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 Capitulo III Los cinco Gremios

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kang
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MensajeTema: Capitulo III Los cinco Gremios   Miér Oct 29, 2014 9:29 am

Angost practicaba con la espada con Halaf. Era increíble la recuperación del príncipe. Un mes atrás no podía mover las piernas y ahora, aunque algo tembloroso, mantenía a raya al Rubio.
Por desgracia esa recuperación tenía un precio, quince monedas de oro que costaba la medicina que le proporcionaba Hoewar. Si medio huevo era el dueño de la información, Hoewar lo era de lo material. Cualquier cosa que necesitases o la tenía o la conseguía. Sus contactos en el puerto no tenían precio. Y seguramente sería otro de los miembros de la Mano.

Esa mañana Lothar volvía del carpintero y traía un bonito cartel del tamaño de la mano. Era un modelo a escala de lo que sería el nuevo cartel de la sastrería. Un estilizado rotulo de roble decorado con letras de plata con un bonito dibujo. Rezaba así:
La Aguja Mágica.

- Necesitamos una nueva guarida. – Lothar estaba harto de que todo el mundo en Tharbad supiese donde se alojaba la banda.

- ¿ y que mas da donde vivamos? Nosotlos también sabemos donde viven nuestlos enemigos. – Yasuo estaba muy a gusto en casa del Tahúr.

- Es importante saber donde están nuestros enemigos, pero más importante es que ellos no sepan donde vivimos nosotros. Además la Mano nunca viene aquí, siempre vamos nosotros. Cambiar de morada no es ningún capricho.

- La pregunta es donde, Lothar. No tenemos dinero suficiente para alquilar, mucho menos comprar una casa.

- No hace falta gastarse ni un solo cobre. Y Es un lugar idóneo para nosotros.

Lothar esperó a ver si alguno de sus compañeros caía en el lugar que había elegido. Pero ninguno acertó el pensamiento del Tahúr.

– Nos mudamos a la guarida del niño con barba. Tiene un acceso bastante escondido, además de unas cuantas trampas activas y si no os acordáis, la propia antesala de la morada del niño con barba era otra trampa en sí misma. Nos costó un infierno dar con la tela, y esas cosas no se nos da nada mal. Recordad que hasta la misma banda de Bardo cayó en el intento de cogerlos. Es una morada perfecta. Si recordáis  esos cabrones entraban por un sitio, pero algo me dice que esa no es la única entrada. Había más túneles que seguro darán a otras salidas. Lo malo es que estarán llenos de trampas. Tendríamos que explorarlos, a pesar del riesgo. Pero el lugar es muy bueno. ¿Que decís, nos adentramos en los túneles y acondicionamos nuestro nuevo hogar?
es un sitio con muchas posibilidades.

- ¿y la sastrería?

- La regentará Rosa y vivirá en la casa. Del negocio me encargó yo, si esto sigue así tendré que contratar más ayudantes. El negocio va cada vez mejor. Pero dejémonos de banalidades. ¿Qué me decís chicos, nos vamos los túneles?

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Abdulfin
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Miér Oct 29, 2014 11:24 am

Yasuo se habia perdido la ultima mision por patan, y esa metedura de pata casi le cuesta la vida. No conocia el lugar que comentaba el tahur, pero tampoco le desagradaba la idea de un cambion aunque a la sastreria le habia cogido un cariño especial.

Pol mi esta bien, si es la misma opinion que la de todos, pelo si nos mudamos me gustalia tenel mi plopio espacio pala mi entlenamiento y ponel algunas cosas pala plactical como un Muk Yan Jong.- Era cierto que demasiada gente conocia de su lugar, y si La Mano, la guardia ni nadie mas que nosotros habia encontrado ese sitio era digno de ser un buen escondite. Lo malo del asunto que no le hacia mucha gracia al oriental, era el tema de las trampas, pero para un buen ladron y asesino, seria bueno familiarizarse con ellas lo mas pronto posible.
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kang
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Jue Oct 30, 2014 8:30 am

El sol estaba en lo alto del cielo plomizo. El invierno se cernía sobre la ciudad y obligaba a abrigase. Pero la banda no empezaba sus actividades hasta que el sol no alcanzaba ese punto. Las noches eran largas y necesitaban de los días para descansar.
Como todas las mañanas desayunaban y después a darle a la espada. Angost había pasado a un nivel superior con sus alumnos, tras cerciorarse de que hubiesen aprendido las guardias, era el momento de enseñarles distintas maniobras de combate. Si bien el maestro no estaba en plenas facultades físicas, sabía muy bien como corregir los errores. Pero en el pequeño salón de la casa de Lothar solo podía entrenar una pareja. El resto se conformaba con mirar.

La puerta de la casa se abrió. Clarisse entró con cara de preocupación.

- Alguien os busca.

Lothar se asomó por el agujero que daba a la sastrería. Era un hombre normal y mundano como el día que amaneció, e igual de gris.

- Iré a ver que quiere.
- Ha preguntado por todos.

Bajaron en grupo. El hombre estaba admirando un abrigo que rosa estaba confeccionando.

- Buenos días ¿maese?

- Bueno días. Tengo un recado para vosotros. Bill el carnicero quiere veros en su establecimiento. – La cara de duda aflojó un poco más la lengua del hombre gris. – regenta “La Cerda” en plena calle de los carniceros. Es fácil dar con él, os espera antes del ocaso.
- ¿Y para qué quiere vernos, si puede saberse?

- Eso se lo preguntáis a él. Y os recomiendo que no le haigas esperar, la paciencia no es una de sus virtudes. Ahora si me disculpan, tengo que irme. Ha sido un placer.

Se marchó tras cerrar la puerta con suavidad. Parecía que este hombre se lo tomaba todo calma. No sabían cómo tomarse aquello, era una amenaza, un encargo. Lo que él tahúr tenía claro es que había que cambiar de morada.

- ¿Alguno conoce a ese tal Bill?

La pregunta quedó flotando en el aire. La respuesta se fue aclarando con el silencio. No Ninguno lo conocía. Hasta en ocaso había tiempo de investigar. Pero algo les decía que tendrían que ser cautos y no ir preguntando a tontas y locas. Si ese Bill los conocía y los había llamado seguramente sería alguien peligroso. Desde luego el hombre gris demostraba una calma aplastante. Una lástima porque Lothar quería dedicar el día a prepararse para explorar los túneles y la guarida del enano.
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Ankalagorn
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Jue Oct 30, 2014 9:06 am

-Entonces adelante...ya tenia ganas de salir de aqui...- Dijo el Principe.
- Yo creo que no deberias moverte de aqui, por el momento- Dijo Lothar.
- Y yo creo que si me quedo aqui un instante mas, morire ... Lothar...yo soy como un gorrioncillo que necesita libertad para vivir- El Tahur se quedo mirando al Principe que sonreia como un idiota , tras ese tonto simil que habia hecho.
-Un gorrion? Tu lo que eres es un pajaro, pero no precisamente un gorrion...
- Bueno... pues yo voy a ir a ver a ese tal Bill, el carnicero.- DIjo convencido Angost- QUien se viene? Por cierto, Lothar, podrias encargarme en aquel lugar que te hizieron esa preciosa arma que llevas, una rodela que me sirva de pequeño escudo? que no llame mucho la atencion y no muy incomodo. Aunque estoy arruinado porque tuve que darle todo mi dinero a Yasuo para chantajear a Mediohuevo, pero seguro que encontramos una manera amistosa de llegar a un acuerdo para un prestamo, verdad Tahur? - ANgost le guiño un ojo y con las mismas se dio media vuelta y agarro su abrigo que colgaba de un perchero, para colocarselo elegantemente, sin esperar una respuesta de Lothar.
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Jue Oct 30, 2014 9:42 pm

"Yo no pienso ir"
Era rotunda y tajante. Pero en cierto modo llevaba razón. Clarisse no estaba de humor. Durante unos días había estado sondeandola para ver su opinión acerca de cambiarnos de casa. En un principio lo acogió con intensa alegría. Tras explicarle que me refería a que nos cambiabamos todos y no que nos mudaramos nosotros dos solos, la cosa cambió. Se mostró un poco exceptica. Le dije que yo prefería una casa pegada al rio, con el fin de poder hacer una salida oculta que diera al agua y poder escapar en barca en caso necesario.
"¿en el río? con lo húmedo que tiene que ser aquello. Y frío. ¿has pensado en el frío?"
"Si. Lo sé. Es un inconveniente. Pero mucha gente sabe dónde vivimos. Aquí no estamos seguros"
"Eso es una estupidez. Claro que saben dónde vivimos. Pero aunque nos cambiemos, más tarde o más temprano volverán a saberlo. Tu mejor que nadie deberías saber el mundo en el que nos movemos. Esta casa me gusta, aunque no sea mía"
Ahí llevaba razón. Y así, con ésa batalla perdida, que no la guerra. Lothar suelta aquello.

"Yo no pienso ir. A una cloaca. A las alcantarillas. Mira, si fuera autentica necesidad, iría contigo hasta el averno, pero por algo así. No."
Yo sabía lo que significaba necesidad. Significaba que había alternativa. Quedarse donde estaba. Incluso buscar otro sítio. Pero una alcantarilla. Sabía que diría que no. Lo bueno es que ahora Clarisse veía con otros ojos mi propuesta de casa junto al rio.
Y en ésa discusión estabamos cuando alguien llamó a la puerta.
"Buenas. Busco a la banda del sastre"
"¿a quién?" preguntó Clarisse.
"A la banda del sastre. Me dijeron que la encontraría aquí. Necesito verlos a todos"
Clarisse puso mala cara y subió a llamar al resto.

Tras la "oferta" del invitado desconocido, Lothar no estaba dispuesto a ir. Angost estaba entusiasmado con la idea de salir por fin de casa. Y yo lo comprendía.
"Si quereis mi opinión, no me gusta que nos llamen así como si fueramos el perrito o criado de nadie. No sé quién es ese Bill, así que solo puede significar una cosa. No es tan importante. Cuando uno es importante lo conocen en todos lados. No obstante estoy con Angost. Que salga. Que estire la piernas. Iremos. Pero no nos presentaremos todos. Solo unos cuantos y más bien en plan....me pica la curiosidad, dime que quieres claramente o me voy"
"¿y eso por qué?" preguntó Tyrok
"Primero. Porque no sé si es una trampa. Os recuerdo que tenemos enemigos peligrosos e importantes. Segundo. Aún sin ser una trampa, me jode muchísimo presentarme a la llamada de un desconocido como su perrito o criado. El hecho en sí de presentarnos muestra ya poco honor y dignidad. Por eso, habrá que salvar un poco el orgullo. De ahí, que no entremos todos a verle, por si es una trampa. Y los que entren, o entremos, lo hagamos en un tono de igual a igual. Ya que no podemos mostrarnos comos superiores"

Ahora tocaba escuchar la opinión de Tyrok y Yasuo. Y a mí me tocaba decirles a mis compañeros que me quedaría con Clarisse. No estaba dispuesto a separarme de ella.
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Ankalagorn
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Vie Oct 31, 2014 9:00 am

El hedor de las calles se asomo a sus fosas nasales al aparecer por la puerta que salia a la calle. Angost se sintio en ese momento un poco mas libre.
Estuvo durante todo el dia paseando por la ciudad, aunque cada cierto tiempo tenia que descansar, aunque al ir con Yasuo, los 2 bastante limitados fisicamente, iban a un buen ritmo. Al llegar el ocaso se presentarian en casa de ese tal Bill, esperaba encontrarse con alguno mas de sus amigos en la puerta, llegado el momento.
Realmente no le importaba quien era ese hombre, pero seguramente tendria que ver algo con la Mano; lo que Angost queria era volver a sentirse un hombre libre, por lo que estaba entusiasmado, incluso se le habia olvidado por ese momento el caso de Alizya.
-Ojala tuviese dinero para comprarme aquellos zapatos... - Penso Angost.- Aun asi...que buena vida tenemos... no podemos quejarnos. Vivimos en la mejor ciudad del mundo, trabajamos de vez en cuando y cuando lo hacemos disfrutamos como el que mas y encima somos los mejores en lo nuestro. Que mas podemos pedir?

OFF: Angost lleva su ropa. Abrigo que si puede ser lo compro y lo descuento de la cuenta, capa y aquello del equipo que pueda caber en bolsillos y bolsitas.
Luismi que hay de esa rodela? jeje
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kang
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Vie Oct 31, 2014 10:28 am

La calle de los armeros compartía acera con algunos herreros y curtidores. El olor a humo de carbón se mezclaba con el aroma agrio de la piel curtiéndose. Se detuvo en una en concreto y entró.

- Es de acero. Ligero y templado. Un arma tan defensiva como ofensiva.
- Este oso no termina de convencerme ¿No lo tiene en otro motivo?.

El armero arrugó el morro. El escudo era una bonita pieza.

- Sí, tengo otro. – Volvió tras un rato. – Este. Es un escudo de acero negro- una corona blanca resaltaba en el centro del negro mate. Su voz sonaba distinta, más apagada. Lo sostenía con un trapo a modo de guante.
- ¿A este le pasa algo? ….

La calle de los carniceros olía a muerte. Pero no el hedor putrefacto del cadáver o el nauseabundo del campo de batalla. Era otro olor a muerte, con un toque de hambre y embutido. De vez en cuando se oía algún cerdo chillar. El barro del suelo tenía un tinte rosado que se pegaba a las botas, como si quisiera atraparlas. Unos pasos más y se pararon ante un establecimiento con un mostrador delante de la tienda. La carnicería tenía una puerta entreabierta y una ventana de dos hojas de madera, abiertas de par en par.
El cartel de la cerda era exactamente eso, una cerda de tablas de roble mal pintada de rosa, con pintura descascarillándose por momentos. Debajo del cartel y delante de la puerta, había una piedra cuadrada, de un metro de larga por medio de ancha, hacía las veces de mostrador. Encima de esta había medio cerdo en canal. La sangre chorreaba en pequeños hilillos hasta llegar al barro. Aun quedaba la cabeza entera, sus ojos porcinos los miraban idos, desde otro lugar.
La puerta estaba entreabierta. Traspasaron el umbral. Todo estaba limpio, impoluto. Una serie de cuchillos de distintas facturas estaban ordenados de mayor a menor, parecía una ola de acero brillante sobre un océano de madera oscura. Era una habitación más amplia de lo que parecía desde dentro. Un negro tan recio como el Rubio apareció tras una cortina de tela chorreante. Les miró de uno en uno de arriba abajo. Con su hacha en la mano con un hacha no pareció tenerles ningún miedo. A más de uno se le fue el ojo a los trozos de hueso y sangre que resbalaban por todo el ancho de la hoja. No se veía lo que estaba descuartizando, la cortina ocultaba el cadáver.

- Buenas noches buscamos a Bill - El príncipe se adelantó educadamente.
El negro abrió la puerta del fondo y emitió un sonido gutural tal que así: iiiuu.
El supuesto Bill apareció por la puerta. A diferencia del negro su delantal estaba inmaculado. Salió afilando un deshuesador con una barra de acero. El sonido del cuchillo acariciando el acero llenó el silencio con una canción de violín.

- Buenas noches. Banda del Sastre. Pasad a mi despacho.- Se giró hacia su compinche. Negro cierra. Hoy nada de visitas. Cambia el cartel y pon en de cerdo limpio.
En ese momento y por el tono de complicidad así como lo de cerdo limpio empezó a crispar a más de uno. ¿Una trampa? Esos dos estaban muy tranquilos, demasiado tranquilos.
- Pasad no quedaros ahí.
Entraron no sin antes echar un vistazo a lo que había tras la cortina. Una vaca colgaba de un cuarto trasero de cara a la pared. Estaba a medio abrir en canal, los hachazos precisos estaban cortando la vertebras de la vaca sin piedad.
Halaf no sabía si sería capaz de hacer algo así. Era tan recio como el Negro pero lo de la vaca no tenía nombre.
El despacho era espacioso. Tenía un escritorio, algo raro en un carnicero. Una silla y un armarito, todo pegado a la pared formando un cuadrado. En el otro rincón una cama. Con un dosel enorme en forma de dragón. Una obra de piedra exquisita. Se ve que la carnicería se levantó sobre un antiguo templo. Y habían conservado ese sobre relieve. El jergón de paja no le hacía nada de justicia, parecía un nido de rata en comparación.
Estaba claro que allí no cabíamos cómodamente ninguno, bueno ninguno no. Bill se fue a su escritorio y se sentó en su silla.

- Bien muchachos… Por lo visto no habéis venido todos. El mensaje era claro. Esas cosas no me gustan, es como faltar al respeto. Bueno cambiando de tema.
Han ocurrido muchas cosas desde que irrumpisteis en la Mano. Turgoll no estaba equivocado. Habéis demostrado estar siempre a la altura de lo que se os ha exigido.
Pero…
Su voz sonaba como la de un padre, un gran padre que regaña a un hijo. Además sabía cargarla de fuerza, como si sostuviese una verdad incuestionable o es dueño de toda la razón.

- También os gusta meter las narices en asuntos que no os conciernen. No sé qué hacer con vosotros chicos… Por un lado demostráis habilidad, clase, profesionalidad y por otro casi desbaratáis una jugada de la Mano jugando a no sé que. Solo Moloch sabe porqué fuisteis a buscar a Daverloth.
Os he traído aquí para que conozcáis a unas personas. Son los jefes de los cinco gremios, los cinco dedos de la Mano.
Se levantó y fue directo al dragón, no le importó pisar el jergón. Estaba claro que él no dormía allí. Presionó el ala del dragón y el muro entero se desplazó hacia atrás revelando una escalera de piedra que descendía. Un pasillo y al fondo una puerta con una mano pintada. Salvo que esta tenía un anillo en cada dedo.
Bill abrió la puerta. Aquello era una sala con una mesa de roble, pulcra, reluciente. De fondo otra mano blanca con los anillos en los dedos.

- Esta es la mesa de los dedos. Aquí se debate todo lo que acontece a la Mano. Esta noche habrá una reunión. Seguidme.
Se encaminó a la Mano y presionó un anillo. La pared giró sin emitir ni un mal quejido.
Lo siguieron dentro. Una sala, o más bien pasillo, rodeaba la otra. Cada cierto espacio había unos orificios, se podía ver perfectamente la mesa y sus asientos. Con una mano les indicó que se sentaran en la bancada de piedra.

- Mi mejor banda ha caído. Bardo era mi hombre de confianza tras la traición de Turgoll. Ahora vosotros ostentaréis ese honor. Rendiréis cuentas conmigo y solo haréis lo que yo os ordene.
Nadie conoce todas las caras de los jefes de los cinco gremios. Solo los jefes conocen la identidad del resto. Y ahora vosotros. Si esto se supiese, estallaría una guerra que solo terminaría con mi cabeza empalada con las vuestras al lado.
Halaf entendía ahora por qué nadie conocía a ese Bill. Era, por lo que se veía, el jefe de la Mano. Pero su voz no sonaba como el líder de la cripta. lo que le quedó claro es que era un tipo de lo más discreto. Una carnicería humilde. un trabajo humilde y el poder de la ciudad en las manos.

Atended
- Acudirán Yorik el medio orco. Jefe de los estibadores del puerto. Se encarga del contrabando. Dunkan, de la Sombra. Un tipo alegre, espigado, con cara de buena persona. Imilce, también conocida como la Paloma, Se encarga de controlar los burdeles. Lupan, jefe de la compañía teatral de la Máscara. Ladrones. Y para terminar el Recaudador. A ese ya le canecéis.
Lo malo es que solo podréis ver. No se oye nada desde este lado.

Uno de estos cinco es un traidor. Quiero que os quedéis con sus caras.

A pesar de la hora la calle empezó a llenarse de gente. Lavanderas que volvían de casa. Artesanos que se iban a sus hogares e incluso unos cuantos monjes de la iglesia de la Luz
De pronto Yasuo sintió un toque en la espalda.
- Esperas a alguien o te han salido raíces.
Eran un par de tipos con cara de pocos amigos. El toque se ve que se lo habían dado con una porra corta rematada con hierro.
- Largo.
Al otro lado de la calle, Lothar estaba igual. Pero no echaba mano a las armas. Con el habían tres
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Abdulfin
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Vie Oct 31, 2014 7:23 pm

Era el dia en que Yasuo habia decidido pasar a otro nivel de entrenamiento, asi que cogio un saco y se fue a la rivera del rio a coger arena. Una vez lleno se encamino a la tienda, los rayos del sol apenas aun despuntaban en el alba. Ya en la satreria lleno un pequeño barreño con arena y le puso un trapo encima para golpear con la mano en forma de cobra, -hay que endulecel los nudillos-, pensaba el oriental, para despues quitar el trapo y volver a empezar esta vez solo con llemas de los dedos. Rossa se llevo un susto al verlo tan temprano entrenando, todavia no se habia acostumbrado a que alguien se levantara antes que ella.

Despues de un desayuno copioso, escucho a Angost decir que se iba a ver a Bill y le dijo que se esperase que lo acompañaba. Otra vez iban todos juntos, hacia tiempo que el oriental no salia con sus camaradas y eso le dio satisfaccion, pero pronto se fue esa imagen. Habian llegado a la calle de los carniceros. Sangre y animales muertos rodeaban a los que alli se hallaban, hasta que por fin llegaron a la carniceria de Bill, Lothar y Yasuo miraron a sus compañeros y un gesto fue suficiente para saber que se tenian que quedar fuera para vigilar. Su madre siempre le habia dicho que ha buen entendedor pocas palabras bastan y aqui no hubo ninguna como para entender que solo ellos tres podian pasar. Asi que el oriental tomo la opcion de volver sobre sus pasos, pero poco tiempo paso para ser advertido para que dejase la calle, se notaba por esos sujetos que iba a pasar algo y ese algo era una reunion de los Dedos de la Mano y no querian chismosos por los lares.


Última edición por Abdulfin el Lun Nov 03, 2014 11:48 am, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Sáb Nov 01, 2014 2:03 pm

"Verá Bill. Lo que a nosotros nos pareció de mala educación fue que alguien desconocido nos hiciera llamar así. Pensando que podía tratarse de una trampa tenemos dos amigos fuera vigilando. Creo que deberían entrar, si me diera un momento..."
"¡No!" Fue tan rotundo y descortés que paré en seco. Mis compañeros hicieron lo mismo pero más por intuición que por convecimiento propio. Bill, percatado de su descortesía pero acostumbrado a dar órdenes, contestó con un suspiro, como el que contesta a un niño pequeño.
"Ya es tarde y el tiempo apremia. No puden verlos entrar. Recuerda que se trata que espieís sin que os vean. No pueden tener dudas algunas"
"Entonces ¿quiénes son los encapuchados a los que vemos en la cripta?" pregunté.
"Son los tres fundadores originales. Nosotros somo como un consejo de decisión. Algo más mundano"
"Y tu no vienes con nostros" preguntó Angost.
"No." dijo Bill, esta vez más amablamente "Yo tengo que presidir la reunión"
"Y ¿cómo es que no vamos a saber de qué trata la reunión?" preguntó nuevamente Angost.
"La reunión va sobre finanzas. Cosas instrascendentes. Lo importante hoy es que os quedeis con sus caras bien. Teneis que conocerlos bien e indentificarlos aunque se caracterícen de otra persona. Pues tendreis que seguirlos y averiguar quién es el traidor" volvió a contestar Bill.
"De acuerdo. Pero cuando acabe la reunión, regrese. Aún tengo un par de dudas y flecos que comentar con usted. Pero puede esperar a cuando acabe la reunión."
Y así se marchó Bill. Pero yo tenía un mal presentimiento con Lothar y Yasuo.
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Lun Nov 03, 2014 9:12 am

La Serpiente se limitó a hacer aquello que se le daba bien, escuchar y observar, quería saber si aquel hombre les estaba mintiendo y quería aprovecharse de su buen hacer para cualquier otra cosa, aunque visto los artefactos que tenía no parecía ser ninguna mentira lo que decía.
Tyrok observaba cada gesto, cada movimiento del rostro de aquel tal Bill, prefería no hablar, cuando lo hacía y tenía que ser cortés, básicamente se limitaba a imitar lo que veía en Angost, y en este momento el Príncipe se encontraba de cuerpo presente.
Al parecer los hombres de ébano estaban de moda, tal vez la gente rica tenía algún tipo de atracción sexual hacia aquellos tipos de criaturas salvajes, no coleccionaban otro tipo de animales pero ya era el segundo o tercero que aparecía. Eran grandes y robustos, pero los perros de Medio Huevo parecían mucho más simpáticos y comunicativos.
Tenía la sensación de que las paredes se le venían encima, en cierto modo le pasaba como a Angost, le gustaba la protección que le proporcionaba la oscuridad si, pero en la calle, demasiado tiempo encerrado le agobiaba un poco. Es por ello que la idea de Lothar de ocupar la guarida del niño peludo le pareció excelente por un lado y por el otro algo terrorífica, si bien es cierto, que aquel lugar era el idóneo para un grupo como el que formábamos.
La reunión debía de estar por comenzar…
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kang
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Lun Nov 03, 2014 9:59 am

La Estaban sentados mirando por los ojos de la pared. Pasó un buen rato hasta que cinco figuras tomaron asiento. Una era una mujer vieja y arrugada. Con los ojos velados por un telo azul que podrían ser cataratas. Tenía un bastón nudoso por ojos, bastante raro.
Esa sería Imilce, la encargada de la prostitución en la ciudad. Según Bill Regentaba la Paloma, un burdel de los buenos.
A su lado se sentó un medio orco, más humano que lo otro, ese sin duda era Yorik, el aduanero . Su capa dejaba entrever una cota de malla así como sus labios unos colmillos inferiores algo pronunciados. Ese era fácil de localizar. Más de uno lo había visto en el puerto, inspeccionando los barcos.
En frente se sentó el Recaudador, un hombre bajito, enclenque, de lo más mundano. Sin embargo su presencia imponía más que la de Bill o el propio Turgoll, localizar a ese no seria fácil a menos que Bill nos dijese donde vivía. Junto a él y sin ningún pudor se sentó un hombre rubio de sonrisa clara, fresca. Bien vestido y parecido. Tenía toda la pinta de ser Duncan, el jefe de la sombra. Regentaba el Teatro La Máscara. No tenía pinta de ser un asesino, mucho menos jefe de la banda de asesinos más prestigiosa de todo el mundo. Presidiendo la mesa Bill. A primera vista el más peligroso parecía el medio orco, que lejos quedaba aquello de la realidad.
Cada uno sacó un libro y se lo fue pasando al recaudador. Este parecía leer en voz alta lo que había en el primer libro. Tras leer las últimas paginas, paso al siguiente libro hasta terminar con cada uno de ellos. Seguramente estarían repasando la contabilidad.
Angost sabía ahora porqué no los dejaban escuchar. En ese momento se estaba rebelando todos los negocios sucios de la ciudad. Y Bill seguramente no quería que esa preciosa información cayese en sus manos. Cansado de mirar las mismas caras decidió descansar. Fue entonces cuando se percató de una pequeña rata que se había subido hasta alcanzar uno de los miradores. Y parecía que esa pequeña miraba lo que ocurría. Con un golpe felino de su daga la pequeña rata apreció ensartada en el acero.
No sabía por qué pero la cara de Medio Huevo se coló en su mente. ¿Sería verdad que las ratas espiaban para él?
La reunión seguía. Habían pasado de los libros a una conversación. Más de uno le hubiese gustado saber leer los labios. Aquello parecía interesante. El tiempo pasaba y alguno comenzaba a desesperarse. Hasta que de pronto todo terminó.
Pasó otro buen rato hasta que Bill los rescató de su pasillo mirador.
- Espero que no os hayáis aburrido mucho. Estas reuniones son algo largas.

- No, gracias por preocuparte. Ahora necesitamos respuestas.

- Preguntad.

- Quien dirige la Mano.

- Los tres padres. Ellos fundaron la Mano en esta ciudad. Antes de su llegada los cinco gremios luchábamos unos con otros por la supremacía de la ciudad. Cuando aparecieron ellos nos unieron. Fórmanos una sola familia y desde entonces tal y como nos prometieron no adueñamos de la ciudad. De los cinco gremios originales solo quedamos Imilce, Yorik y Duncan y yo. El Recaudador sustituyó al viejo Coburn.

- Entonces ¿los tres padres son los verdaderos dirigentes de la Mano? – Angost siguió preguntando.

- En cierto modo sí. Aunque es algo más complejo que eso. Nosotros. Los dedos, dirigimos la organización, pero los padres son los que ponen el rumbo o marcan las directrices.

- ¿Y vuestra función?

- Los dedos controlamos todas las bandas y negocios sucios particulares, de esa última parte se encarga el recaudador solamente. Nosotros con controlar las bandas sus golpes y demás vamos sobrados.

- Dices que uno de ellos es un traidor, pero no sabes cuál. Explícate, necesitamos más datos.

- Me ha llegado cierta información. De Nueva Gondor vienen tres individuos, pertenecen a la orden de los indagadores de la oscuridad. Una rara secta perteneciente a la orden de la Luz. Estos tres individuos vienen a meter las narices en nuestros asuntos y uno de los cinco dedos les ha llamado. Su objetivo es acabar con la Mano y volver a los viejos tiempos. Cuando cada uno de los dedos era el verdadero jefe de su familia.

¿Qué pintan los indagadores aquí?. Estos monjes guerreros están especializados en buscar y perseguir y acabar con el mal. Concretamente con el Caos. Nadie sabe dónde está su templo, Nadie sabe quién es su sumo sacerdote, lo que sí sabemos es que son muy buenos en su trabajo.
- ¿Y por qué no los matamos?
- Si los matamos vendrán más. Y por supuesto no daremos con la manzana podrida. Lo que os pido no es sencillo. Vuestra misión es descubrir al traidor, y conducir a esos indagadores a un puerto falso.
- ¿Qué quieres decir con puerto falso?
- Esos hombres no se irán hasta que crean que han destruido la Mano. Bien nosotros montaremos un teatro donde crean que son los protagonistas y al final de la obra tienen que pensar que han destruido a la Mano. Para regresar de quiera que salgan.
- ¿Y como vamos a hacer eso?
- Yo os ayudaré en todo lo posible. Pero tendréis que ser vosotros lo que decidáis que hacer ya que seréis vosotros los que estaréis sobre el terreno.
Esos hombres llegan dentro de dos días al puerto en la nave “La Espiga” el primer paso seguramente será seguirlos. Y ver que hacen.
Seguramente necesitareis muchas cosas. Como por ejemplo una buena guarida para los tres nuevos padres que esos hijos de puta vienen a matar, eso corre de mi cuenta. Así como a tres falsos Padres. Eso corre también de mi cuenta. El cómo engatusar al traidor y los indagadores es cosa vuestra, aunque contéis con mi ayuda.
¿ Alguna pregunta más?
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Mar Nov 04, 2014 8:51 am

- Creo que necesitaremos mas datos- Dijo Angost- A ver... quiere que le preparemos la trampa a los Indagadores o que descubramos al topo? o Tal vez las 2 cosas?
Los Indagadores han sido avisados por el traidor... las autoridades de Tharbad saben que vienen?SI es asi podriamos hacernos pasar por un Oficial para recibirlos.
Quienes van a ser los 3 incautos que pasaras por el cuchillo en lugar de los "encapuchados"?
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Mar Nov 04, 2014 9:05 am

- Lo quiero todo Maese Angost. Quiero montarles un trampa y saber quien es el topo. La trampa consiste en que ellos crean que han eliminado a los tres padres y con ellos desmontado la organización. Luego cuando los indagadores se marchen con el trabajo cumplido, mataremos al traidor.
En cuanto a los tres incautos que pasarán por el cuchillo de los indagadores son cosa mía. Darán el pego, como suele decirse. No os preocupéis, no seréis vosotros, si es eso lo que te preocupa.
Respecto a lo de recibirlos como guardias es buena idea. Pero si realmente les espera un verdadero oficial de la guardia sería tan sospechoso como peligroso. No creas que no me gusta la idea, pero es arriesgada. Si por un casual os piden que los llevéis a un cuartel o al palacio del Senescal para pedir audiencia el negocio se complica mucho. Quizás esa carta podríamos guardarla para más adelante.

- ¿Y como sabes que los indagadores vienen a contactar con un traidor de la Mano?
Angost no pudo reprimir la pregunta por más tiempo.

- La Mano tiene muchos ojos y oídos, y no solamente en la ciudad. No os puedo decir mas acerca de ese tema. Pero la información es de confianza.

- Y claro ¿no tienes ni la menor sospecha de quien puede ser, no?

- Si lo supiera no necesitaría de vuestra ayuda y vosotros estaríais muertos sobre el puente del Rio Plata. De momento habrá que seguir a esos pájaros.
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Mar Nov 04, 2014 4:18 pm

- Creo que deberíamos ponernos manos a la obra y descubrir cuanto antes quien es el traidor - a todos les sorprendió que La Serpiente rompiera su silencio, pues era algo extraño en él, más bien solía limitarse a escuchar - Si descubrimos quiene es el traidor antes de que lleguen esos indagadores, uno de nosotros podría hacerse pasar por é, con el fin de llevarlos al supuesto lugar donde todo el teatro este montado y que pasen por el filo de sus espadas a quien tengan que hacerlo, ¿no os parece? -
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Ankalagorn
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Mar Nov 04, 2014 4:55 pm

-Supongo que el traidor no se dejaria ver tan facilmente. Si damos con el y nos hacemos pasar por el diendo la cara, puede ser un riesgo demasiado alto. Sin embargo podriamos ir al puerto a ver si alguien recibe a los Indagadores y seguirlos, tal vez mande a un representante suyo que lo conozca(al traidor). Si no es asi, creo que tendremos que ir detras de los Indagadores, cosa que no me gusta, pues segun cuentan tienen poderes que escapan a toda razon.
Sera mejor no llamar mucho la atencion, asi que iremos Halaf y yo al puerto dentro de dos dias y los seguiremos o veremos con quien se reunen. Durante esos 2 dias, podemos dividirnos y seguir a cada uno de los "dedos", el dia uno los seguiremos durante el dia y el dia 2 lo haremos durante la noche, cerca de las puertas de sus casas, por si salen.
Esto va a ser complicado, pues nunca hemos hecho algo asi, al menos yo no. Vamos a tener que andar con pies de plomo, pues todo el marron es para nosotros... una vez mas.
Me gustaria tener contacto siempre que queramos con Bill, de esta manera podemos ir contandonos lo que averiguamos, ademas nos dara datos de donde tendremos que llevar a los 3 indagadores.
La segunda parte del plan es dirigir a esos tipos donde estara esperando la pantomima, pero hasta que no los vea,  si se reunen con alguien, como se mueven sobre el terreno etc . no quiero pensar nada.
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Jue Nov 06, 2014 9:09 am

La posada de la corona de Tharbad.

Angost había hurgado en la ciudad hasta dar con esa posada. Estaba en medio del barrio plebeyo. Era una bonita casita con tejado a dos aguas de dos plantas. La entrada tenía una puerta de madera jalonada por dos ventanas con alas de madera. Una reja de forja adornaba y protegía la casa con sus delicadas líneas de filigranas férreas.
Unas bonitas macetas con flores de invierno custodiaban la puerta.

Hacía un rato que vigilaba la casa y sus pormenores. Había visto salir y barrer la puerta a un hombre entrado en años. Iba bien vestido, con ropa sencilla, pero limpia y d calidad. Eran detalles que había aprendido de Lothar. Se podía averiguar mucho de la ropa y calzado que llevaba cada uno. Tras haber adecentado la puerta el hombre abrió las ventanas y se metió en el interior de la posada. Se le veía sentado en un escritorio y leía un libro.

El puerto.

Halaf paseaba por el puerto de Tharbad. Se había topado con alguna que otra patrulla orca. EL gremio mercenario orco controlaba los muelles y brindaba su protección al gremio portuario, comprendido por los estibadores, la flota mercante y la lonja.
Nada más entrar al puerto pasó delante de la oficina portuaria. Un par de orcos montaban guardia delante de ella. Echó un vistazo disimuladamente por una de las ventanas y siguió su camino. Yoric, medio orco, no estaba o no lo había visto en la oficina. A un lado y otro buques de muchas facturas atracaban, partían o e eran descargados. Tras los barcos siguió el turno de las barcazas, barcas y botes de pesca. Más de la mitad eran una tapadera de carga y descarga de contrabando. So era un secreto a voces. Fue entonces cuando Halaf vio a Yorik. Bajaba por la rampa a puerto. Le seguía un enorme orco acorazado con unas orejas descomunales.

Tras él, un hombre que no dejaba de hablar y hacer aspavientos. Tenía toda la pinta de ser el capitán del barco. Ambos se dirigieron a la oficina del puerto.
El rubio cambió su rumbo para que coincidiera con los tres personajes. Caminaba una distancia considerable que no conseguía ocultar la conversación. El capitán estaba alzando demasiado la voz.
- Esto es un ultraje. La tasa del puerto es inasumible para la empresa del barco, os quedáis con todos los beneficios….
Las protestas del capitán les acompañaron hasta que entraron en la oficina.

El teatro la Máscara.

Tyrok estaba delante de la entrada. Era un edificio grande, semicircular. Estaba sucio con las paredes cubiertas de mugre que solo consigue dar el tiempo. Un cartel anunciaba la obra de esta noche.
“ El Dragón Negro y la Torre Oscura”
La famosa tragedia había recorrido la los teatros de todo el mundo, era vieja pero la gente seguía pagando por ver las desventuras de Ankalagorn y sus hombres.
Debajo de este otro cartel rezaba: se buscan actores.
Sentado en la terraza de una posada que daba al teatro, Tyrok, degustaba su merienda y contemplaba la entrada de la compañía de teatro al mismo. Duncan, jefe de la compañía y conocido como el comediante no entro con los actores. Según le habían dicho vivía en el teatro. Al final se levantó y se fue. La merienda dio para largo, pero ya era demasiado sospechoso. Un par de horas más tarde regresó. El teatro abría sus puertas.
Compró una para el gallinero. Abajo sin asientos pudo ver los palcos que se alineaban en la línea curva formando tres pisos. Cuanto más alto más lujoso. Delante de él, el escenario de madera con un enorme telón, antes rojo ahora marrón. Cuando se descorrió pudo ver el decorado. Una torre pintada con gran maestría aparecía de fondo. La función acababa de comenzar.
Tyrok intentó hacerse un plano mental del teatro. Una entrada que daba a unas escaleras que subían. Un poco después dos puertas, una que daba al gallinero y la otra seguramente a las entrañas del teatro.
La serpiente se quedó esperando hasta la media función. La verdad es que aquello se ponía interesante. Y los actores tras las Máscaras eran irreconocibles. Eso sí la voz del protagonista era un torrente de fuerza seguramente comparable a la del mismo señor de las huestes. Hacía que el espectador se sintiera dentro de la historia.
Ahora era el momento de decidir qué hacer, quedarse hasta el final de la obra o intentar fisgar por el teatro ahora que todo el mundo estaba ocupado en la función.

La Paloma.

Angost había emparejado al Tahúr con él Oriental. Esperaba que el juicio de Lothar mantuviese a salvo al impulsivo Yasuo.
La Paloma era un buen burdel. Chicas limpias y guapas, buena bebida y un habiente divertido, jugar y beber rodeado de lujos, cortinas de seda, mesas de roble. Decorado con gusto y elegancia. Lo malo era su precio…
La entrada estaba custodiada por un par de hombres fornidos. Tras echarles un vistazo les dejaron entrar. Eso sí, les quitaron los hierros antes de dejarles pasar.
Un pasillo que daba a un salón. Al fondo de este una barra de bar atendida por dos exuberantes camareras. Tras ellas botellas y más botellas de licor.
A un lado de la Barra emergía una escalera que como una serpiente se aferraba a la pared para llegar al segundo piso. Al otro lado de la barra, una puerta de hierro y a continuación un escenario donde un par de mujeres bailaban al son de la banda que había tras ellas.
- Siéntate y vamos a jugar.
- Lothal sabes que no me gusta el juego, es mas no me gusta jugal contigo, nunca gano.
El Tahúr miró al oriental. La verdad es que tenía percha, la ropa que le había escogido le sentaba muy bien. Le había costado arrancarle ese asqueroso kimono y vestirlo como un hombre al que le van bien los negocios. A ese burdel no entraban pordioseros.
- Jugaremos porque así podremos ver lo que se cuece. Si nos metemos en una habitación no veremos nada.
Sentados en el salón podían ver la escalera que daba y formaba el pasillo de la parte de arriba. El pasillo estaba cosido a puertas cada uno decorada con un motivo diferente. Seguramente cada una ofrecía una temática con lo que se representaba tras la puerta. Esa posición les ofrecía una vista inmejorable del salón, la entrada y las puertas de arriba.
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Jue Nov 06, 2014 4:58 pm

Angost habia encontrado algo de ropa apropiada en la sastreria para aquella posada. Al entrar por la puerta vio a un hombre anciando tras una mesa. Angost se acerco:
-Buenos dias caballero- Angost hizo una leve reverencia, propia para el lugar y para la persona ante la que se encontraba.
-Buenos dias, que desea?
- Estoy buscando un hombre de lo mas normal.
-Aha- Afirmo el viejo de manera perpleja. Ahora que Angost habia captado toda su atencion, continuo.
- Es un hobre que no destacaria en ningun lugar, pero seguro que sabe a quien me refiero. Practicamente vive en su posada- Angost describio perfectamente al Recaudador.- No, no... ya se que seguramente ese hombre no exicta, pero ambos sabemos que si.- El viejo no sabia muy bien a que se referia- Solo entreguele esta nota cuando lo vea...y sea muy discreto.
- Señor ese es mi trabajo.
- Lo se... - En la nota ponia: "las tres figuras que espera, han tenido un retraso, por lo que han mandado a un mensajero. Si quiere mas datos sobre el retraso, ya que es de suma importancia que conozca unos pormayores, ocurridos antes de partir,  reunase con nuestro mensajero a media noche en la habitacion que le indique el posadero" . EL plan era bien sencillo, si era el traidor, sin duda sabria de que se trata esa nota y se presentaria a que el "mensajero" le dira mas datos sobre el retraso, aunque tambien cabia la posiblidad que no fuera el traidor y sintiera curiosidad por quien le habia enviado esa nota equivocada... aunque un hombre, con un minimo de educacion, daria una nueva nota al posadero, diciendo que esa nota no era para el, que se habia equivocado. SI acudia a la cita, sin duda, habria grandes posiblidades de que fuera el traidor. Por supuesto la nota no estaba firmada, lo que le daba mas credibilidad, ya que era una mision en la que si, cualquier comunicacion de ese tipo, como la nota, llegaba a manos equivocadas, no se conociera quien la escribia.
-Deme una habitacion - Angost debia fijarse en el numero de la habitacion e incluirla en la nota.

OFF: Se supone que el traidor no sabe que lo estan buscando como traidor, por lo que no tiene por que temer ninguna trampa.
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Vie Nov 07, 2014 8:28 am

- Señor, no hay habitaciones disponibles. Esta todo completo.

- Pues dígale a nuestro hombre en cuestión que nos veremos en el establo que hay detrás de la casa a lo hora convenida.

Dicho esto Angost dejó al viejo y salió como si nada de allí. Se dio un vuelta para reconocer el terreno. Había un buen lugar para esconderse y observar el establo al otro lado de la calle. Cuando pasó por el establo se dio cuenta de que no lo habían usado en mucho tiempo. Estaba limpio y sin restos de paja o excrementos, por no decir del aroma, nada que ver con una verdadera cuadra.

Llegado el momento Angost se escondió al otro lado de la calle. Hacía frio y se envolvió todo lo que pudo en su capa. Era menos que una sombra oscura en mitad de la noche. Desde su posición tenía una vista inmejorable de todo lo que se acercase al establo.
Y como un pesador paciente que tira su caña al final encontró su premio. El recaudador asomó sus narices por el establo.
Andaba confiado, tranquilo en mitad de la noche sin luna. alumbrado por un suave candil colgado de la pared de la posada, se fue difuminando conforme se acercaba al establo...



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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Vie Nov 07, 2014 8:40 am

Angost dudo , pero no le quedaba otra, tenia que estar seguro de aquello.
Dio un paso hacia adelante, titubeante, despues otro mas seguro y un tercero que recupero su elegancia y seguridad habitual.
-Buenas noches caballero- Dijo Angost, dirigiendose al Recaudador- Le dio mi mensaje el posadero? Espero no haberme equivocado de personas, pues las instrucciones me las dieron mis maestros y no suelen fallar...Como le decia en la Nota va a haber un ligero retraso.
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Vie Nov 07, 2014 8:56 am

- Buenas noches. - Su voz se hundió en lo más profundo de su cerebro. El príncipe se mareó, pero apretó los dientes y se sobrepuso al impacto inicial.

- Si, me dio tu mensaje el posadero, Maese Angost. Solo que no esperaba que fuera de tu parte. Así como tampoco se a que te refieres. Muchacho mas te vale no mentirme y contarme que está pasando aquí. - Su sonrisa sencilla, casi amistosa contrastaba con el inminente estado de miedo que estaba sintiendo Angost.

Angost se veía ahora pequeño e insignificante ante el recaudador. Había algo abrumador en él. En cuanto abría la boca uno dejaba se ser quien fuera para convertirse en un insecto ante esta persona, que le ´bastaría con levantar el zapato para aplastarte.

- Y bien, ¿Qué está pasando aquí?
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Vie Nov 07, 2014 9:15 am

Angost intento sobreponerse, estaba claro que Bill le habia mentido al decirle que no los conocian o se habia confundido gravemente para la mision. Eso era algo imperdonable para ser el que dirigia a los 5 dedos, si se enteraban los encapuchados de su metedura de pata, podia ser colgado, como aquellos mafiosos.
- No voy a mentirle, señor, pues seguro que usted lo descubriria. Estoy buscando un traidor en los Dedos y estaba descartando gente- Dijo casi ironicamente Angost- Solo cumplo con mi trabajo, asi que espero que me comprenda y no lo tome como algo personal. Por que ha acudido usted a la cita, si no sabia de que se trataba?
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Vie Nov 07, 2014 10:18 am


-Bill sabe muchas cosas, pero no lo sabe todo. No le juzgues mal. La Mano, o los tres padres le han encargado este trabajo a Bill. Aunque Bill desconoce que yo también conozco los entresijos del problema que nos concierne. Por desgracia Nadie conocido puede actuar. Así que os escogimos a vosotros. Durante mucho tiempo os hemos seguido. Y siempre habéis cumplido nuestras expectativas. Por suerte para ti no soy el traidor. Si no estarías muerto. - Angost tenía la certeza de que no se estaba tirando un farol.
- He acudido a la cita porque me tenía intrigado quien me había dejado el mensaje. Y me resultaba muy sospechoso que alguien me citara con ese texto. La alusión clara para el buen lector de los tres amigos que van a desembarcar pasado mañana, no iba a pasarla por alto.
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Vie Nov 07, 2014 10:29 am

-Cierto que estaria muerto, pero un riesgo que debia tomar y habria sido un sacrificio para la mision... Pues si apareciese muerto o no apareciese te delatarias como traidor ante la Organizacion...no pienses que soy tonto del todo. - Angost debia de suponer que decia la verdad, pues el no habia nombrado en ningun momento a Bill.
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Dom Nov 09, 2014 2:48 pm

En el puerto había muchos lugares donde esconderse. Pero no podría vigilar todo el puerto.
Tenía que verlo todo, pues se esperaba a un barco con tres individuos. Pero no sabía qué individuos eran, cómo vestían, qué aspecto tenían, nada.
Esta misión nos venía grande puesto que nos hacía falta personal, no en cuanto a compliación. Para que fuera perfecta habría que vigilar a cuatro dedos. Y al menos dos de nosotros cuando no más, tendríamos que vigilar el puerto.
Aún así, me parecía un poco absurdo vigilar a los dedos. Lo principal era vigilar a estos tres individuos, pues al fin y al cabo, al final irían a reunirse con el topo. Con vigilar a estos tres bastaría.
Nos habían dado la misión más fácil del mundo. Con ver quién era el traidor, Bill lo orquestaría todo para hacer que los Indagadores mataran a los tres chivos expiatorios, y luego algún asesino matara al traidor. Puede que eso también nos lo encargaran. Y ésa misión si sería complicada.
No obstante seguir a los dedos nos serviría para atar los cabos de forma definitiva.
Angost pensaba como yo, por éso nos había contado que iba a teneder una trampa al recaudador. Si caía en ella o a Angost le pasaba algo, sabríamos que era él el traidor. Y si no, podríamos descartarlo. Lo cual servía para que Angost quedara liberado de su labor de seguimiento y poder ganar un activo más. Lo complicado era la falta de personal, ya lo había dicho.

Para mi pesar, tenía que pasear por el puerto. Escondiéndome en varios sitios para vigilar mejor y no levantar sospechas. ¿cuándo llegarían los tres individuos? A veces me acercaba hasta ver el agua, pues podrían intentar llegar tan a escondidas que no atracasen en el propio puerto.
Pero no, lo más escondido, el mejor camuflaje, era hacerlo tan a la vista que no se levantaran sospechas. Bajarían de cualqueir mercante. Pagarían la tasa. Puede que incluso la protestasen un poco, como todos, y se marcharían como cualquier otro. Estaba claro que no iban a bajarse tres reyes, si no tres hombres normales, corrientes y vulgares. Lo que acentuaba más la dificultad.
Me había tocado la parte más dificil y de mayor responsabilidad. Cuando llegasen los seguiría con mi hechizo de acechar, pues no me podía delatar.
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MensajeTema: Re: Capitulo III Los cinco Gremios   Lun Nov 10, 2014 8:21 am

La Serpiente no lo dudó un instante más, no tenía tiempo que perder, era ya media función y seguro que la vigilancia del teatro había bajado. Era justo el momento de salir en busca de una letrina en la que hacer sus necesidades y… “perderse”. Debía ser silencioso y buscar cualquier cosa que le pudiese servir para la investigación que estaban llevando a cabo,… aunque ¿qué era lo que buscaba exactamente? No era fácil, estaba buscando una aguja en un pajar que era la habitación u oficina de Duncan, y luego tener que buscar alguna prueba dentro de dicha habitación sería una vuelta a buscar una aguja en un pajar…
Tyrok comenzó a alejarse de la escena, pero se prometió volver, puesto que la obra le estaba pareciendo interesante y le costaba retirar la vista del escenario.
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