecho de pensar que puedan llegar a dominarlo todo me provoca nauseas – esto no era más que una declaración de intenciones de Tyrok, cuyas dudas sobre una posible prueba más por parte de La Mano se habían visto disipadas por la nube que significaba el profundo odio que sentía hacia aquellas criaturas que pretendían dominar el mundo, por eso, y porque La Serpiente se había dado cuenta de que su nueva familia no era La Mano, sino sus compañeros Angost, Halaf, Lotear y Yasuo... –


Tyrok se negaba a que el Caos, de la mano de los orcos, dominase el mundo que tan bello era, si el Orden caía bajo el yugo del Caos, nada quedaría sobre la faz de la tierra salvo esos miserables seres que no merecían la vida que un día se les dio.

- Ehmm... – Duncan iba a hablar, pero Tyrok se le adelantó de nuevo.

- No se que pensarán mis compañero, pero yo me ofrezco para combatir contra el ejercito orco, tal vez no sea un gran luchador, y hablo solo de mi, pero creo que todos nosotros como grupo podemos ser muy útiles en misiones de subterfugio y sabotaje – La Serpiente esperaba el apoyo de sus compañero en esta oferta, pero tal vez se había precipitado y no había hecho uso de su conocida sangre fría al ofrecerse de este modo, pero el tema de los orcos, lo tenía algo fuera de sí.


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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Miér Dic 03, 2014 8:26 am

Duncan escuchaba sus preguntas con calma. La situación no era para menos. Por una parte estaba el peligro real orco. Como había dicho el príncipe, los mejores ejércitos de los hombres habían sido derrotados en el sur. y por otra, Tharba no contaba con un ejército como para plantar cara a semejante ofensiva. Lo que si tenía la ciudad eran unas magnificas defensas, nada que ver con la pobre Duma.

Respondiendo al príncipe Duncan borró su sonrisa.

- Angost, ¿no?-el príncipe asintió.- El futuro es negro, eso es cierto, mas de lo que crees, de hecho tanto que si acometemos esta empresa es más que seguro que muchos de los que estamos aquí y ahora perezcamos en el intento. La Mano es poderosa y se defenderá eso tenlo claro. En cuanto a tus preguntas, intentaré contestarte. Vosotros podéis huir, escapar de esta ciudad a otra, cuando es otra ciudad se vea amenazada, podréis huir. La pregunta es, ¿por cuanto tiempo? Si los orcos llegan antes de que acabemos con la Mano el mundo de los hombres corre un grave peligro. Yo prefiero quedarme e intentar acabar con ella, antes de que eso suceda.

Nuestra baza son los indagadores, ellos tienen el poder para acabar con la Mano, siempre y cuando esta no los enrede y se vallan con el trabajo sin hacer, creyéndolo cumplido.

En el hipotético caso de acabar con la Mano, como ya dije en la entrevista con Halaf, los que nadie sabe es que el resto del ejército cruzado marcha hacia la ciudad, aquí pretenden hacerse fuertes y contener a la hueste orca. Y no estarán solos. Pensad que el mayor banco del mundo se encuentra en la ciudad. Medio mundo libre tiene bastante oro aquí metido. No dejarán a la ciudad a su suerte. Llegarán refuerzos y la guerra aquí se hará larga, pero aquí se les contendrá. Eso si acabamos con la Mano, si no creo que todo estará perdido.

se giró luego para responder a la serpiente:

- En cuanto a lo de hacer todo lo posible para luchar contra los orcos, si salimos con vida de esta, no te preocupes por la lucha... Los muros siempre requieren de manos fuertes para defenderlos.
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Miér Dic 03, 2014 9:08 am

- Se atisba algo de esperanza en tus palabras y para mi es suficiente... pero me gustaria saber en que influye que la Mano deje de exisitir...como es ese poder que tiene, que es capaz de inclinar la balanza a favor del enemigo?
...Creo que deberiamos enseñarle el pergamino traducido, amigos... tal vez tenga algo que ver con esto.
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Vie Dic 05, 2014 9:20 am

- En cuanto a los indagadores, ellos tienen, al menos eso creo, el poder para acabar con la verdadera Mano, Maese Tyrok. Pero si quieres que t diga cual es ese poder, lo siento mucho pero lo desconozco.

En cuanto a en que influye la Mano en esta guerra, pues solo puedo decirte que la Mano, quien se esconde detrás de esta organización, creo que quiere hacerse con el control del ejército orco. esos malnacidos caerán bajo su influjo, y ayudados por su poder, serán terribles. Vosotros mismos habéis sido testigos de hechos imposibles, más allá de todo poder humano. Imaginaos por un momento que los orcos contaran con un aliado de ese calibre, capaz de invocar demonios a su entera disposición, eso por no habar de otras terribles armas que pueden salir a relucir.
si, se que todo es muy oscuro y tenebroso. Pero tengo la absoluta certeza de que, o acabamos con la Mano, o lo pagaremos demasiado caro.


- Creo que deberíamos enseñarle el pergamino traducido, amigos... tal vez tenga algo que ver con esto.

Angost miró a Lothar y este asintió. Rebuscó entre su ropa y le entregó el manuscrito.
,
Duncan puso cara de que no era el momento de poemas, pero lo leyó.

- Parece una canción de gesta. Y el caso es que me suena. - Luego cogió el segundo manuscrito, el original que estaba escrito en alto elfo. . Estos caracteres son muy antiguos, pero el pergamino no lo es tanto. Que curioso. Pero creo saber quien ha escrito esto. Id a la Paloma y preguntad por Imilce, ella regenta el burdel. Es una vieja avara, así que llevad dinero. Suele hacer predicciones que transcribe al papel cuando entra en trance.
Aunque este es el tipo de pergamino que utiliza, el idioma que ha usado es demasiado extraño. Pero vamos, no creo que nada de lo que aquí dice tenga algo que ver con lo que nos atañe.
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Vie Dic 05, 2014 6:14 pm

- Lo que no entiendo es como podremos nosotros acabar con un poder tan enorme como el de La Mano... Lo que vengo a decir es que si es tan poderoso, nosotros solo podriamos hacerle cosquillas...
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Mar Dic 09, 2014 8:50 am

- vosotros queréis saber cual es vuestro papel en esta comedia, no? Vuestro papel no es el de acabar con la Mano directamente, eso corresponde a los indagadores. El vuestro consiste en mantener a la Mano confiada para que caiga en la trampa. Cuando crea que el peligro ha pasado se relajará. Ese será el momento para acabar con ella.

- ¿Pero como vamos a hacer todo eso? -Lothar no lo veía claro.

- De momento seguiremos con el plan. Bill se encargará de todo. Cuando los indagadores acaben con los falsos Padres y se marchen de la ciudad, Bill informará a la Mano. Ese será el momento de acabar con ella, o él o lo que sea.

< Todo esto es un poco desquiciante, orcos, la mano ayudando a los orcos, el desaparecido ejército cruzado regresando de entre los muertos, indagadores del caos.
y menos de un mes para resolver todo este entuerto. Todo huele mal> Lothar se percataba del complejo ovillo, complejo y funesto.

- En cuanto a esa carta que os firme incriminándome, no se la deis a Bill inmediatamente, quizás sea útil que la Mano no sepa aun quien es el traidor.
Quizás nos venga bien que ponga toda la atención posible en descubrir al traidor.

- ¿Cómo podemos concertar una cita sin que la gente de la Mano nos descubra?

- Mañana por la noche damos una función en el palacio del Senescal. Puedo colaros sin que seáis vistos. Los indagadores acudirán como invitados del Senescal.

- ¿ Como sabes eso?- Angost no se mordió la lengua

- Porque han pedido audiencia con Senescal. Oficialmente son embajadores del Kanato del Dragón Negro. Una escuela de guerra que cuenta con unos dos mil hombres, aunque rara vez salen de su castillo. Sus "embajadores" utilizan este disfraz para viajar por todo el mundo y cumplir con los objetivos de su orden. Son una especie secta que se dedica erradicar el Mal del mundo, el mal con mayúsculas.

- ¿Esos dos mil hombres ayudarán a Tharbad? Halaf vio un rayo de esperanza.

-No lo sé. Preguntádselo vosotros, como comprenderéis, en cuanto llegue a la corte mis movimientos estarán vigilados, así que me dejaré ver y . Todos los ojos se centrarán en mi y los indagadores. Pero vosotros sois menos conocidos y si os introduzco tenéis posibilidades de hablar con ellos a solas. Lo que pasa es que solo puedo llevar a tres.
¿ queréis venir?

-¿cual es plan?

- Entrareis en el falso fondo del carro de los atrezos. Una vez dentro de palacio os haréis pasar por el servicio. De ahí en delante es cosa vuestra.
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Mar Dic 09, 2014 10:12 am

Por fin habia un momento que podria disfrutar Angost de toda aquella locura...si habia algo que le gustaba era moverse por los mundos de las "altas esferas" , aunque bien sabia que el solo era un humilde ladron y que nunca saldria de ello, le encantaba poder codearse con aquella gente, imitarlos, engañarlos, reirse en sus caras, comer de sus manjares... robarles.
- Yo ire- A Angost le cambio el gesto- Me gusta esa idea!
Lo siguiente que haria Angost al salir del teatro seria advertir a su viejo y vieja para que huyeran lejos.
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Mar Dic 09, 2014 7:54 pm

- Yo no me encuentro del todo bien rodeado de ese tipo de multitudes si no es para servirme de los despistes con el fin de llevar a alguno de los invitados a visitar las salas del Averno. - Las palabras de La Serpiente fueron claras, poco a poco iba acostumbrandose a relacionarse con la gente, con gente distinta a sus compañeros, pero aún no se sentía preparado para una reunión con tan altas personalidades, sin duda Angost, Halaf y Lothar eran los idóneos para tal función.
- Tal vez me adelante a la voluntad de mis compañeros, pero creo que los más idóneos para tales menesteres son Angost, Halaf y Lothar, se moverán como pez en el río entre esas personalidades.-
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Miér Dic 10, 2014 8:36 am

- Pensad que no se trata de aparentar ser nobles, si no de actuar como el servicio. Nadie entabla conversaciones con el servicio. Aunque si queréis ir de nobles eso es otra cuestión. En fin la decisión es vuestra. Puedo proporcionaros ropa para las dos pantomimas
Ahora si nos tenéis nada mas que decir, nos vemos mañana por la tarde. Perdonadme pero mis obligaciones de comediante me reclaman. No puedo dejar a la compañía sola por más tiempo.

out roll.

ale aquí os dejo.
tenéis varios frentes abiertos, podéis visitar a Imilce, dueña de la Paloma
id a ver al erudito o prepararos para la fiesta. También tendréis que decidir si contadle ahora lo de Duncan a Bill o esperar como dice el comediante....
tenéis muchas cosas que poner en orden.
Ale
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Vie Dic 12, 2014 9:35 am

Angost llego a su casa a medio dia, para su sorpresa su padre estaba cargando un viejo carro, tirado por el, posiblemente aun mas viejo y escualido, caballo de la familia.
- Nos vamos, Angost, tu madre y yo.
- Eso venia a deciros precisamente. A donde pensais ir?
- Al norte a casa del hermano de tu madre, Heion. Al menos hasta que pase esto...si es que pasa- Einer se quedo mirando fijamente a Angost- Sabes que esta pasando, no hijo?
- Venia a advertiros de la inminente llegada a Tharbad del ejercito orco... espero que no hayan mas cosas...- Angost Sonrio ironicamente.
- Entonces todos parecemos informados... por que no le das una alegria a tu madre y vienes con nosotros, para empezar de cero. Tu tio tiene tierras que trabajar y ganado que pastorear, pagara bien tu ayuda.
- Es una gran oferta, viejo, pero antes tengo que hacer un par de cosas mas aqui.
- Pues si cambias de idea, ya sabes donde encontrarnos.
- Lo tendre muy prsente, viejo. Despide a mi madre de mi parte...
- Lo hare, chico. Cuidate.- Y asi se despidieron padre e hijo, posiblemente por ultima vez.

A la hora de comer llego con Lothar a casa del Erudito.
-Vaya, parece que ahora a todo el mundo le ha entrado la prisa- Dijo Angost. El erudito levanto la vista, por unos instantes.
- Vosotros tambien deberiais si quereis seguir con vida, unos meses mas.
- Un mes mas que menos, que importa? Lo que importa es lo que decides hacer en el tiempo que nos queda.
-Un pensamiento muy profundo para un simple ladronzuelo.- Dijo el erudito. - Y valiente.
- Hemos venido a buscarte- Intervino Lothar.
- Creo que nuestro trato habia acabado.
- COn Lothar si, pero no conmigo.
- Esta bien- Dijo el Erudito- Decidme que quereis y os largais. Aun me queda mucho por recoger.
- Tu que eres un hombre sabio y conoceras toda la historia de Tharbad, mucho mejor que nosotros. Sabes a que puede referirse lo que tradujiste del pergamino? habla de alguna personalidad de Tharbad. A que puede referirse esa profecia? Podria ser algo relacionada con algun demonio?
-
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Dom Dic 14, 2014 12:33 pm

Volvía a casa preocupado. La misión me había resultado sencillísima en un inicio. La habían complicado un poco mis compañeros, pero seguía siendo fácil de hacer. Pero ahora todo había cambiado de tal manera que todo se tornaba casi imposible.
Había que ayudar a unos desconocidos a destruir a la organización para la que trabajábamos e intentar frenar el avance de un ejército con el propósito de destruir el mundo. Otra vez.
Cuántas veces había ocurrido esto a lo largo de la historia. A veces había ganado un bando y otras el otro. El nerviosismo radicaba que la última vez, habían sido los orcos el bando ganador, y parecía que iba a repetirse el mismo sino. ¿Cometerían el mismo error y dejarían que el hombre se volviera a recomponer para volver las tornas?.
Angost se marchó antes que llegarámos a casa. Quería avisar a sus padres. Yasuo también había desparecido. Tyrok entró sin decir nada. Lothar no tenía a nadie a quién avisar. Y yo a quien tenía estaba en la habítación de arriba.
"Cuando vuelva Angost iremos a ver al erudito" comentó Lothar.
"Bien. Tal vez os pueda decir algo. Yo voy a hablar con Clairsse y me iré con Tyrok a ver a la vieja arpía. Cuando recabemos información nos reunimos otra vez y hablámos de qué preguntar y decirles a los indagadores"
"Conforme" contestó Lothar.

Clarisse estaba en la habitación. Haciéndo sus cosas como si nada pasara. Pero su cara reflejaba preocupación.
"Otra vez las prisas. Otra vez el deber" comentó ella
"Bueno. La recompensa parece muy buena. La mejor" le dije intentando animarla, pues en su voz se veía una preocupación como hasta ahora no había visto, o mejor dicho, oido.
"¿La mejor? Hagamos lo que hagamos perderemos. Nuestras vidas cambiarán para siempre, y ......" se quedó mirándose el dedo donde tenía el anillo de la Mano "...nos quedaremos mutilados"
"Pero estaremos juntos. Y para mí éso es lo más importante" eso pareció tranquilizarla un poco "y es más; si ganamos nuestras vidas cambiarán. Pero a mucho mejor ¿no crees?"
Puso cara de interrogación "Aunque ganemos la Mano desaparecerá, y volveremos a los robos de poca monta"
Sorté una carcajada y la abracé.
"Si ganamos. La Mano no desaparecerá. No es éso lo que hemos dicho. Desaparecerán los actuales dirigentes. Pero los gremios volverán a tener su propia dirección, incluida la Mano. No desaparecerá. Solo cambiará....la dirección" dije con algo de sarcasmo
"¿Seréis los nuevos líderes?" preguntó ella un poco ansiosa.
"No creo. Existiendo Duncan, incluso dependiendo de cómo actúe Bill, él podría ser otro posible candidato. No. Seguramente la dirección pasará a ellos o al recaudador. Pero nosotros estaremos inmediatamente a continuación. Daremos cuenta directa a los jefes. Nosotros reclutaremos nuevos raterillos que trabajarán para nosotros. Creeme. Comparados con el ejército, hemos pasado de soldados a sargentos. Pero ahora subiremos a oficiales. El siguiente paso será ser generales"
Ella pareció recapacitar un poco y sonrió satisfecha.
"Y cariño. En el peor de los casos. Aunque la Mano desaparezca, no volvermos a los golpes de poca monta. Hemos aprendido a dar golpes buenos y grandes. A éso nos encargaremos, dentro de la Mano, o por nuestra cuenta"
"Ahora tendrás que irte para hacer posible todo éso que has dicho ¿verdad?"
"Debería. Pero el futuro es incierto. Hay que aprovechar el presente. Todos se están despidiendo de quienes consideran sus seres queridos. Yo solo te quiero a tí. Así que, podemos despedirnos como es debido" decía mientras le iba desabronchando el vestido. Ella se dejaba.
No hay mejor sexo que el que se tiene creyendo que será el último de tu vida.
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Mar Dic 16, 2014 9:24 am

Casa del erudito

La casa de piedra estaba muy cerca del barrio prestamista. Era una bonita casa de piedra de dos pantas. Prácticamente en el recibidor los tres personajes se miraban entre sí. La casa revuelta y llena de cajas por doquier era un hervidero de pergaminos, rollos de papiro y demás enseres propios de la profesión del dueño.
- La historia de Tharbad es muy extensa muchacho, miles de años han ahoyado estas piedras. Si eres más concreto en tu pregunta quizás pueda ayudarte.
Respecto al pergamino, pertenece a un libro o manuscrito. ¿Me permites el documento?
- No lo hemos traído.
- ¿y venís a preguntarme por él sin traerlo?- La cara de los dos pillos hizo casi la misma mueca.- Bueno, si os fijáis cuando lo tengáis delante veréis que tiene un par de orificios para que pase un cordel. A pesar de que había sido retirado hace tiempo del manuscrito aun quedaban algunas fibras. Quizás si encontráis el libro podáis resolver el misterio.
- ¿Misterio?
- Si misterio, ya que ese pergamino a pesar de su edad, no es tan viejo como para que lo escribiesen los elfos. Y muy pocos conocen su lengua. El misterio radica en quien se afanaría en escribirlo en alto elfo. Os puedo asegurar que no pertenece a los eldar. Conozco cada verso que nos dejaron, no, el texto pertenece a otra cosa. Como decís parece un poema, aunque yo creo que pertenece a una obra de teatro. Los versos corresponden a un tipo de métrica que se puso de moda hace unos veinte años. Luego como cualquier moda pasó y se dejó de utilizar. Era un poco empalagosa para el público.
- ¿Elfos, eso no eran cuentos de niños? – Lothar no daba crédito.
- Los elfos existieron, hace ya tres edades que se marcharon a las tierras imperecederas.


La Paloma.

El antro era limpio, uno de los mejores de la ciudad. Las sedas colgaban de las paredes formando arcos ojivales de suaves colores. La carne medio desnuda se contoneaba marcando el precio del deseo y el pecado. Las risas acompañadas de licor medraban las arcas del establecimiento como si no hubiese mañana, y probablemente no lo habría. Tyrok y Halaf contemplaban como la conciencia de la ciudad se diluía en locales como este.

No tardaron mucho en contactar con la vieja, con preguntar por ella a una de la chicas fue suficiente. Les acompañó a una habitación de la planta superior. Tras la puerta un recibidor con un hombre fornido armado con un garrote rematado en bronce. Un utensilio de lo más perturbador. Una caricia con aquello y uno podía asegurar una fractura. Por supuesto los cachearon antes de entrar, todo el hierro fuera. Se sintieron un poco desnudos sin sus armas. Luego pasaron a la siguiente sala. Dos antorchas iluminaban la estancia. De las paredes colgaban ristras de ajos, raíces nudosas, plantas extrañas. A un lado había una estantería con algunos tarros precintados. En el centro, una mesa con extraños grabados sobre la tabla. Encima de esta, un pergamino en blanco y al lado un tintero lleno de un liquido rojo oscuro, casi sangre medio coagulada. Sentada tras la mesa estaba Imilce, tan vieja y arrugada como el mundo. A su lado una niña de unos diez años. Tenía la melena revuelta, parecida a la de un león. Su cara sucia le daba un aspecto de muñeca vieja y fea. Los miraba con sus ojitos pequeños, sucios y Halaf diría que casi malignos. Luego se concentró en la vieja. Tenía los ojos velados por unas cataratas galopantes. Era imposible que pudiera ver nada con semejantes telos delante de los ojos.

- Vienen con preguntas, mi señora. – La niña casi le susurró la frase. Ni si quiera hubo presentaciones ni nada. El aire empezó a volverse casi asfixiante.
- Queremos saber si usted recuerda haber escrito esto. – Halaf le tendió el documento. Luego calló en la cuenta de que aquella vieja no podría verlo gracias a las cataratas. Sin embargo, la niña lo cogió y empezó a mirarlo.
- Eso no lo he escrito yo. Se parece a mi letra, pero no es mío. – Sin embargo sue la vieja quien contestó sin haberlo mirado
- ¿Y no sabría quien lo ha escrito?
- Puedo mirar al otro lado e intentar averiguarlo, pero eso te costará caro.
- ¿Cuánto?
- Veinte piezas de oro.
- Eso es un robo.
- Y mirar al otro lado peligroso. Yo pongo el precio si no estás conforme ahí está la puerta.
Halaf se rascó el bolsilo. Era una muy buena cantidad. Pero si era verdad que Imilce podía usar el don de la precognición merecía la pena.
- Otra cosa, puede que mire al otro lado y lo que vea no tenga nada que ver con lo que estáis buscando, que las respuestas que buscáis no se muestren y por el contrario aparezca otra cosa. ¿Aun así estáis dispuestos?
Ambos asintieron. La bruja tomó la mano de la niña con su siniestra. Con la diestra agarró la pluma y la mojó en esa rara tinta. Sus ojos se cerraron. La niña empezó a canturrear una especie de salmodia, un cantico parecido a una nana. A Halaf y Tyrok se le empezaron a ponérsele los pelos de punta, una mala sensación de peligro y casi angustia empezaba a atenazarlos. La vieja empezó a escribir. Su cuello se arqueó hacia atrás dejando a la cabeza en una postura casi imposible. Sus vertebras cervicales empezaron a quejarse de mala manera.
La vieja abandonó el silencio y empezó a hablar en una lengua extraña.
No sabían cuanto tiempo había pasado desde que empezó la función. Pero respirron cuando la vieja abandonó el trance.
- Aquí tenéis vuestra visión.
- ¿No nos la va a leer?
- Yo no recuerdo nunca lo que he visto, tampoco lo que he escrito. Y me está prohibido leer lo que escribo. Así que cada visión pertenece a su dueño. Siento no seros de más ayuda. Pero es lo que hay. Ahora podéis iros.
- Mi señora necesita descansar. Si en algún otro momento queréis volver os atenderemos encantadas, siempre y cuando traigáis oro. Ahora os ruego que os valláis.

Salieron por la puerta. Allí recuperaron sus cosas. Bajaron al salón principal y se sentaron en unos de esos cubículos de paredes de seda. Por alguna razón nadie los molestó. Pusieron el papel sobre la mesa y Halaf se zambulló en la lectura.

Va corriendo por el pasillo. A su lado el guardia real llevaba a otros dos bebes. El rio no estaba lejos. Las llamas sobresalían por las ventanas de palacio como si quisieran escapar del horror de dentro. Fuera la espesa niebla las engullía sin piedad.
El suelo bajo sus pies tembló con fuerza. Algunos cascotes se precipitaron al vacio para estrellarse furiosamente contra el suelo. El embarcadero se retorció como una anguila pero no se quebró. Las viejas maderas de roble aguantaron el envite. Ella se subió a bordo de una barca, él le pasó al primer bebe. No tendría más de dos años, el pelo era negro y sus ojos traviesos. Le abrazó como si no hubiese mañana. Luego el resto de niños, todos aun mas pequeños que su propio hijo. Cuando todos los bebes estaban dentro una torre se vino abajo para estrellarse contra el aguas grises. La ola les pilló desprevenidos. El guardia real había desaparecido. Ella luchaba por llegar hasta la barca. Una de sus manos se aferró a ella. Intentó izarse, pero le fallaban las fuerzas. Escuchaba el llanto desconsolador de los niños. De repente algo impactó contra su cabeza y los niños dejaron de escucharse, en una última y macabra broma del destino vio como la barca se alejaba. Mecida por las salvajes olas del Aguas Grises los niños se alejaban a lágrima viva mientras ella se ahogaba con el corazón partido.
El agua la envolvió en su frio abrazo y su mente caprichosa recordó:

Cuando la sombra aceche estos muros resurgiremos.
Cuando el Mal despierte de su sueño dorado para desafiar al mundo, volveremos.
Prestos a nuestros juramentos no abandonaremos nuestro deber
Ni aun cuando la muerte nos lleve.
Regresaremos para terminar aquello en lo que fracasamos.
La corona de Mitril y la reina de corazones
Volverán a lucir engastadas la una en la otra
Una sola pieza al servicio de nuestro señor, rey otrora.
Oh mísero de mí, fracasado y vencido
Veo como al trono a la que juré lealtad ha sucumbido
Y como un ladrón escapo llevando conmigo la esperanza
Como una madre cuidaré el fruto de la venganza.



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