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 Capitulo III Los cinco Gremios

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Ankalagorn
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Lun Ene 19, 2015 9:52 am

Llegaron a casa de Bardo sin problemas. Tanto Angost como Halaf se afianzaron que no le seguia nadie. La paranoia comenzaba aparecer en el grupo de manera casi alarmante, segun se percato el Principe. Angost intentaba mantener la calma y ser el mismo de siempre, pero le costaba, una sombra oscura atravesaba su semblante, desde la muerte de Alyzia; aun asi el Principe no perdia la sonrisa y sus buenas maneras.
-Creo que deberias intentar abrir esta cerradura tu- Le dijo al Rubio. - Yo vigilare mientras.
- Ten los ojos bien abiertos!- Susurro Halaf. Angost asintio y se dio media vuelta para dirigirse a algun lugar para controlar toda la escena- Paranoia, paraopia- Le dijo su mente. El Principe sonrio para si.

OFF: espero tiradas de Juan
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Tyrok
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Lun Ene 19, 2015 10:44 am

La Serpiente, el que tenía la sangre más fría de todos parecía mostrarse nervioso por primera vez, iban a hablar con Bill, y Lothar ya le había adelantado a Tyrok que esta vez le tocaba hablar a él, no podía ser siempre el mismo asocial que se mantenía al margen en toda negociación que parecía incapaz de tratar con nadie que no fuese uno de los suyos.
- Serpiente, hoy te toca hablar a ti… ya va siendo hora de que te sueltes o van a creer que eres mudo amigo. – dijo el tahur.
- Yo, yo… - el rostro de Tyrok reflejaba un atisbo de pánico, parecía como si acabasen de decirle que acababan de violar a su mujer y matar a su familia – Pero Lothar, ¿crees que este es un buen momento para esta prueba? El destino del mundo está prácticamente en nuestras manos. -
- Si… y yo no quiero ser responsable de su destrucción así que lo dejo en tus manos jajajaja – Lothar dedicó una risa bobalicona como guinda a su grandiosa frase
-Cabronazo, solo espero no cagarla y que todo se vaya al garete por mi culpa. -
- Tranquilo compañero, si tuviese alguna duda de que no puedes hacerlo, créeme que lo mismo lo haría sin dudarlo, pero me parece que estas más que preparado, nos has visto hacerlo a todos, y si en algún momento te veo titubear, estate bien tranquilo que intervendré. Además, si cometes cualquier fallo, puedes estar tranquilo que daré la vuelta a Bill, todos saben lo poco que te gusta relacionarte con humanos, a veces pienso que te follarías a un gato antes que una mujer jajaja –
- Recuérdame que te mate después de esto hermano – Lothar jamás había visto a La Serpiente sonreír de una forma tan sincera

Ya con Bill…

- Buenos días señor -  dijeron Lothar y Tyrok al unísono.
Aquel hombre esperaba nuestras palabras en pie, con los brazos cruzados en un gesto que solía ser muestra de rechazo y aquello no gustaba a La Serpiente nada pero nada…
- Señor ya está todo listo, los indagadores están controlados, nos hemos ganado su confianza y creen que somos quienes les vamos a ayudar a acabar con La Mano. – Tyrok hacía lo posible por controlar sus nervios, pero era una serpiente y como tal lo habían bautizado sus compañeros, no podía fallarles ahora, aunque después de esto  -  El único problema es que aun no hemos logrado averiguar quien es el traidor. No obstante debemos preparar para dentro de una semana la reunión con los tres falsos padres – La Serpiente hizo lo posible para no dejar a Bill hablar y dejarle todo el plan bien claro y bien mascado con el fin de que no lo pusiese nervioso, pero incluso Lothar estaba sorprendido de lo sereno que estaba Tyrok.

Ahora era el momento que La Serpiente realmente temía, le tocaba hablar a Bill, estaba más que seguro de haberlo dejado todo bien claro pero a saber donde estaría la pega al plan aparentemente infalible que habíamos trazado.


Offrol: he hecho una tirada por actuar/ mentir, 5 aciertos en actuar y 7 en mentir
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kang
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Lun Ene 19, 2015 12:49 pm

El Ancla Dorada
Salieron del Ancla Dorada. La luna aparecía como una cimitarra en el cielo, casi a punto de desaparecer. Se internaron en el barrio de los gremios, un sinfín de callejuelas oscuras de día y tenebrosas de noche. Anduvieron con cuidado hasta dar con la casa del juglar. Era cierto, destacaba de las demás. Tenía el tejado de una pagoda oriental, pero aquellos dos merluzos no habían estado en Krin kanan, ni oído, ni visto algo parecido. Durante todo el camino se sintió a salvo, pero su mundo las ratas confiadas e incautas eran las que activaban el cepo y Angost quería ser de las que se comiesen el queso. Ahora frente a la supuesta casa de Bardo empezó a sentirse observado….


El antro de Bill
La carnicería estaba desierta, solo el olor de la sangre mezclado con el de las tripas hacía compañía al enorme negro que partía un vaca por la mitad de arriba a abajo. Los hachazos se escuchaban de fondo. Bill los había conducido a su oficina ubicada en el fondo y separada por un tabique y una cortina de puerta.
Bill miró a Lothar.
- Así que tú eres el Tahúr.
Lothar asintió sin decir ni media.
- Bueno y que os contáis muchachos.
Se cruzó de brazos y miró a ambos. La serpiente tomó la palabra y expuso el plan. Si no fuera porque Lothar conocía la verdad habría creído a ese mentiroso que tenía por compañero. Su voz parecía totalmente convincente. Pero no le miraba el gesto, no sabía que car estría poniendo Tyrok, estaba concentrado en Bill. No movía ni una pestaña, su faz era un semblante neutro. Tenía una muy buena cara de escalera de figuras, al tipo de jugador que no quieres encontrarte, ese del que nunca sabes que piensa.
- Así que queréis llevar a los indagadores a la cita de los dedos con los padres fundadores. Vuestro plan es bueno. Y si es verdad que confían en vosotros podremos librarnos de esos advenedizos de un plumazo.
Repasemos. Llevareis a los indagadores a la cripta en la noche le luna nueva. Allí, supongo que los indagadores no solo “matarán“ a los padres fundadores, posiblemente intenten acabar con los también. Con lo que surge un problema, si aun no sabemos quién es el culpable; toda la operación puede desmontarse si el traidor contacta con los indagadores. Así que ahora tenemos que encontrar al traidor antes de que llegue la luna nueva. Mucho mejor antes que después…

El carnicero descruzó los brazos y echó a andar hacia la tienda en sí. Ellos le siguieron hasta la puerta. Pasaron otra vez delante del salvaje mudo.
- Un placer, llevaos esto, os hace falta que os alimentéis bien. Vienen tiempos difíciles.
Bill les lanzó un paquete chorreante. Un buen taco de carne intentaba escapar de su envoltorio de lino.
- Os espero con prontitud….

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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Mar Ene 20, 2015 8:35 am

La luna no nos ayudaba. Había mucha luz y aunque yo sabía lo que podía pasarnos, no quería arriesgarme; pues la cerradura parecía muy buena.
"vigila" le susurré a Angost.
Yo me concentré todo lo que pude. Comencé a manipular la cerradura. Si, era compleja, pero en mi cabeza veía todos esos mecanísmos encajando y abriendo poco a poco a la cerradura. Escuché al menos dos clics. Potentes. Fuertes. Como siempre solían ser. Aunque así solo sonaban en mi cabeza, Angost ni nadie de los alrededores podría oirlos nunca.
Sólo me bastó éso. Acto seguido la cerradura se abrió instantáneamente. Yo habría abierto otra igual si se hubiera terciado.
Desperté con el último clic. Podían haber pasado horas, así que no sabía cuanto tiempo tendríamos. Al menos Angost estaba a mi lado, así que no había habido problemas.
"Ya" dije en voz baja.
"¿ya?" preguntó sorprendido Angost. Así supe que había tardado poco, o al menos, menos de lo esperado.

Nos metimos furtivos en el interior para no llamar más la atención. Cerramos la puerta y dejamos a nuestros ojos acostumbrarse a la oscuridad. Había muchos muebles, sillas, sillos y demás. Podíamos tropezar, y no queríamos llamar la atención de los vecinos; pues todo estaba cubierto por una capa de polvo. Sin duda hacía meses que nadie había estado allí.
"Nos va a ser imposible no dejar rastro de nuestra presencia" decía Angost mientras pasaba un dedo por el respaldo de un sillón mientra le quitaba el polvo.
"Bueno. También nosotros sabemos que nadie más a estado aquí"
Y de esa forma comenzamos a buscar. Primero por lo evidente, como eran escritorios, armarios, etc. Después, si no había frutos tendríamos que buscar rincones secretos u ocultos. Cerciorándonos siempre que no había trampas. La casa del enano ya me había servido de lección.
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Mar Ene 20, 2015 12:41 pm

La casa de la pagoda

La cerradura se abrió con un suave clic. No tardaron en entrar y cerrar la puerta.
Acostumbraron los ojos a la oscuridad. Encendieron un candil. El pequeño recibidor tenía un perchero. Faltaba el abrigo. El salón se abrió para ellos, era una sala recatada y decorad con instrumentos musicales, algunos muy raros. Pero lo que llamaba la atención era la chimenea de hierro colado. Dos lobos negros aullaban a ambos lados de ella. El resto motivos del bosque enredados con viejas runas. A un lado de la habitación una escalera de madera de roble. Era de estilo elfico, los intrincados barrotes estaban entrelazados haciéndola parecer una ola que se estrellaba contra la pared. Esa escalera tenía que haber costado una fortuna.
Por lo visto, Bardo era un tipo de gustos caros y refinados. Halaf intulló que tendría una buena bodega. El paladar se le hizo agua con pensar en un buen añejo dorwinadan.
A parte de la mesita y un buen sofá, no había nada más en esa sala.
Angost se fue al piso de arriba mientras Halaf buscó por la cocina.
- Aquí arriba no hay mucho, un dormitorio con cama y armario lleno de ropa. Y un pequeño estudio. Tiene un par de libros que por lo que se ve no se han tocado en años.
Esos libros tenían una capa de polvo más recia que el resto de enseres. Lo que mosqueó al Príncipe es que no encontrara ni un solo instrumento de escritura. Alguien capaz de escribir semejante manuscrito tiene que tener aunque sea un tintero. Además, Teo el fabricante de papiros, aseveró que Bardo le compraba papel. Algo se escapaba. Aquí faltaban cosas.
Desde luego no parecía la casa de un hombre del crimen, quizás eso quería Bardo, por si entraban que nadie encontrara nada. Tendría otro escondite, como pensaba hacer Lothar. ¿O esta casa escondía más de lo que parecía?
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Ankalagorn
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Mar Ene 20, 2015 5:02 pm

-Estoy completamente seguro que debe exisitir una habitacion secreta al menos. Todos los que nos dedicamos a estas cosas, tenemos una... como la de la sastreria. El problema va ser encontrarla y mas con tan poca luz. Tal vez tengamos que esperar a la luz del dia...
A Angost le llamo la atencion en especial aquella chimenea. Paso su mano por los finos motivos.
-Lo mas evidente es que esconda la entrada en esta preciosa chimenea... aunque seria demasiado evidente... a no ser que la clave este en esas extrañas runas, que no sabemos leer.
Angost acerco mas la luz a aquella chimenea.
Angost comenzo a mover mesas y armarios, tratando de encontrar alguna trampilla.
-O esperamos a la luz del dia o damos por finalizada esta mision...
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Jue Ene 22, 2015 8:15 am

La casa de la pagoda
Tras una más que intensa búsqueda los dos no encontraron nada que no perteneciera a una casa normal. En su frustración Angost se metió en la mochila un par de objetos, una gaita que le pareció que estaba repujada en plata y oro más una flauta blanca, el material era blanco, parecido al hueso, con incrustaciones de una piedra negra. Seguro que en casa de Hoewar le darían una buena suma por las dos piezas.
- ¿Qué haces Angost?
- Son demasiado bonitas como para dejarlas aquí para que se las coma el polvo, ¿no crees Rubio?
La sonrisa del Príncipe le decía que eso era un acto inocente, cualquier buen ladrón hubiese hecho lo mismo.
- Pásame el carboncillo.
El príncipe, subió al dormitorio y sustrajo una de las sabanas de Bardo. Luego con el trapo en la mano y con el carboncillo de Halaf calcó las runas de la chimenea. Quizás contuviesen la clave.
Una pregunta se coló en su mente:
¿A quién se lo daba para traducirlas, erudito amigo de Lothar, o a los indagadores?
La casa de Bardo se negaba a enseñarles nada más. Esa casa era como una dama recatada, tras el elegante tenía un tesoro oculto, que insinuaba, pero no dejaba ver, mucho menos alcanzar.
- Hora de irse. Hablaremos para ver que hacemos.
Salieron a la calle. Estaba tan oscura como la dejaron hacia un par de horas más o menos, la constelación del cazador había girado en el cielo indicándoles el tiempo transcurrido. Se encaminaron a la calle de la trapería. Pero antes de alcanzarla unas sombras se interpusieron en su camino. Las capas los cubrían, igual que a ellos. Imposible saber quien había detrás de las capuchas. La exigua luna no ayudaba mucho, pero al menos les ofreció un débil brillo. Dos de los tres tenían espadas cortas. Los dos más adelantados. El tercero un poco más apartado como cerrándoles el paso quedaba demasiado lejos para saber si llevaba armas, pero demasiado cerca como para asestar un golpe en un par de pasos largos.
Tenían la posibilidad de dar la vuelta y escapar en dirección contraria, pero algo les decía que ese camino también les aguardaba una sorpresa.
- Valla valla que tenemos aquí, unas ratitas que se han colado en una casita venga ¡Desembuchad lo que habéis robado¡
La voz, aunque baja, no dejaba lugar dudas, querían robar a los ladrones.
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Jue Ene 22, 2015 9:42 am

- Robado? No hemos robado nada...es casa de nuestro amigo Bardo y hemos ido a ver como estaba. Se nos olvido las llaves y para no tener que volver a nuestra casa, la cual queda bastante lejos, abrimos la cerradura de la manera que mejor podiamos... COnoceis a Bardo? seguro que si... el vive en esa casa. Si hemos hecho algun daño a la cerradura ya arreglaremos cuentas con el. Si teneis algun problema con ello, hablad con el Oficial Mayor Daverloth, el nos conoce.
Ahora si nos disculpan, caballeros, tenemos cosas que hacer y aun ya es muy tarde. Vamos Rubio - Angost se encamino, como si realmente estuviese dispuesto a seguir su camino.
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Jue Ene 22, 2015 9:56 am


- Si Fill, y también voy a contárselo a al senescal de la ciudad.

Ahora aflojad la bolsa si no queréis que os saquemos las tripas aquí mismo.

La voz procedía de uno de ellos, no sabría decir cual. Pero su tono dejaba bien claro que de allí no se iba nadie.
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Jue Ene 22, 2015 1:20 pm

Como imaginaba Marrok nos había vendido. Puede que incluso fuese uno de ellos. Por qué no. Una moneda de oro por esta información. Seguro que él sabía que había algo de valor allí, pues había sacado el pergamino de aquí.
Con disimulo empuñe mi arma bajo la capa. Contar con mi maestro de esgrima como compañero me tranquilizaba. Esta noche iba a correr la sangre. Y si Marrok estaba ahí nos contaría unas cuantas cosas más. Y si no. Le haríamos otra visita no tan cordial.
Avancé junto a Angost. Con la misma seguridad que él, y en un susurro le dije
"¿estocad y correr, o pelear hasta el fin?"
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Jue Ene 22, 2015 5:04 pm

- No te hagas el listo... de aqui no te mueves!- Espeto nuevamente uno de los bandidos cortandole el paso a Angost.
- Por que no tenemos la fiesta en paz, señores? - Dijo Angost, aun sereno- Solo hemos cogido un par de baratijas de la casa, si las quereis, yo os la entrego, esto no va a solucionar ni vida, ni tampoco la vuestra. No merece la pena pelear por esto y si quereis, podeis visitar la casa de bardo antes de que amanezca, la puerta esta abierta. Es toda vuestra. Asi que tomad mi mochila y coged lo que os digo. Esta bien?

off. Persuadir Dificultad 3. 4 aciertos( que son muchos). 4,5,8,9
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Vie Ene 23, 2015 7:44 am


- Así me gusta, chico listo. Pero además de soltar lo que habéis cogido, creo que aligerareis también la bolsa. Pesa demasiado y os podéis hacer daño en la espalda.

Parecía que los rateros estaban entrando en razón no había porqué llegar a la sangre. esa era una premisa del príncipe, crimen si, violencia no. No si se podía evitar.
A pesar de ello Angost no quitaba ojo de ninguno de los tres. Fue a dar un paso cuando Halaf le cogió del antebrazo. Le susurró levemente:

- nos acechan por la espalda.

Estaba claro que los estaban entreteniendo para que quien quiera que se acerca los sorprendiera por la espalda. Por las posturas corporales que habían adoptado los dos que tenía en frente, Angost diría que los había convencido con su discurso, habían cambiado su pose de combate a una mas cordial, con sus aceros bajados.
¿Que hacer? se acordó de su padre. <
Una mente fría es mas peligrosa que un acero bien afilado>

En cuestión de un instante Angost dibujó toda la escena que se podría producir. Los que tenía en frente formaban un triangulo. El príncipe estaba de cara a la base, con lo que directamente tenía a dos tipos delante, con el otro detrás. Halaf estaba un paso detrás suyo. A una orden suya, sabía que el Rubio actuaria rápido como un rayo...


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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Vie Ene 23, 2015 9:45 am

-Ya me lo habia imaginado. No tenemos por que correr.- Le dijo a Halaf guiñandole un ojo a Halaf, esperando que lo entendiera- Aqui todos vamos a salir como buenos amigos, verdad?- Eso parecia algo mas que un robo. El acercamiento furtivo por la espalda, cosa que ya se habia imaginado Angost, podia ser una situacion de vida o muerte. Angost percibio que su vida estaba en peligro, aun sin entregaba lo que habian robado.

OFF. Mi proposito es hacer como si le voy a dar la bolsa, pero en su lugar se la retirare cuando vaya a cogerla, esa sera la maniobra de distraccion, para desenvainar y clavarle la espada en el estomago, pues supongo que su instinto le hara seguir la bolsa con la mirada y su cuerpo. Luego Lo usare de escudo humano, por unos instantes, por si el de atras lleva una ballesta, para seguidamente empujarlo contra el.
OFF2. No se si el Dj quiere que peleemos, si o si, porque he tratado de negociar con los bandidos, pero teniendo a unos furtivos detras de nosotros, es como una invitacion a decir: o peleais u os matan por la espalda. Sea asi o no, es lo que me da a entender, por lo que entiendo que no nos queda otra! ...Suerte Halaf! Very Happy
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Vie Ene 23, 2015 1:27 pm

Comprendí la intención del príncipe en cuanto me guiño el ojo. Siempre nos hacía lo mismo. Distraer al enemigo por la derecha para atacarle por la izquierda, solía decir en sus clases de esgrima. Así que comprendí el juego. El problema estaba en los que teníamos a la espalda y si nos atacarían con arcos o ballestas, la oscuridad de la noche hacía de esa opción algo improbable, pero nunca se sabe hasta dónde puede llegar la estupidez humana.
No obstante, mientras mi maestro se encargaba de un frente, yo lo haría del otro. Me daría la vuelta para lanzar un ataque un poco por intuición. Pero cubriría la espalda de mi amigo. Puede que el ataque me lo llevase yo, pero confiaba en mi cota de malla.

Off rol. Mi giro para hacer un ataque. Tengo 12 de CP restando todo mi equipo y ser. Menos 5 de oscuridad se quedan en 7. Y menos 2 que me guardo para el daño, ataco con cinco. Me la juego a una, si toco bien, si no nada, espero tener algún positivo por la sorpresa (puede que ellos no sepan que sabemos que están allí) y si atacan ellos, lo dicho, confio en mi armadura pero sabré donde atacar yo.
Si lo mato o hiero gravemente, me voy a por el otro. Obviamente si no acabo con el, mi principal preocupación será el malo que tengo delante intentando matarme. Dejo esa opción a tu criterio, o mejor dicho, buen criterio y razocínio (yo no contraataco dragones), pues dependiendo de la situación haría una cosa u otra, y esto es cuestión de agilizar.
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Vie Ene 23, 2015 5:53 pm

Tyrok esperaba la respuesta de Bill, aquellos instantes en los que aquel imponente hombre cocinaba a fuego lento su respuesta se hicieron eternos para La Serpiente. Tenía la sensación de haberlo hecho todo bien, y así le parecía dado que su compañero y amigo Lothar, apenas si había intervenido en la conversación. Aprovechó además un momento tan insignificante como un parpadeo para desviar su mirada al rostro del tahúr y comprobar que su gesto no había cambiado lo más mínimo durante toda su exposición del plan, esto significaba, que sin duda lo había hecho bien, o que la frialdad de Lothar era mayor incluso que la de Tyrok, y se mantenía impasible ante los posibles titubeos al contar el plan.
La Serpiente, recibía su apodo no solo por su rapidez, sino también por su frialdad y, a pesar de sus carencias sociales, su pulso no había temblado ni un instante al exponer la continuación del plan. Por primera vez en su vida, se sentía seguro de si mismo, seguro de haber hecho un buen trabajo a la hora de dar la cara ante alguien sin necesidad de hacer uso de la fuerza, eran muchas las veces que podía haber mentido para ganarse la vida haciendo uso de la picaresca, pero en esta ocasión no se trataba de engañar al frutero para que entrase a las trastienda y robarle unas manzanas, estabas estaba manteniendo una calmada lucha dialéctica que podía costarle la vida o no si algo le salía mal... pero no solo la suya, sino también la de su amigo Lothar a quien no le podía fallar.
¿Estaría aquel hombre jugando a impacientarlo para hacerlo perder la calma y que pudiese cometer un fallo? Podría ser, pero de ser así no conseguiría nada, Tyrok era frío como el hielo de invierno, por algo lo llamaban La Serpiente. Lothar no fallaría, posiblemente el mejor tahúr de Tarbad sus nervios estaban simplemente templados como el mejor acero.


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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Vie Ene 23, 2015 11:40 pm

ANGOST

Si claro, tened la bolsa. - Las palabras suaves envolvían el acuciante olor a muerte.

Angost sacó elegantemente la bolsa de monedas y se la incrustó en el estomago del rufián hasta la cruz. Ahora de cerca, el olor a vino y a pescado le salpicó en la cara de Angost. Con los ojos abierto como platos se llevó las manos a la bolsa de monedas, para su sorpresa descubrió que no era otra cosa que la espada del príncipe. Le había creído y ahora se diera cuenta de su error.

En un abrir y cerrar de ojos empujó al moribundo hacia el que había hablado. Ambos tropezaron y cayeron al suelo. El príncipe se encaró con el otro que quedaba. No tenía tiempo que perder, se encaminó con el acero por delante. El oscuro rufián echó a correr como alma que lleva el demonio calle abajo dejando a sus compañeros a su suerte.

< uno menos del que preocuparse>

Se encaró con el otro. Como pudo se quitó al muerto de encima. Angost le concedió eso. No iba a matarlo cuando estaba indefenso. Al levantarse, Angost lo vio claro, estaba borracho. Levantó sus puños y se encaró con él.

- Vamos cabrón, te vas a enterar de lo que es capaz un dunlendino.


HALAF

se dio la vuelta y con el giro asestó un hachazo. La velocidad de la maniobra pilló desprevenido a su rival. Halaf había calculado con éxito la localización de su agresor. Su golpe rozó al ladrón, que en el último instante pudo evitar que le alcanzar de lleno.
Como un jabalí sediento de sangre, Halaf acosó a su rival, sin miedo a que le hiriese buscando su muerte clavándole su colmillo.
A su espalda se escuchó lo del dunlendino. Al menos, de momento, Angost seguía vivo. Halaf no podía desconcentrarse de su combate, el desgraciado se retorcía como una anguila. Halaf daba fuertes sablazos que terminaban en el aire. Pero todo tiene un fin. Recuperado de la acometida del Rubio el rufián le hizo frente en un acto de valor. Fue su último error.

El garrote se estrelló contra el acero del Rubio. A continuación un puñetazo en la cara dejó las bases claras de lo que se avecinaba. La punta y algo más asomó por la espalda del desgraciado. Había tardado mucho y dejado a Angost contra tres tipos. cuando se dio la vuelta, su maestro de esgrima apuntaba con la espada a un solo tipo.
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Sáb Ene 24, 2015 2:43 pm

Me puse en guardia. La espada por delante apuntando a la oscuridad. Juraría que había dos a nuestras espaldas. Intenté escudriñar la oscuridad buscando movimiento o escuchando alguna respiración acelerada.
Lo que parecían profesionales, no eran si no rateros borrachos. Puede que enviados por Marrok, o puede que escucharan nuestra conversación. Aunque éso último lo dudaba mucho.
Lo bueno es que todo había pasado y podía permitirme ésos pensamientos. Si había alguien más había huido. Me acerqué con tiento a las sombras dando mandoblazos ciegos. Pero no hubo respuesta.
Pronto aparecerían curiosos o incluso la guardia.
"¿todo bien?" pregunté a Angost.
"todo bien. Es hora de las respuestas". Fue su contestación.
Por defecto profesional, instinto o lo que fuera, me acerqué a mi víctima y comencé a registrarlo. Después haría lo mismo con otro cuerpo inerte que había cerca del príncipe. Lo hacía todo sin parar de mirar a Angost y calle abajo, por si acudían nuevos rufianes, curiosos o la guardia.
Angost preguntaba al incauto, que a buen seguro, se arrepentía enormemente de no haber aceptado el trato que le había ofrecido el príncipe en un principio.
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kang
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Lun Ene 26, 2015 8:27 am

Halaf mirando hacia su maestro de esgrima, veía como el dunlendino hacia gala de una buena postura de combate, pero con los puños desnudos parecía que no era rival para el príncipe.
- Deja de hacer el idiota si no quieres morir. Baja esos puños, si quisiera matarte ya estarías sobre un charco de sangre.
- ¡No me das miedo! Ven acércate…
- Déjalo ya y te prometo que no te mataré. Mira a tu alrededor, somos dos para uno.
El Dunlendino miró a Halaf y a sus compinches muertos, luego bajando los puños y viéndose contra la espada y la pared, claudicó.
- Muy bien, Marrok. Ahora nos vas a ayudar a trasladar estos cuerpos a la casa de Bardo. Y allí tendremos una bonita charla.
Se llevaron los cadáveres a la casa de la pagoda. Una vez en el salón Halaf sacón un par de bronces de los dos cadáveres y nada más. Mientras Angost tenía unas palabras con el herrero.
- Muy bien, ahora que estamos cómodos me vas a decir unas cuantas cosas. Lo primero es por qué nos habéis asaltado.
- Creí que me estabais vacilando con lo de la “organización” ya solo vemos al recaudador cuando damos un palo, No te has dado cuenta de que ya no se ven hombres de la Mano, todas las bandas han caído. Así que pensé que erais un mentiroso que quería dar un palo.
Esas palabras calaron en el príncipe. Era cierto que hacía tiempo que no se topaban con otra banda. Ahora que lo decía el herrero, era verdad, la última banda de la que tuvieron noticia fue la del propio Bardo y fue por qué les encargaron un trabajo donde habían perecido.
- Cambiando de tema. Esta casa tiene una habitación secreta y creo que tú sabes dónde se encuentra. Es el momento de que pagues por dejarte con vida.
- Si me permites…
El herrero se levantó de la silla donde lo había colocado Angost.
- Hace tiempo, un carpintero amigo mío, me encargaron unas cerraduras para una puerta y una caja fuerte. Hablando, me comentó de que había aceptado el encargo de remodelar una casa. – Sus pasos le llevaron a la escalera. Delante del primer peldaño accionó un resorte escondido en la pared y la escalera pivotó hacia abajo mostrando un camino oculto al sótano. – Y aquí está. - Bajando por la escalera siguió hablando-
Una vez hechas las cerraduras y colocadas en las sendas puertas solo me quedó esperar a que mi amigo terminase el trabajo. A la semana de que terminase volví una noche y observe al dueño de la casa. Salía disfrazado hasta llegar al Ancla Dorada. Allí se cambiaba y aparecía el personaje de Bardo. Darle el palo fue fácil. Me aseguré de que estaba tocando y regresé a su casa. Yo no sé forzar puertas, pero si que me traje mi llave maestra que abre todas las cerraduras que hago. Por desgracia la perdí, como todo, en el incendio de la ciudad. Pero regresando al tema.- La luz iluminó una habitación tan grande como la casa. En las paredes había un par de equis de madera. Atado a una de ellas, un esqueleto. Aquello parecía una sala de torturas. Pero al fondo había un escritorio, una estantería y una silla.
- Cuando llegué aquí. Solo encontré en esta caja fuerte. Y en ella un pergamino y una daga. Fue un mal golpe, ya que el pergamino no podía leerlo, y la daga era demasiado llamativa como para poder venderla sin problemas.
¿Ahora que ya he cumplido me dejarás marchar?


Al margen de la conversación, Halaf ya estaba puesto con la caja fuerte empotrada en la pared.
- No podrás abrirla, es mi mejor cerradura. – El herrero tenía cara de orgullo. Que se le atragantó cuando al rato la puerta de la caja fuerte se abrió. Dentro descansaba un libro y una bolsa de monedas.
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Ankalagorn
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Mar Ene 27, 2015 5:06 pm

- De momento pienso que nos puedes ser mas util, a la vez que serte util a ti mismo viniendo con nosotros. Si lo que quieres era dar un buen palo, no te alejes y siguenos- Angost le guiño un ojo. Lo cierto es que no queria tener al herrero hablando mas de la cuenta, de vuelta en algun antro de los que frecuentaba, y lo que es peor, si los muertos eran amigos suyos, de verdad, querria venganza.- De momento coge lo que te guste de este lugar.
Halaf acerco el libro al Angost y este lo hojeo. Seria capaz de averiguar algo?
- Talvez deberiamos mirarlo en otro lugar...-Mientras Halaf echo un vistazo rapido a las monedas para comprobar el material del que estaban hechas y si podia, contarlas por encima.
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Vie Ene 30, 2015 9:42 am

- Marrock seguira con nosotros de momento. En cualquier caso es libre de marcharse, si quiere, a la mañana siguiente, pero si le he hablado de un botin, no creo que se vaya.
Creo que se enterara que el botin esta en el palacio sumergido cuando nos oiga hablar y leamos el manuscrito con el delante. Si es valiente se quedara, si es cobarde se largara. Yo no voy a matar a nadie a sangre fria.
EL traidor sera Duncan. Tendra que tener algun documento que asi lo demuestre, si no, que lo haga. Lo mataremos supuestamente, pero pediran su cadaver o algo que lo demuestre, por lo que tal vez sera mejor decir que se ha escapado, solo que lo esconderemos en nuestra casa. Haremos correr el rumor que DUncan ha desaparecido a la gente que acuda a la cola de la funcion de la noche, porque en ese momento saldran del teatro para decir que se suspende por indisposicion del pesonal...y asi se hara saber el dia posterior: se suspende la obra de manera indefinida.
Le diremos a Bill, que Duncan ha desaparecido, al registrar sus documentos, debio darse cuenta y salir por patas, pero que hemos puesto a Clarisse de espia con uno de los Indagadores, para que se entere si le envia algun mensaje para intentar comunicarse con ellos Duncan, para que aborten la mision. Clarisse aparecera en publico con uno de los Indagadores, los cuales deberan hacer ese sacrificio por nosotros.

Si alguien se le ocurre algo mejor que lo diga .
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Dom Feb 01, 2015 5:53 pm

Me siento muy extraño. Siempre he querido ser un gran ladrón, pero apenas he hecho caso a la bolsa de casa de Bardo.
Últimamente también me atrae la idea de ser un asesino. Matar sin escrúpulos y oculto en las sombras. Pero también me ha dado igual que Angost decidiera dejar escapar a Marrok.
Este diario me tiene intrigado. He estado leyéndolo desde que he podido. Pero la necesidad de saber el contenido de sus páginas me vino desde que le puse las manos encima en casa de Bardo.
El camino de vuelta fue más tranquilo. Yo iba a paso rápido. Angost me decía en broma que ya no nos asaltarían. Pero mi prisa venía por la ansiedad de leer sus páginas.
Ahora que lo he hecho, hay algunas cosas más claras, pero a la vez surgen nuevas preguntas.
"Bien. Gracias por leerlo. La verdad es que has leído de una forma fantástica. No conocía esa faceta tuya" Lothar me miraba como si tal. Alrededor estaban Angost, Tyrok, Yasuo, Clarisse y Rosa al fondo. Clarisse me miraba con sorpresa y asombro.
"Has......has.....has leido francamente bien. Me ha encantado."
No lo podía creer. ¿De verdad lo había leido en voz alta?. Qué cosas más raras estaban sucediendo. Últimamente todo era muy esotérico. Y eso no me gustaba. Había fuerzas que había que dejar tranquilas.
"Si alguno tiene un plan mejor que lo diga" estaba diciendo Angost.
"Creo que se te olvida algo, príncipe" le dije. "Ya tenemos un documento que incrimina a Duncan. Lo hizo a petición mía en la primera entrevista." Angost pareció que se sobresaltaba al recordar "Por lo demás, tu plan me parece bueno"
"¿que te pleocupa?" me preguntó Yasuo
"Lo que dijo Marrok. La organización casi ha desaparecido. Parece una locura lo que voy a decir, pero si tuvieramos al recaudador de nuestra parte creo que podríamos hacer hablar a Bill. Pues no quedan muchos más por ahí"
"Y ¿por qué no intentarlo? dejó con vida a Angost pese a que descubrió sus intenciones" preguntó Clarisse.
"Porque posee mágia muy poderosa. Tras esto hay un gran poder y Bill solo es un títere. Creo que el recaudador está mas metido y al corriente de todo de lo que parece. Es más, creo que deberíamos buscar ese camino que comienza en las cloacas bajo el templo orco. Tenemos pistas. Y tenemos algo más. Un aliado gracias a la generosidad de Angost. Aquél Uruk que liberarmos y conoce las cloacas mejor que nadie."
Todos me miraron sorprendidos
"Si. Ya sé. ¿Cómo va un engendro de orco a ayudarnos a acabar con un mal que quiere que los orcos reinen el mundo?. Pero no tenemos porqué decirle lo que buscamos en realidad. Podemos decirle que hay un tesoro. No debe ser un secreto pues el diario de Bardo así lo dice. Le pedimos ayuda y le contamos la historia a la mitad."

Off Roll. Yo no me acuerdo, pero Halaf seguro que sí, del nombre del Uruk y el truco que nos dijo para no perdernos. Si no, yo me acuerdo que dije lo de marcar las esquinas abajo para saber por donde volver. Para Halaf ha pasado menos tiempo y preocupaciones. Para mí ha pasado más tiempo, demandas, juntas de vecinos, impuestos tributarios, etc.
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Lun Feb 02, 2015 9:54 am

Lothar se había quedado impresionado, el rubio había leído todo el diario de una sentada. Era increíble que ese pescuezo de toro soportase una cabeza tan ágil. El Rubio era un contraste de aparente brusquedad y verdadera delicadeza.
Pero al margen, Lothar no quitaba ojo a Marrok, Tenía la sensación de quee no era trigo limpio y a la primera oportunidad podría jugársela….

< me dan ganas de cortarle el cuello, este cabrón nos va a delatar a las primeras de cambio>

Lothar se sintió más que tentado a liquidarlo. Tenía la sensación de que no hacerlo pondría en peligro sus propias vidas. Pero no hubo tiempo de resolver esa cuention, al menos en ese preciso instante, unos fuertes golpes a la puerta de la tienda lo sacó de sus macabros pensamientos.
- Voy, voy – Dijo el tahúr a grito pelado para que le impaciente dejara de aporrear la puerta como un energúmeno. La daga estaba más que lista, así que ni corto ni perezoso fue a abrir la puerta.
La puerta se entornó un poco, pero una mano maleducada asomó agarrándola y terminó d abrirla. Lothar se encontró con un montón de guardias y un viejo conocido al frente. Su uniforme de oficial mayor estaba impoluto, contrastaba con la cara furiosa del Daverloth.
- Tu, sastre déjame pasar.
- ¿A cuento de qué?- Lothar no se dejó impresionar por el oficial. D hecho le hubiese gustado probar de que estaba hecho el bigotes.

- Es un asunto oficial, si no me dejas pasar por las buenas, lo hare´por las malas y te vendrás conmigo a la Mazmorra, tú y tus amigotes. Diles que vengan.
- Estoy solo.
- Seguro que sí. Tu pasa, quiero saber…
El hombre de ébano entró haciendo el silencio y vació a su alrededor. Lothar retrocedió un par de pasos, su daga ya no aparecía en su mente como una opción. Daverloth cerró la puerta tras de sí dejando a toda la guardia fuera de la sastrería.

- El conde Krulg ha muerto, bueno, ha sido asesinado. Dime, ¿habéis tenido algo que ver en esto?

Su cara era de verdadero odio, sabía que teníamos ciertas cuentas pendientes con ambos, pero en el fondo de su ser, el oficial mayor, sabía que la banda del sastre no había tenido nada que ver.

- No hemos tenido nada que ver con eso, pero tampoco me entristece precisamente la noticia.

La cara de Daverloth se puso roja como un tomate, su sonrisa había desaparecido, Lothar se alegro de borrarle esa sonrisa de una maldita vez.

- No miente. Estos no han sido.
- Hijo de puta, como me entere de algo, lo más mínimo, te hare suplicar la muerte, maldito cabrón.
- Relájese, oficial. Concentre todas sus energías en resolver el entuerto. Quizás así consiga encontrar al verdadero culpable.


Iba a añadir que felicitara al asesino por su buen gusto y por haber sacado del mundo a ese hijo de mil perras, pero no quería tentar a la suerte, ya había jugado con el oficial y tensado la cuerda demasiado, un poco más y podría partirla….

- Si no se les ofrece nada más tengo asuntos que requieren mi atención.

- Anda con cuidado “sastre”…

Davrloth se marchó con el hombre de ébano, menos mal que se fiaba de ese demonio, porque o bien era incapaz de pasar inadvertida una mentira o realmente sabía cuando alguien decía la verdad. Lo cierto era que ya le debían dos al demonio guardián de Daverloth.

Sabía que sus camaradas habían escuchado toda la conversación, así que tras echarle la llave a la puerta subió para intercambiar opiniones.

< Alguien está eliminado a los miembros de la Mano, Marrok va a estar en lo cierto, como hemos estado tan ciegos…. la pregunta ahora es cuando nos tocará a nosotros que nos liquiden...
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Miér Feb 04, 2015 11:34 pm

Las palabras del indagador fueron claras.
“Fácil, ningún problema.”
La reunión para ultimar el plan no había resultado como la banda del sastre había planeado.
Tex, el portavoz y posible líder de los indagadores, estaba encantado con el plan. Solo que le veía una pega.
- Creo que ese documento no será suficiente prueba. Nadie en su sano juicio conservaría documentación de ese tipo.
Tex se rascó la barbilla y miró a su compañero de armas. Esta vez los tres indagadores habían acudido a la cita.
- Siempre pueden decir que he intentado contactar con vosotros y que Clarisse me ha interceptado antes.
Duncan ofreció una alternativa viable. Esta vez él tampoco el tampoco había venido solo. Una mujer blanca, de apariencia fría, delicada, que demonios pintaba allí. La escusa de Duncan era que no tenían secretos.
- Pues no se me ocurre nada mejor.
Halaf intentó mediar con su habitual buen hacer. Pero Lothar veía que algo no encajaba, los indagadores estaban muy contentos, sobre todo, la mole. En la fiesta no modificó el rictus salvo para engullir.
- Pues a mí si se me ocurre una prueba mucho más convincente.
Tex lo soltó como si fuera la panacea universal.
- ¿Ah sí, y cuál es?

Fue en ese momento cuando lo vio claro
<NO NO NO>
Lo presintió, pero el tahúr no pudo hacer nada para impedirlo, todo sucedió muy rápido. La Mole, sin previo aviso, le incrustó el puño en el pechó a Duncan y lo empotró en la pared. Se quedó sentado en el suelo, con la espalda apoyada en la pared. Vomitó un caño de sangre y su cuello se dobló hasta que la barbilla toco el pecho.
La Mole no se quedó quieta.
- BASTARDO.
La mujer de marfil se levantó de la silla con un salto felino. Al mismo tiempo impactó con una fuerte patada en la mandíbula de la Mola. Yasuo sabía que esa patada era mortal, rápido fuerte. Pero el único que estaba a punto de morir era Yasuo, pero de envidia. La Mole se río.
- JE HE JE. Buen golpe, te había subestimado. Mis disculpas.
- Date por muerto.
Esa mujer empezó a cambiar. Cada vez mas bella, cada vez mas blanca…. La luz era hermosa… La luz.. Hasta que de un tajo la luz ceso.
Todos estaban un poco aturdidos, ¿todos? No, todos no. Los indagadores estaban bastante enteros.
- Tomad aquí tenéis la prueba de que Duncan era el traidor.
La mole le tiró la cabeza de Duncan a Halaf.
- De esa prueba se fiará.
- ¿Pero qué cojones habéis hecho? – Lothar no daba crédito. – Los habéis matado así por las buenas. Ese hombre era..
- Un asesino, y no uno cualquiera. Y su amante un demonio, una aberración. – Tex le corto en seco.
- Ese hombre era nuestro camarada, un patriota que estaba dispuesto a traicionar a la Mano
- No te engañes pequeño sastre. – Lo volvió a cortar
- Se suponía que éramos camaradas, los camaradas no se traicionan de esa manera.
- Nosotros perseguimos un mundo para hombres, un mundo de justica, de luz, hombres como ese no tienen cabida en él. Hemos venido para erradicar el mal, no solo a la gran incógnita que hay tras la mano, todo el mal.
- Entonces cuando nosotros ya no seamos necesarios pasaremos a mejor vida, ¿no?
La serpiente tenía claro que ellos tampoco eran santos.
- Habéis cometido crímenes, pero no albergáis el mal, el mal con mayúsculas en él. Para eso está la justicia. Es el momento de pasar al siguiente paso. Iréis a ver a Bill, le contáis el cuento y le entregáis el paquete. Luego nos vemos en la posada el cuello del cisne. De allí nos vamos a explorar las alcantarillas, a ver esas runas.
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Dom Feb 08, 2015 4:34 pm

Recordaba aún aquella visión. Tan real. Tan cercana. La recordaba como si estuviera ahora mismo reviviendola.

Tenía hambre, mucha hambre. Y el olor a carne no hacía si no que aumentarlo.
Veía comida a lo lejos. Estaba ahí. Fresca, jugosa, tierna. Pero. ¿Por qué no me atrevía a cogerla? Ah sí. Por la intensa marea. Esa marea negra y mal oliente.
Era una marea de esas criaturas que los hombres llamaban orcos. Podría haber miles. Tal vez más, pero no alcanzaba a imaginar un número mayor. Lo que hacía que mi corazón se sobrecogiera.
Había otros miles de hombres recien muertos esparcidos por el suelo. Pero el número de orcos era muchísimo mayor. Inmesamente mayor. Era como si el mar se hubiera vuelto negro, pestilente y metálico; y estuviera enguyendo la tierra y todo lo que en ella habitaba.
Aún así, podría bajar y coger un brazo recién desmembrado al que había echado el ojo. Sería un manjar esquisito.
Bajé desde los cielos sin hacer un solo ruido. Cuando mas cerca el olor era más insoportable. ¿Cómo era posible que los hombres no pudieran sentirlo? Era ese olor lo que me había llevado hasta allí. Casi podía olerlo desde la ciudad.
Por fin. Ya tenía mi premio al alcance de mis garras.
"Mira ese pajaraco Skrold". Las bestias hablaban. Una de ellas. Skrold se precipitó hacia mí. Tenía uno de esos sables curvos y comenzo a darme mandoblazos. Si hubiera levantado el vuelo hacia las alturas me habría matado. Pero yo ya imaginaba eso. Avanzaba mientras me elevaba con Skrold a la zaga.
Un árbol. Por fin.
Use el árbol como escudo y lugar de descanso. Desde su copa no solo había escapado de Skrold si no que podría levantar el vuelo e intentar recuperar mi trofeo.
Los amigos de Skrold lo seguían y se reían. "Mátalo Skrold" Decían. "Se ha burlado de tí" continuaban.
No hay que subestimar a nadie. Antes de levantar el vuelo miré a Skrold. Menos mal que lo hice. Skrold contaba ahora con un arco dispuesto a usarlo. Como mucho podría disparar dos veces. Le engañaría con una maniobra, haciendo que me lavanto hacia el sur cuando realmente me levanto hacia el norte. Pero Skrold no cayó en la trampa. La flecha no me hizo daño, pero arrancó algunas plumas de mi ala y me hizo descender.
Nerviosa intenté subir lo más aprisa que pude. Craso error. Otro flechazo. Este pasó aún más lejos. Si seguía así el tercero me ensartaría y esta noche estaría en su cazuela. Skrold iba a pagármelas.
Volé a ras de suelo tras sus compañeros. Creí que no se atravería a disparar pero lo hizo. La flecha se clavó en otro asqueroso orco. Ese era mi momento. Me dirigí directa a Skrold, quien estaba recargando su arco. Y con mis garras le arranqué un ojo y ascendí en vertical. Su grito de dolor y las risas de sus compañeros resonaban mientras me perdía en las nubes. Allí solté la asquerosa masa que llevaba en mis garras. Un orco herido de flecha y otro tuerto. Aún así, el resto se reía y lo veía gracioso. Todo eso tras ganar una batalla. Eras bestias despreciables.

Metí mis patas en el agua antes de llegar a la ciudad. Quería lavarme de esa inmundicia que se había pegado a ellas. Después subí a una torre alta. Casi todo Tharbad de divisaba desde ella.
"Mi amor. ¿Por qué no coges tus cosas y nos vamos de aquí? Llevate a ésa mujer si quieres, per vamonos" Fue lo que pensé.
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Dom Feb 08, 2015 4:55 pm

"No. No vamos a hacer éso" Tex el indagador se sorprendió un poco. El resto no movio un músculo. Sin duda esperaban órdenes. El grandullón ardería en deseos de arrancarme a mí la cabeza.
"Puede que no seamos las mejores personas del mundo. Puede que Duncan fuera un asesino. Pero esta gente son mis amigos. Incluso a Duncan le estaba tomando aprecio" Otro gesto de sorpesa de Tex.
"La cuestión es que vosotros no sois tan buenos. Habeis matado a un hombre sin juzgarlo. ¿Sabeís acaso que si solo ha cometido crímenes?¿No ha tenido ningún acto de bondad?¿Sus malas acciones superaban a las buenas como para inclinar la balanza a su muerte? Creo que os ayudó desde el principio. Os ayudó porque comprendió que aunque el mundo se compone de bondad y maldad, ha de haber un equilibrio. Y la maldad que se acerca rompe cualquier equilibrio. Como vosotros al matarle."
Alce la mano y enseñé mi dedo con el anillo de la Mano "¿Podéis quitarnos esto?"
"Si. Claro" Dijo tranquilamente Tex "¿Pero por qué ibamos a hacer eso?"
"Porque os hemos ayudado. Porque esto nos supera y no os serviermos de ayuda. Quitarnoslo y podremos seguir nuestro camino. ¿qué más os dá? No seremos de ayuda"
"Os necestiamos para la trampa y para que nos enseñeis las alcantarillas"
"Quitarnos el anillo. A todos, incluido mi mujer. Yo te doy mi palabra que me quedaré y os enseñaré las alcantarillas. Qué más da la trampa. Si acabais con ese mal que se esconde en el palacio sumergido, matar a tres inocentes no será ya de utilidad" Vi el cambio de rostro de los tres "Podeís fiaros de mi palabra. Un ladrón también tiene honor. A veces mas y mejor que cualquier noble"
"En eso te doy la razón. Y no dudo de tu palabra ni de tu honor. Pero si os quitamos éso. Ese mal, ese poder, sabrá que alguien os lo ha quitado. Sabrá que lo que se avecina no es lo qu espera y no podremos cogerlo por sorpresa. Al contrario. Nos esperará y será muy dificil acabar con él. No renunciaremos a ésa ventaja. Os lo quitaremos después. Guiarnos hacia las alcantarillas. Preparar la trampa y os quitaremos el anillo. Al fin y al cabo tienes razón. Después no sereis de utiildad y podreis iros."
Esta vez dude yo "cuando termine y no seamos de ayuda, nos matareis, tal y como dice mi amigo" dije señalando con la cabeza a Tyrok.
"Juro que no os mataré" dijo Tex taxativamente. Incliné la cabeza para mirar más allá de él y fijarme en el grandullón y el otro. Tex lo miró también y con suspiro de esasperación añadió
"Juro que no os mataré. Ni yo, ni ninguno de mis amigos aquí presentes o no presentes. La orden no os hará daño" dejó un descanso y añadió "Por esto. Si en un futuro seguís por el mal camino habrá que dar cuenta de los nuevos pecados"

Tras estrechar su mano nos fuimos. Por el camino todos expusieron sus dudas.
"Creo que deberíamos irnos de aquí ya" Dijo Angost.
"Sí. Mirá lo que le han hecho a Duncan" continuó Lothar, quien llevaba la cabeza envuelta en un trapo. Habíamos convenido que nos dejarían enterrar el cuerpo tras hacerle entrega a Bill del paquete. Pero se negaron en rotundo con el cuerpo de la chica. Era un demonio. Dijeron. Nosotros nos encargaremos. Si estos eran los buenos prefería seguir con los malos.
"No hay otra salida. El que se quiera ir que se vaya. Pero si no los ayudamos a acabar con eso que se esconde en el fondo del rio tendremos que amputarnos el dedo. Porque si no nos encontrará en cuanto los orcos tomen la ciudad y acabarán con nosotros. Y algo me dice que aunque nos cortemos el dedo nos encontrará. Ya lo dije una vez. No pienso huir el resto de mi vida como un conejo. El que se quiera marchar que lo haga. Diremos que lo ha matado Bill o alguna otra pamplina. Pero que se prepare para cortarse el dedo porque yo no pienso cortaroslo"
Yasuo iba a hablar pero ni le dejé
"Claro. Tu estarías monísimo. Sin dientes. Sin ojo y ahora con un dedo menos"
Yasuo me miró. Sonrio y dijo.
"Eso iba a decil yo"
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