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 Sesiones privadas de Halaf

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kang
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MensajeTema: Sesiones privadas de Halaf   Miér Abr 30, 2014 5:18 pm

Noche en Hosperia del Ganso

Los muros de troncos revestidos de yeso enmascaraban las palabras convirtiéndolas en murmullos y risas macabras.
Al poner la oreja notó como el polvo le entraba en el oído. Retiró la cabeza y para su sorpresa, el paraíso se dejó ver.
Clarisse estaba muy cerca del grandullón que la miraba como si no hubiese una mujer en su vida.
< Mírala cabrón> Halaf sintió un ataque de rabia. Sus ojos desfilaron por el cuerpo cubierto de ella. De vez en cuando movía la melena como para apartarse un mechón rebelde. Sin poder evitarlo sus ojos bailaban al son de sus movimientos. Se llevó una mano a la cadera deslizándola por toda su figura. La otra mano desapareció tras la espalda de él, para asomarse por el pelo negro de la cabeza del grandullón. Se Acercó a el, mucho, casi compartían el aliento. Luego ella se giró para susurrarle algo al oído.

De pronto se movieron de su campo de visión. Al fondo Meya, coqueteaba ligeramente con el otro. Le estaba llenando la copa de vino mientras su acompañante se sumergía en su escote. Ella fingía no darse cuenta y se inclinaba poco a poco para dejarle mejor vista. Luego cuando terminó de llenarle la copa sus miradas se encontraron y ella se ruborizó y todo. Era una visión celestial contemplada por dos demonios.
Le tendió la copa y él bebió con ansia. Como una víbora serpenteó con sus curvas hasta prendarse de él. Otra vez muy cerca, demasiado cerca. Sus labios rojos, carnosos se entreabrían a cada palabrita de su boca. Mientras jugueteaba con un cordón de su apretado corsé.

- Quítate esa pesada correa, y la capa, déjalo todo encima de la mesa junto con la bolsa, si quítatela no te va a hacer falta.- La voz de Clarisse era la de una gatita ansiosa por jugar. Pero él no la veía, solo al capricho. Ahora sabía porqué tenía ese apodo.

Clarisse apareció de tapando todo el campo de visión. Su acompañante bebía directamente de una botella mientras el contenido se desparramaba por su garganta pecho abajo. Clarisse lamió el vino oscuro de su cuello para compartir después el negro jugo con la bestia que tenía encima. Los besos no tardaron ser animales, se manosearon hasta que las grandes manos atraparon los pechos de ella. Intentó con furia meter sus dedazos entre el delicado encaje negro, amenazando con romperlo y dejar escapar las dos ansiadas presas, ella lo dejó hacer para que su ansia no parase, le mordió la oreja y luego le lamio la mejilla para estamparle lo pechos en la cara.

Fue entonces cuando ella, con la cabeza del mastodonte entre su pecho lo vio.
Sonrió a su admirador. Sus miradas se cruzaron y ella le sonrió con descaro mientras apretujaba la cabeza del otro contra si. De pronto ella empezó a moverse rítmicamente encima de él. Cerraba y abría los ojos para encontrarse con los de Halaf.

Le acostó y ella empezó a hacerlo todo. Poco a poco se fue despojando de la chaqueta, luego empezó con el corsé. No paraba de moverse, arriba, abajo, mientras sus dedos trabajaban hábiles con las lazadas que iban liberando sus turgentes curvas. Cuando la prenda perdió su última lazada miró a la pared con descaro, estaba a punto de mostrarse totalmente. Su melena acompañó el movimiento y le tapó mientras tiraba el corsé al agujero.

- Mierda -No pudo resistirse y soltó el improperio tras quedarse ciego al otro lado del muro..
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MensajeTema: Re: Sesiones privadas de Halaf   Miér Mayo 21, 2014 9:59 pm

El sueño llegó como una flecha. Había sido un día largo y una noche dura.
Las imágenes empezaron a llegar como un torrente. Primero estaba disfrutando en un burdel del placer de la compañía femenina. Jugaba a las cartas y bebía como si se fuera a acabar el mundo. A su lado una mujer de sinuosas curvas reía mientras se restregaba como una gatita. Luego todo se volvió borroso.
Clarisse bajó por las escaleras como una diosa. Halaf no pudo evitar mirarla, sus ojos se perdieron en sus curvas sinuosas como serpientes. Desfiló por todo el local hasta sentarse en las piernas de un hombre fornido. Sus manos acariciaron su cuello hasta posarse pícaramente sobre su pecho velludo. Sus dedos se arremolinaron en el pelo del pecho de él mientras los ojos de Calrisse y Halaf se encontraron.
Al Rubio le dieron ganas de arrancarle el corazón a ese hijo de de la gran puta. Sentía como el fuego le quemaba y la mujer que tenía encima le sobraba. Tanto que se la quitó de encima de un empujón. Se levantó tirando las cartas y las fichas, le dio igual.
El salón se redujo cuando lo cruzó sin dar apenas un paso. De pronto estaba frente a Clarisse, la diosa de pelo rojo y labios carmesíes. Apartó de un empujón al idiota que la sobaba sin piedad.
- El viernes me pondré ese vestido nuevo en el Tatuaje Rosa… el viernes….
De pronto el Rubio se despertó sudoroso y con una erección digna de un meara. Esa mujer se había calvado como una lanza en su fuego
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MensajeTema: Re: Sesiones privadas de Halaf   Vie Mayo 30, 2014 10:08 am

Halaf y Lothar entraron por la puerta. Hacia muchísimo que el Rubio no entraba. Y fue en ese momento cuando se acordó. Antes de que la mujer del carnicero le engatusarar Halaf rondaba por aquí para ver a la guapa pelirroja que rondaba este antro. Nunca había llegado a rozar uno de sus encajes, era la chica más cara del establecimiento. Ahora recordaba esa cara tan familiar, lo que no le entraba en la cabeza era que hubiese olvidado con tanta facilidad. Ahora estaba claro que no la iba a olvidar así como así.
El local olía a flores y estaba tenuemente iluminado. Nada más entrar Jazmín les recibió con esa encantadora sonrisa.
Mis jugadores de cartas preferidos, me tenéis abandonada chicos. Como podéis hacerle esto a una dama como yo – Fingió falsa inocencia y vergüenza, eso la hacia deliciosa a pesar de sus cuarenta y muchos, de joven ni Clarisse le hubiese llegado a la suela de las sandalias.
- Hoy hemos venido a por el descanso del guerrero Jazmín. Las cartas para otro día.

- Que lastima, han venido unos marineros con las bolsas llenas y no tengo a ningún buen jugador que comparta conmigo las ganancias.
El Tahúr miró a su amigo, Halaf supo enseguida que Lothar iba a jugar y total para lo quee había venido a hacer no le necesita.
- Ve y juega yo voy a solucionar una cuenta pendiente. Jazmín ¿sabes si hoy ha venido Clarisse?
- Si, hoy está soberbia, un deleite para los ojos. La haré llamar vosotros podéis acompañarme para presentaros a la mesa mientras tanto.
La mesa estaba compuesta por unos seis marineros algo borrachos y con ganas de juerga. Cada uno sujetaba una jarra y a una chica. Aquello era una fiesta más que una partida, el Tahúr se iba a poner las botas con estos mastuerzos.
-Ven te llevaré con Clarisse, veo que ha hecho mella en ti. Esa mujer es un diamante rojo.
Jazmín rió con complicidad. - Está en el cuarto de arriba le he dicho que vas para arriba.
Halaf sintió el fuego en su interior. Incluso se puso algo nervioso. Emprendió las escaleras y con ciertos nervios abrió la puerta. Le recibió una fragancia dulce y delicada, al fondo, tumbada en una cama de lado estaba el fuego rojo.
- Pensaba que no llegarías nunca. Ven y cierra la puerta.
Halaf se adentró y fue hasta la cama. Cuando llegó se sentó y pasó una mano por la cara de Clarisse, casi le temblaba de la emoción. Estaba precisa con ese vestido negro y rojo a juego con su pelo y seguramente con su alma. Sus labios carnosos se entreabrieron para recibir los del rubio. Luego todo fue rápido y bestial.
No sabía cuánto tiempo había pasado, Clarisse estaba tumbada a su lado, sudando y oliendo a sexo. Él estaba en otro mundo, acababa de yacer con una diosa y solo pensaba en que esa diosa no era su diosa, sino la de cualquiera que pagara el precio. Halaf estaba paladeando el sabor de los celos, otra vez. Pero cuando fue a levantarse encontró la mano de ella en su pecho.
- Aun no, cariño, tengo una sorpresa para ti. ¡Adelante pasa!
Halaf pensó que entraría otra mujer y tendría sesión doble. Pero su sorpresa fue mayúscula. Por la puerta entró Aleg, capitán de la guardia de Tharbad. Iba acorazado, parcía que esa era su piel de verdad, el capitán no salía de casa sin el hierro a cuestas. Por su puesto su espada colgaba de la cadera.
- Halaf, Halaf, Halaf… Así que perteneces a la Mano. Que interesante. Sabes llevo mucho tiempo esperando a capturar a esos hijos de mala madre que le dan mala fama a mi ciudad. Y por fin doy con alguien que pertenece a la Mano. Se que preparáis un golpe dentro del barrio prestamista. Sabes es la primera vez que la Mano intentará dar un golpe en el banco del mundo. Pero esta vez se ha equivocado, ha cometido un error.
Te preguntarás como se tanto. Los papeles que robasteis y no leísteis. Arleg supo que si por la cara que puso el Rubio. – Afortunadamente Clarisse si que los leyó. Y encima vosotros le dijisteis que pertenecíais a la Mano. Un golpe de suerte para mí.
Halaf, desnudo, desarmado y a su merced esperaba que tanto discurso sirviese para no dar con sus huesos en la Mazmora, esa cárcel tenía verdadera mala fama.
- No te preocupes, no quiero encerrarte a ti, quiero a los peces gordos. Si, ya sé que no los conoces pero el dinero que robéis sí que llegará a sus manos y yo con él.

- Ya puedes encerrarme no pienso ayudarte.


- Es una lástima. Si te asomas por la ventana verás a tu amigo, se le dan muy bien las cartas, cualquiera diría que hace trampas. Ven levántate, desde esta ventanita se le ve muy bien.
Se acercó sin tapujos. Y si, desde la ventana se veía a Lothar jugar con los marineros
- Ves, está bebiendo un vino muy bueno y especial. Como ese que tú acabas de beber con Clarisse. Es tan bueno que me ha dado verdaderamente pena envenenarlo. Por supuesto tiene antídoto, de hecho tiene dos, uno paliativo y otro de cura total. El veneno no mata al instante, de hecho tarda unas semanas en causar la muerte. La primera semana no ocurre nada, pero luego se notan los síntomas. Mareos, vómitos, luego vómitos con sangre, disentería y luego la muerte. Si te hubiese envenenado a ti seguro que habrías dado la vida por tus amigos, pero mejor si os enveneno a los dos, así me aseguro de que jugarás a mi juego. Así que ahora me vas a contar en qué consiste el golpe que vais a dar. Para poder organizarme. Luego cuando estéis en la ciudad ya te iré dando instrucciones. Por cierto aquí tienes dos dosis paliativas. Sirven para una par de semanas cada una.
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MensajeTema: Re: Sesiones privadas de Halaf   Vie Mayo 30, 2014 3:40 pm

Mi giré para mirar fíjamente a Clarise. Era la segunda hermosa mujer que me la jugaba. De un modo u otro, no volvería a ocurrir nunca.
Miré a Aleg.
"Tu no sabes nada. Crees que entre los ladrones no hay honor ni dignidad. Pero te demostraré que te equivocas y mucho. Mátame ahora, o déjame morir. No hablaré. Y por Lothar.....creeme. Lo siento de verdad. Siento que su amistad lo haya metido en ésto. Siento más aún que él tenga que morir por mi estupidez"
Aleg era un hombre de honor, esperaba que eso sirviera de algo.
"Así que, como le hablas a un muerto, mejor cuéntame qué quieres hacer, y yo sopesaré si la vida de mi amigo, que no la mía, vale la pena que lo haga. ¿Cómo piensas seguir el dinero?¿Cómo piensas llegar hasta la Mano?"
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MensajeTema: Re: Sesiones privadas de Halaf   Vie Mayo 30, 2014 10:11 pm

- Como me decepcionas muchacho.
Arleg caminó por la habitación como un tigre enjaulado. Luego miró al Rubio a la cara.

- Esto no es una negociación. No te lo estoy pidiendo. Dices que tu vida no vale nada, vale, me hablas de honor, ¿honor?! Yo! me dedico al honor, muchacho, a la honradez. Y hare todo cuanto esté en mi poder para erradicar a la Mano. Si tu has de sufrir una muerte agónica hasta la saciedad, sufrirás. Y me suplicarás el antídoto, ya lo verás. Sobre todo cuando veas a Lothar. Su dosis es mayor, podrás ir viendo como se descompone el hombre que es. Sabrás que te va a pasar..

O, puedes quedarte sentadito y decir: si Lord Arleg, voy a colaborar contigo y mis amigos y yo, no tendremos que temer nada de la justicia de la ciudad después de esto.

¿Cómo voy a seguirle la pista al dinero? Muy fácil, tu zoquete, me contarás el plan y me irás informando conforme sucedan las cosas. Así de sencillo, yo decidiré cuando entrar en escena para rescatar el dinero y apresar a verdadera cabeza de todo esto.

Ahora tu decides; sales por esa puerta a cavar tu tumba, o dices si Lord Arleg
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MensajeTema: Re: Sesiones privadas de Halaf   Sáb Mayo 31, 2014 10:51 am

Me dirigí hacia mis posesiones. Comencé a vestirme tranquilamente. Comencé por los pantalones, y mientras hablaba con Aleg.
"No tienes ni idea. Nosotros tenemos más honor que vosotros. Moriría de ésa forma que has dicho por cualquiera de mis compañeros."
Me giré de forma jactanciosa y señale a Clariese
"Aunque antes volvería a yacer con ella una vez más"
Continué con mis quehaceres de forma tranquila. Ya nada me podían hacer.
"No es una negociación, pero ya propones algo nuevo. Mis compañeros y yo no tendríamos que preocuparnos de la justicia. Bueno. Pero tendríamos que preocuparnos de la Mano. ¿O eres tú el zoquete que cree que la Mano no tiene poder?¿que está fuera de tu alcance? Y además. Yo no me fio de ti ¿por qué iba a hacerlo?"
Con ésas palabras Aleg se llenó de furia iracunda.
"Yo soy el único con honor. Soy el único de fiar. Los rufianes sois vosotros"
Hablaba con frases cortas y apretando los dientes.
"Te insisto en que eso te equivocas. Hay más honor entre los ladrones, entre la Mano, que en toda la guardia de Tharbad"
No conseguía que la conversación fuera por donde yo quería. Y la muerte de Lothar era tan injusto. En un principio había pensado en matar a Lothar, para que no sufriera. Volver y llevarme por delante a Clarise, para después quitarme la vida. ¿Qué cara habría puesto Aleg si hubiera hecho eso?. Pero no. Lothar no merecía aquello. Ya estaba vestido. Me acerqué de nuevo a la ventana y ví a Lothar en todo lo suyo. Jugando. Tranpeando. Ganando. Riendo.
"Colaboraré contigo. No por mí, por él"
Dije señalando a Lothar.
"Solo un infame como vosotros habría recurrido a un chantaje tan sucio como dañar a un ser querido. ¿Y tu tienes honor?. Puede que un día alguien envenene a tu mujer o hijos, entonces sabrás por qué un hombre como yo hace esto"
Aleg parecía más enfadado aún. Pero no le dejé reaccionar.
"Eso sí. Será con mis condiciones. Me llevo los paliativos. Aún no sé qué o quién es el objetivo. Solo me han dicho que será nuestro mirlo blanco"
Aleg puso una cara extraña
"Un golpe grandísimo y definitivo"
"Sé lo que es un mirlo blanco" espetó.
"Bien. Dentro de dos días sabré más" entonces me giré hacia Clarise "Entonces volveré para yacer contigo. Si mi vida pende de un hilo habrá que aprovecharla" volví a mirar Aleg "Cuando termine podrás entrar tal y como has hecho hoy "hombre de honor" , pero eso sí. Cuando yo te diga, cuando yo lo diga. Me darás el antídoto de Lothar. Y no habrá discusión sobre esto. Ya que yo me tengo que fiar de ti, llegará el punto en que tendrás que fiarte de mí. O te quedarás con la miel en los labios"
Extendí la mano para que me diera los paliativos. Una vez hecho me fui. No pude si no pensar que ya había pasado por algo muy similar. Con la mano extendida para que Clarise me diera la bolsa. Una vez que me la dio me creí a salvo y vencedor; para descubrir ahora que en realidad me estaban jodiendo bien. Me parece que esta ocasión era algo muy muy similar.
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MensajeTema: Re: Sesiones privadas de Halaf   Sáb Jun 07, 2014 9:51 am

Llegaron al Tatuaje Rosa sin apenas hablar. El local estaba perfumado con el nombre de su dueña. No tardaron en ser recibidos por Jazmín.
- Hola caballeros, siempre es un placer verlos.
- Hoy no estoy para zalamerías Jazmín, trae vino y prepara una mesa quiero jugar. – Lothar estaba algo hosco.
- Muy bien, veré si puedo organizar una timba. ¿vamos a medias no?
- Si. Y después quiero algo especial. Prepara a capricho.
- Valla, eso sí que no me lo esperaba. ¿Y para ti Rubito?
- Clarisse. Hoy vengo a apagar su fuego.
- Como están los humos, se ve que habéis tenido un día movidito. Enseguida estaá todo listo.
Jazmín desapareció y los dejó en el salón. Había unas cuantas chicas guapas hablando entre ellas. El habiente era delicado adornado con una luz tenue y cálida. Todo invitaba a la relajación y al placer. Una negra de generosas curvas y labios gruesos les regó las jarras con una sonrisa digna de una diosa. Se fue contoneando las caderas igual que había venido.
- ¿Estarás bien Lothar?
- Si Rubio, no hay problema. Solo que me ha costado soltar la daga. No se pero le había tomado cariño. Era una preciosidad.
- ¿Echamos unas manos antes de la timba?
- No vete a ver a Clarisse. Estaré bien.

Halaf dejó al Tahúr con sus naipes y el vino. Los pobres incautos que jugasen con él no sabían lo que iban a hacer. Lothar parecía un lobo hambriento…
Subió las escaleras hasta la habitación de Clarisse. La abrió sin tapujos. El fuego rojo estaba a medio vestir. En ese momento se subía una media negra de rejilla por el muslo. Estaba sublime. Halaf sintió como su miembro crecía a la par de su calor. Así como estaba de medio lado ofrecía una figura tentadora y salvaje. Su melena roja no tardó en revolotear.
- Eres tú…
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MensajeTema: Re: Sesiones privadas de Halaf   Lun Jun 09, 2014 6:45 pm

Nada más entrar, cerré la puerta y comencé a desvestirme.
"No sigas. No va a durar mucho puesta"
"¿En serio?¿puedes pagar?"
"No será necesario. Ya te harás rica con todo lo que vas a sacarme. Ahora solo quiero olvidar que me muero en siete días"
Decía éso mientras me quitaba los pantalones y la había perdido de vista. Cuando alcé la cabeza me tiró sobre la cama como la última vez.
Perdí la noción del tiempo. El sexo fue mejor que la vez anterior, lo cual me enfurecía. Perdí la cuenta de las veces que derrame en su interior, con la esperanza de transmitirle algo de veneno junto con mi semilla.
Pero era tan buena, me hacía perder la cabeza. Y cuando me encontraba gozando, mi conciencia me volvía a reconcomer. Odiaba a aquella mujer. Me iba a matar y a Lothar también. Pero de repente me encontraba disfrutando como si una diosa del sexo hubiera descendido de los cielos para llevarme al paraiso del placer. Y entonces mi conciencia volvía a la carga, y así constantemente. Gracias a eso estuve mucho tiempo, y terminé agotado.

"Vas a tener que darnos algo muy grande" me dijo en un susurro cuando yo estaba boca arriba jadeando
"¿quién te ha dicho que he terminado por hoy?" intenté incorporarme pero no pude. Además ella empujaba suavemente mi pecho contra el colchón con la mano.
"Creeme. Has terminado. Por lo menos por un tiempo"
Era el momento de soltar el cebo
"Os daré a un pez gordo. Puede que al mas gordo. Y un golpe grandioso. Dile a Aleg que puede hablar conmigo cuando quiera. Ya se quién es el objetivo. Aunque aún no sé cómo y cuándo"
Si todo resultaba bien pronto hablaría con Aleg y la cosa estaría en marcha.
"Aquí tienes tu premio"
Me dijo ella mientras me montaba. No creí que pudiera, pues estaba muy cansado. Y así fue. En lo que podría describir como un extasis mortal, perdí la conciencia.

Me desperté desnudo boca arriba en la cama. O mejor dicho, Aleg me despertó.
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MensajeTema: Re: Sesiones privadas de Halaf   Mar Jun 10, 2014 8:35 am

"El hombre de honor" exclamé. Mi intención era seguir hurgando en la posible herida dejada por mí.
"Creo que tenías algo que contarme. ¿recuerdas nuestro acuerdo?" el también intentaba herir.
"Claro" Cogí mis pantalones para ponérmelos. Mientras le daba la espalda y lo que no era la espalda a Aleg. Caminaba hacia la ventana por la que la otra noche había visto a Lothar jugar. Ese camino tenía una doble finalidad; que Aleg no viera mi cara y que viera que comprobaba que Lothar estaba bien, lo que significaba que ni me fiaba de él ni de su honor.
"El golpe se trata de robar a un alto noble. Debe ser muchísimo dinero. No sé quién es el noble en concreto. Pero sí que quien viene a darnos instrucciones es un alto mando de la Mano"
Decía eso mientras me ponía los pantalones y buscaba a Lothar con la mirada.
"¿En serio? cómo sabes que es un alto mando de la Mano. Solo es un robo como otro cualquiera"
Me puse un poco nervioso, pues no veía a Lothar por ninguna parte. Fui un poco más descarado en buscarlo, pero esta vez no había intención oculta. Era preocupación de no ver a mi amigo.
"Está con la otra chica. Pasándolo bien"
Eso me tranquilizó un poco.
"Se que no es un don nadie. Nos da ordenes directas y toma decisiones. Y no es un robo más, no tenemos límite de recursos" Esta vez si lo miré "¿sabes? hasta estamos dando clases de etiqueta. Vamos a suplantar a un noble, sea quien sea. La cuestión es que hay cosas que aunque aún no nos las han dicho, es fácil suponer"
"¿como qué?" preguntó Aleg
"Como que no se trata de un noble local. Como que nos buscan a nosotros porque nuestra cara no es conocida por nadie. Como que ése despliegue de medios significa que el botín ha de ser escandaloso. Si tu detuvieras esto, tu fama te encumbraría"
"Vaya. Ahora has decidido colaborar en todos los sentidos"
"No te equivoques. Tus métodos me repugnan. Y odio traicionar a los míos. Lo hago porque no tengo otra opción" quería parecer enfadado de verdad, pero no tuve que fingir. Realmente me repugnaba lo que había hecho, y pensar que en lugar de vengarme, iba a ser recompensado me cabreaba aún más "Puedes detener a la Mano, no solo a la persona que mueve los hilos, si no salvar la bolsa, incluso puede que la vida de alguien muy poderoso, y eso te encumbraría. Pero tienes que darnos inmunidad a todos los míos, además del antídoto"
"¿por qué iba a hace eso?"
"Porque no estoy dispuesto a salvar mi vida y la de Lothar para que después nos metas a todos en el calabozo. Te ofrezco más de lo que venías buscando, es justo que pida más de lo que ofrecías tu"
Esta vez fue Aleg el que se volvió para pensar
"Tendrás que decidirte rápido. En dos días nos sacan de la ciudad. Aún no sé para qué ni a donde. Pero antes volveré aquí para contarte lo que sepa. El tiempo corre en nuestra contra"
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MensajeTema: Re: Sesiones privadas de Halaf   Mar Jun 10, 2014 9:04 am

- Está bien muchacho. Tú ganas.

Arleg parecía convencido, la fama, la gloria y atrapar a la Mano, qué más se podía pedir.

- Bien, cuéntamelo todo, cuando, donde y de que manera y yo te prometo que os liberaré llegado el momento, de las rejas y del veneno. Es un trato justo.

- El antídoto primero.

-No muchacho, no te voy a dar eso hasta que no se termine el trabajo. Lo tomas o lo dejas
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MensajeTema: Re: Sesiones privadas de Halaf   Mar Jun 10, 2014 3:00 pm

"Lo tomo"
Así cerré el trato y reconozco que me sentí aliviado. Esperé en la puerta ansioso por ver a Lothar. Cuando lo ví, si que me sentí despejado del todo. Caminábamos de vuelta a casa del zurdo.
Le conté toda la conversación, parecía que todo iba conforme lo planeado, ahora terminaríamos de concretar detalles y de tender el cebo a Aleg.
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MensajeTema: Re: Sesiones privadas de Halaf   Sáb Jun 14, 2014 12:35 am

Tras las palabras de Angost me dirigí directamente al tatuaje. Pregunté directamente por Clarisse.
"¿no me digas que vienes por más? No te imaginaba con tanta energía"
"He de hablar con Aleg y rápido. Parto hoy" le espeté, no tenía tiempo para falsos cortejos.

Estuve esperando un tiempo, pero al poco apareció.
"¿Y bien? dime" me dijo nada más entrar.
"Vamos a por nuestro objetivo. Es el duque del Paso del Balrog. La Mano va a robarle el dinero que el Sha va a pagar por sus alabarderos. Para ello, vamos a secuestrar al Duque, nos haremos pasar por él y su comitiva. De ahí las clases de etiqueta. La reunión la haremos en la posada del barrio de banquero. Ahí estaremos todos, y uno de mis amigos dirá una frase "aquí está el documento" es el momento en el que teneis que entrar y arrestarnos a todos. A todos. Entre nosotros está el jefe de la Mano, quien nos vigila de cerca para que todo salga como es acordado. El documento que nos darán el pagaré por los alabarderos"
Lo estaba narrando todo con calma y Aleg escuchaba impaciente. Hacia de gestos de comprobar que era un gran plan.
"Cuando nos arresteis os diremos quién es el jefe de la Mano, y dónde podreis encontrar pruebas de lo que decimos"
"¿por qué no ahora?"
"Porque os daremos todo eso cuando nos entregueis el antídoto y nos libereis. Entonces os diremos no solo dónde están las pruebas incriminatorias, si no que también dónde está el Duque. Ante el Sha quedareis como salvador de una estafa. Con las pruebas podreis decir que habeis acabado con la Mano. Y ante el Duque del Paso del Balrog como un libertador. Después de esto sereis un héroe de por vida"
"¿has dicho os?¿Te refieres a Lothar y a tí?"
"No. Me refiero a todos. Todos están al tanto del nuestro asunto. Y todos están de acuerdo en colaborar. Por salvar nuestras vidas. No está mal para hombres de poco "honor", ¿verdad?. Pero no te preocupues, se lo he dicho hace poco. Pero por necesidad, no por otra cuestión. Se lo he tenido que decir una vez que supieramos qué ibamos a hacer, y por supuesto, después de tener vuestra promesa que nos libertaríais"
Hasta ése momento Aleg no me había mirado. Caminaba mirando al suelo. Se notaba que pensaba, o más bien, que imaginaba como todo el plan salía bien y era coronado casi como rey
"No entraba en nuestro acuerdo que todos supieran el plan. Además, si no crees que yo sea un hombre de honor, ¿cómo sabes que os pondré en libertad?"
"No digo que no lo tengais. Digo que no creeis que nosotros tenemos el nuestro. Sé que cumplireis vuestra palabra. Porque confio en vuestro honor, y porque si no cumples no te diremos dónde encontrar las pruebas para señalar al hombre que te diremos como jefe de la Mano, y tampoco te diremos dónde tienen al Duque. Si todos cooperamos, todos, todos, salimos ganando. Si no, solo perderemos Lothar y yo. Los demás están dispuestos a jugarsela y yo también ¿qué dices? sigue en pie el trato"
Como muestra de buena voluntad, le tendí la mano. En ése momento, Aleg dejo de mirar al suelo. Se acercó a mí. Y me estrechó la mano.
"Tenemos trato"
No sé si era por honor, o por la codicia de los honores que le esperaban.
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MensajeTema: Re: Sesiones privadas de Halaf   Sáb Jun 14, 2014 12:38 am

Todo en off roll.
Perdón, no es por tener un post más, es que se me había olvidado de verdad. Comentarte que hay incongruencias que espero que corrijas, no sé si es Sha como se llama, o si es en la posada del barrio banquero. Ten en cuenta que sigo un poco perdido. Mi pj, Halaf sí lo sabe, soy yo el que está liado. No te preocupes que no lo digo con rencor ni nada, solo estoy exponiendo un hecho. Que estaba perdido y por éso las incongruencias. Dímelo y las corrijo.
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kang
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MensajeTema: Re: Sesiones privadas de Halaf   Miér Jun 25, 2014 9:49 am

Halaf estaba saliendo del barrio de los prestamistas. delante de él estaba la gruesa muralla flanqueada de torres. La puerta, como no, estaba custodiada por un montón de guardias. Se armó de valor y se fue directo a las puertas.

Allí le hicieron el alto, algo normal.

-Pase por aquí señor-. El sargento fue muy amable y le abrió la portezuela. Halaf pasó como un señor sin preocupaciones. pero tras la portezuela un par de espadas se pusieron en su cuello.

- ¿Qué significa esto? -Dijo muy ofendido- Soy el cetrero del duque del paso del Balrog.

- Y yo Aragorn de gondor idiota. - Un puño se instalo no muy amablemente en su estomago. La papilla vino al instante.

- Mira como lo ha puesto todo este bastardo. Atadlo y a la mazmorra, procurad que no se le vea mucho.

Le pusieron un saco en la cabeza y le ataron las manos a la espalda. poco después daba con los huesos en una celda oscura. al menos le desataron y quitaron el saco de la cabeza.

Unas horas más tarde escuchó justo al lado a Turgol, Arleg también sonaba por allí. Al final el Zurdo pronunciaba unas cuantas palabras... Luego Arleg recriminaba al Hurón mientras este se reía y se alejaban...
Sus amigos estaban en la celda de al lado...
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MensajeTema: Re: Sesiones privadas de Halaf   Sáb Sep 12, 2015 7:14 am

Si lees esto es porque no has salido bien parado de las alcantarillas. Has contraído una enfermedad.

El próximo día que despiertes al levantarte sentirás ardor en el pecho, toserás y escupirás una flema verde pegajosa acompañada de sangre. Todas tus acciones, acechar, jugar a las cartas, abrir cerraduras tienen un + 1 a la tn. Además tienes una posibilidad del 40% de toser violentamente cuando realices cualquier acción.
Todas tus características bajan en 1 ( temporal) con lo que repercutirá en tu capacidad de combate y cosas relacionadas con las características del personaje.
Cada semana tendrás que hacer una tirada de resistencia sin negativos para ver si tu organismo resiste se cura o empeora.

Curación completa: tres aciertos tn 14. Milagrosamente te has curado tu solo.

Resistencia : tres aciertos tn 8. Sigues igual como estabas.

Empeoramiento: no conseguir tres aciertos tn 5. En caso de fallar la enfermedad te está avanzando con los que suben las características de la enfermedad.
Maniobras tn + 1 por cada fallo en resistencia a la enfermedad acumulativo.
Características – 1 acumulativo
Probabilidad de toser ejecutando maniobras sube un 10% acumulativo
Todas estos síntomas son acumulativos, es decir se suman a los negativos que ya tenías, cuando la característica de salud llegue a 0 el personaje muere, por lo que veis la enfermedad es grave, más que eso peligrosa. Necesitas ayuda.
PD. No esperes un dj misericordioso, búscate la vida y pronto o morirás.
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MensajeTema: Re: Sesiones privadas de Halaf   Sáb Oct 03, 2015 7:16 am

Garred y Halaf

El rubio y Garred deambularon por las calles de Elendil intentando no perderse. Pero la ciudad era grande, bastante más que Tharbad. Se sentían como unas pequeñas hormigas. De vez en cuando iban preguntando sobre la puerta Sur. Pasaron toda la tarde intentando llegar hasta ella. No les pasó por alto la planificación de la ciudad en cuadricula. Esta ciudad había sido diseñada a conciencia, no era una masa informe de casas y callejuelas como su urbe natal. Cada barrio tenía sus propios comercios así como pequeños cuarteles, donde la guardia residía en pequeños destacamentos. Alguna vez pudieron contemplar la colina de Elendil, según se entereraron allí residía el Santo Padre, en su palacio junto a la catedral del Amanecer. Esa mole se alzaba al cielo como si quisiera rasgarlo. Se veía casi desde cualquier punto de la ciudad. El no lo sabía pero la mayoría de cultos se arracimaban junto a esa mole, así como el cuartel general de la guardia roja.
A pesar de llegar sin problemas, tardaron mucho en dar con la puerta Sur, estaba muy lejos, era casi de noche. La puerta parecía pequeña en comparación con las dos torres que flanqueaban la entrada. La barbacana era un monstruo que parecía engullir la doble puerta de madera y metal. Un buen destacamento de guarias rojos la custodiaba. Nadie entraba o salía sin que pasara un riguroso control. Pasaron delante de ella echando un recatado vistazo. Buscaban un buen lugar para quedarse a esperar sin levantar sospecha. La hoz y el martillo salió a su rescate. Era una posada ubicada cerca de la puerta, estratégicamente situada para alentar a los viajeros que llegaba a la ciudad a tomarse algo o quedarse a descansar. Tenía alguna mesa, decidieron sentarse a esperar…
- ¿Qué va ser caballeros?
Una guapa camarera con un generoso escote salió de la posada para tomarles nota.
- Unas cervezas espesas.
La morena sonrió y tras cerciorarse de que no pedirían nada más se marchó en busca de la bebida.
El Afable degustaba su liquido espeso y amargo. Las tetas de lacamarera le alegraron la tarde, cuando un acceso de tos le devolvió a la realidad. Entonces una duda asaltó su mente. ¿Podrían los cazarecompensas tirar del hilo hasta llegar hasta la lavandera?
La noche le comía mucho terreno a la tarde ya y la cerveza se acababa. Halaf se preocupaba. Sabía que de momento su pájaro no encontraba a Lothar y cia. Se concentró y se metió en su ave.
Llegó tarde. El príncipe y el Tahúr entraban en la posada a pesar de que relámpago pico para llegar hasta ellos antes de que entraran.
< maldita sea> Hasta el halcón notó su desazón. Se encaramó a un tejado. Notó el cansancio del pájaro. Había estado todo el día dando tumbos por el cielo buscando y buscando… < espera un poco más mi amor>
Por fin salieron. El pájaro entregó su mensaje. Y partió.
Halaf sabía que el halcón necesitaba descansar. Además la noche no era su mejor amiga.
De pronto la guapa camarera le sacó de sus pensamientos
- ¿algo más caballeros?

Era de noche ya. la tarde se había marchado sin remedio...
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MensajeTema: Re: Sesiones privadas de Halaf   Lun Oct 19, 2015 8:55 pm

Halaf

Tiró la cerveza y sus compañeros salieron por piernas. Nada más verlos los reconoció. El gigantón dejó paso al gato negro. Su emblema se dejó entrever tras la capa. El tercero en entrar le puso los pelos de punta. La capucha le tapaba prácticamente toda la cara, salvo lo ojos.
Luego entró un hombre barbudo con una coraza de cuero armado con una lanza. Para seguirle el que llevaba la coraza de Lothar. El gigantón y el hombre fornido se acercaron a la barra. El posadero les indicó con el dedo las escaleras. Acto seguido emprendieron el ascenso. No pasó por alto el gesto que les hizo al resto.
El hombre de la coraza de Lothar se situó de tal forma que controlaba con un vistazo todas las entradas. El barbudo cubrió la puerta. Pero él se quedó mirando hacia Halaf. Como si supiera que estaba allí. El Rubio sabía que nadie le vería a simple vista, tenían que saber que estaba allí y encontrarlo. No había utilizado el sortilegio de la sombra, pero sabía que estaba fundido con la oscuridad. El hombre de la capucha cerca del acorazado, se quitó la capucha y Halaf tuvo que contener un suspiro de asombro. Sus ojos se clavaron en los suyos. Halaf no sabía si realmente lo miraba a él…

<Joder. No puedes ser tú… Henry, Medio Huevo >
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MensajeTema: Re: Sesiones privadas de Halaf   Vie Oct 23, 2015 11:30 am

Cinco tipos. Y uno podría ser quien mató a Relámpago. Esta enfermo y no dormía bien. Pero no estaba cansado. Vengar a Relámpago me mantenía en vigilia y con fuerzas para seguir adelante. Con ella se me había ido todo. Clarisse, Relámpago. Las mujeres de mi vida estaban condenadas a morir. Malditos sean los dioses, ¿por qué tanto castigo?.
Pero tenía que centrarme ahora había que acabar con estos tipos y continuar.
Uno habló con el posadero. Éste no tardó en delatarnos.
Había que seguir con el plan. Uno o dos se quedarían abajo seguro, pero el resto subiría. Coloqué la ballesta cargada sobre la mesa. No la verían desde su posición. Yo me uniría al grupo en cuanto éste entrase por la puerta. Cuatro contra uno o tal vez dos. Sería fácil.
La cosa cambió de repente. El mismo mastodonte que hablaba con el posadero hizo dos señales claras. Una escaleras arriba, otra a la puerta. Uno de ellos se colocó en la puerta. Desde ahí no veía, y yo podría acecharle e inmovilizarle. Pero subir, solo subieron dos. Eran tres los que se quedaban abajo, y muy separados entre ellos. Maldita sea.
Yo ya no era tan compasivo. Solo me importaban unas cuantas cosas y pasaría por encima de cualquiera para conseguirlas. Mataría al de la puerta, saldría y los esperaría fuera para emboscarlos. Enseguida llegarían el resto y podríamos acabar con ellos rápidos. Tendríamos que pillar con vida a los de arriba.
Y entonces ocurrió.
No me lo podía creer.
Los dos encapuchados que estaban próximos a las escaleras se descubrieron. El grande llevaba yelmo completo.
Peor para él. Con ésta luz, no vería bien. Lo malo es que iba totalmente acorazado.
Pero el otro.
El otro.
Al otro lo reconocí al instante.
Henry Mediohuevo.
Benditos sean los dioses, que permiten cumplir mis venganzas.
Había que actuar con cautela. Henry no podía morir......de momento.
No sé si dejé escapar un suspiro o algo así, porque Henry miró directamente donde yo estaba. ¿Me habría visto? No podía ser. No podía verme. Era imposible. Pero también nos estaban siguiendo de forma excepcional.
No. No podía ser. No me podía ver. Y así era. No me veía. En cuanto apartó su mirada, me coloqué el escudo y cogí mi espada. Me concentré en ése hechizo que tantas veces había usado. Aunque lo que pretendía hacer podía funcionar sin hechizo. Recordaba un juego violento, en el que te acercabas por la espalda a uno. Le dabas una colleja fuerte y te agachabas ahí mismo. La víctima se giraba a mirar, pero no miraba hacia abajo. Y así no te veía y podías darle una segunda colleja.
Yo iba a hacer lo mismo pero de frente y acuchillando al de la puerta. Con el hechizo encima, así actué. Mi acero se incrusto desde la parte baja del esternón hacía arriba. El desgraciado no pudo ni gritar. Al intentarlo vomitó un gran chorro de sangre.
Pero dejó caer lo que llevaba en la mano. Seguramente una espada o una daga. Y eso hizo el ruido suficiente para que los otros dos me vieran.
"HIJO DE PUTA. MALNACIDO" gritó Henry. Yo le sonreí.
Iba a salir por la puerta cuando escuche ladridos fuera. Puede que ese cabrón no hubiera quemado a sus perros después de todo.
El acorazado se dirigía hacia mi. Una daga por delante y un pequeño hacha escondido en la otra mano, pero que había visto. Si no es porque no lo subestimaba en absoluto, hasta podría haber sido gracioso. Un hombre como aquél. Con la armadura de Lothar y un yelmo completo. Avanzando con una daga por delante. Sentí la tentación de agarrar mi ballesta y empalarlo ahí mismo, pero el escudo podría aguantar el embite de la daga y el hacha. Henry no podía morir aún.
Solo quedaba aguantar ahí mismo y esperar refuerzos por retaguardia.
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MensajeTema: Re: Sesiones privadas de Halaf   Sáb Mayo 21, 2016 12:45 pm

La cabeza me daba vueltas y vueltas. Pero esa caricia hacía desaparecer todo mal que en mí pudiera haber.
Abrí los ojos. Y se nublaron por las lágrimas que se agolpaban por salir en tan cantidad y de forma tan violenta, que ninguna conseguía salir.
Ahí estaba ella. Sentada como la diosa pelirroja que era, en su diván de terciopelo rojo. Mi cabeza en su regazo. Y su mano atusando mi pelo. Expulsando todos mis temores. Todos mis males.
Estaba muerto y me alegraba de estar allí. Para siempre. Y si tan solo era un sueño, no deseaba despertar por nada del mundo. Ilúvatar, déjame quedarme allí para siempre. Llevate mi alma Merkor y déjame allí.
Ella sonrió. Como si pudiera leer mi mente.
"¿te has divertido ya?".
No era su voz. Era una voz femenina, pero ésa no era la voz de Clarisse. Mi Clarisse.
"¿Te has divertido lo suficiente?" insistió.
"¿quién eres?" pese a saber que no era Clarisse mis lágrimas se negaban a desaparecer aunque tampoco se dignaban a salir
"Debe ser duro tener tan cerca lo que uno realmente tanto deseas y no poder cogerlo. Pero la pregunta es clara ¿qué es lo que realmente quieres, quizás pueda ayudarte"
Quiero quedarme aquí. Con Clarisse. Para siempre. No quiero despertar. Quiero amarla y que me ame para siempre. Sin misiones. Sin tristezas. Sin odio. Quiero ser feliz junto a Clarisse para siempre.
Todas esos deseos se agolpaban en mi cabeza. Empujaban a las lágrimas que no podían volver dentro, pero seguían sin poder salir.
Cerré los ojos con furia. Coraje. Ankalagorn me dijo, Coraje. Lucha por tus amigos. Son tu familia ahora. Y ellos te siguen necesitando.
Vi a Angost tirado, apoyada su espalda en la pared. A Lothar en el suelo inconsciente. Tyrok a los pies de Garred.
"Tengo que salvar a mis amigos" No podía abrir los ojos, ver su rostro y decir que lo que quería era irme de allí para hacer otra cosa.
"Tengo que salvar a la tripulación. Tengo que salvar al mundo de ésa cosa"
Noté de nuevo sus caricias sobre y no pude evitar un gesto compulgido. Sus labios acercándose a mi oido. Pero gracias a los dioses su voz.....no era su voz, era un susurro sensual. Pero no era su voz
"Tengo....tengo.....tengo.....Pero no me dices que quieres realmente. Que es lo que anhelas. Quizás pueda ayudarte" insistía de forma sensual y tentadora.
"¿qué me pedirás a cambio?"
Su boca no me tocaba, aunque estaba tan cerca de mi oido que notaba su aliento, y pude sentir como una sonrisa se dibujaba en ella.
No abras los ojos, me dije.
"Nada que no puedas pagar"
"¿esto tiene que ver con el secreto de Garred? el que ha mencionado. Dice que tu sabes su secreto"
Y noté como la sonrisa se hacía más grande
"Puede. Tal vez no vayas mal encaminado" hizo una pequeña pausa y dijo con un tono musical, como si cantase para mí "¿qué es lo que realmente quieres?"
Sonreí. Mucho. Su voz. No era su voz.
Pero mi mente me jugó una malísima pasada. La vi en mi mente. De pié. A la orilla del rio. Cantando para mí. Con su voz. Su autentica voz.
"¿qué es lo que realmente quieres?"
Mi boca no pudo evitar moverse, y mis labios, sin voz alguna dijeron TE AMO. Y así, con todas mis fuerzas. Abrí los ojos, y con mi voz. Alta y potente dije.
"Quiero acabar con el demonio que ha poseído a Garred. Destruirlo para así salvar a mis amigos, la tripulación y al resto de desgraciados que puedan cruzarse con él un día"
Su cara sonriente. Tan cerca de mí.
"Puede que eso incluya acabar con el propio Garred"
"Lo sé" sentencié.
"Creo que puedo ayudarte" y lo dijo sabiendo que me iría y no volvería a verla.
Por fin. Una lágrima escapó, y se precipitó mejilla abajo.
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